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jueves, 30 de agosto de 2007

VIDEOS MUSICA

Three Days Grace - Animal I Have Become

Evanescence - Bring Me To Life

Requiem for a Dream (Evanescence and WT)

Lacuna Coil - Swamped

Lenny Kravitz - American Woman

Evanescence - Call Me When Your'e Sober

The Cure - Lullaby // cancion de cuna

viernes, 24 de agosto de 2007

DEFINICION : CATOLICO / CRISTIANO / EVANGELISTA

" CATOLICO / CRISTIANO / EVANGELISTA, =. Portador de buenas nuevas, particularmente (en sentido religioso) las que garantizan nuestra (SU) salvación y la condenación del prójimo (O DE LOS DEMAS ) . "


NOTA: (UNA PEQUEÑA RESEÑA) : SOY LA PERSONA QUE HACE ESTOS BLOGS, Y LA VERDAD, A VECES VEO UN FANATISMO POR UNA PARTE TANTO POR OTRA, EN VEZ DE LLEGAR A UN CONSENSO, CADA UNO QUIERE TENER RAZON EN LO SUYO, COMO PONE ARRIBA, YO TENGO LA SOLUCION, Y LOS DEMAS NO; LA VERDAD, HAY TANTAS SOLUCIONES COMO PERSONAS AHY, E IGUALMENTE LAS MISMAS FORMAS DE PENSAR, HAY GOTICOS, QUE VISTEN DE VAQUEROS Y CON UNA CAMISETA, Y EN SU SENTIR, HABLAR , Y COMUNICARSE, PUEDEN SER TANTO O MAS QUE QUIEN VISTA A LA ULTIMA MODA GOTICA/DARK, O LO QUE SEA UNO, EN SI, TODO ES APARIENCIA, TODO ESTA DENTRO DE UNO, ESTA CLARO QUE QUIEN SIENTA ESTERIOLIZARLO ES LIBRE DE HACERLO, Y MUY BIEN QUE LO VEO, PERO LA "VERDAD, O EL VERDADERO SENTIMIENTO DE LO QUE SE ES, ESO NO SE PIEDE VESTIR, SOLO SENTIR"

IGUALMENTE, LOS CATOLICOS, CRISTIANOS, EVANGELISTAS QUE ENTRAN, HACEN SU ABRACADABRA, Y SE CREEN QUE YA NOS HA "SALVADO A TODOS", LA PREGUNTA ¿QUIERO YO QUE ME SALVE?...O ¿PORQUE ME TIENE QUE SALVAR, ES QUE ME HE PERDIDO?, SI HABLARA, LA VERDAD, DEJARIA A MAS DE UNO CALLADO, SOY DE UNA FAMILIA CIEN POR CIEN CATOLICA, YO HE SIDO MAS DE 15 AÑOS EVANGELISTA, LLEGANDO A LLEVAR COMUNIDADES CERRADAS, E INCULCAR EL CRISTIANISMO, UNA ETAPA DE MI VIDA; PERO POCO A POCO PENSE, DICE LA VERDAD TE HARA LIBRE, SI, ES VERDAD, LA VERDAD, ME HA ABIERTO LOS OJOS, Y SOLO VEO ( A LO CLARO) "MAMONEO"
HE VISTO POBRES MURIENDOSE DE HAMBRE, Y EN LA ACERA DE ENFRENTE "CRISTIANOS SALVOS, PONIENDOSE LAS BOTAS A COMER"...., BUENO ESTO ES BANAL, SI ME PUSIERA A DECIR COSAS ASI, NO HABRIA NI TIEMPO, NI NADA,
Y SIENDO EVANGELISTA, EMPECE A "ESTUDIAS A ANGELES Y DIABLOS", UNA COSA MAS QUE HAY EN LA BIBLIA, Y TAN LOABLE DE ESTUDIAR COMO OTRA CUALQUIERA; LA REALIDAD, AHORA SOLO SOY UNA PERSONA, TENGO MIS IDEAS COMO TODOS, MIS FALLOS, ESO ESTA CLARO, Y METO LA PATA COMO TODO EL MUNDO, PERO SOY YO QUIEN PIENSA POR MI, NO OTRA PERSONA...

domingo, 19 de agosto de 2007

LA BIBLIA SATANICA // LAVEY (FRACMENTO)

LA BIBLIA SATANICA

LaVey

Tú, lector, estás a punto de ser empalado en los
afilados cuernos de un dilema Satánico. Si aceptas los
postulados de este libro, condenarás a tus más
preciados santuarios a la aniquilación. A cambio
despertarás —al más feroz de los Infiernos. Si
rechazas su argumento, te resignarás a una
desintegración cancerosa de tu hasta entonces
inconsciente sentido de identidad. No es de extrañar
que el legado del Archienemigo le haya prodigado
enemigos tan amargos!!
Cualquiera que sea tu decisión, no podrás
postergarla por más tiempo. La Biblia Satánica
finalmente articula lo que el hombre, instintivamente,
siempre ha temido proclamar: que él es,
potencialmente, divino




LAS NUEVE
DECLARACIONES
SATÁNICAS


1. ¡Satán representa complacencia, en lugar de
abstinencia!


2. ¡Satán representa la existencia vital, en lugar de
sueños espirituales!


3. ¡Satán representa la sabiduría perfecta, en lugar
del auto engaño hipócrita!

4. ¡Satán representa amabilidad hacia quienes la
merecen, en lugar del amor malgastado en
ingratos!

5. ¡Satán representa la venganza, en lugar de ofrecer
la otra mejilla!


6. ¡Satán representa responsabilidad para el
responsable, en lugar de preocuparse por
vampiros psíquicos!


