BLOOD

william hill

Seguidores

sábado, 14 de noviembre de 2009

ALAS ROTAS

GIBRÁN KHALIL GIBRÁN
ALAS ROTAS (1912)

PREFACIO
Tenía yo dieciocho años de edad cuando el amor me abrió los ojos con sus mágicos rayos y
tocó mi espíritu por vez primera con sus dedos de hada, y Selma Karamy fu e la primera mujer
que despertó mi espíritu con su belleza y me llevó al jardín de su hondo afecto, donde los días
pasan como sueños y las noches como bodas.
Selma Karamy fue la que me enseñó a rendir culto a la belleza con el ejemplo de su propia
hermosura y la que, con su cariño, me reveló el secreto del amor; fue ella la que cantó por vez
primera, para mí, la poesía de la vida verdadera.
Todo joven recuerda su primer amor y trata de volver a poseer esa extraña hora, cuyo recuerdo
transforma sus más hondos sentimientos y le da tan inefable felicidad, a pesar de toda la
amargura de su misterio.
En la vida de todo joven hay una "Selma", que súbitamente se le aparece en la primavera de la
vida, que transforma su soledad en momentos felices, y que llena el sil encio de sus noches con
música.
Por aquella época estaba yo absorto en profundos pensamientos y contemplaciones, y trataba
de entender el significado de la naturaleza y la revelación de los libros y de las Escrituras,
cuando oí al Amor susurrando en mis oí dos a través de los labios de Selma. Mi vida era un
estado de coma, vacía como la de Adán en el Paraíso, cuando vi a Selma en pie, ante mí, como
una columna. de luz. Era la Eva de mi corazón, que lo llenó de secretos y maravillas, y que me
hizo comprender el significado de la vida.
La primera Eva, por su propia voluntad, hizo que Adán saliera del Paraíso, mientras que Selma,
involuntariamente, me hizo entrar en el Paraíso del amor puro y de la virtud, con su dulzura y su
amor; pero lo que ocurrió al primer hombre también me sucedió a mí, y. la espada de fuego que
expulsó a Adán del Paraíso fue la misma que atemorizó con su filo resplandeciente y me obligó a
apartarme del paraíso de mi amor, sin haber desobedecido ningún mandato, y sin haber probado el
fruto del árbol prohibido.
Hoy, después de haber transcurrido muchos años, no me queda de aquel hermoso sueño sino un
cúmulo de dolorosos recuerdos que aletean con alas invisibles en torno
mío, que llenan de tristeza las profundidades de mi corazón, y que llevan lágrimas a mis ojos; y mi
bien amada, la hermosa Selma, ha muerto, y nada queda de ella para preservar su memoria, sino mi
roto corazón, y una tumba rodeada de cipreses. Esa tumba y este corazón son todo lo que ha quedado
para dar testimonio de Selma.
El silencio que custodia la tumba no revela el secreto de Dios, oculto en la oscuridad del ataúd, y el
crujido de las ramas cuyas raíces absorben los elementos del cuerpo no des cifran los misterios de la
tumba, pero los suspiros de dolor de mi corazón anuncian a los vivientes el drama que han
representado el amor, la belleza y la muerte.
¡Oh amigos de mi juventud, que estáis dispersos en la ciudad de Beirut!: cuando paséis por ese
cementerio, junto al bosque de pinos, entrad en él silenciosamente, y caminad despacio, para que el
ruido de vuestros pasos no, turbe el tranquilo sueño de los muertos, y deteneos humildemente ante la
tumba de Selma; reverenciad la tierra que cubre su cuerpo y decid mi nombre en un hondo suspiro, al
tiempo que decís internamente estas palabras:
"Aquí, todas las esperanzas de Gibrán, que vive como prisionero del amor más allá de los mares;
todas sus esperanzas, fueron enterradas. En este sitio perdió Gibrán su felicidad, vertió todas sus
lágrimas, y olvidó su sonrisa.
"Junto a esa tumba crece la tristeza de Gibrán, al mismo tiempo que los cipreses, y sobre la tumba
su espíritu arde todas las noches como una lámpara votiva consagrada a Selma, y entona a coro con
las ramas de los árboles un triste lamento, en lastimero duelo por la partida de Selma, que ayer,
apenas ayer, era un hermoso canto en los labios de la Vida, y que hoy es un silente secreto en el seno
de la tierra."
¡Oh camaradas de mi juventud! Os conjuro, en nombre de aquellas vírgenes que vuestros corazones
han amado, a que coloquéis una guirnalda de flores en la desamparada
Tumba de mi bien amada, pues las flores que coloquéis sobre la tumba de Selma serán como gotas
de rocío desprendidas de los ojos de la aurora, para refrescarlos pétalos de una rosa que se marchita.
I
CALLADA TRISTEZA
Vecinos míos, vosotros recordáis. con placer la aurora de vuestra juventud, y lamentáis que haya
pasado; pero yo recuerdo la mía como un prisionero recuerda los barrotes y los grilletes de su cárcel.
Vosotros habláis de aquellos años entre la infancia y la juventud como de una época de oro, libre de
confinamientos y de cuidados, pero aquellos años. yo los considero una época de callada tristeza que
caía como una semilla en mi corazón, y crecía en él; y que no encontraba salida hacia el mundo del
conocimiento y la sabiduría, hasta que llegó el amor y abrió las puertas de mi corazón, e iluminó sus
recintos.
El amor me dio lengua y lágrimas. Seguramente recordáis los jardines y los huertos, las plazas
públicas y las esquinas que presenciaron vuestros juegos y oyeron vuestros inocentes cuchicheos; yo
también recuerdo hermosos parajes del norte del Líbano. Cada vez que cierro los ojos veo aquellos
valles, llenos de magia y dignidad, cuyas montañas, cubiertas de gloria y grandeza, trataban de
alcanzar el cielo. Cada vez que cierro mis oídos al clamor de la ciudad, oigo el murmullo de aquellos
riachuelos y el crujido de aquellas ramas. Todas esas bellezas a las que me refiero ahora, y que ansío
volver a ver como niño que ansía los pechos de su madre, hirieron mi espíritu, prisionero en la
oscuridad de la juventud como el halcón que sufre en su jaula al ver una bandada de pájaros que vuela
libremente por el anchuroso cielo. Aquellos valles y aquellas montañas pusieron el fuego en mi
imaginación, pero amargos pensamientos tejieron en torno de mi corazón una red de negra
desesperanza.
Cada vez que iba yo a pasear por aquellos campos volvía decepcionado, sin saber la causa de mi
decepción. Cada vez que miraba yo el cielo gris sentía que el corazón se me encogía. Cada vez que oía
yo el canto de los pájaros y los balbuceos de la primavera, sufría, sin comprender la razón de mi
sufrimiento. Dicen que la simplicidad hace que un hombre sea vacío, y que ese vacío lo hace
despreocupado. Acaso sea esto cierto entre quienes nacieron muertos y viven como cadáveres helados;
pero el muchacho sensible que siente mucho y lo ignora todo es la más desventurada criatura que
alienta bajo el sol, porque se debate entre dos fuerzas. La primera fuerza lo impulsa hacia arriba, y le
muestra lo hermoso de la existencia a través de una nube de sueños; la segunda, lo arrastra hacia la
tierra, llena sus ojos de polvo y lo anonada de temores y hostilidad.
La soledad tiene suaves, sedosas manos, pero sus fuertes dedos oprimen el corazón y lo hacen gemir
de tristeza. La soledad es el aliado de la tristeza y el compañero de la exaltación espiritual.
El alma del muchacho que siente que el beso de la tristeza es como un blanco lirio que empieza a
desplegar sus pétalos. Tiembla con la brisa, abre su corazón en la aurora, y vuelve a cerrar sus pétalos
al llegar las sombras de la noche. Si ese muchacho no tiene diversiones, ni amigos, ni compañeros de
juegos, su vida será como una reducida prisión en la que no ve nada, sino telarañas, y no oye nada,
sino el reptar de los insectos.
Tal tristeza que me obsesionaba en mi juventud no era por falta de diversiones, porque si hubiera
querido las habría tenido; tampoco era por falta de amigos, porque habría podido tenerlos. Tal tristeza
obedecía a un dolor interno que me impulsaba a amar la soledad. Mataba en mí la inclinación a los
juegos y a las diversiones, quitaba de mis hombros las alas de la juventud, y hacía que fuera yo como
un estanque entre dos montañas, que refleja en su quieta superficie las sombras de los fantasmas y los
colores de las nubes y de los árboles, pero que no puede encontrar una salida, para ir cantando hacia el
mar.
Tal era mi vida antes de que cumpliera yo dieciocho años. El año que los cumplí es como la cima de
una montaña en mi vida, porque despertó en mí el conocimiento, y me hizo comprender las vicisitudes
de la humanidad. En ese año volví a nacer, y a menos que una persona vuelva a nacer, su vida seguirá
siendo una hoja en blanco en el libro de la existencia. En ese año vi a los ángeles del cielo mirarme a
través de los ojos de una hermosa mujer. También vi a los demonios del infierno rabiando en el
corazón de un hombre malo. Aquel que no ve a los ángeles y a los demonios en toda la belleza y en
toda la malicia, de la vida estará muy lejos del conocimiento, y su espíritu estará ayuno de afecto.
II
LA MANO DEL DESTINO

En la primavera de aquel maravilloso año, estaba yo en Beirut. Los jardines estaban llenos de flores
de Nisán, y la tierra tenía una alfombra de verde césped; y era como un secreto de la tierra revelado al
Cielo. Los naranjos y los manzanos, que parecían huríes, o novias enviadas por la Naturaleza para
inspirar a los poetas y excitar la imaginación, llevaban blancas vestes de perfumados capullos.
La primavera es hermosa en todas partes, pero es más hermosa en el Líbano. Es un espíritu que vaga
por toda la Tierra, pero que hace su morada en el Líbano, conversando con reyes y profetas, cantando
con los ríos los Cantares de Salomón, y repitiendo con los sagrados cedros del Líbano los recuerdos de
las antiguas glorias. Beirut, libre de los lodos del invierno y del polvo del verano, en la primavera es
como una novia, o como una sirena que se sienta a orillas de un arroyo, y que se seca la suave piel a
los rayos del sol.
Un día, en el mes de Nisán, fui a visitar a un amigo cuya casa estaba algo apartada de la brillante y
hermosa ciudad. Mientras charlábamos, un hombre de aspecto digno, como de unos sesenta años de
edad, entró en la casa. Al levantarme para saludarlo, mi amigo me lo presentó como Farris Efendi
Karamy, y luego mi amigo pronunció mi nombre, con palabras elogiosas. El anciano me miró un
momento, y se tocó la frente con las puntas de los dedos, como si estuviera tratando de recordar algo.
Luego, se acercó a mí sonriente, y me dijo:
-Es usted hijo de un amigo mío muy querido y me da mucho gusto ver a ese amigo en la persona de
usted.
Muy conmovido por las palabras del anciano, me sentí atraído hacia él como un pájaro cuyo instinto
lo lleva a su nido antes de la inminente tormenta. Al sentarnos, me contó su amistad con mi padre, y
recordó el tiempo que habían pasado juntos. Los ancianos gustan de remontar sus recuerdos a los días
de su juventud, tal como los extranjeros que ansían volver a su propio país. Se complacen en referir
anécdotas del pasado, así como el poeta se complace en recitar su mejor poema. El anciano vive
espiritualmente en el pasado, porque el presente pasa para él velozmente, y el futuro le parece una
aproximación al olvido de la tumba. Así transcurrió una hora llena de viejos recuerdos, como las
sombras de los árboles sobre el césped. Cuando Farris Efendi se levantó para marcharse, me puso la
mano izquierda en el hombro y estrechó mi mano derecha, diciendo:
-No he visto a tu padre desde hace veinte años. Espero que lo sustituyas, con frecuentes visitas a mi
casa.
Agradecido, le 'prometí cumplir ese deber de amistad hacia un querido amigo de mi padre.
Al salir el anciano, le pedí a mi amigo que me contara algo más acerca de él.
-No conozco a ningún hombre en Beirut cuya riqueza lo haya hecho amable, y cuya bondad lo haya
hecho rico -me dijo -. Es uno de esos raros hombres que vienen a este mundo y se van de él sin hacer
daño a nadie, pero las personas de esa clase generalmente sufren mucho, y son víctimas de la opresión,
porque no son lo suficientemente hábiles para salvarse de la maldad de los demás. Farris Efendi tiene
una hija, de carácter muy parecido al suyo, cuya belleza y gentileza están más allá de toda
descripción; y también ella sufrirá mucho, porque la riqueza de su padre ya la está colocando al borde
un horrible precipicio. -Al pronunciar mi amigo estas palabras, noté que su rostro se ensombrecía.
Luego, mi amigo continuó: -Farris Efendi es un buen anciano, de noble corazón, pero le falta fuerza de
voluntad. La gente lo maneja como a un ciego. Su hija le obedece, a pesar de ser orgullosa e
inteligente, y tal es el secreto que gravita en la vida de padre e hija. Este secreto lo descubrió un mal
hombre, que también es obispo, y cuya maldad se cobija a la sombra del Evangelio. Este prelado tiene
apariencia de ser amable y noble. Es la cabeza religiosa de esta tierra de gente piadosa. La gente le
rinde obediencia y lo venera. Y conduce a esta gente como un rebaño de ovejas hacia el matadero.
Este obispo tiene un sobrino, lleno de odio y de corrupción. Más tarde o más temprano, día llegará en
que colocará a su sobrino a su derecha, y a la hija de Farris Efendi a su izquierda, y, al alzar su impura
mano y al pronunciar los votos del matrimonio sobre las cabezas de estos dos jóvenes, unirá una
virgen pura a un sucio degenerado, colocando el corazón del día en las entrañas de la noche.
"Es todo lo que puedo decirte acerca de Farris Efendi y de su hija, así que te ruego que no me hagas
más preguntas al respecto.
Al decir esto, mi amigo volvió la cabeza hacia la ventana, como si estuviera tratando de resolver los
problemas de la existencia humana y de concentrarse en la belleza del universo.
Al salir de esa casa, le dije que pensaba visitar a Farris Efendi unos días después, con el propósito
de cumplir mi promesa, y por la amistad, que había unido a él y a mi padre. Se quedó mirándome un
momento y noté un cambio en la expresión de su rostro, como si mis escasas y simples palabras le
hubieran dado una nueva idea. Luego, me miró a los os de extraña manera, con una mirada en que se
mezclaban amor, la piedad y el temor; con la mirada de un profeta que prevé lo que nadie más puede
anticipar. Luego, sus labios temblaron levemente, pero mi amigo no dijo nada al dirig irme yo a la
puerta. Esa extraña mirada se grabó en mí, y no pude comprender su significado hasta que maduré en el
mundo de la experiencia, donde los corazones se comprenden uno a otro intuitivamente, y donde los
espíritus maduran con el conocimiento.
III
LA ENTRADA AL SANTUARIO

Unos cuantos días después, la soledad hizo presa de mí, y me cansé de los estultos rostros de los libros;
alquilé un carruaje y me dirigí a la casa de Farris Efendi. Cuando llegamos al pinar en que la gente solía
realizar meriendas campestres, el conductor del carruaje tomó un camino privado, bajo la sombra de los
sauces, que lo bordeaban a cada lado. Al atravesar el pinar, pudimos ver la belleza de los verdes prados, los
viñedos, y muchas flores de Nisán, de colores vivos, que empezaban a abrirse.
Unos cuantos minutos después, el carruaje se detuvo ante una casa solitaria, en medio de un hermoso
jardín. Saturaban el aire los aromas de las rosas, de las gardenias y del jazmín.
Al bajar del carruaje y entrar en el espacioso jardín, vi a Farris Efendi, que salía a mi encuentro. Me
invitó a entrar en la casa cordialmente y se sentó a mi lado, como un padre feliz que vuelve a ver a su hijo,
y me abrumó con preguntas acerca de mi vida, de mi futuro y de mi educación. Le contesté, y mi voz
estaba llena de ambición y celo; porque en mis oídos repicaba con campanas el himno de la gloria, y sentía
que me lanzaba en mi velero por el calmado mar de los sueños esperanzados. En eso estábamos, cuando
una hermosa joven, vestida con bellísimo vestido de seda blanca, apareció tras las cortinas de terciopelo de
la puerta, y caminó hacia mí. Farris Efendi y yo nos levantamos de nuestros asientos.
-Mi hija Selma -dijo el anciano. Luego, me presentó, diciendo: - El destino me ha devuelto a un querido
viejo amigo, en la persona de su hijo.
Selma se quedó mirándome un momento, como si dudara que un visitante pudiera entrar en su casa. Sentí
la mano de la muchacha como un blanco lirio, y un extraño sobresalto agitó mi corazón.
Volvimos a tomar asiento en silencio, como si Selma hubiese llevado a aquel aposento un espíritu
celestial digno de mudó respeto. Al darse cuenta de aquel súbito silencio, la joven me sonrió, y dijo
-Mi padre me ha, contado muchas veces las anécdotas de su juventud y de los viejos tiempos en que él y
el padre de usted llevaban estrecha amistad. Si el padre de usted le" ha contado lo mismo, este encuentro no
es el primero entre nosotros.
El anciano estaba complacido de oír a su hija expresarse así.
-Selma es muy sentimental. Todo lo ve con los ojos del espíritu -dijo.
Luego, reanudó su conversación, con mucho tacto, como si hubiera encontrado en mí un hechizo mágico
que lo hubiera llevado, en alas del recuerdo, a los días pasados.
Mientras lo miraba, pensando en cómo sería yo en mis años posteriores, él se quedó mirándome, como
un sereno y viejo árbol que ha soportado muchas tormentas, y al que la luz solar le proyectara la sombra
sobre un renuevo que se estremeciera ante la brisa de la aurora.
Pero Selma permanecía silenciosa. De vez en cuando, me miraba a mí, luego a su padre, como si
estuviera leyendo al mismo tiempo el primero y el último capítulo del drama de la vida. El día transcurrió
rápidamente en aquel jardín, y podía yo ver a través de la ventana el fantasmal beso amarillo del ocaso
sobre las montañas del Líbano. Farris Efendi siguió relatando sus experiencias, y yo le escuchaba absorto, y
había tanto entusiasmo en mí, que su tristeza se convirtió en alegría.
Selma estaba sentada cerca de la ventana, mirándonos con sus tristes ojos y sin hablar, aunque la belleza
tiene su propio lenguaje celestial, más misterioso que las voces de las lenguas y de los labios. Es un
lenguaje misterioso, intemporal, común a toda la humanidad; un calmado lago que atrae a los riachuelos
cantarines hacia su fondo, y los hace silenciosos.
Sólo nuestros espíritus pueden comprender la belleza, o vivir y crecer con ella. Intriga a nuestras
mentes; no podemos describirla con palabras; es una sensación que nuestros ojos no pueden ver, y que
se deriva, tanto del que observa, como de quien es observado. La' verdadera belleza es un rayo que
emana de lo más santo del espíritu, e ilumina el cuerpo, así como la vida surge desde la profundidad
de la tierra, para dar color y aroma a una flor.
La verdadera belleza reside en la concordancia espiritual que llamamos amor, y que puede existir
entre un hombre y una mujer.
¿Acaso mi espíritu y el de Selma se tocaron aquel día en que nos conocimos, y aquel anhelo de
llegar hasta ella hizo que la considerara la más hermosa mujer bajo el sol? ¿O acaso
¿Estaba yo intoxicado con el vino de la juventud, que me hacía imaginar lo que nunca existió?
¿Acaso mi juventud cegó mis ojos naturales y me hizo imaginar el brillo de sus ojos, la dulzura de
su boca y la gracia de todo su cuerpo? ¿O acaso fueron ese brillo, esa gracia y esa dulzura, los que
abrieron mis ojos y me mostraron la felicidad y la tristeza del amor?
Difícil es dar respuesta a estas preguntas, pero puedo decir sinceramente que en aquella hora sentí
una emoción que nunca había tenido; un nuevo cariño que se posaba calmadamente en mi corazón,
como el espíritu que vagaba sobre las aguas en el momento de la creación del mundo, y también puedo
decir que de ese cariño nacieron mi felicidad y mi tristeza. Así terminó la hora de mi primer encuentro
con Selma, y así quiso el cielo libertarme de las cadenas de mi solitaria juventud, para permitirme
caminar en la procesión del amor.
El amor es la única libertad que existe en el mundo porque eleva tanto al espíritu, que las leyes de la
humanidad y los fenómenos naturales no alteran su curso.
Al levantarme de mi asiento para marcharme, Farris Efendi se acercó a mí y me dijo serenamente:
-Ahora, hijo mío, ya conoces el camino a esta casa. Considérame tu padre y a Selma, como tu
hermana. La miré como pidiéndole a ella que confirmara aquella declaración.
La joven movió la cabeza en señal de asentimiento, y me miró como quien vuelve a ver a una
persona que se conoce desde hace mucho.
Aquellas palabras que pronunció Farris Efendi Karamy me colocaron al lado de su hija, en el altar
del amor. Fueron palabras de un canto celestial que terminó tristemente, aunque había empezado en la
más viva exaltación; elevaron nuestros espíritus al reino de la luz y de la trémula llama; fueron la copa
de la que al mismo tiempo bebimos la felicidad y la amargura.
Salí de aquella casa. El anciano me acompañó hasta el borde del jardín, mientras mi corazón se
agitaba como los labios temerosos de un hombre sediento.
IV
LA ANTORCHA BLANCA
Acaba de terminar el mes de Nisán, y yo seguía visitando la casa de Farris Efendi, y seguía viendo a
Selma en aquel hermoso jardín, contemplando su belleza, maravillándome de su inteligencia y oyendo
los silentes pasos de la tristeza. Sentía que una mano invisible me llevaba hacia ella.
En cada visita percibía un nuevo significado de su belleza, y una nueva intuición de su dulce
espíritu, hasta que la joven llegó a ser como un libro cuyas páginas pude entender, y cuyos elogios
podía yo cantar, pero que nunca podría terminar de leer. Una mujer a la que la Providencia ha dotado
de belleza espiritual y corporal es una verdad, a la vez manifiesta y secreta, que sólo podemos
comprender mediante el amor, y a la que sólo podemos tocar con la virtud; y cuando hacemos el
intento de describir a tal mujer, su imagen se desvanece como la niebla.
Selma Karamy poseía la belleza corporal y espiritual, pero, ¿cómo describirla a quien no la haya
conocido? ¿Puede un hombre muerto recordar el canto de un ruiseñor, y la fragancia de una rosa, y el
susurro de un arroyo? ¿Puede un prisionero cargado de pesadas cadenas seguir a la brisa de la aurora?
¿Acaso el orgullo me impide hacer la descripción de Selma sólo con palabras ya que no puedo pintarla
con luminosos colores? El hombre hambriento en el desierto no se negará a comer pan duro, si el cielo
no hace llover sobre él el maná y las codornices.
En su blanco vestido de seda, Selma estaba esbelta como un rayo de luz de luna que pasara a través
del cristal de la ventana. Caminaba graciosa y rítmicamente. Hablaba en voz baja y con dulces
entonaciones; las palabras salían de sus labios como gotas de rocío que cayeran de los pétalos de las
flores, al agitarlas el viento.
Pero, ¡qué decir del rostro de Selma! Ninguna palabra podría describir su expresión, que reflejaba,
ora gran sufrimiento interno, ora exaltación celestial.
La belleza del rostro de Selma no era clásica; era como un sueño de revelación que no se puede
medir ni circundar, ni copiar con el pincel de un pintor, ni con el cincel de un escultor. La belleza de
Selma no residía propiamente en sus cabellos de oro, sino en la virtud y en la pureza que los rodeaban;
no en sus labios, sino en la dulzura de sus palabras; no en su cuello de marfil, sino en el suave arco de
su frente. Tampoco residía su belleza en la línea perfecta de su cuerpo, sino en la nobleza de su
espíritu, que ardía como una blanca antorcha entre la tierra y el cielo. Su belleza era como el don de la
poesía. Pero los poetas son personas desventuradas, pues, por más alto que se eleven sus espíritus,
siempre estarán envueltos en una atmósfera de lágrimas.
Selma era muy pensativa, más que parlanchina, y su silencio era como una música que lo llevaba a
uno a un mundo de sueños y que lo hacía escucharlos latidos del propio corazón, y ver los fantasmas
de los propios pensamientos y sentimientos al lado de uno, como si nos miraran a los ojos.
Selma tenía un aura de profunda tristeza que la acompañó toda su vida y que acentuaba su extraña
belleza y su dignidad, como un árbol en flor que nos parece más bello cuando lo vemos envuelto en la
niebla del alba.
La tristeza fue un lazo de unión para su espíritu y para el mío, como si viéramos en el rostro del otro
lo que el corazón sentía, y como si oyéramos al mismo tiempo el eco de una voz oculta. Dios había
creado dos cuerpos en uno, y la separación no podría ser sino una cruel agonía.
Los espíritus melancólicos reposan al reunirse con otros espíritus afines. Se unen afectuosamente,
como un extranjero al ver a un compatriota suyo en tierras lejanas. Los corazones que se unen por la
tristeza no serán separados por la gloria de la felicidad. El amor que se purifica con lágrimas seguirá
siendo eternamente puro y hermoso.
V
LA TEMPESTAD

