BLOOD

william hill

Seguidores

domingo, 27 de diciembre de 2009

El Anticristo

El Anticristo

Federico Nietzsche

-

PROLOGO

INVERSION DE TODOS LOS VALORES

Este libro está hecho para muy pocos lectores. Puede que no viva

aún ninguno de ellos. Esos podrían ser los que comprendan mi

Zaratustra: ¿acaso tengo yo derecho a confundirme con aquellos a

quienes hoy se presta atención? Lo que a mi me pertenece es el pasado

mañana. Algunos hombres nacen póstumos.

Las condiciones requeridas para comprender y para

comprenderme luego con necesidad, las conozco demasiado bien. Hay

que ser probo hasta la dureza en las cosas del espíritu para poder

soportar sólo mi seriedad y mi pasión. Hay que estar acostumbrado a

vivir en las montañas y ver a nuestros pies la miserable locuacidad

política y el egoísmo de los pueblos que la época desarrolla. Hay que

hacerse indiferente; no debe preguntarse si la verdad favorece o

perjudica al hombre. Hay que tener una fuerza de predilección para las

cuestiones que ahora espantan a todos; poseer el valor de las cosas

prohibidas: es preciso estar predestinado al laberinto. De esas soledades

hay que hacer una experiencia. Tener nuevos oídos para una nueva

música; nuevos ojos paca las cosas más lejanas: nueva conciencia para

verdades hasta ahora mudas, y la voluntad de la economía en grande

estilo; conservar las propias fuerzas y el propio entusiasmo; hay que

respetarse a sí mismo, amarse a sí mismo: absoluta libertad para

consigo mismo...

Ahora bien; sólo los forjados así son mis lectores; mis lectores

predestinados; ¿qué me importan los demás? Los demás son

simplemente la humanidad. Se debe ser superior a la humanidad por la

fuerza, por el temple, por el desprecio...

FRIEDRICH NIETZSCHE

1

Mirémonos de frente. Somos hiperbóreos, y sabemos bastante

bien cuán aparte vivimos. "Ni por tierra ni por mar encontrarás el

camino que conduce a los hiperbóreos," Píndaro ya sabía esto de

nosotros. Más allá del septentrión, de los hielos, de la muerte, se

encuentra nuestra vida, nuestra felicidad... Nosotros hemos descubierto

la felicidad, conocemos el camino, hallamos la salida de muchos

milenios de laberinto. ¿Quien más la encontró? ¿Acaso el hombre

moderno? "Yo no se ni salir ni entrar; yo soy todo lo que no sabe ni salir

ni entrar", así suspira el hombre moderno... Estábamos aquejados de

esta modernidad, de una paz pútrida, de un compromiso perezoso, de

toda la virtuosidad impura del sí y del no modernos. Semejante

tolerancia y amplitud de corazón, que lo perdona todo porque lo

comprende todo, es para nosotros viento de sirocco. Vale más vivir

entre los hielos que entre las virtudes modernas y otros vientos

meridionales... Fuimos bastante valerosos; no tuvimos clemencia ni

para nosotros ni para los demás; pero por largo tiempo no sabíamos

dónde nos conduciría nuestro valor. Nos volvimos sombríos, nos

llamaron fatalistas. Nuestro fatum era la plenitud, la tensión, la

hipertrofia de las fuerzas. Teníamos sed de rayos y de hechos;

estábamos muy lejos de la felicidad de los débiles, de la abnegación, En

nuestra atmósfera soplaba un huracán; nuestra naturaleza se oscurecía

porque no hallábamos ninguna vía. Esta es la fórmula de nuestra

felicidad: un si, un no, una línea recta, una meta.

2

¿Qué es lo bueno? Todo lo que eleva en el hombre el sentimiento

de poder, la voluntad de poder, el poder mismo.

¿Qué es lo malo? Todo lo que proviene de la debilidad.

¿Qué es la felicidad? El sentimiento de lo que acrece el poder; el

sentimiento de haber superado una resistencia.

No contento, sino mayor poderío; no paz en general, sino guerra;

no virtud, sino habilidad (virtud en el estilo del Renacimiento. virtud

libre de moralina).

Los débiles y los fracasados deben perecer; ésta es la primera

proposición de nuestro amor a los hombres. Y hay que ayudarlos a

perecer.

¿Qué es lo más perjudicial que cualquier vicio? La acción

compasiva hacía todos los fracasados y los débiles: el cristianismo.

3

El problema que presento aquí no consiste en aquello que la

humanidad debe realizar en la serie de las criaturas (el hombre es un

fin), sino en el de tipo de hombre que se debe educar, que se debe

querer como el de mayor valor, como más digno de vivir, como más

seguro del porvenir.

Este tipo altamente apreciable ha existido ya muy a menudo; pero

como un caso afortunado, como una emoción, no fue nunca querido.

Quizás, por el contrario, fue querido, cultivado, obtenido, el tipo

opuesto: el animal doméstico, el animal de rebaño, aquel animal

enfermo que se llama hombre: el cristiano...

4

La humanidad no representa una evolución hacia algo mejor y

más fuerte o más alto como hoy se cree. El progreso no es más que una

idea moderna; esto es, una idea falsa. El europeo de hoy está muy por

debajo del europeo del Renacimiento: un desarrollo sucesivo no es

absolutamente, con cualquier necesidad, elevación, ni incremento, ni

refuerzo.

En otro sentido, se verifica continuamente el logro de casos

singulares en los diversos puntos de la tierra y de las más diversas

culturas, con las cuales se representa en realidad un tipo superior: una

cosa que, en relación con el conjunto de la humanidad, es un

superhombre. Semejantes casos afortunados de gran éxito fueron

siempre posibles, y acaso serán aún siempre posibles. También

generaciones enteras, razas, pueblos, pueden en ciertas circunstancias

constituir un efecto afortunado de esta especie.

5

No se debe adornar y acicalar el cristianismo: hizo una guerra

mortal a cierto tipo superior de hombre; desterró todos los instintos

fundamentales de este tipo, de estos instintos extrajo y destiló el mal el

hombre malo; consideró al hombre fuerte como lo típicamente

reprobable, como el réprobo.

El cristianismo tomó partido por todo lo que es débil, humilde.

fracasado, hizo un ideal de la contradicción a los instintos de

conservación de la vida fuerte; estropeó la razón misma de los

temperamentos espiritualmente más fuertes, enseñó a considerar

pecaminosos, extraviados, tentadores, los supremos valores de la

intelectualidad. El ejemplo más lamentable es éste: la ruina de Pascal,

que creyó que su razón estaba corrompida por el pecado original,

cuando sólo estaba corrompida por su cristianismo.

6

A mis ojos se ha ofrecido un espectáculo doloroso, pavoroso: yo

descorrí el velo que ocultaba la perversión del hombre. En mi boca,

semejante palabra está por lo menos libre de una sospecha, de la

sospecha de contener una acusación moral contra el hombre. Ha sido

pensada por mi – querría destacar esto una vez más –, libre de

moralina; y esto hasta el punto de que tal perversión es considerada por

mi precisamente allí donde hasta ahora se aspiraba más

conscientemente a la virtud, a la divinidad. Yo (y esto se adivina)

entiendo la perversión en el sentido de decadencia; sostengo que todos

los valores en que hoy la humanidad sintetiza sus más altos deseos son

valores de decadencia.