7. ¡Satán representa al hombre como otro animal,
algunas veces mejor, la mayoría de las veces peor
que aquellos que caminan en cuarto patas, el
cual, por causa de su "divino desarrollo
intelectual" se ha convertido en el animal más
vicioso de todos!


8. ¡Satán representa todos los llamados "pecados",
mientras lleven a la gratificación física, mental o
emocional!


9. ¡Satán ha sido el mejor amigo que la Iglesia
siempre ha tenido, ya que la ha mantenido en el
negocio todos estos años!




La Biblia Satánica



PRÓLOGO
Los dioses del Camino de la Mano Derecha han
peleado y disputado la tierra durante toda una década
cada una de estas deidades y sus respectivos
sacerdotes y ministros han intentado encontrar hallar
sabiduría en sus propias mentiras. En el gran
esquema de la existencia humana, la Edad de Hielo
del pensamiento religioso no puede durar más que
muy poco tiempo. Los dioses de la sabiduría mutilada
han tenido su saga, su milenio se ha convertido en
realidad. Utilizando sus propios caminos "divinos" al
paraiso, cada uno ha acusado a otro de herejias e
indiscreciones espirituales. El Anillo de los
Nibelungos carga sobre si una maldición eterna, pero
esto solo se debe a que quienes lo buscan piensan en
terminos de "Bien" y "Mal" -- siendo siempre los
"buenos". Para poder sobrevivir, los dioses del
pasado se han convertido en sus propios diablos.
Débilmente, para poder llenar los tabernáculos y
pagar las hipotecas de sus templos, sus ministros
juegan el juego del diablo. ¡Ay! Han estudiado su
"honradez" durante mucho tiempo, y por eso fabrican
unos pobres diablos incompetentes. Así, juntan sus
manos en unión fraternal, y para celebrar su ultimo
concilio ecuménico se dirigen en su desesperación
hacia el Valhalla. "Se acerca el crepúsculo de los
dioses". Los cuervos de la noche han volado





(FUEGO)
— EL LIBRO DE SATÁN —
(LA DIATRIBA INFERNAL)



El primer libro de la Biblia Satánica no es un intento
de blasfemar, sino una declaración de lo que podría
llamarse "indignación diabólica". El Diablo ha sido
atacado por los hombres de Dios sin reservas ni
miramientos. Nunca ha habido una oportunidad,
hablando ficticiamente, para que el Príncipe Oscuro
hable de la misma manera que los voceros del Señor
del Bien. Los agitadores del pasado han gozado de
libertad para definir el "bien" y el "mal" a su
acomodo, y han relegado alegremente al olvido a
cualquiera que no estuvise de acuerdo con sus
mentiras —verbalmente y a veces, físicamente. Su
decir de caridad, a los ojos de Su Infernal Majestad,
no es más que una farsa vacía --y bastante injusta,
teniendo en cuenta el hecho obvio que si no fuese por
su adversario Satánico, sus religiones se colapsarían.
Resulta triste, que el personaje alegórico que es el
mayor responsable del éxito de las religiones
espirituales, sea tratado con el mínimo de compasión
y el abuso más consistente —y por quienes más
untuosamente predican las reglas del juego limpio!
Durante todos los siglos de insultos que ha recibido el
Diablo, nunca ha contestado a sus detractores.
Siempre ha quedado como el caballero, mientras los
que él apoya gritan y deliran. Ha demostrado ser un
modelo de conducta, pero ahora siente que es hora de
replicar. Ha decidido finalmente que es tiempo de
recibir lo que le corresponde. Ahora ya no se
necesitan los voluminosos reglamentos de hipocresía.
Para poder volver a aprender la Ley de la Selva, será
suficiente una pequeña y breve diatriba. Cada verso
es un infierno. Cada palabra es una lengua de fuego.
Las llamas del Infierno arden ferozmente... y
purifican! Leed y aprended la Ley.




EL
LIBRO DE
SATÁN
— I —


1. En este árido desierto de acero y piedra, elevo mi
voz para que puedas oírla, Al Este y al Oeste
hago una seña. Al Norte y al Sur muestro un
signo que proclama: ¡Muerte a los débiles, salud
para los fuertes!

2. ¡Abrid los ojos para que podáis ver, oh, hombres
de mente enmohecida, y escuchadme bien,
vosotros, la multitud de seres desorientados!

3. ¡Pues yo me alzo para desafiar a la sabiduría del
mundo, para pedir explicaciones a las «leyes» del
hombre y de «Dios»!

4. Yo exijo razones de vuestras reglas doradas y
pregunto el porqué de vuestros mandamientos

5. No me inclino en señal de sumisión ante ninguno
de vuestros ídolos pintados, y el que me diga «tú
lo harás» es mi enemigo mortal.

6. Hundo mi dedo en la sangre aguada de vuestro
impotente y loco redentor, y escribo en su frente
desgarrada por las espinas: «el verdadero
príncipe del mal; ¡el rey de los esclavos!».

7. Ninguna vetusta falsedad será para mí una
verdad; ningún dogma sofocante entorpecerá mi
pluma.

8. Me aparto de todos los convencionalismos que no
me lleven al éxito y a la felicidad en la Tierra.

9. Elevo con severa energía el estandarte de los
fuertes.

10. Clavo mi mirada en los ojos vidriosos de vuestro
espantoso Jehová, y le tiro de la barba. Alzo un
hacha y abro en dos su cráneo devorado por los
gusanos.

11. Hago estallar el horrible contenido de los
sepulcros filosóficos marchitos, y río con ira
sardónica.


— II —


1. Mirad al crucifijo. ¿Qué simboliza? Pálida
incompetencia colgada de un árbol.

2. Pongo en duda todas las cosas. Colocándome
ante las podridas y barnizadas fachadas de
vuestros más excelsos dogmas morales, escribo
con letras de llameante desprecio: «¡ Ojo! ¡Mucho
cuidan! ¡Todo esto es fraude!.