Un día, Farris Efendi me invitó a cenar en su casa. Acepté, y mi espíritu, hambriento del divino pan
que el Cielo había puesto en las manos de Selma, estaba hambriento, sobre todo, de ese pan espiritual
que da más hambre a nuestros corazones mientras más comemos de él. Era ese pan que Kais, el poeta
árabe, Dante y Safo probaron, y que incendió sus corazones; el pan que la Diosa prepara con la
dulzura de los besos y la amargura de las lágrimas.
Al llegar a la casa de Farris Efendi vi a Selma sentada en un banco del jardín, descansando la cabeza
en el tronco de un árbol, y con el aspecto de una novia ataviada con su blanco vestido de seda, o como
un centinela que custodiara aquellos parajes.
Silenciosa y reverentemente me acerqué a ella, y me senté a su lado. No podía yo hablar, así que
recurrí al silencio, único lenguaje del corazón, pero sentí que Selma estaba escuchando mi mensaje sin
palabras, y que observaba el fantasma de mi alma en mis ojos.
Al cabo de unos minutos, el anciano salió de la casa y me saludó, con la cordialidad de siempre. Al
extender la mano hacia mí, sentí como si estuviera bendiciendo los secretos que nos unían a mí y a
su hija.
-La cena está servida, hijos míos -dijo el anciano-; entremos a comer.
Nos levantamos de nuestros asientos y lo seguimos; había ojos de Selma brillaban, pues un nuevo
sentimiento se había añadido a su amor, al oír que su padre nos decía "hijos míos".
Nos sentamos a la mesa y disfrutamos de la buena comida y del vino añejo, pero nuestras almas
estaban viviendo en un mundo muy lejano; éramos tres personas inocentes, que sentían mucho y
sabían poco; se estaba desarrollando un drama entre un anciano que amaba a su hija y quería su
felicidad, una joven de veinte años que miraba hacia el futuro con ansiedad, y un joven que soñaba
y se preocupaba, y que aún no probaba el vino de la vida, ni su vinagre, y que trataba de llegar hasta
la altura del amor y del conocimiento, pero que era incapaz de alzarse a sí mismo. Allí estábamos
los tres, sentados a la luz del crepúsculo, comiendo y bebiendo en aquella casa solitaria, custodiada
por los ojos de Dios, pero en los fondos de nuestras copas se ocultaban la amargura y la angustia.
Al término de la cena, una de las criadas anunció la presencia de un hombre en la puerta que
deseaba ver a Farris Efendi.
-¿Quién es? -preguntó el anciano.
-El mensajero del obispo -dijo la criada. Hubo un momento de silencio, durante el cual Farris
Efendi miró a su hija, como un profeta que consultara el firmamento para adivinar su secreto.
Luego, dijo:
-Que entre.
Poco después, un hombre, en uniforme oriental, y que llevaba un gran bigote retorcido en las
puntas, entró al aposento, y saludó al anciano con estas palabras:
-Su Ilustrísima, el obispo, le ha enviado a usted su carruaje particular; desea tratar asuntos
importantes con usted.
El rostro del anciano se ensombreció, y su sonrisa se borró. Tras un momento de honda reflexión,
se acercó a mí, y me dijo en tono amistoso:
-Espero encontrarte aquí cuando vuelva, pues Selma disfrutará de tu compañía en este lugar
solitario.
Y diciendo esto, se volvió hacia Selma, y al tiempo que sonreía le preguntó a la muchacha si
estaba de acuerdo. La joven asintió con la cabeza, pero sus mejillas se tornaron rojas, y, con voz
más dulce que la música de la lira, dijo:
-Padre, haré lo posible para que nuestro huésped esté contento.
Selma observó el carruaje que llevaba a su padre a casa del obispo, hasta que desapareció de
nuestra vista. Luego, se sentó frente a mí en un diván forrado de seda verde. Parecía un lirio
doblado hacia la alfombra de verde césped por la brisa de la aurora. Fue voluntad del Cielo que
aquella noche estuviera yo a solas con Selma, en su hermosa casa rodeada de árboles, donde el
silencio, el amor, la belleza y la virtud, moraban juntos.
Ambos guardábamos silencio, esperando que el otro hablara, pero no es el lenguaje hablado el
único medio de comprensión entre dos almas. No son las sílabas que salen de los labios y de las
lenguas las que unen a los corazones.
Hay algo más alto y puro de cuanto la boca puede pronunciar. El silencio ilumina nuestras almas,
susurra en nuestros corazones, y los une. El silencio que separa de nosotros mismos, nos hace viajar
como en un velero por el firmamento del espíritu, y nos acerca al Cielo; nos hace sentir que los
cuerpos no son más que prisiones, y que este mundo es sólo un lugar de exilio transitorio.
Selma me miró, y sus ojos reflejaban el secreto de su corazón. Luego, me dijo, en voz alta:
-Vayamos al jardín, sentémonos bajo los árboles y contemplemos la luna saliendo de las
montañas. Obedecí, y me levanté de mi asiento, pero vacilé.
-¿No crees que es mejor permanecer aquí, y esperar a que la luna esté alta e ilumine el jardín? -le
dije, y añadí -: La oscuridad oculta los árboles y las flores. No podremos ver nada.
-Si la oscuridad oculta los árboles y las flores a nuestros ojos, no podrá ocultar el amor a nuestros
corazones -contestó ella.
Y al pronunciar estas palabras en un extraño tono de voz, Selma volvió la mirada hacia la ventana.
Guardé silencio, pesando cada palabra de mi amada y saboreando el significado de cada sílaba. Luego,
me miró como si lamentara lo que acababa de confesarme, y trató de alejar esas palabras de mi oído
con la magia de sus ojos. Pero aquellos ojos, en vez de hacerme olvidar lo que la joven acababa de
expresar, repitieron en la profundidad de mi ser, más clara y eficazmente, las dulces palabras que ya se
habían grabado en mi memoria, para toda la eternidad.
Cada belleza y cada grandeza de este mundo es creada por una sola emoción, y por un solo
pensamiento en el interior del hombre. Cada cosa que vemos hoy, realizada por pasadas generaciones,
fue, antes de adquirir su apariencia, antes de aparecer, un solo pensamiento en la mente de un hombre,
o un solo impulso en el corazón de una mujer. Las revoluciones que han, derramado tanta sangre, y
que han transformado las mentes humanas para orientarlas hacia la libertad, fueron una idea de un
hombre, que vivió entre miles de hombres. Las devastadoras guerras que han destruido imperios
fueron un pensamiento que existió en la mente de- un individuo. Las supremas enseñanzas que han
cambiado el destino de la humanidad fueron inicialmente las ideas de un hombre, cuyo genio lo
distinguió de su medio. Un solo pensamiento hizo que se construyeran las Pirámides, un solo
pensamiento fundó la gloria del Islam, y un solo pensamiento causó el incendio de la biblioteca de
Alejandría.
Un solo pensamiento acudirá en la noche a la mente del hombre, y ese pensamiento puede elevarlo
hasta la gloria, o reducirlo al asilo para locos. Una sola mirada de mujer puede hacer del hombre el
más feliz del mundo. Una sola palabra de un hombre puede hacernos ricos o pobres.
La palabra que pronunció Selma aquella noche me suspendió entre mi pasado y mi futuro, como un
barco anclado en medio del océano,. Aquella palabra despertó a mi ser del letargo de la juventud, del
sueño de la soledad y me lanzó al escenario de la vida, en que la vida y la muerte representan sus
respectivos papeles.
El aroma de las flores se mezclaba con la brisa cuando salimos al jardín y nos sentamos
silenciosamente en un banco, cerca de un arbusto de jazmín a escuchar la respiración de la Naturaleza
durmiente, mientras en el azul del cielo los ojos de lo inefable presenciaban nuestro drama.
La luna salió desde el monte Sunín y alumbró las costas, las colinas y las montañas. Y podíamos ver
las aldeas desparramadas por el valle como apariciones que de pronto surgieran ante algún conjuro de
la nada. Podíamos contemplar la belleza de todo el Líbano bajo los plateados rayos de la luna. Los
poetas occidentales piensan en el Líbano cono en un sit io legendario, olvidado, puesto que por allí
pasaron David, Salomón, y los profetas;.como el jardín del Edén, perdido tras la caída de Adán y Eva.
Para estos poetas occidentales, la palabra Líbano es una poética expresión, que asocian a la montaña
cuyas laderas están perfumadas por el incienso de los Cedros Sagrados. Les recuerdan los templos de
cobre y mármol, erectos, firmes e impenetrables, y los rebaños de ciervos pastando en los verdes
valles. Aquella noche, yo mismo vi al Líbano de ensueño, con los ojos de un poeta.
Así cambia la apariencia de las cosas según las emociones, y así vemos la magia y la belleza en las
cosas, pero lo que sucede es que la belleza y la magia están realmente en nosotros mismos.
Mientras los rayos de la luna brillaban en el rostro, en el cuello y en los brazos de Selma, parecía
una estatua de marfil, esculpida por los dedos de algún adorador de Ishtar, la diosa de la belleza y del
amor. Y, mirándome, mi amada me dijo
-¿Por qué callas? ¿Por qué no me cuentas algo de tu pasado?
Al mirarla, mi mutismo desapareció, y mis labios se abrieron.
-¿No oíste lo que te dije al encaminarnos a este huerto? El espíritu que oye el susurro de las flores y
el canto del silencio, también puede oír el estremecimiento de mi alma, y el clamor de mi corazón.
Selma ocultó el rostro en las manos, y me dijo, con voz vacilante:
-Si, te oí: oí una voz que venía del seno de la noche, y un clamor surgiendo del corazón del día.
Y olvidando mi pasado, mi existencia misma, todo lo que no fuera Selma, le repliqué:
-Y yo también te oí, Selma. Oí una música regocijante que vibraba en el aire, y que hizo que todo el
universo se estremeciera.
Al oír estas palabras, mi amada cerró los ojos, y en sus labios vi una sonrisa de placer, mezclada con
tristeza. -Ahora sé que hay algo más alto que el cielo, y más hondo que el océano, y más extraño que
la vida, la muerte y el tiempo. Ahora sé lo que no sabía antes de conocerte... -me susurró suavemente.
En aquel momento, Selma llegó a ser para mí una persona más querida que una amiga, más íntima
que una hermana y más adorable que una novia. Llegó a ser un pensamiento supremo; una emoción
incontrolable; un hermoso sueño que vivía en mi espíritu.
Nos equivocamos al pensar que el amor nace de una larga camaradería y de perseverante
enamoramiento. El amor es el renuevo y el vástago de la afinidad espiritual, y a menos que se cree esa
afinidad en un momento dado, no se creará en años, ni en generaciones.
Luego, Selma alzó la cabeza y miró al horizonte, en el que el monte Sunín se encuentra con el cielo.
-Ayer eras como un hermano para mí -dijo- con el que me sentaba calmadamente a charlar, bajo los
cuidados de mi padre. Ahora siento la presencia de algo más misterioso y dulce que el cariño a un
hermano: un sentimiento de naciente amor que no había conocido, y un temor que al mismo tiempo
embarga a mi corazón de tristeza y felicidad.
-Esta emoción que nos llena de temor y que nos estremece cuando traspasa nuestros corazones es la
ley de la Naturaleza -respondí- que guía a la Luna alrededor de la Tierra, y al Sol alrededor de Dios.
Enseguida mi amada me puso una mano en la cabeza y me acarició el pelo. Su rostro brillaba, y
caían lágrimas de sus ojos, como gotas de roció en los pétalos de un lirio.
-¿Quién creerá nuestra historia? -me dijo-. ¿Quién creerá que en estas horas hemos franqueado los
obstáculos de la duda? ¿Quién creerá que el mes de Nisán, que nos unió, es el mes que nos detuvo en
el recinto más santo de la Vida? Su mano estaba todavía en mi cabeza mientras decía esto, y no habría
cambiado esa mano por una corona real, ni por una guirnalda de gloria; nada me parecía más valioso y
amable que aquella hermosa y suave mano, cuyos dedos jugueteaban con mi pelo.
-La gente no creerá nuestra historia -le dije -, porque no sabe que el amor es la única flor que crece y
florece sin el concurso de las estaciones; pero ¿fue realmente el mes de Nisán, que nos reunió, y es
esta hora la que nos ha suspendido en el recinto más santo de la Vida? ¿No es la mano de Dios la que
nos acercó, y la que hizo que seamos prisioneros uno del otro, hasta que terminen nuestros días y
todas nuestras noches? La vida del hombre no empieza en el seno materno, y nunca termina con la
muerte, en la tumba; y este firmamento, lleno de luz de luna y de estrellas, no está ayuno de almas que
se aman, ni de espíritus intuitivos.
Al retirar Selma la mano de mi pelo, sentí una vibración eléctrica en las raíces de los cabellos, y la
sensación se mezcló a la suave caricia de la brisa nocturna. Y como un devoto que recibe la bendición
divina al besar el altar, en su santuario, tomé la mano de Selma, y mis ardientes labios depositaron un
largo beso en ella, y aún ahora el recuerdo de aquel beso funde mi corazón y su dulzura me extasía.
Transcurrió así una hora, y cada minuto de ella fue un año de amor. El silencio de la noche, la luz de
la luna, las flores y los árboles nos hicieron olvidar toda la realidad que no fuera el amor, cuando, de
pronto, oímos el galope de unos caballos y el chirrido de las ruedas de un carruaje. Despertados de
nuestro placentero arrobamiento, y vueltos bruscamente del mundo de los sueños al mundo de la
perplejidad y de las penas, nos dimos cuenta que el anciano había regresado de su visita. Nos levantamos
de nuestros asientos, y caminamos por el huerto, para salir a su encuentro.
Al llegar al carruaje a la entrada del jardín, Farris Efendi bajó de él, y caminó lentamente hacia nosotros,
con la cabeza inclinada hacia adelante, como si estuviera llevando una pesada carga. Se acercó a Selma, le
colocó las manos en los hombros, y la miró profundamente. Las lágrimas corrían por el arrugado rostro del
anciano, y sus labios temblaban con forzada sonrisa triste. Con voz quebrada por la emoción, le dijo
-Amada Selma, hija mía, muy pronto, te alejarán de los brazos de tu padre, para que vayas a los brazos de
otro hombre. Muy pronto el Destino te arrancará de esta solitaria casa, y te llevará al espacioso mundo, y
este jardín perderá la presión de tus pasos, y tu padre será un extraño para ti. Ya está decidido. ¡Que Dios te
bendiga!
Al oír estas palabras, el rostro de Selma se ensombreció, y sus ojos se helaron, como si hubiera sentido
una premonición de la muerte. Luego, lanzó un grito, como un ave a la que se abate un tiro, y con visible
dolor, temblando, dijo, con voz quebrada:
-¿Qué dices? ¿Qué quieres decir? ¿Adónde me vas a enviar? -Luego, miró a su padre como tratando de
descifrar su secreto. Un momento después, dijo: - Comprendo. Lo comprendo todo. El obispo te ha pedido
mi mano, y ha preparado una jaula para este pajarillo de alas rotas. ¿Es ese tu deseo, padre?
La respuesta del anciano fue un profundo suspiro. Condujo a Selma al interior de la casa, con ternura, y
mientras, yo permanecía de pie en el jardín, sintiendo que la perplejidad me invadía en oleadas, como una
tempestad sobre las hojas de otoño. Luego, los seguí hasta la sala, y para evitar una escena molesta,
estreché la mano del anciano, dirigí una larga mirada a Selma, mi hermosa estrella, y salí de la casa.
Cuando iba yo llegando al extremo del jardín, oí la voz del anciano que me llamaba y me volví para ir a
su encuentro. Me tomó de la mano y se disculpó.
-Perdóname, hijo mío. Te he echado a perder la noche con mis lágrimas, pero por favor ven a verme
cuando mi casa esté vacía, y me encuentre yo solo y desesperado. La juventud, mi querido hijo, no
armoniza con la noche; pero tú tendrás la bondad de venir a verme y de recordarme aquellos días de mi
juventud compartidos con tu padre, y me darás las noticias que haya en la vida la cual ya no me contará
entre sus hijos. ¿Vendrás a visitarme cuando Selma se vaya y me quede aquí completamente solo?
Mientras el anciano pronunciaba estas tristes palabras, estreché su mano silenciosamente y sentí que unas
lágrimas tibias caían de sus ojos hasta mi mano. Temblando- de tristeza y de afecto filial, salí de aquella
casa con el corazón inundado de pena. Pero antes de salir alcé el rostro, y él vio lágrimas en mis ojos; se
inclinó hacia mí, me dio un beso en la frente.
- ¡Adiós, hijo mío! ¡Adiós! -me dijo.
Las lágrimas de un anciano son más potentes que las de un joven, porque constituyen el residuo de la
vida en un cuerpo que se va debilitando. Las lágrimas de un joven son como una gota de rocío en el pétalo
de una rosa-, mientras que las de un anciano son como una hoja amarillenta que cae al embate del viento
cuando se aproxima el invierno.
Cuando salí de la casi de Farris Efendi Karamy, la voz de Selma aún vibraba en mis oídos; su belleza me
seguía como un espectro y las lágrimas de su padre se iban secando en mi mano.
Mi vida fue como la salida de Adán del Paraíso, pero la Eva de mi corazón no estaba conmigo para hacer
del mundo entero un Edén. Aquella noche, en que había yo nacido por segunda vez, sentí también que
había visto el rostro de la muerte por vez primera.
Así, el sol puede dar la vida y matar poco después, con su calor, los sembrados campos.
VI
EL LAGO DE FUEGO
Todo lo que hace el hombre secretamente en la oscuridad de la noche será revelado claramente a la
luz del día. Las palabras que se pronuncian en privado se convertirán inesperada mente en
conversación común. Los actos que hoy escondemos en los rincones de nuestra casa mañana serán
pregonados en cada calle.
Así los fantasmas de la oscuridad revelaron el propósito de la entrevista del obispo Bulos Galib con
Farris Efendi Karamy, y la conversación que sostuvieron fue repitiéndose por todo el vecindario, hasta
que llegó a mis oídos.
La discusión que tuvo lugar aquella noche entre el obispo Bulos Galib y Farris Efendi no fue acerca
de los problemas de los pobres, de las viudas y de los huérfanos. El propósito principal de mandar
llamar a Farris Efendi y de llevarlo en el coche del obispo fue pedir la mano de Selma para el sobrino
del obispo, Mansour Bey Galib.
Selma era la única hija del acaudalado Farris Efendi, y la elección del obispo recayó en Selma, no
por su belleza y su noble espíritu, sino por el dinero de su padre, que garantizaba a Mansour Bey una
gran fortuna y haría de él un hombre importante.
Los jefes religiosos del cercano Oriente no se conformaban con su propia opulencia, sino que tratan
de que todos los miembros de sus familias tengan posiciones de dominio y formen parte de la clase
opresora. La gloria de un príncipe se transmite por herencia a su primogénito, pero la exaltación de un
jefe religioso debe ser como un contagio entre sus hermanos y sobrinos. Así, los obispos cristianos,
los imanes mahometanos y los sacerdotes brahmanes se convierten en pulpos que atrapan a sus presas
con muchos tentáculos, y succionan su sangre con muchas bocas.
Cuando el obispo pidió la mano de Selma para su sobrino, la única respuesta que recibió del anciano
fue un profundo silencio, y amargas lágrimas, pues le dolía perder a su hija única. El alma de
cualquier hombre tiembla cuando se lo separa de su hija única, a la que ha criado amorosamente y que
ya se ha convertido en joven hermosa.
La tristeza de los padres cuando se casa una hija es igual a su felicidad cuando se casa un hijo,
porque un hijo aporta a la familia un nuevo miembro, mientras que una hija, al casarse se aleja de la
familia.
Farris Efendi tuvo que plegarse a la petición del obispo, aunque con renuncia, porque Farris Efendi
sabía muy bien que el sobrino del obispo era un hombre peligroso, lleno de odio, malvado y
corrompido.
En el Líbano, ningún cristiano puede oponerse a la voluntad de su obispo sin perder su buena fama.
Ningún hombre puede desobedecer a su jefe religioso sin perder su buena reputación. El ojo no podría
resistirse a la amenaza de una lanza sin recibir cruel herida, y la mano que empuñara la espada contra
el jefe espiritual sería arrancada del brazo.
Supongamos que Farris Efendi se hubiera opuesto a la voluntad del obispo y que no hubiera
obedecido a su deseo; la reputación de Selma se habría enlodado y su nombre habría corrido de boca
en boca, irreparablemente sucio. Porque, para la zorra, los racimos de uvas que están demasiado altos
están verdes y no son apetecibles.
De esta manera, el destino hizo presa de Selma y la condujo, como a una humillada esclava, a la
numerosa procesión de las sufridas mujeres orientales, y así cayó ese noble espíritu en la trampa,
después de haber volado libremente con las blancas alas del amor, bajo un cielo nimbado de luz de
luna y aromatizado con la esencia de las flores.
En algunos países, la riqueza de los padres es una fuente de sufrimientos para los hijos. El fuerte y
pesado cofre que el padre y la madre han utilizado como garantía de seguridad y de riqueza llega a ser
una estrecha y oscura prisión para las almas de sus herederos. El todopoderoso Dinar, la moneda a la
que la gente rinde culto, llega a ser un demonio que castiga el espíritu y aniquila a los corazones.
Selma Karamy fue una de esas víctimas de la riqueza de sus padres y de la voracidad de su prometido.
Si no hubiera sido por la riqueza de su padre, Selma viviría aún, sana y feliz.
Transcurrió una semana. El amor de Selma era mi único pensamiento, que por la noche me cantaba
canciones, y que me despertaba al alba para revelarme el misterio de la vida y los secretos de la Naturaleza.
Un amor como el que yo le tenía a Selma es un amor celestial, desprovisto de celos, rico, y que nunca hace
daño al espíritu. Es una profunda afinidad que sumerge al alma en una fuente de alegría; es un gran hambre