Considero pervertido a un animal, a una especie, a un individuo,

cuando pierde sus instintos, cuando escoge y prefiere lo nocivo. Una

historia de los sentimiento superiores, de los ideales de la humanidad –

y es posible que yo la escriba –, sería tal vez la explicación de por qué el

hombre se ha pervertido de este modo. Para mi, la misma vida es

instinto de crecimiento, de duración, de acumulación de fuerzas, de

poder; donde falta la voluntad de poderío, hay decadencia. Sostengo

que a todos los supremos valores de la humanidad les falta esta

voluntad; que los valores de decadencia, los valores nihilistas, dominan

bajo los nombres más sagrados.

7

LA RELIGIÓN DE LA COMPASIÓN SE LLAMA CRISTIANISMO.

–La compasión está en contradicción con las emociones tónicas que

elevan la energía del sentimiento vital, produce un efecto depresivo.

Con la compasión crece y se multiplica la pérdida de fuerzas que en sí el

sufrimiento aporta ya a la vida. Hasta el sufrimiento se hace contagioso

por la compasión: en ciertas circunstancias, con la compasión se puede

llegar a una pérdida complexiva de vida y de energía vital, que está en

una relación absurda con la importancia de la causa (el caso de la

muerte del Nazareno). Éste es el primer punto de vista; pero hay otro

más importante. Suponiendo que se considera la compasión por el valor

de las reacciones que suele provocar, su carácter peligroso para la vida

aparece a una luz bastante más clara. La compasión dificulta en gran

medida la ley de la evolución, que es la ley de la selección. Conserva lo

que está pronto a perecer; combate a favor de los desheredados y de

los condenados de la vida, y manteniendo en vida una cantidad de

fracasados de todo linaje, da a la vida misma una aspecto hosco y

enigmático. Se osó llamar virtud a la compasión (mientras que en toda

moral noble es considerada como debilidad); se ha ido más allá; se ha

hecho de ella la virtud, el terreno y el origen de todas las virtudes; pero

esto fue ciertamente hecho (cosa que se debe tener siempre en cuenta)

desde el punto de vista de una filosofía que era nihilista, que llevaba

escrita en su escudo la negación de la vida. Schopenhauer estaba con

ella en su derecho; con la compasión, la vida es negada y se hace más

digna de ser negada; la compasión es la práctica del nihilismo.

Digámoslo otra vez: este instinto depresivo y contagioso dificulta

aquellos instintos que tienden a la conservación y al aumento de valor

de la vida: tanto en calidad de multiplicador de la miseria, cuanto en

calidad de conservador de todos los miserables es un instrumento

capital para el incremento de la decadencia; la compasión nos encariña

con la nada... No se dice la nada; en lugar de la nada se dice el más

allá, o Dios, o la verdadera vida, o el Nirvana, la redención, la beatitud...

Esta inocente retórica, que proviene del reinado de la idiosincrasia

moral-religiosa, aparece de pronto bastante menos inocente si se

comprende qué tendencia se encubre aquí bajo el manto de frases

sublimes: la tendencia hostil a la vida. Schopenhauer era hostil a la

vida: por esto hizo de la compasión una virtud... Aristóteles vio en la

compasión, como es sabido, un estado de ánimo morboso y peligroso,

que fuera bueno tratar de cuando en cuando con un purgante; consideró

la tragedia como una catarsis. En realidad, partiendo del instinto de la

vida, se debería crear un medio para asestar un golpe a una

acumulación morbosa y peligrosa de compasión, como era representada

por el caso de Schopenhauer (y también por toda nuestra decadencia

literaria y artística de San Petersburgo a París, de Tolstoy a Wagner):

para hacerla estallar... Nada más malsano en nuestra malsana

modernidad que le compasión cristiana. Ser aquí médico, ser aquí

implacable. poner aquí el cuchillo, esto nos compete a nosotros, esto es

nuestro modo de amar a los hombres; de este modo somos filósofos

nosotros los hiperbóreos.

8

Preciso es decir aquí quiénes son nuestros contrarios: los

teólogos, y todo lo que tiene en su cuerpo sangre de teólogo, toda

nuestra filosofía es preciso haberla visto dentro de sí; se debe haber

muerto por ella para no admitir más bromas en este punto (la libertad

de pensamiento de nuestros investigadores de la naturaleza y fisiólogos

es para mi una broma: les falta la pasión en estas cosas, e! haber

sufrido por ellas). Esta intoxicación va mucho más allá de lo que se

cree; yo vuelvo a encontrar los instintos teológicos de la presunción allí

donde hoy se siente la gente idealista, donde quiera que, so pretexto de

un origen elevado, se pretende el derecho de mirar la realidad con aire

superior y lejano... El idealista, lo mismo que el sacerdote, tiene en sus

manos todos los grandes conceptos (y no sólo la mano), los pone en

fuego; con benévolo desprecio contra el intelecto, los sentidos, los

honores, el vivir bien, la ciencia, y ve tales cosas por debajo de si como

fuerzas dañinas y seductoras, sobre las cuales el espíritu se libra

existiendo puramente para si; como sí la humildad, la castidad, la

pobreza, en una palabra, la santidad no hubiese hasta ahora hecho a la

vida un mal infinitamente mayor que cualquier vicio u otra cosa

terrible... El espíritu puro es la mentira pura... Mientras el sacerdote sea

considerado como una especie superior de hombre, el sacerdote, que es

el negador, el calumniador, el envenenador de la vida por profesión, no

dará respuesta a la pregunta: ¿qué es la verdad? Ya se ha invertido la

verdad cuando el consciente abogado de la nada y de la negación es

considerado como el representante de la verdad...

9

Yo declaro la guerra a este instinto de teólogos: dondequiera

encontramos sus huellas. El que en su cuerpo tiene sangre de teólogo,

tiene a priori una posición oblicua y deshonesta frente a las cosas. El

pathos que de aquél se desarrolla se llama fe: que es un cerrar los ojos

ante si una vez para siempre, para no padecer el aspecto de una

insanable falsedad. Se hace así una moral, una virtud, una santidad de

esta defectuosa óptica con la que se observan todas las cosas, se

confunde la buena conciencia con la falsa visión, se exige que ninguna

otra cualidad óptica tenga valor en adelante una vez que se ha hecho

sacrosanta la propia con los nombres de Dios, redención, eternidad. Yo

exhumo dondequiera el instinto teológico; es la forma mas difundida y

realmente más subterránea de falsedad que existe en la tierra. Lo que

un teólogo siente como verdadero debe ser falso: en esto hay casi un

criterio de verdad. Su más profundo instinto de conservación veda que

la realidad sea honrada en cualquier punto o tome simplemente la

palabra. Donde llega la influencia de los teólogos, el juicio de valor

queda invertido; verdadero y falso son necesariamente trocados; lo más

nocivo a la vida, aquí es llamado "verdadero"; lo que la, eleva, la

aumenta, la afirma, la justifica y la hace triunfa, se llama falso...Si

acontece que los teólogos tienden la mano al poder, a través de la

conciencia de los principios de los pueblos, no dudamos de lo que

sucederá siempre: la voluntad del fin, la voluntad nihilista quiere el

poder...

