CULTURA GOTICA , DARK , BLOOD , ESCRITOS E IMAGENES OSCURAS SI ALGUNO DE LOS LECTORES DE ESTE BLOCK, LE GUSTARIA QUE SE EDITARA ALGUN ESCRITO SUYO, O LO QUE TENGA EN MENTE, RUEGO SE MANDE A LA DIRECCION snake@ono.com , PONIENDO EN EL ASUNTO DEL MAIL , EL NOMBRE DEL BLOG " GOTICO" ; A PARTE EN EL CUERPO DEL MENSAJE, SU MAIL, SI QUIERE QUE SE EDITE, ASI COMO EL NOMBRE DEL ESCRITO, Y LO QUE DESEE QUE ACOMPAÑE A EL... (TITULO, NOMBRE O SEUDONIMO,...)
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martes, 19 de febrero de 2013
DIME DONDE VAS POBRE DIABLO
Aamon: Uno de los tres demonios al servicio de Satachia,
también conocido como Mammon. Su nombre significa riquezas, induciendo a la
avarica.
Abaddon: (El Destructor) en el libro de las Revelaciones, es
el ángel o estrella del abismo sin fondo que encadena a Satán por mil años. Se
dice que fue el ángel invocado por Moisés para que enviara la terribles lluvias
que arrasaron Egipto.
Abaddona: (El Arrepentido) Uno de los Serafines rebeldes ,
más tarde se arrepintió de su pecado contra Dios.
Abezi-Thibod: Uno de los principer infernales que rigen
Egipto, quien luchó contra Moisés y endureció el corazón del Faraón contra
este.
Abigor: Demonio Superior, Duque de los infiernos, hermoso
caballero que lleva lanza de estandarte o cetro, y cabalga sobre un monstruo
alado. Manda 60 legiones infernales.
Abraxas: El más antiguo de los dioses, según ciertos sirios y
persas, su nombre está compuesto de las 7 letras griegas cuyo valor númerico es
igual a 365.Los Basilidianos, herejes del siglo II, le hacían el jefe de 365
genios que regían los días del año. Había enviado a Cristo a la tierra como un "espectro
benevolo". Su nombre ha dado al Abracadabra mágico llevado como
filactería.
Adirael: Uno de los angeles caídos, al servicio de Beelzebub.
Addu: El Dios Babilonio de la Tormenta, tambien llamado Adad.
Adramelech: Presidente del alto consejo de los diablos,
intendente del guardarropa de Satán. Se le representa bajo forma de mula con
torso humano y cola de pavo real. En Sefarvaïm, en Asiria, se le consideraba el
Dios Sol y se quemaban niños en sus altares, en honor a esta Deidad.
Agalariept: Gran general del infierno, comandante de la
segunda legión, tiene el poder de descubrir todos los secretos.
Agares: Gran Duque de las regiones del este del infierno.
Comanda 31 legiones.
Agramainio: El gran espítitu de la maldad, orado por Guiosue
Carducci en su himno a Satán ("Inno a Satána" 1863).
Agramon: Demonio del miedo.
Ahharu: En Demonología Asiria, se tratan de malvados
vampiros.
Aini: Poderoso Duque infernal que se representa de un hombre
hermoso, con tres cabezas, la primera como de serpiente, la segunda de hombre,
con dos estrellas en la frente, y la tercer cabeza, como de gato.
Alastor: Genio malhechor para los antiguos. Demonio severo,
que encarna la némesis y la felicidad. Algunos lo confunden con Azazel, otros
con el ángel exterminador y otros con Raum.
Alocer: Gran Duque de los infiernos, representado en
caballero cornudo con cabeza de león. Manda 36 legiones. Su caballo con patas
de dragón es enorme. Enseña los secretos del cielo y de las artes liberales.
Alouqua: Un demonio femenino, que también es un sucubo y un
vampiro, que cansa a los hombres y los conduce al suicidio.
Amducias: Gran Duque infernal. Mnada 29 legiones. Tiene
cabeza de unicornio, pero aparece bajo forma humana y da conciertos invisibles.
Los árboles se inclinan a su voz.
Amón: También conocido como Aamón, es Marques de los
Infiernos. Manda 40 legiones. Cabeza de lobo vomitando llamas, cola de
serpiente.
Amudiel: Un ángel caído.
Amy: Uno de los ángeles caídos, en un tiempo perteneciente al
Coro de los Angeles y al Coro de los Poderes.Esta entidas enseña los secretos
de las astrología y las artes y le reveló a Salomón, que volvera a su gloria en
el cielo, dentro de 1200 años.
Ananel: Perteneciente al Orden de los Arcángeles, enseñó a
pecar a los seres humanos.
Andras: Marques de los infiernos. Manda 30 legiones. Cabeza
de mochuelo, cuerpo desnudo de ángel alado, cabalga sobre un lobo negro y
blande una espada.
Araxiel: Uno de los ángeles caídos.
Araziel: Uno de los ángeles, que sostuvo relaciones
prohibidas con las hijas de los hombres.
Arioch: Demonio de la venganza, diferente de Alastor.
Unicamente es vengativo cuando es contratado para hacerlo.
Asbeel: Uno de los ángeles caídos.
Asderel: Uno de los ángeles caídos, que le enseñó a los seres
humanos, el misterio de la Luna.
Asmodeo: Identificado a veces con Samael, la serpiente que
sedujo a Eva. Príncipe de los infiernos con tres cabezas: de toro, de hombre
coronado con aliento de fuego y de carnero. Ies de oca y cola de serpiente.
Cabalga un dragón y manda 72 legiones. Superintendente de las casas de juego,
siembra el error y la disipación.
Astaroth: Astaroth es el nombre otorgado a un varón, por la
encarnación medieval de una poderosa Diosa-Demonio, de nombre Astoreth.
Archiduque del occidente de los infiernos. Representado como un ángel coronado,
desnudo enclenque sosteniendo una vibora en la mano izquierda y cabalgando a
lomos de un dragón.
Ayperos: Principe de los infiernos, comanda 36 legiones. Se
reprensenta como un buitre o como un aguila.
Azazel: Uno de los Jefes de los doscientos ángeles caídos,
según el primer libro de Enoch.
