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martes, 9 de noviembre de 2010

ÁNIMAS Y FANTASMAS. DON JUAN. LA SANTA COMPAÑA . FANTASMAS, PARCAS Y ALMAS EN PENA

ÁNIMAS Y FANTASMAS. DON JUAN.
LA SANTA COMPAÑA

1. QUÉ CUENTAN LAS HISTORIAS

1. FANTASMAS, PARCAS Y ALMAS EN PENA
DON JUAN Y SU RELACIÓN FOLKLÓRICA CON EL CONVIDADO DE
PIEDRA. 
Todos conocemos el mito de D. Juan, el seductor de mujeres, pero menos
conocido es el fondo folklórico del muerto convidado, que castiga su soberbia al
retador, como en esta leyenda gallega.
LA CALAVERA CONVIDADA. Un rico y licencioso joven encuentra
paseando una calavera; para burlarse, le da una patada y la invita a cenar a su
casa esa noche, y la calavera, con voz de ultratumba, le contesta que acepta la
invitación. Lleno de miedo, el joven acude a un confesor que le da varias
reliquias sagradas. Esa noche acude a su casa un esqueleto horrible que dice que
es su invitado, pero no come nada. En cambio, invita al joven a una cena en su
propia casa, que es una iglesia desierta donde hay una tumba abierta. El
espectro ordena al joven que entre en la tumba, pero él se niega. Entonces el
esqueleto le dice que las reliquias que lleva puestas le han salvado de la
condenación, que él mismo era otro joven impío como él que fue condenado a
vagar de fantasma para expiar sus pecados, y que a partir de ahora él deberá
ser más piadoso si no quiere seguir su destino. A continuación, entra en la fosa
y desaparece. El joven se convertirá en un chico tranquilo y reflexivo.

EL NOVIO DE ULTRATUMBA, FRANCIA.
 Una muchacha recibe la
visita del ánima de su novio muerto, aunque ella ignora su muerte y lo trata
como si estuviera vivo.
Le da un pañuelo que él se anuda a la cabeza. Él desaparece y la
muchacha, dándose cuenta de lo ocurrido, muere de dolor. Cuando abren la
tumba del novio descubren el pañuelo de ella en su cabeza. 
LA MUERTA QUE HABLA, FRANCIA.
 Un caballero pierde a su esposa,
y se pone a velarla subido a su caballo. Entonces oye que la muerta habla,
llamándolo. El caballo se espanta y cabalga hasta el acantilado, despeñándose
junto con su jinete. Todos los años, el 1 de noviembre, se ve a la pareja cabalgar
entre las brumas. 
SAN ELÍAS Y LAS PARCAS, YUGOSLAVIA.
 San Elías, viajando por el
mundo, se encuentra con tres viejas, las Parcas. Siguen juntos el camino y
llegan a una cabaña donde la mujer está dando a luz. Entre todos acuerdan
concederle al niño que gane 10 groches –moneda yugoslava– al día durante toda
su vida, ni más ni menos. Crece el niño, se hace mayor y se hace comerciante,
pero está triste porque a pesar de todos sus esfuerzos no consigue ganar más de
10 groches al día, sin superar nunca esa suma. Pasa San Elías otra vez por allí
y le explica la razón, que fue lo acordado por él y las Parcas, con lo que el
hombre se conforma.
EL BUEN CRIADO, RUSIA.
 Ánima agradecida. Joven paga las deudas de
un muerto para que éste pueda descansar en paz. Después, pasa varias pruebas
imposibles gracias a la ayuda de un criado misterioso, que al final de la
historia resulta ser el alma del muerto al que ayudó. Cuando termina su labor,
el ánima agradecida regresa a su tumba. 
LA MUERTE CHILLONA DE BRUESSOW, NÓRDICA
 Tras la muerte de
una vieja malvada, su fantasma se aparece todas las noches en el pueblo de Bruessow,
molestando a sus habitantes. Un soldado consigue librarse de ella encerrándola en un saco y
echándola al lago, pero después ocurren extraños sucesos en el lago. 
2 ÁNIMAS EN PROCESIÓN:
LA SANTA COMPAÑA (GALICIA,
ASTURIAS)
…y cuentan que cierta noche una mujer que vivía en la Tejera, oyó el
sonido de una campanilla; se asomó a la ventana y vio que por la calzada
arriba caminaban en dirección al pueblo dos filas de personas con velas
encendidas. Creyendo que se trataba de viaticar a algún vecino, cogió una vela
y acercándose a un individuo de la comitiva se la dio para que se la encendiera,
y después siguió detrás de la gente hasta la casa de un enfermo. Una vez
terminada la ceremonia, la mujer regresó a su domicilio y la comitiva siguió en
dirección a convento de Santiago. A la noche siguiente, la mujer oyó otra vez la
campanilla, fue a coger la vela que había guardado en el "estoyu" del arca, y se
encontró con un hueso. Salió a la calle, dirigióse la que la noche anterior le
había encendido la vela, y le dijo: -¡fantasma de la Güestia, toma este hueso y
dame mi vela -¡maldito sea quien tanto te enseñó!- dijo el de la comitiva; y
entregó la vela a la mujer.
Y es que la vela aliviaba las penas de aquella alma; por eso se había
quedado con ella. En otros lugares, la Güestia da un bofetón al despistado
caminante y después le advierten: -¡anda de día que la noche es mía!.

3. LUGARES ENCANTADOS POR LAS ÁNIMAS: HUERTO DE ÁNIMAS de
Tramacastilla, una leyenda aragonesa
En tiempos antiguos, unos señores de Tramacastilla gravaron con censo
en sufragio de sus difuntos un huerto que tenían junto al pueblo. Por esta
razón, al huerto acabaron llamándole "De las Almas". Por herencia, el huerto
fue pasando de unas manos a otras, hasta que acabó en poder de un avaro la
hacienda en cuestión.
Este personaje decidió no cumplir la sagrada deuda que el huerto De las
Almas llevaba consigo, y durante un tiempo las cosas transcurrieron con
normalidad. Pero una noche, de la Peña del Castillo (que según se cree es la
boca de la salida del mismo Infierno) surgieron grandes llamaradas que, con
luz siniestra y misteriosa, iluminaron el paisaje. De entre las llamas apareció
la figura de un caballo con el mismo Satanás por jinete. Llenos de estupor, los
lugareños pudieron contemplar que en los bordes del camino apareció quemada
la hierba con la huella de unas herraduras de fuego. En adelante, el avaro y
codicioso hombre dueño del huerto pagó sus deudas religiosamente.

4. EL ESPIRITISMO Y LA MALÉFICA TABLA OUIJA. Son muchas las
leyendas modernas y contemporáneas sobre estos temas, desde Madame Blavatsky a
la actualidad: Los origenes de la Ouija. Estamos en Hydesville en el año 1847.
Las hermanas Fox, madres del espiritismo comenzaron jugando a un juego que
ellas llamaron SEÑOR PATA DE CABRA HAZ LO QUE YO HAGA. Un día,
estaban sentadas ante la mesa del salón, y entonces, comenzaron a jugar entre
ellas. Unos ruidos extraños hicieron que se convirtieran en las primeras
espiritistas de la historia… Con la frase señor pata de cabra haz lo que yo
haga, comenzaron a dar golpes sobre la mesa, e, inexplicablemente, los golpes
eran respondidos. Las hermanas Fox serían las primeras, pero no tardarían en
aparecer más médiums que pretendían atraer a los muertos al mundo de los
vivos. 
II QUÉ CLASE DE MITO O LEYENDA ES
El folklorista gallego L. Carré Alvarellos ubicaba la leyenda “El
convidado sobrenatural” entre las leyendas fantásticas, categoría demasiado
amplia, porque en casi todas las leyendas hay elementos fantásticos. La
tradición donjuanesca combina elementos de las leyendas amorosas y de las
escatológicas o del más allá.
El culto a los muertos y la creencia en la vida más allá de la muerte son
las creencias base de este cuento, y que podemos relacionar con los rituales
del día de Difuntos, supersticiones, etc.. Es una tradición que pudo empezar
como un cuento local de los que se contaban el Día de Difuntos para infundir
temor y veneración. Se relacionaría, pues, con otros cuentos populares sobre
la Muerte y el Miedo (v.gr. El ahijado de la Muerte, Juan sin Miedo...) y con
manifestaciones paralitúrgicas, como las Danzas de la Muerte, cultos, rituales
y conjuros como el descrito en la leyenda para calmar al muerto (...al llegar al
atrio, trace un círculo a su alrededor con el palo.. y dirá...) En resumen, son
leyendas escatológicas.
III CUÁL ES EL TIPO NARRATIVO A QUE PERTENECE
Como cuentos de fantasmas y muertos, tienen relación con:

 El deseo presuroso de los padres. (a) Los padres infecundos
desean un hijo aunque sea diablo. (b) Nace una hija diabólica.
La vampira. Después de su muerte sale de su tumba en la iglesia
de noche como vampira y mata a los soldados que vigilan.
 El desencantamiento. Por fin la desencanta un joven, que ha
seguido el consejo de un viejo, cuando pasa tres noches rezando,
una vez arrodillado ante el altar, una vez postrado ante el altar y
una vez acostado en su tumba, aguanta sus castigos. Los otros
vigilantes son resucitados. La boda feliz.
 307A* El anillo del muerto. Un soldado que vela la tumba de
una reina recibe de la muerta un anillo, que había robado de su
hermana; la hermana perdona a la muerta y ésta deja de asustar.
307B* El fantasma conquistado. Un soldado vigila un castillo
embrujado y tres veces conquista al fantasma y lo encierra en el
sepulcro. La hija-negra del rey se vuelve blanca y se casa con su
rescatador.
Como leyendas, se corresponden con ciclos temáticos como los de las
Procesiones de Difuntos, con estas subdivisiones: El cortejo de almas - cortejo de
Hécate (psicopompo o conductor de almas) - Ruido de los bosques:
 La Guestia
 La caza salvaje y el músico (¿sátiro?)
La Santa Compaña
 Mujer-asno (Empusas, cortejo de Hécate)
 Mujer-perro, lamias
 Manes (ofrendas de comidas y flores)
 Larvas - almas de los difuntos malvados - lémures
Dódona - bosque de robles- oráculo de Zeus
Cortejo de Dionisos: (EROS) Dionisos - Pan (divinidad silvícola, forma
grotesca, peludo, salvaje; ruidos y gritos terroríficos; se retiraba a las
grutas; adivinaba el futuro - curaba; se asimila al diablo) -Silvano -
Fauno - adivino- lobos.
 Sátiros (hombres-cabra)- Silenos– Bacantes, Ménades
 El Convidado de Piedra. Es una leyenda escatológica, con el tema del
Más Allá y el muerto convidado como tema principal. Se relacionan
específicamente con mitos de las ánimas y, más específicamente, con el
poder de las partes separadas del cuerpo humano (manos, cabeza, ojos),
de hecho en otras versiones, el caballero se protege con una serie de
reliquias. Su esquema argumental es: situación inicial + violación de un
tabú + prueba de valentía/arrogancia (convite, trato irrespetuoso a la
calavera) + fechoría, -el héroe es citado con la muerte, que actúa de
Agresor y Mandatario a la vez- + ayuda (el viejo le proporciona un
conjuro y ritual) + enfrentamiento + victoria. Es el mismo patrón de un
cuento de fantasmas normal (véase 307B*, El fantasma conquistado. Un
soldado vigila un castillo embrujado y tres veces conquista al fantasma
y lo encierra en el sepulcro. La hija-negra del rey se vuelve blanca y se
casa con su rescatador) sólo varía la orientación más local y el carácter
moralizador.
También se relacionaría con El Fantasma que reclama su cuerpo o algo
enterrado con ella: pertenece al tipo A Corpse Claims Its Property.
Aarne-Thompson type 366, Un hombre roba el corazón (higado, estómago,
etc.) de un ahorcado. Véase también 307A* El anillo del muerto, un soldado
que vela la tumba de una reina recibe de la muerta un anillo, que había
robado de su hermana; la hermana perdona a la muerta y ésta deja de asustar.
Se lo da a su esposa a comer el fantasma llega a reclamar su propiedad y
se lleva al hombre.. Ashilman enumera diversos ejemplos europeos de
Islandia, Rusia, Polonia, Alemania, Italia e Inglaterra.

IV QUÉ MOTIVOS, TEMAS Y PERSONAJES APARECEN
El arquetipo de D. Juan, como bien apreció G. Torrente Ballester, se
forma a partir de motivos heterogéneos, como el seductor de mujeres, el
convite del muerto, la visión del propio entierro o –ya más en la órbita
romántica- la redención por la mujer (cf. motivos E235.4, E236.1., etc.).
Hemos de tener en cuenta que este tipo de historias se conecta con otras
leyendas, como las basadas en el motivo la del hombre que ve su propio
entierro, y que dio nombre a la calle madrileña del Bonetillo, que se dice fue
don Juan Henríquez, al que se le asigna este motivo y que una vez se vio
hecho un cadáver, se arrepintió y después, en lo alto de la casa donde vivía,
puso un bonete como recuerdo del arrepentimiento.

V CUÁL ES EL ENTORNO HISTÓRICO Y LAS POSIBLES
INTERPRETACIONES
INTERPRETACIÓN PSICOLÓGICO-ANTROPOLÓGICA: LA TEORÍA
DEL DOBLE (C. LECOUTEUX) El profesor francés ha documentado en textos
literarios y tradicionales la vinculación de figuras como las hadas, brujas ,
fantasmas u hombres lobo a una concepción del alma que hunde sus raíces en
el chamanismo y en las creencias griegas más antiguas. Para éstas, hay una
dualidad entre el cuerpo, el yo visible, y un yo invisible que adopta distintas
formas y nombres (doble, sombra, imagen o réplica, aire –pneuma-…) pero
que puede externalizarse del cuerpo y “viajar”, y que se manifiesta
plenamente en estados como el sueño o el trance. Según Lecouteux, la
herencia común a griegos y romanos, o celtas y germanos es esta visión
chamánica del alma y de sus manifestaciones. Entre éstas estarían los motivos
que incluyen Muertos, Aparecidos, Fantasmas, Pesadillas, Metamorfosis,
Brujería, Vuelos Nocturnos y Viajes al Más Allá.
La muerte libera los Dobles; el alter ego físico da un aparecido, el otro
yo psíquico se transforma en fantasma. Los dos conservan su capacidad de
metamorfosis animal, pero uno se manifiesta en sueños y puede actuar como
pesadilla, mientras que el otro aparece en la realidad como ser material.
Pesadilla y cambio de forma tienen que ver también con la esfera de los
vivos, y se atribuyen a las brujas. Los viajes del Doble al más allá, a la
morada de los antepasados difuntos o a la de los espíritus y los dioses, se ven
secularizados, diabolizados, y dan lugar al vuelo nocturno de las mujeres
maléficas, las que parten de noche por los aires tras Diana y Herodiada, o
también las que siguen a doña Abundia [dame Abondel y entran con
nocturnidad en las casas.
El Doble no muere con el cuerpo y ésa sería la explicación de los
fantasmas y los aparecidos, así como la raíz de la necromancia.
El Doble es capaz de transformarse y ése sería el origen de las
historias de hombres lobo y de las metamorfosis en animales, de uno
mismo o de otro.
El Doble es independiente en cuanto el cuerpo descansa, y parte a
dedicarse a sus ocupaciones o a realizar los deseos de su poseedor y ésa
sería la explicación de las peregrinaciones nocturnas y diurnas de
brujas y magos, de los viajes extáticos de santos y místicos
Las almas separadas de los cuerpos tienen poderes que deben ser
conciliados con las dádivas que los vivos ofrendan para reconfortarlos
y aplacar sus rencores.

