BLOOD

william hill

Seguidores

domingo, 29 de agosto de 2010

Oscar Wilde -- EL CRIMEN DE LORD ARTHUR SAVILLE



Oscar Wilde
EL CRIMEN DE LORD ARTHUR SAVILLE
--
CAPITULO I
Era la última recepción que daba lady Windermere antes de la Pascua, y Bentinck-House estaba más
concurrida que nunca.
Seis miembros del gabinete vinieron directamente una vez termi nada la interpelación del speaker, 1 con
todas sus condecoraciones y bandas. Las mujeres bonitas lucían sus atuendos más elegantes y vistosos, y al
final de la galería de retratos, se encontraba la princesa Sofía de Carlsruhe, una señora gruesa, de tipo tárt aro,
con unos pequeños ojos negros y unas esmeraldas magníficas, hablando con voz aguda en mal francés y
riendo sin mesura todo cuanto le decían. En realidad aquello era una espléndida mescolanza de personas:
Altivas esposas de pares del reino charlaban cortés mente con violentos radicales. Predicadores populares se
codeaban con célebres escépticos. Todo un grupo de obispos seguía, de salón en salón, a una corpulenta
prima donna. En la escalera se agrupaban varios miembros de la Real Academia, dis frazados de artistas, y
dicen que el comedor se vio por un momento lleno de genios. En una palabra, era una de las veladas de
mayor éxito de lady Windermere, y la princesa se quedó hasta cerca de las once y media de la noche.
1 Presidente de la Cámara de los Comunes.
Inmediatamente después de su partida, lady Windermere regresó a la galería de retratos, donde un famoso
economista explicaba, con aire solemne, la teoría científica de la música a un indignado virtuoso húngaro;
y comenzó a hablar con la duquesa de Paisley.
Lady Windermere lucía extraordinariamente bella, con su garganta marfilina y de líneas delicadas, sus
grandes ojos azules, color miosotis, y los bucles de sus cabellos dorados. Cabellos de oro puro, no de esos
que tienen un tono pajizo que hoy usurpan la hermosa denominación del oro, cabellos que parecían tejidos
con rayos de sol o bañados en ámbar, cabellos que encuadraban su rostro como un nimbo de santa, con la
fascinación de una pecadora. Se prestaba a un interesante estudio psicológico. Desde muy joven, descubrió
en la vida la importantísima verdad de que nada se parece tanto a la ingenuidad como la indiscreción y, por
medio de una serie de escapatorias arriesgadas, inocentes por completo la mitad de ellas, adquirió todas las
ventajas de una definida personalidad. Había cambiado más de una vez de marido. En la Guía Social de
Debrett, aparecían tres matrimonios a su crédito, pero como no cambió nunca de amante, el mundo dejó de
murmurar en sordina sus escándalos. En la actualidad contaba cuarenta años, no tenía hijos y la dominaba
aquella pasión desordenada por los placeres que constituye el secreto para conservarse joven.
De repente miró ansiosa a su alrededor por el salón, y dijo con una voz clara de contralto:
-¿Dónde está mi quiromántico?
-¿Tu qué, Gladys? -exclamó la duquesa con un estremecimiento involuntario.
-Mi quiromántico, duquesa. Ya no puedo vivir sin él.
-¡Querida Gladys, tú siempre tan original! -murmuró la duquesa, intentando recordar lo que era en realidad
un quiromántico, y confiando en que no podía ser lo mis mo que un pedicuro. 2
2 Se trata de una confusión de palabras, pues al pedicuro se le llama en inglés “Chiropodist”, y al quiromántico:
“Chiromantist”.
-Viene a verme la mano dos veces por semana, con regularidad -continuó lady Windermere- y es muy interesante
lo que estudia en ella.
“¡Dios mío! -pensó la duquesa-. Después de todo debe ser una especie de pedicuro de las manos. ¡Qué terrible!
En fin..., supongo que será un extranjero. Así no resulta rá tan atroz.
-Tengo que presentárselo.
-¡Presentármelo! -exclamó la duquesa-. ¿Quieres decir que está aquí?, y emp ezó a buscar su abanico de
carey y un chal de encaje viejo, preparándose para marchar en seguida.
-Claro que está aquí. No podría dar una sola reunión sin él. Me dice que tengo una mano puramente psíquica,
y que si mi dedo pulgar hubiese sido un poco más corto, sería una perfecta pesimista y ya estaría
recluida en un convento.
-¡Ah, sí! -exclamó la duquesa tranquilizándose-. Dice la buena v entura, ¿no es eso?
-Y la mala también -respondió lady Windermere -, y otras cosas por el estilo. El año próximo, por eje mplo,
correré un gran peligro, en tierra y por mar al mismo tiempo. De manera que tendré que vivir en globo,
haciéndome subir la comida en una canastilla todas las tardes. Eso está escrito aquí sobre mi dedo meñique
o en la palma de la mano; ya no recuerdo dónde.
-Pero verdaderamente eso es tentar a la Providencia, Gladys.
-Mi querida duquesa, la Providencia puede resistir ya, a estas alturas, las tentaciones. Creo que cada
quien debía hacerse leer la mano una vez al mes, con objeto de saber qué es lo que no debe hacer. Si no
tiene nadie la amabilidad de ir a buscar a míster Podgers en seguida, iré yo misma.
-Iré yo, lady Winderme re -dijo un joven alto y guapo que estaba presente y que seguía la conversación
con una sonrisa divertida.
-Muchas gracias, lord Arthur, pero temo no le reconozca usted. -Si es tan extraordinario como usted dice,
lady Windermere, no se me escapará. Dígame únicamente cómo es, y dentro de un momento se lo traigo.
-¡Bueno! No tiene nada de quiromántico. Quiero decir... que no tiene nada misterioso, nada esotérico,
ningún aspecto romántico. Es un hombrecillo grueso, con una cabeza cómicamente calva y unas grandes
gafas con montura de oro, un personaje entre médico de cabecera y abogado rural. Siento que sea así, pero
no es mi culpa. ¡La gente es tan molesta! Todos mis pianistas tienen el tipo exacto de poetas, y todos los
poetas, el de los pianistas. Recuerdo que la temporada pasada invité a comer a un horroroso conspirador,
hombre que, según se decía, hizo polvo a una infinidad de gente, y llevaba constantemente una cota de mallas
y un puñal oculto en la manga de la camisa. ¿Creerán que cuando vino parecía un anciano clérigo, encantador,
y estuvo contando chistes toda la noche? La verdad es que estuvo muy divertido, y todo eso; pero
yo me sentía terriblemente disilusionada. Cuando le pregunté por su cota de mallas, nada más se rió, y me
dijo que era demasiado fría para usarla en Inglaterra... ¡Ah, ya está aquí míster Podgers! Bueno, míster
Podgers, desearía que leyese usted la mano de la duquesa de Paisley.. . Duquesa, tiene usted que quitarse el
guante... No, no, el de la izquierda... el otro...
-Mi querida Gladys, realmente no creo que esto sea debido -replicó la duquesa desabrochando, dis -
plicente, un guante de cabritilla, bastante sucio.
-Lo que es interesante nunca está bien -dijo lady Windermere- On a fait le monde ainsi 3 Pero debo presentarla,
duquesa de Paisley... Como diga usted que tiene un monte en la luna más desarrollado que el mío,
no volveré a creer en usted.
-Estoy segura, Gladys, de que no habrá nada de eso en mi mano -intervino la duquesa en tono solemne.
-Mi señora está en lo cierto -contestó míster Podgers, echando un vistazo sobre la mano regordeta de dedos
cortos y cuadrados. El monte de la luna no está desarrolla do. Sin embargo, la línea de la vida es excelente.
Tenga la amabilidad de doblar la muñeca... gracias... tres rayas clarísimas sobre su rescette... 4 Vivirá
hasta una edad muy avanzada, duquesa, y será en extremo feliz... Ambición muy mo derada, línea de la inteligencia
sin exageración, línea del corazón...
3 Así se ha hecho el mundo (en francés en el original).
4 Las líneas marcadas sobre la piel de la muñeca.
-Sea usted discreto míster Podgers -interrumpió lady Windermere.
-Nada sería tan agradable para mí -respondió míster Podgers, in clinándose-, si la duquesa diese lugar a
ello; pero siento tener que admitir que descubro una gran constancia en el afecto, combinada con un sentimiento
arraigadísimo del deber.
-Siga usted míster Podgers -dijo la duquesa, complacida.
-La economía no es una de sus menores cualidades -continuó míster Podgers, y lady Windermere empezó
a reír.
-La economía es un buen hábito -afirmó la duquesa, asintiendo-, cuando me casé con Paisley tenía once
castillos, y ni una sola casa en condiciones de vivirse.
-Y ahora tiene doce casas, ni un solo castillo -exclamó lady Windermere.
-Bueno, querida -añadió la duquesa-, me gusta...
-El confort -dijo míster Podgers -. Y los adelantos modernos, y el agua caliente instalada en todos los
dormitorios. Mi señora está en lo cierto. El confort es lo único que nuestra civilización nos puede dar.
-Ha descrito usted admirablemente el carácter de la duquesa, míster Podgers, y ahora tiene usted que decirnos
el de lady Flora -y res pondiendo a un gesto de cabeza de la sonriente anfitriona, una muchacha alta,
con cabellos de color de arena dorada, muy escocesa, de hombros cuadrados, salió de detrás del sofá con un
andar desmañado, y tendió su mano larga, huesuda, y de dedos espatulados.
-¡Ah! ¡Una pianista!, ya veo -exclamó míster Podgers-, una excelente pianista pero quizá apenas musical.
Muy reservada, muy honrada, y con un gran cariño por los animales.
-¡Eso justamente! -exclamó la duquesa, volviéndose hacia lady Windermere -. ¡Absolutamente cierto!
Flora tiene dos docenas de perros Collie en Macloskie, y convertiría nuestra casa de campo en una ménagerie,
si su padre se lo consintiese.
-Bueno, eso es lo que hago yo con mi casa todos los jueves en la noche -dijo riendo lady Windermere-,
nada más que a mí me gustan más los leones que los perros Collie.
-Ese es su error, lady Windermere -murmuró míster Podgers haciendo una pomposa reverencia.
-Si una mujer no puede prestar encanto a sus errores, entonces no es más que una simple hembra -fue la
contestación-. Pero deberá usted leer más manos para divertirnos. Venga acá, sir Thomas, enséñele la suya
a míster Podgers. -Y un original tipo de anciano, ataviado con un jaqué blanco, se aproximó presentando
una gruesa mano tosca, cuyo dedo medio era notablemente alargado.
-Una naturaleza de aventurero; cuatro largos viajes en el pasado, y otro por venir. Se ha encontrado en
tres naufragios. No, sólo en dos; pero está en peligro de un naufragio en su próximo viaje. Es un convencido
conservador, muy puntual y con una verdadera pasión por coleccionar curiosidades. Padeció una
seria enfermedad entre los dieciséis y los dieciocho años. Heredó una gran fortuna alrededor de los treinta.
Gran aversión a los gatos y a los radicales.
-¡Extraordinario! -exclamó sir Thomas-. Debe leer también la mano de mi esposa.
-Su segunda esposa -dijo tranquilo míster Podgers, mientras tenía aún la mano de sir Thomas entre las
suyas-. Su segunda esposa; encantado.
Pero lady Marvervel, una mujer de aire melancólico, de pelo castaño y pestañas sentimentales, se negó
rotundamente a exponer su pasado o su futuro; y pese a los esfuerzos de lady Windermere, no pudo convencer
a monsieur de Koloff, el embajador de Rusia, ni siquiera a sacarse los guantes. La verdad es que
muchas personas parecían tener miedo a ponerse frente a aquel hombreci llo extraño, y de sonrisa estereotipada,
de ojos como cuentas brillan tes detrás de sus lentes sostenidos por montura dorada; y cuando dijo a la
pobre lady Fermor, frente a todos los presentes, que no le interesaba la música en lo más mínimo, pero que
le interesaban en extremo los músicos, todo el mundo se dio cuenta de que la quiromancia era una ciencia
demasiado peligrosa, una ciencia que no debería alentarse, excepto en un téte - à - téte muy íntimo.
Sin embargo, lord Arthur Saville, que no se enteró de la triste anécdota de lady Fermor, y que había estado
observando a míster Podgers con gran interés, se sentía lleno de una inmensa curiosidad por que le leyesen
su mano, pero al mismo tiempo algo avergonzado de ser él mis mo quien se ofreciese a ello, cruzó el
salón para acercarse al lugar donde se encontraba lady Windermere, y encantadoramente ruborizado, le
preguntó si creía que míster Podgers no iba a negarse a leer su mano.
-Claro que no se negará -dijo lady Windermere-, para eso está aquí. Todos mis leones, lord Arthur, son
leones amaestrados, y saltan a través de aros cuando se los ordeno. Pero debo advertirle antes, que le voy a
decir todo a Sybil. Va a venir a almorzar conmigo mañana, vamos a hablar de sombreros, y si míster Podgers
encuentra que usted tiene mal genio, o tendencia a padecer de gota, o una esposa que vive bn Bayswater,
5 se lo contaré todo.
Lord Arthur sonrió moviendo la cabeza:
-No temo a nada -dijo-, Sybil me concce tan bien corno la conozco yo a ella.
-¡Ah!, me siento un poco decepcionada de oírle a usted eso. El debido fundamento, para un buen matrimonio,
es la mutua incomprensión. No, no soy nada cínica, nada más he adquirido experiencia que, sin
embargo, viene a ser lo mismo. Míster Podgers, lord Arthur Saville se muere porque le lea usted la mano.
No vaya usted a decirle que está comprometido con una de las muchachas más bellas de Londres, porque
ya eso se publicó en el Morning Post hace un mes.
-Querida lady Windermmere -dijo la marquesa de Jedburgh-, permita que míster Podgers se quede otro
rato más. Me acaba de decir que yo debería figurar en la escena y estoy tan interesada...
-Si le ha dicho eso, lady Jedburgh, me lo voy a llevar de aquí. Venga acá míster Podgers, y lea la mano
de lord Arthur Saville.
-Bueno -replicó lady Jedburgh, haciendo un pequeño moue 6 y levantándose del sofá-, si no me dejan figurar
en la escena, por lo me nos me dejarán formar parte del público.
5 Barrio cercano a Kensigton Park, donde residían las amigas galantes de los aristócratas londinenses.
6 Gesto despectivo que se hac e con los labios.
-Claro; todos vamos a formar parte del público -dijo lady Windermere -. Y ahora míster Podgers, no deje
de decirnos algo agradable. Lord Arthur es uno de mis favoritos privilegiados.
Pero cuando míster Podgers vio la mano de lord Arthur, palideció notablemente, y no dijo nada. Un estremecimiento
pasó por él, y sus espesas cejas se fruncían nerviosas, denotando aquella irritabilidad que se
apoderaba de 61 cuando se sentía perplejo. Entonces aparecieron unas gotas de sudor en su frente amarillenta,
semejaban un rocío malsano, y sus gruesos dedos estaban fríos y pegajosos.
A lord Arthur no escaparon estos síntomas de agitación y ansiedad, y por primera vez en su vida, sintió
miedo. Su primer impulso fue el de escapar de aquel salón, pero se contuvo. Era mejor conocer la verdad,
aunque fuese lo peor, fuese lo que fuese, que quedar en una odiosa incertidumbre.
-Estoy esperando, míster Podgers -dijo.
-Todos estamos esperando -exclamó lady Windermere, con aquella manera brusca e impaciente que la
caracterizaba. Pero el quiromantico no contestó palabra.
-Creo que Arthur también debería estar en la escena -dijo lady Jedburgh y claro, eso, después de su regaño,
míster Podgers teme decírselo.
De pronto míster Podgers soltó la mano derecha de lord Arthur, y le tomó la izquierda, inclinándose tanto
para examinarla, que los aros dorados de sus lentes casi la tocaban. Por un instante su rostro pareció una
blanca máscara de horror, pero en seguida recobró su sangfroid,7 y mirando a lady Windermere, dijo con
una sonrisa forzada:
7 Sangre fría.
-Es la mano de un joven encantador.
-¡Por supuesto que sí! -replicó lady Windermere-, ¿pero será también un esposo encantador? Eso es lo
que quiero saber.
-Todos los jóvenes encantadores, lo son -dijo míster Podgers.
-Yo no creo que un esposo deba ser tan fascinante -murmuró lady Jedburgh con aire pensativo-, es tan
peligroso. . .
-Criatura querida, nunca son tan fascinantes como para eso -contestó lady Windermere - pero lo que yo
quiero saber son detalles. Los detalles son lo único que interesa. ¿Qué es lo que le va a pasar a lord Arthur?
-Bueno, en los próximas meses, lord Arthur va a hacer un viaje...
-¡Oh por supuesto, su luna de miel!
-Y va a perder a un familiar. -¡No a su hermana! ¿Verdad? -exclamó lady Jedburgh, con tono de voz lastimero.
-Desde luego que a su hermana no -contestó míster Podgers, con un despreciativo gesto de la mano-; se
trata de un familiar lejano.
-Bien, pues yo estoy muy desilusionada -añadió lady Winderme re-. No tengo absolutamente nada que
contarle a Sybil mañana. A nadie le importan los parientes leja nos hoy día. Ya hace años que pasaron de
moda. No obstante, creo que será mejor que tenga a mano un vestido de seda negra; siempre es útil para ir a
la iglesia; usted sabe... Y ahora pasemos a cenar. De seguro que ya se habrán comido todo; pero quizá todavía
encontremos algo de sopa caliente. Frangois solía hacer una sopa excelente, pero ahora está tan ocupado
con la política, que ya no estoy segura de lo que hace. Ojalá que el general Boulanger se esté tranquilo.
Duquesa, ¿no está usted cansada?
-Para nada, querida Gladys -contestó la duquesa, dirigiéndose hacia la puerta-. Me he divertido muchísimo,
y el quiropodista,8 quiero decir, el quiromántico, es extra ordinaria mente interesante. Flora, ¿dónde
estará mi abanico de carey?, ¿y mi chal de encaje, Flora? Oh, gracias, sir Thomas, muy amable-. Y la importante
dama por fin bajó las escaleras, no sin haber dejado caer dos veces su pomo de sales aromáticas.
Durante todo ese tiempo, lord Arthur Saville había permanecido en pie junto a la chimenea, con la misma
sensación de temor y ron aquel malestar del que siente aproximársele algo malo. Sonrió con tris teza a su
hermana que pasó a su lado tomada del brazo de lord Plymdale, luciendo preciosa en su vestido de brocado
rosa y adornada con perlas. Casi no oyó a lady Windermere cuando le llamó para que la siguiese. Pensaba
en Sybil Merton, y la idea de que algo pudiese interferirse en su amor, hacía que las lágrimas nublasen sus
ojos.
Podría decirse, al mirarle, que Némesis había arrebatado a Pallas su escudo, y le había mostrado la cabeza
de la Gorgona 9 Parecía petrificado y su fisonomía triste semejaba tallada en mármol. Hasta entonces
vivió una existencia llena de lujo, con los detalles dei sibarita, tal como correspondía a un joven de su rango
y fortuna; una vida perfecta por verse libre de preocupaciones deprimentes, amparada por su hermosa y
juvenil insouciance; 10 y era ahora cuando se daba cuenta, por primera vez, del terrible misterio del destino
y el horrendo significado del mismo.
8 Nos tomamos la libertad de hacer una traducción convencional de la palabra Chiropodist para no romper
la gracia del diálogo.
9 Gorgonas, hijas de Phorcys. Se tra ta de tres hermanas llamadas: Sthèn8 Euryala y Medusa, generalme nte
se alude a esta última.
10 Indolencia.
¡Todo ello le parecía enloquece,dor y monstruoso! ¿Sería posible que en su mano se hallase escrito, en
caracteres que él no podía descifrar, algún pecado secreto, o el signo de algún crimen sangriento? ¿No existiría
la fórmula para poder esta par a todo aquello? ¿No sería posible que fuésemos superiores a las piezas
de ajedrez, movidas por un poder oculto? ¿Recipientes que el alfarero moldea a su gusto para que s ean alabados
o despreciados? Su razón se revelaba contra esto, y sin embargo, percibía que una tragedia estaba
suspendida sobre su existencia, y que inopinadamente había sido destinado a soportar una carga intolerable.
¡Los actores tienen tanta suerte! Pueden elegir entre aparecer en una tragedia o un sainete, entre sufrir o ser
felices, reír o derramar lágrimas. Pero en la vida real es muy distinto. La mayoría de los hombres y las mujeres
se ven forzados a desempeñar papeles para los cuales no están capacitados. Nuestros Guildenstern 11
desempeñan papeles de Hamlet, o nuestros Hamlet tienen que hacer bufonadas como el príncipe Hal. 12 El
mundo es un escenario, pero el reparto de la obra está mal hecho.
11 Condiscípulo de Hamlet, en el drama de W. Shakespeare.
12 Apodo con el cual se llamaba a Henry, Príncipe de Gales, hijo de Henry IV y de Mary de Bohun (el
