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lunes, 28 de abril de 2008

LA ROSA DEL VAMPIRO -- CESAR DANIELLE

LA ROSA DEL VAMPIRO

ES UN CUENTO INFANTIL....GOTICO

La siguiente historia ocurrio hace miles de años, cuando los humanos no existian aun

erase una vez en bosque magico de los misterios. Donde habitan los seres mitologicos y fantasticos de nuestra mente

en aquel boquke, debajo de los hongos vivian las preciosas y divinas hadas Dentro de los arboles y los pinos vivian los gnomos

mientras que los cielos le pertenecian a los pegasos y a las aves fénix aquellos que resucitaban de las cenizas,en el mar vivian sirenas y dragones y en el pasto jugueteaban los ingenuos duendes. debajo de todo aquello en lo profundo de las minas y cuevas de aquel bosque de los misterios Vivian los seres oscuros . les llamaban seres del inframundo

en este lugar habia demonios y vampiros a quienes no se les permitia subir al mundo.

una tarde lluviosa, la princesa hada jugaba lejos de su hongo, no pudo regresar pues el viento la arrastro y perdio el control de sus delicadas alitas.callendo al suelo, revoloteandose.cayo en un profundo pozo ,

en aquel pozo, habian estatuas y todo tenia un aspecto misterioso, aun mas misterioso que el mismo bosque de los misterios,todo era terriblemente fantastico.

La reina hada estaba preocupada, y le pidio a los gnomos que buscasen a su hija. Por que la tormenta se la habia llevado y tal ves estaba lejos del reino de las hadas, y en efecto se encontraba lejos, y profundo; aunque corria peligro en aquella cueva, debajo del pozo, nada detuvo su curiosidad de hada adolecente.y continuo vagando con sus alitas rotas en aquel macabro y oscuro lugar.

Camino por pasillos y bajaba escaleras cuando se dio cuenta que estaba en un templo, el templo de los vampiros , su inocente rostro se inundo de terror.. pero ya era demasiado tarde. Pues detrás de ella se encontraba uno de aquellos demonios de la noche.

-por que has perturbado nuestro eterno sueño!! Le dijo el vampiro, es

que acaso no sabes que esta prohibido entrar aqui?. Vamos te llevare de regreso. Antes de que alguien mas despierte y te asesinen sin piedad. Vamos corre!

Aquel vampiro era el hijo del emperador de los vampiros.y juntos subieron a la cumbre del pozo.

-antes que te marches quisiera saber tu nombre.. diminuto ser tu que eres? Jamas conoci algo tan raro y bello como tu

y el hada le respondio.,

-vengo de la cuidad de hongos, donde vivimos las hadas. Soy un hada.

Y mirandose fijamente a los ojos, se dijeron adios, llenos de curiosidad y de preguntas el uno del otro

El vampiro regreso silenciosamente a dormir a su ataud en el templo. Y al hada enseguida la encontraron los gnomos. Y la llevaron de regreso a su palacio de hongos, donde la esperaba su madre al estar con su madre, el hada no dejaba de preguntarle sobre aquel ser, que vivia debajo de la tierra. ¿Por que estaban ocultos si parecia tan dulce, Y sin peligro?.y asi paso tardes el hada, en las orillas de la ciudad de hongos.donde estaba el pozo Esperando algo raro de nuevo.

El vampiro subia de noche a la orilla del pozo y dejaba una rosa negra.a la luz de la luna.y pasaba ahí toda la noche. Esperando, ke el hada regresara akel lugar. Pero estaba triste por ke no la volvió a ver.

El hada cada tarde regresaba akel pozo y recogia las rosas ke le dejaba el vampiro.ambos tenian deseos de estar juntos y ser amigos pero los separaba la luz y la oscuridad.

Una noche el vampiro visito a su tia bruja. Era de las mas temibles hechiceras del inframundo.para ke le revelara el elixir de vivir en la luz, por lo menos un dia

La formula estaba hecha de revolturas y de sangre, a la ke deveria añadirle el mismo, unas gotas de amor.y cariño

Pero los vampiros no kieren a nadie. Y aun asi lo hizo.

-tal ves en lo profundo de mi corazon, guarde algo de kariño o amistad por mis hermanos vampiros.

Y asi fue. Tomo el elixir y salio por el pozo. Aun era de noche. Y espero ahí a orillas del pozo hasta ke salio el sol kon su rosa negra de siempre para darsela en persona a su amiga hada. ronto comenzo a amanecer y pudo contemplar la belleza de akel lugar.habia flores,mariposas y grandes arboles. Podia ver entre estos ke una luz muy potente se ocultaba en el cielo atrás de algodón gigante color gris.todo parecia un sueño, todo era completamente desconocido para el vampiro. A lo lejos observo ke se acercaba algo volando. Un diminuto ser ke salia entre la niebla del amanecer. Era el hada. Que volo rapidamente hasta donde el se encontraba. Y estaban juntos

Se abrazaron y saludaron, estaban muy felices de volverse a ver.

El hada emocionada lo jalo de los cabellos y lo llevo al lago y le mostro todos los paisajes del boske de los misterios.

Pasaron una tarde inolvidable, bajo la lluvia. Riendo, corriendo, jugando saltando. Volando .

El vampiro no conocia otro sentimiento mas ke el dolor y la tristeza. Pero akella tarde se dio cuenta ke existia la felicidad y el amor.

Se enamoraron en el boske de los misterios.

Llego la noche y el hada no kiso regresar a su reino de hongos, kiso kedarce con el toda la noche.

-ven conmigo te mostrare ahora mi mundo.-le dijo el vampiro.

Y bajaron al inframundo. Donde todo era terror. Pasearon por hermosas camaras de torturas. Pasearon por el valle de la muerte,charlaron en las tumbas del cementerio con sus arboles raquiticos sin hojas. Don de solo iluminaba la luz de la luna. Se conocieron. Y kisieron estar juntos por siempre

Pero eran diferentes.de mundos distintos el hada necesitaba de la luz y de los boskes,

y el vampiro de la noche y de la oscuridad

y acudieron con la hechicera.para ke encontrara una solucion. Y pudieran estar juntos por siempre

al llegar con ella y mostrarle su kariño, ella les respondio:

-la unica manera de poder mesclar dos mundos y vivir juntos por siempre, es amarce totalmente, bajo la luz del sol y de la luna. Y ningun ser del universo podra contra el verdadero amor.no existe fuerza ke lo supere.

Y escparon del templo de los vampiros y del reino de las hadas. Y juntos vivieron en un lugar deshabitado del boske de los misterios.

Crearon su propio reino, el reino de vampiros y de las hadas. En el ke solo vivian ellos dos. En su castillo forrado de rosas. Nadie podia impedir ke se amaran ahora. Vivieron asi algunos meses. Llenos de felicidad, y disfrutando el uno del otro al ser uno solo. Hada y vampiro. Por siempre juntos olvidandose de sus razas y sus imperios.

Mientras tanto en el reino de las hadas. Buscaron a la reina por todas partes, y no encontraban nada, solo rumores de los gnomos de ke la princesa had vivia ahora en el inframundo. Y en el inframundo los vampiros buscaban al hijo del emeperador. Fueron con la bruja a ke les dijera donde estaba.y esta se negoy no kiso decirles nada. Ya ke el vampiro era su mejor amigo y sabia ke lo castigarian con la muerte. Y los demonios y vampiros llevaron a la bruja a la kamara de torturas, donde después de torturarla la kemaron.por alta traicion al imperio de los espectros.

Todos los seres del boske se unieron para encontrar a la princesa hada. Unicornios, duendes, gnomos, dragones, elfos gigantes,ninfas, magos,ogros, ciclopes. Fénix, todos. Pues sabian ke sin la princesa de su reino, no habria mas alegria en su mundo magico. Y en el inframundo, los espectros rabiosos, los fantasmas, espectros, demonios, angeles caidos, vampiros, brujas todos conspiraban en contra del boske magico de los misterios, por inducir a uno de los suyos a su atrocidad de luz, y su maldita felicidad.

Y en la noche, justo kuando se oculto el sol. Todas las criaturas de las tinieblas salieron a destruir el mundo magico. Y a secuestrar a las hadas.destuyeron sus palacios de hongos, kemaron los arboles de los gnomos. Y destruyeron todo lo ke veian a su paso.sin corazon.y buscaron por todas partes al vampiro y al hada.

El hada y el vampiro, estaban juntos en su castillo, cruzando sus miradas amandose siempre y en todo lugar.

Los espectros invadieron su castillo rodeandolo. Subieron escaleras y cruzaron largos pasillos. Con antorchas y espadas en sus manos. Llegaron a la torre mas alta donde estaban los dos amantes. Y el emperador de los espectros no soporto ver tanta felicidad entre los dos seres diferentes, y cruzo su espada contra el hada.la luz ke radiaba en akel kastillo se apago. Y comenzó a nevar los cielos se tupieron de nuves. Negras y la felicidad ceso podia sentirce el dolor y la tristeza en el aliento frio del invierno y nacio el invierno, y con el la tristeza en el boske

-tomad preso a mi hijo, le espera una eternidad en un calabozo su castigo sera estar solo sin kariño ni amor por toda la eternidad !!!

el vampiro gritando por su hada, hablandole pero el hada habia muerto

destruyeron todo lo hermoso ke habia en el boske de los misterios.no kedo nada. Y los pocos seres fantasticos ke kedaron, se alejaron de akel reino uyendo de los espectros. Sin rumbo y sin lugar donde vivir.

llorando y lanzando fuertes rugidos. El vampiro trataba de escapar y regresar a ayudar a su hada pero era inútil.

Los espectros eran miles. No tenian corazon, y el emperador castigo a su propio hijo. De la manera mas cruel.

Lo encerraron en el calabozo del templo de los vampiros. Donde por una ventana podia ver la luna.tenia su corazon roto, pesnando en su amor. Haciendo hechizos sin resultado, buscando ke su hada regresara con el, el vampiro desde entonces esta buscando la forma de recuperar, a la mujer ke akel dia en medio de un boske por fin pudo amar. A la mujer ke le mostro la alegria y el cariño. Ke le mostro los sentimientos mas puros ke el karecia. Y hoy sabe lo ke es el amor. Y ke tendra fuerzas para soportar akel castigo, sabe ke un dia vera, a su dulce hada llegar y para siempre con el se kedara

FIN

LA ROSA DEL VAMPIRO

CESAR DANIELLE

RECOPILACION GOTICA "LORD DES MORTE" -- VOCES DE OSCURIDAD - CUENTO Y POEMAS

RECOPILACION GOTICA
"LORD DES MORTE"
VOCES DE OSCURIDAD
CUENTOS Y POEMAS
__
VOCES DE LA OSCURIDAD
Literatura Gótica y Oscura
Colección de Poesías y Cuento Maldito
_
NUEVA VÍCTIMA