de afecto y ternura que, cuando se satisface, llena el alma de bondad y riqueza; es una ternura que crea
esperanza sin agitar el alma, transformando la tierra en paraíso y la vida en un dulce y hermoso sueño. Por
las mañanas, cuando caminaba yo por los campos, veía un signo de la Eternidad en el despertar de la
Naturaleza, y al sentarme en la playa escuchaba yo las olas, entonando el cántico de la Eternidad. Y al
caminar por las calles veía la belleza de la vida y el esplendor de la humanidad, en la apariencia de los
transeúntes y en los movimientos de los trabajadores.
Aquellos días pasaron como fantasmas y desaparecieron como nubes, y pronto no dejarían en mí sino
tristes recuerdos. Los ojos con los que solía yo mirar la belleza de la primavera y el despertar de la
Naturaleza ya no podían ver sino la furia de la tempestad y la miseria del invierno. Mis oídos, que antes
oían con agrado el canto de las olas, ya sólo oían el ulular del viento y el embate del mar contra los
acantilados. El alma que antes observaba feliz el vigor incansable de la humanidad y la gloria del Universo,
sentía la tortura del conocimiento de su decepción y frustración. Nada había sido más hermoso que aquellos
días de amor, y nada era más amargo que aquellas horribles noches de tristeza.
Un fin de semana, no pudiendo ya contenerme, me dirigí una vez más a la casa de Selma, al santuario
que la Belleza había erigido y que el Amor había colmado de bendiciones, en la que el espíritu podía rendir
culto y el corazón podía arrodillarse humildemente, y orar. Al entrar nuevamente en el jardín, sentí que un
poder ignoto me sacaba de este mundo y me colocaba en una esfera sobrenatural, liberada de la lucha y de
las penalidades. Como un místico que recibiera una revelación celestial, me vi a mí mismo entre losárboles
y las flores, y al aproximarme a la casa vi a Selma sentada en un banco a la sombra del jazmín,
donde habíamos estado juntos hacía una semana, aquella noche que la Providencia había elegido para que
nacieran al unísono mi felicidad y mi tristeza.
Mi amada no hizo ningún movimiento, ni habló, al acercarme a ella. Parecía saber intuitivamente que iba
yo a llegar y al sentarme a su lado, me miró un momento y exhaló un profundo suspiro; luego, volvió la
cabeza y miró hacia el cielo. Y, al cabo de un momento lleno de mágico silencio, se volvió hacia mí y,
temblando, tomó mi mano en las suyas, y me dijo con desmayada voz:
-Mírame, amigo mío: examina mi rostro y lee en él lo que quieres saber y lo que no puedo decirte.
Mírame, amado mío: mírame, hermano mío.
La miré atentamente y vi que aquellos ojos que días antes habían sonreído como labios felices, y que
habían aleteado comes un ruiseñor, estaban hundidos y helados con la tristeza y el dolor. Su rostro, que
había sido como un lirio que abriera sus pétalos bajo la caricia del sol, se había marchitado y no mostraba
ningún color. Sus dulces labios eran como dos rosas anémicas que el otoño ha dejado en sus tallos. Su
cuello, que había sido una columna de marfil, se inclinaba hacia adelante, como si ya no pudiese soportar la
carga del dolor que albergaba su cabeza.
Observé todos estos cambios en el rostro de Selma, pero para mí eran como una nube pasajera que cubre
el rostro de la luna y la hace más bella. Una mirada que revela un dolor interno añade más belleza al rostro,
por más tragedia y dolor que refleje; en cambio, el rostro que silencioso no exterioriza ocultos misterios, no
es hermoso, por más simétricas que sean sus facciones. La copa no atrae a nuestros labios, a menos que
veamos el color del vino a través del cristal transparente.
Aquella tarde, Selma era como una copa rebosante de vino celestial, especiado con lo amargo y lo dulce
de la vida. Sin saberlo, mi amada simbolizaba a todas las mujeres orientales, que no abandonan el hogar de
sus padres hasta que les echan al cuello el pesado yugo del esposo, y que no salen de los amantes brazos
de sus madres hasta que van a vivir en calidad de esclavas a otro hogar, donde tienen que soportar los
malos tratos de la suegra.
Seguí mirando a Selma, y escuchando los gritos de su espíritu deprimido, y sufriendo junto con ella,
hasta que sentí que el tiempo se había detenido, y que el universo había vuelto a la nada. Lo único que
podía yo ver eran sus grandes ojos que me miraban fijamente, y lo único que podía sentir era su fría,
temblorosa mano, que apretaba la mía.
Salí de mi letargo al oír que Selma decía con voz queda:
-Ven, amado mío; hablemos del horrible futuro antes de que llegue. Mi padre acaba de salir para ver
al hombre que va a ser mi compañero hasta la muerte. Mi padre, al que Dios escogió como autor de
mis días, se entrevistará con el hombre que el mundo ha elegido para que sea mi amo por el resto de
mis días. En el corazón de esta ciudad, el anciano que me acompañó en mi juventud verá al hombre
joven que será mi compañero en los años futuros. Esta noche, ambas familias fijarán la fecha del
matrimonio. ¡Qué extraña e impresionante hora! La semana pasada, a esta misma hora, bajo este
mismo jazmín, el Amor besó mi alma por vez primera, mientras el Destino estaba escribiendo la
palabra decisiva de mi vida en la mansión del obispo. Y ahora, mientras mi padre y mi pretendiente
están fijando el día de matrimonio, veo que tu espíritu vaga en torno a mí como un pájaro sediento,
que aletea desesperado sobre un manantial, vigilado por una hambrienta serpiente. ¡Ah!, ¡cuán grande
es esta noche, y cuán hondo es su misterio!
Al oír esas palabras, sentí que el oscuro fantasma de la desesperanza se apoderaba de nuestro amor,
para aniquilarlo en su infancia.
-Este pájaro seguirá aleteando sobre ese manantial -le dije- hasta que la sed lo aniquile, o hasta que
caiga en las fauces de una serpiente, y sea presa del reptil.
-No, amado mío -me replicó Selma-; ese ruiseñor debe seguir viviendo y cantando, hasta que llegue
la oscuridad; hasta que pase la primavera; hasta el fin del mundo, y debe seguir cantando eternamente.
Su voz no debe sofocarse, porque da vida a mi corazón, y sus alas no deben quebrarse porque su
movimiento ahuyenta las nubes de mi corazón. -Selma, amada mía, la sed matará a ese ruiseñor, y si
no la sed, el miedo -susurré.
Y ella me respondió inmediatamente, con labios temblorosos:
-La sed del alma es más dulce que el vino de las cosas materiales, y el temor del espíritu es más
valioso que la seguridad del cuerpo. Pero escucha, amado mío: escúchame con atención: este día estoy
en el umbral de una nueva vida, de la que nada sé. Soy como un ciego que camina a tientas y que
procura no caer. La riqueza de mi padre me ha llevado al mercado de las esclavas, y ese hombre
codicioso me ha comprado. No lo conozco ni lo amo, pero aprenderé a amarlo, lo obedeceré, le
serviré, y lo haré feliz. Le daré todo lo que una débil mujer puede darle a un hombre fuerte.
"Pero tú, amado mío, aún estás en lo mejor de la vida. Puedes caminar libremente por la senda
espaciosa de la vida alfombrada de flores. Eres libre para atravesar el ancho mundo, haciendo de tu
corazón una antorcha que ilumine tu camino. Puedes pensar, hablar, y actuar libremente; puedes
escribir tu nombre en el rostro de la vida, pues eres hombre; puedes vivir como un amo, porque la
riqueza de tu padre no te llevará al mercado de esclavos, y no te comprarán ni te venderán; puedes
casarte con la mujer que elijas, y antes de que viva en tu hogar puedas albergarla en tu corazón, y
puedes intercambiar confidencias con ella, sin ningún obstáculo.
Reinó un momento el silencio, y luego Selma continuó:
-Pero, ¿es hora de que la Vida nos aparte para que tú puedas alcanzar la gloria del hombre, y para
que yo me vaya a cumplir con los deberes de la mujer? ¿Para esto el valle se traga en sus
profundidades la canción del ruiseñor, y para esto el viento esparce los pétalos de la rosa, y para esto
los pies han apisonado el vino? ¿Fueron en vano todas esas noches que pasamos a la luz de la luna
bajo el jazmín, donde nuestras almas se unieron? ¿Hemos volado velozmente hacia las estrellas hasta
que se cansaron nuestras alas, y estamos descendiendo ahora al abismo? ¿O acaso el Amor estaba
dormido cuando vino a nosotros, y al despertar montó en ira, y decidió castigarnos? ¿O quizá nuestros
espíritus transformaron la brisa de la noche en un viento huracanado que nos hizo pedazos y nos
barrió, como si fuéramos polvo, a la profundidad del valle? Nosotros no hemos desobedecido a ningún
mandamiento, ni hemos probado el fruto prohibido, así que, dime, ¿qué nos obliga a abandonar este
paraíso? Nosotros nunca hemos conspirado ni nos hemos rebelado; entonces, ¿por qué estamos
bajando al infierno? No, no; los momentos que nos unieron son más grandes que los siglos, y la luz
que iluminó nuestros espíritus es más fuerte que la oscuridad; y si la tempestad nos separa en este
océano borrascoso, las olas nos unirán nuevamente en la playa tranquila; y si esta vida nos mata, la
muerte nos unirá. El corazón de una mujer no cambia con el tiempo ni con las estaciones; e incluso si
muere cada día, en la eternidad, nunca perece. El corazón de una mujer es como un campo, convertido
en campo de batalla: después que los árboles se han desarraigado y que el césped se ha quemado, y
que las rocas se han teñido de roja sangre, y después de que la tierra se ha sembrado de huesos y de
cráneos, ese campo permanece quieto y silencioso, como si nada hubiera pasado; porque la primavera
y el otoño vuelven a su, debido tiempo, y reanudan su labor.
"Y ahora, amado mío, ¿qué haremos? ¿Cómo nos separaremos, y cuándo volveremos a
encontrarnos? ¿Hemos de considerar que el amor fue un visitante extranjero, que llegó en la noche y
nos abandonó por la mañana? ¿O supondremos que este cariño fue un sueño que llegó a nosotros
mientras dormíamos, y que se marchó cuando despertamos?
"¿Consideraremos que esta semana fue una hora de ebriedad, a la que seguirá la serenidad? Alza el
rostro y mírame, bien amado; abre la boca y déjame oír tu voz. ¡Háblame! ¿Te acordarás de mí
después de que esta tempestad haya hundido el barco de nuestro amor? ¿Oirás el susurro de mis alas
en el silencio de la noche? ¿Oirás mi espíritu vagando y aleteando en torno a ti? ¿Escucharás mis
suspiros? ¿Verás mi sombra aproximarse a ti con las sombras del anochecer, y verás que luego se
desvanece con el resplandor de la aurora? Dime, amado mío, ¿qué serás después de haber sido un
mágico rayo de luz para mis ojos, una dulce canción para mis oídos, y unas alas para mi alma? ¿Qué
serás después?
Al oír estas palabras, sentí que mi corazón se deshacía. -Seré lo que tú quieras que sea, amada mía -
le contesté. -Quiero que me sigas amando como ama un poeta sus melancólicos pensamientos -me dijo
ella a continuación. Quiero que me recuerdes como un viajero recuerda el quieto estanque en que se
reflejó su imagen, al saciar la sed en cristalinas aguas. Quiero que me recuerdes como recuerda una
madre a su hijo muerto antes de nacer, y quiero que me recuerdes como un rey misericordioso
recuerda a un prisionero, muerto antes de que llegara el perdón real. Quiero que seas mi compañero y
que visites a mi padre, y lo consueles en su soledad, porque pronto lo abandonaré, y seré una extraña
para él.
-Haré todo lo que me has dicho -le contesté-, y haré de mi alma un abrigo para tu alma, y de mi
corazón una residencia para tu belleza, y de mi pecho una tumba para tus penas.
Te amaré, Selma, como las praderas aman a la primavera, y viviré en ti la vida de una flor bajo los
rayos del sol. Cantaré tu nombre como el valle canta el eco de las camp anas de las iglesias aldeanas;
escucharé el lenguaje de tu alma como la playa escucha su amado país, y como un hambriento
recuerda un banquete, y como un rey destronado recuerda los días de su gloria, y como un prisionero
recuerda las horas de su libertad. Te recordaré como un labrador recuerda las gavillas de trigo en su
era, y como un pastor recuerda los verdes prados y los alegres arroyos.
Selma escuchaba mis palabras con el corazón palpitante.
-Mañana, la verdad será fantasmal, y el despertar será como un sueño -agregó.-. ¿Acaso un amante
estará satisfecho con abrazar a un fantasma, o acaso un hombre sediento saciará la sed con el
manantial de un sueño?
-Mañana -contesté-, el destino te colocará entre una familia pacífica, pero- a mí me enviará al mundo
lleno de luchas y guerras. Tú estarás en el hogar de una persona cuya buena suerte lo ha hecho el más
afortunado de los hombres, al gozar de tu belleza y de tu virtud, mientras que yo llevaré una vida de
sufrimientos y temores. Tú entrarás por la puerta de la vida, mientras que yo entraré por la puerta de la
muerte. A ti te recibirán con hospitalidad, mientras que yo llevaré una existencia solitaria, pero erigiré
una estatua de amor y le rendiré culto en el valle de la muerte. El amor será mi único remedio para mis
penas, y beberé el amor como un vino, y lo llevaré como un traje. En las auroras, el amor me
despertará de mi sueño y me llevará a un campo lejano, y al mediodía me llevará a la sombra de los
árboles, donde me guareceré, junto con los pájaros, de l calor del sol. Por la tarde, el amor me hará
hacer una pausa antes del ocaso, para oír el adiós de la Naturaleza, que se despide cantando de la luz
del día, y el amor me mostrará fantasmales nubes que surcarán el cielo. Por las noches, el amor me
abrazará y dormiré, soñando con el mundo celestial donde moran felices los espíritus de los amantes y
de los poetas. En la primavera, caminaré al lado del amor entre violetas y jazmines y beberé las
últimas gotas del invierno en los cálices de los lirios. En el verano, haremos almohadas con heno, y el
césped será nuestro lecho, y el cielo azul nos cobijará mientras contemplamos las estrellas y la luna.
"En el otoño, el amor y yo iremos a los viñedos y nos sentaremos cerca del lugar, y observaremos
cómo se desnudan las uvas de sus adornos de oro, y las aves migratorias pasarán en bandadas sobre
nosotros. En el invierno, el amor y yo nos sentaremos cerca del fogón, a contarnos historias de hace
mucho tiempo, y crónicas de lejanos países. Mientras dure mi juventud, el amor será mi maestro; en
mi edad madura, será mi auxiliar, y en mi vejez será mi delicia. Amada Selma mía, el amor estará
conmigo hasta el fin de mi vida, y después de la muerte, la mano de Dios nos volverá a unir.
Todas estas palabras salieron de lo profundo de mi corazón, como llamas que salen, ávidas, de una
fogata para luego desaparecer, convertidas en cenizas. Selma lloraba, como si sus ojos fueran labios
que me contestaran con lágrimas.
Aquellos a quienes el amor no ha dado alas no pueden volar detrás de la nube de las apariencias,
para ver el mágico mundo en que el espíritu de Selma y el mío existían unidos en aquella hora, al
mismo tiempo triste y feliz. Aquellos a quienes el amor no ha elegido no oyen cuando el amor llama.
Esta historia no es para ellos. Porque, aunque comprendieran estas páginas, no serían capaces de
captar los significados ocultos que no se visten de palabras, y que no pueden imprimirse en el papel;
pero, ¿qué clase de ser humano es aquel que nunca ha bebido el vino con la copa del amor, y qué
espíritu es el que nunca ha acudido reverentemente al iluminado altar del templo, cuyo piso está
constituido por los corazones de los hombres y de las mujeres, y cuyo techo es el secreto palio de los
sueños? ¿Qué flor es esa en cuyos pétalos la aurora nunca ha dejado caer una gota de rocío? ¿Qué
arroyuelo es ése que perdió su curso sin llegar hasta el mar?
Selma alzó el rostro hacia el cielo, y se quedó contemplando las estrellas que tachonaban el
firmamento. Extendió las manos; sus ojos parecieron agrandarse, y sus labios temblaron. En su pálido
rostro podía yo ver los signos de la tristeza, de la opresión, de la desesperanza y del dolor.
- ¡Oh, Señor! -exclamó -, ¿qué ha hecho esta pobre mujer para ofenderte? ¿Qué pecado ha cometido
para merecer tal castigo? ¿Por qué crimen se le ha infligido este castigo eterno? Señor, tú eres fuerte,
y yo soy débil. ¿Por qué me has hecho sufrir este dolor? Tú eres grande y todopoderoso, mientras que
yo no soy más que una insignificante criatura que se arrastra ante tu trono. ¿Por qué me has aplastado
con tu pie? Tú eres la estruendosa tempestad, y yo soy como el polvo; ¿por qué, mi Señor, me has
arrojado a esa fría tierra? Tú eres poderoso, y yo soy desvalida; ¿por qué me combates? Tú eres
misericordioso, y yo soy prudente; ¿por qué me estás destruyendo? Tú has creado a la mujer con
amor; entonces, ¿por qué, con amor, la aniquilas? ¿Por qué con tu mano izquierda me precipitas al
abismo? Esta pobre mujer lo ignora. En su boca Tú soplaste el aliento de la vida, y en su corazón
sembraste las semillas de la muerte. Le mostraste el camino de la felicidad, pero la has conducido al
camino de la miseria; en su boca pusiste un canto de felicidad, pero luego cerraste sus labios con la
tristeza, y paralizaste su lengua con el dolor de la agonía. Con tus misteriosos dedos curas sus heridas,
pero con tus manos también das dolor a sus placeres. En su lecho pusiste el placer y la paz, pero a su
lado eriges obstáculos y temor. Hiciste que en ella surgiera el afecto, por tu voluntad, y de su afecto
surge la vergüenza. Tu voluntad le mostró la belleza de la Creación, pero su amor por la belleza se ha
convertido en un hambre terrible. Le hiciste beber 1a vida en la copa de la muerte, y la muerte, en la
copa de la vida.
"Tú purificaste a esta mujer con lágrimas, y con lágrimas su vida transcurre. ¿Oh, Señor! Tú me has
abierto los ojos con amor, y con amor me has cegado. Tú me has besado con tus divinos labios y me
has golpeado con tu divina mano poderosa. Tú has plantado en mi corazón una rosa blanca, pero
alrededor de la rosa has puesto una barrera de espinas. Tú has unido mi presente con el espíritu de un
joven al que amo, pero has unido mi vida al cuerpo de un hombre desconocido. Así pues, Señor,
ayúdame a ser fuerte en esta lucha mortal, y asísteme para que pueda ser veraz y virtuosa hasta la
muerte. ¡Hágase tu voluntad, oh Dios!
Hubo un gran silencio. Selma miró hacia abajo, pálida y cansada; sus brazos cayeron, y su cabeza se
inclinó, y me pareció como si una tempestad hubiera roto la rama de un árbol, y la hubiera arrojado al
suelo, seca y muerta.
Le tomé la fría mano y se la besé, pero cuando traté de consolarla, era yo el que necesitaba más
consuelo. Guardé silencio, pensando en nuestro dolor y escuchando los latidos de mi corazón. Ni ella
ni yo dijimos nada más.
El dolor extremo es mudo, por lo que nos sentamos en silencio, petrificados, como columnas de
mármol enterradas bajo la arena después de un terremoto. Ninguno quería
escuchar al otro, porque las fibras de nuestros corazones se habían debilitado, y sentíamos que hasta
un suspiro podría romperlas.
Era la media noche, y podíamos ver la luna creciente alzándose detrás del monte Sunín, y parecía la
luna, en medio de las estrellas, como el rostro de un cadáver en un ataúd rodeado de las vacilantes
luces de unos cirios. Y el Líbano parecía un anciano cuya espalda estuviera doblada por la edad, y
cuyos ojos fueran un golfo de insomnio, observando la oscuridad y esperando a la aurora; como un rey
que estuviera sentado sobre las cenizas de su trono, en las ruinas de su palacio.
Las montañas, los árboles, los ríos, cambian de apariencia con las vicisitudes de los tiempos, y con
las estaciones, así como el hombre cambia con sus experiencias y sus emociones. El solitario chopo
que a la luz del día, parece una novia vestida, parecerá una columna de humo en la noche; la
gigantesca roca que se yergue desafiante en el día, parecerá un miserable mendigo en la noche, con la
tierra como lecho y el cielo como frazada; y el riachuelo que vemos saltando en la mañana y al que
oímos cantar el himno de la eternidad, por las noches nos parecerá un río de lágrimas, llorando como
una madre que ha perdido a su. hijo, y, el monte Líbano, que una semana antes nos parecía
majestuoso, cuando la luna era llena y nuestro espíritu estaba gozoso, nos parecía triste y solitario
aquella noche.
Nos pusimos en pie y nos dijimos adiós, pero el amor y la desesperación estaban entre nosotros
como dos fantasmas, uno de ellos extendiendo sus alas, y con los dedos en nuestras gargantas, el otro;
llorando, uno, y el otro riendo sarcásticamente.
Al tomar la mano de Selma y llevarla a mis labios, mi amada se me acercó y me dio un beso en la
frente, para luego dejarse caer en la banca de madera. Cerró los ojos suspirando quedamente
- ¡Oh Dios, ten piedad de mí, y cura mis alas rotas! -dijo. Al dejar a Selma en el jardín, sentí que
todos mis sentidos se cubrían con espeso velo, como un lago cuya superficie está oculta por la niebla.
La belleza de los árboles, la luz de la luna, el profundo silencio que reinaba, todo en torno de mí me
pareció feo y espantoso. La verdadera luz que me había mostrado la belleza y la maravilla del universo
se había convertido en una gran llama que consumía mi corazón y la música eterna que antes
escucharon mis oídos, se volvió un estruendoso grito, más aterrorizante que el rugido de un león.
Llegué a mi habitación, y como un pájaro herido derribado por el cazador, me dejé caer en el lecho,
repitiendo las palabras de Selma:
-¡Oh Dios, ten piedad de mí, y cura mis alas rotas!
VII
ANTE EL TRONO DE LA MUERTE