Príncipe alocado de Gales). Hal aparece como un personaje travieso y vagabundo, que acompaña a Falstaff,
y que burlándose en apariencia, deja deslizar verdades hirientes sobre la realidad del poder político; en la
obra de W. Shakespeare: Falstaff.
De repente míster Podgers entró al salón. Cuando vio a lord Arthur se detuvo, y su rostro rudo y redondo
se hizo de un verde amarillento. Los ojos de los dos hombres se encontraron, y por un momento permanecieron
silenciosos.
-La duquesa ha olvidado uno de sus guantes aquí, lord Arthur, y me ha pedido que se lo lleve -dijo por
fin míster Podgers-. ¡Ah, ahí lo veo, en el sofá! Buenas noches.
-Míster Podgers, le pido que conteste inmediatamente a una pre gunta que deseo hacerle.
-Será en otra ocasión, lord Arthur, pero la duquesa está impaciente. Creo que debo retirarme.
-No se irá, la duquesa no tiene ninguna prisa.
-A las damas no se las debe hacer esperar, lord Arthur -contestó míster Podgers con su sonrisa desagradable-.
El bello sexo es dado a la impaciencia.
Los labios finamente cincelados de lord Arthur hicieron un petulante gesto de desprecio. La pobre duquesa
le parecía no tener importancia en aquellos instantes. Cruzó el salón para acercarse al lugar donde míster
Podgers permanecía en pie, y extendió su mano.
-Dígame lo que ha visto ahí -dijo-. Dígame la verdad. Debo saberla. No soy un niño.
Los ojos de míster Podgers pestañearon tras sus lentes dorados, y descansaba, ya en un pie, ya en otro,
con un aire perplejo, mientras sus dedos jugaban nerviosos con la deslumbrante cadena de su reloj.
-¿Qué le induce a pensar que he visto algo especial en su mano, lord Arthur, que no sea lo que ya le he
dicho?
-Sé que es así, e insisto en que me diga lo que es. Le pagaré. Le daré un cheque por cien libras.
Los ojos verdes brillaron por un momento, y después se tornaron sombríos.
-¿Guineas? -preguntó míster Podgers en voz baja.
-Claro. Le enviaré un cheque mañana. ¿A qué club pertenece? -No pertenezco a ninguno. Bueno, es decir,
por el momento -y sacando de la bolsa de su chaleco una cartulina con borde dorado, míster Podgers la
entregó a lord Arthur, con una profunda inclinación. En ella se leía: “Mr. Septimus R. Podgers, Professional
Chiromantist,1030 West Moon Street”.
-Mi horario es de diez a cuatro -murmuró míster Podgers, mecánicamente- y hago rebajas cuando se trata
de una familia.
-Dése prisa -contestó lord Arthur, que se veía muy pálido, extendiendo su mano.
Míster Podgers paseó nervioso la mirada a su alrededor, y corriendo el pesado portière sobre la puerta,
dijo:
-Tomará algo de tiempo, lord Arthur, será mejor que se siente. -Dése prisa, señor -replicó lord Arthur,
golpeando impaciente, con el pie, el piso encerado.
Míster Podgers sonrió, y sacando del bolsillo del chaleco una pequeña lente de aumento, la limpió con su
pañuelo poniendo en ello mucho cuidado.
-Estoy listo -dijo.
CAPITULO II
Diez minutos más tarde, con la cara blanca de terror, y los ojos desorbitados por la angustia, lord Arthur
Saville salió precipitadamente de Bentinck House, abriéndose paso a través de los grupos de cocheros y
lacayos, envueltos en sus capotes de pieles, bajo los toldos rayados; parecía no ver u oír cosa alguna. La
noche estaba en extremo fría, y los mecheros de los faroles de gas que rodeaban la plaza, parpadeaban sacudidos
por el viento cortante; pero las manos de lord Arthur ardían de fiebre, y su frente quemaba como el
fuego. Caminó sin darse cuenta, casi sin rumbo y con la incertidumbre de un borracho. Un policía se le
quedó mirando al pasar, con curiosidad, y un mendigo que salió inclinado del quicio de una puerta, para
pedirle limosna, tuvo miedo, al darse cuenta de que existía una miseria mayor que la suya. Por un mome nto,
al llegar bajo un farol se miró las manos, y un débil grito se escapó de sus labios temblorosos.
¡Asesinato! eso es lo que el quiromántico había visto. ¡Asesinato! Parecía como si la misma noche ya estuviese
enterada, y la desolación del viento lo gritase en sus oídos. Los oscuros rincones de las calle jas parecían
desbordar aquella acusación que le gesticulaba desde los tejados de las casas. Fue primero al parque,
donde el sombrío boscaje le atraía. Se apoyó exhausto contra la verja, refrescando su frente contra el metal
húmedo, y escuchando el trémulo silencio de los árboles. ¡Asesino, asesino!, se repetía, como si dirigiéndose
a sí mismo la acusación, pudiese disminuir el horror del vocablo. El sonido de su propia voz le hacía
estremecerse, y sin embargo, deseaba que el eco le escuchase, y pudiese despertar a la ciu dad adormecida
por sus sueños. Sentía un loco deseo de detener al viandante, y contarle todo.
Entonces cruzó hacia la calle Oxford, y estuvo vagando por callejo nes estrechos y llenos de ignominia.
Dos mujeres con los rostros pintados se burlaron de él cuando pasó a su lado. De un patio sórdido y oscuro
llegaban los ruidos mezclados con juramentos y golpes, a los que seguían gritos estridentes amontonados,
sobre los escalones húmedos de un zaguán, vio las formas de cuerpos encorvadas, vencidos por la miseria y
la decrepitud. Un extraño sentimiento de piedad le sobrecogió. ¿Habrían sido aquellas criaturas del pecado
y de la miseria predestinadas a semejante final, como él lo era ahora al suyo? ¿Eran ellos como él, sólo títeres
dentro de un espectáculo monstruoso?
Y no obstante, no fue ese misterio, sino la comedia del sufrimiento, lo que le hería más; su total inutilidad,
su grotesca falta de sentido. ¡Qué incoherente le parecía todo!
¡Qué ausencia total de armonía! Se encontraba estupefacto ante la discrepancia reinante entre el optimismo
superficial del momento y los hechos reales de la existencia... El era aún demasiado joven.
Al poco rato se encontró frente a la iglesia de Marylebone. La calzada silenciosa semejaba una larga cinta
de plata brillante, interrumpida aquí y allá por los arabescos de las sombras que se proyectaban me -
ciéndose sobre ella. A lo lejos se veía la curva dibujada por una hilera de farolas cuyos mecheros de gas
parpadeaban constantemente, y detenido a la puerta de una casa rodeada por tapias, estaba un hanson,1 con
su cochero dormido dentro.
1 Carruaje para dos personas y que es conducido por el cochero, desde un pescante alto, colocado en la
parte posterior del vehículo.
Apresuradamente atravesó en dirección a la Plaza Portland, mirando de vez en cuando a su alrededor,
como temiendo que le siguiesen. En la esquina de la calle Rich estaban dos hombres leyendo un pequeño
aviso en una cartelera. Un desconocido impulso de curiosidad se apoderó de él, y se acercó al lugar. Al
aproximarse, la palabra “Asesinato”, impresa en letras negras, se presentó a sus ojos. Había quedado inmovilizado
y sintió enrojecer su rostro. Se trataba de un aviso ofreciendo una recompensa por cualquier informe
que facilitase la aprehensión de un hombre de me diana estatura, entre treinta y cuarenta años, que llevaba
un sombre ro flexible, chaqueta negra, pantalón a cuadros, y que tenía una cicatriz en la mejilla derecha.
Lo leyó repetidas veces, y se preguntaba si al fin aprehenderían al malhechor, y también se sintió perplejo
por aquel temor que se iba apoderando de él. Quizá no estaba remoto el momento en que su propio nombre
se viese aparecer sobre las paredes de Londres. Algún día, quizá también, se pondría precio a su cabeza.
No supo a dónde fue más tarde; sólo recordaba, en forma imprecisa, haber estado vagando a través de un
laberinto de casas sórdidas. Y ya era un amanecer radiante cuando se encontró al fin en Piccadilly Circus.
Mientras caminaba lentamente hacia su casa, en dirección a la Plaza Belgrave, pudo ver pasar los pesados
carros que iban camino de Covent Garden. Los carreteros, con blusones blancos, sus alegres rostros tostados
por el sol, sus hir sutos y rizados cabellos, continuaban aquella marcha lenta restallando sus látigos, y
hablando a gritos entre sí. A lomos de un percherón gris, y sujetándose a sus crines fuertemente con sus
pequeñas manos, un chiquillo mofletudo, que lucía en su sombrero viejo un fresco ramillete de primaveras,
iba dirigiendo al grupo vocinglero, y reía feliz. Los grandes montones de legumbres destacaban contra el
cielo matinal, como un hacinamiento de jades verdes sobre el pétalo rosado de una flor maravillosa. Lord
Arthur se sintió profundamente conmovido sin poder explicárselo. Percibía algo, en el delicado encanto del
amanecer, que le causaba una honda emoción al pensar en cómo el día se abre a la belleza y cómo declina
hacia la tormenta. Esta gente del campo, con sus voces broncas, llenas de buen humor, y sus movimientos
reposados, ¡qué distinta debían ver a esta Londres! ¡Un Londres libre del pecado nocturno y del humo del
día, una ciudad lívida, espectral, una desolada ciudad de tumbas! Se preguntaba qué pensarían de ella, si
conocían algo de su esplendor o de su abyección, del impetuoso y ardiente goce de sus alegrías, de su hambre
horrorosa, de todo lo que se hace y se aniquila de la mañana a la noche. Es posible que para ellos sólo
representase un mercado donde traían a vender sus frutos, donde permanecían, cuando mucho, unas horas,
abandonando las calles todavía silenciosas, y las casas aún dormidas.
Sintió cierto placer al verles pasar. En su rudeza, con sus zapatones claveteados y sus maneras torpes,
conllevaban en sí algo de la antigua Arcadia. Los sentía cerca de la Naturaleza, y que ella les había enseñado
a vivir en paz. Les envidiaba por todo lo que desconocían e ignoraban. Cuando llegó a la Plaza Belgrave,
el cielo tenía un pálido tinte azul, y los pájaros comenzaban a gorjear en los jardines.
CAPITULO III
Al despertar lord Arthur, ya eran las doce, y el sol de mediodía se filtraba en su habitación a través de las
cortinas de seda color marfil. Se levantó y fue a mirar por el ventanal. Una neblina de calor flotaba sobre la
ciudad y los tejados de las casas parecían de plata oxidada. Allá abajo, entre la fronda verde que el aire agitaba
en la plaza, los niños correteaban y se perseguían como mariposas blancas, y las aceras se veían llenas
de gente dirigi¿n dose hacia el parque. Nunca le había parecido la vida tan hermosa, ni lo perteneciente al
mal, tan re moto.
Poco después su criado entró trayéndole en una bandeja una taza de chocolate. Después de beberla, descorrió
un pesado portiére 1, de felpa color durazno, y entró al baño. La luz penetraba suavemente desde lo
alto, a través de unas delgadas losetas de ónix transparente, y el agua en la bañera de mármol tenía los reflejos
del ágata lunar.
Lord Arthur se sumergió rápido hasta sentir que el agua fría llegaba a su cuello y a los cabellos, -zambulló
completamente la cabeza bajo el agua, como queriendo borrar la mancha de algún recuerdo humi -
llante. Al salir del baño se sentía casi en paz y sereno. La deliciosa sensación física de aquel momento le
dominaba por completo, como ocurre frecuentemente en las naturalezas finamente moldeadas, ya que los
sentidos, al igual que el fuego, pueden purificar o destruir.
Terminado el desayuno, se extendió sobre un diván y encendió un cigarrillo. En la repisa de la chimenea,
revestida de un fino brocado antiguo, descansaba una gran fotografía de Sybil Merton, tal como él la vio
por primera vez en el baile de lady Noel. La cabeza pequeña, de forma preciosa, se inclinaba hacia un lado,
como si su delicado cuello, a manera de un tierno junco, no pudiese soportar el peso de tanta belleza; los
labios estaban ligeramente entreabiertos, y parecían estar hechos para cantar las más dulces melodías; y
toda la tierna pureza de la juventud se asomaba mara villada en sus ojos soñadores. Con su suave vestido de
crépe de Chine ysu abanico en forma de una gran hoja, evocaba una de esas delicadas figurillas que el
hombre ha encontrado en los bosques de olivas cerca de Tanagra; y había algo de la gracia griega en su
gesto y su actitud. Sin embargo, ella no era tan petite,2 estaba perfectamente proporcionada -cosa rara en
una época en que tantas mujeres, o sobrepasan las proporciones naturales o son insignificantes.
1 Cortinaje confec cionado con un material grueso.
2 Pequefia, menuda.
Ahora, al mirarla, lord Arthur sintió que le invadía esa lástima que nace del amor. Se daba cuenta de que
casarse con ella, teniendo la amenaza del crimen sobre su cabeza, sería una traición como la de Judas, un
pecado más terrible que cualquiera de los cometidos por los Borgia. ¿Qué clase de felicidad podría existir
para ellos, cuando en cualquier momento él iba a verse impe lido a cumplir la horrorosa profecía escrita en
su mano? ¿Qué clase de vida iba a ser la suya, mientras el destino sostuviera su suerte angustiosa en su
balanza? El matrimonio debería posponerse, costase lo que costase. Se sentía completamente resuelto a
hacerlo así. Aunque ama se ardientemente a esta muchacha, y el simple roce de sus dedos cuando estaban
sentados uno junto al otro, le causaba una exquisita sensación de placer. Reconocía, no obstante, con toda
claridad, cuál era su deber y se daba perfecta cuenta de que no tenía derecho a casarse, mientras no hubiese
cometido el asesinato.
Una vez realizado esto, se presentaría ante el altar con Sybil Merton, para poner su vida entre sus manos
ya libre del terror de ir a cometer una mala acción. Entonces podría tomarla en sus brazos con la seguridad
de que ella nunca iba a avergonzarse de él. Pero primero, la realización de aquello era imperiosa; y mie ntras
más pronto, mejor para ambos.
Muchos hombres en su situación hubieran optado por el sendero florido del goce, que subir los abruptos
caminos del deber. Pero lord Arthur era demasiado escrupuloso para colocar el placer por encima de los
principios. En su amor había algo más que una simple pasión, y Sybil simbolizaba para él todo lo que es
bueno y noble. Al pronto sintió una repugnancia natural contra aquello para lo cual el destino lo había señalado,
pero al poco tiempo esa sensación había desaparecido. Su corazón le decía que no se trataba de un
pecado, sino de un sacrificio; su mente le recordaba que no le quedaba abierto otro camino. Tenía que escoger,
entre vivir para sí mismo o vivir para los demás, y aunque para é1 la tarda a realizar fuese terrible,
sabía, sin embargo, que no le era dado permitir que el egoísmo triunfase sobre el amor. Tarde o temprano
todos estamos llamados a resolver entre lo que se debe, o lo que conviene hacer. Para lord Arthur, ese momento
llegó temprano a su vida, antes de que su ser hubiese sido deformado por el cinismo calculador de la
edad madura, o su corazón corroído por el superficial egoísmo tan de moda en nuestros días, y no se sentía
titubear'ante el cumplimiento de su deber. También por fortuna, para él, su carácter no era el de, un soñador,
o un ocioso diletante. Si hubiese sido así, habría dudado como Hamlet, y dejado que la falta de resolución
echase a perder sus propósitos. Pero él era esencialmente práotico. La vida, a su juicio, significaba
acción, más que reflexión. Poseía aquello que es lo más raro; el sentido común.
Las sensaciones de cruel angustia pasadas la noche anterior, ya habían desaparecido por completo, y era
casi con un sentimiento de vergüenza que recordaba aquel vagar por las calles, y la ansiedad emocional que
le tuvo atenazado. La misma sinceridad de su sufrimiento hizo que todo le pareciese ahora irreal. Se preguntaba
cómo pudo haber sido tan tonto de disparatar y sentirse tan fuera de sí por lo que era inevitable. Lo
único que todavía le perturbaba era el ignorar quién iba a desaparecer, y no era tan ingenuo como para no
saber que el crimen, al igual que las religiones del mundo pagano, exigen una víctima y un sacerdote para
el sacrificio. £1, puesto que no era un genio, no tenía enemigos, y además se daba cuenta de que éste no era
el momento para satisfacer un rencor o una antipatía, ya que la misión en que estaba comprometido era de
una grande y profunda solemnidad. Así pues, formó una lista con los nombres de sus amigos y parientes, en
la hoja de un cuaderno de apuntes, y habiéndola examinado detenidamente, decidió en favor de lady
Clementina Beauchamp, una anciana encantadora que vivía en la calle Curzon, prima segunda por parte de
su madre. Siempre tuvo un gran afecto hacia lady Clem, como la llamaban todos; además él, por su parte,
era muy rico, pues al llegar a su mayoría de edad, entró en posesión de la fortuna heredada de lord Rugby,
y teniendo esto en cuenta, a nadie le sería posible imaginar que él iba a obtener por la muerte de ella alguna
vulgar ventaja pecuniaria. En verdad, mientras más lo pensaba, más le parecía ser la persona indicada. Su
conciencia le estaba diciendo que cualquier demora significaba una injusticia hacia Sybil. Entonces se decidió
a arreglarlo todo en seguida.
Lo primero que debía hacer era, por supuesto, saldar cuentas con el quiromántico. Inmediatamente se
sentó frente a un pequeño escritorio estilo Sharaton que estaba junto al ventanal, y extendió un cheque por
ciento cinco libras, pagadero a la orden de míster Septimus Podgers, y poniéndolo dentro de un so bre ordenó
a su sirviente que lo llevase a la calle West Moon. Entonces telefoneó a sus cocheras para que le enganchasen
el hansom, y se vistió para salir. Al abandonar la habitación se volvió a mirar la fotografía de Sybil
Merton y juró, pasase lo que pasase, que nunca le dejaría saber lo que hacía por su bien, sino que mantendría
siempre en su corazón el secreto de su sacrificio.
Camino al club Buckingham, se detuvo en una florería, y le envió a Sybil, una cestilla con preciosos narcisos
de pétalos blancos . y pistilos que parecían ojos de faisán. Al lle gar al club, se dirigió en seguida a la
biblioteca y tocando el timbre, pidió al mozo que le trajese una limonada y un libro sobre toxicolo gía.
Había llegado a la conclusión de que era la mejor forma de llevar a cabo aquel enojoso asunto. Cualquier
otra forma en que entrase la violencia personal le resultaba de pésimo gusto; además, le importaba sobremanera
no matar a lady Clementina en forma que pudiese atraer la atención pública. Le horrorizaba la idea
de convertirse en la principal atracción de las reuniones de lady Windermere, o ver figurar su nombre en las
columnas de sociedad, de cualquier periódico vulgar. También debía pensar en el padre la madre de Sybil,
que eran gente astante anticuada, y quizá podrían poner objeciones al matrimonio si hubiese alguna sombra
de escándalo sobre él, aunque se sentía seguro de que si les contaba todas las circunstancias del asunto,
serían los prime ros en darse cuenta de los motivos que le habían impulsado a hacerlo. Le asistía toda la
razón para decidirse por el veneno. Era lo más seguro y lo más cauto, se realizaba en silencio, y se llevaba a
cabo sin necesidad de escenas penosas, a las que, como la mayoría de los ingleses, oponía profundos, grandes
reparos.
De la ciencia de los venenos, sin embargo, no conocía absolutamente nada, y como le pareció que al mozo
no le era posible encontrar nada sobre este asunto en la biblioteca, más allá de la Guía Ruff, y la re vista
Baily, comenzó a buscar por sí mismo en los anaqueles, y por fin dio con una edición de la Pharmacopaeia,
lujosamente encuadernada, y un ejemplar de la Toxicología de Erskine, editada por sir Mathew Reid, que
era presidente del Colegio Real de Medicina, y uno de los más antiguos socios del club Buckingham, y que
había sido elegido, por equivocación, en lugar de otro individuo; un contretemps 3 que enfureció de tal manera
al Comité, que cuando se presentó el verdadero propietario a ocupar su lugar, fue puesto en la lista
negra por unanimidad. Lord Arthur se sentía un poco confuso por los términos técnicos que aparecían en
los dos libros, y comenzó a lamentar el no haber puesto mayor atención en el estudio de sus clásicos en