En la penumbra de mis días
La oscura verdad se revela ante mí
La sangre derramada
Mi muerte no buscaba
Con un grito la maldad reclamaba
Tormentosos deseos posan en la noche
Recuerdos renacen en la oscuridad
Una nueva victima es reclamada
He de sacrificar mi pasión
Que con gracia creó destrucción
El terror en las calles renace
El infortunio cuida al percance
Torturando incrédulos inocentes
Ríos rojos transitan vorazmente
Respirando agonía candente
_
EN LA PROFUNDIDAD DEL MAL
Espíritu de maldad que te posaste en mí
Amo y señor del terror y la muerte
Venga tu ira con sangre inocente
Aplasta sin piedad los corazones misericordiosos
Vuelve pedazos la divina felicidad
Fuerzas de las profundidades del mal
Brindadme el poder para erradicar a la humanidad
Ningún mortal en pié quedará
Por siempre la muerte reinará
El momento de los demonios ha llegado
Las fuerzas oscuras reinarán sobre la luz
El infierno consumido en cenizas
Una nueva tierra conquistará
Santos y pecadores, sacrificados serán
Fuerzas de dolor incineran la tranquilidad
Los débiles la paz reclamarán
Más tu mirada no logrará
_
MI SANGRE POR TU AMOR
Gustoso derramaría mi sangre
Gota a gota sobre tu altar
Si tu amor pudiera lograr
La melancolía de tu ausencia
Tu recuerdo ha de consolar
Te sentiré en mis sueños
Suspiraré por ti
Me entregaré a ti
Perdido en un fúnebre abismo
Recurro la suavidad de tus brazos
Desde mi sepulcro a ti vislumbraré
Soy la sombra que vuela sobre ti
Aquella que te cuida
Aquella que te ama en silencio
Invisible ante tus ojos
Pero siempre presente
Noches colmadas de oscuridad
Consagrarán nuestra alianza
Perpetúa hacia la infinidad
Temibles y arrogantes olas de dulzura
Reposan sobre la luz de mis garras
A la espera de impregnar tu corazón
Rompiendo las cadenas de amargura
Desvariando en un brindis de ternura
_
SANTOS MALÉVOLOS
El reino del terror te saluda
Bienvenidos sean hermanos del mal
Hijos de la oscuridad
Herederos de la desolación
Hundidos en gozo sus corazones latirán
Al unísono de la violencia siniestra
Misión sagrada cumplida
Asesinado el hijo perdido
Abstraído en su gloria perecerá
Calcinado su cuerpo
Derrotada su alma
Olvidada su obra
Que los torturados os maldigan
Bendiciones en el eterno descanso
Fijos en la mente pecadora
Un alma negro celestial
Anuncia la malevolencia absoluta
Por siempre santo el asesino será
Santo del terror te proclamarán
Alas de fuego y cuernos de acero
Tierras escamosas y mares secos crecerán
El poder de la muerte
Contigo lleva perpetuamente
De tus cenizas vida crecerá
Y por siempre el mal renacerá
_
UN LAMENTO EN LA OSCURIDAD
La noche se torna gris
El aroma del pánico
Misteriosas criaturas atrae
En una sinfonía de agonía
Restos humanos lloverán
Gotas rojas en tierra negra
El color de la muerte pregonarán
Cuerpos inertes muestran su anatomía
Cadáveres putrefactos sonríen al olvido.
Ríos de ardiente dolor,
Muestran el sendero del terror
La luna muestra su último aliento
El sol se abre paso entre el repudio
Las aves inician su cantar
La oscuridad terror no brinda más
Lamentos profundos afligen el lugar
Criaturas oscuras lloran sin parar
_
DILEMA
El asesino matar quisiera
Hundir su filoso deseo
En carme joven y blanda
Sentado entre la multitud
Su momento de gloria espera
Éxtasis por sangre regada
En medio de cruel desdicha
Su pecado cometer no puede
Miradas incriminantes imputan su pensar
Por siempre acusado será
Más su conciencia en paz conservará
En un dilema sin solución tropezó
De las entrañas de la penumbra
Una sombría mirada aparece
Cual asecho inconsciente
La sed de muerte asoma tímidamente
Oculto el criminal observa
El cazador víctima será
Víctima de su furia
Encerrado en duda
Martirizado por su deseo
Inmóvil por su pensamiento
Perecerá en sádico calvario
Abstraído en angustiosa espera
Verdugo fracasado permanecerá
Y a su propia vida renunciará
Lord des Morte Voces de la Oscuridad
_
TRAS LA BATALLA
En medio de destellantes truenos
La lluvia sangre limpiaba
Bosques de cadáveres
Inmaculados se tornarían
Gloriosa y horrenda batalla
Sin fin de dolor postrado
En el altar a los héroes venerarán
Más los vencedores tributo no tendrán
La población al unísono cantar
Repudia al triunfador siniestro
Sus cabezas han de buscar
Mutiladas en altares yacerán
El guerrero mata sin piedad
Al iluso poblador muerte hay que dar
Sin aliento nadie sobrevivirá
Víctimas de lo espeluznante
En el marchar del futuro tiempo
Ningún poblador con vida continuó.
Esclavos de su venganza
Abono sangriento en oscura tierra
_
SEDUCCIÓN Y MUERTE
Tus uñas desgarrando mi piel
Tu boca arrancando mis tejidos
Tus manos apartando mis órganos
Tu piel impregnándose en mi sangre
Aliméntate de mi cuerpo
Ámame en voraz deseo
Envuelto en mi excitada agonía
Mi ansiada muerte prolongo
Labios envenenados
Beso mortal que disfrute
Dulce droga genocida
A la muerte adicto seré
Muerte en mi discernimiento
Seducción bajo tus sentidos
Hordas de sangre, vomito de dolor
Divina tortura de placido romance
Caricias me tocan suavemente
Tu víctima soy y lo disfruto
Belleza amante de la carne
Devórame con tu lujuria
Mi sangre me das a beber
Orgasmo de vida me recorre
Tu rostro excitado contemplo
Sonriendo complacida
La delicia de tu sensualidad
La belleza de tu rostro
La ternura de tus besos
La dulzura de tu adiós
El deleite de una noche de pasión
El placer de morir en tu erotismo
Te extrañaré
_
DEVORAR HUMANOS VIVOS
En un paraíso inhóspito y abandonado
Salvaje pero magnánimo
Primitivos voraces al asecho
Cruzan su comarca dedicadamente
Su hambre feroz han de saciar
En bárbara cacería su presa sufrirá
Humanos, víctimas perfectas
Alimento sangriento del siniestro
Exquisito manjar en el paladar
Tras meses de ayuno
Bendición divina florece
Carne fresca perdida está
En busca del hogar lejano
Su sufrimiento comenzará
Más su muerte remota estará
Alimento muerto, muerte trae
La víctima fallecer no debe
Carne de vivos nutren sus almas
Salvaje fiesta desata el voraz horror
Desconsuelo y agonía en los sacrificados
Delicia y placer para los comensales
Uno a uno despojados de miembros serán
Sangre brotará más la muerte no asomará
Concluida la cena la paz retorna
Convalecientes víctimas deben sanar
Curadas las heridas, carnosos nuevamente
Plato principal volverán a presenciar
Querrán morir pero no perecerán jamás
Devorar humanos vivos, vida eterna les dá
Los que antes torturadas víctimas fueron
Hoy en criaturas hambrientas se convirtieron
Viejos y nuevos miembros de la comarca
En orgías de carne se devoran día tras día entre ellos
_
RETRATO DE SANGRE
Lamentos confundidos en gruñidos
La dicha del artista en su obra reirá
Inconcluso de esplendor
Pálido como un cadáver
Basura embellecida
Fruto creado en expectativa
Tormentosos gritos agotan la paz
Oscuros susurros piadosos
Compasión para el lisiado
El objetivo es uno solo
Desangrar para pintar
Desviscerar para adornar
En búsqueda de perfección
Sangre en las manos correrá
Éxtasis de inspiración
Adornan la majestuosidad
Marginar la conciencia
Pérdida total de la realidad
Nada se crea sin sufrimiento
No hay perfección sin dolor
La última creación es la inmolación
En charca sangrienta se baña
Pero en lienzo blanco sus restos
Desparramados reposarán
Adornando la cruel perfección
Que en su vida no encontró
Agonizando creerá ser aplaudido
Inmundicia en sociedad ruin
Escombro de basura dormida
Obra de arte concluida
_
ESPERO POR TI
La belleza de tus palabras
En dulzura mi maldad transforma
En ternura mi odio devuelve
Pobre de mi corazón perdido
Secos y vacíos mis labios
Esperan el momento
Que tu sangre saboreen
En tu compañía mi alma tiene paz
En tu ausencia mi mente te reclama
Lejos y olvidado por el tiempo
Oigo el crujir del cielo
La melancolía se apodera de él
Caen lágrimas de lluvia
Formando un mar de depresión
En el que me ahogaré sin tu amor
Dame la razón que busco
Permíteme ser parte de ti
Permíteme estar a tu lado
_
AMOR ETERNO
_
Acaricié suavemente sus labios, apartando los finos cabellos que cubrían su
rostro y con delicadeza desnude su cuello, una filosa espada corto el viento y
en su trayecto un grito insultó al silencio, un chorro de sangre escurría
apresuradamente sobre su pecho, su cuerpo se desplomó sobre la alfombra ,
su cabeza se mantuvo erguida suspendida de su cabellera oscilando cual
hipnotizador péndulo, una dulce pero dolorosa mirada se mantuvo perenne
en su expresión.
Era el adorno perfecto para incrementar mi colección de preciados
ornamentos, su cabeza ser ía colocada en una bandeja y exhibida con orgullo
en la sala de mi casa . Aquella mujer fue solo una de tantas que tuvieron la
suerte de ser seducidas por mi divina presencia.
Mi vida transcurrió vacía y solitaria , pero luego de un tiempo conocí a
aquella que se convertiría en un gran amor para mí, sin embargo todo lo que
tiene un principio tiene también un final, y todo lo que vive debe morir , por
tanto el momento de acabar nuestra unión había llegado
Perdóname, tendré que matarte, no es porque ya no te quiera, es solo que ha
llegado el momento de terminar ; pero no llores por mi, t e extrañaré pero
pronto encontraré alguien que llene tu vació. No estés triste, prometo llevar
flor es a tu sepultura , ni la estatua de cristo impedirá que me acerque al
lugar donde reposarás. Fuiste a quién más amé en esta vida , sería un honor
para mi conservar tan sólo un pedazo de tu cuerpo para poder acariciarlo en
los momentos de tristeza y soledad.
Toma , bebe este líquido, te hará olvidar el dolor , pronto no sentirá s más
agonía , tus últimos latidos responderán a la excitación de tu cuerpo.
Recuéstat e sobr e mi pecho y permite que bese tus labios, mientra s mis
manos recorren traviesamente los intestinos que brotan de tu vientre.
Pedazos de mi cuerpo empiezan a desprenderse y caer suavemente sobre las
sábanas, es un delicioso dolor el que estoy sintiendo, creo que mi excitación
me hizo errar el golpe, perdóname cariño, la puñalada iba destinada a tu
corazón y en vez de eso, mi propia carne sufrió las consecuencia s de mi
euforia.
La noche casi llega a su fin, se que nos divertimos mucho haciendo el amor ,
recordaré toda mi vida la forma como tu sangre se deslizaba por mi miembro
erecto, y sobre todo recordaré aquel momento en que sentí tu último aliento,
esa última respiración que pedía ser inmortalizada con un ardiente beso. De
todas las mujeres que he asesinado, tú eres sin duda la que más he amado.
Sabes algo, luces tan linda con ese rostro pálido, tu pecho frío y
ensangrentado, no puedo creer que luzcas mucho más preciosa muerta que
viva, aunque ya no puedes moverte estoy seguro que tu alma estaría
agradecida si descargo mi lujuria una vez más sobre tu inerte cuerpo.
Así paso el tiempo, yo y mi difunta amada nos divertíamos mientra s
caíamos inmersos en insaciables orgías de pasión, hasta que el cruel destino
se interpuso ent e nosotros, las fuerzas de la naturaleza hacían efecto. Tu
cuerpo va perdiendo su lúgubre frescura , la sangre de tus venas se ha
agotado producto de mi insaciable sed, las heridas dejadas por mis garras en
tu espa lda ya no sanarán jamás, y el perfume a formol ya no te ha ce tan
sexy como solías serlo.
Estoy deprimido, te estoy perdiendo y con ello también pierdo el deseo por
vivir , y se que todo esto es mi culpa , si no te hubiera matado seguirías junto
a mi, abrazándome y brindándome tu ternura. En mi desolación solo percibo
una solución digna , te seré fiel y no te reemplazaré por otra , me gustaría
morir y reunirme contigo pero, tampoco puedo mor ir , no se puede matar lo
que no tiene vida, no se puede sacrificar lo que ya esta muerto.
Amada mía , te devolveré la vida , vivirás et ernamente en mi interior , soy
consciente de que tu carne ya no es apta para el consumo humano, pero no es
problema para mí puesto que hace mucho que dejé de ser humano. Devoraré
lentamente tu ca rne, entraña s y huesos, tu difunto existir será ingerido por
mi inmortalidad, disfrúta lo cariño, tu deseo de estar siempre unidos se har á
realidad.
Por siempre tu alma y tu cuerpo serán part e sagrada de mi ser , y aquellos
que digan estar é contigo hasta que la
muerte nos separ e , no saben lo que
es el amor . Yo soy eterno y mi amor por ti también lo será a no ser que no
me guste tu sabor y mi cuerpo te expulse en forma de vomito, en cuyo caso
tendrás que conformarte con haber acariciado mis entrañas.

RECOPILACION GOTICA "LORD DES MORTE" -- SATANIZARUS


Lord des Morte -- Voces de la Oscuridad
SATANIZARUS


_
Contemplaos al Olimpos
Cual inmensidad emerge en el ocaso
Salve creador de destrucción
Majestuoso ser drogado de poder
_
Mortales a la espera de tu abrazo
Cruzan el averno de un paso.
Toma mi alma llena de pasión
Entrégame el fruto de mi perdición
_
Satanizarus al nuevo reino
Sufre cual redentor
La verdad del terror
El cielo tiene un nuevo impostor
_
Dioses erradicados por Demonios
El sufrimiento de la santidad perdida
Se regocija en el dolor de esta partida
Aclamando la gran mundana caída
_

LORD DES MORTE "VOCES DE LA OSCURIDAD" -- MI LAMENTO

Lord des Morte Voces de la Oscuridad
MI LAMENTO
_
Camina desdichado vagabundo
Camina hacia tu destrucción
Siente los pasos que recorriste
La muerte asecha
La naturaleza te rinde tributo
Con pesar, verás tu mundo caer
_
Lágrimas encerradas en tormentosos lamentos
El fin te ha llegado
La maldición eterna recaerá sobre ti
Innecesaria compañía te daré jamás
Recogeré mis lágrimas bañadas en tu sangre
Lamentando con mucho pesar
No ser yo quien ciegue tu inútil andar
_

RECOPILACION GOTICA "LORD DES MORTE" -- DELICIOSO DOLOR

Lord des Morte -- Voces de la Oscuridad
DELICIOSO DOLOR

***

Vete dolor, vete
Mi alma no somete tu presencia
Mi conciencia no soporta tu carga.
_
Ya te has marchado al ocaso
Como una dulce y oscura sombra
Pero aun siento tu presencia cerca de mí.
_
Tú nombre me recuerda tu presencia
Tu presencia forja mi existir
En el final de mi existir busco erradicar tu presencia
_
Te doy el último adiós
Puesto que a morir estoy dispuesto
Pero he de vengar mi alma con tu consuelo.
_
Eres mi amante y eres mi guía
Eres mi consuelo y mi compañía
Eres pasión y poder.
_
En tus labios el veneno probé
En mi mente la alucinación contemplé
Y en el silencio te ame
_
Ángel del desconsuelo
Llévate tu vulgar deseo
Pero dejad os ruego,
Tu delicioso veneno.