LA SANTA COMPAÑA, LITERATURA VISIONARIA. La misma
creencia peor con otro nombre existe en otros puntos de la geografía
española, así en Galicia se le llama la Santa Compaña, en Castilla y León, La
huéspeda de Ánimas y la Manga., y en las palmas, Antorchas del Time.
Podemos relacionar esta leyenda con sus fuentes clásicas: D. Juan Tenorio, de
quien G. Torrente Ballester dijo que se basaba en dos motivos folklóricos: el
Convidado de Piedra y el Seductor de Mujeres, es decir, Eros y Tánatos
impulso de vida e impulso destrucción, son los dos polos de la vida misma.
No en vano V. Propp ya observó sagazmente que los muertos de los cuentos
de hadas tenían dos pulsiones básicas: hambre y lujuria , es decir, las mismas
de los vivos.
En clave eclesiástica, la Santa Compaña aparece como un cortejo de
santos, como en este texto de Las Florencillas de San Francisco: En aquel
momento fue arrebatado en espíritu, y Dios le mostró una visión maravillosa:
vio delante de sí una muchedumbre casi infinita de santos que desfilaban en
forma de procesión, de dos en dos, todos vestidos de brocados bellísimos y
preciosos; sus rostros y sus manos resplandecían como el sol y se movían al
compás de cantos y música de ángeles. Entre aquellos santos había dos,
vestidos con mayor elegancia y más adornados que todos los otros, envueltos
en tanta claridad, que llenaban de estupor a quien los contemplaba
(CAPÍTULO XX Visión admirable de un joven novicio que estaba en trance
de salir de la Orden).
D. JUAN TENORIO. Se discute si hay una fuente histórica, en concreto, se
habla del caballero sevillano Miguel de Mañara (galán y pendenciero y al final
arrepentido tras haber visto su propio funeral) como fuente histórica del mito del
Tenorio.

VI CON QUÉ OTROS TEXTOS Y DISCURSOS SE PUEDE
RELACIONAR
MITOLOGÍA. FERNÁN CABALLERO Y LAS HILANDERAS, DEL
MITO CLÁSICO DE LAS PARCAS Al AMBIENTE ANDALUZ La literatura
que incluye estos motivos es amplísima y abarca diversas literaturas. La
teoría del Doble en las tradiciones europeas: Carlo Gilizburg la ha
documentado para el mundo céltico; C Lecouteux para el mundo germánico, y
E. Rohde ha demostrado los vínculos entre la Grecia arcaica y el chamanismo.
El cuento de Fernán Caballero “Las Hilanderas” es un texto
parafolklórico, es decir, imita la situación del cuentacuentos tradicional
inventando una situación en que el autor visita a dos personajes populares,
Tío Romance y Tía Chana, que le cuentan, si bien la visión de la tradición se
acerca mucho al "tipismo costumbrista". Fernán Caballero, como los
hermanos Grimm, tiene una visión poética de la tradición, en que lo
simbólico juega un gran papel (las ánimas como hilanderas monstruosas que
ayudan a la muchacha), pero que juega a la vez con los equívocos y el humor.

LITERATURA. En la literatura moderna hay amplísima representación,
como en “El retrato de Dorian Gray”, de Oscar Wilde, en “El doble, de
Dostoievski, en “Doctor Jeckyll y Mr. Hyde” de Stevenson, y, por supuesto,
en toda la literatura de fantástica y de terror que se expande a partir del
cuento gótico hasta los relatos más modernos, que retoman una y otra vez el
tema de la doble personalidad, como en Psicosis. Con la literatura clásica se
relaciona a través de la transmisión de estos en obras muy conocidas, como la
leyenda que sustenta la trama de “El Caballero de Olmedo”, el caballero que
ve su doble cuando va camino de la muerte.

RITUALES. El tema-símbolo de las ánimas (con su presencia de lo
escatológico, del culto a los muertos, etc.) nos lleva, por otra parte, a un
riquísimo caudal folklórico, que se expresa en textos, pinturas, danzas... lo
cual nos reafirma en el carácter abierto de la tradición, pues todas las
comunidades tienen algún tipo de tradición sobre estos temas. Con otros
discursos no literarios, como las fiestas, se relaciona muy particularmente,
pues las tradiciones de ánimas tienen mucho que ver con las fiestas de Otoño,
en particular con el día de “Todos los Santos” y actividades asociadas, como
las castañadas.

CINE. A partir de la novela de W. Fernández Flores “El bosque
animado”, donde las ánimas, conforme a la visión chamánica, andan y
deambulan por el bosque con toda naturalidad, hay una versión en cine
realizada por el director José Luis Cuerda y el guionista Rafael Azcona , e
interpretada por Alfredo Landa y Fernando Valverde. También en el web
elbosqueanimado.com tenemos una versión en un largometraje de
animación, producido por Dygra, de los personajes de la novela “El bosque
animado”.
VII DÓNDE AMPLIAR LA INFORMACIÓN
 LIBROS
1. GARCÍA DE DIEGO, Vicente (1958): Antología de leyendas
de la literatura universal, 2 vols. Labor. Barcelona.
2. Lecouteux, G. (1988): Hadas, brujas y hombres lobo en la Edad
Media. Historia del doble, Olañeta Editor., Mallorca.
3. Capdecomme, M. (1997): La Vie des morts. Enquête sur les
fantômes d'hier et d'aujourd'hui, Paris, Imago.


EL CENTRO DEL INFIERNO

EL CENTRO DEL INFIERNO

H. A. Murena
(Héctor Álvarez)




    JUDAS. Allí está, en el centro del Infierno, punto que es asimismo la base de
toda la morada. Sobre el recinto que lo aloja se alza el misterioso edificio, vastísima
y en apariencia caótica construcción de la que nadie sabe dónde se inicia ni hasta
dónde se extiende, pero en algunas de cuyas habitaciones penetramos, junto a
algunos de cuyos muros marchamos, los no muertos, en esta Tierra, sin saberlo,
acaso sintiéndolo, porque es aquí donde empieza ese reino que podemos
franquearnos con un gesto: se los reconoce —a tales cuartos, a tales paredes—,
pese a su aspecto natural y humano, por un latido singular, seco y afiebrado, que
percibiríamos con perturbadora claridad si apoyásemos una mano sobre ellos; se
dice que los latidos son los del corazón del condenado que está en el centro, y que
resultan más notables en los límites exteriores del edificio que sobre el pecho mismo
del que surgen, que parecería yerto; pero sólo uno ha tocado ese pecho.

    Está echado boca arriba, cubierto con una túnica de color rosa muy tenue, está
inmóvil, el vientre desmesuradamente hinchado, sin duda a causa de la larga
permanencia en la misma posición; mantiene los ojos casi siempre cerrados, pero al
anochecer los abre, negros, con una chispa en el medio, de fijeza irreal increíble: un
largo aprendizaje debe haber tras esa cautela que hace que no los desvíe hacia lado
alguno. Porque el recinto en que yace se halla invadido por una bruma blanquecina
y húmeda, a causa de la cual mana de toda cosa un abundante sudor frío y resulta
imposible distinguir los confines del lugar; pero, no obstante, la bruma permite ver
sombras que se mueven en torno al condenado, formas negras, más grandes que
 un hombre, a veces quietas, velludas, arañas, tarántulas gigantescas, se cree.

    Con los ojos abiertos, con los ojos cerrados, bajo la escolta de sus negras
compañeras, sueña, esto es, en su presente infinito —en esa condición desde la que
por fin advierte que tanto tarda en caer a tierra el pétalo de una rosa como una
existencia humana en transcurrir o una estrella en apagarse, en ese estado en el
que comprende que todos los siglos pasados, presentes y futuros son una sola,
efímera chispa—, vuelve a vivir, fantasiosa, terroríficamente, algunos de los
instantes que ahora se agolpan en tropel contra él, pero que en este mundo,
convertidos en actos o peligrosas larvas de actos, guardando una sucesión que
parecía un orden, compusieron el fuego para su eternidad.

    Llega a la casa del monte, donde los otros están reunidos, tan lejos, tan alto
para un mediodía ardiente, aunque no por capricho, sino por precaución, prudencia
en la que también se mezcla una veta de desafío, pues la ciudad está demasiado
cerca. Del agua tibia, de los pescados descompuestos, de los eucaliptos color coral
bajo la corteza rota, de las porquerizas, de los limoneros en flor, cunde sobre el país
entero un olor a felicidad putrefacta, que a él lo oprime, lo fatiga más que la marcha
hasta el vómito. En tres oportunidades le habló ya, cada vez que le oyó anunciar sus
proyectos insensatos. ¿Qué es la humanidad, qué es el reino de otro mundo?, le
dijo. Fantasías, fantasmas, vacuas generalidades. La humanidad soy yo, y aquél y
aquel otro que te siguen, aquellos a quienes piensas abandonar a mano de los
verdugos; el otro mundo más valdría que se hiciese sentir un poco aquí abajo. En
cada oportunidad le lanzó una mirada excesivamente dura, acaso excesivamente
tierna, le contestó con el silencio. ¿Será el Dios? Nunca lo creyó ni dejó de creerlo.
Por lo demás, ¡tanto importa! Mientras esté en la Tierra como hombre, ese
relámpago debe servir al hombre. Ahora llora, de pie, erguido en su elevada
estatura, hermoso, con una pelusa apenas visible sobre sus mejillas de niño
consentido, llora, y los otros, tirados en la habitación, lo contemplan sin saber qué
hacer, excepto Juan, por supuesto, que se abraza a sus piernas y también llora. No
lo esperaron para comer, ahítos ya de un pan ázimo devorado más por miedo que
por hambre; pero él no quiere comer. Habla. En seguida de llegar, aunque es de
noche cerrada, aunque el habitáculo se llena de escorpiones, cincuenta, cien, que
los demás matan como pueden. Lo enfrenta. ¿Has visto el dolor de los que te
siguen, la miseria de nuestro pueblo esclavizado, los leprosos, los famélicos, el
abandono en que viven?, le dice. ¿Qué derecho tienes a buscarte el suicidio cuando
los que te amamos confiamos en que no nos dejarás solos con nuestras llagas? ¿En
qué Dios te convertirás cuando la muerte te haya cerrado los ojos al sufrimiento?
 Lava primero el mal que tienes a tu alcance, y piensa, habla luego, si te queda
tiempo, del otro mundo: eso le dice. Lo hace llorar, para impedirle que termine con
una mísera muerte de delincuente su vida de taumaturgo capaz tal vez de
sacrificarlo todo por el brillo. Gracias a esa dura sabiduría suya se ha tornado
posible esta mansa, triunfal entrada en Tesalónica: aunque deba viajar en litera
cubierta, pues la luz demasiado intensa le hace daño, El puede ver —levantando un
poco los visillos— no sólo a los pobladores, arrodillados en reverencial silencio ante
su paso, sino también a los soldados, los romanos, abandonados por sus jefes, que
huyeron, ligeramente despavoridos, ante el éxtasis en que cayeron sus inferiores a
la noticia de que llegaba quien llegaba. Y este paso por Nicópolis, donde el
mismísimo cónsul los honra con su untuosa cordialidad burocrática, les ofrece su
mansión; y este feliz arribo a Nápoles, donde sus preceptos se cumplen antes de
verlo siquiera, todo esto se lo deben a él, a él, capaz de presumirlo desde el día en
que descubrió al entonces joven hipnotizador desperdiciando sus actos mágicos en
curaciones arbitrarias, que beneficiaban a uno y dejaban a la multitud seducida, pero
tan enferma como si no hubiese ocurrido nada, lo comprendió cuando abandonó sus
importantes posesiones, su situación social, las tradiciones: el jovenzuelo, guiado,
podía llevarlos muy lejos por el camino de la salvación de su escarnecida raza.
Hasta Roma, como lo dijo con sincero, fervoroso regocijo Caifás, la noche que él
logró que se abrazaran en el monte de los Olivos, la Roma bañada por la luz lunar
que contemplan desde lo que fuera recinto del Senado, silla ahora del dulce poder,
del verdadero Dios, pastor de los pueblos satisfechos, libres y pacíficos. Pues eso
esperan las naciones, a los discípulos, a los misioneros que, tras un sumario curso
de adiestramiento, llegan, multiplican y multiplican los panes, sin dificultad, incluso
de modo un poco mecánico, curan los males con panaceas asombrosas, que se les
entregan a granel, persuaden a los ricos —quizá con cierto esfuerzo, pero siempre
eficazmente— para que cedan sus bienes a los pobres, en el tiempo en que tarda
una mano en abrirse erigen altos palacios donde sólo había tugurios, pantanos,
alargan la dicha a todos. Henchidos de agradecimientos, peregrinos y legados de
cada comarca del orbe avanzan con unción hacia este sitial del bien, avanzan,
interminablemente, en bello orden, bajo la mirada paternal de los fornidos,
minuciosos guardias (pues la felicidad común enfurece tanto a los que fueran
explotadores, poderosos, que es menester durante esta generación —nada más que
durante esta generación, claro está— reforzar con prudencia la vigilancia para que
cuatro insensatos no logren desbaratar lo construido). El príncipe los recibe, a la
distancia considerable que la santidad exige, los mira llorando, porque le ha
quedado esa costumbre, que recrudece sobre todo en las oportunidades en que se
 cruza con Pedro, quien ha engordado tanto, llora, sin causa, teniendo en cuenta que
incluso en los milagros especiales, a los que ahora se limita, alcanza cumbres no
imaginadas, como esta resurrección del tal Lázaro, al que arrancó de la tumba
hediendo, rígido, en forma quizá un poco espectacular para estos tiempos, pero de
cualquier modo edificante, si se deja de lado a la parienta del resucitado, a la que ya
no es posible sacarse de encima, siempre con su frasco de ungüento. La verdad, él
siente de pronto miedo ante milagros semejantes, debe confesárselo, se pregunta si
será el Dios, pero piensa en seguida que está ya viejo, algo chocho, con sus
arrebatos de patética grandeza, y que aunque ahora se le ocurriera hacerse
crucificar no conseguiría que le diesen el gusto, entre gentes tan satisfechas, nadie
que aspire ya a nada, en la perfecta organización que se extiende a toda la
superficie habitable, nadie que quiera cosa alguna fuera de lo que tiene, hasta tal
punto que muchos, en el hartazgo de felicidad, ceden a la censurable moda que
busca un último goce en el suicidio. Salvo la insignificancia de los escorpiones, que
extrañamente se multiplican en las ciudades, irrumpen aquí, en el mismo recinto del
bien, a decenas, a centenares, pero a los que los discípulos, gracias a una larga
práctica, ultiman con gran destreza, la situación alcanzada merece un solo califi-
cativo: perfecta. Y resulta grato ser el lugarteniente del príncipe (habiéndose al fin
establecido las imprescindibles jerarquías), recibir los reflejos más directos de su
nimbo, ser un segundo acaso más importante que el primero, pues la acción está en
su mano, y las masas agradecen más las acciones que las promesas, vivan su
nombre a la par que el del príncipe, ahora que han salido a los balcones, lo vivarán
más cuando, con los treinta dineros que cada fiel debe donar a la entrada del
templo, el bienestar crezca y crezca y crezca.