B
Baal: Gran Duque del infierno. Reina en la parte oriental,
manda 66 legiones, tienes tres cabezas: gato, hombre coronado y sapo. Su torso
lomudo termina en patas de araña. Hace invisibles y astutos a aquellos que le
invocan.
Baalberith: Demonio del segundo Orden. Jefe secretario y
activista del infierno. Se le ubica entre los mas poderosos principes del
infierno. Originalmente era un Dios Fenicio (Caananita).
Baalzephon: Capitan y guardia de los sentinelas del infierno.
Bäel: Demonio citado en el Gran Grimorio, y cabeza de los
poderes infernales. Primer monarca del infierno. 66 legiones le obedecen, tiene
tres cabezas: de humano, de cangrejo y de gato.
Badariel: Uno de los ángeles caídos.
Balan: Tambien conocido como Balam, Baalam y Balemm, es un
ángel caído perteneciente al Orden de las Nominaciones, es muy facil de invocar
y practicamente inofensivo.
Balban: Demonio del engaño.
Baphomet: Idolo venerado por los Templarios. De origen
desconocido, el Baphomet tenía una barba blanca y dos carbunclos por ojos. Su
culto era secreto e inmoral. Estaría representado sobre el cofrecillo árabe de
Essaruas como andrógino blagro.
Tambien, una teoría más nos dice que Baphomet, es un antiguo
termino frances para la palabra "Mahomet" (Mohammed, el profeta) y en
ese caso, nos dice que los Templarios no adoraban a un demonio, sino que
profesaban el islamismo.
Y nuevamente, retomando palabras de Elipha Levi, esta vez
narrado por Papus :
Como último comentario personal (Ian Hagen) acerca del
Baphomet, quisiera dar mi punto de vista en algo: yo supongo que la gente
ignorante, ha tomado al Baphomet por demonio, debido a que la cabeza del macho
cabrío, es la representación del pentagrama invertido, el pentagrama que muchas
organizaciones Satánicas y pseudo Satánicas toman como estandarte de sus
organizaciones, conociendo el valor negativo que este tiene. Sin embargo, el
hecho que la cabeza de un macho cabrío sea la representación del pentagrama
invertido, esto no significa que la figura del Baphomet sea diabolica, debido a
que posee el pentagrama de la luz, en la frente...probablemente, este simbolo
pueda significar una especie de equilibrío.
Barakel: Uno de los ángeles caídos.
Barbatos: Perteneciente al Orden de las Virtudes, entiende el
canto de la aves y el lenguaje de los animales. Es un gran Conde y Duque que
aparece cuando el sol se encuentra en Sagitario, con 4 Reyes nobles y 3
escuadrones.
Barbu: Demonio que posee el secreto de la piedra Filosofal.
Basasael: Uno de los ángeles caídos, antes perteneciente al
Orden de los Arcángeles.
Bathym: Duque de las regiones infernales. Se presenta como un
hombre robusto, pero su cuerpo termina en cola de serpiente. Comanda 30
legiones y puede teletransportar a los hombres a donde quiera que deseen ir.
Behemoth: Buey colosal y maravilloso que los judíos decían
reservado para la comida del mesías.Le edad media hizo de el, un demonio
enderezado.
Belfegor: Tambien conocido como Baalfegor, adorado por los
moabitas en el Monte Fegor. A veces como mujer joven, más a menudo como demonio
cornudo y horroroso, sentado desnudo.Distribuye las riqeuzas y las invenciones
ingeniosas. Los rabinos precisan que se le rendía homenaje sobre la silla
agujereada.
Belial: O tambien Beliar, fue rey de los infiernos, creado
despues de Lucifer y uno de los mas poderosos, uno de los primeros en
revelarse. Antes perteneciente a la Orden de las Virtudes y de los Arcangeles,
ahora es el mas vicioso de los demonios, muy atractivo. Aparece sobre un carro
de fuego. El apocalipsis le menciona llamandole "La Bestia".
Beleth: Antes perteneciente al Orden de los Poderes, este
poderoso demonio, es un gran y terrible rey de los infiernos, cabalgando un
caballo palido, y cuando cabalga, se escuchan los sonidos de melancolicas
trompetas. Se le debe de recibir cortesmente y con homenaje, o su furia se hara
sentir. Comanda 85 legiones y es un temido guerrero.
Beelzebu: Tambien conocido como Belzebú y Beelzebub, este
demonio es el Principe de los demonios. El primero despues de Satán. El señor
de las moscas y cuya apariencia toma a veces colosal; de rostro hinchado,
coronado con una cinta de fuego, cornudo, negro y amenazante, peludo con alas
de murcielago.
Beqa: El nombre original de Satánás, antes de pecar contra
Dios y ser vencido por Miguel. Su nombre pasó a ser Kasbeel y luego Satánail,
de donde procede Satánás, su versión mas corta y significa "Adversario".
Berith: Demonio que según ciertos alquimistas, era capaz de
cambiar todos los metales en oro.
Biffant: Comandante de una legión, fue exorcizado del cuerpo
de la joven Denise de la Caille.
Bitru: Gran principe de los infiernos, que se aparece con
forma de un leopardo alado. Cuando aparece en forma humana, es una de enorme
belleza.
Botis: Un gran presidente del infierno, que se aparece en la
forma de una horrible serpiente. Su forma humana es con enormes dientes y
cuernos.
Buer: Demonio secundario que manda 50 legiones. Cabeza de
león , cinco patas de machocabrío en estrella (avanza girando sobre si mismo),
experto en medicina, otorga felicidad domestica y salud al enfermo.
Bune: Es un dragón de tres cabezas, Gran Duque de los
infiernos, comandante de 30 legiones. Habla solo por signo y suele tomar forma
de un hombre ordinario enriquece a todos aquellos que le sirven.
Busasejal: Uno de los doscientos ángeles caídos.
C
Caacrinolaas: Otro Gran presidente de los infiernos, manda 36
legiones. El inspira el conocimiento e incita al suicidio.
Caballeros de L´Enfer: Estos demonios son mas poderosos que
los demonios sin rango, pero mucho mas debiles que los demonios con título.
Cambion: De acuerdo a Bodin y De Lancre, estos pequeños
demonios, son el preludio a los Sucubos e Incubos.