Oxford, cuando en el segundo tomo de Ers kine se encontró con una muy interesante y completa descripción
sobre las propiedades de la aconitina, escrita en un inglés bastante claro. Le pareció que era exactamente la
clase de veneno que necesitaba. Era rápido, sin lugar a dudas, casi in mediato en sus efectos; no producía
dolor, y cuando se ingería en forma de una cápsula de gelatina, lo más recomendado por sir Mathew, no
tenía nada de sabor desagradable. Desde luego anotó en el puño de su camisa la cantidad que era necesaria
para una dosis fatal, y volviendo a dejar los libros en su sitio, abandonó el club dirigiéndose hacia arriba de
la calle St. James, al establecimiento de Pestle y Humbey, los famosos químicos. Míster Pestle, que siempre
atendía personalmente a la aristocracia, se mostró bastante sorprendido ante su cliente, y con una actitud
muy cortés y deferente, murmuró algo acerca de la necesidad de presentar una receta médica. No obstante,
cuando lord Arthur le explicó que lo que solicitaba era para ser usado en un gran mastín noruego del que
tenía que deshacerse porque presentaba ciertas manifestaciones de rabia y que ya había mordido dos veces
a su cochero en la pantorrilla, se mostró completamente satisfecho, y felicitó a lord Arthur por sus maravillosos
conocimientos en materia de toxicología.
Lord Arthur guardó la cápsula en una bonita bonbonnière de plata que había visto en el escaparate de una
tienda en Bond Street, desechando así la fea caja para píldoras del establecimiento Pestle y Humbey, y se
dirigió en seguida a la casa de lady Clementina.
-Bien, Monsieur le mauvais sujet 4 -exclamó la anciana señora cuando le vio entrar al salón-. ¿Por qué no
me has venido a ver en tanto tiempo?
-Mi querida lady Clem, ya no me queda tiempo para nada -contestó lord Arthur sonriendo. -¿Tendré que
creer, que tú andas todo el día con miss Sybil Merton comprando chiffons 5 y hablando tonterías? No acabo
de entender por qué la gente le da tanta importancia a eso de casarse. En mi tiempo nunca soñamos con
tanto parloteo y tanto estarse arrullando en público, ni aun siquiera en privado.
-Le aseguro que no he visto a Sybil hace veinticuatro horas, lady Clem. Por lo que sé, creo que está ahora
por completo en manos de sus sombrereras.
-Y por supuesto, ésa es la única razón por la cual has venido a ver a una mujer vieja y fea como yo. Me
pregunto cómo es posible que vosotros los hombres no toméis nota. On a fait des folies pour moi,6 y aquí
estoy, un pobre ser reumático, con una fachada falsa y con mal genio. Que si no fuese por la querida lady
Jansen, que me envía tedas las peores novelas francesas que caen en sus manos, no creo que podría pasar el
día. Los doctores no sirven para nada, excepto para sacarnos sus honorarios. Ni siquiera pueden aliviarme
el ardor de estómago.
-Aquí le traigo un remedio que la curará de eso, lady Clem -dijo lord Arthur, muy serio-, es algo extraordinario,
inventado por un americano.
-Creo no gustar de los inventos americanos, Arthur. Estoy segura. He leído algunas novelas americanas
últimamente, y eran bastante disparatadas.
-¡Ah, pero esto no es dispara tado en lo más mínimo, lady Clem! Le aseguro que es un remedio perfecto.
Debe prometer que lo va a probar -y lord Arthur sacó de su bolsillo la pequeña caja, y se la entregó.
3Contratiempo.
4 Señor mal hombre.
5 Trapos, bagatelas.
6 Se han hecho muchas locuras por mí.
-Bueno, la cajita es encantadora, Arthur. ¿De veras me la obsequias?, eres muy amable. ¿Y es ésta la medicina
maravillosa? Parece un bonbon. Me la tomaré ahora mismo.
-¡Cielo santo! ¡Lady Clem! -gritó lord Arthur deteniéndole la ma no-, no debe hacerlo. Se trata de un medicamento
homeopático, y si lo toma no sintiendo ese ardor de estómago, le puede hacer un daño terrible.
Espere a tener un nuevo ataque, y entonces lo toma. Se quedará sorprendida por los rápidos resultados.
-Me gustaría tomarlo ahora, replicó lady Clementina, sosteniendo contra la luz la pequeña cápsula
transparente que dejaba ver su burbuja flotante de aconitina-. Estoy segura de que es deliciosa. La cosa es
que, aunque odio a los doctores, me encantan las medicinas. Sin embargo, la reservaré para mi próxima
crisis.
-¿Y cuándo cree usted tenerla? -preguntó ansiosamente lord Arthur-. ¿Será pronto?
-Espero que no sea antes de una semana. Ayer en la mañana la pasé muy mal. Pero una nunca sabe...
-¿Entonces está usted segura de que le volverá a dar otro ataque antes del fin de mes, lady Clem?
-Me lo temo. ¡Pero te muestras muy atento conmigo hoy, Arthur! De veras, Sybil te ha hecho mucho
bien. Y ahora debes irte en seguida, porque esta noche voy a cenar con gente muy aburrida, que no comen ta
los escándalos ni las novedades, y sé que si no duermo mi siesta acostumbrada ahora, no podré mantenerme
despierta durante la cena. Adiós Arthur, dale mis cariños a Sybil, y muchas gracias por esa me dicina americana.
-¿No olvidará tomarla, lady Clem, verdad? -dijo lord Arthur levantándose de su asiento.
-Claro que no, tonto. Eres muy bueno por acordarte de mí, y te es cribiré para decirte si quiero más.
Lord Arthur abandonó la casa muy animado; y con una sensación de inmenso alivio.
Esa misma noche se entrevistó con Sybil Merton. Le contó cómo de pronto se había visto envuelto en
una situación terriblemente difícil, y de la cual ni el honor ni el deber le permitían retirarse. Le dijo que el
matrimonio tendría que posponerse por el momento, hasta que él se viese libre de esos delicados compromisos,
pues no era un hombre libre. Le imploró que tuviese confianza en él, y que no dudase para nada del
futuro. Todo saldría bien, pero la paciencia era necesaria.
La escena tuvo lugar en el invernadero de la casa de míster Merton, situada en Park Lane, y en la que
lord Arthur había cenado como de costumbre. Sybil nunca había parecido ser más feliz, y por un momento
lord Arthur se sintió tentado de portarse como un cobarde, y escribir a lady Clementina que le devolviera la
píldora, y dejar que el ma trimo nio se realizase, como si en el mundo no existiese el tal míster Podgers. Sin
embargo, su buen juicio se impuso en seguida, y no flaqueó cuando Sybil se arrojó llorando en sus brazos.
Aquella belleza que estremecía sus sentidos, también le tocó la conciencia. Pensó que destrozar una vida
tan preciosa, por anticipar unos pocos meses de pla cer, sería una mala acción.
Permaneció con Sybil hasta cerca de la medianoche, consolándola y consolándose él al mismo tiempo.
Muy temprano, a la mañana siguiente, salió rumbo a Venecia, después de haber escrito, en forma varonil,
una carta muy caballerosa a míster Merton, explicándole el aplazamiento necesario de su matrimonio.
CAPITULO IV
En Venecia se encontró con su hermano, lord Surbiton, que acababa de llegar de Corfú en su yate. Los
dos jóvenes pasaron juntos dos semanas deliciosas. En las maña nas paseaban por el Lido, o se deslizaban
en su larga góndola negra, sobre los verdes canales; en las tardes recibían a sus visitas en el yate; y en las
noches cenaban en Florian 1 y fumaban incontables cigarrillos en la Piazza 2 No obstante, lord Àrthur no se
sentía feliz. Todos los días leía atentamente la columna de defunciones en el Times, esperando encontrar la
noticia de la muerte de lady Clem, pero también todos los días quedaba desilusionado. Empezó a temer que
algún contratiempo le hubiese sobrevenido, y con frecuencia lamentaba el haberla disuadido de tomarse la
aconitina en aquel momento en que se mostró tan decidida a probar sus efectos. Además, las cartas de Sybil,
aunque llenas de expresiones de amor, de confianza y ternura, con frecuencia tenían un tono triste y a
veces pensaba que se había separado ya de ella para siempre.
Al término de dos semanas, lord Surbiton se cansó de Venecia, y decidió seguir la costa bajando hacia
Rávena, pues había oído decir que abundaba la cacería de volátiles en Pinetum. Al pronto lord Arthur se
negó rotundamente a acompañarle, pero Surbiton, a quien estimaba profundamente, por fin le persuadió diciéndole
que si se quedaba en Danielli 3 solo, iba a caer muerto de tedio, y en la mañana del 15 comenzaron
a navegar con un fuerte viento que soplaba del noroeste y un mar bastante picado. La travesía fue excelente,
y la vida en cubierta y al aire libre, hizo volver los colores a las mejillas de lord Arthur, pero ya cerca
del día 22 comenzó a sentir ansiedad por no saber nada de lady Clementina, y a pesar de las objeciones que
le hizo Surbiton, re gresó a Venecia por tren.
1 Café de gran tradición, que actualmente conserva la misma fama. Así lo describía el escritor español
Pedro A. de Alarcón: “El Café Florian tiene renombre europeo, por lo lindo, artístico y lujoso. Más que un
café, parece el tocador de una reina, adornado en estilo medio Médicis, medio Luis XIV. Sus muchas y
pequeñísimas estancias se hallan decoradas con tanto lujo como primor. Las paredes están pintadas al fresco,
con cristales encima. Estatuitas doradas a fuego sostienen luces de gas en lámparas pompeyanas. Las
mesas son de mármol de Carrara y descansan en preciosas columnitas bizantinas... En suma: el célebre Café
Florian (que nunca se ha cerrado de noche desde los tiempos de la señoría, de las mascaradas, etc.), es
digno de la Plaza de San Marcos, como la Plaza de San Marcos merece su destino de s ala principal de Venecia.”
De Madrid a Nápoles, 3" ed., I, Madrid, 1886, pp. 367-368.
2 Se refiere a la Plaza de San Marcos.
3 En tiempos de O. W. era el gran hotel de lujo y tradición en Venecia. Sigue siendo hoy día clasificado
como de primera clase.
Al salir de la góndola para poner pie sobre los escalones del hotel, el propietario salió a recibirle con un
montón de telegramas. Lord Arthur casi los arrebató de su mano, abriéndolos precipitadamente. Todo había
sucedido con éxito completo. ¡Lady Clementina había muerto de repente en la noche del día 17!
Su primer pensamiento fue para Sybil, y en seguida le puso un telegrama, anunciándole su regreso inmediato
a Londres. Entonces le ordenó a su ayuda de cámara que hiciese su equipaje para tenerlo listo y
salir en el correo de la noche, se arregló con sus gondoleros pagándoles el triple de la tarifa acostumbrada,
y subió a sus habitaciones con paso ligero y un corazón ale gre. Allí encontró tres cartas esperándole. Una
era de la misma Sybil, llena de comprensión afectuosa y dándole el pésame. Las otras eran de su madre, y
del abogado de lady Clementina. Según parecía, la anciana señora cenó con la duquesa aquella misma noche,
tuvo seducidos a todos por sus ocurrencias y su esprit, pero se había retirado a su casa, algo temprano,
quejándose de ardor de estómago. A la mañana siguiente la encontraron muerta en su cama, aparentemente
sin haber sufrido algún dolor. En seguida se había mandado llamar a sir Mathew Reid, pero, por supuesto,
ya no había nada que hacer, e iba a ser sepultada el día 22 en Beauchamp Chalcote. Unos días antes de morir
hizo su testamento, dejándole a lord Arthur. su pequeña casa de la calle Curzon, y todo su mobilia rio,
sus objetos personales y los cuadros, excepto su colección de miniaturas, que deberían pasar a poder de su
hermana, lady Margaret Rufford, y su collar de amatistas, que había sido dedicado a Sybil Merton. El inmueble
no valía gran cosa; pero míster Mansfield, el abogado, manifestaba un deseo extremo de que lord
Arthur regresase, a ser posible, en seguida, pues había que liquidar muchas cuentas, y lady Clementina
nunca había llevado su contabilidad en forma ordenada.
Lord Arthur se sintió muy con movido al ver cómo lady Clementina lo había recordado tan bondadosamente,
y comprendía que míster Podgers era responsable por todo aquello. No obstante su amor por
Sybil, domaba sobre cualquiera otra emoción, y el sentirse consciente de que había cumplido con su deber,
le daba paz y le prestaba valor. Cuando llegó a Charing Cross,4 se sentía perfectamente feliz.
Los Merton le recibieron con gran amabilidad. Sybil le hizo prometer que ya nunca permitiría que algo se
interpusiese entre ellos, y la boda se fijó para el 7 de junio. De nuevo le pareció la vida luminosa y bella, y
su acostumbrado buen humor volvió a él.
Un día, sin embargo, mientras se encontraba en la casa de la calle Curzon, acompañado por el abogado
de lady Clementina, y de Sybil, quemando paquetes de cartas borrosas y vaciando cajones donde se fueron
guardando cachivaches viejos y otras bagatelas, de pronto la joven lanzó una exclamación alegre.
-¿Qué has encontrado, Sybil? -dijo lord Arthur levantando la vista de su tarea y sonriendo.
-Esta encantadora bonbonnière,5 de plata, Arthur. ¿No es rara? Parece holandesa. ¡Dámela! Sé que las
amatistas no me favorecerán sino cuando haya pasado de los ochenta.
4 En este lugar, al oeste del Strand y el norte de Whitehall, cerca de Trafalgar Square, Eduardo I erigió la
última de una serie de cruces que en me» moría de la reina Leonor (d. 1290) se encuentran en varios lugares
de Londres. Hoy queda a un lado la estación de los ferrocarriles South-Eastern & Chatam, en cuya gran
entrada se levanta una magnífica cruz moderna a pocos pasos de donde estuvo la antigua, ya desaparecida.
5 Caja para guardar confituras.
Era la caja que había contenido la cápsula de aconitina.
Lord Arthur se estremeció, y un ligero rubor cubrió sus mejillas.
Casi se había olvidado de lo que había hecho, y le pareció una extraña coincidencia que Sybil, por cuyo
bien tuvo que pasar todas aquellas terribles ansiedades, hubiese sido la primera en traérselas a la memoria.
-Por supuesto que puedes quedártela. Yo se la regalé a lady Clem.
-¡Oh!, gracias Arthur; ¿y puedo también quedarme con el bombón? No sabía que a lady Clementina le
gustasen los dulces. Creía que era demasiado intelectual.
Lord Arthur se puso intensamente pálido, y una idea horrible cruzó por su mente.
-¿Bombón, Sybil? ¿Qué dices? -murmuró en voz baja y ronca.
-Hay uno dentro; es todo. Parece viejo, está cubierto de polvo y no me da la más mínima gana de comerlo.
¿Qué te pasa, Arthur? ¡Qué pálido estás!
La conmoción de aquel descubrimiento superaba sus fuerzas, y tirando la cápsula al fuego, se dejó caer
en el sofá con un sollozo de desesperación.
CAPITULO V
Míster Merton se mostraba muy contrariado con este segundo aplazamiento del matrimonio, y lady Julia,
que ya había encargado su vestido para la boda, hizo todo lo posible para que Sybil rompiese su compromiso.
Pero aunque Sybil amaba profundamente a su madre, había entregado su vida en manos de lord Arthur,
y nada de lo que lady Julia pudiese decir iba a hacer vacilar su fe hacia él. En cuanto a lord Arthur, fueron
muchos los días que necesitó para reponerse de aquella terrible decepción, y por algún tiempo tuvo los nervios
deshechos. Sin embargo, su excelente sentido común pronto se impuso, y su mente sana y práctica no
le dejó titubear por mucho tiempo acerca de lo que debería hacer. Ya que el veneno había sido un completo
fra caso, la dinamita, o cualquier otra forma de explosivo, era lo que debería probar.
En consecuencia, volvió a examinar la lista de amigos y parientes y, después de un cuidadoso examen, y
de considerar detenidamente cada caso, llegó a la conclusión de volar a su tío, el deán de Chichester. Hombre
de gran cultura y saber, tenía una gran afición por los relojes, y era dueño de una magnífica colección
de esos contadores del tiempo, desde los más raros fabricados en el siglo xv, hasta los de nuestros días, y
esto le pareció una excelente coyuntura para llevar a cabo su plan. El dónde conseguir la máquina infernal,
ya era otra cosa. La Guía de Londres no le proporcionó ninguna información al respecto, y comprendía que
de nada le iba a ser útil acudir a Scotland Yard en aquel sentido, pues parece que ignoraban todo lo concerniente
a las actividades de los dinamiteros hasta que no ocurría una explosión, y aún así permanecían más o
menos en la misma ignorancia.
De repente se acordó de su amigo Rouvaloff, un joven raso, de grandes tendencias revolucionarias, y a
quien había conocido en casa de lady Windermere durante el invierno. Según parece, el conde Rouvaloff se
dedicaba a escribir una vida de Pedro el Grande, y había venido a Inglaterra con el fin de estudiar los documentos
relacionados con la residencia del zar en aquel país, como carpintero de ribera; pero exis tía la
sospecha, muy generalizada, de que se trataba de un agente nihilista, e indudablemente la embajada rusa no
veía con buenos ojos su presencia en Londres. Lord Arthur pensó que ése era el hombre que necesitaba
para llevar a cabo sus propósitos, y una maîkana se dirigió a su alojamiento en Bloomsbury, para pedirle
consejo y ayuda.
-¿Así es que usted está tomando en serio la política? -contestó el conde Rouvaloff, al terminar lord Arthur
de explicarle el objeto de su visita.
Pero lord Arthur, que detestaba las baladronadas de cualquier cla se que fuesen, se sintió obligado a declarar
que en él no existía el me nor interés por las cuestiones sociales, y que simplemente deseaba un aparato
explosivo para un asunto privado y familar, en el cual nadie estaba implicado más que él.
El conde Rouvaloff le miró por unos instantes con asombro y, entonces, viendo que la cosa iba en serio,
escribió una dirección en un trozo de papel, puso sus iniciales, y se lo alargó por encima de la mesa.
-Scotland Yard daría cualquier cosa por conocer esta dirección, querido amigo.
-Pues no la obtendrán -dijo lord Arthur riendo-, y después de estrechar efusivamente la mano del joven
ruso, bajó de prisa las escale ras leyendo lo escrito en el papel e indicando al cochero que se diriese a la Plaza
Soho. Al llegar allí o despidió y se fue caminando por la calle Greek, hasta llegar a una plazoleta llamada
Bayle Court. Al pasar bajo la arcada se encontró en una especie de cul-de-sac, 1 que aparentaba estar
ocupado por una lavandería francesa, pues de casa a casa, una verdadera red de cuerdas cargadas de ropa
blanca se mecía, en el aire matinal. Fue caminando hasta el final del callejón, tocando en la puerta de una
pequeña vivienda pintada de verde. Después de esperar un rato, durante el cual cada una de las ventanas se
convertía en una masa informe de caras curiosas, la puerta le fue franqueada por un individuo de aire ordinario
y extranjero, que en mal inglés le preguntó qué era lo que se le ofrecía. Lord Arthur le hizo entrega
del papel que el conde Rouvaloff le había dado, y el hombre, al terminar de examinarlo, haciendo una reverencia,
le introdujo a un cuarto del primer piso, destartalado y triste. Poco después Herr Winckelkopf, como
se le llamaba en Inglaterra, entró apresurado, con una servilleta al cuello, llena de manchas de vino, y un tenedor
en la mano izquierda.
-El conde Rouvaloff me ha entregado para usted estas líneas de presentación -dijo lord Arthur inclinándose-.
Y tengo gran interés en entrevistarme con usted para un negocio. Mi nombre es Smith, míster
Robert Smith, y quisiera que me vendiese un reloj de dinamita.
-Encantado de conocerle, lord Arthur -dijo el genial hombrecillo alemán, riendo-. No se alarme usted, es
mi obligación el conocer a todo el mundo, y recuerdo haberle visto una noche en casa de lady Windermere;
espero que Su Gracia se encuentre bien. ¿No le importa sentarse conmigo mientras termino de desayunar?
Hay un excelente pâté, y mis amigos son tan amables que dicen que mi vino del Rhin es mejor que cualquiera
de los que beben en la embajada de Alemania.
Y antes de que lord Arthur se hubiese repuesto de su sorpresa por haber sido reconocido, se encontró sentado
en la estancia del fondo, bebiendo el más delicioso Marcobruner, escanciado de un botellón donde se
destacaba el monograma imperial; y hablando de la manera más amistosa con el famoso conspirador.
-Los relojes de dinamita -dijo Herr Winckelkopf- no son un buen artículo de exportación extranjera, ya