3. ¡Congregaos en torno a mí, oh, vosotros que
desafiáis a la muerte, y la Tierra será vuestra,
para ahora y para siempre!

4. A la mano muerta se le ha permitido durante
demasiado tiempo que esterilice el pensamiento
vivo.

5. ¡Los falsos profetas han estado invirtiendo por
mucho tiempo lo justo y lo injusto, lo bueno y lo
malo!

6. Ningún credo debe ser aceptado como imposición
de la autoridad de una naturaleza “divina”. Las
religiones deben ser puestas en duda. Ningún
dogma moral debe ser aceptado dado por hecho;
ninguna patrón de medida debe ser deificado.
En los códigos morales no hay nada
inherentemente sagrado. Al igual que los ídolos
de madera de tiempos remotos, son obras de
manos humanas, ¡y lo que el hombre ha hecho
puede destruirlo!

7. El que no se apresura a creer en todo es
sumamente inteligente, pues disponerse a creer en
un falso principio es comenzar a carecer de
sabiduría.

8. El deber principal de toda nueva época es enseñar
a los nuevos hombres a determinar sus libertades,
a dirigirlas hacia el éxito material, a rechazar los
candados y cadenas oxidadas de las costumbres
muertas que impiden siempre la expansión
saludable, aquellas teorías e ideas que pudieron
haber significado vida, esperanza y libertad para
nuestros antepasados, es posible que ahora
representen para nosotros destrucción, esclavitud
y deshonor.

9. ¡Cuándo el medio ambiente cambia, ningún ideal
humano permanece seguro!

10. Por lo tanto, cada vez que una mentira se haya
instalado en un trono, asaltémosla sin piedad y
sin escrúpulos de conciencia, pues nadie puede
prosperar bajo el dominio de una falsedad
inconveniente.

11. ¡Destronemos los sofismas establecidos,
arranquémoslos de cuajo, quemémoslos y
destruyámoslos, pues son una amenaza para toda
la auténtica nobleza del pensamiento y la acción!

12. ¡Cada vez que por medio de los resultados quede
demostrado que una pretendida «verdad» no es
más que una vana ficción!. ¡Arrojémosla sin
ceremonia hacia la oscuridad exterior, y que
caiga entre los dioses muertos, los imperios
muertos, las filosofías muertas y otras ruinas
inútiles! ¡Su puesto está entre los trastos viejos!

13. La más peligrosa de todas las mentiras
entronizadas es la mentira santa, santificada,
privilegiada; la mentira que todo el mundo toma
por un modelo de verdad. Es la madre nutricia de
todos los otros espejismos y errores populares, Es
el árbol, con cabeza de hidra y mil raíces de lo
irrazonable, ¡Es un cáncer social!

14. Aquella mentira que se muestra a nosotros como
media mentira está medio erradicada; Pero
aquella mentira que incluso las personas
inteligentes aceptan como un hecho -la mentira
que le ha sido inculcada al niño cuando reposaba
en las rodillas de su madre-, ¡esa es más peligrosa
de afrontar que una pestilencia insidiosa!

15. Las mentiras populares han sido siempre las más
potentes enemigas de la libertad personal. No
existe más que una forma de hacerles frente:
arrancarlas, arrancarlas de cuajo, como si fueran
cánceres. ¡Aniquiladlas o ellas aniquilarán!


— III —


1. “Amaos los unos a los otros”. Se nos dice que
esto es la ley suprema, Pero ¿qué poder lo ha
hecho así? ¿Sobre qué autoridad racional reposa
el evangelio del amor? ¿Por qué no habría yo de
odiar a mis enemigos? Si los «amo», ¿no me
pongo a merced de ellos?

2. ¿Es natural que los enemigos se hagan el bien los
unos a los otros? ¿Es bueno eso?

3. ¿Puede la víctima desgarrada y ensangrentada
"amar" las fauces ensangrentadas que le van
arrancando miembro tras miembro?

4. ¿No somos todos por instinto animales de presa?
Si los seres humanos cesaran totalmente de
atacarse los unos a los otros, como animales de
presa, ¿podrían continuar existiendo?

5. ¿No es el «deseo lujurioso y camal» un término
más veraz para definir al "amor" cuando lo
aplicamos a la propagación de la especie’? El
"amor" de las aduladoras escrituras, ¿no es un
simple eufemismo de la actividad sexual? ¿O
acaso el «gran maestro» era un glorificador de los
eunucos?

6. Ama a tus enemigos y haz el bien a los que te
odian y te explotan. ¿No es esta la despreciable
filosofía del perro de aguas que gira sobre su
lomo cuando le dan patadas?

7. Odia a tus enemigos con todo tu corazón, y si un
hombre te abofetea en la mejilla, ¡Abofetéale en
la otra! Abofetéale con toda tu alma, pues el velar
por uno mismo es la ley más excelsa.

8. ¡El que ofrece la otra mejilla es un perro cobarde!

9. Devuelve golpe por golpe, desprecio por
desprecio, ruina por ruina, ¡y devuélvelos con
interés del ciento por ciento! Ojo por ojo, diente
por diente, ¡siempre en una proporción de cuatro
a uno, de cien a uno! Conviértete en el temor de
tu adversario, y cuando él se aleje, lo hará con
mucha más sabiduría que rumiar. De este modo,
te harás respetar en todas las esferas de la vida, y
tu espíritu, tu espíritu -inmortal, vivirá, no en un
paraíso intangible, sino en el cerebro y en las
fibras de aquellos cuyo respeto has conquistado.


— IV —


1. La vida es la gran satisfacción de las pasiones.
La muerte es la gran abstinencia. Por lo tanto,
sácale el mayor provecho a la vida, ¡aquí y ahora!