Carrnivean: Demonio, antiguo principe de la Orden de los
Poderes.
Catabolignes: Demonios que asesinan humanos, capaces de
destruir a los hombres y hacer lo que quieran con ellos.
Caym: Gran Amo del infierno, aparece como un hombre elegante
con alas de Mirlo. Comanda 30 legiones, y es uno de los más sabios en el
infierno. A través de sus argumentos, logra la desesperación de quienes le
escuchan.
Charun: El demonio etrusco de la muerte, que atormenta el alma
de los muertos en el más alla.
Chobabiel: Uno de los ángeles caídos.
Cimeries: Poderoso Marques que aparece como un valiente
soldado montando un caballo negro. Puede hacer que un hombre parezca un soldado
de su propia clase (demonio). Es el gobernante de los espítirus errantes en
África, puede encontrar tesoros y cosas ocultas, enseña vocabulario, logica y
retórica.
Crocell: Un ángel caído, ahora un duque de las regiones
infernales donde manda 48 legiones infernales.
Ciciupipiltin: Demonio vampiro.
D
Dalkiel: Uno de los principes infernales, regente de Sheol,
asistente de Duma, el ángel de la "Quietud de la Muerte".
Dantalian: Duque de los infiernos, que se aparece con forma
de nombre, con muchos rostros, de hombre y de mujer, sosteniendo un libro en su
mano derecha. Enseña las artes y las ciencias, y revela todos aquellos consejos
secretos, para todos los pensamientos humanos y tambien los puede cambiar a
voluntad. Es un ser despiadado y puede enseñar por medio de visiones, lo que
cualquier humano puedo haber llegado a ser, dependiendo las circunstancias de
su vida.
Decarabia: Un Marques. El sabe de las propiedades de todas
las hierbas y de todas las piedras.
Dev: En la mitología persa, un demonio de enorme poder. Sin
piedad e inmoral Dios de la guerra.
Duende: Espíritu juguetón que a veces atormenta a los
hombres.
Duma: El ángel protector de Egipto, principe del infierno, el
cual tiene miles de angeles de destrucción bajo su mando.
E
Eblis: El Satán de los Musulmanes, su nombre se deletrea como
Iblis y significa "Desesperación".
Eisheth Zenunim: Una de las mujeres de Samael y madre de la
bestia Chiva. Eisheth Senunim, se conoce como la ramera en la Cábbala y madre
de la prostitución.
Eligor: Gran duque, representado como un buen caballero, que
porta una lanza.Descubre cosas ocultas, causa la guerra, arma los ejercitos,
provoca el amor mal sano y la perdición en la lujuria.
Empusa: Demonio del mediodía que aparece sobre todo en el mes
de agosto y rompe los huesos de todo aquel que se niegue e venerarle. En
sentido amplio, espectro vampiro.
Ertrael: Uno de los ángeles caídos.
Estolas: Gran principe de los infiernos que manda 26
legiones. Aparece como buho coronado de tres largas patas o como hombre que
enseña la astrología y el valor de las plantas y las piedras preciosas.
Eurynome: Demonio perteneciente al Alto Orden. Con enormes
colmillos y piel de zorro.
Ewah: El es un demonio. La simple vista de Ewah causa la
locura.
F
Flauros: Gran General del infierno, se aparece con forma de
leopardo y en su forma humana, tiene un rostro horrible y los ojos color
rojo.Incita a los demonios y espíritus a atacar a sus enemigos los exorcistas.
Fleuretty: Teniente de las huestes infernales.
Focalor: Poderoso duque, con forma de un humano alado.
Controla los vientos y el mar, ahoga a los hombres y hunde a los barcos.
Foras: Tambien llamado Forcas, Gran presidente y caballero
del infierno, comandate de 29 legiones. Conoce las propiedades de las piedras y
las hierbas, enseña logica, retorica, quiromancia, piromancia. Puede hacer a un
hombre invisible e inteligente en el uso de las palabras, ademas de poder
localizar objetos perdidos y tesoros escondidos.
Forau: Demonio al servicio de Sargatanas.
Forneus: Gran Marques aparece como un monstruo del mar.
Enseña las artes y las ciencias, da buena reputación a los hombres y les enseña
el conocimiento de las lenguas, ademas de hacerlos seres amados por sus
enemigos y por sus amigos por igual.
Furcas: Un duque del infierno, que aparece como un cruel
hombre viejo, de cabello canoso y una barba muy larga, cabalga un caballo largo
y tiene en la mano derecha una lanza afilada.. Comanda 20 legiones, y enseña
filosofía, retorica, quiromancia, piromancia, logica perfectamente en todas sus
partes.
G
Gaap: Un ángel caído, ahora gran principe del infierno, con
66 legiones de espíritus infernales a su cargo.
Gadereel: Ministro de Satánás.
Ghaddar: Un demonio del desierto cerca, del Mar Rojo. Devora
los genitales de los viajeros.
Ghoul: O Ghul, en las supesticiones orientales, se trataba de
un espíritu o espectro, que chupaba la sangre de los vivos y que desenterraba
cadaveres, para acto seguido, devorarles el corazón.
Golab: Su nombre significa incediarios, ángeles caídos,
enemigos acerrimos de los serafines contra los cuales batallan constantemente.
Tambien es el nombre de una de las Sephirots (Séfiras) Maleficas al reverso del
Árbol de la Vida.
Goap: Principe de la región oeste del infierno.
Gomory: Un poderosos duque del infierno, que aparece como una
hermosa mujer.Descubre el pasado, presente y futuro, encuentra objetos perdidos
y procura a las mujeres y a las jovencitas.
Gurson: Rey establecido, del sur del infierno.
Guseyn: Demonio al servicio de Agaliarept.
Guta: Un mortal demonio Húngaro, que golpea a sus victimas
hasta la muerte.
H
Haborym: Demonio del fuego y del holocausto. Es un duque del
infierno que comanda 26 legiones infernales, con tres cabezas, de humano, de
gato y de serpiente. Lleva consigo una antorcha.
Hakael: Uno de los ángeles caídos, conocido como el septimo
Satánás.
Hantu Pusaka: Demonio del Himalaya
Hantu Penyardin: Vampiro del Himalaya.