que aun suponiendo que haya suerte en pasar las aduanas, el servicio de ferrocarriles es tan irregular, que
por lo general explotan antes de llegar a su destino. Pero, sin embargo, si usted lo que desea es para taso
doméstico, le puedo proporcionar un excelente artículo, y garantizarle que los resultados habrán de satisfacerle.
Pero, ¿puedo preguntarle para quién es? Si es para la policía o para alguien relacionado con Scotland
Yard,2 me temo que no voy a poder ayudarle. Los detectives ingleses son nuestros mejores amigos, y siempre
he llegado a la concusión de que tomando en cuenta su estupidez, siempre podemos hacer lo que queramos.
No podría prescindir de ninguno de ellos.
1Callejón sin salida.
2 Dirección de Policía de la ciudad de Londres.
-Le aseguro -dijo lord Arthur- que el asunto no tiene nada que ver con la policía. La verdad es que. el reloj
está destinado al deán de Chichester.
-¡Vaya, vaya!, nunca pude imaginar que fuese usted tan exaltado en cuestiones religiosas. Hoy día pocos
jóvenes se ocupan de eso.
-Creo que usted me sobreestima, Herr Winckelkopf -replicó lord Arthur sonrojándose- y en verdad no sé
nada de teología.
-Entonces, ¿se trata de un asun to personal?
-Puramente personal.
Herr Winckelkopf se encogió de hombros, y abandonando la habitación, regresó al cabo de unos minutos,
trayendo un cartucho de dinamita, más o menos del tamaño de un centavo, en diámetro; y un pequeño
reloj francés, muy bonito, rematado por una figura de la Li bertad, pisoteando a la hidra del Despotismo.
La cara de lord Arthur se animó al verlo.
-¡Es justamente lo que quiero! -exclamó - y ahora dígame cómo se le hace funcionar.
-¡Ah!, ése es mi secreto -dijo Herr Winckelkopf, contemplando su invento con una mirada de orgullo
muy justificado-; dígame cuando quiere que explote, y yo ajustaré el mecanismo para el momento exacto.
-Bueno..., hoy es martes, y si lo pudiese enviar en seguida...
-Eso no va a ser posible; tengo entre manos una gran cantidad de trabajos importantes para algunos amigos
míos en Moscú. Sin embargo, puedo enviárselo mañana.
-Está bien, habrá bastante tiempo -respondió lord Arthur cortésmente- si lo envía mañana en la noche, o
el jueves por la mañana. Para el momento de la explosión... digamos, el viernes a mediodía exactamente. El
deán siempre se encuentra en casa a esa hora.
-Viernes, a mediodía -repitió Herr Winckelkopf, y se puso a escribir una nota en un gran libro de registros,
que estaba sobre un escritorio, cerca de la chimenea.
-Y ahora -añadió lord Arthur levantándose de su asiento- le suplico que me diga cuánto son sus h onorarios.
-Se trata de algo tan sin importancia, lord Arthur, que sólo le cobrar„ el costo de cada uno de los elementos:
la dinamita vale siete chelines con seis peniques; la ma quinaria de relojería tres libras, y el porte unos
cinco chelines. Me complace muchísimo servir a cualquier amigo del conde Rouvaloff.
-Pero, ¿y la molestia que usted se ha tomado, Herr Winckelkopf?
-¡Oh, eso no es nada!, me da mucho gusto. Yo no trabajo por dinero; yo vivo por completo para mi arte.
Lord Arthur puso cuatro libras, dos chelines y seis peniques sobre la mesa, dio las gracias al alemán por
su amabilidad, y habiendo logrado declinar una invitación para conocer a algunos anarquistas en un témerienda
al siguiente sábado, abandonó la casa y se dirigió al parque.
Durante los dos días siguientes se sentía en un estado de agitación terrible y el viernes, a las doce, fue al
Buckingham para esperar noticias. Durante toda la tarde, el estólido ujier se la pasó entregando telegramas
de varias partes del país, dando los resultados de las carre ras, informando sobre fallos de divorcios, el estado
del tiempo y asuntos por el estilo, mientras la cinta telegráfica proporcionaba detalles tediosos acerca de
la sesión nocturna de la Cámara de los Comunes, y de un pánico pasajero, registrado en la Bolsa de Valores.
A las cuatro de la tarde, llegaron los periódicos de la noche, y lord Arthur desapareció en la biblioteca,
llevando consigo el Pall Mall, St. James Gazette, el Globe, y el Echo, provocando la indignación del coronel
Goodchild, que deseaba leer los reportazgos sobre un discurso que él había pronunciado durante la mañana
en la Mansion House, sobre el asunto de las misiones en África del sur, y la conveniencia de contar
con obispos negros en cada una de las provincias, pues por alguna desconocida razón, no se fiaba del Evetúng
News. Ninguno de los periódicos, sin embargo, hacía mención, o daba alguna noticia referente a Chichester,
y lord Arthur presentía que el atentado seguramente había sido un fra caso. Esto resultaba para él un
golpe terrible, y sus nervios estaban tensos. Herr Winckelkopf, a quien fue a visitar al día siguiente, se volcó
en mil excusas rebuscadas, y se ofreció a conseguirle otro reloj gra tis, o una caja de bombas de nitro -
glicerina al precio de costo. Pero ya había perdido la fe en los explo sivos, y el mismo Herr Winckelkopf
reconoció que todo estaba tan adulterado, hoy día, que hasta la dinamita era raro encontrarla pura. El alemancillo,
no obstante, aun admitiendo que algo marchó mal en el mecanismo, todavía guardaba esperanzas
de que el reloj explotaría, y citó el caso de un barómetro que envió en cierta ocasión al gobernador militar
de Odesa, el cual, aun habiendo sido puesto en la hora justa para que explotase en diez días, no llegó a realizarlo
sino tres meses después. Cierto era también, que cuando explotó, no logró más que volar en átomos
a una sirvienta, ya que el gobernador había salido de la ciudad seis semanas antes, pero por lo menos demostró
que la dinamita, como fuerza destructora, era, bajo el control de una maquinaria, un agente poderoso,
aunque no siempre puntual. Lord Arthur se sintió un poco consolado con estas reflexiones; pero también
aquí su destino fue la desilusión, pues dos días después, al subir las escaleras, la duquesa lo llamó a su
saloncillo privado, para mostrarle una carta que había recibido de la rectoría.
-Jane escribe cartas encantadoras -dijo la duquesa-; debes leer esta última. Es casi tan buena como las
novelas que nos manda Mudie.
Lord Arthur la arrebató rápidamente de sus manos. Decía lo siguiente:
“Mi querida tía:
”Mil gracias por la franela que me has enviado para la Dorcas So ciety, y también por el percal. Estoy de
acuerdo contigo en que es una tontería eso de que quieran lucir cosas bonitas, hoy día todo el mundo es tan
radical e irreligioso, que es difícil hacerles comprender que no deben tratar de vestirse como la clase alta.
Realmente no sé a dónde vamos a parar. Como dice papá, muchas veces en sus sermones, vivimos una época
de descreimiento.
”No hemos divertido mucho con un reloj que un admirador anónimo le envió a papá el jueves pasado.
Llegó de Londres, dentro de una caja de madera y con el porte pagado; y papá cree que lo ha envia do alguien
que ha debido leer su notable sermón: “¿Es la Licencia Libertad?”, porque sobre el reloj hay una figura
de mujer con la cabeza cubierta, por lo que papá dice que es un goro de la Libertad. A mí no me parece
nada favorecedor, pero papá dice que es un símbolo histórico; supongo que así es. Parker lo desempacó,
y papá lo puso sobre la repisa de la chimenea, y cuando estábamos todos sentados en la biblioteca el viernes
en la mañana, al momento de dar las doce, oímos un ruido como zumbido de alas, una pequeña bocanada
de humo salió del pedestal, bajo la figura, ¡y la diosa de la libertad se cayó y se rompió la nariz en el
borde de la parrilla! María se alarmó bastante, pero la cosa era tan divertida, que james y yo nos moríamos
de risa, y hasta a papá le hizo gracia. Al exa minarlo vimos que se trataba de una especie de despertador, y
que si se le marcaba una hora, y se ponía un poco de pólvora y un fulminante bajo el martillete, hacía un
pequeño estallido en el momento que se quisiese. Papá dijo que no debería quedar en la biblioteca, pues
hacía mucho ruido, así es que Reggie se lo llevó al salón de clases, y todo el día se lo pasa hacien do con él
pequeñas explosiones. ¿No crees que le habría de gustar a Arthur tener uno- igual a éste como regalo de
bodas? Deben estar muy de moda en Londres. Papá dice que harían un gran bien, pues demuestran que la
Libetard no puede durar, sino que debe sucumbir. También dice papá que la Libertad se inventó en tiempo
de la Revolución Francesa. ¡Me parece horrible!
”Tengo que ir ahora a la reunión de la Dorcas Society, donde leeré tu carta, que resulta ser muy instructiva.
¡Qué cierta es tu opinión, querida tía, que dada la clase a que pertenecen, no deberían ponerse cosas
que no les caen bien; y me parece, además, que su preocupación por el traje es absurda, cuando exis ten
tantas cosas que son más importantes en este mundo y en el otro. Me da mucho gusto saber que la popelina
floreada te haya salido tan buena, y que tu encaje no se rompie se. El miércoles voy a lucir, en la reunión del
obispo, el vestido de satín amarillo que tuviste la amabilidad de regalarme; creo que se verá bien. ¿No tiene
usted lazos, tía? Jennings dice que todo el mundo lleva ahora lazos, y que las enaguas deben teneú'volantes.
Reggie acaba de hacer otra explosión, y papá ha ordenado que se lleven el reloj al establo. Creo que a papá
ya no le gusta tanto como le gustó al principio, aunque sí se siente muy halagado de que le hayan enviado
un juguete tan ingenioso. Esto demuestra que la gente lee sus sermones y que sacan provecho de ellos.
”Papá te envía todo su cariño al cual se unen lames, Reggie y Ma ría, con la esperanza de que tío Cecil esté
mejorado de la gota. Créeme siempre, tía querida, tu amante sobrina,
”JANE PERCY.
PS. Infórmame acerca de los -lazos. Jennings insiste en decir que son la última moda.”
El aspecto de lord Arthur era tan serio y triste al terminar de leer la carta, que la duquesa comenzó a reír.
-¡Mi querido Arthur! -exclamó-, ¡ya no volveré a enseñarte cartas de ninguna joven!, pero, ¿qué le contesto
sobre lo del reloj? Me parece un invento muy importante; creo que me gustaría tener uno.
-Pues yo no creo mucho en ellos -replicó lord Arthur con una sonrisa melancólica, y después de besar a
su madre, salió de la alcoba.
Al llegar a su habitación en el piso alto se dejó caer en un sofá, y los ojos se le llenaron de lágrimas.
Había hecho todo lo posible por cometer aquel asesinato, pero en ambas ocasiones fue un fracaso, y desde
luego no por culpa suya. Estaba empeñado en cumplir con su deber, pero al parecer el destino le había tra icionado.
Se sentía deprimido por una sensación de esterilidad en sus buenas intenciones y por la ineficacia
de sus esfuerzos en tratar de llevar a cabo un acto honrado. Quizá fuese mejor romper definitivamente su
compromiso de matrimo nio. Sybil iba a sufrir, es cierto, pero el sufrimiento no podría, en realidad, inutil izar
para siempre una naturaleza tan noble como la de ella. En cuanto a él, ¿qué importaba? Siempre habrá
guerras en las cuales un hombre puede morir, una causa por la cual un hombre puede ofrecer su vida, y
como la vida no le brindaba ya ningún aliciente, tampoco el morir le causaba terror. Sería mejor dejar que
el destino determinase su suerte. Él no iba a hacer nada por modificarlo.
A las siete y media se vistió y fue al club. Surbiton estaba allí con un grupo de amigos, y se vio obligado
a cenar con ellos. Su charla trivial y sus bromas tontas no le interesaban, y tan pronto como sirvieron el
café, pretextando un compromiso anterior, abandonó su compañía. Al salir del club, el ujier le entregó una
carta. Era de Herr Winckelkopf, pidiéndole que le visitase al día siguiente, para mostrarle un paraguas explosivo,
que operaba en el momento de abrirse. Era el último invento, y acababa de lle gar de Génova.
Rompió la carta en pedacitos. Estaba decidido a no recurrir ya más a nuevos experimentos.
Estuvo caminando a lo largo del parapeto del Támesis, y por mu cho rato descansó sentado a la orilla del
río. La luna se asomaba sobre las crestas de las nubes oscuras, como el ojo de un león, e innumerables estrellas
brillaban en la bóveda celeste como oro espolvoreado en una cúpula. De vez en cuando un lanchón
se deslizaba sobre las aguas cenagosas, siguiendo la corriente río abajo, y las señales de los ferrocarriles
cambiaban de verde a rojo mientras los trenes corrían silbando sobre los puentes. Poco tiempo después se
oyeron las doce desde la alta torre de Westminster, y a cada toque de su sonora campanada, la noche parecía
estreme cerse.
Más tarde desaparecieron las luces de los ferrocarriles, Y sólo que dó brillando un farol solitario, como un
gran rubí sostenido por un poste gigantesco, y el rumor de la ciudad se fue desvaneciendo.
Al dar las dos, lord Arthur se puso en pie y fue caminando hacia Blackfriars.
¡Encontraba todo tan irreal como si fuese un sueño extraño! Las casas en la orilla opuesta parecían surgir
de las tinieblas. Se podría decir que la plata y las sombras daban forma a un nuevo mundo. La gran cúpula
de San Pablo flotaba como un enbrme globo en la atmósfera oscura.
Al acercarse a la Aguja de Cleopatra, vislumbró a un hombre apoyado en el parapeto; ya cerca de él,
aquel individuo levantó la cabeza y la luz de gas cayó de lleno en su cara.
¡Era míster Podgers, el quiromántico!, no cabía equivocarse ante aquella cara regordeta y fofa, los anteojos
de montura dorada, la débil sonrisa enfermiza, la boca sensual.
Lord Arthur se detuvo, una idea luminosa vino a su mente, y des lizándose con pasos cautos a su es palda,
en un instante tuvo sujeto por ambas piernas a míster Podgers y le arrojó al Támesis. Se pudo escuchar un
soez juramento y el ruido del chapotear en las aguas; después todo quedó en silencio. Lord Arthur miraba
con ansia la superficie de las aguas, pero no pudo descubrir al' quiromántico, sino el sombrero de copa
haciendo piruetas sobre un remolino de agua iluminado por la luna. A los pocos minutos también el sombrero
se hundió, y no quedaba ya ninguna huella visible de míster Podgers. Por un momento su imagin ación
le hizo ver una silueta deforme que subía la escalera del puente, y la espantosa sensación de un nuevo
fracaso le invadió; pero sólo se trataba de un reflejo, y al salir dé nuevo la luna de entre las nubes, todo estaba
tranquilo. Por fin empezaba a creer que había realizado la sentencia del destino, lanzó un profundo
suspiro de alivio, y el nombre de Sybil vino a sus labios.
-¿Se le ha caído algo, señor? -dijo de repente una voz a su espalda.
Se volvió sobresaltado; era un policía con una linterna sorda en la mano.
-Nada importante, sargento -repuso sonriente, y deteniendo un coche que pasaba por allí, dijo al cochero
que lo llevase a la Plaza Belgrave.
Durante los días siguientes pasaba de la esperanza al temor. Hubo momentos en que casi le parecía que
míster Podgers iba a entrar al cuarto, y en el instante siguiente quedaba convencido de que el destino no
podía ser tan injusto hacia él. Por dos veces fue a la casa del quiromántico en la calle West Moon, pero le
faltó valor para tocar el timbre. Deseaba estar cierto de lo ocurrido, y al mismo tiempo el temor no le dejaba
actuar.
Al fin el momento había llegado. Estaba en el salón de fumar del club, tomando té y oyendo, bastante
aburrido, los comentarios de Surbiton a la última canción humorística estrenada en el Gaiety, cuando entró
el camarero con los periódicos de la noche. Lord Arthur, tomando al azar la St. James Gazette, comenzaba
a volver distraídamente las páginas, cuando de pronto un sorprendente encabezado cayó bajo sus ojos:
“SUICIDIO DE UN QUIROMÁNTICO”
Se puso pálido de emoción, y comenzó a leer. La pequeña noticia decía lo siguiente:
“Ayer en la mañana, a la siete, el cuerpo de míster Septimus R. Podgers, eminente quiromántico, fue
arrojado por las aguas a las orillas de Green wich, frente al hotel Ship. El desgraciado señor había sido
echado de me nos durante varios días, y una gran ansiedad se había dejado sentir en los círculos quirománticos.
Parece ser que se suicidó bajo el influjo de una depresión mental pasajera, causada por exceso de trabajo,
y el veredicto concerniente a este caso fue entregado esta tarde por los médicos forenses. Míster Podgers
acababa de terminar un extenso tratado sobre el tema de la mano humana, que será publicado en fecha
próxima y que indudablemente habrá de atraer la atención de un gran público. El difunto tenía 65 años, y
no parece que haya dejado parientes.”
Lord Arthur salió precipitada mente del club con el periódico aún en la mano, y provocando el asombro
del ujier que en vano quiso detenerle.
Sin perder momento fue a Párk Lane. Sybil le vio venir desde la ventana y tuvo el presentimiento de que
traía buenas noticias. Bajó corriendo a recibirle, y al mirarle a la cara comprendió que todo marchaba bien.
-¡Mi querida Sybil! -gritó ¡casémonos mañana!
-¡Locuelo! ¡Pero si el pastel ni siquiera ha sido encargado! -excla mó Sybil riendo entre lágrimas.
CAPITULO VI
Cuando se consumó la boda, tres semanas más tarde, St. Peter estaba lleno de gente distinguida y elegante.
La ceremonia fue solemne y las palabras rituales leídas con un acento impresionante por el deán de Chichester,
y todos estuvieron de acuerdo al admitir que nunca habían visto una pareja más hermosa que la que
formaban el novio y la novia. Aún más que bellos, se veían felices. Ni por un solo instante lord Arthur lamentó
todo lo que había tenido que sufrir en bien de Sybil, mientras ella, por su parte, le entregó lo mejor
que una mujer puede entregar a un hombre: adoración, ternura y amor. Para ellos la realidad no mató el
romance. Siempre se sintieron jóvenes.
Algunos años después, cuando dos preciosos niños les habían nacido, lady Windermere vino a Alton
Priory para visitarles; era un lugar encantador; fue el regalo de bodas que el duque hizo a su hijo; y una tarde,
mientras estaba sentada en el jardín, con lady Arthur, bajo un limonero, viendo jugar a los niños en la
rosaleda, como si fuesen danzantes rayos de sol, tomó de repente la mano de su anfitriona y le dijo:
-Sybil, ¿eres feliz?
-Por supuesto, lady Windermere, soy muy feliz. ¿Usted no lo es?
-No tengo tiempo para serlo, Sybil. Siempre me gusta la última persona que me presentan; pero por lo
general, tan pronto como conozco a las personas, me canso de ellas.
-¿Qué ya no le satisfacen sus leones, lady Windermere?
-¡Ah, querida, ya no! Los leones son útiles sólo por una temporada; tan pronto como se les priva de sus
manes, se vuelven los seres más insípidos de la existencia. ¿Recuerdas aquel horroroso míster Pod gers? Era
un atroz impostor. Por supuesto que a mí eso no me importaba gran cosa, y cuando me pedía dinero prestado,
se lo perdonaba, pero no podía soportar que me hiciese el amor. La verdad es que me hizo odiar la quiromancia.
Ahora creo en la telepatía. Es mucho más divertida.
-Pues lo que es aquí, no debe usted decir nada contra la quiromancia, lady Windermere; es el único tema
sobre el cual Arthur no permite que s e burle nadie. Le aseguro que se lo toma muy en serio.
-No vayas a decirme que él cree en eso, Sybil.
-Pregúnteselo, lady Windermere, aquí llega.
Y lord Arthur se acercó llevando en las manos un gran ramo de rosas amarillas y sus dos hijos dan zando
a su alrededor.
-Lord Arthur...
-Sí, lady Windermere...
-De verdad, ¿cree usted en la quiromancia?
-Claro que sí -dijo el joven, sonriendo.
-Pero, por qué?
-Porque a ella debo toda la fe licidad de mi vida -murmuró dejándose caer en un sillón de mimbre.
-Mi querido lord Arthur, ¿qué es lo que le debe?
-A Sybil -respondió alargando- el ramo de rosas a su esposa, mirándose dentro de sus ojos violáceos.
-¡Qué tontería! -exclamó lady Windermere -. ¡Nunca en toda mi vida había oído semejante tontería!
FIN DE «EL CRIMEN DE LORD ARTHUR SAVILLE»