    Sueña. Pero sus velludas compañeras velan, marchan en círculo en torno a él,
se detienen, adelantan sus negras cabezas, hunden los picos en los pómulos, bajo
la túnica rosa, en el pecho, en el vientre, en los que han sido, son o serán sus
genitales, muerden, tiran. El condenado sale de su ensueño, ve dónde está, la
morada cuyo horror se torna más nítido a luz evanescente de su quimera, ve, y
lanza un alarido, no por dolor, sino por ver, pues las heridas, como en este mundo,
no están destinadas a hacerlo sufrir, tienen por fin llamarlo a la realidad, a juicio ante
ella, pero su alejamiento es tal que aproximarse se confunde con lo doloroso. Clama,
calla, vuelve a clamar, con una fuerza que haría estremecer las paredes, si esas
paredes pudieran estremecerse. Después se reanuda el silencio. que parecería no
haber sido interrumpido jamás.

    Es que, otra vez, sueña, mientras las oscuras formas retoman su ronda, cede
 nuevamente a las llamas de su éxtasis.

    Por fin, por fin entiende, estalla en su cerebro la luz prodigiosa, se multiplica en
otros estallidos igualmente esclarecedores, después de tanta penuria de vida
crasamente material, después de obedecer a ciegas en la noche de lo que no era fe
sino credulidad, entiende. Los torpes, los bastos, los medrosos se apartan
temblando hasta los confines más remotos del cuartucho, vuelven la cara contra las
paredes, querrían desaparecer en ellas, habiendo oído decir al Maestro que aquel a
quien dé el bocado será el que lo entregará, habiendo visto estirarse hacia todos,
con el gesto del más pobre de los pobres, la mano que ofrece el bocado. Qué
ascenso entonces, no sólo por arriba de los otros, sino también hasta la altura del
Maestro, cuando se adelanta, en apariencia sereno, pero lo cierto que estremecido
de gloria, y toma el bocado, come, único dispuesto al sacrificio, único dispuesto a
darlo todo, igual que el Maestro, come. Pues, ¿de qué modo, si no? Descubre, más
penetrante que cualquiera, qué les exige, qué les suplica El: que lo entreguen, uno
con amor más fuerte que el amor, decidido a descender al pozo de abyección en
cuyo fondo yace el puñal reservado a su pecho, que lo arrastren al patíbulo, para
que lo que está escrito sea consumado. ¿Quién lo hará? ¿Acaso los tibios regentes
de la sinagoga, con imaginación a lo sumo para mandar una banda de sicarios a fin
de que ejecuten una tropelía inútil entre las sombras? ¿Acaso los tiernos discípulos,
hijos de la confusión y la pasividad, que no saben más que lamentarse, asombrarse,
llorar? Nadie fuera de él con fuerzas para contemplar al Maestro con las manos
atadas atrás, tan evidentemente diminuto entre los gordos doctores que,
envalentonados por la superioridad numérica, lo interrogan, lo vejan; sólo quien
tenga la religiosidad de él puede ver el rostro simple y maduro, de ojos chispeantes
de dignidad, el rostro enmarcado por el cabello azulino y ardiente, por la barba de
noble abundancia, el rostro amado y temido, padeciendo las bofetadas de esa
crápula, los escupitajos, y saber que todo lo que acontece es obra suya. Y aún lo
peor, a tanta distancia de la cruz gloriosa e infamante, oír el gemido de la hora nona
como si lo gritasen junto a sus orejas, sobrellevar de pie, inmóvil, en medio del
campo, las tres horas de oscuridad diurna, sintiendo cómo tira de él hacia el centro
de la Tierra el peso prodigioso, mágico de los treinta irrisorios dineros por los que
había simulado venderse. Cuánto más fácil ser uno de los once, llegar a la casa del
supuesto traidor después de los días iniciales de confusión, arrodillarse ante él y
reverenciarlo, habiendo empezado a descubrir su grandeza, que aunque el Maestro
entregó el cuerpo, la sangre, él dio algo más preciado, el alma, el amor, ese amor
que ellos graciosa, cómodamente pudieron demostrar en forma invariable hacia el
 Maestro antes, hacia él ahora, al terminar por filtrarse en sus espesas cabezas la
luz, besándolo, abrazándolo, pese al inconveniente que significan las pequeñas
serpientes verdes que han penetrado en la casa, se echan sobre los adoradores,
intentan introducirse en las partes más molestas, hay que arrancarle una a Pedro,
entre los chillidos del infeliz. Por otro lado, ¿quién de ellos hubiera podido acertar
con el camino entre la maraña de señales legadas por el Maestro, que, si se quiere,
había hablado a veces un poquito demás? Hubieran cedido a la primaria,
sentimental propensión a imitarlo, se hubiesen buscado el sacrificio, llámeselo
cárcel, leones, crucifixión u hoguera, borrado en unos meses cualquier rastro de
ellos, incluso de la doctrina, el curioso poder de ser los administradores del otro
mundo derrochado en un tris. Imposible que llegaran a comprender que en materia
de gestos desesperados bastaba con lo del Maestro, que era necesario ceder paso
a la razón va, al cálculo, para obligar a la fuerza romana a un pacto, colocándose
bajo la tibia ala del imperio, pero siendo su mismo corazón, desalojados de allí los
idólatras, y avanzar a la sombra de sus picas y espadas en la conversión de los
pueblos aún renitentes. No, no estarían hoy en el Capitolio, guardianes de la fe ofi-
cial, amparados y, sin embargo, independientes, por no escatimar apoyo a
nadie, ni a gobernantes ni a opositores, estar sabiamente con los oprimidos y
con los que los oprimen, pues, ¿qué es el mundo sino ciudadela del Demonio, sitio
de prueba? Así hay que dejarlo, en toda su iniquidad. Merced a esta iluminada,
piadosa diplomacia, la iglesia es finalmente ecuménica, incluso al disperso pueblo
asesino se le brinda auxilio, estando cada uno de sus integrantes registrado,
fichado, a la espera del turno para el potro de tortura que lo conducirá a la salvación
que su enferma voluntad no te permite desear. Una, infalible, el pecho se les llena
de gloria cuando contemplan en los mapas la extensión de la iglesia, el
cumplimiento del mandato del Maestro de difundir su evangelio, aunque haya sido
preciso actuar con rigor contra algunos desequilibrados que, invocando la
enseñanza, pretendieron cometer irregularidades, curaciones milagrosas, sacrificios
de amor, manumisión de esclavos, toda la gama de lo subversivo. Bien estaba eso
en el pasado, cuando el Maestro moraba con ellos, pero ahora Dios regresó al cielo,
y en la Tierra han quedado los hombres: cada cual en su sitio. Porque es sabido lo
que acontecería si se insistiera en traer a este mundo el Reino de Dios: abomi-
nación, ayuntamiento con la bajeza, matrimonio con el pecado. ¿Quién querría ir
entonces hacia Dios? Hasta tal punto que si el mismo Dios pusiera su mano en la
balanza en favor de la repetición de sus extremismos, por su propia causa sería
preferible cortar esa mano. Las gentes son toscas, brutales, entienden blanco sobre
negro, hay que inculcarles odio a la Tierra, quedando sólo para los sacerdotes la
 mesurada apreciación de lo escasamente positivo que el mundo alberga. Aunque
sea penoso, desgarre el alma verlo, las gentes deben sufrir, sólo así acuden al
santuario, aumenta el número de los prosélitos de comunión diaria, o sea lo primor-
dial, la asiduidad disciplinada, la fe, la cotidiana búsqueda del beso que todo lo lava
(suprimida la costumbre de la comunión mediante el pan, peligrosa por sus
reminiscencias), acuden, no obstante la rara plaga de serpientes verdes que llenan
los santuarios en los momentos menos indicados, buscan introducirse en las partes
más molestas de los devotos. Acuden, y conforta oírlos, apiñados en la plaza del
Capitolio sin que les importe la violenta lluvia, el frío, mientras él, vestido de blanco,
esperará aún largo rato antes de salir, por estricta piedad, escuchando que lo llaman
padre incomparable, maestro sapientísimo, hermano infinito, sabiendo que, más allá
de los nubarrones, la sonrisa de Dios se extiende como el arco iris en el cielo.

    Sueña, con los ojos abiertos, con los ojos cerrados. Pero sus compañeras se
mueven otra vez, clavan sus filosas, sanguinolentas bocas en esa carne, destrozan
un cuerpo desdichadamente indestrozable. El condenado grita, calla, grita, en
instantes eternos, hasta que vuelve el silencio. Porque de nuevo sueña.

    Imposible seguir prestándose a ese juego: ¿quién echa agua sobre las brasas
para ir a soplar las llamas? Es un hombre común, y lo sabe; como todos los hombres
comunes ha aceptado y practicado una religión en la que no cree, un dios por
supuesto inexistente, ritos ridículos a los que se asiste sólo por no llamar la atención
en vano. Pero cuando apareció este otro, cuando la luz de sus promesas descubrió
sin atenuantes la putrefacción, el oscurantismo, la senectud reaccionaria del
Sanedrín, ni siquiera fue necesario un chistido pura que lo siguiera, dejándolo todo,
y como un perro. Resultaba tan claro que había en éste un soplo liberal, renovación,
un impulso progresista que ayudaría a desembarazarse de las antiguallas, prejuicios
caducos, cualquier cosa que se opusiera al juego franco del sentido común. ¡Qué
gozo verlo desafiar las leyes del sábado, arrancar al templo el monopolio del
comercio expulsando de allí a los mercaderes, alternar con prostitutas y esclavos,
viva prueba del cual debe ser el comportamiento de un verdadero demócrata, el
criterio ajustado sólo al valor, no a la castas! Porque, ¿cómo se puede insistir en la
patraña de que existe un Dios que contempla las desigualdades, la miseria, la injus-
ticia, los sufrimientos, todo el mal del mundo, y permanece con los brazos cruzados,
amando al hombre? Dicen que se trata de un misterio, que haya mal, que se debe
amar a Dios a través de ese misterio, aunque claro que lo dicen los que engordan no
obstante tal misterio, casi gracias a él, los caballeros de la sinagoga. Y éste los
había calado desde el principio, los tenía sin duda entre ceja y ceja, quisiéralo o no
 descargaba golpes mortales sobre la patraña. Verdad que de entrada tal oro había
aparecido envuelto en mucha ganga, como los milagros, trucos ya practicados por
tantos magos, que eran una insistencia en lo nebuloso, en el oscurantismo que se
atacaba. Estaban además las insinuaciones de que era una encamación de Dios,
Dios mismo, aunque las enunciaba en forma suficientemente sibilina para que
resultaran tolerables, y lo resultaron, marcaron en realidad el límite de su tolerancia.
Pues cuando ve que aquella mujer le derrama encima el perfume de más alto precio
en el mercado, las monedas de la subsistencia común, el despilfarro que no suscita
reprensión sino la sonrisa complacida del preludio a una recaída de imprevisto furor
en las pretensiones principescas, reconoce, cómo no, que éste es igual a los demás,
ambicioso de coronar la pirámide de un nuevo Sanhedrín, partidario de las
esclavizadoras diferencias sociales, torrente de reacción, que acaba de salpicarlo
con lo que para su paciencia es la última gota. Y en cuanto a demagogia, especular
con el fondo oscuro de los hombres, mistificarlos con la nube de la sangre y la
ridícula creencia en un más allá, ha resultado al fin peor que los fariseos, si se
atiende a los anuncios de la melodramática muerte que proyecta, más peligroso.
¿Qué no puede desatarse en esa ciudad hirviente de peregrinos llegados de los
cuatro rincones del mundo, crispado magma de fanatismo y expectación, la mínima
chispa hasta dónde es capaz de arrastrar a las masas ebrias de augurios, qué imá-
genes fatales, perniciosas pueden grabar el esbozo de una nueva quimera, un gesto
de este extraviado? No:

    no será él quien proporcione zancos a otro déspota. Y si ese rostro de mirada
inhumana (ligeramente oblicua, la del rey que no quiere fulminar aún a sus vasallos),
si ese cráneo cubierto por el cabello aplastado, ondulado con minuciosa simetría de
la que sólo se burla en la frente un mechón recalcitrante que refleja todo lo antipático
de su carácter, si esa boca entreabierta y temblona, con la exasperación quejosa de
los niños, reclaman un traidor, sea: él está dispuesto. Mente fría, corazón sereno,
servidor de la razón, no permitirá el encumbramiento, que progrese el espectáculo
preparado, hará que lo encarcelen, sí, traicionará, si es que la fidelidad a lo sensato,
limpio, merece llamarse traición. Creer que exista un dios perfecto que permite que
su creación esté corrompida por el mal puede ser un capricho, veleidad de mentes
débiles; aceptar que ese dios, además de existir, está encarnado en un hombre que
necesita una falsa muerte para arreglar su situación, es ya una demencia que exige
remedio a la carrera. A paso rápido, como avanza hacia la ciudad, entre las zarzas y
las rosas silvestres que le hacen sangrar levemente las piernas sin que lo sienta,
urgido ante estos seres decrépitos, animales embalsamados a los cuales la estopa
 que es su carne les vibra únicamente por la cólera o la desconfianza, a pesar de las
negociaciones previas, desconfianza sin embargo, pues lo hacen esperar en el
recinto exterior, mientras discuten la hora, magnitud, estilo de la patrulla. Aparte,
siempre aparte el que defiende la verdad, marcha con los policías en la noche, trepa
por el monte a la luz de los hachones, llegan, avanza hacia el otro, el primero, nada
que ocultar, obrando en nombre del bien. Y es extraño entonces cómo todo se
detiene, se acalla, se esfuma, quedan solos, uno ante el otro, horas, mirándose,
mientras aclara, con lentitud terrible, pese a la ausencia del sol, amanece, surge el
resplandor desde el círculo íntegro del horizonte, aunque los sirvientes inmóviles no
se decidan a apagar los hachones, el candente fulgor del mediodía lo traspasa todo,
y sabe que él está cometiendo un insondable daño, porque la luz no lo atraviesa,
resbala, rebota, se afana sobre los límites de su cuerpo, único núcleo maligno, listo
a expandirse1 cuando la luz ceda. Grandes ratas trepan por sus piernas, se
introducen bajo su vestimenta, lo habitan desde siempre, aunque acabe de
advertirlo, pero no le repugnan ni lo avergüenzan, bajo la mirada de El, tan distinta
de lo que había imaginado cuando no se atrevía a afrontarla, más infinita que el
amor, más piadosa que la sombra, más profunda que la muerte. Lo besa ahora,
Dios, lo ha abrazado y lo besa, no para impedir la traición, sino convirtiéndose casi
en el brazo que la ejecuta, mientras él, como si se desangrara, siente que es Dios,
sin dejar de ser una hirviente cueva de ratas, se transforma en ese terrible misterio,
gracias al beso, se ha transformado en Dios, tan lejos de sí, habiendo llegado al
centro de sí, donde estaba Dios, más cerca de él que él mismo.

       Sueña, pero las tarántulas del dolor llegan junto a él, tiran de sus músculos, su
piel, sus vísceras, hasta que se despierta, y clama. Porque, hombre, hombre común,
mente sensata, corazón pequeño, no tolera el misterio, no se comprende, tiembla
ante la posibilidad de amar, sufre por perderla, y grita, sufre, y grita, para callar sólo
cuando vuelven a poseerlo los sueños.

       Sueña, tendido boca arriba, hinchado, cubierto por su túnica rosa, sueña de
nuevo en este instante, porque esos tres sueños deben acosarlo incesantemente
hasta el fin de lo creado.

       Se dice que a cada uno de sus alaridos una partícula de redención desciende
sobre los dementes, los tristes que son sus hermanos, la cofradía de casi todos los
no muertos.

       Y se dice también que por gracia al dolor que padece cada vez que despierta

1
    “expanderse” en el original.
 (inimaginable para los hombres, presumible quizá sólo por los santos) el resto del
Infierno está deshabitado, para siempre, vacío, abolido.
 

SILENCIO -- EDGAR ALLAN POE

SILENCIO
                               EDGAR ALLAN POE

            Fábula: Las crestas montañosas duermen; los valles, los riscos y las  grutas
                                       están en silencio.