2. No hay un Cielo donde la gloria resplandezca ni
un Infierno donde los pecadores se abrasen, ¡Es
aquí en la Tierra donde conocemos nuestros
tormentos! ¡Es aquí en la Tierra donde sentimos
nuestros goces! ¡Es aquí en la Tierra donde están
nuestras oportunidades! ¡Elige este día, esta hora,
pues no existe redentor alguno!

3. Di en tu corazón: "Yo soy mi propio redentor"

4. Detén la marcha de aquellos que te persiguen.
Deja que aquellos que han provocado tu ruina
sean lanzados a la confusión y a la infamia,
Déjalos que sean como paja menuda ante un
ciclón, y después de que ellos hayan caído,
regocíjate de tu propia salvación.

5. Entonces todos tus huesos dirán orgullosamente;
¿Quién está por encima de mí? ¿No he sido
demasiado fuerte para mis adversarios? ¿No me
he liberado yo mismo por medio de mi cerebro y
mi cuerpo?


— V —


1. Benditos sean los fuertes, pues de ellos será la
Tierra. ¡Malditos sean los débiles, pues ellos
heredarán el yugo!

2. Benditos sean los poderosos, pues ellos serán
reverenciados por los hombres... ¡Malditos sean
los débiles, pues ellos serán borrados de la faz de
la Tierra!

3. Benditos sean los audaces, pues ellos serán los
amos del mundo. ¡Malditos sean los
virtuosamente débiles, pues ellos quedarán
aplastados bajo las pezuñas del Diablo!.

4. Benditos sean los triunfadores, pues la victoria es
la base del derecho... ¡Malditos sean los vencidos,
pues ellos serán vasallos para siempre!
5. Benditos sean los de la mano de hierro, pues los
blandos huirán ante ellos... ¡Malditos sean los
pobres de espíritu, pues serán escupidos!

6. Benditos sean los que desafían a la muerte, pues
sus días serán largos en la Tierra... ¡Malditos
sean los que sueñan con una vida más rica más
allá de la tumba, pues ellos perecerán en medio
de la abundancia!

7. Benditos sean los destructores de la falsa
esperanza, pues ellos son los verdaderos Mesías...
¡Malditos sean los adoradores de Dios, pues ellos
serán ovejas esquilmadas!

8. Benditos sean los valientes, pues ellos obtendrán
grandes tesoros... ¡ Malditos sean los que creen
en el bien y en el mal, pues se dejan asustar por
sombras!

9. Benditos sean aquellos que creen en lo que más
les conviene, pues su mente no se aterrorizará
nunca... ¡Malditos sean los «corderos de Dios»,
pues serán desangrados hasta quedar más blancos
que la nieve!

10. Bendito sea el hombre que tiene una legión de
enemigos, pues ellos le harán héroe, ¡Maldito sea
el que hace el bien a quien le paga con desprecio,
pues él será despreciado!

11. Benditos sean los de mente poderosa, pues ellos
superarán los torbellinos...¡Malditos sean los que
ofrecen mentiras como verdades y verdades como
mentiras, pues ellos son una abominación!

12. ¡Malditos sean tres veces los débiles a quienes la
inseguridad les hace viles, pues ellos son una
abominación!

13. El ángel del engaño que nos hacemos a nosotros
mismos en el alma de los «justos». ¡La llama
eterna del poder alcanzado a través del placer
mora en la carne del satanista!




(AIRE)
— EL LIBRO DE LUCIFER —
LA ILUMINACIÓN




El dios romano, Lucifer, era el Portador de Luz, el
espíritu del aire, la personificación de la Iluminación
y el Conocimiento. En la mitología Cristiana, se
convirtió en el sinónimo del mal, ¡qué es lo único que
habría de esperarse de una religión cuya existencia
misma es perpetuada por definiciones confusas y
valores fraudulentos! Es hora de aclarar las cosas.
Deben corregirse los falsos moralismos y los errores
ocultistas. Tan entretenidas como puedan ser, la
mayoría de historias y obras sobre adoración del
Diablo deben ser reconocidas como las ridiculeces
obsoletas que son. Se ha dicho "la verdad os hará
libres". La verdad por sí misma nunca ha liberado a
alguien. Es la DUDA la que trae la emancipación
mental. Sin el maravilloso elemento de la duda, el
portal por el cual llega la verdad permanecería
cerrado, imperturbable ante los golpes enérgicos de
mil Luciferes. Cuan comprensible resulta que las
Sagradas Escrituras se refieran al monarca Infernal
como el "padre de las mentiras" —un magnífico
ejemplo de inversión de carácter. Si uno va a creer
ésta acusación teológica de que el Diablo representa
la falsedad, entonces debe concluirse que sea ¡ÉL, NO
DIOS, QUIEN ESTABLECIÓ TODAS LAS RELIGIONES
ESPIRITUALES Y QUIEN ESCRIBIÓ TODOS LOS TEXTOS
SAGRADOS!
Cuando una duda es seguida por otra, la
burbuja, ya repleta de tantas falacias desde hace
tiempo acumuladas, amenaza con reventar. Para
quienes ya dudan de las supuestas verdades, este libro
es la revelación. Entonces Lucifer se habrá levantado.
¡Ya es tiempo de dudar! La burbuja de la falsedad se
está reventando y su sonido es el rugir del mundo.