No hay comentarios:

-

INTERESANTES

¿QUIERES SALIR AQUI? ; ENLAZAME

-

Twitter

.

Etiquetas

h. p. lovecraft (122) relato (114) cuento (76) Stephen King (63) gotico (60) GIBRÁN KHALIL GIBRÁN (57) Robert Bloch (50) terror (48) lovecraft (46) guy de maupassant (44) Lord Dunsany (43) anne rice (39) horror (37) maupassant (37) scifi (35) Edgar Allan Poe (31) cuentos (28) ambrose bierce (27) Jorge Luis Borges (26) oscar wilde (26) los mitos de cthulhu (24) algernon blackwood (23) poema (23) ray bradbury (23) blood gothic (22) august derleth (21) dark (21) enlaces (21) 1ªparte (20) bloodgothic.blogspot.com (20) demonios (19) imagenes (19) poemas (19) 2ªparte (18) mario benedetti (18) vampiros (18) capitulo del necronomicon (17) h.p. lovecraft (17) poesia (17) relatos (16) Clark Ashton Smith (15) Horacio Quiroga (15) amanecer vudú (15) musica (15) alejandro dumas (14) becquer (13) blood (13) gothic (13) underground (13) Philip K. Dick (12) amor (12) charles dickens (12) fantasia (12) fredric brown (12) pulp (12) poe (11) EL BAR DEL INFIERNO (10) Howard Phillips Lovecraft (10) el vampiro (10) las mil y una noche (10) necronomicon (10) vampiro (10) Charles Bukowski (9) el hombre ilustrado (9) friedrich nietzsche (9) gibran khalil gibran (9) lilith (9) onirico (9) paul auster (9) subrealismo (9) terror onirico (9) victoriano (9) 2 (8) Andrés Díaz Sánchez (8) Fantasmagoría (8) Isaac Asimov (8) Lewis Carroll (8) Yukio Mishima (8) arte (8) cuento de amor (8) cuento gotico (8) diccionario (8) el extraño (8) fantasmas (8) franz kafka (8) king (8) psicodelicos (8) realidad (8) vamp (8) varios (8) videos (8) Bram Stoker (7) El Castillo de Otranto (7) Selección (7) autor novel (7) cthulhu (7) cuento corto (7) cuento onirico (7) demonologia (7) entrevista con el vampiro (7) guy (7) julio cortazar (7) mitos (7) novel (7) novela (7) oscuro (7) psi-ci (7) recopilacion (7) seleccion (7) sentimientos (7) shelley (7) tatuajes parlantes (7) un mundo feliz (7) 2ª parte (6) ALFRED BESTER (6) ANTON CHEJOV (6) Bestiario (6) Douglas Adams (6) LA VOZ DEL DIABLO (6) LAS BRUJAS DE MAYFAIR (6) RESIDENT EVIL (6) Rubén Darío (6) Selecciones (6) bukowsky (6) clive barker (6) crepusculo (6) cuento victoriano de amor (6) darknes (6) el paraiso perdido (6) el pasillo de la muerte (6) ficcion (6) john milton (6) la metamorfosis (6) mary (6) meyer stephenie (6) pandora (6) rammstein (6) ramsey campbell (6) realidad sucia (6) stephen (6) vampirismo (6) 3ªparte (5) ALEXANDRE DUMAS (5) ANGELES (5) ASÍ HABLÓ ZARATUSTRA (5) Charles Nodier (5) En busca de la ciudad del sol poniente (5) Flores de las Tinieblas (5) Lord des Morte (5) Marqués de Sade (5) aire frio (5) al azif (5) angel oscuro (5) aventuras (5) charles bukowsky (5) dioses (5) el cazador de sueños (5) el ceremonial (5) el demonio de la peste (5) el horla (5) gotica (5) henry kuttner (5) la casa del pasado (5) la hermandad negra (5) lavey (5) leyendas (5) libros (5) links (5) relato corto (5) wikipedia (5) Aldous Huxley (4) BRIAN W. ALDISS (4) CUESTION DE ETIQUETA (4) Drácula (4) Dylan Thomas (4) EL BESO SINIESTRO (4) EL RUISEÑOR Y LA ROSA (4) EL templo (4) ENTRADAS (4) Edmond Hamilton (4) Federico García Lorca (4) Historias de fantasmas (4) LIBROS DE LA UNIDAD (4) LOS MISERABLES (4) Las Mil y Una Noches (4) Los Fantasmas (4) Los Versos Satánicos (4) Poemas vampíricos (4) Poul Anderson (4) Richard Matheson (4) Robert E. Howard (4) Rudyard Kipling (4) Una Voz En La Noche (4) William Hope Hodgson (4) allan (4) anime (4) anonimo (4) avatars (4) chuck palahniuk (4) citas (4) colleen gleason (4) comentario (4) cuento gotico-victoriano (4) cyberia (4) de lo mejor de paul auster (4) diablos (4) donde cruzan los brujos (4) edgar (4) el diablo (4) el retrato de dorian gray (4) el sabueso (4) el wendigo (4) espiritus (4) fantastico (4) frankestein (4) frases (4) galeria (4) goticos (4) hechizos (4) historias (4) infierno (4) jorge fondebrider (4) la ciudad sin nombre (4) la hermosa vampirizada (4) letra (4) licantropia (4) los amados muertos (4) mito (4) muerte (4) saga vampiros (4) salman rushdie (4) schahrazada (4) twilight (4) victor hugo (4) voces de oscuridad (4) 1984 (3) 3 (3) 666 (3) A n n e R i c e (3) A r m a n d (3) AL ABISMO DE CHICAGO (3) ALGO LLAMADO ENOCH (3) Al otro lado del umbral (3) Alejandro Dolina (3) Apariciones de un Ángel (3) Arthur Machen (3) BOB SHAW (3) Brian Lumley (3) CRONICAS VAMPIRICAS 2 (3) Corto de Animación (3) Dan Brown (3) Días de ocio en el Yann (3) E. Hoffmann Price (3) E. T. A. Hoffmann (3) EL DESAFÍO DEL MAS ALLÁ (3) EL FANTASMA DE CANTERVILLE (3) EL HORROR OCULTO (3) EL LADRON DE CUERPOS (3) EL TEMPLO DEL DESEO DE SATÁN (3) EL TIEMPO ES EL TRAIDOR (3) El Espectro (3) El Libro Negro (3) El espectro de madam Crowl (3) El morador de las tinieblas (3) El príncipe feliz (3) Emisario Errante (3) En la cripta (3) Frank Kafka (3) Fritz Leiber (3) Ghost in the Shell (3) Giovanni Papini (3) Gitanjali (3) Hombre con manías (3) J. Ramsey Campbell (3) JOSEPH PAYNE BRENNAN (3) John Stagg (3) Jr. (3) LA BIBLIOTECA DE BABEL (3) LA CONFESIÓN (3) LA EXTRAÑA CASA EN LA NIEBLA (3) LA IGLESIA DE HIGH STREET (3) LA MARCA DE LA BESTIA (3) LA RISA DEL VAMPIRO (3) LAS RUINAS CIRCULARES (3) La Jaula (3) La Trilogía de Nueva York (3) Mercenarios del Infierno (3) Miguel Hernández (3) Palomos Del Infierno (3) Pío Baroja (3) Rafael Alberti (3) Thanatopia (3) Théophile Gautier (3) Tomás Moro (3) Un Sueño en un Sueño (3) abraham merrit (3) alas rotas (3) alien (3) alquimia (3) amuletos (3) angeologia (3) antiguas brujerias (3) antologia (3) apocalipsis (3) biografia (3) cain (3) carrie (3) charles baudelaire (3) cronicas vampiricas (3) cuento victoriano (3) cuentos del siglo XIX (3) danza macabra (3) dark . gotico (3) david langford (3) de profundis (3) definicion (3) el abismo en el tiempo (3) el alquimista (3) el demonio en la tierra (3) el exorcista II (3) el libro negro de alsophocus (3) el loco (3) el mono (3) el sacrifico (3) el superviviente (3) el vampiro estelar (3) ensayo (3) escritor novel (3) exorcismo (3) fabula (3) fabulas (3) filosofia (3) frank b. long (3) goth (3) gotic (3) guion (3) helena petrovna blabatsky (3) himno al dolor (3) historias de terror (3) inquisicion (3) introduccion (3) john baines (3) john william polidori (3) justine (3) la casa maldita (3) la casa tellier (3) la ciudad de los muertos (3) la llamada de cthulhu (3) la sombra fuera del espacio (3) la tumba (3) las flores del mal (3) legion (3) leyenda (3) lisa tuttle (3) lo innombrable (3) locura (3) lord byron (3) los brujos hablan (3) los gatos de ulthar (3) luna sangrienta (3) mail (3) martín s. warnes (3) maturin (3) mein teil (3) melmoth el errabundo (3) milowishmasterfox (3) neorealismo (3) nombres (3) nombres demoniacos (3) oscuros (3) pacto de sangre (3) pensamientos (3) poemas en prosa (3) poesias (3) polaris (3) que viene el lobo (3) rabindranat tagore (3) ratas (3) rimas (3) roald dahl (3) robert silverberg (3) rosenrot (3) rostros de calabera (3) satanismo (3) snake (3) sueño (3) suicidas (3) teatro (3) vida (3) vudu (3) yveline samoris (3) Ángeles y demonios (3) 1 (2) 4ªparte (2) A. Bertram Chandler (2) ABANDONADO (2) ALBERT FISH (2) Akira (2) Alfonso Linares (2) Algunos Poemas a Lesbia (2) Antonio Gala (2) Aparicion (2) Astrophobos (2) Ayer... hace tanto tiempo (2) BETHMOORA (2) Blade Runner (2) Brad Steiger (2) C. M. EDDY (2) CELEPHAÏS (2) CHICKAMAUGA (2) CONFESIONES DE UN ARTISTA DE MIERDA (2) CORAZONADA (2) Carrera Inconclusa (2) Charon (2) Christian Jacq (2) Clarimonda (2) Cowboy Bebop (2) Cyberpunk (2) Cómo Ocurrió (2) E D G A R A L L A N P O E (2) E. F. Benson (2) EL ASESINO (2) EL BAUTISMO (2) EL BESO (2) EL CABALLERO (2) EL CENTRO DEL INFIERNO (2) EL DESIERTO (2) EL DIABLO EN EL CAMPANARIO (2) EL EXORCISTA (2) EL FANTASMA Y EL ENSALMADOR (2) EL GOLEM (2) EL GRITO DEL MUERTO (2) EL JARDÍN DEL PROFETA (2) EL OTRO YO (2) EL PISO DE CRISTAL (2) EL PRESUPUESTO (2) EL RETRATO DE ROSE MADDER (2) EL SÉPTIMO CONJURO (2) EL VAGABUNDO (2) EL ÁRBOL (2) Ecos (2) El Conde de Montecristo (2) El Cuerno Del Horror (2) El Dr. Jekyll y Mr. Hyde (2) El Funeral de John Mortonson (2) El Hombre De Arena (2) El Monte de las Ánimas (2) El Puñal (2) El Que Cierra El Camino (2) El Sacrificio (2) El Tulipán Negro (2) El Valle Perdido (2) El Visitante Y Otras Historias (2) El artista del hambre (2) El ciclo del hombre lobo (2) El clérigo malvado (2) El gato del infierno (2) El gato negro (2) El homúnculo (2) El legado (2) El miedo (2) El rapto de la Bella Durmiente (2) El saber mágico en el Antiguo Egipto (2) El árbol de la colina (2) Elogio de la locura (2) En la noche de los tiempos (2) Estirpe de la cripta (2) Fuera de Aquí (2) GUARDIANES DEL TIEMPO (2) GUSTAVO ADOLFO BECQUER (2) Gustav Meyrink (2) H. Barlow (2) H.P.Lovecraft (2) HERMANN HESSE (2) Harlan Ellison (2) Hasta en los Mares (2) Historia (2) Historia Del Necronomicon (2) Historia de fantasmas (2) Hocus Pocus (2) ICARO DE LAS TINIEBLAS (2) INTERNET (2) JUANA INES DE LA CRUZ (2) Jack Vance (2) John Sheridan Le Fanu (2) José Luis Velarde (2) Kurt Vonnegut (2) LA BIBLIA SATANICA (2) LA BÚSQUEDA (2) LA CAIDA DE BABBULKUND (2) LA DECLARACIÓN DE RANDOLPH CARTER (2) LA FARSA (2) LA LOTERÍA DE BABILONIA (2) LA MUERTA ENAMORADA (2) LA MUERTE (2) LA MUSA DE HYPERBOREA (2) LA PERLA (2) LAS LEGIONES DE LA TUMBA (2) LESTAT EL VAMPIRO (2) LOS VERSOS SATANICOS (2) La Bestia en la Cueva (2) La Calle (2) La Casa de la Pesadilla (2) La Habitación Cerrada (2) La Monja Sangrienta (2) La Tortura de la Esperanza (2) La Verdad (2) La chica más guapa de la ciudad (2) La conspiración Umbrella (2) La marquesa de Gange (2) La noche de los feos (2) La pasión turca (2) Letras (2) Los Sueños de la Casa de la Bruja (2) Los crímenes que conmovieron al mundo (2) Los ojos de la momia (2) Los reyes malditos (2) Los tres mosqueteros (2) MAGOS (2) MARIO BENEDETTI - LA MUERTE (2) MINORITY REPORT (2) MOBY DICK (2) MUJERES (2) Mark Twain (2) Morella (2) Narrativa gótica (2) No hay camino al paraíso (2) PABLO NERUDA (2) POPSY (2) PUNTERO IZQUIERDO (2) R. L. Stevenson (2) RADIO FUTURA (2) ROSTRO DE CALAVERA (2) Rabindranath Tagore (2) Retornos de una sombra maldita (2) Robert A. Heinlein (2) SAMAEL AUN WEOR (2) SATANAS (2) SU VIDA YA NO ES COMO ANTES (2) SUPERVIVIENTE (2) Sherry Hansen Steiger (2) The Last Vampire (2) Thomas M. Disch (2) UN DÍA DE CAMPO (2) UTOPIA (2) Un habitante de Carcosa (2) Un juguete para Juliette (2) Una mujer sin importancia (2) Una tienda en Go-by Street (2) V.O. (2) VELANDO EL CADÁVER (2) Vida después de la Muerte (2) Vida y Muerte (2) Villiers de L'Isle-Adam (2) Vinum Sabbati (2) YO CRISTINA F. (2) a la puta que se llevó mis poemas (2) a las aguas (2) a un general (2) agonico (2) al amor de mi vida (2) aladino (2) alaide floppa (2) alas nocturnas (2) albunes (2) alexandre (2) amistad (2) andres diaz sanchez (2) angel de la muerte (2) animas y fantasmas (2) anime-blood (2) antonio machado (2) apocaliptico (2) arena y espuma (2) arthur c. clarke (2) asesinato (2) baudelaire (2) bequer (2) blancanieves (2) brujas (2) busqueda (2) c. m. eddy jr. (2) cabala (2) capitulo suelto (2) caronte (2) castigo (2) catolico (2) cementerios (2) ciberespacio (2) ciberpunk (2) cielo (2) ciudad de cristal (2) ciudad vampiro (2) coleccion (2) colette gothic darknes (2) comics (2) computadora (2) conjuros (2) cortos (2) costazar (2) creepwar.gotico (2) cria cuervos (2) cruelmente romantica (2) cuento amor (2) cuentos coliniales de terror (2) cuentos cortos (2) cuentos de canterbury (2) cuentos de un soñador (2) cumbres borrascosas (2) dagon (2) death (2) demonio (2) depeche mode (2) diagnostico de muerte (2) dios (2) disciplinas de vampiro (2) dolor (2) don juan (2) dracula (2) e l v a m p i r o (2) ecce homo (2) el (2) el abismo (2) el anticristo (2) el arbol de la vida (2) el caballero de la maison rouge (2) el canibal de rotenburgo (2) el caos reptante (2) el club de la lucha (2) el club de los suicidas (2) el coche del diablo (2) el disco (2) el dueño de rampling gate (2) el elixir de larga vida (2) el entierro (2) el espectro del novio (2) el evangelio de los vampiros (2) el fabricante de ataúdes (2) el fantasma de la opera (2) el gran inquisidor (2) el hijo (2) el jinete en el cielo (2) el joven lovecraft (2) el palacio de la luna (2) el pantano de la luna (2) el profeta (2) el signo (2) ellinson (2) elogio de tu cuerpo (2) emily bronte (2) entendimiento (2) entre sueños (2) epistola (2) escritor (2) espacio (2) esperanza (2) esquizofrenia (2) eva (2) fin (2) fiodor dostoiesvski (2) fobia (2) fragmentos del necronomicon (2) frankenstein (2) g. a. becquer (2) gabriel garcia marquez (2) genesis (2) gothic darknes (2) gracia torres (2) guerra (2) guillotina (2) h. (2) hada (2) harry harrison (2) hazel heald (2) hechizo (2) herman hesse (2) historia / ficcion (2) historia real (2) hombre-lobo (2) honore de balzac (2) horror en el museo (2) indice (2) ingles (2) intriga (2) introductoria (2) italo calvino (2) juego (2) juguemos a los venenos (2) kafka (2) kir fenix (2) la carta robada (2) la catedra de lucifer (2) la cosa en el dormitorio (2) la creacion (2) la cruz del diablo (2) la dama de las camelias (2) la habitacion cerrada (2) la hoya de las brujas (2) la imagen de la muerte (2) la maquina de follar (2) la muerte y la condesa (2) la noche boca arriba (2) la novia del hombre caballo (2) la piedra negra (2) la torre oscura (2) lacrimosa (2) leyes (2) lhiliht (2) libro (2) literatura (2) los habitantes del pozo (2) los otros dioses (2) los perros de tindalos (2) los zuecos (2) m. r. james (2) milady (2) miskatonic (2) misterio (2) morfina (2) morgue (2) mp3 (2) music (2) mª. covadonga mendoza (2) narracion ocultista (2) nobel (2) noir (2) nota (2) notas (2) nuestros primos lejanos (2) nuevas cronicas vampiricas (2) occidente (2) ocultismo (2) on-line (2) oriente (2) orson scott card (2) p. (2) paris (2) paulo coelho (2) pecados (2) peter blatty (2) poderes (2) primigenio (2) prometeo (2) prosas luciferinas (2) psico (2) r.l. stevenson (2) reglas (2) relato amor (2) religion-ficcion (2) reliquia de un mundo olvidado (2) revelacion (2) revolucion francesa (2) ritual (2) rituales (2) robert a. lowndes (2) robert louis stevensont (2) roger zelazny (2) roll (2) romancero gitano (2) romanticismo (2) rpg (2) saki (2) sangre (2) serie cronicas vampiricas gardella (2) simbolismo (2) suicidio (2) sumario (2) surrealismo (2) taisha abelar (2) tetrico (2) the best (2) the cure (2) tragedia (2) traidor (2) un dia en el confin del mundo (2) una cruz de siglos (2) varios autores (2) varios cuentos (2) vaticano (2) video (2) violin (2) vistoriano (2) washington irving (2) willian blatty (2) ¿QUO VADIS? (2) ÁNGELES IGNORANTES (2) Ángela (2) "Vivo sin vivir en