El matrimonio, en estos días, es una farsa en manos de los jóvenes casaderos y de los padres. En la
mayoría de los países, los hombres casaderos ganan, y los padres pierden el juego. La mujer se
considera como un bien de consumo, se persigue y pasa de una casa a otra, como algo que se compra.
Con el tiempo, la belleza de la mujer se marchita, y llega a ser una especie de mueble viejo al que se
abandona en un rincón oscuro.
La civilización moderna ha hecho a la mujer un poco más lúcida, pero ha incrementado sus
sufrimientos, por la codicia del hombre. La mujer de épocas pasadas solía ser una esposa feliz, pero la
mujer de hoy suele ser una miserable y desventurada amante. En el pasado, caminaba ciegamente en la
luz, pero ahora camina en la oscuridad con los ojos abiertos. Antes era hermosa en su ignorancia,
virtuosa en su simplicidad y fuerte en su debilidad. Hoy, se ha vuelto fea en su ingenuidad, y
superficial e insensible en su conocimiento. ¿Llegará el día en que la belleza y el conocimiento, la
ingenuidad y la virtud, y la debilidad del cuerpo, aunada a la fuerza espiritual, se conjuguen en una
mujer?
Soy de los que creen que el progreso espiritual es la norma de la vida humana, pero el avance hacia
la perfección es lento y doloroso. Si la mujer se eleva en un aspecto y se retrasa en otro, es porque el
áspero sendero que conduce a la cima de la montaña no está libre de las emboscadas que le tienden los
ladrones, los mentirosos y los lobos.
La extraña generación actual existe entre el sueño y la vigilia activa. Tiene en sus manos el suelo del
pasado y las semillas del futuro. Sin embargo, en cada ciudad encontramos a una mujer que simboliza
el futuro.
En la ciudad de Beirut, Selma Karamy era el símbolo de la futura mujer oriental, pero, como
muchos que viven adelantándose a su tiempo, fue víctima del presente; y como una flor arrancada de
su tallo y barrida por la corriente de un río, tuvo que caminar en la doliente procesión de las
derrotadas.
Mansour Bey Galib y Selma se casaron, y se fueron a vivir en una hermosa casa en Ras Beirut,
donde residían los acaudalados dignatarios. Farris Efendi Karamy se quedó en su casa solitaria, en
medio de su jardín y de sus huertos, como un pastor solitario entre su rebaño.
Pasaron los días y las noches festivas de las bodas, pero la luna de miel dejó recuerdos de amarga
tristeza, así como la guerra deja calaveras y huesos muertos en el campo de batalla. La dignidad de la
ceremonia del matrimonio, en Oriente, inspira nob les ideas en los corazones de los desposados, pero al
terminar las fiestas, tales nobles ideas suelen caer en el olvido como grandes rocas al fondo del mar.
El entusiasmo primero se convierte en huellas sobre la arena, que sólo durarán hasta que las barran las
olas.
Se fue la primavera, y pasaron también el verano y el otoño, pero mi amor por Selma crecía cada
vez más, hasta que se convirtió en una especie de culto mudo, como lo que siente un huérfano por el
alma de su madre que se ha ido al Cielo. Y mi sufrimiento se convirtió en una ciega tristeza que sólo
podía verse a sí misma, y la pasión que había arrancado lágrimas a mis ojos fue substituida por una
depresión que succionaba la sangre de mi corazón, y mis suspiros de cariño se convirtieron en una
constante oración por la felicidad de Selma y la de su esposo, y por que su padre tuviera paz.
Mis esperanzas y mis oraciones fueron vanas, porque el dolor de Selma era una enfermedad interna
que sólo la muerte podía curar.
Mansour Bey era un hombre al que todos los lujos de la vida le habían llegado fácilmente; pero a pesar
de ello, era insaciable y rapaz. Después de casarse con Selma este hombre no se condolió de la soledad del
anciano padre de su esposa, y deseaba secretamente su muerte, para poder heredar lo que quedaba de la
fortuna del anciano.
El carácter de Mansour Bey era muy parecido al de su tío; la única diferencia entre ambos era que el
obispo lo obtenía todo secretamente, al amparo de sus ropas talares y de la cruz de oro que llevaba colgada
al cuello, mientras que su sobrino cometía sus fechorías sin recato alguno. El obispo iba a la iglesia por las
mañanas, y pasaba el resto del día robando a las viudas, a los huérfanos y a los ignorantes. En cambio
Mansour Bey ocupaba sus días en la búsqueda continua de placeres sexuales. Los domingos, el obispo
Bulos Galib predicaba el Evangelio; pero durante el resto de la semana nunca practicaba lo que predicaba,
y sólo se ocupaba de las intrigas políticas de la región. Y por medio del prestigio y de la influencia de su
tío, Mansour Bey hacía un gran negocio, consiguiendo puestos políticos a quienes pudieran proporcionarle,
a cambio, considerables sumas de dinero.
El obispo Bulos era un ladrón que se ocultaba en la noche, mientras que su sobrino Mansour Bey era un
timador que caminaba orgullosamente y hacía todos sus tortuosos negocios a la luz del día. Sin embargo,
los pueblos de las naciones orientales confían en hombres como éstos: lobos y carniceros que arruinan a sus
países con sus codiciosas intrigas, y que aplastan a sus vecinos con mano de hierro.
¿Por qué lleno estas páginas con palabras acerca de los traidores que arruinan a las naciones pobres, en
vez de reservar todo el espacio para la historia de una desventurada mujer de corazón roto? ¿Por qué
derramo lágrimas por los pueblos oprimidos en vez de reservar todas mis lágrimas para el recuerdo de una
débil mujer cuya vida fue aniquilada por los dientes de la muerte?
Pero, mis queridos lectores, ¿no creen ustedes que tal mujer es como una nación oprimida por los
sacerdotes y por los malos gobernantes? ¿No creen ustedes que un amor frustrado que lleva a una mujer a
la tumba es como la desesperación que aniquila a los pueblos de la Tierra? Una mujer es; respecto a una
nación, como la luz a la lámpara. ¿No será débil la luz si el aceite de la lámpara escasea?
Pasó el otoño, y el viento hizo caer de los árboles las hojas amarillentas, dando paso al invierno, que
llegó con aullidos de fiera. Aún vivía yo en la ciudad de Beirut, sin más compañía que mis sueños, que
antes habían elevado mi espíritu hacia el cielo, y que luego lo enterraron profundamente en el seno de la
tierra.
El espíritu triste encuentra consuelo en la soledad. Aborrece a la gente, como un ciervo herido se aparta
del rebaño y vive en una cueva, hasta que sana o muere.
Un día, supe que Farris Efendi estaba enfermo. Salí de mi solitaria morada y caminé hasta la casa del
anciano, tomando una nueva ruta; un sendero solitario entre olivos, pues quería evitar el camino principal,
muy transitado por carruajes.
Al llegar a la, casa del anciano, entré y encontré a Farris Efendi acostado en el lecho, débil y pálido. Sus
ojos estaban hundidos, y parecían dos profundos, oscuros valles, poblados por fantasmas de dolor. La
sonrisa que siempre había dado vida a aquel rostro estaba distorsionada por el dolor y la agonía; y los
huesos de sus nobles manos parecían ramas desnudas temblando ante la tempestad. Al acercarme y pedirle
noticias de su salud, volvió el pálido rostro hacia mí, y en sus temblorosos labios se esbozó una sonrisa, y
me dijo, con débil voz:
-Ve, hijo mío, al otro cuarto, a consolar a Selma, y dile que venga a sentarse a mi lado.
Entré en la habitación contigua a la del anciano, y encontré a Selma recostada en un diván, con la cabeza
entre los brazos, y con el rostro pegado a una almohada, para que su padre no oyera sus sollozos.
Acercándome sigilosamente, pronuncié su nombre con voz que más parecía un suspiro que un susurro. Se
volvió atemorizada, como si despertara de una pesadilla, y se sentó mirándome a los ojos, dudando si era
yo un fantasma o un ser viviente. Tras un profundo silencio, que nos llevó en alas del recuerdo a la hora
en que estábamos embriagados con el vino del amor, Selma se secó las lágrimas.
- ¡Ve cómo el tiempo nos ha cambiado! -dijo -. ¡Ve cómo el tiempo ha cambiado el curso de nuestras
vidas, dejándonos con este aspecto ruinoso! En este mismo sitio, la primavera nos unió con lazos de
amor, y en este sitio nos ha conducido ante el trono de la muerte. ¡Qué hermosa era la primavera, y
qué terrible es el invierno!
Y al decir esto, Selma volvió a cubrirse el rostro con las manos, como si quisiera ocultar sus ojos del
espectro del pasado que estaba ante ella. Le puse una mano en la cabeza, y le dije
-Ven, Selma; ven, y seamos dos fuerte s torres ante la tempestad. Enfrentémonos al enemigo como
valerosos soldados, y opongámosle nuestras almas. Si resultamos muertos en la batalla moriremos
como mártires; si vencemos, viviremos como héroes. Retar a los obstáculos y a las dificultades es más
noble que retirarse a la tranquilidad. Las palomillas que revolotean alrededor de la lámpara hasta
morir son más admirables que el topo, habitante de oscuro túnel. Ven, Selma, y caminaremos por este
áspero sendero con firmeza, con los ojos hacia el sol, pa ra que no veamos las calaveras ni las
serpientes entre las rocas y entre las espinas. Si el miedo nos detiene en medio del camino, sólo
oiremos burlas de las voces de la noche, pero si llegamos valerosamente a la cima de la montaña nos
reuniremos con los espíritus celestiales, cantando en triunfo y alegría. Ten valor, Selma; enjuga esas
lágrimas y borra la tristeza de tu rostro. Levántate, y sentémonos cerca del lecho de tu padre, porque
su vida depende de tu vida, y tu sonrisa es su único remedio.
Me miró bondadosa y cariñosamente.
-¿Me estás pidiendo que tenga paciencia, cuando eres tú quien más lo necesita? -dijo-. ¿Dará un
hombre hambriento su pan a otro hombre hambriento? ¿O un hombre enfermo dará su medicina a otro
hombre, cuando él mismo la necesita d esesperadamente?
Se levantó; inclinó ligeramente la cabeza, y caminamos hasta la habitación del anciano, y nos
sentamos a cada lado del lecho. Selma sonrió forzadamente y simuló paciencia, y su padre trató de
hacerle creer que se sentía mejor y que ya se estaba poniendo bueno; pero padre e hija tenían
conciencia de la tristeza del otro, y oían suspiros no exhalados. Eran como dos fuerzas iguales, tirando
una de otra silenciosamente, y anulándose. El padre tenía el corazón transido por el dolor de la hija.
Eran dos almas puras, una que partía, y la otra que agonizaba de dolor, y que se abrazaban con amor
ante la muerte. Y yo estaba en medio de esas dos almas, con mi propio corazón turbado. Éramos tres
personas unidas y aniquiladas por la mano del Destino: un anciano que parecía una morada en ruinas
tras la inundación, una joven mujer cuyo símbolo era un lirio segado por el afilado borde de una
segadora, y un joven que apenas era un débil retoño, marchitado por una nevada, y los tres éramos
juguetes en manos de l Destino.
Farris Efendi hizo un débil movimiento y extendió la temblorosa mano hacia Selma, y con la voz
vibrante de ternura y amor, le dijo:
-Toma mi mano, hija mía. -Selma hizo lo que su padre le pedía, y el anciano dijo:-He vivido lo
suficiente, y he disfrutado de los frutos de las estaciones. He experimentado todas las fases de la vida
con ecuanimidad. Perdí a tu madre cuando tenías tres años, y te dejó como un preciado tesoro en mis
manos. Te vi crecer, y tu rostro reprodujo las facciones de tu madre, como las estrellas se reflejan en
un estanque de aguas tranquilas. Tu carácter, tu inteligencia y tu belleza son los de tu madre, hasta tu
manera de hablar y tus gestos y ademanes. Has sido mi único consuelo en esta vida, porque fuiste la
imagen de tu madre en palabras y actos. Ahora, estoy viejo, y el único reposo para mí está en las
suaves alas de la muerte. Consuélate, hija mía, porque he podido vivir hasta verte convertida en mujer.
Sé feliz, porque viviré en ti después de mi muerte. Mi partida de hoy no será diferente de mi partida de
mañana u otro día cualquiera, porque nuestros días son caducos, cual las hojas de otoño. La hora de mi
muerte se aproxima a grandes pasos, y mi alma ansía unirse al alma de tu madre.
Al pronunciar estas palabras dulce y amorosamente, la faz del anciano estaba radiante de gozo.
Luego, el anciano sacó de abajo de la almohada un pequeño retrato enmarcado en oro. Con los ojos en
el retrato, el agonizante dijo a su hija:
-Mira tu madre, hija mía, en este retrato.
Selma se enjugó las lágrimas y después de contemplar largo rato la foto, la besó varias veces, y
volvió a llorar.
- ¡Madre mía, amada madre mía! -exclamó, y luego volvió a posar los labios en el retrato, como si
quisiera imprimir el alma en esa imagen.
La más bella palabra en labios de los seres humanos es la palabra madre, y el llamado más dulce es
madre mía. Es una palabra llena de esperanza y de amor; una dulce y amable palabra que surge de las
profundidades del corazón. La madre lo es todo; es nuestro consuelo en la tristeza, nuestra esperanza
en el dolor, y nuestra fuerza en la debilidad. Es la fuente del amor, de la misericordia, de la
conmiseración y del perdón. Quien pierde a su madre pierde a un alma pura que bendice y custodia
constantemente al hijo.
Todo en la Naturaleza habla de la madre. El Sol es la madre de la Tierra, y le da su alimento de
calor; nunca deja al universo por las noches sin antes arrullar a la Tierra con el canto del mar y con el
himno que entonan las aves y los arroyos. Y la tierra es la madre de los árboles y de las flores. Les da
vida, los cuida y los amamanta. Los árboles y las flores se vuelven madres de sus grandes frutos y de
sus semillas. Y la madre, el prototipo de toda existencia, es el espíritu eterno, lleno de belleza y amor.
Selma Karamy no conoció a su madre, pero lloró al ver la fotografía de su progenitora, y exclamó:
¡Madre mía! La palabra madre está oculta en nuestros corazones, y acude a nuestros labios en horas
de tristeza y en horas de felicidad, como el perfume que emana del corazón de la rosa y se mezcla con
el aire diáfano, así como con el aire nebuloso.
Selma contempló la imagen de su madre, y la besó muchas veces, hasta que, exhausta se dejó caer
en el lecho de su padre.
El anciano le puso ambas manos en la cabeza.
-Hijit a mía -le dijo -, te he mostrado un retrato de tu madre, en el papel; pero escucha bien, y haré
que oigas sus propias palabras.
Selma alzó la cabeza, como un pajarillo en el nido que oye el aletear de su madre, y miró
atentamente a su padre. Farris Efendi abrió la boca, y dijo:
-Tu madre te estaba criando cuando perdió a su propio padre; gritó y lloró, pero era una mujer
sensata y paciente. Se sentó a mi lado, en esta misma habitación, en cuanto terminó el funeral, me
tomó la mano y me dijo: "Farris, mi padre ha muerto, y tú eres mi único consuelo en este mundo. Los
afectos del corazón están divididos como las ramas del cedro; si el cedro pierde una rama vigorosa,
sufre, pero no muere. Dará toda su savia a la rama contigua, para que crezca y llene el espacio vacío.
Esto fue lo que tu madre me dijo cuando murió su padre, y tú deberás decir lo mismo cuando la muerte
se lleve mi cuerpo al lugar del descanso, y mi alma, a Dios.
Selma le respondió, con lágrimas y pesadumbre:
-Cuando mi madre perdió a su padre, tú ocupaste el lugar de mi abuelo; pero, ¿quién tomará tu lugar
cuando te hayas ido? Ella se quedó al cuidado de un amante y verdadero esposo; ella encontró
consuelo en su hijita, pero, ¿quién será mi consuelo cuando mueras? Tú has sido mi padre y mi madre,
y el compañero de mi juventud.
Y diciendo estas palabras, Selma volvió el rostro y me miró. Y tomando una orilla de mi traje, dijo:
-Este es el único amigo que tendré después de que te hayas ido; pero, ¿cómo puede consolarme, si él
mismo sufre? ¿Cómo puede un corazón roto encontrar consuelo en un alma atormentada y
decepcionada? Una mujer triste no puede hallar consuelo en la tristeza de su prójimo, ni un ave puede
volar con las alas rotas. El es el amigo de mi alma, pero ya he colocado una pesada carga de tristeza
sobre él, y he oscurecido su vista con mis lágrimas, al punto de que no puedo ver sino la oscuridad. Es
un hermano a quien quiero tiernamente, pero es como todos los hermanos; comparte mi tristeza y mis
lágrimas, con lo que aumenta mi amargura y quema mi corazón.
Las palabras de Selma apuñalaron mi corazón, y sentí que no podía soportar más dolor. El anciano
la escuchaba con expresión dolida, temblando como la luz de una lámpara al viento. Luego extendió la
mano, y dijo:
Déjame irme en paz, hija mía. He roto los barrotes de esta jaula vieja; déjame volar y no me
detengas, porque tu madre me está llamando. El cielo está claro y el mar está en calma, y mi velero
está a punto de zarpar; no demores su viaje. Deja que mi cuerpo repose con los que ya están gozando
el reposo eterno; deja que mi sueño termine, y que mi alma despierte con la aurora; que tu alma bese a
la mía con el beso de la esperanza; que no caigan gotas de tristeza o amargura en mi cuerpo, pues las
flores y el césped rechazarían su alimento. No derrames lágrimas de dolor en mi mano, pues crecerían
espinas en mi tumba. No ahondes arrugas de agonía en mi frente, pues el viento, al pasar, podría leer
el dolor de mi frente, y se negaría a llevar el polvo de mis huesos a las verdes praderas... Te amé
mucho, hija mía, mientras viví, y te amaré cuando esté muerto, y mi alma velará por ti y te protegerá
siempre.
Luego, Farris Efendi me miró con los ojos entornados. Hijo mío -me dijo -, sé un verdadero hermano
para Selma, como tu padre lo fue para mí. Sé un amparo y su amigo en la necesidad, y no dejes que
lleve luto por mí, porque llevar luto por los muertos es una equivocación. Relátale cuentos agradables
y cántale los cantos de la vida, para que pueda olvidar sus penas. Recuérdame, y dale más recuerdos a
tu padre; pídele que te cuente de nuestra juventud, y dile que lo quise en la persona de su hijo, en la
última hora de mi vida.
Reinó el silencio, y podía yo ver la palidez de la muerte en el rostro del anciano. Luego, nos miró a
uno y otro, y susurró:
-No llaméis al médico pues podría prolongar mi sentencia en esta cárcel, con su medicina. Han
terminado los días de la esclavitud, y mi alma busca la libertad de los cielos. Y tampoco llaméis al
sacerdote, porque sus conjuros no podrían salvarme, si soy un pecador, ni podría apresurar mi llegada
al Cielo, si soy inocente. La voluntad de la humanidad no puede cambiar la voluntad de Dios, así
como un astrólogo no puede cambiar el curso de los astros. Pero después de mi muerte, que los
médicos y los sacerdotes hagan lo que les plazca, pues mi barco seguirá con las velas desplegadas
hasta el lugar de mi destino final.
A la media noche, Farris Efendi abrió los cansados ojos por última vez, los enfocó en Selma, que
estaba arrodillada a un lado de la cama. Trató de hablar el agonizante, pero no pudo hacerlo, pues la
muerte ya estaba ahogando su voz. Sin embargo, hizo un último esfuerzo.
-La noche ha pasado... -susurró - ¡Oh Selma! ...
Luego, inclinó la cabeza, su rostro se volvió blanco, y pude ver una última sonrisa en sus labios, al
exhalar el último suspiro.
Selma tocó la mano de su padre. Estaba fría. Luego, la joven alzó la cabeza y miró el rostro de quien
le había dado la vida. Estaba cubierto por el velo de la muerte. Selma estaba tan anonadada por el
dolor, que no podía derramar más lágrimas, ni suspirar, ni hacer movimiento alguno. Por un momento
se quedó mirándolo como una estatua, con los ojos fijos; luego, se inclinó hacia adelante hasta tocar el
piso con la frente, y dijo:
- ¡Oh Señor, ten misericordia de nosotros, y cura nuestras alas rotas!
Farris Efendi Karamy murió; su alma fue abrazada por la eternidad, y su cuerpo volvió a la tierra.
Mansour Bey Galib se posesionó de su fortuna, y Selma se convirtió en una prisionera de por vida;
una vida de dolor y sufrimientos.
Yo me sentí perdido entre la tristeza y la ensoñación. Los días y las noches se cernían sobre mí
como el águila sobre su presa. Muchas veces traté de olvidar mi desventura ocupándome en la lectura
de libros y escrituras de generaciones pasadas, pero era como tratar de extinguir el fuego con el aceite,
pues no podía yo ver en la procesión del pasado sino tragedias, y no oía yo sino llantos y gemidos de
dolor. El libro de Job me atraía más que los Salmos, y prefería las elegías de jeremías al Cantar de
Salomón, Hamlet estaba más cerca de mi corazón que todos los demás dramas de los escritores
occidentales. Así, la desesperación debilita nuestra vida y cierra nuestros oídos. En tal estado de ánimo, no
vemos más que los espectros de la tristeza, y no oímos más que el latir de nuestros agitados corazones.
VIII
ENTRE CRISTO E ISHTAR
En medio de los jardines y colinas que unen la ciudad de Beirut con el Líbano hay un pequeño templo,
muy antiguo, cavado en la roca, rodeado de olivos, almendros y sauces.
Aunque este templo está como a un kilómetro de la carretera principal, en la época de mi relato muy
pocas personas aficionadas a las reliquias y a las ruinas antiguas habían visitado ese santuario. Era uno de
los muchos sitios interesantes escondidos y olvidados que hay en el Líbano. Por estar tan apartado, se había
convertido en un refugio para las personas religiosas, y en un santuario para amantes solitarios.
Al entrar en este templo, el visitante ve en el muro oriental, un antiguo cuadro fenicio esculpido en la
roca, que representa a Ishtar, diosa del amor y de la belleza, sentada en su trono, rodeada de siete vírgenes
desnudas, en diversas actitudes. La primera de ellas lleva una antorcha; la segunda, una guitarra; la tercera,
un incensario; la cuarta, una jarra de vino; la quinta, un ramo de rosas; la sexta, una guirnalda de laurel; la
séptima, un arco y una flecha; y las siete miran a Ishtar reverentemente.
En el segundo muro hay otro cuadro, más moderno que el primero, que representa a Cristo clavado en la
cruz, y a su lado están su doliente Madre, María Magdalena, y otras dos mujeres, llorando. Este cuadro
bizantino tiene una inscripción que demuestra que se esculpió en el siglo XV o en el XVI. En el muro
occidental hay dos tragaluces redondos, a través de los cuales los rayos del sol entran en el recinto e
iluminan las imágenes y dan la impresión de estar pintadas con agua dorada. En medio del templo hay un
altar rectangular, de mármol, con viejas pinturas a los lados, algunas de las cuales apenas pueden
distinguirse bajo las petrificadas manchas de sangre, que demuestran que el pueblo antiguo ofrecía
sacrificios en esa roca y vertían perfume, vino y aceite sobre ella.
No hay nada más en ese pequeño templo, excepto un profundo silencio, que revela a los vivientes los
secretos de la diosa y que haba sin palabras de pasadas generaciones y de la evolución de las religiones. Tal
espectáculo lleva al poeta a un mundo muy lejano, y convence al filósofo de que los hombres nacieron con
tendencia hacia la religiosidad; sintieron los hombres la necesidad de lo invisible, y crearon símbolos, cuyo
significado divulgó los secretos, los deseos de su vida y de su muerte.
En este templo casi desconocido, me reunía yo con Selma una vez al mes, y pasaba varias horas: en su
compañía, contemplando esas extrañas imágenes, pensando en el Cristo crucificado, y meditando en los
jóvenes y en las ,jóvenes fenicios que vivieron, amaron y rindieron culto a la belleza en la persona de Ishtar,
quemando incienso ante su estatua y derramando perfume en su santuario, es un pueblo del que no ha
quedado más rastro que su nombre, repetido por la marca del tiempo ante el rostro de la eternidad.
Resulta difícil describir con palabras los recuerdos de aquellas horas de mis encuentros con Selma;
aquellas celestiales horas, llenas de dolor, felicidad, tristeza, esperanza y miseria espiritual.
Nos reuníamos secretamente en el viejo templo a recordar los viejos días, a hablar de nuestro presente, a
atisbar con recelo el futuro, y a sacar gradualmente a la superficie los ocultos secretos de las profundidades
de nuestros corazones, ex uniéndonos las quejas de nuestra frustración y nuestro sufrimiento, tratando de
consolarnos con esperanzas imaginarias y sueños melancólicos. De vez en cuando nos calmaban,
enjugábamos nuestras lágrimas y empezábamos a sonreír, olvidándonos de todo, excepto del amor; nos
abrazábamos hasta que nuestros corazones se enternecían; luego, Selma me daba un casto beso en la
frente, y llenaba mi corazón de éxtasis; yo le devolvía el beso al inclinar ella su cuello de marfil,
mientras sus mejillas se coloreaban ligeramente de rojo, como el primer rayo de la aurora en la frente
de la montaña. Contemplábamos silenciosamente el lejano horizonte, donde las nubes se teñían con el