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NOTA: HAY QUE DECIR QUE YO, NO SOY PARTE DE NINGUNA SECTA, NI NADA POR EL ESTILO, LO UNICO QUE ME MOTIVA A SUBIR TODA ESTA ESPECIE DE "LITERATURA OSCURA", ES ESO, MI IGNORANCIA ANTE EL TEMA, Y EL QUERES SABER MAS DEL PORQUE HAY ESCRITOS QUE HAN ESTADO VEDADOS TANTO TIEMPO A LAS PERSONAS DE A PIE, HASTA TAL PUNTO, QUE EN OTRO LUGARES DEL MUNDO, HAY MAS ESTUDIOSOS DE ESTA CLASE DE "NUESTRA LITERATURA OCCIDENTAL", MAS QUE NOSOTROS, HABIENDO EN PAISES ORIENTALES, VERDADEROS MAESTROS SOBRE ESTOS TEMAS; POR OTRA PARTE, PARA QUE LA GENTE NO SE ESCANDALIZE DE MANERA SOEZ, SOLO HE PUESTO LOS PRIMEROS CAPITULOS DE LA BIBLIA SATANICA DE LAVEY, SI ALGUIEN QUISIERA EL RELATO, RUEGOLE SE SIRVA PEDIRLO A : snake@ono.com ; PONIENDO EN EL MAIL, EL MOTIVO/ASUNTO : LA BIBLIA SATANICA ; SIN MAS, ME DESPIDOS DE USTEDES, DANDOLES LAS GRACIAS POR LA ACOGIDA QUE HAN TENIDO MIS BLOGS, ATENTAMENTE : SNAKE