10

Los alemanes me entienden fácilmente cuando digo que la filosofía

ha sido estropeada por la sangre de los teólogos. El sacerdote

protestante es el abuelo de la filosofía alemana, el protestantismo es el

pecado original de esta filosofía. Definición del protestantismo: la

hemiplejia del cristianismo y de la razón... Basta pronunciar las palabras

seminario de Tubinga para comprender lo que es en el fondo la filosofía

alemana: una teología insidiosa... Los bávaros han sido los mejores

mentirosos de Alemania; mienten inconscientemente. ¿De dónde nació

la gloria de que al advenimiento de Kant prevaleciese el mundo de los

doctores alemanes, mundo compuesto en sus tres cuartas partes de

hijos de pastores y de maestros? ¿De dónde nació la persuasión

alemana de que con Kant comenzó una crisis de mejoramiento? El

instinto de teólogo que hay en el doctor alemán adivinó qué se hacía

entonces posible. Se abría un camino indirecto hacia el antiguo ideal: el

concepto de mundo verdadero, el concepto de la moral considerada

como esencia del mundo (estos dos pérfidos errores, los más pérfidos

de todos los errores), desde entonces, en virtud de un escepticismo

mezclado y hábil, eran de nuevo, si no demostrables, por lo menos no

refutables... La razón, el derecho de la razón, no llega tan lejos... De la

realidad se había hecho una apariencia; se había hecho realidad de un

mundo completamente falso, del mundo del ser... El éxito de Kant es

simplemente un éxito de teólogos: Kant, como Lutero, como Leibniz, fue

un obstáculo más en la probidad alemana, en sí no muy sólida.

11

UNA PALABRA MAS CONTRA KANT MORALISTA. –Una virtud

ha de ser una invención nuestra, una defensa y una necesidad de uno

mismo; en todo otro caso será simplemente un peligro. Lo que no es

una condición de nuestra vida, la perjudica; una virtud derivada

simplemente de un sentimiento de respeto frente al concepto de virtud,

como Kant quería, es dañosa. La virtud, el deber, el bien en si, el bien

con el carácter de la impersonalidad y de la validez universal, son

quimeras en las que se manifiesta la decadencia, el último agotamiento

de la vida, la cicatería de Königsberg. Las más profundas leyes de la

conservación y del crecimiento ordenan lo contrario; esto es, que cada

cual encuentre la propia virtud, el propio imperativo categórico. Un

pueblo perece cuando confunde sus deberes con el concepto de deber

en general. Nada arruina más honda y más íntimamente que aquel

deber impersonal, aquel sacrificio ante el Moloch de la abstracción.

¡Y no se ha considerado peligroso para la vida el imperativo

categórico de Kant! Sucede que el instinto de los teólogos lo tomó bajo

su protección. Una acción a la cual nos impulsa el instinto de la vida

tiene en el goce la demostración de su justicia; mientras que aquel

nihilista de entrañas dogmático-cristianas consideraba el goce como una

objeción... ¿Qué es lo que más rápidamente destruye a un hombre sino

el laborar, pensar, sentir, sin una interna necesidad, sin una elección

personal profunda, sin alegría, como autómata del deber? Esta es

precisamente la fórmula de la decadencia hasta el idiotismo... Kant se

volvió idiota, ¡Y fue contemporáneo de Goethe! ¡Y esta araña funesta

fue considerada como el filósofo alemán, y lo sigue siendo!... Me cuidaré

de decir lo que pienso de los alemanes... ¿Acaso Kant no vio en la

Revolución francesa el paso de la forma inorgánica del Estado a la forma

orgánica? ¿No se preguntó si existía un hecho que puede ser explicado

de otro modo que por una disposición moral de la humanidad, de suerte

que con él, de una ves para todas, sea demostrada la tendencia de la

humanidad hacia el bien? Respuesta de Kant: Eso es la revolución. El

instinto que fracasa en todo y en todos, la antinaturaleza como instinto,

la decadencia alemana como filosofía, eso es Kant.

12

Dejo a un lado a algunos escépticos, el único tipo respetable en la

historia de la filosofía; todos los demás desconocen las primeras

exigencias de la probidad intelectual. Todos los que hacen como las

damiselas, esos grandes charlatanes y monstruos, consideran ya como

argumentos los bellos sentimientos, los altos pechos como un fuelle de

la divinidad, la convicción como un criterio de verdad; Por último, Kant

intentó también, con inocencia alemana, dar aspecto científico a esta

forma de corrupción, a esta falta de conciencia intelectual, con el

concepto de razón práctica; inventó propiamente una razón hecha a

propósito para los casos en que no nos debemos preocupar de la razón;

esto es, cuando oímos la voz de la moral, el sublime precepto del

debes. Si se considera que en casi todos los pueblos el filosofo es un

desarrollo ulterior del tipo del sacerdote, no nos sorprenderá ya esta

herencia del sacerdote, la acuñación de moneda para si mismo. Cuando

se tienen deberes sagrados, por ejemplo, el de salvar a los hombres,

perfeccionarlos, redimirlos; cuando se lleva en el pecho la divinidad;

cuando se es intérprete de imperativos ultramundanos, con semejante

misión se está fuera de todas las valoraciones simplemente conformes a

la razón, se está ya santificado por semejante misión, se es ya el tipo de

un orden superior... ¿Qué le importa a un sacerdote la ciencia? ¡Está

harto por encima de ella! ¡Y el sacerdote ha dominado hasta ahora! ¡Él

fijó las nociones de verdadero y de falso!

13

No quitemos valor al hecho de que nosotros mismos, espíritus

libres, somos ya una transmutación de todos los valores, una

declaración viva de guerra y de victoria a todas las viejas ideas de

verdadero y no verdadero; Las perspectivas más excelentes son las que

se han encontrado más tarde; pero las perspectivas más excelentes son

los métodos. Todos los métodos, todas las premisas de nuestra moderna

mentalidad científica tuvieron en contra, durante miles de años, el más

profundo desprecio; por ello se estaba excluido del comercio con los

hombres honrados, se pasaba por enemigo de Dios, por despreciador de

la verdad, por poseído del demonio. En calidad de caracteres científicos

se era chandala... Está contra nosotros todo el pathos de la humanidad,

su concepto de lo que debe ser verdadero, de lo que debe estar al

servicio de la verdad; todo imperativo tú debes se volvió hasta ahora

contra nosotros... Nuestros objetos, nuestras prácticas, nuestra manera

silenciosa, prudente, desconfiada, todo esto pareció a la humanidad

completamente indigno y despreciable.

Por ultimo, se podrá demandar equitativamente si no fue

justamente un gusto estético el que tuvo a la humanidad en tan larga

ceguera; exigía de la verdad un efecto pintoresco; exigía también que el

investigador obrase rudamente sobre los sentidos. Nuestra modestia

repugnó durante mucho tiempo su gusto; ¡oh, cómo adivinaron esos

paveznos de Dios!...