mí" (1) (1515-1582) (1) (1816) (1) (1934) (1) + y - (1) -- ANONIMO (1) -- EL HORROR DE DUNWICH (1) . EL PROFETA ERMITAÑO (1) . LA SANTA COMPAÑA . (1) . La locura del mar (1) . Luis Cernuda (1) . VENOM (1) .El Club del Ataúd. (1) .ecunemico (1) .rar (1) 100 (1) 13 fantasmas (1) 17THIS SECRET HAS TO BE KEPT by you from anyone else (1) 1809-1849 (1) 1810 (1) 1812 (1) 1862 (1) 1918/19 (1) 1939-1941? (1) 1ª parte (1) 1ªmujer (1) (1) 26 CUENTOS PARA PENSAR (1) 2parte (1) 2ª Serie (1) (1) 2ºlibro (1) 2ºlibro de nuevas cronicas vampiricas (1) 334 (1) 360º (1) 3:47 a.m. (1) 4 (1) 5 (1) 6 (1) 7 pecados capitales (1) 84 de charing cross road (1) (1) 9000 años (1) A LA ESPERA (1) A M B R O S E B I E R C E (1) A imagen y semejanza (1) A restos.. de ti (1) A través de la puerta de la llave de plata (1) A través de las puertas de la llave de plata (1) A. E. VAN VOGT (1) A. MERRIT (1) A. Merritt (1) A.R. Ammons (1) A: lord Alfred Douglas (1) ABAJO (1) ABONO PARA EL JARDÍN (1) ABUELITO (1) ACERO -- Richard Matheson (1) ADEFESIA (1) AGENTE DEL CAOS (1) AL MAGNIFICO LORENZO DE MÉDECIS (1) AL OTRO LADO (1) ALGUIEN ME APRECIA AHÍ ARRIBA (1) ALGÚN QUE OTRO ANIMAL (1) ALMAS EN PENA (1) AMADEO KNODLSEDER (1) AMANECER EN MERCURIO (1) AMANECER VUDU (1) AMBROSE GWINET BIERCE (1) AMERICAN ZOMBIE (1) AMOR Y ODIO (1) ANDREA SOL (1) ANGEL DE LUZ (1) ANIUTA (1) ANTES DEL ESPECTÁCULO (1) APARECIÓ CAÍN (1) APRENDED GEOMETRIA (1) AQUEL VIEJO (1) ARMAGEDON Fredric Brown (1) ARTHUR JERMYN (1) ASESINOS SATÁNICOS (1) AYER (1) Abraham Merritt (1) Abraza la oscuridad (1) Acorralado (1) Ad Lucem (1) Adam Kadmon (1) Adan (1) Adiós al siglo XX (1) Adolf Hitler (1) Afuera (1) Agatha Christie (1) Ahmad Ibn Ata'Illah (1) Alan Barclay (1) Albertina desaparecida (1) Alejandro Pushkin (1) Alejo Carpentier (1) Aleksandr Nikoalevich Afanasiev (1) Aleksandr Pushkin (1) Alfred E. Van Vogt (1) Alfred Elton van Vogt (1) Algernoon Blackwood (1) Alien earth (1) Amityville (1) Ana María Matute (1) Anatoli Dneprov (1) Andrei Chikatilo (1) Andrógino (1) Animismo (1) Anne Brontë (1) Another Google Bot (1) Antiguas brujerías (1) Antipoemas (1) Antología (1) Anubis (1) Anónimo (1) Appleseed (1) Aramis (1) Arcipreste de Hita (1) Armand (1) Asesinado Al Pie De Un Altar Vudú (1) Asimov (1) Atentamente suyo Jack el Destripador (1) Atentamente suyo. Jack el Destripador (1) Athos (1) August W. Derleth (1) Auguste Villiers de l'lsle‑Adam (1) Augusto Monterroso (1) Augustus Hare (1) Autobiografía (1) Auténtico Amor (1) Ayuda Alienígena (1) BAJO LAS PIRÁMIDES H. P. LOVECRAFT (1) BARBA AZUL (1) BERTA (1) BLANCO Y AZUL (1) BOCCACCIO (1) BOITELLE (1) BOLA DE SEBO (1) Bacarat (1) Balada nupcial (1) Barry Longyear (1) Battle Angel Alita (1) Bibliografía (1) Biblioteca (1) Boogiepop Phamtom (1) Breve comentario sobre la esquizofrenia (1) Bruce Sterling (1) Bubblegum Crisis (1) C. L. MOORE (1) C. S. Lewis (1) C.L. Moore (1) CABEZA DE CONO (1) CANCIÓN DE AMOR (1) CANTOS DE VIDA Y ESPERANZA (1) CARTA A UN FÉNIX (1) CARTA DE UN LOCO (1) CARTAS (1) CASTIGOS (1) CEREMONIAL (1) CHARLES PERRAULT (1) CHERTOGON (1) CIBER-DARK (1) COCAINA (1) COCO.COCO. COCO FRESCO (1) COMO PARA CONFUNDIRSE (1) COMPLICIDAD PREVIA AL HECHO (1) CON DIOS (1) CONFESIONES DE UNA MUJER (1) CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA DE 1978 (1) CONVERSIONES (1) COPLAS A LA MUERTE DE SU PADRE (1) CORTÁZAR (1) COTO DE CAZA (1) CRONICAS VAMPÍRICAS 2 (1) CRÍTICA AL CRISTIANISMO Y A LA SOCIEDAD (1) CUADERNO HALLADO EN UNA CASA DESHABITADA (1) CUENTOS DE AMOR. DE LOCURA Y DE MUERTE (1) CUERPO Y ALMA (1) Cabeza de Lobo (1) Camilo José Cela (1) Canaan negro (1) Canción del pirata (1) Cannibal Corpse (1) Canon Pali (1) Carmilla (1) Carolina (1) Cartas Desde La Tierra (1) Casi Extinguidos (1) Catastrofe Aerea (1) Catherine Crowe (1) Catulo (1) Charles Dickens El guardavías (1) Charles Grant (1) Charles Nightingale (1) Chaugnar Faugn (1) Chica gótica (1) Chitterton House (1) Chris Chesley (1) Christopher Marlowe (1) Ciencia Ficción (1) Cine (1) Claudia (1) Colección (1) Conan (1) Conoce la Ciudad Gótica en 3D (1) Conología de la caza de hackers (1) Conquístate a ti mismo y conquistarás al mundo (1) Conversación (1) Corazones Perdidos (1) Corman (1) Cosas Zenna Henderson (1) Crom (1) Crumtuar y la Diosa (1) Cría cuervos (1) Cuando los cementerios son una atracción (1) Cuarta parte (1) Cynthia Asquith (1) CÁTULO (1) Cómo mueren los mitos (1) D'Artagnan (1) DAGÓN (1) DANTE ALIGHIERI (1) DE COMO EL Dr. JOB PAUPERSUM LE TRAJO ROSAS ROJAS A SU HIJA (1) DE COMO LLEGO EL ENEMIGO A THULNRANA (1) DE SADE (1) DECAMERON (1) DEL MÁS ALLÁ (1) DELENDA EST... (1) DESPERTARES (1) DIABLO (1) DICCIONARIO DE ÁNGELES (1) DICCIONARIO DEL DIABLO (1) DIÁLOGO SOBRE LA PENA CAPITAL (1) DOBLE CREER (1) DOS POEMAS (1) DOS SERES IGUALES (1) Dan Brown Ángeles y demonios (1) Dark Gotico (1) Dark Icarus (1) David F. Bischoff (1) De guardia (1) Death Fails (1) Del toro (1) Demonios babilónicos (1) Demoníacos (1) Dennis Etchison (1) Dentro de mí (1) Deportacion (1) Depresión (1) Der Vampir (1) Derek Rutherford (1) Descargo de responsabilidad (1) Desde Lugares Sombríos (1) Desert Punk (1) Diagnóstico de Muerte (1) Diccionario De Relaciones Y Sexo (1) Diccionario de Símbología (1) Donde habite el olvido XII (1) Douglas Rushkoff (1) Dr. Bloodmoney (1) Duelo (1) Dulces para esa dulzura (1) E L E N T I E R R O P R E M A T U R O (1) E L E N T I E R R O P R E M A T U R O (1) E L A N T I C R I S T O (1) E-volution (1) E. M. Johnson (1) E.F.Benson (1) E.T.A. Hoffmann (1) EL ABONADO (1) EL ABUELO ASESINO (1) EL ALEPH (1) EL ALEPH ficcion (1) EL ALMOHADON DE PLUMAS (1) EL ARISTÓCRATA SOLTERÓN (1) EL ARMARIO (1) EL ARO (1) EL ASESINATO DE DIOS (1) EL BARON DE GROGZWIG (1) EL BARRILITO (1) EL BICHO DE BELHOMME (1) EL BIGOTE (1) EL CARDENAL NAPELLUS (1) EL CETRO (1) EL CLUB DE LUCHA (1) EL CONDE DE MONTECRISTO II (1) EL CONDE DE MOTECRISTO (1) EL CONDUCTOR DEL RAPIDO (1) EL COTTAGE DE LANDOR (1) EL CRIMEN DE LORD ARTHUR SAVILLE (1) EL CRIMINAL Y EL DETECTIVE (1) EL CUENTO FINAL DE TODOS LOS CUENTOS (1) EL DEMONIO DE LA PERVERSIDAD (1) EL DIENTE DE BALLENA (1) EL DIOS SIN CARA (1) EL DUEÑO DE RAMPLING GATE (1) EL ERMITAÑO (1) EL FINAL (1) EL FLASH (1) EL FRUTO DE LA TUMBA (1) EL GATO Y EL RATÓN (1) EL GRABADO EN LA CASA H. P. LOVECRAFT (1) EL GRAN GRIMORIO (1) EL HOMBRE DE LA CALAVERA (1) EL HURKLE ES UN ANIMAL FELIZ (1) EL INCORREGIBLE BUITRE DE LOS ALPES (1) EL JOVEN GOODMAN BROWN (1) EL JUEGO DE LOS GRILLOS (1) EL JUEGO DE PELOTA EN RAMTAPUR (1) EL LIBRO DE LO INCREÍBLE (1) EL LIBRO DE LOS SERES IMAGINARIOS (1) EL MATRIMONIO DEL CIELO Y EL INFIERNO (1) EL MESMERISMO (1) EL METRONOMO (1) EL MUNDO AVATAR: ANDY WARHOL (1) EL NECRONOMICON (1) EL NUMERO QUE SE HA ALCANZADO (1) EL OJO SIN PARPADO (1) EL ORACULO DE SADOQUA (1) EL ORINAL FLORIDO (1) EL ORO (1) EL OTRO VAGABUNDO (1) EL PESCADOR DEL CABO DEL HALCON (1) EL PRECURSOR (1) EL REGRESO (1) EL RELÁMPAGO (1) EL REY (1) EL REY DE HIERRO (1) EL ROBLE HA CAÍDO (1) EL RÍO (1) EL SEXO FRIO (1) EL SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO (1) EL SUEÑO DEL REY KARNA-VOOTRA (1) EL SUSURRADOR EN LA OSCURIDAD (1) EL TRUEQUE (1) EL USURPADOR DE CADAVERES (1) EL VALLE DE LOS DIOSES (1) EL VAMPIRO ARMAND (1) EL VAMPIRO ARMAND (1) EL VENGADOR DE PERDONDARIS (1) EL VIUDO TURMORE (1) EL ZOPILOTE (1) EL _ ALEPH (1) EL cantar del exangel (1) EL ÚLTIMO EXPERTO (1) ELIGE TU DESTINO (1) ELISA BROWN (1) EN EL BOSQUE DE VILLEFERE (1) EN EL CREPUSCULO (1) EN ESTADO LATENTE (1) EN LA FERIA (1) EN ZOTHIQUE (1) Eco (1) Edad Media (1) Edgar Allan Poe El Cuervo (1) Edward Bulwer-Lytton (1) Edward Lucas White (1) El Almohadón de Plumas (1) El Arte de la Estrategia (1) El Asirio (1) El BAR II (1) El Barril de Amontillado (1) El Boogie Del Cementerio (1) El Borametz (1) El Buque Fantasma (1) El Carbunclo Azul (1) El Caso de los Niños Deshidratados (1) El Centinela (1) El Clan De Los Parricidas (1) El Club del Ataúd (1) El Corsario (1) El Crimen Invisible (1) El Cuarto en la Torre (1) El Dios de los Brujos (1) El Dios-Monstruo De Mamurth (1) El Dragón (1) El Eclipse (1) El Espejo De Nitocris (1) El Gigante Egoista (1) El Gris Gris En El Escalón De Su Puerta Le Volvió Loco (1) El Haschich (1) El Hombre Del Haschisch (1) El Hombre que Soñó (1) El Hueco (1) El Mago de Oz (1) El Mensajero de la Muerte (1) El Misterio del Mary Celeste (1) El Nuevo Acelerador (1) El Nuevo Acelerador Herbert George Wells. (1) El Príncipe (1) El Regalo de los Terrestres (1) El Rey Estelar (1) El Ritual (1) El Ruido de un Trueno (1) El Sacerdote Y Su Amor (1) El Signo Amarillo (1) El Underground digital (1) El Vengador de Perdóndaris (1) El Violador de la Moto (1) El Visitante Y Otras Historias Dylan Thomas (1) El Yoga (1) El amor de mi vida (1) El aprendiz de brujo. (1) El armonizador (1) El cadillac de Dolan (1) El camaleón (1) El campamento del perro (1) El cartero del rey (1) El caso de Charles Dexter Ward (1) El cuarto de goma (1) El demonio en Ceirno (1) El duque de L'Omelette (1) El espejo de Ko Hung (1) El extraño vuelo de Richard Clayton (1) El francotirador cazado (1) El grimorio del papa Honorio (1) El guardián entre el centeno (1) El horror del montículo (1) El informe del inspector Legrasse (1) El jardín de Adompha (1) El jardín del tiempo (1) El judío errante (1) El judío errante.Thomas M. Disch (1) El mal de la muerte (1) El muchacho que escribia poesia (1) El mundo que ella deseaba (1) El pararrayos (1) El pecado de Hyacinth Peuch (1) El perfume (1) El pescador del Cabo del Halcón (1) El pescador y su alma (1) El puñal del godo (1) El que acecha en la oscuridad (1) El que susurraba en las tinieblas (1) El roble de Bill (1) El sexo y yo (1) El soldado y la muerte (1) El telar (1) El terror volvió a Hollywood (1) El Árbol de las Brujas (1) El árbol de la buena muerte (1) El árbol de oro (1) El último sueño del viejo roble (Cuento de Navidad) (1) Eliphas Lévi (1) Ellen Schreiber (1) Empirismo (1) En donde suben y bajan las mareas (1) En el Calor de la Noche (1) En persona (1) Ensayo al viejo estilo (1) Erasmo de Rotterdam (1) Erecciones (1) Eres tan bella como una flor (1) Ergo Proxy (1) Eric Frank Russell (1) Eric Lavín (1) Escéptico (1) Ese Gran simulacro (1) Esoterismo (1) Esta noche se rebelan las estrellas (1) Estilo gótico (1) Exhibiciones (1) Eyaculaciones (1) F R I E D R I C H N I E T Z S C H E (1) FABULAS Y SIMBOLOS (1) FBI (1) FEMINISTAS (1) FESTIVAL DEL TESTÍCULO (1) FICCIONES (1) FLUYAN MIS LÁGRIMAS DIJO EL POLICÍA (1) FRANCIS MARION CRAWFORD (1) FRANK BELKNAP L. (1) FRASES DE POLÍTICOS (1) FREDIE MERCURY (1) FUERA DE ESTE MUNDO (1) Factotum (1) Fahrenheit 451 (1) Farenheit 451 (1) Feuerräder (1) Fiel amigo (1) Flautistas en el bosque (1) Fondo Monetario (1) Frank Belknap Long (1) Frankenstein o el moderno Prometeo (1) Franz Harttmann (1) Fred Saberhagen (1) Frederick Marryat (1) Frederick pohl (1) Freud (1) Fruto negro (1) Fuego Brillante (1) Fuego infernal (1) G. A. BEQUER (1) GENTE REUNIDA (1) GIBRÁN KHALIL GIBRÁN LADY RUTH (1) GIGANTE (1) GITANO (1) GOTHICPUNK (1) GUARDIANES DEL TIEMPO EXTRAÑOS TERRÍCOLAS ORBITA ILIMITADA ONDA CEREBRAL UN MUNDO EN EL CREPUSCULO (1) GUERRA DE ALADOS (1) GUIA DEL AUTOESTOPISTA GALACTICO (1) Gardner F. Fox (1) Gastón (1) Gauguin (1) Geoffrey Chaucer (1) George Berkeley (1) George Gordon Byron (1) George Langelaan (1) George Orwell (1) Ghost lover (1) Gilbert Thomas (1) Gordon Leigh Bromley (1) Gottfried Benn (1) Greg Egan (1) Grimoires (1) Guión para Alíen III (1) Gustave Flaubert (1) Génesis (1) Gómez (1) H. G. WELLS (1) H. P. Lovecraft LA BÚSQUEDA DE IRANON (1) H. P. Lovercraft (1) H.P.Lovecraft y E. Hoffmann Price (1) HAN CAIDO LOS DOS (1) HECHIZOS DE AMOR (1) HERBERT WEST (1) HIJO DE LA LUNA (1) HIPNOS (1) HISTORIA DE MAR Y TIERRA (1) HISTORIA DEL ENDEMONIADO PACHECO (1) HISTORIA DEL JOVEN DE LAS TARTAS DE CREMA (1) HISTORIA DEL MANDADERO (1) HISTORIA GÓTICA (1) HISTORIA PRODIGIOSA DE LA CIUDAD DE BRONCE (1) HOMBRES y DRAGONES (1) HOY Y MAÑANA (1) Hasta donde mueran los sentimientos (1) Hay Tigres (1) Hector G. Oesterheld (1) Heinrich August Ossenfelder (1) Hell-fire 1956 (1) Herbert George Wells. (1) Herman Melville (1) Hierba gatera (1) Historia Del Necronomicon H. P. Lovecraft (1) Historia de un muerto contada por él mismo (1) Historia de una demonización. (1) Horace Walpole (1) Howard Fast (1) Howard P. Lovecraft (1) Howard Philip Lovecraft (1) Héctor Álvarez (1) Híbrido (1) II parte (1) III (1) III parte (1) IMAGEN DE TU HUELLA (1) IMAGINE (1) IMÁGENES MALDITAS (1) INDICE MIO CID (1) Ideas (1) Ilusionismo (1) Inanna (1) Intento (1) Investigador De Lo Oculto (1) Isthar (1) Iván A. Efrémov (1) Iván Turguéniev (1) J. G. Ballard (1) J. J. Van der Leeuw (1) J.D. Salinger (1) JACK LONDON (1) JON WIENER (1) JORGE ADOUM (1) JUAN SALVADOR GAVIOTA (1) JUEGO DE SOMBRAS (1) JUNTO A UN MUERTO (1) Jaime Bayly (1) James H. Schmitz (1) James Montague RhodesCORAZONES PERDIDOS (1) Javi (1) Jean Lorrain (1) Jean Ray (1) Jim Morrison (1) John Lennon (1) John Silence (1) John Stagg - El Vampiro (1) John W. Campbell (1) John Wyndham (1) John/Yoko (1) Jorge Bucay (1) Jorge Manrique (1) Jose Antonio Rodriguez Vega (1) Joseph Sheridan Le Fanu (1) José Luis Garci (1) José Luis Zárate Herrera (1) José Manuel Fernández Argüelles (1) José María Aroca (1) José de Esponceda (1) Juan C. "REX" García Q. (1) Juan Darién (1) Juan Ruiz (1) Juan de la Cruz (1) Juan-Jacobo Bajarlía (1) Kabbalah (1) Keith Laumer (1) Khnum (1) Kit Reed (1) L a Muerte De Halpin Frayser A mbrose Bierce (1) L a Mujer Loba (1) LA ALQUIMIA COMO CIENCIA DEL ARTE HERMETICO (1) LA AVENTURA DEL ASESINO METALICO (1) LA BAILARINA (1) LA BALLENA DIOS (1) LA BALLENA Y LA MARIPOSA (1) LA BARONESA (1) LA BECADA (1) LA BELLEZA INÚTIL (1) LA BELLEZA INÚTILguy de maupassant (1) LA BODA DEL LUGARTENIENTE LARÉ (1) LA CABELLERA (1) LA CASA (1) LA COMPAÑERA DE JUEGO (1) LA CONFESIÓN DE TEODULIO SABOT (1) LA CRIBA (1) LA ESCUELA DE LA PIEDRA DE LOYANG (1) LA ESPADA DE WELLERAN (1) LA ESTATUA (1) LA EXTRAÑA CABALGADA DE MOROWBIE JUKES Rudyard Kipling (1) LA FERIA DE LAS TINIEBLAS (1) LA INVASIÓN DIVINA (1) LA LUNA LLENA (1) LA MAGIA NEGRA (1) LA MALDICIÓN (1) LA MAQUINA DEL SONIDO (1) LA MASCARA DE LA MUERTE ROJA (1) LA MOSCA (1) LA MÚSICA DE ERICH ZANN (1) LA NARIZ (1) LA PARENTELA DE LOS ELFOS (1) LA PARÁBOLA CHINA (1) LA PIMPINELA ESCALATA (1) LA QUE ERA SORDA (1) LA RAÍZ CUADRADA DE CEREBRO (1) LA SEGUNDA LEY (1) LA SENDA (1) LA SOMBRA. (1) LA TEMPESTAD (1) LA TEORIA DE LAS MASCOTAS DE L.T. (1) LA TIERRA DE ZAAD (1) LA TIERRA ROJA (1) LA TRAMA CELESTE (1) LA TRÁGICA HISTORIA DEL DOCTOR FAUSTO (1) LA VENTANA ABIERTA (1) LA VENUS DE ILLE (1) LA VISITA QUE J. H. OBERHEIT HACE A LAS TEMPIJUELAS (1) LAGARTIJA (1) LAGRIMAS Y RISAS (1) LAGRIMAS Y SONRISAS (1) LAS BECADAS (1) LAS DOS PRINCESAS (1) LAS GRANADAS (1) LAS HOJAS SECAS (1) LAS LEYES (1) LAS PERVERSAS CRIATURAS DE SERGIO LAIGNELET (1) LAS RANAS (1) LAS RATAS DEL CEMENTERIO (1) LAS REVELACIONES DE BECKA PAULSON (1) LAS TUMBAS DE TIEMPO (1) LEOPOLDO LUGONES (1) LEYENDA DE LA CALLE DE NIÑO PERDIDO (1) LEYES DE DROGAS (1) LIBRO DE LA DUALIDAD (1) LIBRO DE LA IGNORANCIA (1) LIBRO DEL AMOR (1) LILIHT (1) LOS AGUJEROS DE LA MASCARA (1) LOS CANGREJOS CAMINAN SOBRE LA ISLA (1) LOS CLANES DE LA LUNA ALFANA (1) LOS CONSTRUCTORES (1) LOS CUATRO HERMANOS LUNARES (1) LOS DOS CAZADORES (1) LOS DOS HERMANOS (1) LOS DOS POLÍTICOS (1) LOS DOS ÁNGELES (1) LOS HOMBRES QUE ASESINARON A MAHOMA (1) LOS HOMBRES QUE BAILAN CON LOS MUERTOS (1) LOS HUÉSPEDES -- SAKI (1) LOS IMPOSTORES (1) LOS SIETE PUENTES (1) LOS VEINTICINCO FRANCOS DE LA SUPERIORA (1) LOS ÁRBOLES DEL AZUL (1) LSD (1) LUZIFER (1) La Acacia (1) La Aureola Equivocada (1) La Callejuela Tenebrosa (1) La Campaña (1) La Casa Croglin (1) La Casa De Los Espíritus (1) La Caza de Hackers (1) La Ciudad (1) La Cámara De Los Horrores (1) La Cámara de los Tapices (1) La Entrada Del Monstuo (1) La Estatua de Sal (1) La Extraña Cabalgada De Morowbie Jukes (1) La Fiera Y La Bella (1) La Leyenda De San Julian El Hospitalario (1) La Liberación de la Bella Durmiente (1) La Luna Nueva (1) La Magia (1) La Mandrágora (1) La Mascarada (1) La Muerte Enamorada (1) La Máscara de la Muerte Roja (1) La Palida Esposa De Toussel (1) La Pradera Verde (1) La Pócima Vudú De Amor Comprada Con Sangre (1) La Torre del Elefante (1) La Tregua (1) La Vérité (1) La bahía de las corrientes irisadas (1) La capa (1) La casa de Cthulhu (1) La casa del hacha (1) La casa hechizada (1) La catacumba (1) La condena (1) La cultura del miedo (1) La dama de compañía (1) La familia de Pascual Duarte (1) La guadaña (1) La hija del árbol (1) La llave de plata (1) La lucha por la vida I (1) La lucha por la vida II (1) La lucha por la vida III (1) La mansión de las rosas (1) La mañana verde (1) La muerte del borracho (1) La mujer de Dennis Haggarty (1) La mujer del bosque (1) La máquina del sonido (1) La novia del ahorcado (1) La parra (1) La pregunta (1) La reina estrangulada (1) La soledad del escritor en el siglo XXI (1) La sombra de Eva (1) La sombra que huyó del capitel (1) La sombra que huyó del capitel. los mitos de cthulhu (1) La sombra que huyó del chapitel (1) La vampiro española (1) La ventana en la buhardilla (1) La vida de la muerte (1) La vida en las trincheras del Hiperespacio (1) La vida nueva (1) Lain (1) Las botas mágicas (1) Las figurillas de barro (1) Las imprudentes plegarias de Pombo el idólatra (1) Las mandrágoras (1) Las once mil vergas -- Guillaume Apollinaire -- Advertencia (1) Las palabras mágicas (1) Las puertas del Valhalla (1) Lawrence C.Conolly (1) Leigh Brackett (1) Lestat (1) Ley y Orden (1) León Tolstoi (1) Libro de Buen Amor (1) Libro de Eibon (1) Lilitú (1) Lista de los demonios en el Ars Goetia (1) Llegado desde el infierno (1) Lluvia Negra (1) Lord of the Flies (1) Los Crímenes de la Rue Morgue (1) Los Elementales (1) Los Nueve Pecados Satánicos (1) Los Poemas Ocultos (1) Los cazadores de cabezas (1) Los colmillos de los árboles (1) Los comedores de lotos (1) Los gatos de Père Lachaise (1) Los hijos de Babel (1) Los príncipes demonio I (1) Los reploides (1) Los árboles parlantes (1) Lotófagos (1) Luana (1) Luis Enrique Délano (1) Luisa Axpe (1) Lydia Cabrera (1) Lyman Frank Baum (1) M .R. James (1) MACHISTAS (1) MAESE LEONHARD (1) MAGICO (1) MANUSCRITO ENCONTRADO EN UNA BOTELLA DE CHAMPAGNE (1) MAQUIAVELO (1) MARIDOS (1) MARIO VARGAS LLOSA (1) MARY W. SHELL (1) MAS ALLÁ DEL MURO DEL SUEÑO (1) MAUPASSANT. AHOGADO (1) MAUPASSANT. ADIOS (1) MAUPASSANT.EL AFEMINADO (1) MAUPASSANT.EL ALBERGUE (1) MEN IN BLACK (1) METAMORFOSIS (1) MI MONSTRUO DE OJOS SALTONES (1) MI RESPETADO SUELO DURMIENTE (1) MINICUENTOS ESCALOFRÍO (1) MULTIPLICACIÓN. (1) Mage La (1) Magia menor (1) Manual de zoología fantástica (1) Manuel González Noriega (1) Mao (1) Marcel Proust (1) Margaret A. Murray (1) Margarita Guerrero (1) Margaritas Fredric Brown Daisies (1) Marguerite Duras (1) Mario Benedetti - La noche de los feos (1) Mario Benedetti - Ni Cinicos Ni Oportunistas (1) Mario Flecha (1) Marx (1) Mary Shelley. (1) Mary Wolfman (1) Marzo Negro (1) Matrix (1) Maxim Jakubowski (1) Maximiliano Ferzzola (1) Me siento sola (1) Memnoch El Diablo (1) Memoria de Crímenes (1) Memorias de un moribundo (1) Mentalismo (1) Metadona (1) Metzengerstein (1) Mi Querida Muerte (1) Miguel de Cervantes Saavedra . NOVELA (1) Miguel de Cervantes Saavedra . NOVELA LA GITANILLA (1) Mitología hebrea (1) Monopolio (1) Montado en la bala (1) Mujer de pie (1) MundoDisco (1) My buddy (1) MÁSCARAS (1) Más allá de los confines del mundo (1) Más vasto que los imperios (1) Máximo Torralbo (1) Música (1) NARRACIONES OCULTISTAS (1) NEGLIGENCIA (1) NO MIRES ATRÁS (1) NOTICIAS (1) NOTICIAS DEL MAS ALLA (1) NUL-O (1) Nathaniel Hawthorne (1) Necrológica (1) Neil Olonoff (1) Nelly Kaplan (1) Neuromancer (1) Ni Cinicos Ni Oportunistas (1) Ni Corruptos Ni Contentos (1) Nicolás Maquiavelo (1) Nieto de un verdugo (1) Nightmares and dreamscapes (1) Nikolàj Semënovic Leskov (1) No Despertéis a los Muertos (1) No Tengo Boca. Y Debo Gritar (1) No a la censura (1) No te Salves (1) No tocarte (1) Nona (1) Novela de terror (1) Nyarlathotep (1) Nyarlathotep el Terrible (1) O V I D I O (1) OLIVER ONIONS (1) ORGIAS (1) ORISHAS (1) OSCURA Y FRIA NOCHE (1) Opinion Personal (1) Otros mundos. otros dioses (1) PACIENTE BERLIN (1) PACTO (1) PACTOS DIABOLICOS EN FLORES PACTOS DIABOLICOS EN FLORES (1) PALABRAS (1) PAPÁ BENJAMIN (1) PARANOYAS (1) PARCAS (1) PARTE 1 (1) PATTI SMITH (1) PAZ CONTAGIOSA (1) PAZ Y GUERRA (1) PELIGROS DEL SATANISMO (1) PINOSANGUINOCHETBURUNDA (1) PLURIEMPLEO (1) POBRE (1) POE Y OTROS (1) POEMA INDIO (1) POEMA VAMP (1) POEMAS ÚLTIMOS (1) POEMÊ (1) POIROT INFRINGE LA LEY (1) POQUITA COSA (1) POR LA SANGRE ES LA VIDA (1) PRELUDIOS (1) PREMIOS (1) PROCESO (1) PRÍNCIPE Y MENDIGO (1) PUERTA AL INFIERNO SANGRE EN EL CIELO (1) PUNK (1) PUNTO DE PARTIDA (1) PUTA (1) Padma Sambava (1) Padre fundador (1) Para las seis cuerdas (1) Parricidios (1) Patakí De Ofún (1) Patrick Süskind (1) Paulo Navas (1) Pecados capitales (1) Pedro Pastor (1) Pelotón D (1) Pequeña Antología (1) Pesadilla (1) Pete Adams (1) Peter Shilston (1) Peter Valentine Timlett (1) Peter Wake (1) Philaréte Chasles (1) Poema de amor a una chica que hacía striptease (1) Poemas Completos (1) Poemas Malditos (1) Poemas de Gilgamesh (1) Poemas de amor (1) Porthos (1) Primer amor (1) Primera parte (1) Primera parte 2 (1) Prosper Mérimée (1) Protesta Anonima General (1) Proyección (1) Príncipe (1) Príncipe de las tinieblas (1) Próxima Centauri (1) Pseudomonarchia Daemonum (1) Psiquismo (1) Punch Drunk (1) QUE DIFÍCIL ES SER DIOS (1) R. E. HOWARD (1) R. W. Chambers (1) R.E.3 (1) RAMÓN GOMEZ DE LA SERNA (1) REANIMADOR (1) REGIONES APARTADAS (1) RELATOS DE TERROR (1) RENZO (1) RETRANSMISION ETERNA (1) RIMA VII (1) RIMA XXXVIII (1) RITUALES SATANICOS (1) ROBERT LOUIS STEVENSON (1) ROBOT CITY (1) ROLL AND ROLL (1) ROMANCE DEL ENAMORADO Y LA MUERTE (1) Raymond J. Martínez (1) Reaper (1) Recetas (1) Respuesta del Forastero (1) Reto (1) Retoños (1) Reventando el sistema (1) Rhea (1) Richard Bellush (1) Richard Calder (1) Richard Shrout (1) Richelieu (1) Ritos (1) Rituales con los ángeles (1) Robert Ervin Howard (1) Robert Ervin Howard: Un Recuerdo (1) Rochefort (1) Rockefeller (1) R’Iyeh (1) S. SV - XVIII (1) SALIDA DEL EDEN (1) SALVAME (1) SATANICo (1) SATÁN (1) SECTAS SATÁNICAS (1) SECUESTRO HOCHSCHILD (1) SEHNSUCHT (1) SETENTA (1) SIDDHARTA (1) SIN TON NI SON (1) SLAN (1) SOBRE LA ARENA (1) SORTEOS (1) SORTILEGIO DE OTOÑO (1) STANLEY CEPILLO DE DIENTES (1) STÉPHANE MALLARMÉ (1) SUEÑOS (1) Sandy Lopez Juarez (1) Santa Teresa de Ávila (1) Saquitos (1) Segador (1) Segunda parte (1) Serial Experiments Lain (1) Sharon N. Farber (1) Si Viene Damon (1) Siembra de Marte (1) Siglo XV (1) Silent Möbius (1) Simbiótica (1) Skull and Bones (1) Sobre Todo Madrid (1) Sociedad Thule (1) Sociedad Vril (1) Soy Leyenda (1) Soy la Puerta (1) Stalin (1) Stanley G. Weinbaum (1) Stanley Weinbaum (1) Stephen Vincent Benet (1) Supieras... (1) SÍMBOLO DE BALPHOMET (1) TALENTO (1) TOBERMORY (1) TOMBUCTÚ (1) TONTOS (1) TRAGEDIAS (1) TRATADO ESOTÉRICO DE TEURGIA (1) TRES DIOSES Y NINGUNO (1) TRES REGALOS (1) TRINITY BLOOD (1) TROPAS DEL ESPACIO (1) TU FRIALDAD (1) Tanith Lee (1) Taveret (1) Teatro de Crueldad (1) Templarios (1) Tercera parte (1) Tercera parte 2 (1) Terror en el espacio (1) Terry Carr (1) Terry Pratchett (1) Tetas (1) The Green Meadow (1) The Lilim (1) The Matrix (1) The Reward (1) The dead beat (1) The garden of time (1) The green morning (1) Theodore Sturgeon (1) Thomas Burnett Swann (1) Théàtre des Vampires (1) Tierra extraña (1) Tokio (1) Totemismo (1) Transmisión (1) Transmutación Transferencia Misticismo Desarrollismo (1) Trigun (1) Tsathoggua (1) Términos (1) U N C A M I N O A L A L U Z D E L A L U N A (1) UN AS DEL AJEDREZ (1) UN ASESINATO (1) UN COMPENDIO DE SECTAS (1) UN DIA EN EL REFLEJO DEL ESPEJO (1) UN LUGAR DE LOS DIOSES (1) UN MENSAJE IMPERIAL (1) UN OLOR A MUNDO (1) UN SEÑOR MUY VIEJO CON UNAS ALAS ENORMES (1) UN SUEÑO (1) UNA CONFLAGRACION IMPERFECTA (1) UNA ISLA (1) UNA ODISEA MARCIANA (1) UNA PEQUEÑA FABULA (1) UNA TARDE EN LO DE DIOS (1) UNA TUMBA SIN FONDO (1) URSULA K. LEGUIN (1) USA (1) USURPACIÓN DE DERECHOS DE AUTOR (1) Un crimen fuera de lo corriente (1) Un día en el confín del Mundo (1) Un escándalo en Bohemia (1) Un escándalo en Bohemia sir Arthur Conan Doyle (1) Un manifiesto Cyberpunk (1) Un marido ideal (1) Una carta abierta a H. P. Lovecraft (1) Una confesión encontrada en una prisión de la época de Carlos II (1) Una cuestión de identidad (1) Universo desierto (1) Ursula K. Le Guin (1) Utopía (1) V I N C E N T V A N G O G H (1) VENGANZAS (1) VESTIDURAS (1) VIEJO VINO (1) VIH-SIDA (1) VINTAGE (1) VITTORIO EL VAMPIRO (1) VIVIDOR A SU PESAR (1) VIVOS (1) VOLUMEN 1 (1) VOLUMEN 1parte 2 (1) Valencia (1) Valencia nocturno (1) Venganzas Y Castigos De Los Orishas (1) Viaje a la semilla (1) Viktor Saparin (1) Villiers de L'Isle (1) Villiers de L'Isle Adam (1) Vivian Meik (1) Voces de la Oscuridad (1) Von Junzt (1) Vuelto a nacer (1) Víctor Hugo (1) W.W. Jacobs (1) WHITE (1) WHITE ZOMBIE (1) Walter Scott (1) WannaFlock (1) Ward Moore (1) Weird Tales (1) Wendigo (1) Wilfred Blanch Talman (1) William Golding (1) William H. Hogdson (1) William Irish (1) William Shakespeare (1) Winifred Jackson (1) Wlliam Shakespeare (1) Wood'stown (1) Y cada día nos cuesta más soñar. (1) YERMA (1) YING-YANG (1) YO OS SALUDO (1) YVETTE (1) Yasutaka Tsutsui (1) Yra Reybel (1) YulyLizardi (1) ZOMBIE (1) ZOTHIQUE (1) Zenna Henderson (1) Zuzana_dt666(arrova)hotmail.com (1) a dreamer`s tales (1) a la caza (1) abducciones (1) abortivo (1) abstractos (1) aceite de perro (1) acerca de nyarlatoted (1) acido (1) actual (1) actualizacion 4.0 (1) adicción (1) adios (1) adolfo (1) agathos (1) aguelles (1) ahogado (1) al pueblo hebreo (1) alcacer (1) aldoux huxley (1) aleksandr (1) alfa (1) algo sobre los gatos (1) algunas formas de amar (1) ali-baba y los cuarenta ladrones (1) almas (1) alto (1) amante fantasma (1) amateur (1) ambiente (1) amor . i love... (1) amy foster (1) analogia (1) anarko-undergroud (1) anarquía (1) anecdota (1) angel (1) angela (1) angeles guardianes (1) angelustor (1) animales racionales (1) animas (1) ann (1) anonimos (1) antes del espectaculo (1) antifona (1) antiguos (1) anton (1) antropologia de la muerte (1) apariciones (1) apocalipsis 2012 (1) apocalipsis-ficcion (1) apocapocalipsis (1) apocrifos (1) aqui hay tigres (1) aqui vive el horror (1) arcangel negro (1) archivos (1) arde (1) arfego (1) arkham (1) armagedon (1) armando (1) armas (1) arqueologia (1) arquetipo (1) arquitectura (1) arrebatado (1) articulo (1) articulos (1) artista gotica (1) asesino (1) asesino en serie (1) asesinos (1) asfódelo (1) ashkin (1) atlantida (1) auto de fe (1) autobiografia carcelaria (1) autores (1) avalon (1) avatar (1) ayuda alienigena (1) bajo (1) bajo la piramide (1) barrilamontillado (1) bdsm (1) berenice (1) berkeley (1) berlin (1) bert-sellers (1) biblia (1) bibliografia (1) bien (1) biotecnologia (1) blanco y negro (1) blog (1) blogs (1) blood canticle (1) bloods (1) boemios (1) boix (1) books of bloods (1) bram (1) brenda (1) breve (1) bruja (1) brujas y ovnis (1) bublegum (1) budhismo (1) budismo (1) bukoski (1) cabalista (1) cabalistico (1) caballeros de Jerusalén (1) caballeros de tabla redonda (1) campbell (1) cancion (1) canciones (1) canibal (1) canto (1) canto vii (1) cantos (1) caotico (1) capilla (1) capitulos eliminados (1) capuletos montescos (1) carl sagan (1) carlo frabetti (1) carta a colin wilson (1) casa tomada (1) catacumbas (1) causas (1) cd (1) celebres (1) celta (1) cementerio (1) cenizas (1) censura (1) centinela (1) cesar vallejo (1) charles (1) charles fort (1) charlotte mew (1) chulhut (1) ciber (1) cibercultura (1) ciencias de la educación (1) cinico (1) circulo (1) claro de luna (1) cocaína (1) coeficiente intelectual (1) coelho (1) coleccion relatos de terror (1) collins (1) color (1) comentarios (1) como ser un gran escritor (1) completo (1) compramos gente (1) concepto gotico (1) concilio de rivendel (1) condecorado (1) confesion (1) conocer (1) contemporaneo.1863 (1) control de las informaciones (1) conversacion (1) correspondencias sephirothicas (1) corrupcion (1) costumbre (1) crackanthorpe (1) creador (1) creencias (1) crimenesdelamor (1) cripta (1) cristiana (1) cristiano (1) cronicas marcianas (1) cronopios (1) cubres borrascosas (1) cuento clásico de terror (1) cuento extraño (1) cuento macabro (1) cuento terror (1) culto secreto. algernon lackwood (1) cultura (1) curita (1) cyberglosario (1) cyborg (1) cíclopes (1) dactilo (1) dalia negra (1) damon knight (1) daniel defoe (1) darex (1) darex vampire (1) darg (1) dark art (1) darks (1) data desde el siglo X hasta el XV (1) david lake (1) de kadath el desconocido (1) de leng en el frio yelmo (1) de los antiguos y su simiente (1) de los diversos signos (1) de los tiempos y las epocas que deben observarse (1) debilidades (1) definiciones (1) delicioso dolor (1) demonios sin cuernos (1) demons (1) demons et merveilles (1) dendrofilia (1) dependencia (1) dependencia de las computadoras (1) depresion (1) derleht (1) derleth (1) desamparado en el infierno (1) desaparición (1) descanso (1) desconocido (1) descubrimiento (1) desintoxicación (1) desmembramiento (1) desolacion (1) devil doll (1) diablos internos (1) diabolico (1) diabolos (1) diccionario de los infiernos (1) dicho (1) dickens (1) dictadores (1) dictionarie infernal (1) dikens (1) diligencias (1) dinero (1) diosa (1) diosas madres (1) discipulos (1) disculpas (1) dolor-fiel amigo (1) dominio publico (1) dorian gray (1) down (1) dowson (1) doyle (1) dragones (1) dramaturgo (1) droga (1) duende (1) e l v a m p i r o (1) e-mails (1) e.a.poe (1) e.t.a. hoffman (1) eclipse (1) ecuador (1) eddy (1) edicion fria (1) el ahogado mas hermoso del mundo (1) el alberge (1) el alfabeto de nug-soth (1) el amo de moxon (1) el angel (1) el arbol (1) el arbol de la bruja (1) el arma (1) el arpa (1) el artista (1) el auxiliar de la parroquia (1) el avaro (1) el ayunador (1) el barbero de bagdad (1) el coco (1) el cohete (1) el conde dracula (1) el contejo de anthony garstin (1) el corazon de la señorita winchelsea (1) el dia de los trifidos (1) el diablo en la botella (1) el dios caballo (1) el duende (1) el enamorado y la muerte (1) el engendro maldito (1) el entierro de las ratas (1) el estatuto de las limitaciones (1) el fantasma (1) el grabado de la casa (1) el gran dios pan (1) el hechizo mas fuerte (1) el hombre (1) el hombre del cohete (1) el horror de dunwich (1) el horror de salem (1) el huesped de dracula (1) el huracan (1) el intruso (1) el ladron de cadaveres (1) el libro de los condenados (1) el manuscrito (1) el manuscrito de un loco (1) el martillo de vulcano (1) el mercado de niños (1) el milagro secreto (1) el misterio de las catedrales (1) el monte de las animas (1) el mortal inmortal (1) el mundo (1) el mundo avatar (1) el mundo poseido (1) el negro (1) el otro pie (1) el padre escrupuloso (1) el poder de las palabras (1) el pozo y el pendulo (1) el principe (1) el principe feliz (1) el puente del troll (1) el que se enterro (1) el que tenia alas (1) el rayo que no cesa (1) el regreso del brujo (1) el retrato oval (1) el saber del sueño (1) el secreto del barranco de macarger (1) el sello de yog-sothoth (1) el señor de las moscas (1) el señor de los anillos (1) el temple (1) el tenorio (1) el ungüento de khephens el egipcio (1) el veto del hijo . thomas hardy (1) el viejo terrible (1) el visitante (1) el visitante del cementerio (1) el zorro y el bosque (1) elias (1) elizabeth gaskell (1) email (1) emisarios (1) en las montañas alucinantes (1) en las montañas de la locura (1) encantamientos (1) enfermedad (1) engaño (1) enrique andersont imbert (1) ente (1) entrad a mi reino (1) enviados (1) epilogo (1) equivocado (1) eric lavin (1) escapar (1) escrito (1) escrito 1514 (1) escritura (1) escuela (1) esoterico (1) espacio-tiempo (1) españolito que vienes al mundo (1) especial (1) espiritus rebeldes (1) essex (1) esteban echeverria (1) estetica (1) etchinson (1) evangelion (1) evangelista (1) excluidos (1) experimental (1) extractos (1) extraño (1) fantasticas (1) favole (1) feeds (1) felicidad (1) filtros (1) fin del mundo (1) final (1) fondos (1) foro (1) fosas comunes (1) fracmento (1) fragmento (1) fragmentos .las mil y una noche (1) frances (1) francisco (1) francisco umbral (1) frases celebres (1) fredo (1) free (1) fructuoso de castro (1) fulcanelli (1) funciones (1) futurista (1) fuy un profanador de tumbas adolescente (1) gabriela mistral (1) gai (1) galsworthy (1) gaston leroux (1) geirtrair-la desmembradora (1) geometria euclediana (1) george gissing (1) georgie porgie (1) ghost (1) gor­gonas (1) goth darknes (1) gothh (1) gothico (1) gothnight (1) goticas (1) gotico-victoriano (1) grimorio (1) guerraarte (1) guerras (1) guerras espirituales (1) guillermo (1) gusana_0520(arrova)hotmail.com (1) gustavo adolfo bequer (1) gótica (1) gótico (1) hambre (1) hara-kiri (1) harian (1) hay que aguantar a los niños (1) hebrea (1) hechiceria (1) hecho real (1) helena (1) helene hannf (1) henry james un dia unico (1) herlink harland (1) heroina (1) hilanderas (1) hill house (1) hipertexto (1) historia de amor (1) historia de vampiros (1) historia desconocida del cannabis (1) historia gotica (1) historia gotica cañi (1) historia terror (1) historias vampiricas (1) hombre oscuro (1) horacio (1) houdini (1) howard p.lovecraft (1) http://www.youtube.com/watch?v=qGuF-_SIYnc (1) huellas (1) hugo mujica (1) ian watson (1) ibañez (1) identidades (1) ignacio almada (1) imagenes . art (1) imagenes de culto (1) imagenes malditas (1) imagenes.blogdiario.com (1) inconvencional (1) ineditos (1) inez wallace (1) infiledidades (1) inhumano (1) instrucciones (1) intolerancia (1) inusual (1) invocacion (1) invocacion satanica (1) invocaciones (1) iq (1) irreal (1) isabel allende (1) isidro marin gutierrez (1) j.w. goethe (1) jack womack (1) japan/spain (1) jay anson (1) jazz (1) jinetes del apocalipsis (1) joan aiken (1) john marks (1) johnathan y las brujas (1) johnson spencer (1) jose maria aroca (1) jose martin (1) joseph conrad (1) juan g. atienza (1) juan marino (1) judeo-mesopotamica (1) juez (1) justicia (1) juventud (1) kabala (1) kamasutra (1) kipling (1) klein (1) kons (1) la abjuracion del gran cthulhu (1) la aventura de los coches de punto (1) la boda de john charrington (1) la busqueda de iranon (1) la caida de la casa usher (1) la casa vacia (1) la cisterna (1) la cueva de los ecos (1) la cueva de malachi (1) la dama de las sombras (1) la demanda de las lagrimas de la reina (1) la desolacion de soom (1) la divina comedia (1) la durmiente (1) la encina (1) la esfinge sin secreto (1) la flor del membrillo (1) la formula de dho-hna (1) la futura difunta (1) la gran ramera (1) la gran ramera : ICCRA (1) la guarida (1) la hija de ramses (1) la hija del tratante de caballos (1) la historia de moises y aone (1) la hora final de coffey (1) la invencion de la soledad (1) la ironía (1) la lampara de alhazred (1) la larva (1) la leyenda de esteban (1) la llamada de chylhu (1) la luns nueva (1) la mano (1) la mano disecada (1) la mezcladora de cemento (1) la misa del ateo (1) la montaña de la locura (1) la nave blanca (1) la noche de los tiempos (1) la playa (1) la playa y la muerte (1) la politica del cuerpo (1) la pradera (1) la prueba del amor (1) la puerta del señor de maletroit (1) la rabia (1) la resurreccion de los muertos (1) la rosa del vampiro (1) la sal de la tierra (1) la siesta de un fauno (1) la sombra del desvan (1) la sombra del lago (1) la tos (1) la vela carmesi (1) la venta de los gatos (1) la venus de las pieles (1) la voz de hastur (1) lady (1) las 3.47 de la madrugada (1) las almas de animales muertos (1) las gemelas asesinadas (1) las islas voladoras (1) las joyas (1) las manos de coffey (1) las niñas de alcacer (1) las parcas (1) las piedras magicas (1) latin (1) lawrence (1) lectura (1) lecturas para el baño (1) leonora (1) lesli_paloma_estrella(arroba)hotmail.com (1) letanias de satan (1) levi (1) leviatan (1) leyenda del valle dormido (1) lhiliht-La novia de Corinto (1) li po (1) libre (1) libro cuarto (1) libro de la vida (1) libro de los vampiros (1) libro de poemas (1) libro decimo (1) libro septimo (1) ligeia (1) lilit (1) limpio (1) linkmesh.com (1) lirics (1) listado (1) literatura sucia (1) lo grotesco (1) lobos (1) londres (1) lores (1) los alfileres (1) los cuatro jinetes del apocalipsis (1) los despojos (1) los desterrados (1) los devoradores del espacio (1) los espadachines de varnis (1) los infortunios de la virtud (1) los primigenios (1) los secretos del corazon (1) los suicidios (1) los superjuguetes duran todo el verano (1) lovecrat (1) lover (1) luis cernuda (1) luis fernando verissimo (1) lullaby (1) lyrics (1) madame D (1) madre de serpiente (1) madres (1) maestros del terror (1) magacine (1) magia (1) magia blanca (1) magia eclesiastica (1) mal (1) maleficios (1) manera de vivir (1) manga (1) manifiesto subrealista (1) manuscrito (1) manuscritos del mar muerto (1) maria en distintas religiones (1) marques de sade (1) martir (1) marvel (1) mas alla del muro de los sueños (1) mas alla del muro del sueño (1) mas visitadas (1) matanzas de polonias (1) maters (1) matriarcado (1) matrimonio del brigadier (1) maupassant.gotico (1) maximo torralbo (1) meditacion (1) memoria (1) memorias (1) memorias de una princesa rusa (1) mentiras iglesia catolica (1) mi lamento (1) mi raza (1) midi (1) mil y una noche (1) minicuentos (1) miseria campesina (1) misiva (1) mistico (1) mitologia (1) modernizacion (1) moderno (1) moliere (1) moradas (1) moradores (1) morgana (1) morirse de amor (1) morphinoman (1) mortician corpse (1) moscu (1) movil (1) msn (1) muete roja (1) mundo muerto (1) mutante (1) nExTuz (1) narrativa completa (1) naturalista (1) necropolis (1) negocios (1) negra (1) negro (1) negromantico (1) neo (1) neo-historia-futurista (1) neo-nazi futurista (1) neoclasical (1) neon (1) nesbit (1) neuquen gaston (1) new york (1) nicolas maquiavelo (1) nikolaj vasilievic gogol (1) ninfos (1) niño (1) niñosfantasia (1) no tengo boca y debo gritar (1) noche ahogadora... (1) normal (1) nota;lectura (1) novelas cortas (1) nueva frontera (1) nueva jerusalem (1) nueve (1) o manual practico do vampirismo (1) obra ficticia. (1) obsesiones (1) obsesivo (1) odin (1) ohann L. Tieck (1) oinos (1) ola de violencia (1) olonoff (1) omega (1) opio (1) oracion a la diosa liliht (1) orden (1) oscura (1) oscuridad (1) oscuro.imagenes (1) otros (1) paciencia (1) pactos (1) paganos (1) paginas goticas (1) pandilleros (1) para componer el incienso de kzauba (1) para convocar a shub-niggurath (1) para el conjuro de las esferas (1) para erguir las piedras (1) para forjar la cimitarra de barzay (1) para hacer el polvo de ibn ghazi (1) para invocar a yog-sothoth (1) parabola (1) parabola de las prisiones (1) paracelso (1) paradoja (1) paradojico (1) paranormal (1) parodia (1) parte1 (1) pasajero (1) pasajeros (1) pasion (1) paul (1) pecado (1) pekiz (1) pendulo (1) pensamientos y meditaciones (1) pequeña antologia (1) pequeños mosnstruos (1) perder los nervios o la cabeza (1) perdida (1) perdon (1) perez (1) pero las nubes nos separan (1) personalidad multiple (1) personas (1) pespectivas paranoicas (1) picassa (1) piezas condenadas (1) pigmeos (1) pin-pon (1) plagas (1) plegaria (1) plumas etereas (1) poder policial (1) poema dolor (1) poema novel (1) poemario (1) poemas vampiricos (1) poesia completa (1) poesia popular rusa (1) poesia sucia (1) poeta (1) poetry (1) policia (1) policia 1999 (1) policia del pensamiento (1) polidori (1) pop (1) pop art (1) por fin se hace justicia (1) por ti (1) portugues (1) posguerras (1) postestades (1) pozo (1) practicas (1) pratchett (1) preambulos (1) premoditorio (1) primer temor (1) primeros tiempos (1) primigenios (1) primordiales (1) principados (1) principio (1) principio del mundo (1) prosapoema (1) prostibulo (1) prudencia (1) psiquicos (1) pubertad (1) pura y dura (1) pushkin (1) querubines (1) quien se ha llevado mi queso (1) quija (1) quimeras (1) quimica (1) quincalla (1) quiroga (1) raciocinio (1) racismo (1) radicalismo religioso pentecostal (1) radios (1) rafael lopez rivera (1) raices (1) rea silvia (1) realidad alternativa (1) realismo del subrealismo (1) realismo sucio (1) rebote (1) recopilaciones (1) recuerdos (1) red (1) redsatanica (1) referencias (1) registro (1) registro exoterico (1) rehabilitacion de marginados (1) rehabilitacion de toxicomanos (1) reino gótico (1) relato gotico (1) relato gotico de amor (1) relato negro (1) relato oscuro (1) relato.horror (1) relatos cortos (1) relicario de tinieblas (1) religioso (1) relojero (1) remar (1) renegado catolicamente (1) requien por un dios mortal (1) reseñas (1) residuos (1) restaurantes (1) retazo (1) retrato (1) robert e.howard (1) rocio (1) romance (1) romance de lobos (1) romeo y julieta (1) ropas viejas (1) rosaroja (1) ruinas (1) rumores blasfemos (1) rusos (1) sacher-masoch (1) sacramento (1) sacrilegium (1) sadman (1) salamandras (1) san juan (1) san petesburgo (1) santa compaña (1) santa parca (1) satanas vende objetos usados (1) satanica (1) satanicos (1) satanizarus (1) sbrealismo (1) sectario (1) seleccion de poemas (1) semilla negra (1) sentido (1) sephirotico (1) sepulveda (1) ser (1) seven (1) sexo (1) señales (1) shirley jackson (1) sigils (1) significado (1) silfos (1) simbolgia (1) simbolica (1) similitud (1) sin cortes (1) sin identidad (1) sindbab el marino (1) sinfonica (1) sion (1) sir Arthur Conan Doyle (1) sires (1) sistema (1) sistina (1) situacion (1) slideshow (1) snuff (1) snuff movie (1) socrates (1) soledad (1) soluciones (1) song (1) sordo.mudo y ciego (1) stan rice (1) stevenson (1) stocker (1) strange (1) subconciente (1) subcubo (1) submundo del terror (1) sueños de nombres muertos (1) sueños difusos (1) sueños fobicos (1) sumeris (1) sunis (1) supersticiones (1) surrealism (1) surrealista (1) suttas (1) szandor (1) tarot.vida (1) tatuaje (1) te degollare de nuevo kathleem (1) te quiero puta (1) te sientas bien (1) teem (1) telato (1) telequinesico (1) temas (1) temas varios (1) tematicos (1) temor (1) terror desconocido (1) terror supertiscioso (1) terror.gotico (1) testimonio (1) texas (1) texto de un comentario (1) texto satanico (1) thackeray (1) the black cat (1) the haunting (1) the number in the best (1) tiempo (1) tierra de vampiros (1) tiros de gracia (1) tisera martin (1) todo depende de un cabello (1) todocharlas (1) toledo (1) tolkien (1) tomo3 (1) tortura (1) trabajos (1) traduccion (1) trailer (1) trainspotting (1) transilvania (1) tres-fechas (1) tribunales rusticos (1) triste (1) trollope (1) ubbo-sathla (1) un adios (1) un asunto de otro tiempo (1) un beso (1) un dia de campo (1) un hijo (1) un hombre (1) un naufragio psicologico.laguna mental (1) un poco de lejia en polvo (1) un raton en el pasillo (1) una carta (1) una ejecucion espeluznante (1) una hija de ramses (1) una jaula para la muerte (1) una pequeña historia piadosa (1) una vez en la vida (1) una victima del espacio superior (1) unamuno (1) universo sin límites (1) vacuna vih/sida (1) valentine (1) valle inclan (1) valle o paraiso (1) vampira (1) vampirica (1) vampirismus (1) vampíricos.varios (1) van hellsing (1) varios. (1) vejez (1) velatorio (1) ven... (1) veneno del cielo (1) verdugos voluntarios (1) viajando (1) viaje nocturno (1) vida de un vagabundo (1) videoart (1) videopoema (1) villiers de l´isle-adam (1) violacion (1) vision del futuro remoto (1) visual (1) vittorio (1) voladores (1) vuelta (1) wallpapers (1) walpurgis (1) wasington (1) web`s oficiales (1) wells (1) william (1) winston sanders (1) within temptation (1) wmv (1) woody allen (1) wrong (1) y más lento (1) yhvh (1) yo andube con un zombie (1) ªparte (1) ¿De que escapaban nuestros dioses? (1) ¿QUIERE USTED ESPERAR? (1) ¿Tenian ombligo Adan y Eva? (1) ¿cantara el polvo tus alabanzas? (1) ¿quien mato a zebedee? (1) ÁNIMAS Y FANTASMAS. (1) Álvares de Azevedo (1) Época de siembra (1) ÍNDICE DE VARIAS HISTORIAS (1) ΩMEGΛ (1) अल अजिफ (1)

.