Hivvah: Hijo de Semyaza.
Hyyah: El otro hijo de Semyaza.
I
Iadalbaoth: Para los Gnosticos, este era el primer arcón o
espíritu obscuro.
Incubo: En la Europa Medieval, un Incubo, era un demonio
masculino (la contraparte del Sucubo), que visitaba a las mujeres en sus sueños,
y despues de seducirlas, tenías relaciones sexuales con ellas en esos sueños.
Las mujeres que caían victimas del Incubo, no podrían pararse... otra leyenda
dice, que les quitaban el alma, mediante el sexo.
J
Jeqon: Uno de los principales angeles rebeldes, que tentó a
los demas ángeles al pecado
K
Kasbeel: Su nombre significa "El que engaña a Dios"
y es el ángel vencido por Miguel, que posteriormente sería renombrado como
Satánás.
Kasdaya: Uno de los principales angeles rebeldes.
Kingu: Demonio de Mesopotamia, que se volvio el consorte de
la Diosa Tiamat.
L
Leonardo: Amo de los Sabbats. Este demonio, es del Primer
Orden, y es el Inspector de Magia Negra y Hechizeria..
Leraie: Gran Marques del infierno, comanda 30 legiones. Se
aparece con la forma de un arquero.
Leviathan: Monstruo del que habla la Biblia ( AT, ver a
Jonas).La tradición rabínica hace de el un demonio androgino. Tiene el grado de
Gran Almirante.
Lilith: Lilit (Is 34,13) es una deidad hembra de Babilonia
que dio origen a la leyenda judía de esposa-demonio de Adán. En Mesopotamia
tenía mucha importancia la creencia en los seres sobrenaturales o deidades y
espíritus de los muertos o muertos vengativos. Los primeros podrían ser de muchas
clases: monstruos que acechaban en lugares desérticos; labartu, demonio
femenino de las montañas; Sedu y Lamassu, seres ambivalentes que podían actuar
como espíritus tutelares o como espíritus maléficos; Namtaru era el demonio de
la peste; Pazuzu era un demonio del viento; Lilitu (de la que se deriva Lilit, "Bruja
Nocturna" del AT) era un demonio súcubo que visitaba a los hombres por la
noche. Los rasgos de estos seres son terroríficos. Lilitu es representada como
una mujer hermosa desnuda con alas y con garras en lugar de pies.
Lucifer: Este nombre significa el dador de luz y es
erroneamente adjudicado a Satánás. Esto se debe a un pasaje en el libro de
Isaías, donde el profeta menciona a Lucifer como un ángel caído y el hijo de la
mañana. Isaías estaba aludiendo al Rey Nabucodonosor en esta descripción, según
autoridades rabínicas.
Lucifuge: Tambien conocido como Lucifuge Rofocale, es una de
las mas poderosas entidades infernales, donde actúa como Primer Ministro.
M
Malfas: Gran presidente de los infiernos, manda 40 legiones.
Aparece como cuervo. Edifica ciudadelas inexpugnables y derriba fortificaciones
enemigas.
Marbas: Demonio presidente que aparece como un majestuoso
león y despues con forma humana.
Mara: Una entidad que se identifica con Satánás en el
Budismo.
Marchosias: Un ángel caído que preside en el infierno como un
marques. Pertenecía al Orden de las Dominaciones.
Mashit: Una entidad infernal, encargada de castigar en el
infierno, a los que cometen asesinatos, incesto e idolatría. Su nombre
significa "Destructor"y una de sus misiones, es llevar a cabo la
muerte de los niños.
Mastema: Según los Jubileos, fue este el demonio que puso a
prueba la lealtad de Abraham hacia Dios (no Samael).
Mefistofeles: Un arcángel caído y uno de los siete poderes
infernales.
Merihim: Demonio principe cuyo poder principal reside en la
peste.
Mullin: El Teniente de Leonardo.
N
Naamah: Uno de los cuatro ángeles de la prostitución, y una
de las mujeres del terrible Samael. Esta se conoce como la madre de los
demonios y fue una de las que corrompiera a los ángeles caídos y su lider
Semyaza.Se dice que ocasione epilepsia a los niños.
Nebrios:Mariscal del infierno, que tiene el poder de lastimar
y de predecir eventos futuros.
Nelchael: Un ángel caído, en un tiempo, uno de los setenta y
dos ángeles ShemHamphora perteneciente al Coro de los Tronos.
Nefilin: Tambien llamado Nephelin, o Nephillim, estos son los
hijos gigantes de los ángeles caídos.
Nergal: Otro demonio secundario, aliado de Beelzebub. Nergal
originalmente, era una deidad Sumeria, antes de ser demonolizado por los
Teologos Europeos de la edad Media.
O
Olivier: Uno de los ángeles caídos, perteneciente al Coro de
los Arcángeles
Orgeuil: Uno de los demonios que fuerón exorcizados de
Elizabeth Allier en 1639 por Francois Faconnet.
Orias: Marques que aparece en la forma de un león cabalgando
un caballo, tiene una cola de serpiente y lleva en su mano, dos viboras.
Ouza: Tambien Uzza, uno de los ángeles caídos.
P
Paymon: Un gran Maestro de ceremonias en el infierno, leal a
Lucifer.
Pazuzu: Tormenta del sur oeste que causa enfermedades. Este
es un demonio alado temido en Mesopotamia.
Peneme: Tambien Penemue, uno de los ángeles caídos, el cual
enseñó a los seres humanos, el arte de escribir con papel y tinta
Perrier: Un ángel caído, perteneciente a la Orden (o Coro) de
las Principalidades.
Philotanus: Segundo en la orden de los demonios, y asistente
de Belial. Induce a los hombres a cometer actos de Sodomía y Pederastía.
R
Rahab: El ángel caído de las profundidades del mar... se le
considera un ángel caído.
Raum: Conde devastador de los infiernos. Su forma es la de un
cuervo, pero tambien suele tomar forma humana.
Rimmon: Un ángel caído.
S
Samael: Jefe de todos los Satánes.Tambien conocido como el "Veneno
de Dios", este titulo le es otorgado, porque cumple con las ejecuciones de
muerte, que Dios le comanda, lo cual a menudo, hace que se le asocie con el
Angel de la Muerte.