14

Hemos renovado los métodos En todos los campos somos ahora

más modestos. Ya no derivamos al hombre del espíritu de la divinidad;

le hemos colocado entre los animales. Para nosotros es el animal más

fuerte, porque es el más astuto: consecuencia de ello es su

intelectualidad. Por otra parte, nos precavemos de una vanidad que

querría haces oír su voz también aquí; aquélla según la cual el hombre

sería la gran intención recóndita de la evolución animal. No es en modo

alguno el coronamiento de la creación; junto a él, toda criatura se

encuentra al mismo nivel de perfección... Y al sostener esto,

sostenemos aún demasiado; el hombre es, en un sentido relativo, el

animal peor logrado, el más enfermizo, el más peligrosamente desviado

de sus instintos, aunque por cierto, a pesar de todo esto, es el más

interesante.

Por lo que se refiere a los animales, Descartes fue el primero que

con venerable audacia aventuró la idea de considerar al animal como

una maquina; toda nuestra fisiología se afana por demostrar esta

proposición. Pero nosotros, lógicamente, no ponemos, como Descartes,

aparte al hombre; lo que hoy, en general, se comprende del hombre,

llega exactamente hasta el punto en que es comprendido como una

máquina. Otrora se concedía al hombre, como un don proveniente de un

poder superior, el libre albedrío: hoy le hemos quitado incluso la

voluntad, en el sentido de que por voluntad no se puede entender una

facultad. La antigua palabra voluntad sirve sólo para indicar una

resultante, unía especie de reacción individual que sigue necesariamente

a una cantidad de estímulos, en parte contradictorios y en parte

concordantes; la voluntad no obra ya, no mueve ya...

En otro tiempo, en la conciencia del hombre, en el espíritu, se

columbraba la prueba de su alto origen, de su divinidad; para hacer

perfecto al hombre se le aconsejó que ocultara en si los sentidos lo

mismo que las tortugas, que suspendiera sus relaciones con los

hombres, que depusiera la envoltura mortal; entonces habría quedado

de él lo principal: el espíritu puro. También sobre este punto pensamos

nosotros mejor; el ser consciente, el espíritu, es considerado por

nosotros precisamente como síntoma de una relativa imperfección del

organismo, como un intentar, un tentar. un fallar; como una fatiga en la

que se gasta inútilmente mucha fuerza nerviosa; nosotros queremos

que una cosa cualquiera pueda ser hecha de modo perfecto hasta

cuando es hecha conscientemente. El espíritu puro es una pura

impertinencia: si quitamos de la cuenta el sistema nervioso y los

sentidos, la envoltura mortal, erramos el cálculo, y nada más.

15

Ni la moral ni la religión entran en contacto en el cristianismo con

un punto cualquiera de la realidad. Causas puramente imaginarias (Dios,

alma, yo, espíritu libre, albedrío y también voluntad no libre), efectos

puramente imaginarios (pecado, redención, gracia, castigo, perdón de

los pecados). Relaciones entre criaturas imaginarias (Dios, espíritu,

alma) ; una ciencia natural imaginaria (antropocéntrica: falta completa

de la noción de las causas naturales); una sicología imaginaria

(completo desconocimiento de si mismo, interpretación de sentimientos

generales placenteros o desplacenteros; por ejemplo, de los estados del

nervio simpático, con la ayuda del lenguaje figurado de una idiosincrasia

religiosa-moral; arrepentimiento, remordimiento, tentación diabólica, la

proximidad de Dios); una teología imaginaria (el reino de Dios, el juicio

final, la vida eterna).

Este mundo, de pura ficción, se distingue perjudicialmente del

mundo de los sueños, en que desvalora, niega la realidad. En cuanto el

concepto de naturaleza fue encontrado como opuesto al de Dios, la

palabra natural debía ser sinónima de reprobable; todo aquel mundo de

ficción tiene su raíz en el odio contra lo natural (contra la realidad); es

la expresión de un profundo disgusto de la realidad... Pero con esto todo

queda explicado. ¿Quién es el que tiene motivos pasa salir, con una

mentira de la realidad? El que sufre por ella. Pero sufrir por la realidad

significa ser una realidad mal lograda...

El predominio de los sentimientos de desplacer sobre los de placer

es la causa de aquélla moral y aquella religión ficticias; pero ese

predominio suministra la fórmula de la decadencia.

16

La critica del concepto cristiano de Dios nos lleva a idéntica

conclusión. En este concepto venera el cristiano las condiciones en

virtud de las cuales se distinguen sus propias virtudes; proyecta el goce

que encuentra en si mismo su sentimiento de poderlo en un ser al cual

pueda estar agradecido por estas cualidades. Quien es rico quiere

donar; un pueblo feroz tiene necesidad de un Dios para hacer

sacrificios... La religión, dentro de estas mismas premisas, es una forma

de gratitud. Se es reconocido consigo mismo; para esto se tiene

necesidad de un Dios. Un Dios semejante debe poder ayudar y

damnificar, debe ser amigo y enemigo; se le admira en el bien como en

el mal.

La castración, contraria a la naturaleza, de un Dios para hacer de

él un Dios sólo del bien, estaría aquí fuera de toda deseabilidad. Hay

necesidad del Dios malo tanto como del Dios bueno; no se debe la

propia existencia precisamente a la tolerancia, a la filantropía... ¿Qué

importancia tendría un Dios que no conociera la cólera, la venganza, la

envidia, el escarnio. la violencia? ¿Que no conociera ni siquiera los

fascinadores apasionamientos de la victoria y del aniquilamiento?

Semejante Dios no se concebiría: ¿qué objeto tendría? Claro está que

cuando un pueblo perece, cuando siente desvanecerse definitivamente

la fe en su porvenir, la esperanza en su libertad; cuando la sujeción le

parece la primera utilidad y las virtudes del esclavo son para él

condiciones de conservación, entonces su Dios también debe

transformarse. Entonces se hace astuto, miedoso, modesto, aconseja la

paz del alma, el no odiar, la indulgencia hasta el amor del amigo y del

enemigo. Moraliza siempre, se arrastra en la caverna de las virtudes

privadas, se convierte en Dios para todos, se hace un hombre privado,

cosmopolita... En otro tiempo, el Dios representaba un pueblo, la fuerza

de un pueblo, todo lo que de agresivo y de sediento de poderlo anidaba

en el alma de un pueblo: ahora es simplemente el buen Dios...

En realidad, para los dioses no hay otra disyuntiva: o son la

voluntad de poderío, y entonces serán los Dioses de un pueblo, o son la

incapacidad de poderlo, y entonces se hacen necesariamente buenos...

17

Donde en cualquier forma declina la voluntad de poderío, se da

siempre a la vez una regresión fisiológica, una decadencia. La divinidad

de la decadencia, mutilada de sus virtudes y de sus instintos viriles, es

ahora necesariamente el Dios de los degenerados fisiológicamente, de

los débiles. Estos no se llaman a sí mismos los débiles: se llaman los

buenos”... Se comprende sin necesidad de explicaciones en qué

momento de la historia se hace justamente posible la ficción dualística

de un Dios bueno y de un Dios malo. Con el mismo instinto con que los

sometidos rebajan su Dios al grado de bien en si, cancelan las

cualidades buenas del Dios de los vencedores; se vengan de su amo,

haciendo del Dios de éstos un diablo. El Dios bueno es así también el

diablo: ambos son partes de la decadencia.