color anaranjado del ocaso.
Nuestra conversación no se limitaba al amor; de vez en cuando hablábamos de diferentes temas, y
hacíamos comentarios. Durante el curso de la conversación Selma hablaba del lugar de la mujer en la
sociedad, de la huella que la generación pasada había dejado en su carácter, de las relaciones entre
marido y mujer, porque la miran detrás del velo sexual, y no ven en ella sino lo externo; la miran a
través de un lente de aumento de odio, y no encuentran en ella sino debilidad y sumisión.
En otra ocasión, me dijo, señalando los cuadros esculpidos en el templo:
-En el corazón de esta roca están dos símbolos que reflejan la esencia de los deseos de la mujer, y
que revelan los secretos de su alma, que oscila entre el amor y la tristeza, entre el cariño y el
sacrificio, entre Ishtar sentada en su-trono y María al pie de la cruz. El hombre adquiere gloria y fama,
pero la mujer paga el precio.
Sólo Dios supo el secreto de nuestros encuentros, además de las bandadas de pájaros que volaban
sobre el templo. Selma solía ir en su coche a un sitio llamado Parque del Pachá, y desde allí caminaba
hasta el templo, donde me encontraba, esperándola ansiosamente.
No temíamos que nos observaran, ni nuestras conciencias nos reprochaban nada, el espíritu
purific ado por el fuego y lavado por las lágrimas está por encima de lo que la gente llama vergüenza y
oprobio; está libre de las leyes de la esclavitud y de las viejas costumbres que ponen trabas a los
afectos del corazón humano.
Ese espíritu puede comparecer orgullosamente y sin vergüenza alguna ante el trono de Dios.
La sociedad humana se ha plegado durante setenta siglos a leyes corrompidas, hasta el punto de no
poder entender el significado de las leyes superiores y eternas.
Los ojos del hombre se han acostumbrado a la pálida luz de las velas, y no pueden contemplar la luz
del sol. La enfermedad espiritual se hereda de generación en generación, hasta llegar a ser parte de la
gente, que la considera no una enfermedad, sino un don natural, que Dios impuso a Adán. Si estas
personas encuentran a alguien liberado de los gérmenes de tal enfermedad, piensan que ese individuo
vive en la vergüenza y en el oprobio.
Los que piensan mal de Selma Karamy porque salía del hogar de su esposo para entrevistarse
conmigo en el templo están enfermos, y forman parte de esos débiles mentales que consideran a los
sanos unos rebeldes. Son como insectos que se arrastran en la oscuridad por miedo a que los pisen los
transeúntes.
El prisionero oprimido que puede escapar de su cárcel y no lo hace, es un cobarde. Selma, prisionera
inocente y oprimida, no pudo libertarse de sus cadenas. ¿Se la puede censurar porque mirara a través
de la ventana de su prisión los verdes campos y el espacioso cielo? ¿Dirá la gente que Selma fue infiel
por salir de su casa para ir a sentarse á mi lado ante Cristo e Ishtar? Que la gente diga lo que quiera:
Selma había pasado por los pantanos que sumergen a otros espíritus, y había llegado a un mundo que
no podían alcanzar los aullidos de los lobos, ni el cascabeleo de las serpientes.
Que la gente diga lo que quiera de mí, porque el espíritu que ha visto el espectro de la muerte no
puede atemorizarse con los rostros de los ladrones; el soldado que ha visto brillar sobre su cabeza las
espadas, y correr arroyos de sangre bajo sus pies, camina imperturbable, a pesar de las piedras que le
arrojan los niños callejeros.
IX
EL SACRIFICIO
Un día, a fines de junio, cuando la gente salía de la ciudad para ir a la montaña huyendo del calor
del verano, fui, como siempre, al templo a reunirme con Selma, llevando conmigo un librito de
poemas andaluces. Al llegar al templo, me senté a esperarla, leyendo a intervalos mi libro, recitando
aquellos versos que llenaban mi corazón de éxtasis, y que traían a mi memoria el recuerdo de los
reyes, de los poetas y caballeros que se despidieron de Granada, y que tuvieron que dejarla, con
lágrimas en los ojos y tristeza en los corazones; que tuvieron que dejar sus palacios, sus instituciones
y sus esperanzas. Al cabo de una hora, vi a Selma que caminaba por los jardines y se acercaba al
templo; se iba apoyando en su paraguas, como si estuviera soportando todas las preocupaciones del
mundo sobre sus hombros. Al entrar en el templo, y sentarse a mi lado, noté un cambio en sus ojos, y
me apresuré a preguntarle qué le ocurría.
Selma intuyó mi pensamiento, me puso una mano en la cabeza y me dijo:
-Acércate a mí; ven, amado mío, y deja que sacie mi sed, porque la hora de la separación ha llegado.
-¿Se enteró tu esposo de nuestras citas aquí? -le pregunté.
-A mi esposo no le importa nada de mi persona -me respondió-, ni se molesta en averiguar lo que
haga, pues está muy ocupado con esas pobres muchachas a las que la pobreza ha llevado a las casas de
mala fama; esas muchachas que venden sus cuerpos por pan, amasado con sangre y lágrimas.
-¿Qué te impide, que vuelvas a este templo a sentarte a mi lado, reverentemente, ante Dios? -le
pregunté-. ¿Te exige tu conciencia que nos separemos?
Y Selma me contestó, con lágrimas en los ojos:
-No, amado mío, mi espíritu no exige que nos separemos, porque tú eres parte de mí. Mis ojos nunca
se cansan de mirarte, porque tú eres la luz de mis ojos; pero si el Destino dispuso que yo tuviera que
caminar por el áspero sendero de la vida cargada con cadenas, no es justo que tu suerte sea como la
mía. No puedo decirte todo, porque mi lengua está muda de dolor; mis labios están sellados por la
pena, y no pueden moverse; sólo puedo decirte que temo que caigas en la misma trampa en que yo
caía
-¿Qué quieres decir, Selma, y de quién tienes miedo? Mi amada se llevó las manos al rostro.
-El obispo ya ha descubierto que cada mes he estado saliendo de la tumba en que me enterró -dijo.
-¿El obispo descubrió que nos vemos aquí?
-Si lo hubiera descubierto, no me estarías viendo sentada aquí a tu lado; pero algo sospecha, y ha
ordenado a sus sirvientes y espías que me vigilen bien. He llegado a sentir que la casa en que vivo y el
sendero por el que camino están llenos de ojos que me vigilan, y de dedos que me señalan, y de oídos
al acecho de mis pensamientos.-Guardó silencio un momento, y luego añadió, con lágrimas que
mojaban sus mejillas: -No temo al obispo, pues el agua no asusta a los ahogados, pero temo . que tú
caigas en una trampa y seas su víctima; tú aún eres joven y libre como la luz del sol. No temo al
oscuro destino qué ha disparado todas sus flechas a mi pecho, pero temo que la serpiente muerda tu
pie y detenga tu ascensión hacia la cima de la montaña en que el futuro te espera con sus placeres y
sus glorias.
-Quien no ha sido víctima de las mordeduras de las serpientes del día, y quien no ha sentido las
tarascadas de los lobos de la noche, puede decepcionarse ante los días y las noches. Pero escúchame,
Selma; escucha bien: ¿Es la separación el único medio de evitar la maldad de las personas? ¿Acaso se
ha cerrado la senda del amor y de la libertad, y no queda más salida que la sumisión a la voluntad de
los esclavos de la muerte?
-No queda más remedio que separarnos, y decirnos adiós. Con espíritu rebelde, le tomé la mano.
-Nos hemo s sometido a la voluntad de la gente durante mucho tiempo -dije, nervioso-, desde que
nos conocimos hasta este momento nos han dirigido los ciegos, y junto con ellos, hemos rendido culto a
sus ídolos. Desde que te conocí hemos estado en manos del obispo co mo dos pelotas con las que ha jugado
a su antojo. ¿Nos hemos de someter a su voluntad hasta que la muerte nos lleve? ¿Acaso Dios nos dio el
soplo de la vida para colocarlo bajo los pies de la muerte? ¿Nos dio El la libertad para hacer de ella una
sombra de la esclavitud? Quien extingue el fuego de su propio espíritu con sus propias manos, es un infiel a
los ojos del Cielo, pues el Cielo encendió el fuego que arde en nuestros espíritus. Quien no se rebela contra
la opresión, es injusto consigo mismo. Te amo, Selma, y tú me amas también; y el amor es un tesoro
precioso; es el don de Dios a los espíritus sensibles y de altas miras. ¿Desperdiciaremos tal tesoro, para que
los cerdos lo dispersen y lo pisoteen? Este mundo está lleno de maravillas y de bellezas. ¿Por qué hemos de
vivir en el estrecho túnel que el obispo y sus secuaces han cavado para nosotros? La vida está llena de
felicidad y de libertad; ¿por qué no quitamos este pesado yugo de tus hombros, y por qué no rompemos las
cadenas de tus pies, para caminar libremente hacia la paz? Levántate, y dejemos este pequeño templo, para
ir al templo mayor de Dios. Salgamos de este país y de toda esta esclavitud e ignorancia, y vayamos a otro
país muy lejano, donde no nos alcancen las manos de los ladrones. Vayamos a la costa al amparo de la
noche, y tomemos un barco que nos lleve al otro lado del océano, donde podamos llevar una nueva vida de
felicidad y comprensión. No vaciles, Selma, porque estos minutos son más preciosos para nosotros que las
coronas de los reyes, y más sublimes que los tronos de los ángeles. Sigamos la columna de luz que nos
conduzca, desde este árido desierto, hasta los verdes campos donde crecen las flores y las plantas
aromáticas.
Selma movió la cabeza negativamente, y se quedó mirando el techo del templo; una triste sonrisa
apareció en sus labios.
-No; no, amado mío -dijo-. El Cielo ha puesto en mi mano una copa llena de vinagre; me he obligado a
beberla hasta las heces; hasta que sólo queden unas cuantas gotas, que beberé pacientemente. No so y digna
de una nueva vida de amor y paz; no soy suficientemente fuerte para gustar de los placeres y de las
dulzuras de la vida, porque un pájaro con las alas rotas no puede volar por el espacioso cielo. Los ojos
acostumbrados a la débil luz de una vela no son lo bastante fuertes para contemplar el sol. No me hables de
felicidad; su recuerdo me hace sufrir. No menciones en mi presencia la paz; su sombra me aterroriza;
mírame, y te mostraré la santa antorcha que el Cielo ha encendido en las cenizas de mi corazón. Tú bien
sabes que te amo como una madre a su único hijo, y que el amor me ha enseñado a protegerte hasta de mí
misma. Es el amor purificado con fuego, el que me impide seguirte a tierras lejanas. El amor mata mis
deseos, para que puedas vivir libre y virtuosamente. El amor limitado exige la posesión del amado, pero el
amor ilimitado sólo pide para sí mismo. El amor que aparece en la ingenuidad y el despertar de la juventud
se satisface con la posesión y se reafirma con los abrazos. Pero el amor nacido en el firmamento y que ha
bajado a la tierra con los secretos de la noche no se satisface sino con la eternidad y la inmortalidad; no
hace reverencias sino a la deidad.
"Cuando supe que el obispo quería impedirme salir de la casa de su sobrino y despojarme de mi único
placer, me paré ante la ventana de mi habitación y miré hacia el mar, pensando en los vastos países que hay
más allá, y en la libertad real y en la personal independencia que se puede encontrar allá. Me vi a mí misma
viviendo a tu lado, protegida por la sombra de tu espíritu, y sumergida en el océano de tu cariño. Pero todos
estos pensamientos que iluminan el corazón de una mujer y que la hacen rebelarse contra las viejas
costumbres, y desean vivir a la sombra de la libertad y de la justicia, me hicieron reflexionar que así nuestro
amor será limitado y débil, indigno de alzarse ante el rostro del sol. Grité como un rey despojado de su
reino y de sus tesoros, pero inmediatamente vi tu rostro a través de mis lágrimas, y tus ojos que me
miraban, y recordé lo que un día me dijiste:
"Ven, Selma, ven y seamos fuertes torres ante la tempestad. Enfrentémonos como valerosos
soldados al enemigo y opongámonos a sus armas. Si nos matan, moriremos como mártires; y si
vencemos, viviremos como héroes. Retar a los obstáculos y a las penalidades es más noble que retirarse
a la tranquilidad. Estas palabras, amado mío, las pronunciaste cuando las alas de la muerte se
cernían sobre el lecho de muerte de mi padre; las recordé ayer, mientras las alas de la desesperación
se cernían sobre mi cabeza. Me sentí más fuerte, y sentí incluso en la oscuridad de mi prisión, una
especie de preciosa libertad que paliaba nuestras dificultades y disminuía nuestras tristezas.
Descubrí que nuestro amor era tan profundo como el océano, tan alto como las estrellas, y tan
espacioso como el Cielo. Vine a verte, y en mi débil espíritu hay una nueva fuerza, esta fuerza es la
capacidad de sacrificar algo muy grande, para obtener algo todavía más grande; es el sacrificio de
mi felicidad, para que puedas seguir siendo virtuoso y honorable a los ojos de la gente, y para que
estés lejos de sus traiciones y de su persecución...
"En otras ocasiones, al venir a este sitio, sentía yo que pesadas cadenas me impedían caminar;
pero hoy, vine con una nueva determinación que se ríe de las cadenas y acorta el camino. Venía yo
a este templo como un fantasma asustado, hoy vine como una mujer valerosa que siente lo
imperioso del sacrificio, y que conoce el valor del sufrimiento; como una mujer que quiere proteger
a su amado de la gente ignorante y de su propio espíritu hambriento. Me sentaba yo a tu lado como
una sombra temblorosa, hoy vine a mostrarte mi ser verdadero, ante Ishtar y ante Cristo.
"Soy un árbol que ha crecido en la sombra, y hoy extendí mis ramas para temblar un poco a la luz
del día. Vine a decirte adiós, amado mío, y espero que nuestra despedida sea tan bella y tan terrible
como nuestro amor. Que nuestra despedida sea como el fuego, que funde el oro y lo hace más
resplandeciente.
Selma no me permitió hablar ni protestar, sino que me miró, con. los ojos brillantes, con una gran
dignidad en el rostro, y parecía un ángel que impusiera silencio y respeto.
Luego me abrazó fuertemente, lo que nunca había hecho antes y puso sus suaves brazos alrededor
de mi cuello, y estampó un profundo, largo, dulcísimo beso en mi boca.
Al irse ocultando el sol, retirando sus rayos de aquellos jardines y de aquellos huertos, Selma
caminó hacia la parte central del templo, y contempló largamente sus muros y sus ángulos, como si
quisiera verter la luz de sus ojos en las imágenes y en los símbolos. Luego, dio otros pasos al frente,
y se arrodilló con reverencia ante la imagen de Cristo, besó sus pies, y susurró:
- ¡Oh, Cristo!, he escogido tu cruz y he abandonado el mundo de los placeres y felicidad de Ishtar;
he llevado la corona de espinas y he rechazado la corona de laurel; me he bañado con sangre y
lágrimas, y he rechazado el perfume y el incienso; he bebido vinagre de la copa que tendría que dar
vino y néctar; acéptame, Señor, entre tus fieles, y condúceme a Galilea, junto con los que han
elegido tu camino, contentos en sus sufrimientos, y gozosos en sus tristezas.
Luego, Selma se levantó y me miró.
-Ahora, volveré feliz a mi oscura cueva, donde reside el horrible fantas ma. No me tengas lástima,
amado mío, y no te entristezcas por mí, porque el alma que ve una vez la sombra de Dios no volverá
a tener miedo, desde entonces, a los fantasmas de los demonios. Y el ojo que ha visto el cielo no
será cerrado por los dolores del mundo.
Y al acabar de decir estas palabras, Selma salió del santuario; permanecí allí, perdido en un hondo
mar de pensamientos, absorto en el mundo de la revelación, donde Dios se sienta en su trono y
donde los ángeles registran los actos de los seres humanos, donde las almas recitan la tragedia de la
vida, y donde las novias del Cielo cantan los himnos del amor, de la tristeza y de la inmortalidad.
La noche ya había llegado cuando salí de mi meditación, y me encontré estupefacto, en los
jardines, repitiendo el eco de cada palabra que había pronunciado Selma, recordando su silencio, sus
actos, sus movimientos, sus expresiones y el toque de sus manos, hasta que me di cuenta cabal del
significado de la despedida y del dolor de la soledad. Me sentí. deprimido y con el corazón roto. Fue
entonces cuando descubrí que los hombres, aunque nazcan libres, seguirán siendo esclavos de las
estrictas leyes que sus mayores promulgaron, y que el firmamento, que imaginamos inmutable, es la
sumisión del día de hoy a la voluntad del día de mañana, y la sumisión del ayer a la voluntad del
presente.
Muchas veces, desde aquella noche, he pensado en la ley espiritual .que hizo que Selma prefiriera la
muerte a la vida, y muchas veces he comparado la nobleza del sacrificio con la felicidad de la rebelión
para saber cuál de las dos actitudes es más noble y más hermosa; pero hasta ahora he obtenido sólo
una verdad de todo ello, y esta verdad es la sinceridad, que es la que puede hacer que todas nuestras
acciones sean hermosas y honorables. Y esta sinceridad estaba en Selma Karamy.
X
LA LIBERTADORA
Cinco años del matrimonio de Selma transcurrieron, sin que hubiera hijos que reforzaran los lazos
espirituales entre ella y su esposo, lazos que hubieran podido acercar a sus almas contrastantes.
La mujer estéril es vista con desdén en todas partes, porque la mayoría de los hombres desean
perpetuarse en su posteridad.
El hombre común considera a su esposa, cuando no puede tener hijos, como a un enemigo; la
detesta, la abandona y desea su muerte. Mansour Bey Galib era de esa clase de hombres; en lo
material, era como la tierra, duro como el acero y codicioso como un sepulcro. Su. deseo de tener un
hijo que llevara su nombre y prolongara su reputación hizo que odiara a Selma, a pesar de su belleza y
de su dulzura.
Un árbol que crece en una cueva no da fruto; y Selma, que vivía en la parte oscura de la vida, no
concebía...
El ruiseñor no hace su nido en la jaula, a menos que la esclavitud sea el sino de su raza... Selma era
una prisionera del dolor, y era voluntad del Cielo que no hubiese otro prisionero que le hiciera
compañía. Las flores del campo son hijas del afecto del sol y del amor de la Naturaleza; y los hijos de
los hombres son las flores del amor y de la compasión.
El espíritu del amor y de la compasión nunca reinó en su hermosa casa de Ras Beirut. Sin embargo,
se arrodillaba Selma todas las noches y pedía a Dios un hijo en quien encontrar compañía y consuelo...
Oró hasta que el Cielo oyó sus plegarias.
El árbol de la cueva floreció y, al fin dio fruto. El ruiseñor enjaulado empezó a hacer su nido con las
plumas de sus alas.
Selma extendió los encadenados brazos hacia el Cielo, y recibió el precioso don, y nada en el mundo
pudo hacerla más feliz que saber que iba a ser madre...
Esperó ansiosamente, contando los días, y ansiando el tiempo en que el canto más dulce del Cielo,
la voz de su hijo, sonara como campanitas de cristal en sus oídos.
Empezó Selma a ver la aurora de un futuro menos negro, a través de sus lágrimas..
Era el mes de Nisán cuando Selma estaba en el lecho del dolor y del trabajo de parto, donde
luchaban la vida y la muerte. El médico y la comadrona se preparaban a entregar al mundo a un nuevo
huésped. Pero a altas horas de la noche, Selma empezó a gritar, con gritos que eran una separación de
la. vida... Un grito que se prolongó en el firmamento de la nada... Un grito de fuerza debilitada ante la
quietud de fuerzas superiores... El grito de mi pobre Selma, que se debatía entre los pies de la vida y
los pies de la muerte...
Al alba, Selma dio a luz un varón. Al abrir los ojos la madre, vio rostros sonrientes en toda la
habitación, y luego vio que la vida y la muerte aún luchaban en su lecho. Cerró los ojos, y exclamó,
por primera vez:
- ¡Oh, hijo mío!
La comadrona envolvió al recién nacido en pañales de seda, y lo puso junto a su madre, pero el
médico se quedó mirando a Selma, moviendo tristemente la cabeza.
Gritos de gozo despertaron a los vecinos, que se precipitaron a felicitar al padre por el nacimiento de
su heredero, pero el médico miró a Selma y al hijo, y movió tristemente la cabeza.
Los sirvientes corrieron a dar la buena nueva a Mansour Bey sin saber que el médico seguía
considerando a Selma y al niño con honda preocupación.
Al salir el sol, Selma se llevó el niño al pecho, y el niño abrió los ojos y miró a su madre. El médico tomó
al niño de los brazos de Selma y con lágrimas en los ojos, dijo:
-Es un huésped que se va...
El niño falleció mientras los vecinos celebraban con el padre en la gran sala de la casa, y mientras bebían
vino a la salud del heredero. Selma miró al médico, y le rogó:
-Deme a mi hijo, y deje que le de un beso...
Y aunque el niño estaba muerto, los sonidos de las copas entrechocando por los brindis de alegría,
resonaban en la gran sala.
El niño nació al alba, y murió al llegar los primeros rayos del sol...
No vivió para consolar y acompañar a su madre.
Su vida había empezado al terminar la noche y cesó al principiar el día, como una gota de rocío vertida
por los ojos de la oscuridad y secada al contacto de la luz.
Fue una perla que la marea arrojó a la costa y que la misma marea devolvió a las profundidades del mar...
Un lirio que acababa de abrirse del capullo de la vida y que aplastó el pie de la muerte.
Fue un huésped querido que iluminó un instante el corazón de Selma, y cuya partida mató su alma.
Tal es la vida de los hombres, la vida de las naciones, la vida de soles, lunas y estrellas.
Y Selma miró intensamente al médico.
- ¡Deme a mi hijo y déjeme abrazarlo -gritó-; deme a mi hijo, y déjeme darle el pecho!
Pero el doctor inclinó la cabeza y su voz se quebró al decir:
-Señora, su hijo está muerto; tenga paciencia.
Al oír estas palabras del médico, Selma dio un terrible grito. Luego, permaneció inmóvil un momento, y
sonrió, como con alegría. Su rostro se iluminó como si hubiera descubierto algo, y dijo dulcemente:
-Denle a mi hijo; quiero tenerlo cerca de mí, aunque esté muerto.
El médico le llevó el niño muerto a Selma y se lo puso en los brazos. Selma lo abrazó, luego volvió el
rostro a la pared, y le habló a su hijo, en estos términos:
-Hijo mío, has venido por mí; has venido a mostrarme el camino que conduce a la playa. Aquí estoy, hijo
mío; llévame, y salgamos de esta oscura cueva.
Y un minuto después, un rayo de sol penetró entre las cortinas de las ventanas e iluminó dos cuerpos
inmóviles, que yacían en la cama, custodiados por la profunda dignidad del silencio y protegidos por las
alas de la muerte. El médico salió de la habitación con lagrimas en los ojos, y cuando llegó a la gran sala, la
celebración se convirtió en un funeral; pero Mansour Bey Galib nunca pronunció una palabra de lamento,
ni derramó una sola lágrima. Se quedó de pie, inmóvil como una estatua, con una copa de vino en la mano
derecha.
Al día siguiente, Selma fue amortajada con su blanco vestido de novia y puesta en un ataúd; la mortaja
del niño fueron sus pañales de seda; sus ataúd, los brazos de su madre; su tumba el calmado pecho que no
lo alimentó. Eran dos cuerpos en un solo ataúd. Seguí reverentemente el cortejo que acompañó a Selma y a
su hijo hasta su último reposo.
Al llegar al cementerio, el obispo Galib empezó a cantar los salmos funerarios, mientras los demás
sacerdotes oraban, y en los indiferentes rostros de todos ellos vi un velo de ignorancia y vacuidad.
Al bajar el féretro, uno de los asistentes dijo en voz baja: -Es la primera vez que veo a dos cuerpos en un
ataúd. -Parece que el niño hubiera venido a rescatar a su madre de un esposo inmisericorde -dijo otra
persona.
Y otra persona exclamó:
-Miren a Mansour Bey: dirige la vista al cielo, como si sus ojos fueran de hielo. No parece que haya
perdido a su esposa y a su hijo en un solo día.
Y otra persona más, comentó:
-Su tío, el obispo, volverá a casarlo mañana con una mujer más rica y más fuerte.
El obispo y los sacerdotes siguieron cantando y murmurando plegarias hasta que el sepulturero
terminó de llenar la fosa. Luego, todos se fueron acercando uno a uno, a ofrecer sus respetos y sus
condolencias al obispo y a su sobrino, con tiernas palabras, pero yo me quedé apart e, solitario, sin
un alma que me consolara, como si Selma y su hijo no hubieran significado nada para mí.
El cortejo salió del cementerio; el sepulturero se quedó cerca de la nueva tumba, sosteniendo una
pala en la mano. Me acerqué al sepulturero y le pregunté:
-¿Recuerda usted dónde enterró a Farris Efendi Karamy? Me miró un momento, y luego señaló la
tumba de Selma. -Allí mismo; puse a su hija sobre él, y en el pecho de su hija reposa su nieto, y
encima de ellos llené la fosa con tierra, con esta pala.
-En esta fosa -le dije - también ha enterrado usted mi corazón.
Y mientras el sepulturero desaparecía detrás de los álamos, no pude más; me dejé caer sobre la
tumba de Selma, y lloré.