RECOPILACION GOTICA "LORD DES MORTE" -- ENTRAD A MI REINO

Lord des Morte -- Voces de la Oscuridad
ENTRAD A MI REINO
***

Al infierno no solo asisten los pecadores
E infames almas despojadas de gracia
Entrad libre y voluntariamente a mi palacio de torturas
Renuncia a tu vida terrenal
Conviértete en verdugo de almas.
_
Que el fuego de tu látigo destroce sus esperanzas
Que tu inmaculado corazón vació
No se conmueva ante el sufrimiento ajeno.
Sus lágrimas forjaran tu tenebrosidad,
Que tu crueldad brinde agonía eterna.
_
Invócame oscuro mortal, soy tu padre

Corta tus venas, deja tu sangre fluir
Fin del inútil existir de tu vida miserable
Honra mi nombre y tu alma será salvada
Se parte de mi reinado de ajusticiamiento.
_
Maldiciones para el pecador,
Venganza para el humillado.
Clava la daga en medio de tu corazón.
Clama mi nombre en medio de tu dolor
_
Satanás me llaman algunos,
Oscuro maestro me llaman otros.
No importa como me invoques,
Siempre serás digno de entrar
_
Muerte, agonía, y tortura
Al pecador humano
Eternidad, felicidad, libertad
Para el verdugo solitario

OPINION:SER GOTICO,SER DARK, SER JUEZ...

QUE HAY, SOY LA PERSONA QUE ESCRIBE O HACE ESTA PAGINA MAS O MENOS COMO PUEDE, ESTA, Y 20 TANTAS MAS, SE QUE HAY VECES QUE LO QUE SE SUBE, POCO TIENE QUE VER CON EL TEMA, PERO, ESO ES OTRA HISTORIA...

LA HISTORIA, ES QUE LA GRAN MALLORIA QUE ENTRA, DE MOMENTO, TODOS SE CALIFICAN, SABEMOS QUE LA MITAD NI SON, NITRNDRIAN QUE ESTAR AQUI,(JOER LA BATALLITA QUE LLEVO CON LOS EVANGELISTAS..); LO QUE QUERIA ESPLICAR ES UNA HISTORIA QUE SE DA, LA DE JUZGAR A LA GENTE, ESTE, ES UN SITIO ABIERTO, NO SABES NI QUIEN ENTRA NI SUS PENSAMIENTOS, NI SIQUIERA, QUE INTENCIONES TIENE; HAY CHAVALES, QUE A LO MEJOS TIENEN 16, O 18 AÑOS, Y QUIEN NO HA ESTADO CONFUNDIDO CON ESA EDAD?; QUIEN ME DIGA QUE NO, MIENTE, A MI, TODO LO OSCURO, NO LE VOY A DAR NOMBRE,ME VIENE DE LA NIÑEZ, DONDE HE ESTUDIADO, LA EDUCACION QUE HEMOS TENIDO, LA FORMA DE PENSAR DE ESA EPOCA(TENGO 43 AÑOS, JODER, HACE CUATRO DIAS, ERA UN CRIO, Y AHORA ME HABLAN DE USTED, QUE PALO); CADA UNO ES DISTINTO, NO TODOS SOMOS IGUALES, HAY QUIEN LLEGA A UN CAMINO MAS FACILMENTE, Y A OTROS LES CUESTA MAS, SI FUERAMOS TODOS IGUALES, QUE ROLLO, DE ESO NO SE TREATA, SE TRATA DE QUE CADA PERSONA LLEGUE AL ENTENDIMIENTO DE SU SER INTERIOR,; YO, NO SOY SATANICO, PERO ME GUSTA LEER ESAS COSAS,¿POR LEERLAS SOY SATANICO? SOY ATEO, Y ME GUSTA LEER EN LIBROS LAICOS, EN DONDE ESTAN LOS FALLOS DE LA RELIGION, ¿SOY CRISTIANO? Y ASI TODO, VEMOS A UNO VESTIDO DE NEGRO, ESE ES DARK...¿HAS HABLADO CON EL?, Y SI VIENE DE UN ENTIERRO ?, JAJAJAJAJAJAJJAJAJA, ES QUE PARA SER DARK, O GOTICO, TIENES QUE VESTIR DE NEGRO, Y ESTAR DEPRIMIDO PORQUE ESTA VIDA ES UNA MIERDA, Y...?, TODOS SABEN QUE ESTA VIDA ES UNA MIERDA, Y HAY ENTRA TODO EL MUNDO, ESTAR DEPRIMIDO?, A MI, ME ENTRAN UNAS DEPRESIONES DE CABALLO, PERO INTENTO ESTAR LA MAYOR PARTE DEL TIEMPO RIENDOME , Y LO QUE HA ALGUNOS LES SUENE A CHISTE, DISFRUTANDO DE LA VIDA, Y QUE, YA NO SOY, YA SOY, SON MIS GUSTOS LOS QUE ME DEFINEN?, O NO SERA MI MANERA DE PENSAR???

MI HIJO(ESPERO QUE NO LEA ESTO, JAJAJJAJAJAJAJA), SIEMPRE CON LA CARA AMARGA, PERO RIETE CABRON,SE VA A TRABAJAR, BUENO A PEDIR TRABAJO, LOS PELOS DE PUNTA, TODO DE NEGRO, QUE PASO?, ANDA CHAVAL, DATE UNA VUELTA CON VISTAS AL MAR, JO, SE LEVANTA A IR AL ASEO, Y QUE SE TIENE QUE PONER UN PANTALON NEGRO???, JODER; PUES PASO LO QUE NO ESPERABA, QUISO COMPRARSE ROPA, Y YO LE DIGO, SI HACE 4 DIAS TE HAS COMPRADO ESTO, NO SI YA, PERO MIS "AMIGAS", ME HAN DICHO QUE SI BUSCO TRABAJO, NO PUEDO IR ASI, Y ME QUIEREN DISFRAZAR, QUIEREN QUE ME COMPRE ROPA DE NORMAL?DE NORMAL?, SI UNOS VAQUEROS, Y UNAS CAMISETAS, Y YO ME QUEDE PARAO, ESO ES DE NORMAL?ESO, ES ROPA, QUE CREES QUE TIENES QUE IR 24 HORAS ASI, PIENSO QUE A ALGUNO, TENDRIA QUE HACER ESO, SER NORMAL UN POCO, POR QUE LA REALIDAD, ES QUE SER NORMAL, ES SER TU MISMO, NO LO QUE VES; Y PARA TERMINAR, OTRA COSA QUE NOS HACE MUCHA FALTA, ES EL RESPETO HACIA LOS DEMAS, A LO MEJOR CON UN POCO DE RESPETO, A TODOS NOS IRIA LA COSAS MEJOR, COMO DICE LA BIBLIA, JAJJAJAJAJAJA, (AHORA EL SERMON) TRATA A LOS DEMAS, COMO QUIERES QUE TE TRATEN, YA ESTA.

SER MALOS, BUENOS, BUENAS LUNAS, Y QUE TODO OS VALLA BIEN, Y PENSAR QUE ESTO ES UN CAMINO QUE SIGUE DIA A DIA, Y SIENDO TU, ES COMO MEJOR SE LLEVA ESTE VIAJE. ATENTAMENTE SIR SNAKE (SI ME PONGO A PONER NICKS, MEDIA HORA) PEDRO

sábado, 26 de abril de 2008

ARTISTA GOTICA -- FRANCISCO PEREZ

Artista Gótica
FRANCISCO PEREZ



Ser una persona con gustos góticos nunca ha sido fácil, las demás personas siempre te ven como alguien extraño y si a eso le agregamos el hecho de vivir en un pequeño pueblo costero de un país caribeño todo se complica aún más; es por esta razón que ella siempre se sintió rechazada, casi no tenia amigos prefería refugiarse en su propio mundo con su música, sus películas y su afición por la pintura.Era la pintura una de las cosas que más le causaba placer, hacia sus pinturas para desahogarse,por eso sus cuadros siempre tenían personas cuyas figuras eran retorcidas ó contrahechas, eso no era más que una burla a las personas que la criticaban, claro las imágenes de sus cuadros a la vista de sus paisanos no hacía más que afianzar sus ideas con respecto a ella.Cierto día en un bar del pueblo conoció a una mujer que trabajaba en una galería de arte en Londres, ella no desperdició la oportunidad de que alguien que de verdad sabia de arte opinase sobre su trabajo, así que le mostró sus cuadros y para su sorpresa a la mujer le gustaron y hasta se ofreció en ayudarla a conseguir una beca para que estudiara arte en una prestigiosa escuela de Londres. Esto le hacia mucha ilusión, al fin dejaría ese pueblo aburrido en donde su único futuro era casarse con algún pescador, tener muchos hijo y dedicarse a cuidarlos; además Londres es la capital de lo gótico, así que lo más probable es que ella en aquella ciudad se sintiese como pez en el agua.Pasado algún tiempo le llegó correspondencia de la mujer, donde le decía que le había conseguido la beca y que no se preocupara por el dinero y la estadía que en un principio eso ya estaba resuelto. Al recibir esta noticia por primera vez en su vida se sintió realmente feliz y partió a Inglaterra tan pronto como pudo, dejando atrás al pueblo y la gente para la cual no guardaba más que desprecio.Una vez estando en aquella cuidad y habiendo entrado a la escuela, se dedicó enteramente a la pintura, llegando a ser unas estudiante muy aventajada y a graduarse luego con honores. Hoy en día es una artista muy respetada y conocida, nunca más volvió a su pueblo, pero a veces cuando la tristeza golpea su corazón ella toma un caballete un lienzo y pinta unas escenas muy bellas de pescadores.

jueves, 24 de abril de 2008

El Mortal Inmortal -.- Mary W. Shelley

El Mortal Inmortal

Mary W. Shelley


Día 16 de julio de 1833. Éste es un aniversario memorable para mí; ¡hoy cumplo trescientos veintitrés años!
¿El Judío Errante?... Seguro que no. Más de dieciocho siglos han pasado por encima de su cabeza. En comparación con él, soy un Inmortal muy joven.