¿Cómo es posible haberse rendido tanto a la simpleza de los

teólogos cristianos, que se haya llegado a decretar con ellos que la

evolución del concepto de Dios, del Dios de Israel, del Dios de un pueblo

al Dios cristiano, al compendio de todos los bienes, es un progreso? Pero

el mismo Renan lo decretó así. ¡Como si Renan tuviera el derecho dé ser

simple! Sin embargo, lo contrario salta a los ojos. Si la suposición de la

vida "ascendente", si todo lo que es fuerte. valeroso, soberano, fiero, es

eliminado del concepto de Dios; si, paulatinamente, Dios se rebaja hasta

llegar a ser el símbolo de un báculo para los fatigados, un áncora de

salvación para todos los náufragos; si llega a ser el Dios de los pobres,

el Dios de los pecadores, el Dios de los enfermos por excelencia, y el

predicado dé salvador, redentor queda, por decirlo así, como el

predicado divino en general, ¿de qué nos habla semejante

transformación, semejante reducción de la divinidad? En efecto: con

esto el reino de Dios ha llegado a ser más grande. En otro tiempo, Dios

sólo tenía su pueblo, su pueblo elegido. Después se marchó al

extranjero, lo mismo que su pueblo, en peregrinación, y desde entonces

ha residido ya fijamente en parte alguna: desde que se encontró

dondequiera en su casa él, el gran cosmopolita, desde que no tuvo de

su parte el gran número y la mitad de la tierra. Pero el Dios del gran

número, el demócrata entre los dioses, no por esto se hizo un. fiero Dios

pagano; siguió siendo hebreo, siguió siendo el Dios de todos los

rincones y lugares oscuros, de todos los barrios insalubres del mundo

entero... Luego como antes, su reino mundial es un reino del mundo

subterráneo, un hospital, un reino de ghetto... Y él mismo es tan pálido,

tan débil, tan decadente... Hasta los más pálidos entre los pálidos se

hicieron dueños de él; los señores metafísicos, los albinos de la idea.

Estos tejieron lentamente en torno a él su telaraña, hasta que él,

hipnotizado por sus movimientos, se convirtió a su vez en una araña, en

un metafísica. Y entonces tejió el mundo, sacándolo de si mismo – sub

specie Spinozae –; entonces se transfiguró en un ser cada vez más sutil

y pálido, se convirtió en ideal, se hizo espíritu puro, llegó a ser lo

absoluto, la cosa en si... Decadencia de un Dios: Dios se hizo cosa en

si...

18

El concepto cristiano de Dios –el Dios entendido como Dios de los

enfermos, como araña, como espíritu– es uno de los conceptos más

corrompidos de la divinidad que se han forjado sobre la tierra; quizá

represente el nivel más bajo en la evolución descendente del tipo de los

dioses. Dios, degenerado hasta ser la contradicción de la vida, en vez de

ser su glorificación y su eterna afirmación. La hostilidad declarada a la

vida, a la naturaleza, a la voluntad de vivir, en el concepto de Dios.

Dios, convertido en fórmula de toda calumnia, de toda mentira del más

allá. ¿La nada divinizada en Dios, la voluntad de la nada santificada!

19

El hecho de que las razas fuertes de la Europa septentrional no

hayan rechazado al Dios cristiano no hace honor verdaderamente a sus

cualidades religiosas, para no hablar del buen gusto. Debieran haberse

sacudido semejante aborto de la decadencia, enfermizo, decrepito. Pero

como no se libraron de él, pesa sobre ellas una maldición; acogieron en

todos sus instintos la enfermedad, la vejez, la contradicción; desde

entonces no crearon ya ningún Dios. ¿En casi dos milenios, ni un solo

nuevo Dios! Pero, en cambio, sostuvieron siempre, como si existiera de

derecho, como un ultimum y un máximum de la fuerza que crea los

dioses, del creator espíritus en el hombre, este Dios, digno de

compasión, del monótono teísmo cristiano. Esta híbrida creación de

decadencia extraída del cero, que es concepto de contradicción, en la

que todos los instintos de la decadencia, todas las vilezas y los tedios

del alma encuentran su sanción.

20

No desearía haber ofendido, con mi condenación del cristianismo,

una religión afín, que ha prevalecido sobre el cristianismo por el número

de los que la profesan: el budismo. Ambas están vinculadas entre si

como religiones nihilistas, son religiones de decadencia; pero se

distinguen una de otra del modo más notable. Si hoy se pueden

parangonar entre sí es cosa de que el crítico del cristianismo está

profundamente agradecido a los doctos indios.

El budismo es cien veces más realista que el cristianismo; tiene en su

cuerpo la herencia de la posición objetiva y audaz de los problemas;

viene después de un movimiento filosófico durante cientos de años;

cuando llega, la idea de Dios está ya acabada. El budismo es la única

religión realmente positivista que la historia nos muestra, aun en su

teoría del conocimiento (un severo fenomenalismo); no habla ya de

lucha contra el pecado, sino que, dando plena razón a la realidad, dice

lucha contra el sufrir. Tiene –y esto le distingue profundamente del

cristianismo– detrás de si la auto mistificación de los conceptos morales;

está, hablando en mi lenguaje, más allá del bien y del mal. Los dos

hechos fisiológicos sobre los cuales se funda y que tiene presentes son:

en primer lugar, una excesiva irritabilidad de la sensibilidad, que se

manifiesta como refinada capacidad para el dolor; en segundo lugar,

excesiva espiritualización, un vivir demasiado largo entre conceptos y

procedimientos lógicos, por el cual el instinto de la persona ha quedado

lesionado en provecho del instinto impersonal (ambos son estados de

ánimo, que por lo menos algunos de mis lectores, los objetivos,

conocerán por experiencia como los conozco yo). A base de estas

condiciones fisiológicas se ha producido uno depresión: Esta la combate

Buda con la higiene. Contra la depresión emplea la vida al aire libre, la

vida errante; la sobriedad y la selección en los manjares; la prudencia

ante los licores; igualmente, la vigilancia contra todas las emociones que

producen bilis y calentamiento de la sangre; ninguna preocupación, ni

para si ni para los demás. Reclama ideas que calmen y serenen,

encuentra medios para desembarazarse de las ideas contrarías. Imagina

la bondad, el ser bueno, como favorable a la salud. La oración es

excluida, así como el ascetismo; nada de imperativos categóricos,

ninguna constricción en general, ni siquiera en el seno de las

comunidades conventuales (de las cuales se puede salir). Todos éstos

fueron medios para fortalecer aquella excitabilidad demasiado grande.