                                           (ALCMAN 160 (1O), 6461)


        -Escúchame - dijo el Demonio, apoyando la mano en mi cabeza-. La región de
que hablo es una lúgubre región en Libia, a orillas del río Zaire. Y allá no hay ni calma
ni silencio.
        Las aguas del río están teñidas de un matiz azafranado y enfermizo, y no fluyen
hacia el mar, sino que palpitan por siempre bajo el ojo purpúreo del sol, con un
movimiento tumultuoso y convulsivo. A lo largo de muchas millas, a ambos lados del
legamoso lecho del río, se tiende un pálido desierto de gigantescos nenúfares. Suspiran
entre sí en esa soledad y tienden hacia el cielo sus largos y pálidos cuellos, mientras
inclinan a un lado y otro sus cabezas sempiternas. Y un rumor indistinto se levanta de
ellos, como el correr del agua subterránea. Y suspiran entre sí.
        Pero su reino tiene un límite, el límite de la oscura, horrible, majestuosa floresta.
Allí, como las olas en las Hébridas, la maleza se agita continuamente. Pero ningún
viento surca el cielo. Y los altos árboles primitivos oscilan eternamente de un lado a
otro con un potente resonar. Y de sus altas copas se filtran, gota a gota, rocíos eternos.
Y en sus raíces se retuercen, en un inquieto sueño, extrañas flores venenosas. Y en lo
alto, con un agudo sonido susurrante, las nubes grises corren por siempre hacia el oeste,
hasta rodar en cataratas sobre las ígneas paredes del horizonte. Pero ningún viento surca
el cielo. Y en las orillas del río Zaire no hay ni calma ni silencio.
        Era de noche y llovía, y al caer era lluvia, pero después de caída era sangre. Y
yo estaba en la marisma entre los altos nenúfares, y la lluvia caía en mi cabeza, y los
nenúfares suspiraban entre sí en la solemnidad de su desolación.
        Y de improviso se levantó la luna a través de la fina niebla espectral y su color
era carmesí. Y mis ojos se posaron en una enorme roca gris que se alzaba a la orilla del
río, iluminada por la luz de la luna. Y la roca era gris, y espectral, y alta; y la roca era
gris. En su faz habla caracteres grabados en la piedra, y yo anduve por la marisma de
nenúfares hasta acercarme a la orilla, para leer los caracteres en la piedra. Pero no
puede descifrarlos. Y me volvía a la marisma cuando la luna brilló con un rojo más
intenso, y al volverme y mirar otra vez hacia la roca y los caracteres vi que los
caracteres decían DESOLACION.
        Y miré hacia arriba y en lo alto de la roca había un hombre, y me oculté entre
los nenúfares para observar lo que hacía aquel hombre. Y el hombre era alto y
majestuoso y estaba cubierto desde los hombros a los pies con la toga de la antigua
Roma. Y su silueta era indistinta, pero sus facciones eran las facciones de una deidad,
porque el palio de la noche, y la luna, y la niebla, y el rocío, habían dejado al
descubierto las facciones de su cara. Y su frente era alta y pensativa, y sus ojos
brillaban de preocupación; y en las escasas arrugas de sus mejillas leí las fábulas de la
tristeza, del cansancio, del disgusto de la humanidad, y el anhelo de estar solo.
         Y el hombre se sentó en la roca, apoyó la cabeza en la mano y contempló la
desolación. Miró los inquietos matorrales, y los altos árboles primitivos, y más arriba el
susurrante cielo, y la luna carmesí. Y yo me mantuve al abrigo de los nenúfares,
observando las acciones de aquel hombre. Y el hombre tembló en la soledad, pero la
noche transcurría, y él continuaba sentado en la roca.
        Y el hombre distrajo su atención del cielo y miró hacia el melancólico río Zaire
 y las amarillas, siniestras aguas y las pálidas legiones de nenúfares. Y el hombre
 escuchó los suspiros de los nenúfares y el murmullo que nacía de ellos. Y yo me
 mantenía oculto y observaba las acciones de aquel hombre. Y el hombre tembló en la
 soledad; pero la noche transcurría y él continuaba sentado en la roca.
        Entonces me sumí en las profundidades de la marisma, vadeando a través de la
 soledad de los nenúfares, y llamé a los hipopótamos que moran entre los pantanos en
 las profundidades de la marisma. Y los hipopótamos oyeron mi llamada y vinieron con
 los behemot al pie de la roca y rugieron sonora y terriblemente bajo la luna. Y yo me
 mantenía oculto y observaba las acciones de aquel hombre. Y el hombre tembló en la
 soledad; pero la noche transcurría y él continuaba sentado en la roca.
        Entonces maldije los elementos con la maldición del tumulto, y una espantosa
 tempestad se congregó en el cielo, donde antes no había viento. Y el cielo se tornó
 lívido con la violencia de la tempestad, y la lluvia azotó la cabeza del hombre, y las
 aguas del río se desbordaron, y el río atormentado se cubría de espuma, y los nenúfares
 alzaban clamores, y la floresta se desmoronaba ante el viento, y rodaba el trueno, y
 caía el rayo, y la roca vacilaba en sus cimientos. Y yo me mantenía oculto y observaba
 las acciones de aquel hombre. Y el hombre tembló en la soledad; pero la noche
 transcurría y él continuaba sentado.
        Entonces me encolericé y maldije, con la maldición del silencio, el río y los
nenúfares y el viento y la floresta y el cielo y el trueno y los suspiros de los nenúfares.
Y quedaron malditos y se callaron. Y la luna cesó de trepar hacia el cielo, y el trueno
murió, y el rayo no tuvo ya luz, y las nubes se suspendieron inmóviles, y las aguas
bajaron a su nivel y se estacionaron, y los árboles dejaron de balancearse, y los
nenúfares ya no suspiraron, y no se oyó más el murmullo que nacía de ellos, ni la
menor sombra de sonido en todo el vasto desierto ilimitado. Y miré los caracteres de la
roca, y habían cambiado; y los caracteres decían: SILENCIO.
        Y mis ojos cayeron sobre el rostro de aquel hombre, y su rostro estaba pálido. Y
 bruscamente alzó la cabeza, que apoyaba en la mano y, poniéndose de pie en la roca,
 escuchó. Pero no se oía ninguna voz en todo el vasto desierto ilimitado, y los
 caracteres sobre la roca decían: SILENCIO. Y el hombre se estremeció y, desviando el
 rostro, huyó a toda carrera, al punto que cesé de verlo.

       Pues bien, hay muy hermosos relatos en los libros de- los Magos, en los
melancólicos libros de los Magos, encuadernados en hierro. Allí, digo, hay admirables
historias del cielo y de la tierra, y del potente mar, y de los Genios que gobiernan el
mar, y la tierra, y el majestuoso cielo. También había mucho saber en las palabras que
pronunciaban las Sibilas, y santas, santas cosas fueron oídas antaño por las sombrías
hojas que temblaban en torno a Dodona. Pero, tan cierto como que Alá vive, digo que
la fábula que me contó el Demonio, que se sentaba a mi lado a la sombra de la tumba,
es la más asombrosa de todas. Y cuando el Demonio concluyó su historia, se dejó caer
en la cavidad de la tumba y rió. Y yo no pude reírme con él, y me maldijo porque no
reía. Y el lince que eternamente mora en la tumba salió de ella y se tendió a los pies
del Demonio, y lo miró fijamente a la cara.
 

TRATADO ESOTÉRICO DE TEURGIA

TRATADO ESOTÉRICO DE TEURGIA

SAMAEL AUN WEOR


1959



PROEMIO

Llegamos a mi pueblo; el Maestro acudió en auxilio de una querida familia mía. Dejola material y espiritual lenitivo. Entre tanto el pueblo hizo al Maestro el presente de su alucinada paisajería. Las callejas, de azulino y apretado y pulido empedrado, ofertaron su cordialidad a la presencia grave y amigable, majestuosa y sencilla a la vez, del Maestro. Y el Maestro hundió en sus pupilas absortas de misterios, la hialina prestancia de las marañas rústicas y el encendido fervor de los atardeceres fastuosos de ese poblado. Y el Maestro convino místicamente en que el Xinantecatl, al norte y el Iztaccihuatl y el Popocatepetl, al oriente, contemplados desde cualquier paraje del poblado, que es una verdadera atalaya, un lírico mirador, y envueltos en las gasas incendiadas de la tarde, y hundidos en la transparencia atónita de las alturas, eran como tres Templos de los Planos Superiores en estado de "Jinas" en donde se oficiarán ofertorios de paz y se escucharan Evangelios de luz.

Ya de regreso, sobre la carretera estragada y el pertinaz jadeo del destartalado vehículo, la voz del Maestro era Sabiduría.

Y el Maestro reencarnado Mensajero Superior, Avatara de la actual quinta Raza y de la Era de Acuario, Antiguo Hierofante de la Sabiduría Esotérica de Egipto, SAMAEL AUN WEOR, Maestro de Misterios de la Gran Logia Blanca y verdadero esteta de la palabra en las revelaciones del Mas Allá, Mago Blanco Investigador de todos los Arcanos de la Vida Superior, me concedió el privilegio amigable de sus confidencias desconcertantes. Y éstas, si bien serían grotescos absurdos para el mundo cotidiano de la mente, sujeta a la lógica condescendiente que, como acertadamente afirma el Maestro, revela un proceso que "va de lo conocido a lo conocido", para el espíritu, tal como lo entiende no la Psicología oficial y académica y docta, sino el menospreciado pero avanzado y divino Esoterismo, son la verdad sublime que se encumbra hasta lo desconocido ¡y aún hasta lo Inmanifestado!.

Y fue así como, durante muchas horas de camino carretero que en otras circunstancias podría obligar a cansancio y a fastidio en una atmósfera de ronquidos estridentes escapados de las entrañas del vejancón vehículo, el Maestro, Teúrgo maravilloso, regaló a mis oídos la fastuosidad de los prodigios más raros al narrarme la "Conjuración de los siete" del Sabio Salomón, realizada en el plano astral, hacia cuya proyección el Maestro es habilidoso peregrino, Si el Maestro Samael Aun Weor es artista consumado en la expresión oral, al impartir su Cátedra de Esoterismo, profunda, nutrida de erudición y de clarividencias, y la cual en nada envidia ni a Krishnamurti ni a la Blavatsky, ni a Leadbeater, sin menosprecio e irreverencia para estos Sublimes Iluminados, lo es tanto en la conversación como en la narración.

Y al escucharlo, verdaderamente arrobado le insinué, con el fervor de quien considera que algo de suma validez pudiera ser perdido para la humanidad, si no se le humaniza en forma corpórea, que volviera a repetirme sus experiencias teúrgicas, con calma y en lugar más propicio, en tanto yo asentaba a máquina sus palabras.

Y el Maestro condescendió. El trabajo no fue un verdadero dictado, sino esto: una sencilla repetición. El Maestro se paseaba en tanto la torrentera armoniosa de su palabra era un sonoro "film" de revelaciones esotéricas. Por eso su estilo es el de la narración en tertulia amigable; confidencial, fogoso, devoto de la verdad y a veces, encantadoramente desaliñado por la sencillez de lo maravilloso vivido por él sin esfuerzo, pero que es el resultado de unas inquietas pupilas atisbando perpetuamente lo Ignoto, lo Supraterrenal en cuyos ámbitos el Maestro ha adquirido carta de naturaleza. Y por ello el lenguaje resulta espontáneo, natural, sin retorcidas ni relumbronas retóricas... Fue un milagro seguirlo dactilográficamente. El Ignoraba mis apuros, ensimismado en el prodigio de evocaciones insólitas.

El presente relato es la experiencia personal del Maestro Samael Aun Weor, como Adepto Investigador esotérico de los Planos Superiores. Y así como el investigador científico de los hechos del espacio posee ciertas cualidades necesarias, ya precisadas por Ramón y Cajal, para sus trabajos de laboratorio, el Maestro Samael Aun Weor cultivó sus preciosas capacidades metafísicas para sus propios experimentos, a las que sumó las que son producto de la ley del Samsara. ¡Y su laboratorio está ubicado en los "estados de conciencia" supraterrenal que integran los Planos Superiores de los Elegidos de la Luz!

25 de noviembre de 1958

GUILLERMO SERVIN MENEZ


TRATADO ESOTÉRICO DE TEURGIA

CAPÍTULO I


La teurgia es una ciencia que nos permite invocar a los Seres Inefables de los Mundo Superiores, para recibir de ellos sublimes enseñanzas.

Distingamos entre Teurgia, Goecia y Espiritismo.

La Goecia nos enseña a invocar a las Entidades puramente tenebrosas. Entonces, los invocadores quedan esclavizados por las potencias del Mal.

El Espiritismo, mediante ciertos sujetos pasivos, permite comunicarnos con el Más Allá. Empero, a los Centros espiritistas realmente sólo concurren las sombras de los fallecidos. Es bueno saber que esas sombras de los fallecidos constituyen el Yo psicológico. Así, pues, muy rara vez entra el Alma o el Espíritu de un fallecido dentro del cuerpo de un Médium. Sólo penetra en los cuerpos de los Médiums, el Yo psicológico de los desencarnados... La sombra de los seres queridos que han desencarnado... Eso es todo.

Las sombras de los fallecidos, manifestándose a través de los cuerpos astral, mental y físico de los Médiums, llegan hasta producir la disolución de los vehículos mental y astral. Las consecuencias pueden ser la locura, la parálisis, etc.

Después de este pequeño preámbulo, vamos a entrar de lleno a nuestros Estudios Superiores de Teurgia.

El Teúrgo tiene que saber moverse conscientemente en cuerpo astral. Las invocaciones teúrgicas se realizan en el Plano Astral. También pueden hacerse invocaciones de Alta Teurgia en los más elevados mundos de Conciencia Cósmica.

El Teúrgo tiene que ser diestro en el Mundo Astral. El Teúrgo tiene que salir conscientemente en cuerpo astral. Así, pues, antes de entrar en el terreno de las invocaciones teúrgicas, debemos, primero aprender a "entrar" y "salir" del cuerpo físico, a voluntad. Realmente, el Cuerpo Astral es el traje del Alma. Dentro del Cuerpo Astral, tenemos la Mente, la Voluntad, la Conciencia y el Espíritu.

Hay un instante en que podemos nosotros abandonar nuestro cuerpo físico a voluntad. Y ese instante es el momento aquél en que nos hallamos dormitando. En esos momentos de transición entre la vigilia y el sueño, todo ser humano, envuelto en su cuerpo astral, se escapa del cuerpo físico. Hay una Clave que permite escaparnos conscientemente del cuerpo físico, para trabajar en los Mundos Superiores. El Divino Maestro, Jesucristo, utilizaba esa Clave cuando estudiaba en la Pirámide de Kefren. El Gran Maestro se acostaba en su lecho, boca arriba, horizontalmente, con las palmas de los pies colocadas sobre su lecho, y las rodillas levantadas. Después, el Maestro levantaba sus brazos sobre la cabeza hasta que las palmas de sus manos se tocaban entre sí; luego las bajaba extendiéndolas a derecha e izquierda; y por último, las cruzaba sobre el pecho formando así la Estrella del Microcosmos. Luego el Maestro se adormecía vocalizando el poderoso Mantram "FARAON". Ese Mantram se vocaliza en tres sílabas, así:

FAAAAAAA... RAAAAAAA... ONNNNNNN...

Vocalizaba el Maestro este Mantram muchísimas veces, hasta quedar dormido.