martes, 7 de agosto de 2007

EL PUENTE DEL TROLL // TERRY PRATCHETT

Terry Pratchett
EL PUENTE DEL TROLL




El viento soplaba en las montañas y llenaba el aire de diminutos cristales de hielo.
Hacia demasiado frío para nevar. Cuando el tiempo estaba así, los lobos bajaban a
los pueblos y, en el corazón de los bosques, los árboles explotaban al congelarse.
Cuando hacía un tiempo así, la gente sensata permanecía en sus Casas, frente al
hogar, y se contaban historias sobre héroes.
Eran un viejo caballo y un viejo jinete. El caballo parecía una tostadora empaquetada
al vacío; el hombre tenía el aspecto de que el único motivo por el que no caía de su
montura era que no podía reunir las fuerzas necesarias para ello. A pesar del
cortante viento helado, sólo iba vestido con una corta falda de piel y un vendaje
sucio en una rodilla.
Se quitó una empapada colilla de los labios y la aplastó contra la otra mano.
–Está bien, vamos a hacerlo –dijo.
–Para ti es muy fácil –contestó el caballo–. Pero ¿y si tienes uno de tus ataques de
vértigo? Y últimamente tienes la espalda fatal. ¿Cómo me sentiré, si nos devoran
porque tienes un tirón en la espalda en un mal momento?
–Eso no pasará –aseguró el hombre.
Se deslizó hasta las heladas piedras y sopló sobre sus dedos. Luego sacó del fardo
una espada con un filo que parecía una sierra mal conservada y asestó unos
mandobles en el aire con escasa convicción.
–Todavía conservo mi viejo estilo –comentó.
El hombre hizo una mueca y fue a apoyarse en un árbol.
–Juraría que esta maldita espada es más pesada cada día.
–Tendrías que volver a guardarla –le aconsejó el rocín–. Ya basta por hoy. ¡Hacer
estas cosas a tu edad! No está bien.
El hombre puso los ojos en blanco.
–Jodida subasta! Esto es lo que me pasa por comprar algo que perteneció a un mago
–maldijo, dirigiéndose al frío mundo en general– Te miré los dientes y los cascos,
pero no se me ocurrió escuchar.
–¿Quién crees que estaba pujando contra ti? –replicó el equino. Cohen el Bárbaro
siguió apoyado en el árbol. No estaba totalmente seguro de poder volver a
enderezarse.
–Debes de tener muchos tesoros escondidos –supuso el caballo–. Podríamos ir hacia
el Límite. ¿Qué te parece? Es bonito y hace calor. Un bonito y caluroso lugar, con
una playa, ¿eh? ¿Qué me dices?
–No hay ningún tesoro –declaró Cohen–. Me lo gasté todo. En bebida. Lo di todo. Lo
perdí.
–Debiste haber guardado algo para la vejez.
–Jamás pensé que llegaría a la vejez.
–Algún día morirás –dijo el caballo–. Podría ser hoy.
–Ya lo se'. ¿Por qué crees que he venido aquí?
El equino se giró y miró hacia el barranco. Allí, el camino era tortuoso y difícil de
seguir. Unos árboles jóvenes se abrían paso entre las piedras. El bosque estaba
apiñado a ambos lados. En unos años más, nadie sabría que allí había habido un
sendero. Por su aspecto, tampoco lo sabía nadie ahora.
–¿Has venido aquí a morir?
–No. Pero hay algo que siempre he querido hacer. Desde que era un muchacho.
–¿Ah, sí?
Cohen intentó incorporarse. Los tendones lanzaron mensajes candentes por sus
piernas.
–Mi padre... –chilló. Luego recuperó el control–. Mi padre me dijo... –Pugnó por
tomar aire.
–Hijo... –trató de ayudarlo el caballo.
–¿Qué?
–Hijo. Ningún padre llama a su chaval «hijo» a menos que esté a punto de impartirle
algo de su sabiduría. Todo el mundo lo sabe.
–Son mis recuerdos.
–Perdón.
–Me dijo: «Hijo...». Sí, vale. «Hijo, cuando venzas a un troll en combate singular,
podrás hacer cualquier cosa.»
El caballo parpadeó. Luego volvió a examinar el sendero entre los les hasta la
profundidad del barranco. Allí había un puente de piedra
Tuvo un horrible presentimiento.
Pateó nerviosamente el suelo con los cascos.
–Vamos hacia el Límite –insistió–, Es bonito y hace calor.
–No.
–¿Qué ganamos matando a un troll? ¿Qué conseguirás con eso?
–Un troll muerto. De eso se trata. En cualquier caso, no es necesario matarlo. Basta
con vencerlo. Uno contra uno. Mano a... troll. Si no lo intento, mi padre se revolverá
en la tumba.
–Me dijiste que te expulsó de la tribu cuando tenías once años.
–Lo mejor que pudo haber hecho jamás. Me enseñó a volar con las alas de otros.
Ven aquí, ¿quieres?
El caballo se puso a su lado. Cohen se agarró a la silla y se incorporó.
–Y tú quieres luchar hoy con un troll... –rezongó el equino.
Cohen rebuscó en el saco y extrajo la bolsa de tabaco. El viento sacudió el papel de
fumar mientras enrollaba un cigarrillo.
–Eso es –asintió.
–Y hemos hecho todo este camino para eso.
–Teníamos que hacerlo –dijo Cohen–. ¿Cuándo fue la última vez que viste un puente
con un troll debajo? Cuando yo era un chaval, había a cientos. Ahora hay más trolls
en las ciudades que en las montañas. La mayoría, gordos como cerdos. ¿Para qué
combatimos en tantas guerras? Ahora... cruza ese puente.
Era un puente solitario sobre un río poco profundo, espumoso y traicionero en un
hondo valle. La clase de lugar donde uno se topa con...
Una figura gris saltó sobre el parapeto y cayó con los pies separados frente al
caballo. Blandía un garrote.
–Está bien –gruñó.
–Oh... –empezó el caballo.
El troll parpadeó. Incluso los cielos fríos y nubosos del invierno reducían seriamente
la conductividad del cerebro de silicona de un troll. Tardó todo este tiempo en darse
cuenta que no había nadie en la silla
Parpadeó de nuevo, porque sintió de pronto la punta de un cuchillo en el cogote.
–Hola –saludó una voz junto a su oreja.
El troll tragó saliva. Pero con mucho cuidado.
–Mira, esto es una tradición, ¿vale? –dijo a la desesperada–. En un puente como
éste, la gente tiene que esperar que aparezca un troll.
»Por cierto –añadió, cuando otro pensamiento llegó a duras penas ¿cómo es que no
te he oído acercarte?
–Porque esto lo hago bien –repuso el viejo.
–Eso es verdad –confirmó el rocín–. Se ha acercado sigilosamente a otros hombres
más veces de las que tú has asustado a tus cenas.
El troll se arriesgó a mirarlo de reojo.
–¡Por todos los demonios! –susurró–. Te crees que eres Cohen el Bárbaro, ¿no?
–¿Y tú qué crees? –dijo Cohen el Bárbaro.
–Escucha –intervino el caballo–, si no se hubiese envuelto las rodillas con vendas, lo