¿Soy, entonces, inmortal? Ésa es un pregunta que me he formulado a mí mismo, día y noche, desde hace trescientos tres años, y aún no conozco la respuesta. He detectado una cana entre mi pelo castaño, hoy precisamente...; eso significa con toda seguridad deterioro. Pero puede haber permanecido escondida ahí durante trescientos años...; a algunas personas se les vuelve completamente blanco el cabello antes de los veinte años de edad.
Contaré mi historia, y que el lector juzgue por mí. Al menos, así conseguiré pasar algunas horas de una larga eternidad que se me hace tan tediosa. ¡Eternamente! ¿Es eso posible? ¡Vivir eternamente! He oído de encantamientos en los cuales las víctimas son sumidas en un profundo sueño, para despertar, tras un centenar de años, tan frescas como siempre; he oído hablar de los Siete Durmientes... De modo que ser inmortal no debería ser tan opresivo para mí; pero, ¡ay!, el peso del interminable tiempo..., ¡el tedioso pasar de la procesión de las horas! ¡Qué feliz fue el legendario Nourjahad! Mas en cuanto a mí...
Todo el mundo ha oído hablar de Cornelius Agrippa. Su recuerdo es tan inmortal como su arte me ha hecho a mí. Todo el mundo ha oído hablar también de su discípulo, que, descuidadamente, dejó en libertad al espíritu maligno durante la ausencia de su maestro y fue destruido por él. La noticia, verdadera o falsa, de este accidente le ocasionó muchos problemas al renombrado filósofo.
Todos sus discípulos le abandonaron, sus sirvientes desaparecieron... Se encontró sin nadie que fuera añadiendo carbón a sus permanentes fuegos mientras él dormía, o vigilara los cambios de color de sus medicinas mientras él estudiaba. Experimento tras experimento fracasaron, porque un par de manos eran insuficientes para completarlos; los espíritus tenebrosos se rieron de él por no ser capaz de retener a un solo mortal a su servicio.
Yo era muy joven por aquel entonces -y muy pobre-, y estaba muy enamorado. Había sido durante casi un año pupilo de Cornelius, aunque estaba ausente cuando aquel accidente tuvo lugar. A mi regreso, mis amigos me imploraron que no regresara a la morada del alquimista. Temblé cuando escuché el terrible relato que me hicieron; no necesité una segunda advertencia. Y cuando Cornelius vino y me ofreció una bolsa de oro si me quedaba bajo su techo, sentí como si el propio Satán me estuviera tentando. Mis dientes castañetearon, todo mi pelo se erizó, y eché a correr tan rápido como mis temblorosas rodillas me lo permitieron.
Mis vacilantes pies se dirigieron hacia el lugar al que durante dos años se habían sentido atraídos cada atardecer..., un agradable arroyo espumeante de cristalina agua, junto al cual paseaba una muchacha de pelo oscuro, cuyos radiantes ojos estaban fijos en el camino que yo acostumbraba a recorrer cada noche. No puedo recordar un momento en que no haya estado enamorado de Bertha; habíamos sido vecinos y compañeros de juegos desde la infancia.
Sus padres, al igual que los míos, eran humildes pero respetables, y nuestra mutua atracción había sido una fuente de placer para ellos.
En una aciaga hora, sin embargo, una fiebre maligna se llevó a la vez a su padre y a su madre, y Bertha quedó huérfana. Hubiera hallado un hogar bajo el techo de mis padres pero, desgraciadamente, la vieja dama del castillo cercano, rica, sin hijos y solitaria, declaró su intención de adoptarla. A partir de entonces Bertha se vio ataviada con sedas y viviendo en un palacio de mármol, y parecía como si hubiera sido altamente favorecida por la fortuna. No obstante, pese a su nueva situación y sus nuevas relaciones, Bertha permaneció fiel al amigo de sus días humildes. A menudo visitaba la casa de mi padre, y aun cuando tenía prohibido ir más allá, con frecuencia se dirigía paseando hacia el bosquecillo cercano y se encontraba conmigo junto a aquella umbría fuente.
Solía decir que no sentía ninguna obligación hacia su nueva protectora que pudiera igualar a la devoción que la unía a nosotros.
Sin embargo, yo seguía siendo demasiado pobre para poder casarme, y ella empezó a sentirse incomodada por el tormento que sentía en relación a mí. Tenía un espíritu noble pero impaciente, y cada vez se mostraba más irritada por los obstáculos que impedían nuestra unión. Ahora nos reuníamos tras una ausencia por mi parte, y ella se había sentido sumamente acosada mientras yo estaba lejos.
Se quejó amargamente, y casi me reprochó el ser pobre. Yo repliqué rápidamente:
-¡Soy pobre pero honrado! Si no lo fuera, muy pronto podría ser rico.
Esta exclamación acarreó un millar de preguntas. Temí impresionarla demasiado revelándole la verdad, pero ella supo sacármela; y luego, lanzándome una mirada de desdén, dijo:
-¡Pretendes amarme, y temes enfrentarte al demonio por mí!
Protesté que solamente había temido ofenderla a ella..., mientras que ella no hacía más que hablar de la magnitud de la recompensa que yo iba a recibir. Así animado -y avergonzado por ella-, y empujado por mi amor y por la esperanza y riéndome de mis anteriores miedos, regresé a pasos rápidos y con el corazón ligero a aceptar la oferta del alquimista, e instantáneamente me vi instalado en mi puesto.
Transcurrió un año. Me vi poseedor de una suma de dinero que no era insignificante precisamente. El hábito había hecho desvanecerse mis temores. Pese a toda mi atenta vigilancia, jamás había detectado la huella de un pie hendido; ni el estudioso silencio ni nuestra morada fueron perturbados jamás por aullidos demoníacos.
Yo seguí manteniendo mis entrevistas clandestinas con Bertha, y la esperanza nació en mí... La esperanza, pero no la alegría perfecta, porque Bertha creía que amor y seguridad eran enemigos, y se complacía en dividirlos en mi pecho. Aunque de buen corazón, era en cierto modo de costumbres coquetas; y yo me sentía tan celoso como un turco. Me despreciaba de mil maneras, sin querer aceptar nunca que estaba equivocada. Me volvía loco de irritación, y luego me obligaba a pedirle perdón. A veces me reprochaba que yo no era suficientemente sumiso, y luego me contaba alguna historia de un rival, que gozaba de los favores de su protectora. Estaba rodeada constantemente por jóvenes vestidos de seda..., ricos y alegres.
¿Qué posibilidades tenía el pobremente vestido ayudante de Cornelius comparado con ellos?
En una ocasión, el filósofo exigió tanto de mi tiempo que no pude ir al encuentro de Bertha como era mi costumbre. Estaba dedicado a algún trabajo importante, y me vi obligado a quedarme, día y noche, alimentando sus hornos y vigilando sus preparaciones químicas. Mi amada me aguardó en vano junto a la fuente. Su espíritu altivo llameó ante este abandono; y cuando finalmente pude salir, robándole unos pocos minutos al tiempo que se me había concedido para dormir, y confié en ser consolado por ella, me recibió con desdén, me despidió despectivamente y afirmó que ningún hombre que no pudiera estar por ella en dos lugares a la vez poseería jamás su mano. ¡Se desquitaría de aquello! Y realmente lo hizo.
En mi sucio retiro oí que había estado cazando, escoltada por Albert Hoffer. Albert Hoffer era uno de los favorecidos por su protectora, y los tres pasaron cabalgando junto a mi ahumada ventana.
Me parece que mencionaron mi nombre; fue seguido por una carcajada de burla, mientras los oscuros ojos de ella miraban desdeñosos hacia mi morada.
Los celos, con todo su veneno y toda su miseria, penetraron en mi pecho. Derramé un torrente de lágrimas, pensando que nunca podría proclamarla mía; y luego maldecí un millar de veces su inconstancia. Pero mientras tanto, seguí avivando los fuegos del alquimista, seguí vigilando los cambios de sus incomprensibles medicinas.
Cornelius había estado vigilando también durante tres días y tres noches, sin cerrar los ojos. Los progresos de sus alambiques eran más lentos de lo que esperaba; pese a su ansiedad, el sueño pesaba sobre sus ojos. Una y otra vez arrojaba la somnolencia lejos de sí, con una energía más que humana; una y otra vez obligaba a sus sentidos a permanecer alertas. Contemplaba sus crisoles anhelosamente.
-Aún no están a punto -murmuraba-. ¿Deberá pasar otra noche antes de que el trabajo esté realizado? Winzy, tú sabes estar atento, eres constante... Además, la noche pasada dormiste. Observa esa redoma de cristal. El líquido que contiene es de un color rosa suave; en el momento en que empiece a cambiar de aspecto, despiértame... Hasta entonces podré cerrar un momento los ojos.
Primero debe volverse blanco, y luego emitir destellos dorados; pero no aguardes hasta entonces; cuando el color rosa empiece a palidecer, despiértame.
Apenas oí las últimas palabras, murmuradas casi en medio del sueño. Sin embargo, dijo aún:
-Y Winzy, muchacho, no toques la redoma... No te la lleves a los labios; es un filtro..., un filtro para curar el amor. No querrás dejar de amar a tu Bertha... ¡Cuidado, no bebas!
Y se durmió. Su venerable cabeza se hundió en su pecho, y yo apenas oí su regular respiración. Durante unos minutos observé las redomas...; la apariencia rosada del líquido permanecía inamovible.
Luego mis pensamientos empezaron a divagar... Visitaron la fuente, y se recrearon en un millar de agradables escenas que ya nunca volverían... ¡Nunca! Serpientes y víboras anidaron en mi cabeza mientras la palabra «¡Nunca!» se semiformaba en mis labios. ¡Mujer falsa! ¡Falsa y cruel! Nunca me sonreiría a mí como aquella tarde le había sonreído a Albert. ¡Mujer despreciable y ruin! No me quedaría sin vengarme... Haría que viera a Albert expirar a sus pies; ella no era digna de morir a mis manos. Había sonreído desdeñosa y triunfante... Conocía mi miseria y su poder. Pero ¿qué poder tenía?... El poder de excitar mi odio, todo mi desprecio, mi... ¡Todo menos mi indiferencia! Si pudiera lograr eso..., si pudiera mirarla con ojos indiferentes, transferir mi rechazado amor a otro más real y merecido... ¡Eso sería una auténtica victoria!
Un resplandor llameó ante mis ojos. Había olvidado la medicina del adepto. La contemplé maravillado: destellos de admirable belleza, más brillantes que los que emite el diamante cuando los rayos del sol penetran en él, resplandecían en la superficie del líquido; un olor de entre los más fragantes y agradables inundó mis sentidos. La redoma parecía un globo de viviente radiación, precioso a los ojos, invitando a ser probado. El primer pensamiento, inspirado instintivamente por mis más bajos sentidos, fue: «lo haré..., debo beber».
Alcé la redoma hacia mis labios. «Eso me curará del amor..., ¡de la tortura!» Llevaba bebida ya la mitad del más delicioso licor que jamás hubiera probado, paladar de hombre alguno cuando el filósofo se agitó. Me sobresalté y dejé caer la redoma... El fluido se extendió llameando por el suelo, mientras sentía que Cornelius aferraba mi garganta y chillaba:
-¡Infeliz! ¡Has destruido la labor de mi vida!