Sameveel: Uno de los doscientos ángeles caídos.
Saraknyal: Uno de los doscientos angeles caídos.
Sargatanas: Brigadier del Infierno.
Sartael: Un demonio que se encarga de encontrar cosas
escondidas.
Satánachia: Gran General del infierno.
Satánail: Según libros apocrifos de Enoch, este fue el nombre
que Dios le dio al gran Angel Beqa, despues de su rebelión. Más tarde,
Satánail, pasó a ser conocido como Satánás.
Seere: Poderoso principe, que gobierna el Este. Se aparece
bajo la forma de un hombre hermoso, descubre todos los engaños, puede
transportar lo que sea, en menos de un parpadeo, y hace que todas los eventos
pasen rapidamente.
Semyasa: El jefe de los doscientos ángeles caídos,
pertenecientes a los Grigori. Se dice que esta colgado entre la Tierra y el
Cielo, y forma la constelación de Orión.
Shamdan: El padre de Asmodeo, nacido de su unión pecaminosa
con Naamah, la hermana Tubal-Caín, quien llevó a los ángeles caídos a la
perdición, con o sin su belleza.
Shax: Gran Marques, que destruye el sentido de la vista, del
oido y del entendimiento de cualquier hombre o mujer, de acuerdo a la voluntad
del controlador (mago, invocador, exorcista).
Sorath: Una entidad infernal, que rige el 666, el número de
la Besti según el libro de las Revelaciones.
Sucubo: En la epoca Medieval en Europa, un demonio femenino
que visita a los hombres en sus sueños y tienen relaciones sexuales, de una
forma fantasmal, con ellos. El hombre que cae victima del Sucubo, no volvera a
pararse.
Sytry: Un principe infernal cuya forma es una cabeza de
leopardo pero asume forma humana cuando el mago lo ordena. Procura el amor
entre los sexos y provoca a las mujeres a mostrarse desnudas.
T
Tephros: es una entidad que puede curar fiebre, o traer
obscuridad y pegarle fuego a los campos, por lo cual se dice que es mitan
ángel, mitad demonio.
Tumael: Uno de los doscientos angeles caídos.
Turel: Un ángel caído.
U
Ura: Espíritu Babilonio de la muerte. Se dice que una vez
tuvo en mente destruir a toda la humanidad.
Uval: Uno de los angeles caídos, perteneciente al Coro de las
Potencias. Ahora se dice que es un gran duque jerarquía infernal, con 37
legiones a su mando. Se le invoca para conseguir el amor de una persona.
V
Veltis: Demonio que fue confinado por Salomón en una caldera
de cobre. Fue liberado por los Babilonios.
Vepar: Este demonio toma la forma de una sirena. Guía las
aguas y a los barcos de guerra, a veces logra hacer parecer que el mar, está
lleno de barcos que navegan. (barcos fantasma).
Verdelet: Se dice que es un demonio del segundo orden, y
Maestro de ceremonias del infierno. Tambien se le conoce como Amo Persil, y su
función es transportar a las brujas en el Sabbat.
Vodnik: En el folklor Eslavico, se trata de un demonio del
agua, que sale a relucir cuando un niño se sumerge al agua. Aparece como un pez
o como un humano de cabello verde, y mantiene a las personas bajo del agua,
hasta ahogarles, En Rusia se le conoce como Vodjanoj.
Vual: Un gran Duque infernal, antes perteneciente a la orden
de los poderes.
X
Z
Zephar: Gran Duque de los infiernos, que tienta a los
hombres, a cometer pecados sexuales con niños.Tiene la forma de un guerrero y
comanda 28 legiones.
Zimimar: Monarca de las regiones del noroeste del infierno.
HOWARD PHILLIPS LOVECRAFT AIRE FRIO
HOWARD PHILLIPS LOVECRAFT
AIRE FRIO
Me pides que explique por qué siento
miedo de la corriente de aire frío; por qué tiemblo más que otros cuando entro en
un cuarto frío, y parezco asqueado y repelido cuando el escalofrío del
atardecer avanza a través de un suave día otoñal. Están aquellos que dicen que
reacciono al frío como otros lo hacen al mal olor, y soy el último en negar
esta impresión. Lo que haré está relacionado con el más horrible hecho con que
nunca me encontré, y dejo a tu juicio si ésta es o no una explicación
congruente de mi peculiaridad.
Es un error imaginar que ese horror
está inseparablemente asociado a la oscuridad, el silencio, y la soledad. Me
encontré en el resplandor de media tarde, en el estrépito de la metrópolis, y
en medio de un destartalado y vulgar albergue con una patrona prosaica y dos
hombres fornidos a mi lado. En la primavera de 1923 había adquirido un almacén
de trabajo lúgubre e desaprovechado en la ciudad de Nueva York; y siendo
incapaz de pagar un alquiler nada considerable, comencé a caminar a la deriva
desde una pensión barata a otra en busca de una habitación que me permitiera
combinar las cualidades de una higiene decente, mobiliario tolerable, y un muy
razonable precio. Pronto entendí que sólo tenía una elección entre varias, pero
después de un tiempo encontré una casa en la Calle Decimocuarta Oeste que me
asqueaba mucho menos que las demás que había probado.
El sitio era una histórica mansión
de piedra arenisca, aparentemente fechada a finales de los cuarenta, y
acondicionada con carpintería y mármol que manchaba y mancillaba el esplendor
descendiendo de altos niveles de opulento buen gusto. En las habitaciones, grandes
y altas, y decoradas con un papel imposible y ridículamente adornadas con
cornisas de escayola, se consumía un deprimente moho y un asomo de oscuro arte
culinario; pero los suelos estaban limpios, la lencería tolerablemente bien, y
el agua caliente no demasiado frecuentemente fría o desconectada, así que
llegué a considerarlo, al menos, un sitio soportable para hibernar hasta que
uno pudiera realmente vivir de nuevo. La casera, una desaliñada, casi barbuda
mujer española llamada Herrero, no me molestaba con chismes o con críticas de
la última lámpara eléctrica achicharrada en mi habitación del tercer piso
frente al vestíbulo; y mis compañeros inquilinos eran tan silenciosos y poco
comunicativos como uno pudiera desear, siendo mayoritariamente hispanos de
grado tosco y crudo. Solamente el estrépito de los coches en la calle de debajo
resultaban una seria molestia.