habrías descubierto por el crujir de sus huesos.
El troll necesitó un cierto tiempo para entenderlo.
–¡Oh, vaya! –exclamó jadeante–. ¡En mi puente! ¡Vaya!
–¿Qué? –preguntó Cohen, El troll se zafó de la presa y agitó las manos
frenéticamente.
–¡Está bien! ¡Está bien! –gritó mientras Cohen avanzaba–. ¡Ya me tienes! ¡Ya me
tienes! ¡No voy a resistir! Sólo quiero llamar a mi familia, ¿de acuerdo? De lo
contrario, nadie me creerá. ¡Cohen el Bárbaro! ¡En mi puente!
Su pecho, enorme y duro como una piedra, se hinchó aun mas.
–Mi jodido cuñado siempre está fardando de su jodido puente de madera –añadió–, y
mi mujer no sabe hablar de otra cosa. ¡Ja! Me gustaría verle la cara ahora... ¡Oh, no!
¿Qué vas a pensar de mí?
–Buena pregunta –dijo Cohen.
El troll soltó el garrote y estrechó la mano a Cohen.
–Me llamo Mica –se presentó–. ¡Qué gran honor! –Se asomó al parapeto y vociferó–:
¡Berila! ¡Sube! ¡Y trae a los niños!
Cuando se volvió hacia Cohen, el rostro del troll estaba resplandeciente de felicidad y
orgullo.
–Berila siempre dice que tendríamos que mudarnos, encontrar algo mejor; pero yo le
contesto que este puente ha sido de nuestra familia durante generaciones. Siempre
ha habido un troll bajo el Puente de la Muerte. Es la tradición.
Una enorme mujer troll con dos niños a cuestas subió por la ribera arrastrando los
pies, seguida de una fila de trolls más pequeños. Todos ellos se alinearon detrás de
su padre y observaron a Cohen con grandes ojos.
–Te presento a Berila –dijo el troll. Su mujer miró ceñuda a Cohen–. Y éste... –
empujó hacia adelante a una copia más pequeña y enfurruñada de sí mismo– es mi
chaval, Pedregal. Una lasca de la vieja roca. Será el que se encargue del puente
cuando yo ya no esté, ¿verdad, Pedregal? ¡Mira, este señor es Cohen el Bárbaro!
¿Qué te parece, eh? ¡En nuestro puente! No sólo tenemos mercaderes ricos y fofos
como tu tío Piritas –añadió el troll, hablando todavía a su hijo mirando por el rabillo
del ojo a su mujer–: tenemos héroes de verdad, como en los viejos tiempos.
La mujer del troll miró a Cohen de arriba abajo.
–¿Es rico, éste? –preguntó.
–El dinero no tiene nada que ver –contestó el troll.
–¿Vas a matar a papá? –inquirió Pedregal, suspicaz.
–¡Pues claro que sí! –afirmó Mica con severidad–. Es su trabajo. Y luego seré famoso
y me mencionarán en canciones y en cuentos. Éste es Cohen el Bárbaro,
¿comprendes?, no un gilipollas del pueblo. Es un héroe famoso que ha hecho todo
este viaje para vernos, así que mostradle más respeto.
»Lo siento, señor –se disculpó después ante Cohen–. Ya sabe cómo son los chicos de
hoy.
El caballo empezó a reírse con disimulo.
–Bueno, escucha... –empezó Cohen.
–Recuerdo que papá me contó cosas de usted cuando yo era un guijarrito –dijo
Mica–. «Monta sobre el mundo como un "closo"», me decía.
Se produjo un silencio. Cohen se preguntó qué era un «closo» y sinti6 la pétrea
mirada de Berila clavada en él.
–No es más que un viejo –comentó ella–. No me parece un héroe. Si es tan bueno,
¿por qué no es rico?
–Bueno, escucha... –intentó contestar Mica.
–¿Esto es lo que hemos estado esperando todos estos años? –lo interrumpió la troll–.
¿Por esto hemos estado bajo un puente con goteras? ¿Esperando a gente que no
venia nunca? ¿Esperando a viejos con las piernas vendadas? ¡Tendría que haber
hecho caso a mi madre! ¿Y ahora quieres que deje a mi hijo quedarse sentado bajo
el puente esperando a que venga otro viejo a matarlo? ¿Esto es ser un troll? ¡Bueno,
pues ni hablar!
–¿Quieres escucharme?
–¡Ja! ¡Piritas no tiene viejos! ¡Consigue mercaderes ricos y gordos! Es alguien.
¡Debiste haber ido con él cuando tuviste la ocasión!
–¡Antes comería gusanos!
–¿Gusanos, eh? ¿Desde cuándo podemos permitirnos comer gusanos?
–¿Podemos hablar en privado? –intervino Cohen.
Echó a andar hacia el otro extremo del puente, haciendo oscilar la espada. El troll lo
siguió, caminando sin hacer ruido.
Cohen buscó la bolsa de tabaco. Miró al troll y sostuvo la bolsa en alto
–¿Fumas? –le preguntó.
–Eso puede matarte –repuso el troll.
–Sí. Pero no hoy.
–¡No te quedes todo el día charlando con tus amigotes! –vociferó Berila desde su
lado del puente–. ¡Hoy te toca ir al aserradero! Ya sabes que Chert dijo que no
podría guardarte el empleo si no te tomabas el trabajo en serio!
Mica sonrió a Cohen con un gesto de disculpa.
–Se preocupa mucho por mí –le explicó
–¡No voy a recorrerme el río otra vez para sacarte del lío! –rugió Berila–. ¡Cuéntale
lo de los machos cabríos, señor Gran Troll!
–¿Machos cabríos? –se extrañó Cohen.
–No sé nada de esos machos cabríos –dijo Mica–. Siempre está hablando de los
machos cabríos, y yo no sé nada de ellos. –E hizo una mueca.
Observaron cómo Berila se llevaba a los jóvenes trolls por la ribera hasta la
oscuridad que se extendía bajo el puente.
–La cuestión es que no pretendía matarte –declaró Cohen cuando quedaron a solas.
El troll quedó decepcionado.
–¿No?
–Sólo quería tirarte desde el puente y robarte los tesoros que tuvieras.
–¿Sí?
Cohen le dio unas palmadas en la espalda.
–Además –añadió–, me gusta la gente con... buena memoria. Eso es lo que necesita
el país: buena memoria.
–Hago cuanto puedo, señor –repuso el troll, poniéndose firmes–. Mi chaval quiere ir
a trabajar a la ciudad. Le he dicho que ha habido un troll bajo este puente durante
casi quinientos años...
–Así que, si me entregas tu tesoro, seguiré mi camino –prosiguió Cohen.
El rostro del troll se crispó en un súbito ataque de pánico.
–¿Tesoro? No tengo ninguno.
–¡Oh, vamos! ¿Con un puente como el tuyo?
–Si, pero ya nadie baja por el sendero –dijo Mica–. La verdad es que has sido el
primero en varios meses. Berila dice que tendría que haberme ido con su hermano
cuando construyeron la nueva vereda por su puente, pero –levantó la voz– yo dije:
ha habido trolls bajo este puente...
–Ya, ya –lo cortó Cohen.
–El caso es que el puente se está cayendo –continuó el troll–. Y no tienes idea de lo
que cobran los albañiles. ¡Serán cabritos esos enanos! No puede uno confiar en ellos.
–Se inclinó hacia Cohen y agregó en tono confidencial–: Para ser franco, tengo que