Cornelius no se había dado cuenta de que yo había bebido una parte de su droga. Tenía la impresión, y yo me apresuré a confirmarla, de que yo había alzado la redoma por curiosidad y que, asustado por su brillo y el llamear de su intensa luz, la había dejado caer. Nunca le dejé entrever lo contrario. El fuego de la medicina se apagó, la fragancia murió... y él se calmó, como debe hacer un filósofo ante las más duras pruebas, y me envió a descansar.
No intentaré describir los sueños de gloria y felicidad que bañaron mi alma en el paraíso durante las restantes horas de aquella memorable noche. Las palabras serían pálidas y triviales para describir mi alegría, o la exaltación que me poseía cuando me desperté.
Flotaba en el aire..., mis pensamientos estaban en los cielos. La tierra parecía ser el mismo cielo, y mi herencia era una completa felicidad. «Eso representa el sentirme curado del amor -pensé-. Veré a Bertha hoy, y ella descubrirá a su amante frío y despreocupado; demasiado feliz para mostrarse desdeñoso, ¡pero cuan absolutamente indiferente hacia ella!»
Pasaron las horas. El filósofo, seguro de haber triunfado una vez, y creyendo que lo conseguiría de nuevo, empezó a preparar una vez más la misma medicina. Se encerró con sus libros y potingues, y yo tuve el día libre. Me vestí con todo cuidado; me miré en un escudo viejo pero pulido, que me sirvió de espejo; me pareció que mi buen aspecto había mejorado extraordinariamente. Me precipité más allá de los límites de la ciudad, la alegría en el alma, las bellezas del cielo y de la tierra rodeándome. Dirigí mis pasos hacia el castillo. Podía mirar sus altivas torres con el corazón ligero, porque estaba curado del amor. Mi Bertha me vio desde lejos, mientras subía por la avenida. No sé qué súbito impulso animó su pecho, pero al verme saltó como un corzo bajando las escalinatas de mármol y echó a correr hacia mí. Pero yo había sido visto también por otra persona. La bruja de alta cuna, que se llamaba a sí misma su protectora y que en realidad era su tirana, también me había divisado. Renqueó, jadeante, hacia la terraza. Un paje, tan feo como ella, echó a correr tras su ama, abanicándola mientras la arpía se apresuraba y detenía a mi hermosa muchacha con un:
-¿Dónde va mi imprudente señorita? ¿Dónde tan aprisa? ¡Vuelve a tu jaula..., ahí delante hay halcones!
Bertha se apretó las manos, los ojos clavados aún en mi figura que se aproximaba. Vi su lucha consigo misma. Cómo odié a la vieja bruja que refrenaba los gentiles impulsos del blando corazón de mi Bertha. Hasta entonces, el respeto a su rango social había hecho que evitara a la dama del castillo; ahora desdeñé una tan trivial consideración. Estaba curado del amor, y elevado más allá de todos los temores humanos; me apresuré hacia delante, y pronto alcancé la terraza. ¡Qué encantadora estaba Bertha! Sus ojos llameaban; sus mejillas resplandecían con impaciencia y rabia; estaba un millar de veces más graciosa y atractiva que nunca. Ya no la amaba..., ¡oh, no! La adoraba..., la reverenciaba..., ¡la idolatraba!
Aquella mañana había sido perseguida, con más vehemencia de lo habitual, para que consintiera en un matrimonio inmediato con mi rival. Se le reprocharon los ánimos y las esperanzas que había dado, se la amenazó con ser arrojada de casa vergonzosamente y en desgracia. Su orgulloso espíritu se alzó en armas ante la amenaza; pero cuando recordó el desprecio que había exhibido ante mí, y cómo, quizás, había perdido con ello al que consideraba como a su único amigo, lloró de remordimiento y rabia. Y en aquel momento aparecí yo.
-¡Oh, Winzy! -exclamó-. Llévame a casa de tu madre; hazme abandonar rápidamente los detestables lujos y la ruindad de esta noble morada...; devuélveme a la pobreza y a la felicidad.
La abracé fuertemente, sintiéndome transportado. La vieja dama estaba sin habla por la furia, y sólo prorrumpió en invectivas cuando ya nos hallábamos lejos en nuestra calle, camino de mi casa natal. Mi madre recibió a la hermosa fugitiva, escapada de una jaula dorada a la naturaleza y a la libertad, con ternura y alegría; mi padre, que la amaba, la recibió de todo corazón. Fue un día de regocijo, que no necesitó de la adición de la poción celestial del alquimista para llenarme de dicha.
Poco después de aquel día memorable me convertí en el esposo de Bertha. Dejé de ser el ayudante de Cornelius, pero continué siendo su amigo. Siempre me sentí agradecido hacia él por haberme procurado, inconscientemente, aquel delicioso trago de un elixir divino que, en vez de curarme del amor (¡triste cura!, solitario remedio carente de alegría para maldiciones que parecen bendiciones al recuerdo), me había inspirado valor y resolución, trayéndome el premio de un tesoro inestimable en la persona de mi Bertha.
A menudo he recordado con maravilla ese período de trance parecido a la embriaguez. La pócima de Cornelius no había cumplido con la tarea para la cual afirmaba él que había sido preparada, pero sus efectos habían sido más poderosos y felices de lo que las palabras pueden expresar. Se fueron desvaneciendo gradualmente, pero permanecieron largo tiempo... y colorearon mi vida con matices de esplendor. A menudo Bertha se maravillaba de mi radiante corazón y de mi constante alegría porque, antes, yo había sido de carácter más bien serio, incluso triste. Me amaba aún más por mi temperamento jovial, y nuestros días estaban teñidos de alegría.
Cinco años más tarde fui llamado inesperadamente a la cabecera del agonizante Cornelius. Había enviado a por mí apresuradamente, conjurándome a que acudiera al instante a su presencia. Lo encontré tendido en su jergón, mortalmente débil. Toda la vida que le quedaba animaba sus penetrantes ojos, que estaban fijos en una redoma de cristal, llena de un líquido rosado.
-¡He aquí la vanidad de los anhelos humanos! -dijo, con una voz rota que parecía surgir de sus entrañas-. Mis esperanzas estaban a punto de verse coronadas por segunda vez, y por segunda vez se ven destruidas. Mira esa pócima... Recuerda que hace cinco años la preparé también, con idéntico éxito. Entonces, como ahora, mis sedientos labios esperaban saborear el elixir inmortal... ¡Tú me lo arrebataste! Y ahora ya es demasiado tarde.
Hablaba con dificultad, y se dejó caer sobre la almohada. No pude evitar el decir:
-¿Cómo, reverenciado maestro, puede una cura para el amor restaurar vuestra vida?
Una débil sonrisa revoloteó en su rostro, mientras yo escuchaba intensamente su apenas inteligible respuesta.
-Una cura para el amor y para todas las cosas... El elixir de la inmortalidad. ¡Ah! ¡Si ahora pudiera beberlo, viviría eternamente!
Mientras hablaba, un relampagueo dorado brotó del fluido y una fragancia que yo recordaba muy bien se extendió por los aires.
Cornelius se alzó, débil como estaba; las fuerzas parecieron volver a él milagrosamente. Tendió su mano hacia delante... Entonces, una fuerte explosión me sobresaltó, un rayo de fuego brotó del elixir... ¡y la redoma de cristal que lo contenía quedó reducida a átomos! Volví mis ojos hacia el filósofo. Se había derrumbado hacia atrás. Sus ojos eran vidriosos, sus rasgos estaban rígidos...
¡Había muerto!
¡Pero yo vivía, e iba a vivir eternamente! Así había dicho el infortunado alquimista, y durante unos días creí en sus palabras.
Recordé la gloriosa intoxicación que había seguido a mi subrepticio beber. Reflexioné sobre el cambio que había sentido en mi cuerpo, en mi alma. La ligera elasticidad del primero, el luminoso vigor de la segunda. Me observé en un espejo, y no pude percibir ningún cambio en mis rasgos tras los cinco años transcurridos. Recordé el radiante color y el agradable aroma de aquel delicioso brebaje, el valioso don que era capaz de conferir... Entonces, ¡era inmortal!
Pocos días más tarde me reía de mi credulidad. El viejo proverbio de que «nadie es profeta en su tierra» era cierto con respecto a mí y a mi difunto maestro. Lo apreciaba como hombre, lo respetaba como sabio, pero me burlaba de la idea de que pudiera mandar sobre los poderes de las tinieblas, y me reía de los supersticiosos temores con los que era mirado por el vulgo. Era un filósofo juicioso, pero no tenía tratos con ningún espíritu excepto aquellos revestidos de carne y huesos. Su ciencia era simplemente humana; y la ciencia humana, me persuadí muy pronto, nunca podrá conquistar las leyes de la naturaleza hasta tal punto que logre aprisionar eternamente el alma dentro de un habitáculo carnal. Cornelius había obtenido una bebida que refrescaba y aligeraba el alma; algo más embriagador que el vino, mucho más dulce y fragante que cualquier fruta. Probablemente poseía fuertes poderes medicinales, impartiendo ligereza al corazón y vigor a los miembros; pero sus efectos terminaban desapareciendo; ya no debían de existir siquiera en mi organismo. Era un hombre afortunado que había bebido un sorbo de salud y de alegría de espíritu, y quizá también de larga vida, de manos de mi maestro; pero mi buena suerte terminaba ahí: la longevidad era algo muy distinto de la inmortalidad.
Continué con esta creencia durante varios años. A veces un pensamiento cruzaba furtivamente por mi cabeza... ¿Estaba realmente equivocado el alquimista? Sin embargo, mi creencia habitual era que seguiría la suerte de todos los hijos de Adán a su debido tiempo. Un poco más tarde quizá, pero siempre a una edad natural.
No obstante, era innegable que mantenía un sorprendente aspecto juvenil. Me reía de mi propia vanidad consultando muy a menudo el espejo. Pero lo consultaba en vano; mi frente estaba libre de arrugas, mis mejillas, mis ojos..., toda mi persona continuaba tan lozana como en mi vigésimo cumpleaños.
Me sentía turbado. Miraba la marchita belleza de Bertha... Yo parecía más bien su hijo. Poco a poco, nuestros vecinos comenzaron a hacer similares observaciones, y al final descubrí que empezaban a llamarme «el discípulo embrujado». La propia Berta empezó a mostrarse inquieta. Se volvió celosa e irritable, y al poco tiempo empezó a hacerme preguntas. No teníamos hijos; éramos totalmente el uno para el otro. Y pese a que, al ir haciéndose más vieja, su espíritu vivaz se volvió un poco propenso al mal genio y su belleza disminuyó un tanto, yo la seguía amando con todo mi corazón como a la muchachita a la que había idolatrado, la esposa que siempre había anhelado y que había conseguido con un tan perfecto amor.
Finalmente, nuestra situación se hizo intolerable: Bertha tenía cincuenta años..., yo veinte. Yo había adoptado en cierta medida, y no sin algo de vergüenza, las costumbres de una edad más avanzada. Ya no me mezclaba en el baile entre los jóvenes, pero mi corazón saltaba con ellos mientras contenía mis pies. Y empecé a tener una cierta mala fama entre los viejos de nuestro pueblo. Las cosas fueron deteriorándose. Éramos evitados por todos. Se dijo de nosotros -de mí al menos- que habíamos hecho un trato inicuo con alguno de los supuestos amigos de mi anterior maestro. La pobre Bertha era objeto de piedad, pero evitada. Yo era mirado con horror y aborrecimiento.