Entonces, en los Mundos Internos despertamos conciencia. Nos sentimos sutiles... Flotamos deliciosamente... Este procedimiento, sencillo y fácil, es la llave maravillosa que nos permite despertar conciencia en los Mundos Superiores.

Cuando ya nos hemos hecho conscientes en los mundos internos, entonces podemos dedicarnos de lleno a los trabajos de la Alta Teurgia. El Dr. Krumm-Heller aconsejaba, también, que para las prácticas de salida en astral, era muy conveniente perfumar la habitación o recámara con buen incienso, o esencia de rosas, etc.


CAPÍTULO II
LA CONJURACIÓN DE LOS SIETE

Una de las Conjuraciones más poderosas que nos dejó el Rey Salomón, es la "CONJURACIÓN DE LOS SIETE".

Nosotros nos propusimos investigar, personalmente, todo el contenido esotérico de la "CONJURACIÓN DE LOS SIETE". Estas investigaciones de Alta Teurgia, las realizamos en los Mundos Superiores. Necesitamos tener plena conciencia del contenido esencial de esa Oración que el Sabio Salomón nos legara desde los antiguos tiempos. Son muchos los Magos que, tanto en el pasado como en el presente, utilizan estas Conjuraciones. Empero, el contenido esencial de ellas, hay que conocerlo para trabajar en forma consciente en los rituales de Alta Magia. Por todos estos motivos, necesitábamos investigar a fondo el esoterismo de la "CONJURACIÓN DE LOS SIETE".

A continuación, damos a nuestros lectores la "CONJURACIÓN DE LOS SIETE".
 Veámosla:

CONJURACIÓN DE LOS SIETE DEL SABIO SALOMÓN:

¡En nombre de Michael, que Jehová te mande y te aleje de aquí, Chavajoth!

¡En nombre de Gabriel, que Adonai te mande y te aleje de aquí, Bael!

¡En nombre de Raphael, desaparece ante Elial, Samgabiel!

¡Por Samael Sabaoth y en nombre de Elohim Gibor, aléjate, Andramelek!

¡Por Zachariel et Sachel-Meleck, obedece ante el Elvah, Sanagabril!

¡En el nombre Divino y humano de Schaddai y por el signo del Pentagrama que tengo en la mano derecha, en el nombre del ángel Anael, por el poder de Adán y de Eva, que son Jotchavah, retírate, Lilith, Déjanos en paz, Nahemah!

Por los santos Elohim y en el nombre de los genios Cashiel, Sehaltiel, Aphiel y Zarahiel, al mandato de Orifiel; ¡retírate Moloch! Nosotros no te daremos nuestros hijos para que los devores.

Examinando cuidadosamente esta "CONJURACIÓN DE LOS SIETE", podrán ver nuestros amados lectores el estilo en que está escrita.

Ciertamente, el trabajo que teníamos por delante era bastante dispendioso, arduo y difícil. El Espiritismo, con sus Médiums, francamente no nos hubiera servido, ¡porque nosotros queríamos ver, tocar y palpar a todas las Entidades que figuran en esta Conjuración de Sabio Salomón! El Círculo Goético de las Evocaciones negras y de los Pactos, tampoco nos hubiera servido, porque ninguno de nosotros quería caer en los abismos de la Magia Negra.

Así, pues, sólo la Alta Teurgia podía resolvernos estos problemas.

Empezamos por estudiar en los Mundos Superiores, la Primera Conjuración que a la letra dice así:

¡En nombre de Michael, que Jehová te mande y te aleje de aquí, Chavajoth!.

Michael es el Genio del Sol, y eso lo sabe todo ocultista avanzado, Jehová es el Regente de la Luna, gobierna el Edén, y nos aguarda a todos en el Paraíso.

Nos faltaba, pues, conocer a Chavajoth. ¿Quién seria ese extraño personaje? ¿Por qué había que conjurarlo en nombre de Jehová? ¿Por qué había que nombrar a Michael en esta Conjuración? ¿Qué entidad tenebrosa sería esta?... Indudablemente, todos estos enigmas nos tenían inquietos. ¡Queríamos aclarar esta cuestión! No queríamos seguir siendo autómatas, repitiendo una Conjuración, cuyo contenido ignorábamos.

Fue entonces cuando decidimos investigar.

Salimos del cuerpo a voluntad. En nuestro cuerpo astral nos fuimos andando a lo largo de un camino solitario. Conforme caminábamos, invocábamos al misterioso personaje Chavajoth mencionado por el Gran Rey Salomón. Hemos de confesar que en esa Invocación tuvimos que utilizar la grande y suprema Llamada de Pedro de Apono.

Veámosla:

"¡HEMEN ETAN! ¡HEMEN ETAN! ¡HEMEN ETAN!
El Ati, Titeip, Azia, Hin, Teu, MINOSEL, vay, ACHADON, vay, vaa, EYE, Aaa, Eie, Exe, A EL EL EL A ¡Hg! ¡HAU! ¡HAU! ¡HAU! ¡HAU! ¡va! ¡va! ¡va! ¡va! ¡CHAVAJOTH!

¡Aie Saraye, aie Saraye, aie Saraye! per Eloym Archima, Raburs, Bathas Super ABRAC ruens superveniens ABEOR SUPER ABERER, ¡CHAVAJOTH! ¡CHAVAJOTH! impero tibi per clavem SALOMONIS et nomen magnus SEMHAMPHORAS!
"

¡El resultado fue maravilloso!... A la orilla del camino nos encontramos con una escultura olímpica, solemne. ¡Parecía cincelada por un Praxisteles! Su rostro era semejante al del Apolo griego. la curvatura de sus pies, el perfil de sus manos... ¡Toda la euritmia de aquella escultura, podría competir con la Venus de Milo! ¡Empero... algo extraño había en aquella hermosísima escultura! ¡Aquella preciosa efigie humana estaba vestida con una túnica de color de sangre que, formando hermosos pliegues, exóticos y fatales, llegaba hasta los pies! Comprendimos que nos hallábamos frente del polo opuesto a Jehová... ¡Nos encontrábamos frente al espantoso y terrible Chavajoth! Extendiendo la mano derecha hacia aquella belleza maligna y seductora, con gran voz la conjuramos diciendo:

-¡En nombre del TETRAGRAMMATON, yo te conjuro, Chavajoth!

En acabando de pronunciar estas palabras vimos con gran sorpresa a aquella escultura maligna y bella airarse contra nosotros en forma terrible. Luego, avanzando hacia nosotros nos atacó con su poder hipnótico horrible. Y nos insultó en gran manera. Sus palabras eran realmente asqueantes, dignas solamente de la Gran Ramera cuyo número es el 666.

¡La lucha Fue terrible!. ¡Nosotros hubimos de defendernos con todas nuestras fuerzas espirituales para retirar a aquel terrible demonio de belleza maligna! Al fin triunfamos, y el espantoso personaje que había tomado la figura de una Ramera, se escondió entre una taberna sobre cuyo mostrador sólo se veían vasos y botellas de licor.

He ahí la Magia Negra. ¡He ahí el abismo!

Regresamos a nuestro cuerpo físico después de haber conocido a este personaje de las Tinieblas. Por el color de su túnica, por el lenguaje sucio, y por todas las actitudes de aquel siniestro personaje llegamos a la conclusión de que este era exactamente la Antítesis del Señor Jehová.

Ahora, ¡queríamos ahondar algo más! Queríamos conocer las labores concretas a las cuales se dedicaba Chavajoth.

Otra noche, los investigadores abandonamos el cuerpo con el propósito de platicar más de cerca con la Antítesis del Señor Jehová. Hicimos, como siempre, uso de la Gran Llamada de Pedro de Apono. Después de algunos instantes, llegamos a la calle de un pueblo desconocido. Multitud de personas iban y venían allá y acullá. Conforme llamábamos, podíamos apreciar fácilmente el poder de la Palabra. El Verbo iba transformando todas las cosas... Cambiábamos de Plano: ¡Nos sumergimos en esas regiones atómicas a donde habitan los Príncipes de las Tinieblas!. Observando atentamente, notamos que alguien se dirigía hacia nosotros con paso firme y decidido. ¡Era Chavajoth!... Aquel siniestro personaje se revistió con su túnica color de sangre y se dirigió a nosotros. Entonces lo conjuramos diciendo así:

"¡En nombre de Júpiter, el Padre de los Dioses, yo te conjuro, Chavajoth, TE VIGOS CO SLIM!".

Estos Mantrams son de un efecto tremendo. Chavajoth, como herido por un rayo mortal, levantó el brazo como para defenderse. Nosotros, avanzamos unos pasos, nos dirigimos a él y le dimos la mano en señal amistosa. El entonces, en tono descomedido y usando calificativos aplicables sólo a las prostitutas, nos preguntó por nuestras esposas. Nosotros, con animo sereno y sin dejarnos llevar de ninguna reacción emotiva o sentimental, le contestamos a aquel personaje que nuestras esposas estaban muy bien... ¡Gracias!. Luego, le manifestamos que nosotros queríamos ser sus amigos. El siniestro personaje se mostró satisfecho y luego caminó con nosotros rumbo a su caverna tenebrosa. Anduvimos mucho hasta que llegamos a la cumbre de una elevada montaña. Allí tenía su caverna tenebrosa. Y allí enseñaba a sus discípulos. Nos manifestó que él vivía en Alemania; que tenía cuerpo físico; que trabajaba para la Gran Logia Negra; que se hacia pasar como veterano de la Guerra, etc. etc. Ciertamente, encontramos la caverna de Chavajoth llena de discípulos de la raza alemana. Esos discípulos concurrían en su cuerpo astral a dicha caverna. Chavajoth les enseñaba la doctrina de los Nicolaítas. Esa tenebrosa doctrina enseña un Sistema de Magia Sexual siniestra durante la cual el Mago comete el crimen de eyacular el licor seminal.

¡El resultado de esas prácticas es siempre desastroso!. La Serpiente Ígnea de nuestros mágicos poderes, entonces, en lugar de subir, desciende a los infiernos atómicos del hombre y se convierte en la cola Satán. Este Sistema de Magia Sexual Negra, Fue practicado por los monstruos Lemur-Atlantes. También Fue practicado por los Brujos de las Atlántida. En ese viejo Continente desaparecido existía el culto a la diosa Kali. Más tarde, después del sumergimiento de la Atlántida, la secta de la diosa Kali se estableció en la India. Esa es la secta de los Estranguladores. Los fanáticos de esa secta estrangulan a sus víctimas. La policía inglesa tuvo que intervenir muchas veces, en la India, para juzgar a esa clase de homicidas...

¡Ese es el Tantrismo!. En nuestro mundo Occidental, muchos fueron los instructores que, después de haber estado en la Logia Blanca, se extraviaron por la horrible senda del Tantrismo. Así, pues llegamos a la conclusión de que Chavajoth es un Adepto de la Sombra, es la Antítesis del Señor Jehová. ¡Es Cabeza de Legión Fatal!. Trabaja para la Fraternidad Tenebrosa. ¡Hay que conjurarlo en nombre de Jehová!

Algunos días después los investigadores, en cuerpo astral, resolvimos invocar a este par de Opuestos de la Filosofía: JEHOVÁ Y CHAVAJOTH. E hicimos un círculo en nuestro derredor..., los dos seres invocados concurrieron al llamado. El Señor Jehová, como una blanca Paloma, ¡de inmaculada blancura!, Flotaba sobre nuestras cabezas. Chavajoth, su Antítesis, se mantenía fuera del círculo. ¡Hallábase abatido! ¡La presencia del Señor Jehová lo hería de muerte!... Jehová trabaja por la castidad del Mundo. La Sabiduría Divina de Jehová está encerrada en el "ARCANO A Z F". ¡Esa es la Llave del Edén! ¡Esa es la Llave del Arca de la Ciencia... Chavajoth trabaja por Tantrismo, por la Doctrina de los Nicolaítas, ¡por la Ciencia fatal que convierte a los hombres en bestias!


CAPÍTULO III

SEGUNDA INVOCACIÓN


Después de haber terminado nosotros la Investigación esotérica de la Primera Invocación de esa Gran "CONJURACIÓN DE LOS SIETE" que en otro tiempo nos legara el Sabio Rey Salomón, nos propusimos investigar la Segunda Invocación que a la letra dice así:

¡En nombre de Gabriel, que Adonai te mande y te aleje de aquí, Bael!

¡Sabemos que Gabriel es un Ángel Lunar! ¡Sabemos que Adonai es un Ángel precioso! Empero..., ¡ignorábamos quien seria Bael! ¿Por que había que conjurarlo en nombre de Adonai? Estos eran enigmas para nosotros, ¡y teníamos que descubrirlos!

Una noche, en cuerpo astral, invocamos a Bael. Bael era un rey tenebroso que vivía en una caverna del desierto de Gobi. Allí instruía a sus discípulos. Enseñaba la Magia Negra de las Esferas Sub-lunares, Adonai, el Hijo de la Luz y de la Alegría, era su opuesto. Estas dos Antítesis de la Filosofía estaban íntimamente relacionadas con los rayos de la Luna. La presencia de Bael era por demás tenebrosa en gran manera. Coronado de Rey... Sus ojos, separados, y firmes sus espesas cejas; su nariz, roma; sus labios, gruesos; su rostro, redondo. Vestía túnica de Mago Negro. Herido por nuestra conjuración, temblaba ante nosotros. No hicimos con él mucha amistad. Su carácter fue inabordable.

Otra noche, los investigadores invocamos a Adonai, el Hijo de la Luz y de la Alegría. Un niño como de pocos meses de nacido, concurrió a nuestro llamado y nos atacó con una fuerza terrible y siniestra. Nosotros tuvimos que valernos de todas nuestras fuerzas anímicas y espirituales para tratar de vencerlo. Empero, ¡todo fue inútil! ¡Aquel niño estaba dotado de una fuerza omnipotente!... Alguien nos dijo que amistosamente le diéramos la mano. Así lo hicimos. Extendimos nuestra mano a él, con ánimo de saludarlo. El entonces correspondió fraternalmente y estrechó su mano con la nuestra. ¡Este era el Guardián del Umbral del Ángel Adonai, el Hijo de la Luz y de la Alegría!. Lo más interesante es pensar que el Ángel Adonai, a pesar de su inmensa perfección, todavía conserva al Guardián del Umbral, al Yo psicológico, al Ego reencarnante que todos debemos decapitar y disolver para encarnar, dentro de nosotros mismos al Cristo Interno.

¡Cuán difícil es lograr la perfección!

¡Un Ángel tan precioso como Adonai y, sin embargo, es duro pensar que todavía conserva el Yo psicológico! (Manojo de viejos recuerdos)...

Otra noche, la más profunda, la más callada..., nosotros los investigadores invocamos al Ángel Adonai. El precioso Ángel nos envió con otros ángeles, un regalo divino. ¡Un Medallón que pendía de una cadena de oro!. Dicho Medallón nos confiere el poder de cambiar de Plano Cósmico instantáneamente. Con ese tesoro precioso podemos entrar en cualquier Departamento del Reino. ¡Nos hicimos muy amigos del precioso Ángel Adonai, el Hijo de la Luz y de la Alegría, el Maestro de Zanoni!. Todos sabemos que Zanoni recibió iniciación cósmica en la Torre de Fuego de la Vieja Caldea de los sabios. Desde entonces Zanoni recibió el Elixir de Larga Vida, él pudo conservar su cuerpo físico durante millones de años... ¡EL GRAN MAESTRO ZANONI, se dejó caer porque se enamoró de una artista de Nápoles! y el resultado de su error fue la guillotina. ¡Allí murió el Gran Maestro!

Nosotros, los investigadores, hubimos de aprender muchas cosas del Ángel Adonai: ¡Sabiduría inefable!