Precisamente por esto no exige ninguna lucha contra los que piensan de

modo distinto; contra nada se defiende más su doctrina que contra el

sentimiento de la venganza, de la aversión, del rencor (la enemistad no

termina mediante la enemistad: este es el conmovedor retornillo de

todo el budismo)... Y esto con razón: precisamente estas emociones

serían totalmente malsanas con relación al fin dietético principal. El

cansancio intelectual, que ha encontrado existente, y que se expresa en

una demasiado grande objetividad (o sea, debilitamiento del interés

individual, pérdida del centro de gravedad de egoísmo) es combatida

por él refiriendo rigurosamente a la persona los intereses más

espirituales. En la doctrina de Buda, el egoísmo se convierte en deber:

la sentencia sólo es necesaria una cosa la pregunta ¿cómo te librarás del

sufrimiento?, regulan y circunscriben todo el régimen espiritual. (Quizá

se deba recordar aquel ateniense que hizo igualmente guerra a la

ciencia pura, Sócrates, que elevó también, en el reino de los problemas,

el egoísmo personal al grado de moral.)

21

Condición preliminar del budismo es un clima muy suave, una

gran dulzura y liberalidad en las costumbres, la ausencia del militarismo

y el hecho de que el movimiento tenga su foco en las clases superiores y

hasta en las clases doctas. Se quiere la serenidad, la calma, la ausencia

de deseos como meta suprema y se alcanza esta meta. El budismo no

es una religión en que se aspire simplemente a la perfección: la

perfección es el caso normal.

En el cristianismo aparecen ente todo los instintos de los

sojuzgados y de los oprimidos; los estratos más bajos son los que

buscan en él la salvación. En él la casuística del pecado, la crítica de sí

mismo, la inquisición de la conciencia es ejercida como ocupación, como

remedio contra el aburrimiento; sin cesar se mantiene vivo el afecto

hacia, un poderoso, llamado Dios (mediante la oración); lo más alto es

considerado inaccesible, es tenido como don, como gracia. Falta

también la publicidad; el escondite, el lugar oscuro, es cristiano. El

cuerpo es despreciado, la higiene repudiada como sensualidad; La

Iglesia se previene hasta contra la limpieza (la primera medida tomada

por los cristianos en España después de la expulsión de los moriscos fue

la clausura de los baños públicos, de los cuales sólo en Córdoba había

unos doscientos setenta). Cristiano es un cierto sentido de la crueldad,

contra si mismo y contra los demás; el odio contra los infieles; la

voluntad de persecución. Ante todo se cultivan las imágenes foscas y

excitantes: los estados de ánimo más deseados, designados con los

nombres más altos, los estados epileptoides; se practica la dieta para

favorecer los estados morbosos y para sobrexcitar los nervios. Cristiana

es la enemistad mortal hacia los poderosos de la tierra, hacia los nobles

y, al mismo tiempo, una secreta concurrencia (se les deja el cuerpo, se

quiere solamente el alma)... Cristiano es el odio contra el espíritu,

contra la fiereza, contra el valor, contra la libertad, el libertinaje del

espíritu; es el odio contra los sentidos, contra toda clase de goces.

22

Cuando el cristianismo abandonó su primitivo terreno, es decir, los

estratos sociales más humildes, el "subsuelo" del mundo antiguo;

cuando alcanzó poderío entre los pueblos bárbaros, no contó ya, como

condición preliminar en su nuevo terreno, con hombres fatigados, sino

con hombres interiormente salvajes que se destrozaban

recíprocamente: el hombre fuerte, pero mal constituido. El descontento

de sí propio, el sufrimiento de si mismo, no es ya aquí como entre los

budistas una excesiva excitabilidad y capacidad de dolor, sino, en

cambio, más bien un deseo preponderante de desfogar la tensión

interna en acciones e ideas hostiles. El cristianismo tuvo necesidad de

conceptos y valores bárbaros para hacerse dueño de los bárbaros: tales

son el sacrificio del primogénito, el beber sangre en la sagrada

comunión, el desprecio del espíritu y de la cultura; el tormento en todas

sus formas, corporal y espiritual; la gran pompa del culto. El budismo es

una religión para hombres tardíos, para razas bonachonas, suaves.

ultraespirituales, que sienten fácilmente el dolor (Europa no está

todavía, ni mucho menos, madura para el budismo): es una

reconducción de aquellas razas a la paz y a la serenidad, a la dieta en

las cosas del espíritu, a un cierto endurecimiento en las cosas

corporales. El cristianismo quiere dominar sobre animales de presa: su

procedimiento es convertirlos en enfermos; el debilitamiento es la receta

cristiana para la domesticación, para la civilización. El budismo es una

religión encaminada al fin y estancamiento de la civilización, el

cristianismo no encuentra aún la civilización ante si: en circunstancias la

crea.

23

Digamos también que el budismo es cien veces más frío, más

veraz, más objetivo. No tiene necesidad de hacer decentes sus

sufrimientos, su capacidad de dolor, mediante la interpretación del

pecado; dice simplemente lo que piensa: yo sufro. Para el bárbaro, en

cambio, el sufrir no es nada de respetable en si: precisamente tiene

necesidad de una interpretación para confesarse a sí mismo que sufre

(su instinto le lleva más bien a negar el sufrimiento, a soportarlo en

silencio). En este caso la palabra diablo fue un beneficio; de esta

manera se consiguió un enemigo muy poderoso y temible, ya no hubo

necesidad de avergonzarse de sufrir por tal enemigo.

EI cristianismo posee en el fondo algunas sutilezas que pertenecen

al Oriente. En primer lugar, sabe que es completamente igual que una

cosa sea o no sea verdadera, y que la que importa es la medida en que

es creída verdadera. La verdad y la creencia en la verdad de una cosa

son dos mundos de intereses completamente extraños el uno al otro,

son casi dos mundos opuestos, se va del uno al otro por caminos

profundamente diversos. Conocer esto forma casi la sabiduría en

Oriente: así lo comprende el brahmán, así lo comprende Platón, y todos

los discípulos de la ciencia esotérica. Si, por ejemplo, se encuentra

alguna felicidad en creerse libres de pecado, como premisa de esto no

es necesario que el hombre sea pecador, sino que se sienta pecador.

Pero si sobre todo es necesaria en general una fe, se debe desacreditar

la razón, la lógica, la especulación: el camino que conduce a la verdad

es un camino ilícito.

Una gran esperanza es un estimulante de la vida mucho mayor

que cualquier felicidad realmente experimentada. Hay que sostener a los

que sufren con una esperanza que no pueda ser contradicha con

ninguna realidad, que no pueda ser eliminada por el cumplimiento:

mediante una esperanza en el más allá. (Precisamente a causa de ésta

su idoneidad para sostener a los infelices, la esperanza fue considerada

por los griegos como el mal de los males, como el mal verdaderamente

pérfido: es el fondo de la caja de los males.) Para que sea posible el

amor, Dios debe ser una persona; para que los instintos más bajos

puedan tener voz, Dios debe ser joven. Ante todo hay que poner al

fervor de las mujeres un santo que sea bello, al de los hombres a una

María. Porque hay que establecer la premisa de que el cristianismo

quiere dominar en un terreno en el que los cultos afrodisíacos o de

Adonis han determinado el concepto del culto. La exigencia de la

castidad refuerza la vehemencia y la profundidad del instinto religioso,

hace que el culto sea más ardiente, más entusiasta, más lleno de alma.