-

INTERESANTES

¿QUIERES SALIR AQUI? ; ENLAZAME

-

Twitter

.

Etiquetas

h. p. lovecraft (122) relato (114) cuento (76) Stephen King (63) gotico (60) GIBRÁN KHALIL GIBRÁN (57) Robert Bloch (50) terror (48) lovecraft (46) guy de maupassant (44) Lord Dunsany (43) anne rice (39) horror (37) maupassant (37) scifi (35) Edgar Allan Poe (31) cuentos (28) ambrose bierce (27) Jorge Luis Borges (26) oscar wilde (26) los mitos de cthulhu (24) algernon blackwood (23) poema (23) ray bradbury (23) blood gothic (22) august derleth (21) dark (21) enlaces (21) 1ªparte (20) bloodgothic.blogspot.com (20) demonios (19) imagenes (19) poemas (19) 2ªparte (18) mario benedetti (18) vampiros (18) capitulo del necronomicon (17) h.p. lovecraft (17) poesia (17) relatos (16) Clark Ashton Smith (15) Horacio Quiroga (15) amanecer vudú (15) musica (15) alejandro dumas (14) becquer (13) blood (13) gothic (13) underground (13) Philip K. Dick (12) amor (12) charles dickens (12) fantasia (12) fredric brown (12) pulp (12) poe (11) EL BAR DEL INFIERNO (10) Howard Phillips Lovecraft (10) el vampiro (10) las mil y una noche (10) necronomicon (10) vampiro (10) Charles Bukowski (9) el hombre ilustrado (9) friedrich nietzsche (9) gibran khalil gibran (9) lilith (9) onirico (9) paul auster (9) subrealismo (9) terror onirico (9) victoriano (9) 2 (8) Andrés Díaz Sánchez (8) Fantasmagoría (8) Isaac Asimov (8) Lewis Carroll (8) Yukio Mishima (8) arte (8) cuento de amor (8) cuento gotico (8) diccionario (8) el extraño (8) fantasmas (8) franz kafka (8) king (8) psicodelicos (8) realidad (8) vamp (8) varios (8) videos (8) Bram Stoker (7) El Castillo de Otranto (7) Selección (7) autor novel (7) cthulhu (7) cuento corto (7) cuento onirico (7) demonologia (7) entrevista con el vampiro (7) guy (7) julio cortazar (7) mitos (7) novel (7) novela (7) oscuro (7) psi-ci (7) recopilacion (7) seleccion (7) sentimientos (7) shelley (7) tatuajes parlantes (7) un mundo feliz (7) 2ª parte (6) ALFRED BESTER (6) ANTON CHEJOV (6) Bestiario (6) Douglas Adams (6) LA VOZ DEL DIABLO (6) LAS BRUJAS DE MAYFAIR (6) RESIDENT EVIL (6) Rubén Darío (6) Selecciones (6) bukowsky (6) clive barker (6) crepusculo (6) cuento victoriano de amor (6) darknes (6) el paraiso perdido (6) el pasillo de la muerte (6) ficcion (6) john milton (6) la metamorfosis (6) mary (6) meyer stephenie (6) pandora (6) rammstein (6) ramsey campbell (6) realidad sucia (6) stephen (6) vampirismo (6) 3ªparte (5) ALEXANDRE DUMAS (5) ANGELES (5) ASÍ HABLÓ ZARATUSTRA (5) Charles Nodier (5) En busca de la ciudad del sol poniente (5) Flores de las Tinieblas (5) Lord des Morte (5) Marqués de Sade (5) aire frio (5) al azif (5) angel oscuro (5) aventuras (5) charles bukowsky (5) dioses (5) el cazador de sueños (5) el ceremonial (5) el demonio de la peste (5) el horla (5) gotica (5) henry kuttner (5) la casa del pasado (5) la hermandad negra (5) lavey (5) leyendas (5) libros (5) links (5) relato corto (5) wikipedia (5) Aldous Huxley (4) BRIAN W. ALDISS (4) CUESTION DE ETIQUETA (4) Drácula (4) Dylan Thomas (4) EL BESO SINIESTRO (4) EL RUISEÑOR Y LA ROSA (4) EL templo (4) ENTRADAS (4) Edmond Hamilton (4) Federico García Lorca (4) Historias de fantasmas (4) LIBROS DE LA UNIDAD (4) LOS MISERABLES (4) Las Mil y Una Noches (4) Los Fantasmas (4) Los Versos Satánicos (4) Poemas vampíricos (4) Poul Anderson (4) Richard Matheson (4) Robert E. Howard (4) Rudyard Kipling (4) Una Voz En La Noche (4) William Hope Hodgson (4) allan (4) anime (4) anonimo (4) avatars (4) chuck palahniuk (4) citas (4) colleen gleason (4) comentario (4) cuento gotico-victoriano (4) cyberia (4) de lo mejor de paul auster (4) diablos (4) donde cruzan los brujos (4) edgar (4) el diablo (4) el retrato de dorian gray (4) el sabueso (4) el wendigo (4) espiritus (4) fantastico (4) frankestein (4) frases (4) galeria (4) goticos (4) hechizos (4) historias (4) infierno (4) jorge fondebrider (4) la ciudad sin nombre (4) la hermosa vampirizada (4) letra (4) licantropia (4) los amados muertos (4) mito (4) muerte (4) saga vampiros (4) salman rushdie (4) schahrazada (4) twilight (4) victor hugo (4) voces de oscuridad (4) 1984 (3) 3 (3) 666 (3) A n n e R i c e (3) A r m a n d (3) AL ABISMO DE CHICAGO (3) ALGO LLAMADO ENOCH (3) Al otro lado del umbral (3) Alejandro Dolina (3) Apariciones de un Ángel (3) Arthur Machen (3) BOB SHAW (3) Brian Lumley (3) CRONICAS VAMPIRICAS 2 (3) Corto de Animación (3) Dan Brown (3) Días de ocio en el Yann (3) E. Hoffmann Price (3) E. T. A. Hoffmann (3) EL DESAFÍO DEL MAS ALLÁ (3) EL FANTASMA DE CANTERVILLE (3) EL HORROR OCULTO (3) EL LADRON DE CUERPOS (3) EL TEMPLO DEL DESEO DE SATÁN (3) EL TIEMPO ES EL TRAIDOR (3) El Espectro (3) El Libro Negro (3) El espectro de madam Crowl (3) El morador de las tinieblas (3) El príncipe feliz (3) Emisario Errante (3) En la cripta (3) Frank Kafka (3) Fritz Leiber (3) Ghost in the Shell (3) Giovanni Papini (3) Gitanjali (3) Hombre con manías (3) J. Ramsey Campbell (3) JOSEPH PAYNE BRENNAN (3) John Stagg (3) Jr. (3) LA BIBLIOTECA DE BABEL (3) LA CONFESIÓN (3) LA EXTRAÑA CASA EN LA NIEBLA (3) LA IGLESIA DE HIGH STREET (3) LA MARCA DE LA BESTIA (3) LA RISA DEL VAMPIRO (3) LAS RUINAS CIRCULARES (3) La Jaula (3) La Trilogía de Nueva York (3) Mercenarios del Infierno (3) Miguel Hernández (3) Palomos Del Infierno (3) Pío Baroja (3) Rafael Alberti (3) Thanatopia (3) Théophile Gautier (3) Tomás Moro (3) Un Sueño en un Sueño (3) abraham merrit (3) alas rotas (3) alien (3) alquimia (3) amuletos (3) angeologia (3) antiguas brujerias (3) antologia (3) apocalipsis (3) biografia (3) cain (3) carrie (3) charles baudelaire (3) cronicas vampiricas (3) cuento victoriano (3) cuentos del siglo XIX (3) danza macabra (3) dark . gotico (3) david langford (3) de profundis (3) definicion (3) el abismo en el tiempo (3) el alquimista (3) el demonio en la tierra (3) el exorcista II (3) el libro negro de alsophocus (3) el loco (3) el mono (3) el sacrifico (3) el superviviente (3) el vampiro estelar (3) ensayo (3) escritor novel (3) exorcismo (3) fabula (3) fabulas (3) filosofia (3) frank b. long (3) goth (3) gotic (3) guion (3) helena petrovna blabatsky (3) himno al dolor (3) historias de terror (3) inquisicion (3) introduccion (3) john baines (3) john william polidori (3) justine (3) la casa maldita (3) la casa tellier (3) la ciudad de los muertos (3) la llamada de cthulhu (3) la sombra fuera del espacio (3) la tumba (3) las flores del mal (3) legion (3) leyenda (3) lisa tuttle (3) lo innombrable (3) locura (3) lord byron (3) los brujos hablan (3) los gatos de ulthar (3) luna sangrienta (3) mail (3) martín s. warnes (3) maturin (3) mein teil (3) melmoth el errabundo (3) milowishmasterfox (3) neorealismo (3) nombres (3) nombres demoniacos (3) oscuros (3) pacto de sangre (3) pensamientos (3) poemas en prosa (3) poesias (3) polaris (3) que viene el lobo (3) rabindranat tagore (3) ratas (3) rimas (3) roald dahl (3) robert silverberg (3) rosenrot (3) rostros de calabera (3) satanismo (3) snake (3) sueño (3) suicidas (3) teatro (3) the cure (3) vida (3) vudu (3) yveline samoris (3) Ángeles y demonios (3) 1 (2) 4ªparte (2) A. Bertram Chandler (2) ABANDONADO (2) ALBERT FISH (2) Akira (2) Alfonso Linares (2) Algunos Poemas a Lesbia (2) Antonio Gala (2) Aparicion (2) Astrophobos (2) Ayer... hace tanto tiempo (2) BETHMOORA (2) Blade Runner (2) Brad Steiger (2) C. M. EDDY (2) CELEPHAÏS (2) CHICKAMAUGA (2) CONFESIONES DE UN ARTISTA DE MIERDA (2) CORAZONADA (2) Carrera Inconclusa (2) Charon (2) Christian Jacq (2) Clarimonda (2) Cowboy Bebop (2) Cyberpunk (2) Cómo Ocurrió (2) E D G A R A L L A N P O E (2) E. F. Benson (2) EL ASESINO (2) EL BAUTISMO (2) EL BESO (2) EL CABALLERO (2) EL CENTRO DEL INFIERNO (2) EL DESIERTO (2) EL DIABLO EN EL CAMPANARIO (2) EL EXORCISTA (2) EL FANTASMA Y EL ENSALMADOR (2) EL GOLEM (2) EL GRITO DEL MUERTO (2) EL JARDÍN DEL PROFETA (2) EL OTRO YO (2) EL PISO DE CRISTAL (2) EL PRESUPUESTO (2) EL RETRATO DE ROSE MADDER (2) EL SÉPTIMO CONJURO (2) EL VAGABUNDO (2) EL ÁRBOL (2) Ecos (2) El Conde de Montecristo (2) El Cuerno Del Horror (2) El Dr. Jekyll y Mr. Hyde (2) El Funeral de John Mortonson (2) El Hombre De Arena (2) El Monte de las Ánimas (2) El Puñal (2) El Que Cierra El Camino (2) El Sacrificio (2) El Tulipán Negro (2) El Valle Perdido (2) El Visitante Y Otras Historias (2) El artista del hambre (2) El ciclo del hombre lobo (2) El clérigo malvado (2) El gato del infierno (2) El gato negro (2) El homúnculo (2) El legado (2) El miedo (2) El rapto de la Bella Durmiente (2) El saber mágico en el Antiguo Egipto (2) El árbol de la colina (2) Elogio de la locura (2) En la noche de los tiempos (2) Estirpe de la cripta (2) Fuera de Aquí (2) GUARDIANES DEL TIEMPO (2) GUSTAVO ADOLFO BECQUER (2) Gustav Meyrink (2) H. Barlow (2) H.P.Lovecraft (2) HERMANN HESSE (2) Harlan Ellison (2) Hasta en los Mares (2) Historia (2) Historia Del Necronomicon (2) Historia de fantasmas (2) Hocus Pocus (2) ICARO DE LAS TINIEBLAS (2) INTERNET (2) JUANA INES DE LA CRUZ (2) Jack Vance (2) John Sheridan Le Fanu (2) José Luis Velarde (2) Kurt Vonnegut (2) LA BIBLIA SATANICA (2) LA BÚSQUEDA (2) LA CAIDA DE BABBULKUND (2) LA DECLARACIÓN DE RANDOLPH CARTER (2) LA FARSA (2) LA LOTERÍA DE BABILONIA (2) LA MUERTA ENAMORADA (2) LA MUERTE (2) LA MUSA DE HYPERBOREA (2) LA PERLA (2) LAS LEGIONES DE LA TUMBA (2) LESTAT EL VAMPIRO (2) LOS VERSOS SATANICOS (2) La Bestia en la Cueva (2) La Calle (2) La Casa de la Pesadilla (2) La Habitación Cerrada (2) La Monja Sangrienta (2) La Tortura de la Esperanza (2) La Verdad (2) La chica más guapa de la ciudad (2) La conspiración Umbrella (2) La marquesa de Gange (2) La noche de los feos (2) La pasión turca (2) Letras (2) Los Sueños de la Casa de la Bruja (2) Los crímenes que conmovieron al mundo (2) Los ojos de la momia (2) Los reyes malditos (2) Los tres mosqueteros (2) MAGOS (2) MARIO BENEDETTI - LA MUERTE (2) MINORITY REPORT (2) MOBY DICK (2) MUJERES (2) Mark Twain (2) Morella (2) Narrativa gótica (2) No hay camino al paraíso (2) PABLO NERUDA (2) POPSY (2) PUNTERO IZQUIERDO (2) R. L. Stevenson (2) RADIO FUTURA (2) ROSTRO DE CALAVERA (2) Rabindranath Tagore (2) Retornos de una sombra maldita (2) Robert A. Heinlein (2) SAMAEL AUN WEOR (2) SATANAS (2) SU VIDA YA NO ES COMO ANTES (2) SUPERVIVIENTE (2) Sherry Hansen Steiger (2) The Last Vampire (2) Thomas M. Disch (2) UN DÍA DE CAMPO (2) UTOPIA (2) Un habitante de Carcosa (2) Un juguete para Juliette (2) Una mujer sin importancia (2) Una tienda en Go-by Street (2) V.O. (2) VELANDO EL CADÁVER (2) Vida después de la Muerte (2) Vida y Muerte (2) Villiers de L'Isle-Adam (2) Vinum Sabbati (2) YO CRISTINA F. (2) a la puta que se llevó mis poemas (2) a las aguas (2) a un general (2) agonico (2) al amor de mi vida (2) aladino (2) alaide floppa (2) alas nocturnas (2) albunes (2) alexandre (2) amistad (2) andres diaz sanchez (2) angel de la muerte (2) animas y fantasmas (2) anime-blood (2) antonio machado (2) apocaliptico (2) arena y espuma (2) arthur c. clarke (2) asesinato (2) baudelaire (2) bequer (2) blancanieves (2) brujas (2) busqueda (2) c. m. eddy jr. (2) cabala (2) capitulo suelto (2) caronte (2) castigo (2) catolico (2) cementerios (2) ciberespacio (2) ciberpunk (2) cielo (2) ciudad de cristal (2) ciudad vampiro (2) coleccion (2) colette gothic darknes (2) comics (2) computadora (2) conjuros (2) cortos (2) costazar (2) creepwar.gotico (2) cria cuervos (2) cruelmente romantica (2) cuento amor (2) cuentos coliniales de terror (2) cuentos cortos (2) cuentos de canterbury (2) cuentos de un soñador (2) cumbres borrascosas (2) dagon (2) death (2) demonio (2) depeche mode (2) diagnostico de muerte (2) dios (2) disciplinas de vampiro (2) dolor (2) don juan (2) dracula (2) e l v a m p i r o (2) ecce homo (2) el (2) el abismo (2) el anticristo (2) el arbol de la vida (2) el caballero de la maison rouge (2) el canibal de rotenburgo (2) el caos reptante (2) el club de la lucha (2) el club de los suicidas (2) el coche del diablo (2) el disco (2) el dueño de rampling gate (2) el elixir de larga vida (2) el entierro (2) el espectro del novio (2) el evangelio de los vampiros (2) el fabricante de ataúdes (2) el fantasma de la opera (2) el gran inquisidor (2) el hijo (2) el jinete en el cielo (2) el joven lovecraft (2) el palacio de la luna (2) el pantano de la luna (2) el profeta (2) el signo (2) ellinson (2) elogio de tu cuerpo (2) emily bronte (2) entendimiento (2) entre sueños (2) epistola (2) escritor (2) espacio (2) esperanza (2) esquizofrenia (2) eva (2) fin (2) fiodor dostoiesvski (2) fobia (2) fragmentos del necronomicon (2) frankenstein (2) g. a. becquer (2) gabriel garcia marquez (2) genesis (2) gothic darknes (2) gracia torres (2) guerra (2) guillotina (2) h. (2) hada (2) harry harrison (2) hazel heald (2) hechizo (2) herman hesse (2) historia / ficcion (2) historia real (2) hombre-lobo (2) honore de balzac (2) horror en el museo (2) indice (2) ingles (2) intriga (2) introductoria (2) italo calvino (2) juego (2) juguemos a los venenos (2) kafka (2) kir fenix (2) la carta robada (2) la catedra de lucifer (2) la cosa en el dormitorio (2) la creacion (2) la cruz del diablo (2) la dama de las camelias (2) la habitacion cerrada (2) la hoya de las brujas (2) la imagen de la muerte (2) la maquina de follar (2) la muerte y la condesa (2) la noche boca arriba (2) la novia del hombre caballo (2) la piedra negra (2) la torre oscura (2) lacrimosa (2) leyes (2) lhiliht (2) libro (2) literatura (2) los habitantes del pozo (2) los otros dioses (2) los perros de tindalos (2) los zuecos (2) m. r. james (2) milady (2) miskatonic (2) misterio (2) morfina (2) morgue (2) mp3 (2) music (2) mª. covadonga mendoza (2) narracion ocultista (2) nobel (2) noir (2) nota (2) notas (2) nuestros primos lejanos (2) nuevas cronicas vampiricas (2) occidente (2) ocultismo (2) on-line (2) oriente (2) orson scott card (2) p. (2) paris (2) paulo coelho (2) pecados (2) peter blatty (2) poderes (2) primigenio (2) prometeo (2) prosas luciferinas (2) psico (2) r.l. stevenson (2) reglas (2) relato amor (2) religion-ficcion (2) reliquia de un mundo olvidado (2) revelacion (2) revolucion francesa (2) ritual (2) rituales (2) robert a. lowndes (2) robert louis stevensont (2) roger zelazny (2) roll (2) romancero gitano (2) romanticismo (2) rpg (2) saki (2) sangre (2) serie cronicas vampiricas gardella (2) simbolismo (2) suicidio (2) sumario (2) surrealismo (2) taisha abelar (2) tetrico (2) the best (2) tragedia (2) traidor (2) un dia en el confin del mundo (2) una cruz de siglos (2) varios autores (2) varios cuentos (2) vaticano (2) video (2) violin (2) vistoriano (2) washington irving (2) willian blatty (2) ¿QUO VADIS? (2) ÁNGELES IGNORANTES (2) Ángela (2) "Vivo sin vivir en mí" (1) (1515-1582) (1) (1816) (1) (1934) (1) + y - (1) -- ANONIMO (1) -- EL HORROR DE DUNWICH (1) . EL PROFETA ERMITAÑO (1) . LA SANTA COMPAÑA . (1) . La locura del mar (1) . Luis Cernuda (1) . VENOM (1) .El Club del Ataúd. (1) .ecunemico (1) .rar (1) 100 (1) 13 fantasmas (1) 17THIS SECRET HAS TO BE KEPT by you from anyone else (1) 1809-1849 (1) 1810 (1) 1812 (1) 1862 (1) 1918/19 (1) 1939-1941? (1) 1ª parte (1) 1ªmujer (1) (1) 26 CUENTOS PARA PENSAR (1) 2parte (1) 2ª Serie (1) (1) 2ºlibro (1) 2ºlibro de nuevas cronicas vampiricas (1) 334 (1) 360º (1) 3:47 a.m. (1) 4 (1) 5 (1) 6 (1) 7 pecados capitales (1) 84 de charing cross road (1) (1) 9000 años (1) A LA ESPERA (1) A M B R O S E B I E R C E (1) A imagen y semejanza (1) A restos.. de ti (1) A través de la puerta de la llave de plata (1) A través de las puertas de la llave de plata (1) A. E. VAN VOGT (1) A. MERRIT (1) A. Merritt (1) A.R. Ammons (1) A: lord Alfred Douglas (1) ABAJO (1) ABONO PARA EL JARDÍN (1) ABUELITO (1) ACERO -- Richard Matheson (1) ADEFESIA (1) AGENTE DEL CAOS (1) AL MAGNIFICO LORENZO DE MÉDECIS (1) AL OTRO LADO (1) ALGUIEN ME APRECIA AHÍ ARRIBA (1) ALGÚN QUE OTRO ANIMAL (1) ALMAS EN PENA (1) AMADEO KNODLSEDER (1) AMANECER EN MERCURIO (1) AMANECER VUDU (1) AMBROSE GWINET BIERCE (1) AMERICAN ZOMBIE (1) AMOR Y ODIO (1) ANDREA SOL (1) ANGEL DE LUZ (1) ANIUTA (1) ANTES DEL ESPECTÁCULO (1) APARECIÓ CAÍN (1) APRENDED GEOMETRIA (1) AQUEL VIEJO (1) ARMAGEDON Fredric Brown (1) ARTHUR JERMYN (1) ASESINOS SATÁNICOS (1) AYER (1) Abraham Merritt (1) Abraza la oscuridad (1) Acorralado (1) Ad Lucem (1) Adam Kadmon (1) Adan (1) Adiós al siglo XX (1) Adolf Hitler (1) Afuera (1) Agatha Christie (1) Ahmad Ibn Ata'Illah (1) Alan Barclay (1) Albertina desaparecida (1) Alejandro Pushkin (1) Alejo Carpentier (1) Aleksandr Nikoalevich Afanasiev (1) Aleksandr Pushkin (1) Alfred E. Van Vogt (1) Alfred Elton van Vogt (1) Algernoon Blackwood (1) Alien earth (1) Amityville (1) Ana María Matute (1) Anatoli Dneprov (1) Andrei Chikatilo (1) Andrógino (1) Animismo (1) Anne Brontë (1) Another Google Bot (1) Antiguas brujerías (1) Antipoemas (1) Antología (1) Anubis (1) Anónimo (1) Appleseed (1) Aramis (1) Arcipreste de Hita (1) Armand (1) Asesinado Al Pie De Un Altar Vudú (1) Asimov (1) Atentamente suyo Jack el Destripador (1) Atentamente suyo. Jack el Destripador (1) Athos (1) August W. Derleth (1) Auguste Villiers de l'lsle‑Adam (1) Augusto Monterroso (1) Augustus Hare (1) Autobiografía (1) Auténtico Amor (1) Ayuda Alienígena (1) BAJO LAS PIRÁMIDES H. P. LOVECRAFT (1) BARBA AZUL (1) BERTA (1) BLANCO Y AZUL (1) BOCCACCIO (1) BOITELLE (1) BOLA DE SEBO (1) Bacarat (1) Balada nupcial (1) Barry Longyear (1) Battle Angel Alita (1) Bibliografía (1) Biblioteca (1) Boogiepop Phamtom (1) Breve comentario sobre la esquizofrenia (1) Bruce Sterling (1) Bubblegum Crisis (1) C. L. MOORE (1) C. S. Lewis (1) C.L. Moore (1) CABEZA DE CONO (1) CANCIÓN DE AMOR (1) CANTOS DE VIDA Y ESPERANZA (1) CARTA A UN FÉNIX (1) CARTA DE UN LOCO (1) CARTAS (1) CASTIGOS (1) CEREMONIAL (1) CHARLES PERRAULT (1) CHERTOGON (1) CIBER-DARK (1) COCAINA (1) COCO.COCO. COCO FRESCO (1) COMO PARA CONFUNDIRSE (1) COMPLICIDAD PREVIA AL HECHO (1) CON DIOS (1) CONFESIONES DE UNA MUJER (1) CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA DE 1978 (1) CONVERSIONES (1) COPLAS A LA MUERTE DE SU PADRE (1) CORTÁZAR (1) COTO DE CAZA (1) CRONICAS VAMPÍRICAS 2 (1) CRÍTICA AL CRISTIANISMO Y A LA SOCIEDAD (1) CUADERNO HALLADO EN UNA CASA DESHABITADA (1) CUENTOS DE AMOR. DE LOCURA Y DE MUERTE (1) CUERPO Y ALMA (1) Cabeza de Lobo (1) Camilo José Cela (1) Canaan negro (1) Canción del pirata (1) Cannibal Corpse (1) Canon Pali (1) Carmilla (1) Carolina (1) Cartas Desde La Tierra (1) Casi Extinguidos (1) Catastrofe Aerea (1) Catherine Crowe (1) Catulo (1) Charles Dickens El guardavías (1) Charles Grant (1) Charles Nightingale (1) Chaugnar Faugn (1) Chica gótica (1) Chitterton House (1) Chris Chesley (1) Christopher Marlowe (1) Ciencia Ficción (1) Cine (1) Claudia (1) Colección (1) Conan (1) Conoce la Ciudad Gótica en 3D (1) Conología de la caza de hackers (1) Conquístate a ti mismo y conquistarás al mundo (1) Conversación (1) Corazones Perdidos (1) Corman (1) Cosas Zenna Henderson (1) Crom (1) Crumtuar y la Diosa (1) Cría cuervos (1) Cuando los cementerios son una atracción (1) Cuarta parte (1) Cynthia Asquith (1) CÁTULO (1) Cómo mueren los mitos (1) D'Artagnan (1) DAGÓN (1) DANTE ALIGHIERI (1) DE COMO EL Dr. JOB PAUPERSUM LE TRAJO ROSAS ROJAS A SU HIJA (1) DE COMO LLEGO EL ENEMIGO A THULNRANA (1) DE SADE (1) DECAMERON (1) DEL MÁS ALLÁ (1) DELENDA EST... (1) DESPERTARES (1) DIABLO (1) DICCIONARIO DE ÁNGELES (1) DICCIONARIO DEL DIABLO (1) DIÁLOGO SOBRE LA PENA CAPITAL (1) DOBLE CREER (1) DOS POEMAS (1) DOS SERES IGUALES (1) Dan Brown Ángeles y demonios (1) Dark Gotico (1) Dark Icarus (1) David F. Bischoff (1) De guardia (1) Death Fails (1) Del toro (1) Demonios babilónicos (1) Demoníacos (1) Dennis Etchison (1) Dentro de mí (1) Deportacion (1) Depresión (1) Der Vampir (1) Derek Rutherford (1) Descargo de responsabilidad (1) Desde Lugares Sombríos (1) Desert Punk (1) Diagnóstico de Muerte (1) Diccionario De Relaciones Y Sexo (1) Diccionario de Símbología (1) Donde habite el olvido XII (1) Douglas Rushkoff (1) Dr. Bloodmoney (1) Duelo (1) Dulces para esa dulzura (1) E L E N T I E R R O P R E M A T U R O (1) E L E N T I E R R O P R E M A T U R O (1) E L A N T I C R I S T O (1) E-volution (1) E. M. Johnson (1) E.F.Benson (1) E.T.A. Hoffmann (1) EL ABONADO (1) EL ABUELO ASESINO (1) EL ALEPH (1) EL ALEPH ficcion (1) EL ALMOHADON DE PLUMAS (1) EL ARISTÓCRATA SOLTERÓN (1) EL ARMARIO (1) EL ARO (1) EL ASESINATO DE DIOS (1) EL BARON DE GROGZWIG (1) EL BARRILITO (1) EL BICHO DE BELHOMME (1) EL BIGOTE (1) EL CARDENAL NAPELLUS (1) EL CETRO (1) EL CLUB DE LUCHA (1) EL CONDE DE MONTECRISTO II (1) EL CONDE DE MOTECRISTO (1) EL CONDUCTOR DEL RAPIDO (1) EL COTTAGE DE LANDOR (1) EL CRIMEN DE LORD ARTHUR SAVILLE (1) EL CRIMINAL Y EL DETECTIVE (1) EL CUENTO FINAL DE TODOS LOS CUENTOS (1) EL DEMONIO DE LA PERVERSIDAD (1) EL DIENTE DE BALLENA (1) EL DIOS SIN CARA (1) EL DUEÑO DE RAMPLING GATE (1) EL ERMITAÑO (1) EL FINAL (1) EL FLASH (1) EL FRUTO DE LA TUMBA (1) EL GATO Y EL RATÓN (1) EL GRABADO EN LA CASA H. P. LOVECRAFT (1) EL GRAN GRIMORIO (1) EL HOMBRE DE LA CALAVERA (1) EL HURKLE ES UN ANIMAL FELIZ (1) EL INCORREGIBLE BUITRE DE LOS ALPES (1) EL JOVEN GOODMAN BROWN (1) EL JUEGO DE LOS GRILLOS (1) EL JUEGO DE PELOTA EN RAMTAPUR (1) EL LIBRO DE LO INCREÍBLE (1) EL LIBRO DE LOS SERES IMAGINARIOS (1) EL MATRIMONIO DEL CIELO Y EL INFIERNO (1) EL MESMERISMO (1) EL METRONOMO (1) EL MUNDO AVATAR: ANDY WARHOL (1) EL NECRONOMICON (1) EL NUMERO QUE SE HA ALCANZADO (1) EL OJO SIN PARPADO (1) EL ORACULO DE SADOQUA (1) EL ORINAL FLORIDO (1) EL ORO (1) EL OTRO VAGABUNDO (1) EL PESCADOR DEL CABO DEL HALCON (1) EL PRECURSOR (1) EL REGRESO (1) EL RELÁMPAGO (1) EL REY (1) EL REY DE HIERRO (1) EL ROBLE HA CAÍDO (1) EL RÍO (1) EL SEXO FRIO (1) EL SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO (1) EL SUEÑO DEL REY KARNA-VOOTRA (1) EL SUSURRADOR EN LA OSCURIDAD (1) EL TRUEQUE (1) EL USURPADOR DE CADAVERES (1) EL VALLE DE LOS DIOSES (1) EL VAMPIRO ARMAND (1) EL VAMPIRO ARMAND (1) EL VENGADOR DE PERDONDARIS (1) EL VIUDO TURMORE (1) EL ZOPILOTE (1) EL _ ALEPH (1) EL cantar del exangel (1) EL ÚLTIMO EXPERTO (1) ELIGE TU DESTINO (1) ELISA BROWN (1) EN EL BOSQUE DE VILLEFERE (1) EN EL CREPUSCULO (1) EN ESTADO LATENTE (1) EN LA FERIA (1) EN ZOTHIQUE (1) Eco (1) Edad Media (1) Edgar Allan Poe El Cuervo (1) Edward Bulwer-Lytton (1) Edward Lucas White (1) El Almohadón de Plumas (1) El Arte de la Estrategia (1) El Asirio (1) El BAR II (1) El Barril de Amontillado (1) El Boogie Del Cementerio (1) El Borametz (1) El Buque Fantasma (1) El Carbunclo Azul (1) El Caso de los Niños Deshidratados (1) El Centinela (1) El Clan De Los Parricidas (1) El Club del Ataúd (1) El Corsario (1) El Crimen Invisible (1) El Cuarto en la Torre (1) El Dios de los Brujos (1) El Dios-Monstruo De Mamurth (1) El Dragón (1) El Eclipse (1) El Espejo De Nitocris (1) El Gigante Egoista (1) El Gris Gris En El Escalón De Su Puerta Le Volvió Loco (1) El Haschich (1) El Hombre Del Haschisch (1) El Hombre que Soñó (1) El Hueco (1) El Mago de Oz (1) El Mensajero de la Muerte (1) El Misterio del Mary Celeste (1) El Nuevo Acelerador (1) El Nuevo Acelerador Herbert George Wells. (1) El Príncipe (1) El Regalo de los Terrestres (1) El Rey Estelar (1) El Ritual (1) El Ruido de un Trueno (1) El Sacerdote Y Su Amor (1) El Signo Amarillo (1) El Underground digital (1) El Vengador de Perdóndaris (1) El Violador de la Moto (1) El Visitante Y Otras Historias Dylan Thomas (1) El Yoga (1) El amor de mi vida (1) El aprendiz de brujo. (1) El armonizador (1) El cadillac de Dolan (1) El camaleón (1) El campamento del perro (1) El cartero del rey (1) El caso de Charles Dexter Ward (1) El cuarto de goma (1) El demonio en Ceirno (1) El duque de L'Omelette (1) El espejo de Ko Hung (1) El extraño vuelo de Richard Clayton (1) El francotirador cazado (1) El grimorio del papa Honorio (1) El guardián entre el centeno (1) El horror del montículo (1) El informe del inspector Legrasse (1) El jardín de Adompha (1) El jardín del tiempo (1) El judío errante (1) El judío errante.Thomas M. Disch (1) El mal de la muerte (1) El muchacho que escribia poesia (1) El mundo que ella deseaba (1) El pararrayos (1) El pecado de Hyacinth Peuch (1) El perfume (1) El pescador del Cabo del Halcón (1) El pescador y su alma (1) El puñal del godo (1) El que acecha en la oscuridad (1) El que susurraba en las tinieblas (1) El roble de Bill (1) El sexo y yo (1) El soldado y la muerte (1) El telar (1) El terror volvió a Hollywood (1) El Árbol de las Brujas (1) El árbol de la buena muerte (1) El árbol de oro (1) El último sueño del viejo roble (Cuento de Navidad) (1) Eliphas Lévi (1) Ellen Schreiber (1) Empirismo (1) En donde suben y bajan las mareas (1) En el Calor de la Noche (1) En persona (1) Ensayo al viejo estilo (1) Erasmo de Rotterdam (1) Erecciones (1) Eres tan bella como una flor (1) Ergo Proxy (1) Eric Frank Russell (1) Eric Lavín (1) Escéptico (1) Ese Gran simulacro (1) Esoterismo (1) Esta noche se rebelan las estrellas (1) Estilo gótico (1) Exhibiciones (1) Eyaculaciones (1) F R I E D R I C H N I E T Z S C H E (1) FABULAS Y SIMBOLOS (1) FBI (1) FEMINISTAS (1) FESTIVAL DEL TESTÍCULO (1) FICCIONES (1) FLUYAN MIS LÁGRIMAS DIJO EL POLICÍA (1) FRANCIS MARION CRAWFORD (1) FRANK BELKNAP L. (1) FRASES DE POLÍTICOS (1) FREDIE MERCURY (1) FUERA DE ESTE MUNDO (1) Factotum (1) Fahrenheit 451 (1) Farenheit 451 (1) Feuerräder (1) Fiel amigo (1) Flautistas en el bosque (1) Fondo Monetario (1) Frank Belknap Long (1) Frankenstein o el moderno Prometeo (1) Franz Harttmann (1) Fred Saberhagen (1) Frederick Marryat (1) Frederick pohl (1) Freud (1) Fruto negro (1) Fuego Brillante (1) Fuego infernal (1) G. A. BEQUER (1) GENTE REUNIDA (1) GIBRÁN KHALIL GIBRÁN LADY RUTH (1) GIGANTE (1) GITANO (1) GOTHICPUNK (1) GUARDIANES DEL TIEMPO EXTRAÑOS TERRÍCOLAS ORBITA ILIMITADA ONDA CEREBRAL UN MUNDO EN EL CREPUSCULO (1) GUERRA DE ALADOS (1) GUIA DEL AUTOESTOPISTA GALACTICO (1) Gardner F. Fox (1) Gastón (1) Gauguin (1) Geoffrey Chaucer (1) George Berkeley (1) George Gordon Byron (1) George Langelaan (1) George Orwell (1) Ghost lover (1) Gilbert Thomas (1) Gordon Leigh Bromley (1) Gottfried Benn (1) Greg Egan (1) Grimoires (1) Guión para Alíen III (1) Gustave Flaubert (1) Génesis (1) Gómez (1) H. G. WELLS (1) H. P. Lovecraft LA BÚSQUEDA DE IRANON (1) H. P. Lovercraft (1) H.P.Lovecraft y E. Hoffmann Price (1) HAN CAIDO LOS DOS (1) HECHIZOS DE AMOR (1) HERBERT WEST (1) HIJO DE LA LUNA (1) HIPNOS (1) HISTORIA DE MAR Y TIERRA (1) HISTORIA DEL ENDEMONIADO PACHECO (1) HISTORIA DEL JOVEN DE LAS TARTAS DE CREMA (1) HISTORIA DEL MANDADERO (1) HISTORIA GÓTICA (1) HISTORIA PRODIGIOSA DE LA CIUDAD DE BRONCE (1) HOMBRES y DRAGONES (1) HOY Y MAÑANA (1) Hasta donde mueran los sentimientos (1) Hay Tigres (1) Hector G. Oesterheld (1) Heinrich August Ossenfelder (1) Hell-fire 1956 (1) Herbert George Wells. (1) Herman Melville (1) Hierba gatera (1) Historia Del Necronomicon H. P. Lovecraft (1) Historia de un muerto contada por él mismo (1) Historia de una demonización. (1) Horace Walpole (1) Howard Fast (1) Howard P. Lovecraft (1) Howard Philip Lovecraft (1) Héctor Álvarez (1) Híbrido (1) II parte (1) III (1) III parte (1) IMAGEN DE TU HUELLA (1) IMAGINE (1) IMÁGENES MALDITAS (1) INDICE MIO CID (1) Ideas (1) Ilusionismo (1) Inanna (1) Intento (1) Investigador De Lo Oculto (1) Isthar (1) Iván A. Efrémov (1) Iván Turguéniev (1) J. G. Ballard (1) J. J. Van der Leeuw (1) J.D. Salinger (1) JACK LONDON (1) JON WIENER (1) JORGE ADOUM (1) JUAN SALVADOR GAVIOTA (1) JUEGO DE SOMBRAS (1) JUNTO A UN MUERTO (1) Jaime Bayly (1) James H. Schmitz (1) James Montague RhodesCORAZONES PERDIDOS (1) Javi (1) Jean Lorrain (1) Jean Ray (1) Jim Morrison (1) John Lennon (1) John Silence (1) John Stagg - El Vampiro (1) John W. Campbell (1) John Wyndham (1) John/Yoko (1) Jorge Bucay (1) Jorge Manrique (1) Jose Antonio Rodriguez Vega (1) Joseph Sheridan Le Fanu (1) José Luis Garci (1) José Luis Zárate Herrera (1) José Manuel Fernández Argüelles (1) José María Aroca (1) José de Esponceda (1) Juan C. "REX" García Q. (1) Juan Darién (1) Juan Ruiz (1) Juan de la Cruz (1) Juan-Jacobo Bajarlía (1) Kabbalah (1) Keith Laumer (1) Khnum (1) Kit Reed (1) L a Muerte De Halpin Frayser A mbrose Bierce (1) L a Mujer Loba (1) LA ALQUIMIA COMO CIENCIA DEL ARTE HERMETICO (1) LA AVENTURA DEL ASESINO METALICO (1) LA BAILARINA (1) LA BALLENA DIOS (1) LA BALLENA Y LA MARIPOSA (1) LA BARONESA (1) LA BECADA (1) LA BELLEZA INÚTIL (1) LA BELLEZA INÚTILguy de maupassant (1) LA BODA DEL LUGARTENIENTE LARÉ (1) LA CABELLERA (1) LA CASA (1) LA COMPAÑERA DE JUEGO (1) LA CONFESIÓN DE TEODULIO SABOT (1) LA CRIBA (1) LA ESCUELA DE LA PIEDRA DE LOYANG (1) LA ESPADA DE WELLERAN (1) LA ESTATUA (1) LA EXTRAÑA CABALGADA DE MOROWBIE JUKES Rudyard Kipling (1) LA FERIA DE LAS TINIEBLAS (1) LA INVASIÓN DIVINA (1) LA LUNA LLENA (1) LA MAGIA NEGRA (1) LA MALDICIÓN (1) LA MAQUINA DEL SONIDO (1) LA MASCARA DE LA MUERTE ROJA (1) LA MOSCA (1) LA MÚSICA DE ERICH ZANN (1) LA NARIZ (1) LA PARENTELA DE LOS ELFOS (1) LA PARÁBOLA CHINA (1) LA PIMPINELA ESCALATA (1) LA QUE ERA SORDA (1) LA RAÍZ CUADRADA DE CEREBRO (1) LA SEGUNDA LEY (1) LA SENDA (1) LA SOMBRA. (1) LA TEMPESTAD (1) LA TEORIA DE LAS MASCOTAS DE L.T. (1) LA TIERRA DE ZAAD (1) LA TIERRA ROJA (1) LA TRAMA CELESTE (1) LA TRÁGICA HISTORIA DEL DOCTOR FAUSTO (1) LA VENTANA ABIERTA (1) LA VENUS DE ILLE (1) LA VISITA QUE J. H. OBERHEIT HACE A LAS TEMPIJUELAS (1) LAGARTIJA (1) LAGRIMAS Y RISAS (1) LAGRIMAS Y SONRISAS (1) LAS BECADAS (1) LAS DOS PRINCESAS (1) LAS GRANADAS (1) LAS HOJAS SECAS (1) LAS LEYES (1) LAS PERVERSAS CRIATURAS DE SERGIO LAIGNELET (1) LAS RANAS (1) LAS RATAS DEL CEMENTERIO (1) LAS REVELACIONES DE BECKA PAULSON (1) LAS TUMBAS DE TIEMPO (1) LEOPOLDO LUGONES (1) LEYENDA DE LA CALLE DE NIÑO PERDIDO (1) LEYES DE DROGAS (1) LIBRO DE LA DUALIDAD (1) LIBRO DE LA IGNORANCIA (1) LIBRO DEL AMOR (1) LILIHT (1) LOS AGUJEROS DE LA MASCARA (1) LOS CANGREJOS CAMINAN SOBRE LA ISLA (1) LOS CLANES DE LA LUNA ALFANA (1) LOS CONSTRUCTORES (1) LOS CUATRO HERMANOS LUNARES (1) LOS DOS CAZADORES (1) LOS DOS HERMANOS (1) LOS DOS POLÍTICOS (1) LOS DOS ÁNGELES (1) LOS HOMBRES QUE ASESINARON A MAHOMA (1) LOS HOMBRES QUE BAILAN CON LOS MUERTOS (1) LOS HUÉSPEDES -- SAKI (1) LOS IMPOSTORES (1) LOS SIETE PUENTES (1) LOS VEINTICINCO FRANCOS DE LA SUPERIORA (1) LOS ÁRBOLES DEL AZUL (1) LSD (1) LUZIFER (1) La Acacia (1) La Aureola Equivocada (1) La Callejuela Tenebrosa (1) La Campaña (1) La Casa Croglin (1) La Casa De Los Espíritus (1) La Caza de Hackers (1) La Ciudad (1) La Cámara De Los Horrores (1) La Cámara de los Tapices (1) La Entrada Del Monstuo (1) La Estatua de Sal (1) La Extraña Cabalgada De Morowbie Jukes (1) La Fiera Y La Bella (1) La Leyenda De San Julian El Hospitalario (1) La Liberación de la Bella Durmiente (1) La Luna Nueva (1) La Magia (1) La Mandrágora (1) La Mascarada (1) La Muerte Enamorada (1) La Máscara de la Muerte Roja (1) La Palida Esposa De Toussel (1) La Pradera Verde (1) La Pócima Vudú De Amor Comprada Con Sangre (1) La Torre del Elefante (1) La Tregua (1) La Vérité (1) La bahía de las corrientes irisadas (1) La capa (1) La casa de Cthulhu (1) La casa del hacha (1) La casa hechizada (1) La catacumba (1) La condena (1) La cultura del miedo (1) La dama de compañía (1) La familia de Pascual Duarte (1) La guadaña (1) La hija del árbol (1) La llave de plata (1) La lucha por la vida I (1) La lucha por la vida II (1) La lucha por la vida III (1) La mansión de las rosas (1) La mañana verde (1) La muerte del borracho (1) La mujer de Dennis Haggarty (1) La mujer del bosque (1) La máquina del sonido (1) La novia del ahorcado (1) La parra (1) La pregunta (1) La reina estrangulada (1) La soledad del escritor en el siglo XXI (1) La sombra de Eva (1) La sombra que huyó del capitel (1) La sombra que huyó del capitel. los mitos de cthulhu (1) La sombra que huyó del chapitel (1) La vampiro española (1) La ventana en la buhardilla (1) La vida de la muerte (1) La vida en las trincheras del Hiperespacio (1) La vida nueva (1) Lain (1) Las botas mágicas (1) Las figurillas de barro (1) Las imprudentes plegarias de Pombo el idólatra (1) Las mandrágoras (1) Las once mil vergas -- Guillaume Apollinaire -- Advertencia (1) Las palabras mágicas (1) Las puertas del Valhalla (1) Lawrence C.Conolly (1) Leigh Brackett (1) Lestat (1) Ley y Orden (1) León Tolstoi (1) Libro de Buen Amor (1) Libro de Eibon (1) Lilitú (1) Lista de los demonios en el Ars Goetia (1) Llegado desde el infierno (1) Lluvia Negra (1) Lord of the Flies (1) Los Crímenes de la Rue Morgue (1) Los Elementales (1) Los Nueve Pecados Satánicos (1) Los Poemas Ocultos (1) Los cazadores de cabezas (1) Los colmillos de los árboles (1) Los comedores de lotos (1) Los gatos de Père Lachaise (1) Los hijos de Babel (1) Los príncipes demonio I (1) Los reploides (1) Los árboles parlantes (1) Lotófagos (1) Luana (1) Luis Enrique Délano (1) Luisa Axpe (1) Lydia Cabrera (1) Lyman Frank Baum (1) M .R. James (1) MACHISTAS (1) MAESE LEONHARD (1) MAGICO (1) MANUSCRITO ENCONTRADO EN UNA BOTELLA DE CHAMPAGNE (1) MAQUIAVELO (1) MARIDOS (1) MARIO VARGAS LLOSA (1) MARY W. SHELL (1) MAS ALLÁ DEL MURO DEL SUEÑO (1) MAUPASSANT. AHOGADO (1) MAUPASSANT. ADIOS (1) MAUPASSANT.EL AFEMINADO (1) MAUPASSANT.EL ALBERGUE (1) MEN IN BLACK (1) METAMORFOSIS (1) MI MONSTRUO DE OJOS SALTONES (1) MI RESPETADO SUELO DURMIENTE (1) MINICUENTOS ESCALOFRÍO (1) MULTIPLICACIÓN. (1) Mage La (1) Magia menor (1) Manual de zoología fantástica (1) Manuel González Noriega (1) Mao (1) Marcel Proust (1) Margaret A. Murray (1) Margarita Guerrero (1) Margaritas Fredric Brown Daisies (1) Marguerite Duras (1) Mario Benedetti - La noche de los feos (1) Mario Benedetti - Ni Cinicos Ni Oportunistas (1) Mario Flecha (1) Marx (1) Mary Shelley. (1) Mary Wolfman (1) Marzo Negro (1) Matrix (1) Maxim Jakubowski (1) Maximiliano Ferzzola (1) Me siento sola (1) Memnoch El Diablo (1) Memoria de Crímenes (1) Memorias de un moribundo (1) Mentalismo (1) Metadona (1) Metzengerstein (1) Mi Querida Muerte (1) Miguel de Cervantes Saavedra . NOVELA (1) Miguel de Cervantes Saavedra . NOVELA LA GITANILLA (1) Mitología hebrea (1) Monopolio (1) Montado en la bala (1) Mujer de pie (1) MundoDisco (1) My buddy (1) MÁSCARAS (1) Más allá de los confines del mundo (1) Más vasto que los imperios (1) Máximo Torralbo (1) Música (1) NARRACIONES OCULTISTAS (1) NEGLIGENCIA (1) NO MIRES ATRÁS (1) NOTICIAS (1) NOTICIAS DEL MAS ALLA (1) NUL-O (1) Nathaniel Hawthorne (1) Necrológica (1) Neil Olonoff (1) Nelly Kaplan (1) Neuromancer (1) Ni Cinicos Ni Oportunistas (1) Ni Corruptos Ni Contentos (1) Nicolás Maquiavelo (1) Nieto de un verdugo (1) Nightmares and dreamscapes (1) Nikolàj Semënovic Leskov (1) No Despertéis a los Muertos (1) No Tengo Boca. Y Debo Gritar (1) No a la censura (1) No te Salves (1) No tocarte (1) Nona (1) Novela de terror (1) Nyarlathotep (1) Nyarlathotep el Terrible (1) O V I D I O (1) OLIVER ONIONS (1) ORGIAS (1) ORISHAS (1) OSCURA Y FRIA NOCHE (1) Opinion Personal (1) Otros mundos. otros dioses (1) PACIENTE BERLIN (1) PACTO (1) PACTOS DIABOLICOS EN FLORES PACTOS DIABOLICOS EN FLORES (1) PALABRAS (1) PAPÁ BENJAMIN (1) PARANOYAS (1) PARCAS (1) PARTE 1 (1) PATTI SMITH (1) PAZ CONTAGIOSA (1) PAZ Y GUERRA (1) PELIGROS DEL SATANISMO (1) PINOSANGUINOCHETBURUNDA (1) PLURIEMPLEO (1) POBRE (1) POE Y OTROS (1) POEMA INDIO (1) POEMA VAMP (1) POEMAS ÚLTIMOS (1) POEMÊ (1) POIROT INFRINGE LA LEY (1) POQUITA COSA (1) POR LA SANGRE ES LA VIDA (1) PRELUDIOS (1) PREMIOS (1) PROCESO (1) PRÍNCIPE Y MENDIGO (1) PUERTA AL INFIERNO SANGRE EN EL CIELO (1) PUNK (1) PUNTO DE PARTIDA (1) PUTA (1) Padma Sambava (1) Padre fundador (1) Para las seis cuerdas (1) Parricidios (1) Patakí De Ofún (1) Patrick Süskind (1) Paulo Navas (1) Pecados capitales (1) Pedro Pastor (1) Pelotón D (1) Pequeña Antología (1) Pesadilla (1) Pete Adams (1) Peter Shilston (1) Peter Valentine Timlett (1) Peter Wake (1) Philaréte Chasles (1) Poema de amor a una chica que hacía striptease (1) Poemas Completos (1) Poemas Malditos (1) Poemas de Gilgamesh (1) Poemas de amor (1) Porthos (1) Primer amor (1) Primera parte (1) Primera parte 2 (1) Prosper Mérimée (1) Protesta Anonima General (1) Proyección (1) Príncipe (1) Príncipe de las tinieblas (1) Próxima Centauri (1) Pseudomonarchia Daemonum (1) Psiquismo (1) Punch Drunk (1) QUE DIFÍCIL ES SER DIOS (1) R. E. HOWARD (1) R. W. Chambers (1) R.E.3 (1) RAMÓN GOMEZ DE LA SERNA (1) REANIMADOR (1) REGIONES APARTADAS (1) RELATOS DE TERROR (1) RENZO (1) RETRANSMISION ETERNA (1) RIMA VII (1) RIMA XXXVIII (1) RITUALES SATANICOS (1) ROBERT LOUIS STEVENSON (1) ROBOT CITY (1) ROLL AND ROLL (1) ROMANCE DEL ENAMORADO Y LA MUERTE (1) Raymond J. Martínez (1) Reaper (1) Recetas (1) Respuesta del Forastero (1) Reto (1) Retoños (1) Reventando el sistema (1) Rhea (1) Richard Bellush (1) Richard Calder (1) Richard Shrout (1) Richelieu (1) Ritos (1) Rituales con los ángeles (1) Robert Ervin Howard (1) Robert Ervin Howard: Un Recuerdo (1) Rochefort (1) Rockefeller (1) R’Iyeh (1) S. SV - XVIII (1) SALIDA DEL EDEN (1) SALVAME (1) SATANICo (1) SATÁN (1) SECTAS SATÁNICAS (1) SECUESTRO HOCHSCHILD (1) SEHNSUCHT (1) SETENTA (1) SIDDHARTA (1) SIN TON NI SON (1) SLAN (1) SOBRE LA ARENA (1) SORTEOS (1) SORTILEGIO DE OTOÑO (1) STANLEY CEPILLO DE DIENTES (1) STÉPHANE MALLARMÉ (1) SUEÑOS (1) Sandy Lopez Juarez (1) Santa Teresa de Ávila (1) Saquitos (1) Segador (1) Segunda parte (1) Serial Experiments Lain (1) Sharon N. Farber (1) Si Viene Damon (1) Siembra de Marte (1) Siglo XV (1) Silent Möbius (1) Simbiótica (1) Skull and Bones (1) Sobre Todo Madrid (1) Sociedad Thule (1) Sociedad Vril (1) Soy Leyenda (1) Soy la Puerta (1) Stalin (1) Stanley G. Weinbaum (1) Stanley Weinbaum (1) Stephen Vincent Benet (1) Supieras... (1) SÍMBOLO DE BALPHOMET (1) TALENTO (1) TOBERMORY (1) TOMBUCTÚ (1) TONTOS (1) TRAGEDIAS (1) TRATADO ESOTÉRICO DE TEURGIA (1) TRES DIOSES Y NINGUNO (1) TRES REGALOS (1) TRINITY BLOOD (1) TROPAS DEL ESPACIO (1) TU FRIALDAD (1) Tanith Lee (1) Taveret (1) Teatro de Crueldad (1) Templarios (1) Tercera parte (1) Tercera parte 2 (1) Terror en el espacio (1) Terry Carr (1) Terry Pratchett (1) Tetas (1) The Green Meadow (1) The Lilim (1) The Matrix (1) The Reward (1) The dead beat (1) The garden of time (1) The green morning (1) Theodore Sturgeon (1) Thomas Burnett Swann (1) Théàtre des Vampires (1) Tierra extraña (1) Tokio (1) Totemismo (1) Transmisión (1) Transmutación Transferencia Misticismo Desarrollismo (1) Trigun (1) Tsathoggua (1) Términos (1) U N C A M I N O A L A L U Z D E L A L U N A (1) UN AS DEL AJEDREZ (1) UN ASESINATO (1) UN COMPENDIO DE SECTAS (1) UN DIA EN EL REFLEJO DEL ESPEJO (1) UN LUGAR DE LOS DIOSES (1) UN MENSAJE IMPERIAL (1) UN OLOR A MUNDO (1) UN SEÑOR MUY VIEJO CON UNAS ALAS ENORMES (1) UN SUEÑO (1) UNA CONFLAGRACION IMPERFECTA (1) UNA ISLA (1) UNA ODISEA MARCIANA (1) UNA PEQUEÑA FABULA (1) UNA TARDE EN LO DE DIOS (1) UNA TUMBA SIN FONDO (1) URSULA K. LEGUIN (1) USA (1) USURPACIÓN DE DERECHOS DE AUTOR (1) Un crimen fuera de lo corriente (1) Un día en el confín del Mundo (1) Un escándalo en Bohemia (1) Un escándalo en Bohemia sir Arthur Conan Doyle (1) Un manifiesto Cyberpunk (1) Un marido ideal (1) Una carta abierta a H. P. Lovecraft (1) Una confesión encontrada en una prisión de la época de Carlos II (1) Una cuestión de identidad (1) Universo desierto (1) Ursula K. Le Guin (1) Utopía (1) V I N C E N T V A N G O G H (1) VENGANZAS (1) VESTIDURAS (1) VIEJO VINO (1) VIH-SIDA (1) VINTAGE (1) VITTORIO EL VAMPIRO (1) VIVIDOR A SU PESAR (1) VIVOS (1) VOLUMEN 1 (1) VOLUMEN 1parte 2 (1) Valencia (1) Valencia nocturno (1) Venganzas Y Castigos De Los Orishas (1) Viaje a la semilla (1) Viktor Saparin (1) Villiers de L'Isle (1) Villiers de L'Isle Adam (1) Vivian Meik (1) Voces de la Oscuridad (1) Von Junzt (1) Vuelto a nacer (1) Víctor Hugo (1) W.W. Jacobs (1) WHITE (1) WHITE ZOMBIE (1) Walter Scott (1) WannaFlock (1) Ward Moore (1) Weird Tales (1) Wendigo (1) Wilfred Blanch Talman (1) William Golding (1) William H. Hogdson (1) William Irish (1) William Shakespeare (1) Winifred Jackson (1) Wlliam Shakespeare (1) Wood'stown (1) Y cada día nos cuesta más soñar. (1) YERMA (1) YING-YANG (1) YO OS SALUDO (1) YVETTE (1) Yasutaka Tsutsui (1) Yra Reybel (1) YulyLizardi (1) ZOMBIE (1) ZOTHIQUE (1) Zenna Henderson (1) Zuzana_dt666(arrova)hotmail.com (1) a dreamer`s tales (1) a la caza (1) abducciones (1) abortivo (1) abstractos (1) aceite de perro (1) acerca de nyarlatoted (1) acido (1) actual (1) actualizacion 4.0 (1) adicción (1) adios (1) adolfo (1) agathos (1) aguelles (1) ahogado (1) al pueblo hebreo (1) alcacer (1) aldoux huxley (1) aleksandr (1) alfa (1) algo sobre los gatos (1) algunas formas de amar (1) ali-baba y los cuarenta ladrones (1) almas (1) alto (1) amante fantasma (1) amateur (1) ambiente (1) amor . i love... (1) amy foster (1) analogia (1) anarko-undergroud (1) anarquía (1) anecdota (1) angel (1) angela (1) angeles guardianes (1) angelustor (1) animales racionales (1) animas (1) ann (1) anonimos (1) antes del espectaculo (1) antifona (1) antiguos (1) anton (1) antropologia de la muerte (1) apariciones (1) apocalipsis 2012 (1) apocalipsis-ficcion (1) apocapocalipsis (1) apocrifos (1) aqui hay tigres (1) aqui vive el horror (1) arcangel negro (1) archivos (1) arde (1) arfego (1) arkham (1) armagedon (1) armando (1) armas (1) arqueologia (1) arquetipo (1) arquitectura (1) arrebatado (1) articulo (1) articulos (1) artista gotica (1) asesino (1) asesino en serie (1) asesinos (1) asfódelo (1) ashkin (1) atlantida (1) auto de fe (1) autobiografia carcelaria (1) autores (1) avalon (1) avatar (1) ayuda alienigena (1) bajo (1) bajo la piramide (1) barrilamontillado (1) bdsm (1) berenice (1) berkeley (1) berlin (1) bert-sellers (1) biblia (1) bibliografia (1) bien (1) biotecnologia (1) blanco y negro (1) blog (1) blogs (1) blood canticle (1) bloods (1) boemios (1) boix (1) books of bloods (1) bram (1) brenda (1) breve (1) bruja (1) brujas y ovnis (1) bublegum (1) budhismo (1) budismo (1) bukoski (1) cabalista (1) cabalistico (1) caballeros de Jerusalén (1) caballeros de tabla redonda (1) campbell (1) cancion (1) canciones (1) canibal (1) canto (1) canto vii (1) cantos (1) caotico (1) capilla (1) capitulos eliminados (1) capuletos montescos (1) carl sagan (1) carlo frabetti (1) carta a colin wilson (1) casa tomada (1) catacumbas (1) causas (1) cd (1) celebres (1) celta (1) cementerio (1) cenizas (1) censura (1) centinela (1) cesar vallejo (1) charles (1) charles fort (1) charlotte mew (1) chulhut (1) ciber (1) cibercultura (1) ciencias de la educación (1) cinico (1) circulo (1) claro de luna (1) cocaína (1) coeficiente intelectual (1) coelho (1) coleccion relatos de terror (1) collins (1) color (1) comentarios (1) como ser un gran escritor (1) completo (1) compramos gente (1) concepto gotico (1) concilio de rivendel (1) condecorado (1) confesion (1) conocer (1) contemporaneo.1863 (1) control de las informaciones (1) conversacion (1) correspondencias sephirothicas (1) corrupcion (1) costumbre (1) crackanthorpe (1) creador (1) creencias (1) crimenesdelamor (1) cripta (1) cristiana (1) cristiano (1) cronicas marcianas (1) cronopios (1) cubres borrascosas (1) cuento clásico de terror (1) cuento extraño (1) cuento macabro (1) cuento terror (1) culto secreto. algernon lackwood (1) cultura (1) curita (1) cyberglosario (1) cyborg (1) cíclopes (1) dactilo (1) dalia negra (1) damon knight (1) daniel defoe (1) darex (1) darex vampire (1) darg (1) dark art (1) darks (1) data desde el siglo X hasta el XV (1) david lake (1) de kadath el desconocido (1) de leng en el frio yelmo (1) de los antiguos y su simiente (1) de los diversos signos (1) de los tiempos y las epocas que deben observarse (1) debilidades (1) definiciones (1) delicioso dolor (1) demonios sin cuernos (1) demons (1) demons et merveilles (1) dendrofilia (1) dependencia (1) dependencia de las computadoras (1) depresion (1) derleht (1) derleth (1) desamparado en el infierno (1) desaparición (1) descanso (1) desconocido (1) descubrimiento (1) desintoxicación (1) desmembramiento (1) desolacion (1) devil doll (1) diablos internos (1) diabolico (1) diabolos (1) diccionario de los infiernos (1) dicho (1) dickens (1) dictadores (1) dictionarie infernal (1) dikens (1) diligencias (1) dinero (1) diosa (1) diosas madres (1) discipulos (1) disculpas (1) dolor-fiel amigo (1) dominio publico (1) dorian gray (1) down (1) dowson (1) doyle (1) dragones (1) dramaturgo (1) droga (1) duende (1) e l v a m p i r o (1) e-mails (1) e.a.poe (1) e.t.a. hoffman (1) eclipse (1) ecuador (1) eddy (1) edicion fria (1) el ahogado mas hermoso del mundo (1) el alberge (1) el alfabeto de nug-soth (1) el amo de moxon (1) el angel (1) el arbol (1) el arbol de la bruja (1) el arma (1) el arpa (1) el artista (1) el auxiliar de la parroquia (1) el avaro (1) el ayunador (1) el barbero de bagdad (1) el coco (1) el cohete (1) el conde dracula (1) el contejo de anthony garstin (1) el corazon de la señorita winchelsea (1) el dia de los trifidos (1) el diablo en la botella (1) el dios caballo (1) el duende (1) el enamorado y la muerte (1) el engendro maldito (1) el entierro de las ratas (1) el estatuto de las limitaciones (1) el fantasma (1) el grabado de la casa (1) el gran dios pan (1) el hechizo mas fuerte (1) el hombre (1) el hombre del cohete (1) el horror de dunwich (1) el horror de salem (1) el huesped de dracula (1) el huracan (1) el intruso (1) el ladron de cadaveres (1) el libro de los condenados (1) el manuscrito (1) el manuscrito de un loco (1) el martillo de vulcano (1) el mercado de niños (1) el milagro secreto (1) el misterio de las catedrales (1) el monte de las animas (1) el mortal inmortal (1) el mundo (1) el mundo avatar (1) el mundo poseido (1) el negro (1) el otro pie (1) el padre escrupuloso (1) el poder de las palabras (1) el pozo y el pendulo (1) el principe (1) el principe feliz (1) el puente del troll (1) el que se enterro (1) el que tenia alas (1) el rayo que no cesa (1) el regreso del brujo (1) el retrato oval (1) el saber del sueño (1) el secreto del barranco de macarger (1) el sello de yog-sothoth (1) el señor de las moscas (1) el señor de los anillos (1) el temple (1) el tenorio (1) el ungüento de khephens el egipcio (1) el veto del hijo . thomas hardy (1) el viejo terrible (1) el visitante (1) el visitante del cementerio (1) el zorro y el bosque (1) elias (1) elizabeth gaskell (1) email (1) emisarios (1) en las montañas alucinantes (1) en las montañas de la locura (1) encantamientos (1) enfermedad (1) engaño (1) enrique andersont imbert (1) ente (1) entrad a mi reino (1) enviados (1) epilogo (1) equivocado (1) eric lavin (1) escapar (1) escrito (1) escrito 1514 (1) escritura (1) escuela (1) esoterico (1) espacio-tiempo (1) españolito que vienes al mundo (1) especial (1) espiritus rebeldes (1) essex (1) esteban echeverria (1) estetica (1) etchinson (1) evangelion (1) evangelista (1) excluidos (1) experimental (1) extractos (1) extraño (1) fantasticas (1) favole (1) feeds (1) felicidad (1) filtros (1) fin del mundo (1) final (1) fondos (1) foro (1) fosas comunes (1) fracmento (1) fragmento (1) fragmentos .las mil y una noche (1) frances (1) francisco (1) francisco umbral (1) frases celebres (1) fredo (1) free (1) fructuoso de castro (1) fulcanelli (1) funciones (1) futurista (1) fuy un profanador de tumbas adolescente (1) gabriela mistral (1) gai (1) galsworthy (1) gaston leroux (1) geirtrair-la desmembradora (1) geometria euclediana (1) george gissing (1) georgie porgie (1) ghost (1) gor­gonas (1) goth darknes (1) gothh (1) gothico (1) gothnight (1) goticas (1) gotico-victoriano (1) grimorio (1) guerraarte (1) guerras (1) guerras espirituales (1) guillermo (1) gusana_0520(arrova)hotmail.com (1) gustavo adolfo bequer (1) gótica (1) gótico (1) hambre (1) hara-kiri (1) harian (1) hay que aguantar a los niños (1) hebrea (1) hechiceria (1) hecho real (1) helena (1) helene hannf (1) henry james un dia unico (1) herlink harland (1) heroina (1) hilanderas (1) hill house (1) hipertexto (1) historia de amor (1) historia de vampiros (1) historia desconocida del cannabis (1) historia gotica (1) historia gotica cañi (1) historia terror (1) historias vampiricas (1) hombre oscuro (1) horacio (1) houdini (1) howard p.lovecraft (1) http://www.youtube.com/watch?v=qGuF-_SIYnc (1) huellas (1) hugo mujica (1) ian watson (1) ibañez (1) identidades (1) ignacio almada (1) imagenes . art (1) imagenes de culto (1) imagenes malditas (1) imagenes.blogdiario.com (1) inconvencional (1) ineditos (1) inez wallace (1) infiledidades (1) inhumano (1) instrucciones (1) intolerancia (1) inusual (1) invocacion (1) invocacion satanica (1) invocaciones (1) iq (1) irreal (1) isabel allende (1) isidro marin gutierrez (1) j.w. goethe (1) jack womack (1) japan/spain (1) jay anson (1) jazz (1) jinetes del apocalipsis (1) joan aiken (1) john marks (1) johnathan y las brujas (1) johnson spencer (1) jose maria aroca (1) jose martin (1) joseph conrad (1) juan g. atienza (1) juan marino (1) judeo-mesopotamica (1) juez (1) justicia (1) juventud (1) kabala (1) kamasutra (1) kipling (1) klein (1) kons (1) la abjuracion del gran cthulhu (1) la aventura de los coches de punto (1) la boda de john charrington (1) la busqueda de iranon (1) la caida de la casa usher (1) la casa vacia (1) la cisterna (1) la cueva de los ecos (1) la cueva de malachi (1) la dama de las sombras (1) la demanda de las lagrimas de la reina (1) la desolacion de soom (1) la divina comedia (1) la durmiente (1) la encina (1) la esfinge sin secreto (1) la flor del membrillo (1) la formula de dho-hna (1) la futura difunta (1) la gran ramera (1) la gran ramera : ICCRA (1) la guarida (1) la hija de ramses (1) la hija del tratante de caballos (1) la historia de moises y aone (1) la hora final de coffey (1) la invencion de la soledad (1) la ironía (1) la lampara de alhazred (1) la larva (1) la leyenda de esteban (1) la llamada de chylhu (1) la luns nueva (1) la mano (1) la mano disecada (1) la mezcladora de cemento (1) la misa del ateo (1) la montaña de la locura (1) la nave blanca (1) la noche de los tiempos (1) la playa (1) la playa y la muerte (1) la politica del cuerpo (1) la pradera (1) la prueba del amor (1) la puerta del señor de maletroit (1) la rabia (1) la resurreccion de los muertos (1) la rosa del vampiro (1) la sal de la tierra (1) la siesta de un fauno (1) la sombra del desvan (1) la sombra del lago (1) la tos (1) la vela carmesi (1) la venta de los gatos (1) la venus de las pieles (1) la voz de hastur (1) lady (1) las 3.47 de la madrugada (1) las almas de animales muertos (1) las gemelas asesinadas (1) las islas voladoras (1) las joyas (1) las manos de coffey (1) las niñas de alcacer (1) las parcas (1) las piedras magicas (1) latin (1) lawrence (1) lectura (1) lecturas para el baño (1) leonora (1) lesli_paloma_estrella(arroba)hotmail.com (1) letanias de satan (1) levi (1) leviatan (1) leyenda del valle dormido (1) lhiliht-La novia de Corinto (1) li po (1) libre (1) libro cuarto (1) libro de la vida (1) libro de los vampiros (1) libro de poemas (1) libro decimo (1) libro septimo (1) ligeia (1) lilit (1) limpio (1) linkmesh.com (1) lirics (1) listado (1) literatura sucia (1) lo grotesco (1) lobos (1) londres (1) lores (1) los alfileres (1) los cuatro jinetes del apocalipsis (1) los despojos (1) los desterrados (1) los devoradores del espacio (1) los espadachines de varnis (1) los infortunios de la virtud (1) los primigenios (1) los secretos del corazon (1) los suicidios (1) los superjuguetes duran todo el verano (1) lovecrat (1) lover (1) luis cernuda (1) luis fernando verissimo (1) lullaby (1) lyrics (1) madame D (1) madre de serpiente (1) madres (1) maestros del terror (1) magacine (1) magia (1) magia blanca (1) magia eclesiastica (1) mal (1) maleficios (1) manera de vivir (1) manga (1) manifiesto subrealista (1) manuscrito (1) manuscritos del mar muerto (1) maria en distintas religiones (1) marques de sade (1) martir (1) marvel (1) mas alla del muro de los sueños (1) mas alla del muro del sueño (1) mas visitadas (1) matanzas de polonias (1) maters (1) matriarcado (1) matrimonio del brigadier (1) maupassant.gotico (1) maximo torralbo (1) meditacion (1) memoria (1) memorias (1) memorias de una princesa rusa (1) mentiras iglesia catolica (1) mi lamento (1) mi raza (1) midi (1) mil y una noche (1) minicuentos (1) miseria campesina (1) misiva (1) mistico (1) mitologia (1) modernizacion (1) moderno (1) moliere (1) moradas (1) moradores (1) morgana (1) morirse de amor (1) morphinoman (1) mortician corpse (1) moscu (1) movil (1) msn (1) muete roja (1) mundo muerto (1) mutante (1) nExTuz (1) narrativa completa (1) naturalista (1) necropolis (1) negocios (1) negra (1) negro (1) negromantico (1) neo (1) neo-historia-futurista (1) neo-nazi futurista (1) neoclasical (1) neon (1) nesbit (1) neuquen gaston (1) new york (1) nicolas maquiavelo (1) nikolaj vasilievic gogol (1) ninfos (1) niño (1) niñosfantasia (1) no tengo boca y debo gritar (1) noche ahogadora... (1) normal (1) nota;lectura (1) novelas cortas (1) nueva frontera (1) nueva jerusalem (1) nueve (1) o manual practico do vampirismo (1) obra ficticia. (1) obsesiones (1) obsesivo (1) odin (1) ohann L. Tieck (1) oinos (1) ola de violencia (1) olonoff (1) omega (1) opio (1) oracion a la diosa liliht (1) orden (1) oscura (1) oscuridad (1) oscuro.imagenes (1) otros (1) paciencia (1) pactos (1) paganos (1) paginas goticas (1) pandilleros (1) para componer el incienso de kzauba (1) para convocar a shub-niggurath (1) para el conjuro de las esferas (1) para erguir las piedras (1) para forjar la cimitarra de barzay (1) para hacer el polvo de ibn ghazi (1) para invocar a yog-sothoth (1) parabola (1) parabola de las prisiones (1) paracelso (1) paradoja (1) paradojico (1) paranormal (1) parodia (1) parte1 (1) pasajero (1) pasajeros (1) pasion (1) paul (1) pecado (1) pekiz (1) pendulo (1) pensamientos y meditaciones (1) pequeña antologia (1) pequeños mosnstruos (1) perder los nervios o la cabeza (1) perdida (1) perdon (1) perez (1) pero las nubes nos separan (1) personalidad multiple (1) personas (1) pespectivas paranoicas (1) picassa (1) piezas condenadas (1) pigmeos (1) pin-pon (1) plagas (1) plegaria (1) plumas etereas (1) poder policial (1) poema dolor (1) poema novel (1) poemario (1) poemas vampiricos (1) poesia completa (1) poesia popular rusa (1) poesia sucia (1) poeta (1) poetry (1) policia (1) policia 1999 (1) policia del pensamiento (1) polidori (1) pop (1) pop art (1) por fin se hace justicia (1) por ti (1) portugues (1) posguerras (1) postestades (1) pozo (1) practicas (1) pratchett (1) preambulos (1) premoditorio (1) primer temor (1) primeros tiempos (1) primigenios (1) primordiales (1) principados (1) principio (1) principio del mundo (1) prosapoema (1) prostibulo (1) prudencia (1) psiquicos (1) pubertad (1) pura y dura (1) pushkin (1) querubines (1) quien se ha llevado mi queso (1) quija (1) quimeras (1) quimica (1) quincalla (1) quiroga (1) raciocinio (1) racismo (1) radicalismo religioso pentecostal (1) radios (1) rafael lopez rivera (1) raices (1) rea silvia (1) realidad alternativa (1) realismo del subrealismo (1) realismo sucio (1) rebote (1) recopilaciones (1) recuerdos (1) red (1) redsatanica (1) referencias (1) registro (1) registro exoterico (1) rehabilitacion de marginados (1) rehabilitacion de toxicomanos (1) reino gótico (1) relato gotico (1) relato gotico de amor (1) relato negro (1) relato oscuro (1) relato.horror (1) relatos cortos (1) relicario de tinieblas (1) religioso (1) relojero (1) remar (1) renegado catolicamente (1) requien por un dios mortal (1) reseñas (1) residuos (1) restaurantes (1) retazo (1) retrato (1) robert e.howard (1) rocio (1) romance (1) romance de lobos (1) romeo y julieta (1) ropas viejas (1) rosaroja (1) ruinas (1) rumores blasfemos (1) rusos (1) sacher-masoch (1) sacramento (1) sacrilegium (1) sadman (1) salamandras (1) san juan (1) san petesburgo (1) santa compaña (1) santa parca (1) satanas vende objetos usados (1) satanica (1) satanicos (1) satanizarus (1) sbrealismo (1) sectario (1) seleccion de poemas (1) semilla negra (1) sentido (1) sephirotico (1) sepulveda (1) ser (1) seven (1) sexo (1) señales (1) shirley jackson (1) sigils (1) significado (1) silfos (1) simbolgia (1) simbolica (1) similitud (1) sin cortes (1) sin identidad (1) sindbab el marino (1) sinfonica (1) sion (1) sir Arthur Conan Doyle (1) sires (1) sistema (1) sistina (1) situacion (1) slideshow (1) snuff (1) snuff movie (1) socrates (1) soledad (1) soluciones (1) song (1) sordo.mudo y ciego (1) stan rice (1) stevenson (1) stocker (1) strange (1) subconciente (1) subcubo (1) submundo del terror (1) sueños de nombres muertos (1) sueños difusos (1) sueños fobicos (1) sumeris (1) sunis (1) supersticiones (1) surrealism (1) surrealista (1) suttas (1) szandor (1) tarot.vida (1) tatuaje (1) te degollare de nuevo kathleem (1) te quiero puta (1) te sientas bien (1) teem (1) telato (1) telequinesico (1) temas (1) temas varios (1) tematicos (1) temor (1) terror desconocido (1) terror supertiscioso (1) terror.gotico (1) testimonio (1) texas (1) texto de un comentario (1) texto satanico (1) thackeray (1) the black cat (1) the haunting (1) the number in the best (1) tiempo (1) tierra de vampiros (1) tiros de gracia (1) tisera martin (1) todo depende de un cabello (1) todocharlas (1) toledo (1) tolkien (1) tomo3 (1) tortura (1) trabajos (1) traduccion (1) trailer (1) trainspotting (1) transilvania (1) tres-fechas (1) tribunales rusticos (1) triste (1) trollope (1) ubbo-sathla (1) un adios (1) un asunto de otro tiempo (1) un beso (1) un dia de campo (1) un hijo (1) un hombre (1) un naufragio psicologico.laguna mental (1) un poco de lejia en polvo (1) un raton en el pasillo (1) una carta (1) una ejecucion espeluznante (1) una hija de ramses (1) una jaula para la muerte (1) una pequeña historia piadosa (1) una vez en la vida (1) una victima del espacio superior (1) unamuno (1) universo sin límites (1) vacuna vih/sida (1) valentine (1) valle inclan (1) valle o paraiso (1) vampira (1) vampirica (1) vampirismus (1) vampíricos.varios (1) van hellsing (1) varios. (1) vejez (1) velatorio (1) ven... (1) veneno del cielo (1) verdugos voluntarios (1) viajando (1) viaje nocturno (1) vida de un vagabundo (1) videoart (1) videopoema (1) villiers de l´isle-adam (1) violacion (1) vision del futuro remoto (1) visual (1) vittorio (1) voladores (1) vuelta (1) wallpapers (1) walpurgis (1) wasington (1) web`s oficiales (1) wells (1) william (1) winston sanders (1) within temptation (1) wmv (1) woody allen (1) wrong (1) y más lento (1) yhvh (1) yo andube con un zombie (1) ªparte (1) ¿De que escapaban nuestros dioses? (1) ¿QUIERE USTED ESPERAR? (1) ¿Tenian ombligo Adan y Eva? (1) ¿cantara el polvo tus alabanzas? (1) ¿quien mato a zebedee? (1) ÁNIMAS Y FANTASMAS. (1) Álvares de Azevedo (1) Época de siembra (1) ÍNDICE DE VARIAS HISTORIAS (1) ΩMEGΛ (1) अल अजिफ (1)

.