En cierta ocasión, concurrieron a nosotros Adonai, el Hijo de la Luz y de la Alegría, y el Maestro Zanoni. Uno de nosotros, algo sorprendido, aguardó. Entonces, ambos, Adonai y Zanoni, le dijeron al sorprendido investigador que cortara con su Espada un extraño hilo que había en el suelo. El sorprendido investigador, entre perplejo y grato, obedeció y corto el hilo aquél con su Espada Flamígera. Hecha esa obra, entendimos que había sido liberado de un hechizo fatal, de una mala corriente, de un acto de Magia Negra... Alguien lo había perjudicado con esas malas artes, y le había causado gran daño. Luego, el Maestro Zanoni y Adonai, entre ambos, curaron el cuerpo astral del investigador, y le sanaron.

Al Rey Bael, obedeciendo ordenes Supremas, en subsiguientes trabajos tuvimos que sumergirlo en el Abismo. Ese tenebroso personaje utilizaba los poderes para causar gran daño a la Humanidad. Realmente, Bael es Cabeza de Legión, y hay que conjurarlo en nombre de sus Antítesis, Adonai, el Hijo de la Luz y la Alegría.

Para finalizar el presente capítulo, hemos de advertir a los imprudentes, ¡que jamás se debe invocar a los tenebrosos, porque eso es extremadamente peligroso!... Nosotros nos vimos en la necesidad de invocar a esos tenebrosos para investigar la CONJURACIÓN DE LOS SIETE del Sabio Rey Salomón. Era un caso importante y había que hacer ese genero de investigaciones. A esa clase de Tenebrosos se invoca con la Conjuración de Pedro de Apono. Empero, advertimos que a los Ángeles de la Luz, a los Seres Inefables, no se pueden invocar con la Llamada de Pedro de Apono. A los Ángeles se invoca en Nombre de Cristo, por el Poder del Cristo, por la Gloria del Cristo.

¡Que se cuiden los imprudentes!. ¡Que no cometan el error de invocar Demonios!. ¡Esto podría conducirlos a la desgracia!. Nosotros los investigadores, pudimos hacer estas Investigaciones porque estamos muy ejercitados en el uso y manejo del cuerpo astral. Empero, ¡siempre nos vimos en grandes y terribles peligros!.




CAPÍTULO IV
TERCERA INVOCACIÓN

Después de haber investigado nosotros nuestras anteriores invocaciones, nos propusimos investigar la Tercera Invocación de la "CONJURACIÓN DE LOS SIETE", que a la letra dice así:

¡En nombre de Raphael, desaparece ante Elial, Samgabiel!

Cuando investigamos a Samgabiel, (no se confunda con San Gabriel), nos encontramos con un terrible demonio del Mundo de la Mente Cósmica. El Ángel Elial, es exactamente su opuesto Divino e Inefable. Cierto día, invocamos a Raphael... Entonces el Gran Maestro concurrió a nuestro llamado. El Maestro llevaba en su mano derecha el Tridente del Mundo de la Mente. Su rostro era sonrosado como el fuego. Su barba blanca, cayendo sobre su pecho, estaba toda llena de majestad y de luz. La amplia frente del Gran Maestro, nos indicaba su profunda Sabiduría. Uno de los nuestros pidió algo al Gran Maestro. El Maestro contestó diciendo:

-¡Tu ya no necesitas pedir nada!

Realmente, se trataba de un Iniciado con pleno conocimiento de la Ciencia del Bien y del Mal.

Causará mucho asombro a nuestros lectores saber que el Alma humana del Gran Maestro, (el Bodhisattva de Raphael), tiene cuerpo físico. Lo más grave es saber que ese Bodhisattva... ¡Está caído!. Empero, lucha terriblemente por levantarse... Debemos distinguir entre el Maestro y su Alma humana. El Maestro, es el Dios Interno. El Alma humana del Maestro, está ahora caída... En el Mundo de la Mente Cósmica, viven muchos demonios peligrosísimos.

En cierta ocasión, entramos nosotros en un Templo muy luminoso del Mundo de la Mente. Todos los investigadores estábamos actuando con nuestro cuerpo mental. Había allí, en ese Templo, un grupo venerable de ancianos. Ellos estaban vestidos con túnicas de Maestros. Y usaban sandalias. Sobre sus hombros caían, en hermosos bucles sus blancas cabelleras. Su luenga barba blanca y sus amplias frentes, daban a todos esos ancianos una presencia magnifica. Nosotros los investigadores, creíamos encontrarnos en un Templo de la Magia Blanca ante un grupo de Santos Maestros. ¡Esa era la creencia que teníamos!... Uno de aquellos ancianos pronunció un discurso inefable.

¡Habló cosas Divinas! Habló del Amor, del Bien, de la Belleza, de la Caridad, etc., etc., de pronto, comenzó el Gran Maestro a tocar delicadamente el problema del Sexo y entonces en forma sublime dijo:

-¡Creced y multiplicaos! El Acto Sexual no tiene nada de malo, la eyaculación seminal no es mala, se necesita para la reproducción, porque Dios dijo: ¡creced y multiplicaos!

Este y muchos otros términos usó aquel anciano venerable, para defender la eyaculación seminal. Fue entonces cuando nosotros comenzamos a sospechar de la santidad de aquel "santo". Comenzamos a dudar... ¿Seria este anciano un Mago Negro?. Empero, al mirar en derredor nuestro, sólo veíamos venerables ancianos... ¡Luz esplendorosa! ¡cosas inefables! ..., ¡hasta nos parecía un sacrilegio dudar de este Maestro y de ese lugar tan Santo!

Pero la mortificante duda a pesar de todo, a pesar de nuestros razonamientos, continuaba afligiéndonos hondamente. Entonces fue cuando uno de nosotros, queriendo salir de la duda, se puso de pie y lanzó estas frases:

-¡Viva el Cristo! ¡Abajo Yahvé!

Cristo y Yahvé son las dos Antítesis. ¡Luz y Tinieblas!. ¡Magia Blanca y Magia Negra!... Yahvé es aquel demonio que tentó a Cristo en la Montaña. ¡Yahvé es un demonio terriblemente perverso! Es el jefe de la Magistratura Negra. Cuando nosotros gritamos ¡VIVAS! Y ¡ABAJO! a Yahvé, entonces la Logia Negra se vuelve contra nosotros llena de ira, los Magos Negros adoran a Yahvé. Siguen a Yahvé... ¡Eso fue lo que sucedió aquella noche, en ese Templo del Mundo de la Mente!

Cuando aquellos "santos" varones de venerable y augusta presencia escucharon ese ¡VIVA! y ese ¡ABAJO!, sucedió algo horrible. El rostro "santo" del venerable anciano que hablaba, se demudó todo, se airó totalmente, se transformó... Entonces vimos lo insospechado. ¡Aquella faz se volvió horrible!... Aquellos "santos" ancianos se desenmascararon: ¡eran verdaderos Príncipes de las Tinieblas, terribles Magos Negros del Mundo de la Mente Cósmica! Nos insultaron con frases y palabras propias de la Gran Ramera cuyo número es 666. Nos atacaron violentamente... ¡Nosotros hubimos de desenvainar la espada Flamígera para defendernos!, luego, nos retiramos de aquel Antro de Magia Negra que nosotros creíamos antes ser un Templo de Santidad...


CAPÍTULO V
CUARTA INVOCACIÓN

Continuando nuestras investigaciones de Alta Teurgia, vamos a estudiar la Cuarta Invocación de la "CONJURACIÓN DE LOS SIETE".

Esta Invocación es la siguiente:

¡Por Samael Sabaoth y en nombre de Elohim Gibor, aléjate Andramelek!

¿Quién sería Andramelek? ¿Quién Elohim Gibor? ¿Por que figuran estos genios en esta Cuarta Plegaria del Rey Salomón? Todos estos enigmas nos tenían inquietos. Sólo por medio de la Alta Teurgia se puede hacer esta clase de Investigaciones.

Samael es el Genio de Marte. ¿Pero quién sería Elohim Gibor y quién Andramelek?

Una noche, nos salimos en cuerpo astral. Entramos a una caverna subterránea. Entonces allí, haciendo uso de la Gran Llamada de Pedro de Apono, invocamos a Andramelek. ¡Largo tiempo permanecimos entre aquella caverna subterránea de la Tierra invocando a Andramelek!... Al fin, en la mitad de la caverna apareció un extraño personaje negro como el carbón. Un personaje gigantesco, tenebroso y horrible. Extendiendo nosotros la mano derecha hacia aquel monstruo horrible, dijimos:

¡En nombre de Júpiter, el Padre de los Dioses, yo te conjuro, Andramelek! ¡TE VIGOS CO SLIM!

El resultado fue formidable. Aquel demonio, herido de muerte por el rayo terrible de la Justicia Divina, quedó bajo nuestro dominio. Entonces fue cuando Andramelek habló y dijo:

-¡No sabía que eras tú quien me llamaba! ¡Si lo hubiera sabido, ya hubiera venido antes!... ¿Qué es lo que yo no puedo hacer por ti?

Estas palabras de Andramelek parecían salir de entre las cavernas profundas de la Tierra toda. ¡Parecía como si esa voz terrible y poderosa brotase de entre las mismas entrañas íntimas de la Tierra! Entonces nosotros hablamos valerosamente a Andramelek, diciéndole:

-¡Dame la mano, Andramelek!

El tenebroso personaje se acercó a nosotros y nos dio la mano. El que esto escribe regresó a su cuerpo físico. Entonces aquel demonio, con su túnica roja de sangre, pasando por sobre el techo de su habitación; exclamó diciendo:

-¡Me tuviste miedo!... ¡Me tuviste miedo!...

Yo conteste:

-¡Yo a ti no te tengo miedo, Andramelek!... Regresé a mi cuerpo: ¡eso es todo!

Otra noche, un grupo de hermanos, en nuestro cuerpo astral, nos reunimos en un Templo para continuar nuestras investigaciones en relación con ese misterioso personaje, Andramelek, mencionado por el Sabio Salomón en la "CONJURACIÓN DE LOS SIETE".

Todos los hermanos hicimos una gran Cadena para invocar a Andramelek. Utilizamos la Fórmula de Pedro de Apono. Después de un rato de invocaciones, escuchamos allá, a lo lejos, la respuesta de Andramelek. ¡Un Viento extraño que helaba profundamente!... ¡Un Huracán llegaba hasta nosotros!. El personaje aquél modulaba la vocal M. Daba a aquella letra una entonación especial con tonos bajos y altos... Los hermanos permanecían firmes, en la Cadena. De pronto, uno de los hermanos que dirigía la Cadena exclamó con gran voz diciendo:

-¡Hermanos, no suelten la Cadena! ¡Permanezcan firmes!... ¡Ya viene Andramelek!...

Algunos instantes después, un Gigante apareció en el umbral de la puerta. Ese Gigante tendría unos tres o cuatro metros de estatura. Aquel extraño personaje vestía túnica negra. Una franja blanca caía oblicuamente del hombro derecho hasta el muslo izquierdo, pasando por el frente y por la espalda. Tenía un Medallón sobre el pecho. Llevaba en su mano derecha un cetro de mando. Aquel personaje era de amplia frente; ojos grandes y azules, donde se reflejaba el cielo estrellado. Su nariz, recta. Labios, finos y delicados. Manos blancas, con dedos cónicos. ¡Manos alargadas de forma mística!, como las manos de un Jesús de Nazareth, o de un Francisco de Asís...

El hermano que dirigía la Cadena, soltándose de ella, salió al encuentro de Andramelek para abrazarle y saludarle. Luego, volviéndose hacia los hermanos de la Cadena, les dijo:

-¡Hermanos, aquí les presento a mi amigo Andramelek!

Todos los hermanos estaban temblorosos. Uno de ellos, no pudiendo resistir la terrible fuerza eléctrica qué irradiaban los ojos de Andramelek, se retiró precipitadamente. ¡Huyó despavorido!

Aquel Gigante maravilloso, lleno de gran decencia y con ademanes finos y delicados, extendió su mano para saludar cortésmente a todos y cada uno de los Hermanos. Luego, se dirigió hacia un escritorio, y se sentó allí, ante el escritorio. ¡Era algo interesante contemplar a aquel extraño Gigante poseedor de tanta cortesía, de tanta decencia y tanta armonía!. Lo que sí causaba pesar, era ver tras de aquel maravilloso Gigante, la profundidad, más bien como el recuerdo de una sombra fatal. Empero, el cetro que aquel Gigante portaba, el Medallón sobre el pecho, y todos sus ademanes, eran realmente de la Logia Blanca. Ya sentado en el escritorio, Andramelek llamó al hermano que dirigía la Cadena y le aconsejó con las siguientes palabras:

-Trate usted, hermano..., de colocarse en un ambiente lo mejor posible. ¡Vístase decorosamente! ¡Comprenda usted que nosotros somos Ángeles y que por lo tanto, tenemos pleno derecho a vivir bien!.

El hermano interlocutor, pidió un permiso a Andramelek, diciéndole:

-Maestro, le pidió un permiso; mientras, voy a buscar al hermano C. (El hermano que se había retirado, antes de la sala).

Fue entonces cuando el hermano que dirigía la Cadena, anduvo en cuerpo astral por todos los países de la Tierra, buscando al hermano que había huido. Quería que ese hermano platicara con Andramelek. ¡Todo fue inútil!. La búsqueda resultó infructuosa... ¡Por ninguna parte se pudo localizar al hermano C!... ¿Qué se habría hecho? ¿Para dónde se habría ido? ¡Enigmas! ¡Enigmas!... El hermano director de la Cadena regresó nuevamente al recinto donde estaba Andramelek. Empero ya no le Fue posible platicar con el Gigante maravilloso, porque muchas personas, en su cuerpo astral lo estaban consultando. Entonces el hermano director de la Cadena, regresó a su cuerpo físico. Ya entre su cuerpo, aquél hermano se levantó muy de mañana, tomó su desayuno y salió a la calle... ¿A dónde se dirigía?. Pues si no lo sabéis querido lector, sabedlo ahora. El director de la Cadena se fue en busca del hermano C. Aquel hermano era un viejo comerciante y seria muy fácil al director de la Cadena localizarlo en su almacén. Ciertamente, ¡allí lo encontró! El hermano C. estaba atareado en el comercio de su almacén. El director de la Cadena después de saludar cortésmente a su amigo C., lo interrogó diciéndole:

-¡Bueno hermano!... ¿Dígame usted porqué huyó de la vista de Andramelek?

Entonces el hermano C. contestó diciendo: ¡Realmente, yo no pude resistir la vista de Andramelek! ¡Me miró con fuerza eléctrica terrible! ¡Yo no aguanté! ¡Me dió miedo y salí corriendo!...

Fue entonces cuando el director de la Cadena le dijo al hermano C.: ¡Hombre, yo lo estuve buscando a usted en cuerpo astral por todas partes y no lo hallé!

El hermano C. respondió: No me halló usted..., ¡porque yo me regresé a mi cuerpo!

Todo aquel domingo, los dos hombres estuvieron comentando el asunto de Andramelek. Aquél Gigante era un enigma para los dos investigadores. ¿Sería Andramelek un Mago Negro? ¿Sería Andramelek un Mago Blanco?... ¡Enigmas! ¡Enigmas! ¡Enigmas!...

¡Realmente todo aquello era enigmático!. Los dos hombres se propusieron, cada uno por su cuenta, investigar a Andramelek.

Después de algún tiempo, llegaron a la siguiente conclusión:

El Espíritu que concurrió a la Cadena, realmente es el Maestro Andramelek.

¡Un Maestro de la Logia Blanca! ¡Un Maestro de Misterios mayores!... ¡Sucedió que ese Maestro, envió su Bodhisattva "ALMA HUMANA", a la reencarnación!