El amor es el estado de ánimo en que el hombre ve con

preferencia los cosas tal como éstas no son. En el amor, la fuerza de la

ilusión ha llegado a culminar, así como aquella fuerza que suaviza y

transfigura. En el amor se soporta más que en cualquier otro estado, se

tolera todo. Se trataba de encontrar una religión en que se pudiera ser

amado: con esto se está por encima de las peores vicisitudes de la vida,

ya no se sienten. Esto por lo que se refiere a las tres virtudes cristianas:

fe, esperanza y amor: yo las llamo las tres habilidades cristianas. El

budismo es demasiado tardío, demasiado positivista para ser tenido

como sabio en esta forma.

24

Aquí estudio sólo el problema del nacimiento del cristianismo. La

primera proposición para resolverlo es ésta: el cristianismo sólo se

puede comprender partiendo del terreno en que ha crecido: no es un

movimiento contrario al instinto judaico; por el contrario, es su

consecuencia lógica, es una ulterior conclusión en la terrible lógica de

aquel instinto. En la formula del Redentor: La salvación viene de los

hebreos.

La segunda proposición es ésta: el tipo psicológico del Galileo es

aún reconocible, pero sólo en su completa degeneración (que es al

mismo tiempo una mutilación y una enorme adición de rasgos

extranjeros) pudo servir para lo que estaba destinado, o sea para dar el

tipo de un redentor de la humanidad.

Los hebreos son el pueblo más extraordinario en la historia del

mundo, porque, colocados ante el problema de ser o no ser, con

conciencia totalmente admirable prefirieron el ser a toda costa; y esta

costa fue la falsificación radical de toda la naturaleza, de toda

naturaleza, de toda realidad, de todo el mundo interior, así como de

todo el mundo exterior. Trazaron un límite contra todas las condiciones

en las cuales hasta ahora un pueblo podía y debía vivir, se crearon para

su uso propio un concepto opuesto de condiciones naturales, invirtieron

sucesivamente la religión, el culto, la moral, la historia, la sicología, de

un modo irremediable, haciendo de él la "contraposición de sus valores

naturales". Nosotros encontramos una vez más el mismo (fenómeno y

en proporciones enormemente mayores, pero sólo todavía como una

copia: la Iglesia cristiana carece, frente al pueblo de los santos, de

cualquier pretensión a la originalidad. Precisamente por esto, los

hebreos son el pueblo más fatal de la historia del mundo: con sus

ulteriores efectos hicieron de tal manera falsa a la humanidad, que aun

hoy el cristiano puede tener sentimientos antijudaicos sin comprender

que él es la "última consecuencia del judaísmo".

En mi Genealogía de la moral he adoptado por primera vez,

psicológicamente, el concepto de contraste entre una moral noble y una

moral de rencor, de las cueles la segunda nace del no dicho a la

primera: pero ésta es completamente la moral judío-cristiana. Para

poder decir no a todo lo que constituye el movimiento ascendente de la

vida, la buena constitución, el poder, la belleza, la afirmación de si

mismo sobre la tierra, el instinto de rencor, hecho aquí numen, tuvo que

inventar otro mundo, partiendo del cual aquella afirmación de la vida

aparecía como el mal, como la cosa más reprobable en si. Desde el

punto de vista psicológico, el pueblo judío es un pueblo que manifiesta

una fuerza vital tenacísima, y que, colocado en una situación imposible,

toma voluntariamente, por la más profunda habilidad del instinto de

conservación, el partido de todos los instintos de la decadencia, no ya

dejándose dominar por ellos, sino habiendo adivinado en ellos une

fuerza con la cual se pues desarrollar contra el mundo. Los hebreos son

lo opuesto a todos los decadentes: tuvieron que sostener el partido de

los decadentes hasta dar la ilusión, y con un non plus ultra del genio

histriónico supieron colocarse en el vértice de todos los movimiento de

decadencia ( en calidad del cristianismo de Pablo), para crear de sí algo

más fuerte que un partido cualquiera que afirmase la vida. Para aquella

especie de hombres que en el judaísmo y en el cristianismo llegó al

poder, la decadencia es un forma sacerdotal, es sólo un medio: esta

especie de hombres tiene un interés vital en hacer que la humanidad

enferme y en invertir, en sentido peligroso para la vida y calumniador

para el mundo, los conceptos de bien y mal, verdadero y falso.

25

La historia de Israel tiene un valor inapreciable como historia

típica de toda desnaturalización de los valores naturales: señalaré cinco

hechos de ésta.

En el origen, sobre todo en la época de los reyes, el mismo Israel

estaba en relaciones justas, o sea naturales, con las cosas todas. Su

Javeh era la expresión de la conciencia de poderlo, el gozo de sí mismo,

la esperanza de si mismo; en él se esperaba victoria y salvación, con él

se tenía confianza en la naturaleza, se aguardaba que la naturaleza

diera aquello de que el pueblo tenía necesidad, sobre todo la lluvia.

Javeh es el Dios de Israel y por consiguiente el Dios de la justicia: ésta

es la lógica de todo pueblo fuerte y que posee conciencia perfecta de su

propio poder. En los ritos festivos se manifiestan estos dos aspectos de

la afirmación que de si mismo hace un pueblo: este pueblo es

reconocedor de los grandes destinos en virtud de los cuales ascendió

mucho, y de la sucesión de las estaciones y de su fortuna en el pastoreo

y en la agricultura.

Durante mucho tiempo este estado de cosas es el idea, aun

cuando estaba ya dolorosamente suprimido en virtud de la anarquía en

el interior y de los asirios en el exterior. Pero el pueblo conservó como

aspiración suprema aquella visión de un rey buen soldado y Juez

austero: la conservó sobre todo aquel típico profeta (o sea critico y

satírico del momento) llamado Isaías.

Pero todas las esperanzas resultaron incumplidas. El viejo Dios no

podía ya nada de lo que pudo en otro tiempo. Había que abandonarle.

¿Qué sucedió? Se alteró su concepción, se desnaturalizó su concepción:

a tal precio se conservó.

Javeh, el Dios de la justicia, no fue ya una misma cosa con Israel,

una expresión del sentimiento personal del pueblo: fue desde entonces

un Dios bajo condiciones...; su concepción fue un instrumento en manos

de los agitadores sacerdotales, los cuales desde entonces interpretaron

toda fortuna como premio y toda desventura como castigo de una

desobediencia a Dios: aquella manera mentirosa de interpretar un

pretenso orden moral del mundo por el cual, de una vez para siempre,

fue invertido el concepto natural de causa y efecto. Cuando con el

premio y el castigo se ha arrojado del mundo la causalidad natural, hay

necesidad de una causalidad contraria a la naturaleza; y luego sigue

todo el resto de las cosas innaturales. Un Dios que exige, en lugar de un

Dios que socorre, que aconseja, que es, en el fondo, el verbo de toda

feliz inspiración del valor y de la confianza en si... La moral no es ya

expresión de las condiciones de vida y de crecimiento de un pueblo, no

es ya su más profundo instinto de vida, sino que se ha vuelto abstracta,

se ha vuelto contraria a la vida; la moral es la perversión sistemática de

la fantasía, es la mal mirada para todas las cosas. ¿Qué es la moral

judaica, que es la moral cristiana? Es el acaso que ha perdido su

inocencia; es la desventura manchada con el concepto de pecado; es el

bienestar considerado como peligro, como tentación: el malestar

fisiológico envenenado por el gusano del remordimiento...