¿Qué podíamos hacer? Permanecer sentados junto a nuestro fuego... La pobreza se había instalado con nosotros, ya que nadie quería los productos de mi granja; y a menudo me veía obligado a viajar veinte millas, hasta algún lugar donde no fuera conocido, para vender mis cosechas. Sí, es cierto, habíamos ahorrado algo para los malos días..., y esos días habían llegado.
Permanecíamos sentados solos junto al fuego, el joven de viejo corazón y su envejecida esposa. De nuevo Bertha insistió en conocer la verdad; recapituló todo lo que había oído decir de mí, y añadió sus propias observaciones. Me conjuró a que le revelara el hechizo; describió cómo me quedarían mejor unas sienes plateadas que el color castaño de mi pelo; disertó acerca de la reverencia y el respeto que proporcionaba la edad... y lo preferible que eran a las distraídas miradas que se les dirigía a los niños. ¿Acaso imaginaba que los despreciables dones de la juventud y buena apariencia superaban la desgracia, el odio y el desprecio? No, al final sería quemado como traficante en artes negras, mientras que ella, a quien ni siquiera me había dignado comunicarle la menor porción de mi buena fortuna, sería lapidada como mi cómplice. Finalmente, insinuó que debía compartir mi secreto con ella y concederle los beneficios de los que yo gozaba, o se vería obligada a denunciarme..., y entonces estalló en llanto.
Así acorralado, me pareció que lo mejor era decirle la verdad.
Se la revelé tan tiernamente como me fue posible, y hablé tan sólo de una muy larga vida, no de inmortalidad..., concepto que, de hecho, coincidía mejor con mis propias ideas. Cuando terminé, me levanté y dije:
-Y ahora, mi querida Bertha, ¿denunciarás al amante de tu juventud? No lo harás, lo sé. Pero es demasiado duro, mi pobre esposa, que tengas que sufrir a causa de mi aciaga suerte y de las detestables artes de Cornelius. Me marcharé. Tienes buena salud, y amigos con los que ir en mi ausencia. Sí, me iré: joven como parezco, y fuerte como soy, puedo trabajar y ganarme el pan entre desconocidos, sin que nadie sepa ni sospeche nada de mí. Te amé en tu juventud. Dios es testigo de que no te abandonaré en tu vejez, pero tu seguridad y tu felicidad requieren que ahora haga esto.
Tomé mi gorra y me dirigí hacia la puerta; en un momento los brazos de Bertha rodeaban mi cuello, y sus labios se apretaban contra los míos.
-No, esposo mío, mi Winzy -dijo-. No te irás solo... Llévame contigo; nos marcharemos de este lugar y, como tú dices, entre desconocidos estaremos seguros sin que nadie sospeche de nosotros. No soy tan vieja todavía como para avergonzarte, mi Winzy; y me atrevería a decir que el encantamiento desaparecerá pronto y, con la bendición de Dios, empezarás a parecer más viejo, como corresponde. No debes abandonarme.
Le devolví de todo corazón su generoso abrazo.
-No lo haré, Bertha mía; pero por tu bien no debería pensar así. Seré tu fiel y dedicado esposo mientras estés conmigo, y cumpliré con mi deber contigo hasta el final.
Al día siguiente nos preparamos en secreto para nuestra emigración. Nos vimos obligados a hacer grandes sacrificios pecuniarios, era inevitable. De todos modos, conseguimos al fin reunir una suma suficiente como para al menos mantenernos mientras Bertha viviera. Y sin decirle adiós a nadie, abandonamos nuestra región natal para buscar refugio en un remoto lugar del oeste de Francia.
Resultó cruel arrancar a la pobre Bertha de su pueblo natal, de todos los amigos de su juventud, para llevarla a un nuevo país, un nuevo lenguaje, unas nuevas costumbres. El extraño secreto de mi destino hizo que yo ni siquiera me diera cuenta de ese cambio; pero la compadecí profundamente, y me alegró el darme cuenta de que ella hallaba alguna compensación a su infortunio en una serie de pequeñas y ridículas circunstancias. Lejos de toda murmuración, buscó disminuir la aparente disparidad de nuestras edades a través de un millar de artes femeninas: rojo de labios, trajes juveniles y la adopción de una serie de actitudes desacordes con su edad. No podía irritarme por eso. ¿No llevaba yo mismo una máscara? ¿Para qué pelearme con ella, sólo porque tenía menos éxito que yo? Me apené profundamente cuando recordé que esa remilgada y celosa vieja de sonrisa tonta era mi Bertha, aquella muchachita de pelo y ojos oscuros, con una sonrisa de encantadora picardía y un andar de corzo, a la que tan tiernamente había amado y a la que había conseguido con un tal arrebato. Hubiera debido reverenciar sus grises cabellos y sus arrugadas mejillas. Hubiera debido hacerlo; pero no lo hice, y ahora deploro esa debilidad humana.
Sus celos estaban siempre presentes. Su principal ocupación era intentar descubrir que, pese a las apariencias externas, yo también estaba envejeciendo. Creo verdaderamente que aquella pobre alma me amaba de corazón, pero nunca hubo mujer tan atormentada sobre cómo desplegar en mí toda su atención. Hubiera querido discernir arrugas en mi rostro y decrepitud en mi andar, mientras que yo desplegaba un vigor cada vez mayor, con una juventud por debajo de los veinte años. Nunca me atreví a dirigirme a otra mujer. En una ocasión, creyendo que la belleza del pueblo me miraba con buenos ojos, me compró una peluca gris. Su constante conversación entre sus amistades era que yo, aunque parecía tan joven, estaba hecho una ruina; y afirmaba que el peor síntoma era mi aparente salud. Mi juventud era una enfermedad, decía, y yo debía estar preparado en cualquier momento, si no para una repentina y horrible muerte, sí al menos para despertarme cualquier mañana con la cabeza completamente blanca y encorvado, con todas las señales de la senectud. Yo la dejaba hablar... y a menudo incluso me unía a ella en sus conjeturas. Sus advertencias hacían coro con mis interminables especulaciones relativas a mi estado, y me tomaba un enorme y doloroso interés en escuchar todo aquello que su rápido ingenio y excitada imaginación podían decir al respecto.
¿Para qué extenderse en todos estos pequeños detalles? Vivimos así durante largos años. Bertha se quedó postrada en cama y paralítica; la cuidé como una madre cuidaría a un hijo. Se volvió cada vez más irritable, y aún seguía insistiendo en lo mismo, en cuánto tiempo la sobreviviría. Seguí cumpliendo escrupulosamente, pese a todo, con mis deberes hacia ella, lo cual fue una fuente de consuelo para mí. Había sido mía en su juventud, era mía en su vejez; y al final, cuando arrojé la primera paletada de tierra sobre su cadáver, me eché a llorar, sintiendo que había perdido todo lo que realmente me ataba a la humanidad.
Desde entonces, ¡cuántas han sido mis preocupaciones y pesares, cuan pocas y vacías mis alegrías! Detengo aquí mi historia, no la proseguiré más. Un marinero sin timón ni compás, lanzado a un mar tormentoso, un viajero perdido en un páramo interminable, sin indicador ni mojón que lo guíe a ninguna parte..., eso he sido yo; más perdido, más desesperanzado que nadie. Una nave acercándose, un destello de un faro lejano, podrían salvarme; pero no tengo más guía que la esperanza de la muerte.
¡La muerte! ¡Misteriosa, hosca amiga de la frágil humanidad!
¿Por qué, único entre todos los mortales, me has arrojado a mí fuera de tu acogedor manto? ¡Oh, la paz de la tumba! ¡El profundo silencio del sepulcro revestido de hierro! ¡Los pensamientos dejarían por fin de martillear en mi cerebro, y mi corazón ya no latiría más con emociones que sólo saben adoptar nuevas formas de tristeza!
¿Soy inmortal? Vuelvo a mi primera pregunta. En primer lugar, ¿no es más probable que el brebaje del alquimista estuviera cargado con longevidad más que con vida eterna? Tal es mi esperanza. Y además, debo recordar que sólo bebí la mitad de la poción preparada para él. ¿Acaso no era necesaria la totalidad para completar el encantamiento? Haber bebido la mitad del elixir de la inmortalidad es convertirse en semiinmortal...; mi eternidad está pues truncada.
Pero, de nuevo, ¿cuál es el número de años de media eternidad? A menudo intento imaginar si lo que rige el infinito puede ser dividido. A veces creo descubrir la vejez avanzar sobre mí. He descubierto una cana. ¡Estúpido! ¿Debo lamentarme? Sí, el miedo a la vejez y a la muerte repta a menudo fríamente hasta mi corazón, y cuanto más vivo más temo a la muerte, aunque aborrezca la vida. Ése es el enigma del hombre, nacido para perecer, cuando lucha, como hago yo, contra las leyes establecidas de su naturaleza.
Pero seguramente moriré a causa de esta anomalía de los sentimientos; la medicina del alquimista no debe de proteger contra el fuego, la espada y las asfixiantes aguas. He contemplado las azules profundidades de muchos lagos apacibles, y el tumultuoso discurrir de numerosos ríos caudalosos, y me he dicho: la paz habita en estas aguas. Sin embargo, he guiado mis pasos lejos de ellos, para vivir otro día más. Me he preguntado a mí mismo si el suicidio es un crimen en alguien para quien constituye la única posibilidad de abrir la puerta al otro mundo. Lo he hecho todo, excepto presentarme voluntario como soldado o duelista, pues no deseo destruir a mis semejantes. Pero no, ellos no son mis semejantes. El inextinguible poder de la vida en mi cuerpo y su efímera existencia nos alejan tanto como lo están los dos polos de la Tierra. No podría alzar una mano contra el más débil ni el más poderoso de entre ellos.
Así he seguido viviendo año tras año... Solo, y cansado de mí mismo. Deseoso de morir, pero no muriendo nunca. Un mortal inmortal. Ni la ambición ni la avaricia pueden entrar en mi mente, y el ardiente amor que roe mi corazón jamás me será devuelto; nunca encontraré a un igual con quien compartirlo. La vida sólo está aquí para atormentarme.
Hoy he concebido una forma por la que quizá todo pueda terminar sin matarme a mí mismo, sin convertir a otro hombre en un Caín... Una expedición en la que ningún ser mortal pueda nunca sobrevivir, aun revestido con la juventud y la fortaleza que anidan en mí. Así podré poner mi inmortalidad a prueba y descansar para siempre... o regresar, como la maravilla y el benefactor de la especie humana.
Antes de marchar, una miserable vanidad ha hecho que escriba estas páginas. No quiero morir sin dejar ningún nombre detrás. Han pasado tres siglos desde que bebí el brebaje fatal; no transcurrirá otro año antes de que, enfrentándome a gigantescos peligros, luchando con los poderes del hielo en su propio campo, acosado por el hambre, la fatiga y las tormentas, rinda este cuerpo, una prisión demasiado tenaz para un alma que suspira por la libertad, a los elementos destructivos del aire y el agua. O, si sobrevivo, mi nombre será recordado como uno de los más famosos entre los hijos de los hombres. Y una vez terminada mi tarea, deberé adoptar medios más drásticos. Esparciendo y aniquilando los átomos que componen mi ser, dejaré en libertad la vida que hay aprisionada en él, tan cruelmente impedida de remontarse por encima de esta sombría tierra, a una esfera más compatible con su esencia inmortal.