Recordar que un Alma se tiene. ¡Un Espíritu se es! Y aquel Bodhisattva se reencarnó en China. ¡Desgraciadamente ese Bodhisattva se dejó caer!

He ahí el misterio de la "Doble Personalidad" humana. ¡Uno de los misterios más grandes del ocultismo!. Los Bodhisattvas se caen... ¡Por el Sexo! ¡Fornican! Eyaculan el licor seminal y entonces, la Serpiente Ígnea de los mágicos poderes, el KUNDALINI, desciende hacia los Infiernos Atómicos del hombre. ¡Así se caen los Bodhisattvas!. ¡Empero, el Maestro, es decir, el ÍNTIMO, el Espíritu, no puede caerse jamás!... ¡Se cayó el Bodhisattva del Maestro Andramelek! Lo peor del caso fue que ese Bodhisattva se dedicó a la Magia Negra. El resultado de todo esto fue que el Maestro recogió su Alma Voluntad, Alma Humana, Quinto Principió del Hombre, Cuerpo Causal o Manas Superior de la Teosofía. Entonces, sólo quedó viviendo, en la China, el Cuaternario Inferior compuesto por los vehículos Físico, Etérico, Astral y Mental. Ese Cuaternario Inferior es, de hecho, un hombre desalmado. ¡Una corteza Kabalística! ¡Una morada vacía donde ya no vive el Alma, donde ya no habita el Principio Inmortal de todo hombre!. Esas cortezas Kabalísticas son moradas del Yo Psicológico (Satán). Realmente... ¡Eso son los Demonios!. Así, pues, ¡ese hombre se transformó en un Demonio! Cuando el investigador invoca a Andramelek en el astral, puede presentarse Andramelek el Demonio o Andramelek el Gran Maestro Espiritual.

Mucho más tarde, los investigadores invocamos a Andramelek y a Elohim Gibor. Tanto Andramelek como Elohim Gibor concurrieron al llamado. ¡Entonces vimos a las dos Antítesis frente a frente!. Elohim Gibor es la Antítesis del Tenebroso Andramelek. ¡Elohim Gibor es todo un Arcángel del Rayo de Marte! Lleva la Espada Flamígera al cinto y es un Varón terriblemente divino. Cuando Andramelek nos atacó, pudimos fácilmente vencerlo. Luego, acostándose en lecho de dolor, nos dijo que en la China él usaba una ampolla llamada KINOCAPOL, con la cual despertaba la Clarividencia a sus discípulos instantáneamente. (¡Claro que este género de Clarividencia, dura mientras no pasa el efecto de la inyección!. Y eso es todo). El demonio Andramelek ¡es un comerciante en la China!. Vive económicamente bien. Ese personaje de las Tinieblas... Mora en el Abismo.

Un amigo nuestro, después de oír este relato, nos preguntó lo siguiente:

-¿Luego entonces Andramelek... Ya no tiene Íntimo? ¿Cuándo desencarne sólo ascenderá al Plano Causal? ¿En nueva reencarnación, tendrá cuerpo?

Nosotros hubimos de responderle al amigo lo siguiente:

-¡Andramelek... Ya no tiene cuerpo!. Precisamente el Gigante que concurrió a la Cadena ¡es el Íntimo de Andramelek!. Ese Íntimo... ¡Ya no tiene ninguna relación con el hombre tenebroso que vive en la China!... Cuando desencarne el hombre Andramelek, el monstruo-desalmado, entonces no podrá subir al Plano Causal ni a los Mundos Superiores, porque es un "Desalmado", es una Corteza Kabalística, una casa vacía... ¡No tiene Alma ni Espíritu!. Esas cortezas Kabalísticas se hunden en los Infiernos Atómicos de la Naturaleza, a través de los siglos: ¡Poco a poco van degenerando y perdiendo fuerza!. Después... Toman las figuras de horribles animales del Abismo. Más tarde, las figuras de plantas y por último, de minerales que, en proceso de desintegración, estarán desprovistos de Inteligencia. ¡Al fin, se convierten en polvareda Cósmica!. Esa es la "Muerte Segunda" de que habla el Apocalipsis. Los "fornicarios" al fin y al cabo, tienen que pasar por la "Muerte Segunda". ¡Los fornicarios son gentes de la Magia Negra! Todo aquel que eyacule el Licor Seminal es FORNICARIO, y seguro candidato para el Abismo y la "Muerte Segunda".

Andramelek, se volverá polvareda cósmica en el Abismo. La desintegración en el Abismo es muy lenta y horrible. Muchas veces esos Tenebrosos se sostienen durante eternidades, durante Días y Noches Cósmicas enteros. Pero poco a poco se van desintegrando y al fin, ¡mueren! ¡Andramelek no volverá a tener cuerpo! Es un Demonio terriblemente perverso. El Maestro Interno sufre horriblemente y ¡claro!, Tendrá que pagar un gran Karma por haber creado a ese Demonio.

Nuestro interlocutor, entonces nos hizo esta otra pregunta:

-¿Es culpable el Íntimo de las malas obras de Andramelek y del Karma que tiene que pagar?

Nosotros hubimos de responderle lo siguiente:

-¡El Íntimo es un Cordero Inmolado y tendrá que pagar por esa ex-personalidad Tántrica! El Íntimo, el Maestro Interno, tendrá que reencarnar para pagar el Karma de su ex-personalidad. ¡Ley es Ley!... A ese Maestro le faltó fuerza para haber dominado a la tenebrosa personalidad humana. Cuando el Espíritu vence a la Materia, es un Victorioso. Eso es todo...


CAPÍTULO VI
QUINTA INVOCACIÓN

El lector que haya seguido atentamente todo el curso de nuestras Investigaciones esotéricas, comprenderá que el espiritismo, con sus Médiums o la Nigromancia, con sus "laboratorios", no nos hubiera servido para hacer estas transcendentales Invocaciones de Alta Teurgia.

Desgraciadamente hay muchos estudiantes que quisieran ver, oír, tocar y palpar estas cosas; pero tienen sus facultades complementarías dañadas. Son muchas las personas que quisieran "salir" conscientes en cuerpo astral, y sufren lo indecible porque no lo logran. La CLAVE que dimos en nuestro Primer Capítulo con el Mantram "FARAON", es formidable. Lo importante es no desmayar: perseverar, no cansarse hasta triunfar. Durante las horas normales de sueño, todo ser humano está fuera del cuerpo físico. En los Mundos Internos interviene el Íntimo, para hacernos comprender íntegramente todos los procesos del diario vivir. Por ejemplo: negocios que ejecutamos en el día; palabras que dijimos; emociones que tuvimos, etc., etc. Desgraciadamente nosotros vivimos diariamente en forma muy inconsciente.

No comprendemos el triple alcance (físico, anímico y espiritual), de cada uno de nuestros actos, de cada una de nuestras palabras, de cada uno de nuestros sentimientos diarios. Entonces, el Íntimo interviene durante el sueño para hacernos ver, en forma simbólica, el triple alcance de todos los acontecimientos que realizamos durante la vida diaria. Así, pues, las almas humanas se mueven, durante el sueño, entre esa simbología. Esos símbolos son los llamados SUEÑOS. Si nosotros viviéramos en plena conciencia cada uno de los actos de nuestra vida diaria, si comprendiéramos el triple alcance de cada acto de esa nuestra vida diaria, si antes de entregarnos al sueño hiciéramos un ejercicio retrospectivo para hacer "CONCIENCIA CONSCIENTE" de todos los incidentes ocurridos en el día, entonces, durante las horas de sueño, estaríamos de "vacaciones", absolutamente libres. Nos moveríamos conscientemente en nuestro cuerpo astral. Actuaríamos en los Mundos Internos con conciencia despierta. Empero debemos advertir que el ejercicio retrospectivo debe hacerse a través de la meditación profunda. ¡Reconocer nuestros errores, arrepentirnos de ellos, tomar la resolución de no volver a incurrir en ellos! ¡No condenar nuestros errores! ¡No justificar nuestros errores!. Cuando los condenamos o cuando los justificamos, ¡no los hemos comprendido!.

Lo importante es comprenderlos conscientemente. Cuando hacemos "conciencia consciente", total y absoluta, de un determinado defecto, entonces ese defecto se desintegra. ¡Quedamos libres de él!. Lo importante es, pues, que el soñador despierte en los Mundos Internos durante el sueño normal, durante el sueño natural, sin "mediumnismos", sin "hipnotismos", etc.

Después de esta introducción a nuestro presente Capítulo vamos a continuar con la Investigación de la "CONJURACIÓN DE LOS SIETE". Nosotros, después de habernos ocupado de la precedente Investigación, nos propusimos estudiar en los Mundos Superiores, la QUINTA CONJURACIÓN DEL GRAN REY SALOMÓN.
Veámosla:

¡Por Zachariel et Sachel-Meleck, obedece ante Elvah, Sanagabril!

Ya sabemos que Zachariel es el Genio de Júpiter. Lo que ignorábamos era quienes fuesen Elvah y Sanagabril. A simple vista comprendimos que eran las dos Antítesis del Rayo de Júpiter. A Sanagabril había que llamarlo con la Llamada de Pedro de Apono por tratarse de una Entidad Tenebrosa. ¡Desde que había que conjurarlo para alejarlo, lógicamente se deducía que era un Tenebroso!. En cuanto a Elvah se infería que era un Ángel luminoso, pues ha de utilizarse para alejar a Sanagabril. Así pues, a Elvah no se le podría invocar con la Llamada de Pedro de Apono. ¡Había que llamarlo en Nombre de Cristo, por la Majestad del Cristo, por el Poder del Cristo!.

Nosotros, en los Mundos Internos, empezamos por invocar a Sanagabril. La Invocación la hicimos en cuerpo astral, dentro de un pequeño salón. Llamamos muchas veces, y Sanagabril demoraba. Un estrecho corredor, un largo pasadizo lleno de tinieblas, conducía hasta el pequeño salón dentro del cual hacíamos la Invocación. Después de un rato de paciente espera, sentimos en el estrecho corredor pasos de alguien que venia. ¡Ciertamente esos pasos no eran muy agradables!. El sonido de esos pasos no eran sonidos de zapatos o sandalias. ¡Era un sonido diferente! ¡Era el sonido de garras y de uñas como de un tigre o de una bestia maligna!

¡Nosotros permanecimos firmes! Aguardamos a que Sanagabril se acercase algo más. ¡Estábamos preparados para conjurarlo con gran fuerza!... De pronto, un ser extraño llegose hasta el umbral de aquel recinto. Miramos y vimos un rostro tan horrible que sólo la imaginación de un loco de atar o de un idiota podría concebir. ¡Más valiera para nosotros ver salir a los muertos de sus tumbas a media noche que contemplar el rostro tremendamente horrible de Sanagabril!. Francamente, nos sorprendió tanto el terrible aspecto de esa bestia diabólica, que hubimos de regresar instantáneamente al cuerpo físico. ¡No le tuvimos miedo! Nos sorprendió su horrible fealdad... ¡A ese triste estado llega todo aquél que sigue el Camino Negro!

Empero, no desmayamos y nos propusimos afrontar, nuevamente el horrendo espectáculo.

Así, pues, con certeza de ánimo, otra noche, en nuestro cuerpo astral volvimos a hacer la Invocación a Sanagabril. Esta vez lo invocamos en la esquina de una de las calles de una gran ciudad. ¡Concurrió Sanagabril a nuestro llamado!. Pero, deseoso de platicar con nosotros, asumió la figura de un hombre normal. Parecía un banquero, y llegó hablándonos de dinero; nos dio el número premiable de la Lotería, dizque para que lo compráramos... Con estas tentaciones pretendía atraernos a sus esferas de influencia tenebrosa. ¡La Lotería es pura Magia Negra!. Se roba a todo un pueblo para enriquecer a unos pocos. Nosotros no nos dejamos encerrar en esa "jaulita de oro". ¡Sólo nos interesaba conocer este aspecto tenebroso esta Sombra de Júpiter! Después, otra noche nos propusimos investigar a Elvah. ¡Este Ángel es Amor, Altruismo, Caridad, Castidad, Santidad!


Capítulo VII

SEXTA INVOCACIÓN

El Sendero de Alta Teurgia, nos permite a nosotros estudiar los Grandes Misterios de la Vida y de la Muerte. Empero, es necesario aprender a salir conscientemente en cuerpo astral. Los que no tienen todavía esta facultad, necesitan adquirirla. Es necesario un entrenamiento diario, riguroso, para lograr esta facultad. Después de regresar al cuerpo, despertamos entre el lecho. Muchos discípulos cometen el error de moverse entre su lecho en el instante preciso de despertar de su sueño normal. Con este movimiento se agita el cuerpo astral y se pierden los recuerdos.

¡El estudiante de Ocultismo al despertarse de su sueño normal, no debe moverse! Se debe permanecer en reposo, cerrar los ojos y hacer un ejercicio retrospectivo para recordar minuciosamente todos aquellos lugares donde estuvimos en nuestro cuerpo astral, todas aquellas palabras que oímos, que dijimos, etc. Para esta clase de investigaciones, no sirven los Médiums del Espiritismo. Sucede que los Médiums no tienen suficiente equilibrio mental. Los Médiums son victimas de las Entidades Tenebrosas. Los Médiums tienen dislocado el Cuerpo Mental. Queremos decir con esto, que los Cuerpos Mental y Astral del Médium están dislocados. Y estando así esos dos vehículos, los Médiums no poseen equilibrio mental, la lógica exacta que se necesita para investigar todas las causas y efectos de la Naturaleza. Ya sabemos que las Leyes naturales se procesan sabiamente. Todo efecto tiene su causa. Toda causa es efecto de otra Causa Superior. A menudo nos ha tocado escuchar a muchos individuos desequilibrados, ¡que dizque se relacionan con las Entidades del más allá!. Por lo común, esos sujetos son Médiums. Es necesario saber que el Investigador de los Mundos Superiores debe poseer un equilibrio mental a toda prueba, el verdadero investigador es profundamente analítico y rigurosamente exacto. Nosotros somos matemáticos en la investigación y muy exigentes en expresión.

Después de esa introducción a nuestro presente Capítulo vamos a narrar a nuestros lectores la Investigación que hicimos con la Sexta Invocación del Gran Rey Salomón, esa Invocación es la siguiente:

¡En el nombre divino y humano de Schaddai y por el signo del Pentagrama que tengo en la mano derecha, en nombre del Ángel Anael, por el poder de Adán y Eva que son Jotchavah, retírate, Lilith, déjanos en paz, Nahemah!

¿Quién seria Lilith? ¿Quién Nahemah? ¿Por qué había que conjurar a esos Tenebrosos en nombre del Ángel Anael, el Ángel del Amor, y por las Potencias de Adán y de Eva que son Jotchavah? ¡Nosotros queríamos conocer al Ángel Anael, el Ángel del Amor!

Un grupo de hermanos, en cuerpo astral, invocamos al Ángel Anael en Nombre de Cristo, por la Majestad del Cristo, por el Poder del Cristo. La Invocación la hicimos en Cadena, dentro del patio de una casa. Era la aurora de un amanecer... ¡Y llamamos con gran voz al Ángel del Amor!. Después de algún tiempo, vimos pasar por encima del patio de la casa, a gran altura, algunas aves inefables. ¡Aves de plata!... ¡Aves de oro!... ¡Aves de fuego!... Una de ellas, la más hermosa, era Anael, el Ángel del Amor, quien en su Cuerpo Astral había asumido esa bella figura. Todos nosotros exclamamos: "¡Ya viene Anael, el Ángel del Amor!"