Llevaba allí cerca de tres semanas
cuando ocurrió el primer incidente extraño. Un anochecer, sobre las ocho, oí
una salpicadura sobre el suelo y me alertó de que había estado sintiendo el
olor acre del amoniaco durante algún tiempo. Mirando alrededor, vi que el techo
estaba húmedo y goteante; aparentemente la mojadura procedía de una esquina
sobre el lado de la calle. Ansioso por detener el asunto en su origen, corrí al
sótano a decírselo a la casera; y me aseguró que el problema sería rápidamente
solucionado.
El Doctor Muñoz, lloriqueó mientras
se apresuraba escaleras arriba delante de mí, tiene arriba sus productos
químicos. Está demasiado enfermo para medicarse - cada vez está más enfermo -
pero no quiere ayuda de nadie. Es muy extraña su enfermedad - todo el día toma
baños apestosos, y no puede reanimarse o entrar en calor. Se hace sus propias
faenas - su pequeña habitación está llena de botellas y máquinas, y no ejerce
como médico. Pero una vez fue bueno - mi padre en Barcelona oyó hablar de él -
y tan sólo le curó el brazo al fontanero que se hizo daño hace poco. Nunca
sale, solamente al tejado, y mi hijo Esteban le trae comida y ropa limpia, y
medicinas y productos químicos. ¡Dios mío, el amoniaco que usa para mantenerse
frío!
La Sra. Herrero desapareció
escaleras arriba hacia el cuarto piso, y volví a mi habitación. El amoniaco
cesó de gotear, y mientras limpiaba lo que se había manchado y abría la ventana
para airear, oí los pesados pasos de la casera sobre mí. Nunca había oído al
Dr. Muñoz, excepto por ciertos sonidos como de un mecanismo a gasolina; puesto
que sus pasos eran silenciosos y suaves. Me pregunté por un momento cuál podría
ser la extraña aflicción de este hombre, y si su obstinado rechazo a una ayuda
externa no era el resultado de una excentricidad más bien infundada. Hay,
reflexioné trivialmente, un infinito patetismo en la situación de una persona
eminente venida a menos en este mundo.
Nunca hubiera conocido al Dr. Muñoz
de no haber sido por el infarto que súbitamente me dio una mañana que estaba
sentado en mi habitación escribiendo. Lo médicos me habían avisado del peligro
de esos ataques, y sabía que no había tiempo que perder; así, recordando que la
casera me había dicho sobre la ayuda del operario lesionado, me arrastré
escaleras arriba y llamé débilmente a la puerta encima de
la mía. Mi golpe fue contestado en un inglés correcto por una voz inquisitiva a
cierta distancia, preguntando mi nombre y profesión; y cuando dichas cosas
fueron contestadas, vino y abrió la puerta contigua a la que yo había llamado.
Una ráfaga de aire frío me
saludó; y sin embargo el día era uno de los más calurosos del presente Junio,
temblé mientras atravesaba el umbral entrando en un gran aposento el cual me
sorprendió por la decoración de buen gusto en este nido de mugre y de aspecto
raído. Un sofá cama ahora cumpliendo su función diurna de sofá, y los muebles
de caoba, fastuosas colgaduras, antiguos cuadros, y librerías repletas
revelaban el estudio de un gentilhombre más que un dormitorio de pensión. Ahora
vi que el vestíbulo de la habitación sobre la mía - la "pequeña
habitación" de botellas y máquinas que la Sra. Herrero había mencionado -
era simplemente el laboratorio del doctor; y de esta manera, su dormitorio
permanecía en la espaciosa habitación contigua, cuya cómoda alcoba y gran baño
adyacente le permitían camuflar el tocador y los evidentemente útiles aparatos.
El Dr. Muñoz, sin duda alguna, era un hombre de edad, cultura y distinción.La figura frente a mí era pequeña pero exquisitamente proporcionada, y vestía un atavío formal de corte y hechura perfecto. Una cara larga avezada, aunque sin expresión altiva, estaba adornada por una pequeña barba gris, y unos anticuados espejuelos protegían su ojos oscuros y penetrantes, una nariz aquilina que daba un toque árabe a una fisonomía por otra parte Celta. Un abundante y bien cortado cabello, que anunciaba puntuales visitas al peluquero, estaba airosamente dividido encima de la alta frente; y el retrato completo denotaba un golpe de inteligencia y linaje y crianza superior.
A pesar de todo, tan pronto como vi al Dr. Muñoz en esa ráfaga de aire frío, sentí una repugnancia que no se podía justificar con su aspecto. Únicamente su pálido semblante y frialdad de trato podían haber ofrecido una base física para este sentimiento, incluso estas cosas habrían sido excusables considerando la conocida invalidez del hombre. Podría, también, haber sido el frío singular que me alienaba; de tal modo el frío era anormal en un día tan caluroso, y lo anormal siempre despierta la aversión, desconfianza y miedo.
Pero la repugnancia pronto se convirtió en admiración, a causa de la insólita habilidad del médico que de inmediato se manifestó, a pesar del frío y el estado tembloroso de sus manos pálidas. Entendió claramente mis necesidades de una mirada, y las atendió con destreza magistral; al mismo tiempo que me reconfortaba con una voz de fina modulación, si bien curiosamente cavernosa y hueca que era el más amargo enemigo del alma, y había hundido su fortuna y perdido todos sus amigos en una vida consagrada a extravagantes experimentos para su desconcierto y extirpación. Algo de fanático benevolente parecía residir en él, y divagaba apenas mientras sondeaba mi pecho y mezclaba un trago de drogas adecuadas que traía del pequeño laboratorio. Evidentemente me encontraba en compañía de un hombre de buena cuna, una novedad excepcional en este ambiente sórdido, y se animaba en un inusual discurso como si recuerdos de días mejores surgieran de él.