martes, 22 de abril de 2008

EL CAOS REPTANTE -- UN SUEÑO DE OPIO -- H.P. Lovecraft

H.P. Lovecraft

El caos reptante

UN SUEÑO DE OPIO

Mucho es lo que se ha escrito acerca de los placeres y los sufrimientos del opio. Los éxtasis y horrores de De Quincey y los paradis artificiels de Baudelaire son conservados e interpretados con tal arte que los hace inmortales, y el mundo conoce a fondo la belleza, el terror y el misterio de esos oscuros reinos donde el soñador es transportado. Pero aunque mucho es lo que se ha hablado, ningún hombre ha osado todavía detallar la naturaleza de los fantasmas que entonces se revelan en la mente, o sugerir la dirección de los inauditos caminos por cuyo adornado y exótico curso se ve irresistiblemente lanzado el adicto. De Quincey fue arrastrado a Asia, esa fecunda tierra de sombras nebulosas cuya temible antigüedad es tan impresionante que "la inmensa edad de la raza y el nombre se impone sobre el sentido de juventud en el individuo", pero él mismo no osó ir más lejos. Aquellos que han ido más allá rara vez volvieron y, cuando lo hicieron, fue siempre guardando silencio o sumidos en la locura. Yo consumí opio en una ocasión... en el año de la plaga, cuando los doctores trataban de aliviar los sufrimientos que no podían curar. Fue una sobredosis -mi médico estaba agotado por el horror y los esfuerzos- y, verdaderamente, viajé muy lejos. Finalmente regresé y viví, pero mis noches se colmaron de extraños recuerdos y nunca más he permitido a un doctor volver a darme opio. Cuando me administraron la droga, el sufrimiento y el martilleo en mi cabeza habían sido insufribles. No me importaba el fututo; huir, bien mediante curación, inconsciencia o muerte, era cuanto me importaba. Estaba medio delirando, por eso es difícil ubicar el momento exacto de la transición, pero pienso que el efecto debió comenzar poco antes de que las palpitaciones dejaran de ser dolorosas. Como he dicho, fue una sobredosis; por lo cual, mis reacciones probablemente distaron mucho de ser normales. La sensación de caída, curiosamente disociada de la idea de gravedad o dirección, fue suprema, aunque había una impresión secundaria de muchedumbres invisibles de número incalculable, multitudes de naturaleza infinitamente diversa, aunque todas más o menos relacionadas conmigo. A veces, menguaba la sensación de caída mientras sentía que el universo o las eras se desplomaban ante mí. Mis sufrimientos cesaron repentinamente y comencé a asociar el latido con una fuerza externa más que con una interna. También se había detenido la caída, dando paso a una sensación de descanso efímero e inquieto, y, cuando escuché con mayor atención, fantaseé con que los latidos procedieran de un mar inmenso e inescrutable, como si sus
siniestras y colosales rompientes laceraran alguna playa desolada tras una tempestad de titánica magnitud. Entonces abrí los ojos. Por un instante, los contornos parecieron confusos, como una imagen totalmente desenfocada, pero gradualmente asimilé mi solitaria presencia en una habitación extraña y hermosa iluminada por multitud de ventanas. No pude hacerme la idea de la exacta naturaleza de la estancia, porque mis sentidos distaban aún de estar ajustados, pero advertí alfombras y colgaduras multicolores, mesas, sillas, tumbonas y divanes de elaborada factura, y delicados jarrones y ornatos que sugerían lo exótico sin llegar a ser totalmente ajenos. Todo eso percibí, aunque no ocupó mucho tiempo en mi mente. Lenta, pero inexorablemente, arrastrándose sobre mi conciencia e imponiéndose a cualquier otra impresión, llegó un temor vertiginoso a lo desconocido, un miedo tanto mayor cuanto que no podía analizarlo y que parecía concernir a una furtiva amenaza que se aproximaba... no la muerte, sino algo sin nombre, un ente inusitado indeciblemente más espantoso y aborrecible. Inmediatamente me percaté de que el símbolo directo y excitante de mi temor era el odioso martilleo cuyas incesantes reverberaciones batían enloquecedoramente contra mi exhausto cerebro. Parecía proceder de un punto fuera y abajo del edificio en el que me hallaba, y estar asociado con las más terroríficas imágenes mentales. Sentí que algún horrible paisaje u objeto acechaban más allá de los muros tapizados de seda, y me sobrecogí ante la idea de mirar por las arqueadas ventanas enrejadas que se abrían tan insólitamente por todas partes. Descubriendo postigos adosados a esas ventanas, los cerré todos, evitando dirigir mis ojos al exterior mientras lo hacía. Entonces, empleando pedernal y acero que encontré en una de las mesillas, encendí algunas velas dispuestas a lo largo de los muros en barrocos candelabros. La añadida sensación de seguridad que prestaban los postigos cerrados y la luz artificial calmaron algo mis nervios, pero no fue posible acallar el monótono retumbar. Ahora que estaba más calmado, el sonido se convirtió en algo tan fascinante como espantoso. Abriendo una portezuela en el lado de la habitación cercano al martilleo, descubrí un pequeño y ricamente engalanado corredor que finalizaba en una tallada puerta y un amplio mirador. Me vi irresistiblemente atraído hacia éste, aunque mis confusas aprehensiones me forzaban igualmente hacia atrás. Mientras me aproximaba, pude ver un caótico torbellino de aguas en la distancia. Enseguida, al alcanzarlo y observar el exterior en todas sus direcciones, la portentosa escena de los alrededores me golpeó con plena y devastadora fuerza. Contemplé una visión como nunca antes había observado, y que ninguna persona viviente puede haber visto salvo en los delirios de la fiebre o en los infiernos del opio. La construcción se alzaba sobre un angosto punto de tierra -o lo que ahora era un angosto punto de tierra- remontando unos 90 metros sobre lo que últimamente debió ser un hirviente torbellino de aguas enloquecidas. A cada lado de la casa se abrían precipicios de tierra roja recién excavados por las aguas, mientras que enfrente las temibles olas continuaban batiendo de forma espantosa, devorando la tierra con terrible monotonía y deliberación. Como a un kilómetro se alzaban y caían amenazadoras rompientes de no menos de cinco metros de altura y, en el lejano horizonte, crueles nubes negras de grotescos contornos colgaban y acechaban como buitres malignos. Las olas eran oscuras y purpúreas, casi negras, y arañaban el flexible fango rojo de la orilla como toscas manos voraces. No pude por menos que sentir que alguna nociva entidad marina había declarado una guerra a muerte contra toda la tierra firme, quizá instigada por el cielo enfurecido. Recobrándome al fin del estupor en que ese espectáculo antinatural me había sumido, descubrí que mi actual peligro físico era agudo. Aun durante el tiempo en que observaba, la orilla había perdido muchos metros y no estaba lejos el momento en que la casa se derrumbaría socavada en el atroz pozo de las olas embravecidas. Por tanto, me apresuré hacia el lado opuesto del edificio y, encontrando una puerta, la cerré tras de mí con una curiosa llave que colgaba en el interior. Entonces contemplé más de la extraña región a mi alrededor y percibí una singular división que parecía existir entre el océano hostil y el firmamento. A cada lado del descollante promontorio imperaban distintas condiciones. A mi izquierda, mirando tierra adentro, había un mar calmo con grandes olas verdes corriendo apaciblemente bajo un sol resplandeciente. Algo en la naturaleza y posición del sol me hicieron estremecer, aunque no pude entonces, como no puedo ahora, decir qué era. A mi derecha también estaba el mar, pero era azul, calmoso, y sólo ligeramente ondulado, mientras que el cielo sobre él estaba oscurecido y la ribera era más blanca que enrojecida. Ahora volví mi atención a tierra, y tuve ocasión de sorprenderme nuevamente, puesto que la vegetación no se parecía en nada a cuanto hubiera visto o leído. Aparentemente, era tropical o al menos subtropical... una conclusión extraída del intenso calor del aire. Algunas veces pude encontrar una extraña analogía con la flora de mi tierra natal, fantaseando sobre el supuesto de que las plantas y matorrales familiares pudieran asumir dichas formas bajo un radical cambio de clima; pero las gigantescas y omnipresentes palmeras eran totalmente extranjeras. La casa que acababa de abandonar era muy pequeña -apenas mayor que una cabaña- pero su material era evidentemente mármol, y su arquitectura extraña y sincrética, en una exótica amalgama de formas orientales y occidentales. En las esquinas había columnas corintias, pero los tejados rojos eran como los de una pagoda china. De la puerta que daba a tierra nacía un camino de singular arena blanca, de metro y medio de anchura y bordeado por imponentes palmeras, así como por plantas y arbustos en flor desconocidos. Corría hacia el lado del promontorio donde el mar era azul y la ribera casi blanca. Me sentí impelido a huir por este camino, como perseguido por algún espíritu maligno del océano retumbante. Al principio remontaba ligeramente la ribera, luego alcancé una suave cresta. Tras de mí, vi el paisaje que había abandonado: toda la punta con la cabaña y el agua negra, con el mar verde a un lado y el mar azul al otro, y una maldición sin nombre e indescriptible cerniéndose sobre todo. No volví a verlo más y a menudo me pregunto... Tras esta última mirada, me encaminé hacia delante y escruté el panorama de tierra adentro que se extendía ante mí. El camino, como he dicho, corría por la ribera derecha si uno iba hacia el interior. Delante y a la izquierda vislumbré entonces un magnífico valle, que abarcaba miles de acres, sepultado bajo un oscilante manto de hierba tropical más alta que mi cabeza.
Casi al límite de la visión había una colosal palmera que parecía fascinarme y reclamarme. En este momento, el asombro y la huida de la península condenada habían, con mucho, disipado mi temor, pero cuando me detuve y me desplomé fatigado sobre el sendero, hundiendo ociosamente mis manos en la cálida arena blancuzco-dorada, un nuevo y agudo sonido de peligro me embargó. Algún terror en la alta hierba sibilante pareció sumarse a la del diabólico mar retumbante y me alcé gritando fuerte y desabridamente.
-¿Tigre? ¿Tigre? ¿Es un tigre? ¿Bestias? ¿Bestias? ¿Es una bestia lo que me atemoriza?
Mi mente retrocedía hasta una antigua y clásica historia de tigres que había leído; traté de recordar al autor, pero tuve alguna dificultad. Entonces, en mitad de mi espanto, recordé que el relato pertenecía a Ruyard Kipling; no se me ocurrió lo ridículo que resultaba considerarle como un antiguo autor. Anhelé el volumen que contenía esta historia, y casi había comenzado a desandar el camino hacia la cabaña condenada cuando el sentido común y el señuelo de la palmera me contuvieron. Si hubiera o no podido resistir el deseo de retroceder sin el concurso de la fascinación por la inmensa palmera, es algo que no sé. Su atracción era ahora predominante, y dejé el camino para arrastrarme sobre manos y rodillas por la pendiente del valle, a pesar de mi miedo hacia la hierba y las serpientes que pudiera albergar. Decidí luchar por mi vida y cordura tanto como fuera posible y contra todas las amenazas del mar o tierra, aunque a veces temía la derrota mientras el enloquecido silbido de la misteriosa hierba se unía al todavía audible e irritante batir de las distantes rompientes. Con frecuencia, debía detenerme y tapar mis oídos con las manos para aliviarme, pero nunca pude acallar del todo el detestable sonido. Fue tan sólo tras eras, o así me lo pareció, cuando finalmente pude arrastrarme hasta la increíble palmera y reposar bajo su sombra protectora.
Entonces ocurrieron una serie de incidentes que me transportaron a los opuestos extremos del éxtasis y el horror; sucesos que temo recordar y sobre los que no me atrevo a buscar interpretación. Apenas me había arrastrado bajo el colgante follaje de la palmera, cuando brotó de entre sus ramas un muchacho de una belleza como nunca antes viera. Aunque sucio y harapiento, poseía las facciones de un fauno o semidiós, e incluso parecía irradiar en la espesa sombra del árbol. Sonrió tendiendo sus manos, pero antes de que yo pudiera alzarme y hablar, escuché en el aire superior la exquisita melodía de un canto; notas altas y bajas tramadas con etérea y sublime armonía. El sol se había hundido ya bajo el horizonte, y en el crepúsculo vi una aureola de mansa luz rodeando la cabeza del niño. Entonces se dirigió a mí.
-Es el fin. Han bajado de las estrellas a través del ocaso. Todo está colmado y más allá de las corrientes arinurianas moraremos felices en Teloe.
Mientras el niño hablaba, descubrí una suave luminosidad a través de las frondas de las palmeras y vi alzarse saludando a dos seres que supe debían ser parte de los maestros cantores que había escuchado. Debían ser un dios y una diosa, porque su belleza no era la de los mortales, y ellos tomaron mis manos diciendo:
-Ven, niño, has escuchado las voces y todo está bien. En Teloe, más allá de las Vía Láctea y las corrientes arinurianas, existen ciudades de ámbar y calcedonia. Y sobre sus cúpulas de múltiples facetas relumbran los reflejos de extrañas y hermosas estrellas. Bajo los puentes de marfil de Teloe fluyen los ríos de oro líquido llevando embarcaciones de placer rumbo a la floreciente Cytarion de los Siete Soles. Y en Teloe y Cytarion no existe sino juventud, belleza y placer, ni se escuchan más sonidos que los de las risas, las canciones y el laúd. Sólo los dioses moran en Teloe la de los ríos dorados, pero entre ellos tú habitarás.
Mientras escuchaba embelesado, me percaté súbitamente de un cambio en los alrededores. La palmera, que últimamente había resguardado a mi cuerpo exhausto, estaba ahora a mi izquierda y considerablemente debajo. Obviamente flotaba en la atmósfera; acompañado no sólo por el extraño chico y la radiante pareja, sino por una creciente muchedumbre de jóvenes y doncellas semiluminosos y coronados de vides, con cabelleras sueltas y semblante feliz. Juntos ascendimos lentamente, como en alas de una fragante brisa que soplara no desde la tierra sino en dirección a la nebulosa dorada, y el chico me susurró en el oído que debía mirar siempre a los senderos de luz y nunca abajo, a la esfera que acababa de abandonar. Los mozos y muchachas entonaban ahora dulces acompañamientos con los laúdes y me sentía envuelto en una paz y felicidad más profunda de lo que hubiera imaginado en toda mi vida, cuando la intrusión de un simple sonido alteró mi destino destrozando mi alma. A
través de los arrebatados esfuerzos de cantores y tañedores de laúd, como una armonía burlesca y demoníaca, atronó desde los golfos inferiores el maldito, el detestable batir del odioso océano. Y cuando aquellas negras rompientes rugieron su mensaje en mis oídos, olvidé las palabras del niño y miré abajo, hacia el condenado paisaje del que creía haber escapado.
En las profundidades del éter vi la estigmatizada tierra girando, siempre girando, con irritados mares tempestuosos consumiendo las salvajes y arrasadas costas y arrojando espuma contra las tambaleantes torres de las ciudades desoladas. Bajo una espantosa luna centelleaban visiones que nunca podré describir, visiones que nunca olvidaré: desiertos de barro cadavérico y junglas de ruina y decadencia donde una vez se extendieron las llanuras y poblaciones de mi tierra natal, y remolinos de océano espumeante donde otrora se alzaran los poderosos templos de mis antepasados. Los alrededores del polo Norte hervían con ciénagas de estrepitoso crecimiento y vapores malsanos que silbaban ante la embestida de las inmensas olas que se encrespaban, lacerando, desde las temibles profundidades. Entonces, un desgarrado aviso cortó la noche, y a través del desierto de desiertos apareció una humeante falla. El océano negro aún espumeaba y devoraba, consumiendo el desierto por los cuatro costados mientras la brecha del centro se ampliaba y ampliaba. No había otra tierra salvo el desierto, y el océano furioso todavía comía y comía. Sólo entonces pensé que incluso el retumbante mar parecía temeroso de algo, atemorizado de los negros dioses de la tierra profunda que son más grandes que el malvado dios de las aguas, pero, incluso si era así, no podía volverse atrás, y el desierto había sufrido demasiado bajo aquellas olas de pesadilla para apiadarse ahora. Así, el océano devoró la última tierra y se precipitó en la brecha humeante, cediendo de este modo todo cuanto había conquistado. Fluyó nuevamente desde las tierras recién sumergidas, desvelando muerte y decadencia y, desde su viejo e inmemorial lecho, goteó de forma repugnante, revelando secretos ocultos en los años en que el Tiempo era joven y los dioses aún no habían nacido. Sobre las olas se alzaron recordados capiteles sepultados bajo las algas. La luna arrojaba pálidos lirios de luz sobre la muerta Londres, y París se levantaba sobre su húmeda tumba para ser santificada con polvo de estrellas. Después, brotaron capiteles y monolitos que estaban cubiertos de algas pero que no eran recordados; terribles capiteles y monolitos de tierras acerca de las cuales el hombre jamás supo. No había ya retumbar alguno, sino sólo el ultraterreno bramido y siseo de las aguas precipitándose en la falla. El humo de esta brecha se había convertido en vapor, ocultando casi el mundo mientras se hacía más y más denso. Chamuscó mi rostro y manos, y cuando miré para ver cómo afectaba a mis compañeros descubrí que todos habían desaparecido. Entonces todo terminó bruscamente y no supe más hasta que desperté sobre una cama de convalecencia. Cuando la nube de humo procedente del golfo plutónico veló por fin toda mi vista, el firmamento entero chilló mientras una repentina agonía de reverberaciones enloquecidas sacudía el estremecido éter. Sucedió en un relámpago y explosión delirantes; un cegador, ensordecedor holocausto de fuego, humo y trueno que disolvió la pálida luna mientras la arrojaba al vacío.
Y cuando el humo clareó y traté de ver la tierra, tan sólo pude contemplar, contra el telón de frías y burlonas estrellas, al sol moribundo y a los pálidos y afligidos planetas buscando a su hermana.

viernes, 18 de abril de 2008

SENTIMIENTOS PASAJEROS -- BLOOD

¡¡¡SENTIMIENTOS PASAJEROS ???
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Los cuchillos me invitan a arruinar mis venas,
me invita la poesía a evocar hasta la tristeza,
los espejos me acribillan con vacías miradas,
como si un sable violara mi vientre, y la belleza
_
quedara destruida por este homicida poema
que simplemente reclama mi llanto sin palabras,
y me escupe la soledad su verdad y su hastío,
y se muere mi canto en las esquinas del olvido,
y por olvidar, olvido que el suicidio es gratuito.
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El silencio martillea mi atormentada sien,
siento mis latidos como morada de animales
que devoran mis entrañas y mi terco costado,
y siento que me unge un dolor que se deshace
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con mi solitario, triste y desnutrido vaivén
en este efímero infinito distante y desgarrado,
y las flores me odian sin tareas ni imaginación,
y el cielo grisáceo me hace perder mi vocación,
y la tierra acusa de las culpas la infame pasión.
_
Los burócratas urbanos emergen errantes
para inyectarme su ecuánime ideología
de papeles que definen lo que somos,
las caracolas ya no aman su salado mar
y se sienten hundidas por la frívola rutina
de observar la espumosa ola sin rostro.
_
El beso que ayer nos devolvió la vida
y nos negó la muerte, hoy se pudre
en nuestros secos, ajados y torpes labios,
la mirada pura que se resistía al calculo
hoy es lógica y números que descubren
a un amante que se atenúa sin pecado.
_
El alba perece colgando de un fino hilo
y el crepúsculo queda atado al cielo
amarrando un viento fúnebre y cansado,
el seno de la madre se quebranta virgen
y su duro pezón no alimenta al hijo
que nació solo para morir consternado.
_
La idolatría crucificada que adoramos
no sabe resolver mis deudas y penas
aunque bostece una oración cada mañana,
y mientras, un cardenal llena sus ojos
de los misericordiosos votos de pobreza
que le dan quienes viven en la cabaña.
_
La huérfana pierde su inocente origen
y se hace esclava del intratable sexo
haciendo de la fogosidad su profesión,
mi alma hace huelga en mi cuerpo
y ya tan solo nos rescata del torpe tedio
el muerto y desvalijado corazón

jueves, 17 de abril de 2008

SER...O NO...SER...