Aguardábamos que esas aves maravillosas y divinas descendieran al patio de aquella casa, a donde todos nosotros los hermanos hacíamos la Invocación de Alta Teurgia. Empero, aquellas aves pasaron en raudo vuelo y no descendieron al patio de aquella casa. ¿Qué seria?... ¿Qué habría pasado?. De pronto, alguien golpea tres veces, acompasadamente, en la puerta de la casa. Nosotros soltamos la Cadena y en nuestros cuerpos astrales, fuimos a abrir la puerta. Un bello niño, vestido con túnica rosa y azul, se presentó en el umbral. Otros niños le seguían. ¡Este hermoso niño era Anael, el Ángel del Amor, el Ángel de la Aurora, el Ángel de Venus!, Los cabellos de aquel niño parecían cascada de oro cayendo sobre sus espaldas inefables. Parecía un niño de 12 años. Su rostro, sonrosado como la aurora, era de rasgos faciales perfectos, inefables. Todo su cuerpo estaba sonrosado, como la aurora. El niño traía flores en sus brazos. Nosotros nos arrodillamos para que nos bendijese, ¡y él nos bendijo!. En presencia de aquel hermoso niño, sólo siente uno deseos de jugar, siente uno revivir su infancia, ¡siente uno volverse niño!. El director de la Cadena, de rodillas ante el Ángel del Amor, le consulto algo, el niño le respondió con gran sabiduría. Observamos cuidadosamente el aura de aquel Ángel: es blanca, pura, inocente, perfecta. ¡El Ángel Anael irradia luz esplendorosa, luz divina, luz inefable!. Aquella luz preciosa irradia de su médula espinal... Realmente, la médula espinal es el Candelabro de Siete Vasos del Templo. El Aceite de oro puro del Candelabro, es el Semen Cristónico que los fornicarios eyaculan miserablemente. Los ángeles están llenos de luz y de fuego porque son absolutamente castos. Los Demonios están llenos de tinieblas, porque derraman el semen miserablemente. Para crear, no hay necesidad de eyacular el Licor Seminal. La semilla siempre pasa a la matriz sin necesidad de eyacular el semen. Las múltiples combinaciones de la Sustancia Infinita (el Semen), son maravillosas.

Después de que nosotros invocáramos al Ángel Anael nos propusimos conocer a Lilith, su Antítesis Tenebrosa. Y otra noche, en la más quieta..., la más callada..., invocamos a Anael y a Lilith simultáneamente. La invocación la hicimos en cuerpo astral dentro de un pequeño salón. Después de algunos instantes concurrió el Ángel Anael a nuestro llamado. El hermoso niño tenía una presencia inefable. Nosotros nos arrodillamos y él nos bendijo. Después el niño se sentó en una silla. Nosotros, llenos de inmensa veneración y con profundo respeto, pedimos al niño el favor de que invocara a su Antítesis, Lilith. Le dijimos así:

-Maestro, invócame ahora a Lilith: estamos investigando los Pares de Opuestos de la Filosofía. El Ángel Anael, mentalmente hizo la invocación a su Antítesis... Sentimos unos pasos fuera. Y a los pocos instantes, entró en el salón otro niño de tamaño absolutamente exacto al de Anael, el Ángel del Amor. Era la Antítesis de Anael. ¡Era Lilith!. Miramos y vimos en la noche ¡un niño terriblemente maligno!, ¡Un niño de rostro terriblemente perverso!... Ese niño vestía túnica de colores negro y azul oscuro. Colores de la gama del infrarrojo. Estos mismos colores son usados por la Logia Blanca; pero dentro de la gama del ultravioleta. ¡El infrarrojo es de la Logia Negra! ¡El ultravioleta es de la Logia Blanca!. Lilith es un Demonio y sus vestiduras son de Demonio. ¡Lilith es terriblemente fornicario!, de su médula espinal sólo irradian abismos y tinieblas.

Nosotros los investigadores ofrecimos silla a Lilith, para que se sentase. Y la silla fue puesta frente al Ángel Anael. Así, pues, las dos Antítesis de Venus se sentaron frente a frente. ¡Era de admirarse y ver a estas dos Antítesis frente a frente!... ¡Anael y Lilith! ¡El Amor y el Contra-Amor que Jámblico, el Teúrgo, hizo aparecer ante las muchedumbres en los tiempos antiguos. ¡Allí están ahora el Amor y el Contra-Amor frente a frente!, Lilith no se atrevía a mirar el rostro sereno, radiante y luminoso de Anael. Entonces exclamamos nosotros:

-¡He aquí el misterio de las Almas Gemelas! ¡He aquí el Par de Opuestos de la Filosofía!

¡Estábamos embriagados por la Sabiduría, estábamos en un verdadero estado de terrible exaltación mística! (Hay varios géneros de Almas Gemelas).

Lilith y Nahemah son dos Demonios terriblemente perversos, estos Demonios gobiernan las esferas del Abismo.

El Maestro Hilariux IX, en su Tercer Mensaje del Aryavarta Ashrama sobre la Orden Sagrada del Tibet dice, textualmente lo siguiente:

"Hay en los infiernos -dicen los Kabalistas- dos reinos de las Strigias": Lilith, madre de los abortos y Nahemah, belleza fatídica y mortal. Cuando un hombre es infiel a la esposa que le ha dado el cielo y se entrega al desenfreno de una pasión estéril, Dios le quita su legítima esposa para arrojarle en brazos de Nahemah. Esta reina de las Strigias sabe seducirlo con todos los encantos de la virginidad y del amor. Desvía el corazón de los padres empujándolos al abandono de sus hijos; hace soñar con la viudez a los casados y con el matrimonio a los hombres consagrados a Dios. Cuando usurpa el titulo de esposa, es fácil reconocerla: El día de la boda aparece calva, pues la cabellera de la mujer siendo el velo del pudor le está interceptada este día. Después de la boda es presa de la desesperación y el hastío de la existencia. Predica el suicidio y por ultimo abandona violentamente el hogar, dejando marcada su victima con una estrella infernal entre los dos ojos. Agrega la tradición que cuando el sexo llega a dominar el cerebro se invierte esta estrella (la Estrella Pentagonal) y cae la victima de cabeza agitando las piernas levantadas en aire".

"Así aparece la imagen del loco en una de las 72 Cartas del Tarot de los Bohemios. Y cuando la ciencia profana sistemáticamente ha considerado locos a los Iniciados, basta para nuestra conformidad el hecho notorio de que dicha ciencia se halla totalmente incapacitada para distinguir, en este caso, una caída de una bajada. El alienista ignora por completo la existencia real del Adán Potoplastos".

En el Abismo, Lilith y Nahemah viven en eterna lucha. Las almas depravadas de Lilith no tienen ya ninguna posibilidad de salir del Abismo. Las victimas de Nahemah, todavía tienen posibilidad de salir del abismo. El problema es Sexual. ¡Los Demonios son terriblemente fornicarios!. El hombre, está simbolizado por la Estrella de Cinco Puntas. El cerebro debe controlar al Sexo. Cuando el cerebro ya no puede controlar al Sexo entonces la Estrella Pentagonal queda invertida y se hunde en el Abismo. Los Demonios pueden ser simbolizados por la Estrella Pentagonal invertida.

Capítulo VIII

SÉPTIMA INVOCACIÓN

Después de haber investigado todas las precedentes invocaciones de la Gran
"CONJURACIÓN DE LOS SIETE", que nos legara en los antiguos tiempos el Gran Rey Salomón, nos propusimos investigar la ultima invocación que a la letra dice:

Por los santos Elohim y en los nombres de los genios Cashiel, Sehaltiel, Aphiel y Zarahiel, al mandato de Orifiel: ¡Retírate Moloch!, Nosotros no te daremos a nuestros hijos para que los devores.

¿Quién sería ese Moloch?. La tradición antigua nos habla de Moloch, un toro de hierro que era calentado al rojo vivo. Cuenta la historia que muchos niños eran arrojados al vientre horrible de ese toro de hierro. Se habla mucho de Moloch y nosotros queríamos investigar el caso.

Fuera del cuerpo físico, llamamos a Moloch con la Gran Llamada de Pedro de Apono. Conforme vocalizábamos los Mantrams, nos hundíamos en los Infiernos Atómicos de la Naturaleza. Entonces vimos inmensas multitudes de seres humanos que viven en los Abismos. De pronto por entre las multitudes vimos un jinete sobre su cabalgadura. El jinete montaba un brioso corcel. Aquel jinete parecía un árabe. Vestía túnica roja y cubría su cabeza un turbante oriental. El rostro de aquel hombre era realmente como el de un árabe. Ojos grandes y negros, penetrantes; espesas cejas; labios fuertes y gruesos; nariz recta; color moreno. El hombre usaba sandalias. Toda su apostura era realmente como la de un jinete de la Arabia Feliz ¡Era Moloch! ¡El terrible Demonio Moloch!... Pronto se dirigió hacia nosotros, en su brioso corcel. Se abrió paso por entre las multitudes y gritándonos con gran voz, se dirigió al director de la Cadena de investigadores y le dijo burlándose y perversamente satisfecho:

-¡ah!... ¡Ya te hacia yo por allá arriba entre los Angelitos! ¡Conque ya volviste!

Entonces el director de la gran Cadena de investigadores, lleno de valor le contestó: -¡Te equivocas, Moloch, yo aquí no estoy sino de visita!. He venido a investigarte. ¡Eso es todo!

Moloch se retiró. Y todos los investigadores retornamos a nuestros cuerpos físicos. Mucho más tarde invocamos a su Antítesis luminosa, Orifiel, el Ángel de Saturno. Ese Ángel gobierna el maravilloso Rayo luminoso de Saturno.

Terminada esta ultima invocación de la "CONJURACIÓN DE LOS SIETE", llegamos a las siguientes:


CONCLUSIONES

1 -La "CONJURACIÓN DE LOS SIETE" del Sabio Salomón es una conjuración Kabalística de inmenso poder para combatir a las legiones tenebrosas.

2 -La "CONJURACIÓN DE LOS SIETE" del Sabio Salomón debiera ser utilizada por todos los estudiantes de Ocultismo antes de sus rituales, o para "limpiar" sus casas, o antes de entregarse al sueño, o antes de realizar todas sus prácticas esotéricas. Así se aleja a los tenebrosos.

3 -Los Demonios son terriblemente fornicarios, eyaculan el Licor Seminal.

4 -Los Ángeles no eyaculan jamás el Licor Seminal.

5 -Cuando el hombre no eyacula su Licor Seminal, despierta el Kundalini, la Serpiente Ígnea de nuestros Mágicos Poderes que se halla encerrada en el Chakra coxígeo (Iglesia de Efeso), base de la médula espinal. Esta Serpiente, entra por el orificio inferior de la médula espinal que en personas comunes y corrientes está cerrado. Los Vapores Seminales abren este orificio para que la Serpiente Ígnea entre por allí. Conforme la Serpiente va subiendo por el canal medular va abriendo todos nuestros Poderes, desarrollando todas nuestras Facultades. Cuando la Serpiente, después de haber pasado por el tope de la cabeza, llega hasta el entrecejo, entonces viene la PRIMERA GRAN INICIACIÓN DE FUEGO. Tenemos que trabajar con los SIETE GRADOS DEL PODER DEL FUEGO. ¡Así es como el Hombre se convierte en un verdadero Ángel lleno de Poder y de Gloria!

6 -Cuando el hombre eyacula el Licor Seminal en Practicas de Magia Negra cuando sigue la doctrina de los Nicolaítas, o sencillamente, cuando no se arrepiente jamás de eyacular el Licor Seminal, entonces la Serpiente Ígnea de nuestros Mágicos poderes en lugar de subir por el canal medular desciende hacia los Infiernos Atómicos del hombre y se convierte en la horrible cola de Satán.

7 -Resulta terriblemente peligroso invocar Demonios. Nosotros nos vimos en muy graves y tremendos peligros, cuando hacíamos la investigación de la "CONJURACIÓN DE LOS SIETE". Si el estudiante no está armado con la Espada de la Justicia, si no es absolutamente casto, si no sigue la Senda de Santificación, fácilmente podría perder la vida en esos trabajos. O bien: podría llegar a la más terrible desesperación, a los más espantosos temores con todas sus consecuencias gravísimas para el cuerpo físico, al arriesgarse a invocar Demonios.

8 -La Alta Teurgia sólo debe ser utilizada para invocar Ángeles. Por medio de la Alta Teurgia podemos estudiar a los pies de los Grandes Maestros de Sabiduría, conversar con los Ángeles, hablar con los Constructores del Universo, platicar con nuestro Dios Interior, cara a cara, en los Mundos Superiores.

9 -Debemos sublimar todas nuestras Energías Sexuales hacia el corazón. Debemos hollar la Senda de la Absoluta Santidad.

10 -Después de haber conocido el Abismo, llegamos a la conclusión de que los Demonios, entre los sufrimientos más espantosos y horribles, se van desintegrando en ese Abismo. ¡Esa es la Muerte Segunda!


ÚLTIMA CONCLUSIÓN

Los investigadores, en cuerpo astral, llegamos a una casa donde solamente se veía: lodo..., miseria..., indigencia..., hambre..., y lo peor del caso ¡terrible fornicación!.

Vimos una habitación horrible, asqueante. En esa habitación vivió una mujer terriblemente FORNICARIA. ¡Esa mujer ya entró al Abismo!... Ya desencarno y en esa habitación inmunda, donde vivió, sólo se ven trapos, lodo, indigencia, miseria, sufrimiento, suciedad. Cuando nosotros estábamos investigando, pudimos ver intuitivamente la íntima relación que existe entre las POTENCIAS TENEBROSAS QUE FIGURAN EN LA "CONJURACIÓN DE LOS SIETE" Y LA GENTE fornicaria. Todo eso es una sola cosa: ¡Magia Negra! ¡Fornicación! ¡Asqueante Miseria!. Nosotros, los investigadores, pudimos evidenciar que los fornicarios irredentos, en sus últimas Reencarnaciones, pagan el Karma de la miseria más atroz, de la miseria más desconcertante y horrible. Todo aquel que eyacula su Licor Seminal, aunque sea casado, es un violador de la Ley, ¡es un Fornicador!.

Así, pues, la última reencarnación de todo Fornicario que ingresa al Abismo, es la más espantosa y terrible miseria. En el Oriente, el Abismo, es decir, los Infiernos Atómicos de la Naturaleza, son conocidos con el término de Avitchi, en esas tenebrosas regiones se hunden los Fornicarios después de su última Reencarnación llena de la más asqueante indigencia conocida por el Genero Humano. Todo pecado será perdonado: ¡Menos el pecado contra el Espíritu Santo!. La Fuerza Sexual es la Energía Creadora del Tercer Logos. El Tercer Logos es el Espíritu Santo. El Tercer Logos irradia su Energía en el vórtice fundamental de toda Nebulosa, en el centro de ultérrimo Átomo y en todo aquello que viene a la vida.

En el Ser humano, la Energía del Tercer Logos es el Poder Creador del Sexo. Cuando el Ser humano se entrega a la fornicación, entonces esa Energía, exteriorizada hacia afuera y hacia abajo, lo liga a las Potencias Tenebrosas y al Avitchi... Nosotros debemos trabajar en el Laboratorio del Espíritu Santo (el Sexo), para transmutar la Potencia Creadora en Luz y Fuego. Nosotros debemos hacer retornar la Energía del Tercer Logos hacia dentro y hacia arriba, para despertar nuestros Poderes Creadores divinos e inefables. ¡Ese es el OPUS MÁGNUM!, Los Fornicarios se convierten en sombras indigentes y miserables, ¡luego se hunden en el espantoso Abismo!...