Su voz, siendo extraña, era, al menos, apaciguadora; y no podía entender como respiraba a través de las enrolladas frases locuaces. Buscaba distraer mis pensamientos de mi ataque hablando de sus teorías y experimentos; y recuerdo su consuelo cuidadoso sobre mi corazón débil insistiendo en que la voluntad y la sabiduría hacen fuerte a un órgano para vivir, podía a través de una mejora científica de esas cualidades, una clase de brío nervioso a pesar de los daños más graves, defectos, incluso la falta de energía en órganos específicos. Podía algún día, dijo medio en broma, enseñarme a vivir - o al menos a poseer algún tipo de existencia consciente - ¡sin tener corazón en absoluto!. Por su parte, estaba afligido con unas enfermedades complicadas que requerían una muy acertada conducta que incluía un frío constante. Cualquier subida de la temperatura señalada podría, si se prolongaba, afectarle fatalmente; y la frialdad de su habitación - alrededor de 55 ó 56 grados Fahrenheit - era mantenida por un sistema de absorción de amoníaco frío, y el motor de gasolina de esa bomba, que yo había oído a menudo en mi habitación.
Aliviado de mi ataque en un tiempo asombrosamente corto, abandoné el frío lugar como discípulo y devoto del superdotado recluso. Después de eso le pagaba con frecuentes visitas; escuchando mientras me contaba investigaciones secretas y los más o menos terribles resultados, y temblaba un poco cuando examinaba los singulares y curiosamente antiguos volúmenes de sus estantes. Finalmente fui, puedo añadir, curado del todo de mi afección por sus hábiles servicios. Parecía no desdeñar los conjuros de los medievalistas, dado que creía que esas fórmulas enigmáticas contenían raros estímulos psicológicos que, concebiblemente, podían tener efectos sobre la esencia de un sistema nervioso del cuál partían los pulsos orgánicos. Había conocido por su influencia al anciano Dr. Torres de Valencia, quién había compartido sus primeros experimentos y le había orientado a través de las grandes afecciones de dieciocho años atrás, de dónde procedían sus desarreglos presentes. No hacía mucho el venerable practicante había salvado a su colega de sucumbir al hosco enemigo contra el que había luchado. Quizás la tensión había sido demasiado grande; el Dr. Muñoz lo hacía susurrando claro, aunque no con detalle - que los métodos de curación habían sido de lo más extraordinarios, aunque envolvía escenas y procesos no bienvenidos por los galenos ancianos y conservadores.
Según pasaban las semanas, observé con pena que mi nuevo amigo iba, lenta pero inequívocamente, perdiendo el control, como la Sra. Herrero había insinuado. El aspecto lívido de su semblante era intenso, su voz a menudo era hueca y poco clara, su movimiento muscular tenía menos coordinación, y su mente y determinación menos elástica y ambiciosa. A pesar de este triste cambio no parecía ignorante, y poco a poco su expresión y conversación emplearon una ironía atroz que me restituyó algo de la sutil repulsión que originalmente había sentido.
Desarrolló extraños caprichos, adquiriendo una afición por las especias exóticas y el incienso Egipcio hasta que su habitación olía como la cámara de un faraón sepultado en el Valle de los Reyes. Al mismo tiempo incrementó su demanda de aire frío, y con mi ayuda amplió la conducción de amoníaco de su habitación y modificó la bomba y la alimentación de su máquina refrigerante hasta poder mantener la temperatura por debajo de 34 ó 40 grados, y finalmente incluso en 28 grados; el baño y el laboratorio, por supuesto, eran los menos fríos, a fin de que el agua no se congelase, y ese proceso químico no lo podría impedir. El vecino de al lado se quejaba del aire gélido de la puerta contigua, así que le ayudé a acondicionar unas pesadas cortinas para obviar el problema. Una especie de creciente temor, de forma estrafalaria y mórbida, parecía poseerle. Hablaba incesantemente de la muerte, pero reía huecamente cuando cosas tales como entierro o funeral eran sugeridas gentilmente.
Con todo, llegaba a ser un compañero desconcertante e incluso atroz; a pesar de eso, en mi agradecimiento por su curación no podía abandonarle a los extraños que le rodeaban, y me aseguraba de quitar el polvo a su habitación y atender sus necesidades diarias, embutido en un abrigo amplio que me compré especialmente para tal fin. Asimismo hice muchas de sus compras, y me quedé boquiabierto de confusión ante algunos de los productos químicos que pidió de farmacéuticos y casas suministradoras de laboratorios.
Una creciente e inexplicable atmósfera de pánico parecía elevarse alrededor de su apartamento. La casa entera, como había dicho, tenía un olor rancio; pero el aroma en su habitación era peor - a pesar de las especias y el incienso, y los acres productos químicos de los baños, ahora incesantes, que él insistía en tomar sin ayuda. Percibí que debía estar relacionado con su dolencia, y me estremecía cuando reflexioné sobre que dolencia podía ser. La Sra. Herrero se apartaba cuando se encontraba con él, y me lo dejaba sin reservas a mí; incluso no autorizaba a su hijo Esteban a continuar haciendo los recados para él. Cuándo sugería otros médicos, el paciente se encolerizaba de tal manera que parecía no atreverse a alcanzar. Evidentemente temía los efectos físicos de una emoción violenta, aún cuando su determinación y fuerza motriz aumentaban más que decrecía, y rehusaba ser confinado en su cama. La dejadez de los primeros días de su enfermedad dio paso a un brioso retorno a su objetivo, así que parecía arrojar un reto al demonio de la muerte como si le agarrase un antiguo enemigo. El hábito del almuerzo, curiosamente siempre de etiqueta, lo abandonó virtualmente; y sólo un poder mental parecía preservarlo de un derrumbamiento total.
Adquirió el hábito de escribir largos documentos de determinada naturaleza, los cuáles sellaba y rellenaba cuidadosamente con requerimientos que, después de su muerte, transmitió a ciertas personas que nombró - en su mayor parte de las Indias Orientales, incluyendo a un celebrado médico francés que en estos momentos supongo muerto, y sobre el cuál se había murmurado las cosas más inconcebibles. Por casualidad, quemé todos esos escritos sin entregar y cerrados. Su aspecto y voz llegaron a ser absolutamente aterradores, y su presencia apenas soportable. Un día de septiembre con un solo vistazo, indujo un ataque epiléptico a un hombre que había venido a reparar su lámpara eléctrica del escritorio; un ataque para el cuál recetó eficazmente mientras se mantenía oculto a la vista. Ese hombre, por extraño que parezca, había pasado por los horrores de la Gran Guerra sin haber sufrido ningún temor.