trabajar tres días a la semana en el aserradero de mi cuñado para llegar a fin de
mes.
–Creía que tu cuñado vivía bajo un puente.
–Uno de ellos. Pero mi mujer tiene tantos hermanos como los perros tienen pulgas –
explicó el troll, y miró hacia el torrente con desolación–. Uno de ellos es maderero en
Aguas Agrias, otro tiene el puente, el tercero es un gordo comerciante en Pica
Amarga. ¿Te parece trabajo para un troll?
–Pero uno está en el negocios de los puentes.
–¿El negocio de los puentes? ¿Sentado sobre una caja todo el día haciendo pagar
una pieza de plata a los viajeros que quieren cruzar–¡La mitad del tiempo ni siquiera
está en su sitio! Paga a un enano para que le haga de recaudador. ¡Y se llama troll!
¡No puedes distinguirlo de un humano a menos que lo mires de cerca!
Cohen asintió, comprensivo.
–¿Sabes que tengo que ir a cenar con ellos cada semana? –prosiguió el troll–. ¿Con
los tres? Y tener que escucharles que hay que adaptarse a los tiempos...
–Qué hay de malo en ser un troll bajo un puente? –agregó, mirando con tristeza a
Cohen–. Me crié para ser un troll bajo un puente, y quiero que Pedregal sea un troll
bajo un puente cuando yo ya no esté. ¿Qué hay de malo en eso? Si no, ¿qué sentido
tiene todo? ¿Para qué vivimos?
Se recostó en el parapeto con gesto abatido, mirando hacia las espumosas aguas.
–¿Sabes? –dijo Cohen despacio–, recuerdo la época en que un hombre podía
cabalgar desde aquí a las Montañas Afiladas y no ver ningún otro ser vivo. –Paseó
los dedos por la espada y añadió–: Al menos, ninguno en un largo trecho.
Tiró la colilla al agua y continuó:
–Ahora, todo son granjas. Pequeñas granjas dirigidas por gente pequeña. Y vallas
por todas partes. Mires donde mires, verás granjas, vallas y gente pequeña.
–Ella tiene razón –dijo el troll, continuando su conversación anterior–. No hay futuro
en seguir saltando de debajo de un puente.
–No tengo nada contra las granjas, por supuesto –prosiguió Cohen–. Ni contra los
granjeros. Tiene que haberlos. Lo malo es que antes estaban muy lejos, en los
límites. Ahora esto es el límite.
–Siempre hacia atrás –declaró el troll–. Siempre cambiando. Como mi cuñado Chert.
¡Un aserradero! ¡Un troll dirigiendo un aserradero! ¡Y tendrías que ver el lío que está
organizando con el bosque de las Sombras Cortadas!
Cohen, sorprendido, levantó la mirada.
–¿Cuál, el de las arañas gigantes?
–¿Arañas? Ya no hay arañas allí. Sólo tocones de árbol.
–¿Tocones? ¿Tocones? Me gustaba ese bosque. Era... bueno, era oscuro Hoy en día
ya no se encuentra un bosque sombrío. En un bosque como ése se sabía lo que era
sentir terror.
–Quieres sombras? Lo está replantando con abetos rojos –dijo Mica
–¡Abetos!
–No es idea suya. No distingue un árbol de otro. Todo se le ocurrió a Arcilla. Él lo
enredó.
Cohen sintió un mareo.
–¿Y quién es Arcilla?
–Te he dicho que tengo tres cuñados, ¿no? Este es el comerciante. Dijo que, si se
replantaba, sería más fácil vender el terreno.
Se produjo una larga pausa mientras Cohen asimilaba la información.
–No se puede vender el bosque de las Sombras Cortadas –dijo por fin–. No
pertenece a nadie.
–Así es. Dice que por eso puede venderlo.
Cohen descargó el puño sobre el parapeto. Una piedra se desprendió y cayó al
barranco.
–Perdón –se excuso.
–No te preocupes. Ya te he dicho que se está cayendo a pedazos.
Cohen se revolvió.
–¿Qué ocurre? Recuerdo todas las grandes guerras del pasado. ¿Tú no? Debiste de
luchar en ellas también.
–Llevaba un garrote, si'.
–Se suponía que todo era por un nuevo y brillante futuro basado en la ley y todo lo
demás. Eso era lo que decía la gente.
–Bueno, yo combatía porque un troll grandullón con un látigo me obligaba –dijo Mica
con cautela–. Pero sé lo que quieres decir.
–Quiero decir que no lo hicimos por los granjeros y los abetos rojos, ¿no?
–Y aquí estoy yo reivindicando este puente –filosofó Mica, con gesto abatido–. Y tú
has hecho todo este camino...
–Y había un rey o algo así –continuó Cohen vagamente, contemplando el agua–. Y
creo que había hechiceros. Pero seguro que había un rey. Estoy casi seguro. Jamás
lo conocí. ¿Sabes? –Sonrió al troll–. No logro acordarme de su nombre. No creo que
me lo dijeran nunca.
Una media hora después, el caballo de Cohen salió de los sombríos bosques a un
páramo desolado y azotado por el viento. Siguió caminando con paso cansino por un
tiempo hasta que dijo:
–Muy bien... ¿Cuánto le has dado?
–Doce piezas de oro –contestó Cohen.
–¿Por qué le diste doce piezas de oro?
–Sólo llevaba doce.
–Debes de estar loco.
–Cuando empecé en este negocio de ser bárbaro –dijo Cohen–, todos los puentes
tenían un troll debajo. Y no se podía atravesar un bosque como el que acabamos de
cruzar sin que una docena de trasgos intentase cortarte la cabeza. –Suspiró–. Me
pregunto qué ha sido de todos ellos.
–Tú sabrás –insinuó el caballo.
–Bueno, vale. Pero siempre creí que habría más. Siempre pensé que habría nuevos
límites.
–¿Cuántos años tienes?
–Ni idea.
–Entonces eres lo bastante viejo para no llamarte a engaño.
–Sí, tienes razón.
Cohen encendió otro cigarrillo y tosió hasta que se le humedecieron los ojos
–¡Se te está ablandando el cerebro!
–Sí,.
–¡Darle hasta tu última moneda a un troll!
–Sí –confirmó Cohen, y lanzó una voluta de humo al sol poniente.
–¿Por qué?
Cohen contempló el cielo. El resplandor rojizo era frío como las laderas del infierno.
Un viento helado cruzó la estepa y sacudió los restos de su melena.
–Por la forma como deberían ser las cosas –respondió.
–¡Ja!
–Por las cosas como fueron antes.
––¡Ja!
Cohen agachó la cabeza. Y sonrió.
–Y por tres direcciones. Algún día moriré –dijo–, pero creo que hoy, no.
El viento soplaba en las montañas y llenaba el aire de diminutos cristales de hielo.
Hacía demasiado frío para nevar. Cuando el tiempo estaba así, los lobos bajaban a
los pueblos y, en el corazón de los bosques, los árboles explotaban al congelarse.
Pero cada vez quedaban menos lobos, y menos bosques.
Cuando hacía un tiempo así, la gente sensata permanecía en sus casas, frente al
hogar.
Y se contaban historias sobre héroes.