EN SI, ESTOY ENCONTRANDO ALGUNA MARAVILLA EN MI COLECCION DE LIBROS, YA QUE LLEVO UNOS DIAS ARREGLANDOLA, Y APARECIENDO ESCRITOS QUE NO SABIA QUE TENIA, ES EL CASO DE ESTE PEQUEÑO LIBRO; PRIMERO CREIA QUE ERA LA OBRA DE TO BE O NO TO BE, HASTA QUE AYER LO ABRI, Y RESULTO SER UN ESTUDIO GOTICO, EN SI, ESTA SIN FIRMAR, Y LO VOY A SUBIR COMO ANONIMO; SI APARECE ALGUIEN DECLARANDOSE AUTOR FL ESCRITO, MUY A MI PESAR,LO TENDRIA QUE QUITAR, A NO SER QUE DE EL PERMISO PARA QUE SIGA EN EL BLOG.


¿Ser o No Ser?
Qué es Ser Gótico

No Eres Gótico sólo por...


(Comenzaré diciendo lo que NO es ser gótico a mi manera de ver...)


El ser gótico no quiere decir que andes por ahí blasfemando, diciendo que la Iglesia es basura o diciendo que adoras a Satán. Ser gótico no quiere decir que te pongas a hacer media idiotez para que todo mundo te tenga miedo o para que ya nadie se te acerque. El gótico definitivamente NO es una moda, NO es para asustar, NO es algo en lo que te puedas convertir en cosa de segundos, NO quiere decir que siempre estés de negro (esto a veces se considera que es parte importante pero no lo es todo). El ser gótico no es simplemente apariencia, no porque te vistas de negro y te pintes la cara quiere decir que seas gótico. El ser gótico no quiere decir que seas malo o que andes pateando animales. No quiere decir que andes por ahí creyendo que eres muy sabio y que lo sabes todo. Tampoco es el estar deprimido las veinticuatro horas de todos los días de tu existencia, digo, yo soy gótico y no por eso ando deprimido ¿o que si ves a alguien triste va a ser gótico nada mas por eso? Un verdadero gótico no anda por ahí haciéndole preguntas estúpidas a los demás como: ¿Te parece que soy gótico? ¿qué necesito para ser gótico? ¿soy lo suficiente gótico? Me da lástima (y coraje) que alguien se me acerque a preguntarme algo así porque, haciendo esa clase de preguntas demuestran que ni siquiera están seguros de su identidad.


Un Gótico se identifica por...


El gótico se centra más que nada en el pensamiento y la razón de cada individuo, la forma de expresión, la creatividad y los ideales de cada persona que estén relacionados con lo oscuro o con todas esas cosas que por lo general no le agradan a la gente "normal". Las formas de expresión varían de acuerdo a la persona y las creencias de esta; algunos ejemplos serían la pintura, la música (ah! la música), la literatura, la forma de vestir, la filosofía, la poesía, etc; todas estas formas de expresión suelen ser muy profundas. Hablando en cuanto a lo que es la música, podría decir que es una de las formas de expresión más grandes del ser gótico, a mi en lo personal me encanta lo que es el rock gótico: violínes combinados con poderosas guitarras eléctricas, poesía mezclada con vocalizaciones tanto masculinas como femeninas, un toque de drama y melancolía en muchas de las canciones que existen dentro de este género. Algunos ejemplos de grupos de este género son: Lacrimosa, Theatre of Tragedy, London After Midnight, After Forever, entre muchos otros; En la literatura y poesía destacan las obras oscuras de famosos escritores como: Edgar Allan Poe, H. P. Lovecraft, Anne Rice, Mary Shelly, Ray Bradbury por mencionar sólo algunos.

Vestimenta

En la vestimenta, podemos decir que no todos los góticos tienen el mismo estilo. Hay quienes usan prendas de latex teniendo una apariencia inclinada al punk (no olvidemos que conexión entre ambas culturas). Otros, gustan de tener un aspecto de vampiro usando capas, gabardinas y ropa propia de la Epoca Medieval (por eso del inicio del gótico en aquellas épocas). Otros simplemente cualquier prenda de colores oscuros, porque sin importar el estilo que elijan, los colores tienden a ser oscuros (negro, azul marino, rojo, etc;) ya que se considera parte escencial de la imagen de un gótico y esto último ha confundido a los que recién se adentran en el movimiento ya que piensan que si no están las 24 horas del día los 7 días de la semana de negro, dejan de ser góticos y esto es un error porque, como dije antes, el gótico no está en la apariencia. Claro, que si tu quieres estar vestido siempre de negro porque te gusta pues bueno, está bien (cada quién). Ahora otra parte de la apariencia vienen siendo esas pulseras de picos, cruces invertidas, pentagramas, el famoso ankh y muchas cosas más; o también el uso de maquillaje para verse pálido muerto y sombra para simular las ojeras aunque en lo personal yo no uso mucho de éstas últimas cosas (excepto unas pulseras que nunca me quito por razones personales) ya que no lo considero algo necesario, de hecho, no pretendo ofender a nadie pero, se me hace que todas esas cosas son para llamar la atencion de los demás y que los vean y digan: "Ah ese tipo da miedo" o cosas así, pero como dije, no pretendo ofender a nadie, cada quién tiene sus ideas.

Su Caracter

El gótico gusta de ampliar sus conocimientos y es por esto que, por lo general, poseen una personalidad bastante culta, se puede conversar con ellos yo diría que, de cualquier cosa. Aunque aquí algo con los que a veces nos encontramos con góticos que parece que tratan de impresionar con sus conocimientos sacando cosas que no vienen al caso en conversaciones como para que dejarlo a uno con la boca abierta y que diga: "Mmmm... este(a) tip(a) sabe más que yo, es superior" o algo por el estilo pero bueno, no todos son así (hago énfasis en esto porque no quiero que haya malentendidos). Otro lado del gótico es que tiene un punto de vista de las cosas que es algo original...o "raro" como dicen muchas personas, pero dejémoslo en original. La verdad es que cada gótico que conozco tiene algo especial que otro no tiene, ya saben, algún detalle curioso que lo caracteriza. Más que una "moda" (como algunas personas lo llaman), más que una forma de pensamiento y más que un estilo de vida, el gótico es para mi un sentimiento; imaginar un mundo sin gótico, sería como imaginar un mundo sin odio, sin amor, sin tristeza, sin miedo y sin nada. Y no lo estoy exagerando ni mucho menos, simplemente así lo siento yo. Cuando se es gótico, no se lucha por ver quién sabe más de sus orígenes o de grupos góticos, no es una lucha para ver quién se ve más socuro, porque el gótico nos es ninguna competencia de nada, no hay nada que probar a "góticos superiores" porque no los hay y nunca habrán.

Los Dark...¿Iguales o diferentes a los Góticos?


Hay veces que el gótico se mezcla con otras corrientes como el satanismo, el wicca, el black y otros movimientos de igual aire oscuro y es aquí donde nace lo que llamamos "Dark" o "Darketo" (como prefieren otros llamarle). Este movimiento es ciertamente, muy parecido al gótico por lo menos en cuanto a apariencia pero como mencioné se mezcla con otras cosas que la verdad no tienen nada que ver. Aunque el "Dark" es relativamente nuevo, al parecer supera en número a los góticos. El problema con este grupo surge porque confunde a la sociedad y a veces mancha la imagen del gótico haciendo pensar a las personas que todos los góticos andan en satanismo, drogas y desmadre y medio; y no digo que lo hagan con la intención, lo que pasa es que a la gente le da miedo, le repugna (válgame) o le importa poco conocer ambos grupos y sus respectivas diferencias y es lo que provoca esta confusión. Pero sin importar las razones es una lástima porque, por poner un ejemplo, no hace mucho del momento en el que escribí esto, mataron a una chavita (uy que raro!) pero como era hija de cierta persona con un cargo importantea nivel estatal, pues se hizo un escándalo bastante grave y resultó que, el asesino era un tipo que trabajaba en una tienda donde vendían artículos esotéricos y cosas por el estilo y supuestamente era un "dark" con el que se empezó a juntar la chava y a raíz de eso, se inició una fiera cacería de "darketos" y todo cuanto se les pareciera en la mayor parte del estado, remontándonos a aquellos tiempos de la Inquisición porque, ya no sólo eramos los raros de la sociedad sino que ahora, también eramos asesinos y violadores (que coraje). La noticia fue muy sonada, estaba en todos los periódicos, se inciaron operativos en tiendas donde se venden dijes, pulseras, etc; si alguien iba por la calle de negro o parecía "dark" era detenido con la escusa de que "por sospechoso". Y eso causó inconformidad en góticos como yo que no tenemos que ver con esas cosas per ahí estamos, resistiendo una ofensiva policial que ya quisieramos ver aplicada contra asaltantes, comerciantes de droga, asesinos, etc; pero bueno, no me quiero salir del tema, era el ejemplo de los problemas que se generan al confundir a un gótico como un dark. Otro problemase da cuando algunos que desean adentrarse en el gótico, creen que deben adorar al Demonio, a espíritus o estar en sectas "raras" y pues aunque no todos, si hay quienes caen en eso.
Para terminar, no quiero sonar como Hitler en su tiempo ni mucho menos pero, a mi forma de ver el gótico es el mejor estilo de vida, sentimiento e ideal que uno puede seguir ya que, se puede decir que el gótico busca la "perfección" de la persona con el balance entre los sentimientos y el pensamiento. Algo que mencioné con anterioridad es el hecho de que el gótico no tiene nada que probar, no es una competencia de quién sabe más, de quién escribe mejor o quién conoce más grupos. Nos es como por ejemplo, los fresas que siempre es la eterna lucha por quién tiene el celular más nuevo o quién es más popular; o como los "cholos" que se viven peleando por ver quién tiene más "territorio" que a final de cuentas no les sirve mas que para rayar las paredes de las construcciones que se encuentran en esa área y total, igual los arrestan aquí que hallá; ni siquiera como los ravers que se ponen a ver quién agarra más "el viaje". Y es por todo esto que digo que el gótico es algo especial y que ningún otro grupo se le compara.


DIFERENCIAS ENTRE EL GÓTICO Y EL DARK
LA SIGUIENTE INFORMACIÒN NO ES UN CANON ESPECÌFICO NI SON LOS PARAMETROS OFICIALES, ES PARTE DE UNA ENCUESTA LIBRE REALIZADA POR LADY GODIVA SOBRE LA MANERA GENERALIZADA EN QUE SON VISTOS ESTOS GRUPOS POR SU ENTORNO MÀS CERCANO.

Edades:Goticos- De 22 en adelante.Darks- de 13 a 17 años.

Preferencias:Goticos- Cultura, arte, filosofia, psicologia, literatura, poesia.Darks- Cervezas, drogas, fumar, conciertos, peliculas de terror, ouija, fiestas.

Creencias:Goticos- Cristianos, Catolicos, Budistas, Testigos de Jehová, etc.Darks- Ateos.

Musica:Goticos- Cantos Gregorianos, Instrumental, Musica Clasica, a muchos de nosotros nos agrada el Gothic Metal y la musica MedievalDarks- Black Metal,Rock-hip hop, Rap-metal, punk-pop, Rock alternativo.

Pensamientos:Gotico- Mas cultura, mas conocimiento, entendimiento, razonamiento, erotismo.Dark- Sexo, depresion, nadie me quiere, pensamientos suicidas, sexo, reventones.

Ideologias:Gotico- Es mi FORMA DE VIDA.Dark- Uyy que cool soy, soy la onda, miren mi ropa y mis accesorios… pero en cuanto me enfade me cambio de “ONDA”

Compañeros:Gotico- CualquieraDark- Soledad (haha)

Principios:Gotico- RespetoDark- ¿¡Que de raro me ves!?

Pasatiempos:Gotico- Leer, poesia, escribir memorias,Dark- Brujeria, relatos de terror, peliculas de terror, paginas de gore en internet.

Que piensa el uno del otro:Gotico- Que onda con estos tipos?Darks- Somos la misma “onda”.


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PERO ESTO TAMBIEN TIENE DOBLE JUEGO, O DOBLE IDENTIDAD, NO TIENES QUE SER ALGO PORQUE LO PONGA EN UN SITIO, Y NO TODO TIENE QUE SEGUIR UN PATRON; HABRA QUIEN SEA GOTICO, Y ATEO, Y VICEVERSA DARK, Y RELIGIOSO, PUEDE SER, EN ESTE MUNDO HAY DE TODO, O SER GOTICO, Y GUSTARLE LA MUSICA MAS DURA DEL MOMENTO, O UN DARK, DISFRUTANDO UNA OBRA LITERARIA; TODO ES COMO SEA LA PERSONA, Y LO QUE NO HAY QUE HACER, ES CAER EN DEFINICIONES NI NADA POR EL ESTILO, TO SOY ASI, Y NO PUEDO HACER NADA POR EVITARLO.
ANTE TODO SER PERSONA, VIVIR Y PASAR ESTA VIDA LO MEJOR QUE SE PUEDA; QUE TODO ES UNA MIERDA¿QUE ME VAS A CONTAR?, PUES BUENO, ASI SON LAS COSAS, ALEGRIA, Y QUE LES DEN POMADA.