Después, a mediados de octubre, el horror de los horrores llegó con pasmosa brusquedad. Una noche sobre las once la bomba de la máquina refrigeradora se rompió, de esta forma durante tres horas fue imposible la aplicación refrigerante de amoníaco. El Dr. Muñoz me avisó aporreando el suelo, y trabajé desesperadamente para reparar el daño mientras mi patrón maldecía en tono inánime, rechinando cavernosamente más allá de cualquier descripción. Mis esfuerzos aficionados, no obstante, confirmaron el daño; y cuando hube traído un mecánico de un garaje nocturno cercano, nos enteramos de que nada se podría hacer hasta la mañana siguiente, cuando se obtuviese un nuevo pistón. El moribundo ermitaño estaba furioso y alarmado, hinchado hasta proporciones grotescas, parecía que se iba a hacer pedazos lo que quedaba de su endeble constitución, y de vez en cuando un espasmo le causaba chasquidos de las manos a los ojos y corría al baño. Buscaba a tientas el camino con la cara vendada ajustadamente, y nunca vi sus ojos de nuevo.
La frialdad del aposento era ahora sensiblemente menor, y sobre las 5 de la mañana el doctor se retiró al baño, ordenándome mantenerle surtido de todo el hielo que pudiese obtener de las tiendas nocturnas y cafeterías. Cuando volvía de mis viajes, a veces desalentadores, y situaba mi botín ante la puerta cerrada del baño, dentro podía oír un chapoteo inquieto, y una espesa voz croaba la orden de "¡Más, más!". Lentamente rompió un caluroso día, y las tiendas abrieron una a una. Pedí a Esteban que me ayudase a traer el hielo mientras yo conseguía el pistón de la bomba, o conseguía el pistón mientras yo continuaba con el hielo; pero aleccionado por su madre, se negó totalmente.
Finalmente, contraté a un desaseado vagabundo que encontré en la esquina de la Octava Avenida para cuidar al enfermo abasteciéndolo de hielo de una pequeña tienda donde le presenté, y me empleé diligentemente en la tarea de encontrar un pistón de bomba y contratar a un operario competente para instalarlo. La tarea parecía interminable, y me enfurecía tanto o más violentamente que el ermitaño cuando vi pasar las horas en un suspiro, dando vueltas a vanas llamadas telefónicas, y en búsquedas frenéticas de sitio en sitio, aquí y allá en metro y en coche. Sobre el mediodía encontré una casa de suministros adecuada en el centro, y a la 1:30, aproximadamente, llegué a mi albergue con la parafernalia necesaria y dos mecánicos robustos e inteligentes. Había hecho todo lo que había podido, y esperaba llegar a tiempo.
Un terror negro, sin embargo, me había precedido. La casa estaba en una agitación completa, y por encima de una cháchara de voces aterrorizadas oí a un hombre rezar en tono intenso. Había algo diabólico en el aire, y los inquilinos juraban sobre las cuentas de sus rosarios como percibieron el olor de debajo de la puerta cerrada del doctor. El vago que había contratado, parece, había escapado chillando y enloquecido no mucho después de su segunda entrega de hielo; quizás como resultado de una excesiva curiosidad. No podía, naturalmente, haber cerrado la puerta tras de sí; a pesar de eso, ahora estaba cerrada, probablemente desde dentro. No había ruido dentro a excepción de algún tipo de innombrable, lento y abundante goteo.
En pocas palabras me asesoré con la Sra. Herrero y el trabajador a pesar de que un temor corroía mi alma, aconsejé romper la puerta; pero la casera encontró una forma de dar la vuelta a la llave desde fuera con algún trozo de alambre. Previamente habíamos abierto las puertas de todas las habitaciones de ese pasillo, y abrimos todas las ventanas al máximo. Ahora, con las narices protegidas por pañuelos, invadimos temerosamente la odiada habitación del sur que resplandecía con el caluroso sol de primera hora de la tarde.
Una especie de oscuro, rastro baboso se dirigía desde la abierta puerta del baño a la puerta del pasillo, y de allí al escritorio, donde se había acumulado un terrorífico charquito. Algo había garabateado allí a lápiz con mano terrible y cegata, sobre un trozo de papel embadurnado como si fuera con garras que hubieran trazado las últimas palabras apresuradas. Luego el rastro se dirigía al sofá y desaparecía.
Lo que estaba, o había estado, sobre el sofá era algo que no me atrevo decir. Pero lo que temblorosamente me desconcertó estaba sobre el papel pegajoso y manchado antes de sacar una cerilla y reducirlo a cenizas; lo que me produjo tanto terror, a mí, a la patrona y a los dos mecánicos que huyeron frenéticamente de ese lugar infernal a la comisaría de policía más cercana. Las palabras nauseabundas parecían casi increíbles en ese soleado día, con el traqueteo de coches y camiones ascendiendo clamorosamente por la abarrotada Calle Decimocuarta, no obstante confieso que en ese momento las creía. Tanto las creo que, honestamente, ahora no lo sé. Hay cosas acerca de las cuáles es mejor no especular, y todo lo que puedo decir es que odio el olor del amoníaco, y que aumenta mi desfallecimiento frente a una extraordinaria corriente de aire frío.
El final, decía el repugnante garabato, ya está aquí. No hay más hielo - el hombre echó un vistazo y salió corriendo. Más calor cada minuto, y los tejidos no pueden durar. Imagino que sabes - lo que dije sobre la voluntad y los nervios y lo de conservar el cuerpo después de que los órganos dejasen de funcionar. Era una buena teoría, pero no podría mantenerla indefinidamente. Había un deterioro gradual que no había previsto. El Dr. Torres lo sabía, pero la conmoción lo mató. No pudo soportar lo que tenía que hacer - tenía que meterme en un lugar extraño y oscuro, cuando prestase atención a mi carta y consiguió mantenerme vivo. Pero los órganos no volvieron a funcionar de nuevo. Tenía que haberse hecho a mi manera - conservación - pues como se puede ver, fallecí hace dieciocho años.