26

El concepto de Dios, falsificado; el concepto de moral, falsificado;

a este punto no se ciñó el sacerdote judaico. No podemos utilizar toda la

historia de Israel: echémosla lejos. Así dijeron los sacerdotes.

Estos sacerdotes realizaron aquel prodigio de falsificación del cual

es prueba gran parte de la Biblia: transfirieron al campo religioso el

pasado de su propio pueblo con un incomparable desprecio de toda

tradición, de toda realidad histórica; es decir, hicieron de aquel pasado

un estúpido mecanismo de salvación, un mecanismo de culpa contra

Javeh y del consiguiente castigo, de devoción a Javeh y del consiguiente

premio. Experimentaríamos una impresión mucho más dolorosa de este

vergonzoso acto de falsificación de la historia si la interpretación

eclesiástica de la historia, desde hace milenios acá no nos hubiese hecho

obtusos para las exigencias de la probidad in historicis. Y los filósofos

secundaron a la Iglesia: la mentira del orden moral del mundo invadió

todo el campo de la filosofía moderna. ¿Qué significa orden moral del

mundo? Que hay, de una vez para siempre, una voluntad de Dios

respecto de lo que el hombre debe hacer o dejar de hacer: que el valor

de un pueblo, de un individuo, se mide por el grado de obediencia

prestada a la voluntad divina: que en los destinos de un pueblo, de un

individuo, se muestra como dominante la voluntad de Dios, o sea como

punitiva y remunerativa, según el grado de obediencia. La realidad

puesta en el lugar de esta miserable mentira, significa: una raza

parasitaria de hombres que prospera únicamente a expensas de todas

las formas sanas de la vida, la raza del sacerdote, que abusa del nombre

de Dios, que llama reino de Dios a un estado social en el que el

sacerdote fija el valor de las cosas, que llama voluntad de Dios a los

medios con los cuales semejante estado es conseguido o conservado;

que, con frío egoísmo, mide los pueblos, los tiempos. los individuos, por

el hecho de que ayuden o contraríen el predominio de los sacerdotes.

Obsérvese cómo trabajan los sacerdotes: en manos de los sacerdotes

hebreos la gran época de la historia de Israel se convirtió en una época

de decadencia; el destierro, la larga desventura, se transformó en un

eterno castigo por la gran época, por una época en que el sacerdote no

era aun nada. De las grandes figuras de ha historia de Israel, de

aquellas figuras, muy libres, hicieron, según las necesidades, miserables

hipócritas o socarrones o ateos, simplificaron la sicología de todo gran

acontecimiento en la fórmula idiota de obediencia o desobediencia a

Dios. Un paso más, la voluntad de Dios (o sea las condiciones de

conservación del poder de los sacerdotes), debe ser conocida; a este fin

es necesaria una gran falsificación literaria, es descubierta una Sagrada

Escritura, es publicada bajo la pompa hierática, con días de expiación y

lamentaciones sobre el largo pecado. La voluntad de Dios estaba fijada

durante dilatado tiempo: la desgracia fue que el pueblo se alejó de

ella... Ya Moisés había recibido la revelación de la voluntad de Dios...

¿Qué sucedió? El sacerdote había formulado. con rigor y pedantería, de

una vez para siempre, hasta los grandes y pequeños impuestos que se

debían pagar (sin olvidar los mejores trozos de carne, porque el

sacerdote es un gran devorador de bistecs), lo que quiere tener, lo que

es voluntad de Dios... Desde entonces todas las cosas de su vida

quedaban reglamentadas de modo que el sacerdote era en todas partes

indispensable; en todas las vicisitudes naturales de la vida, en el

nacimiento, en el matrimonio, en las enfermedades, en la muerte, para

no hablar del sacrificio (de la Cena), aparece el santo parásito, para

quitarles su carácter natural, o, según su lenguaje, para santificarlas....

Porque hay que comprender esto: toda costumbre natural, toda

institución natural ( Estado. tribunales, bodas, asistencia a los enfermos

y a los pobres), toda exigencia inspirada por el instinto de la vida, en

resumen, todo lo que tiene en si su valor, es, por el parasitismo del

sacerdote (o del orden moral del mundo), privado sistemáticamente de

valor, opuesto a su valor: y luego es precisa una sanción, es necesario

un poder valorizador que niegue en aquellas cosas la naturaleza, y cree

para ellas precisamente un valor... El sacerdote desvalora, quita

santidad a la naturaleza: a este precio, en general, existe. La

desobediencia de Dios, o sea al sacerdote, a la ley, recibe de ahora en

adelante el nombre de pecado; los medios para reconciliarnos con Dios

son, como se ha contenido, medios por los que la sujeción al sacerdote

es garantizada aún profundamente: el sacerdote es el único que puede

salvar...

Desde el punto de vista psicológico, en toda sociedad u

organización sacerdotal los pecados se hacen indispensables: son los

verdaderos manipuladores del poder: el sacerdote vive de los pecados,

tiene necesidad de que haya pecadores... Principio supremo: "Dios

perdona a los que hacen penitencia"; en otros términos: Dios perdona a

quien se somete al sacerdote.

27

En este terreno tan falso, en que toda la naturaleza, todo valor

natural, toda realidad tenía contra si los más profundos instintos de la

clase dominante, creció el cristianismo, forma de enemistad mortal

hacia la realidad aun no superada. El pueblo santo, que para todas las

cosas sólo conservaba valores sacerdotales y palabras sacerdotales, y,

con una lógica de argumentación que puede inspirar terror, había

separado de sí como ejemplo, como mundo, como pecado, todo lo que

de poderío existía aún en la tierra; este pueblo creó por instinto una

última formula, lógica hasta la negación de si misma: como cristiano,

negó hasta la última forma de la realidad, el pueblo santo, el pueblo de

los elegidos, la misma realidad hebrea. Este es un caso de primer orden:

el pequeño mundo insurreccional que fue bautizado con el nombre de

Jesús de Nazaret, es una vez más el instinto judaico, en otros términos,

el instinto de los sacerdotes que no soporta ya al sacerdote como

realidad; es la invención de una forma de existencia aún más abstracta,

de una visión del mundo aún más irreal que la que va unida a la

organización de una Iglesia. El cristianismo niega a la iglesia.

Yo no se contra quién se dirigía la insurrección de la cual Jesús fue

considerado acertada o equivocadamente como autor, si no fue contra la

Iglesia judaica, dando á la Iglesia exactamente el sentido en que hoy

tomamos esta palabra. Fue una insurrección contra los buenos y los

justos. contra los Santos de Israel, contra la jerarquía de la sociedad, no

contra la corrupción de la sociedad, sino contra la casta, el privilegio, el

orden, la fórmula: fue la incredulidad en los hombres superiores, un no

dicho a todo lo que era sacerdote y teólogo. Pero la jerarquía que con

aquella insurrección, aun cuando no fuera sino por un momento, se

puso en pleito, era la construcción lacustre en que el pueblo hebreo

continuó existiendo sobre las aguas, la última posibilidad fatigosamente

conseguida de sobrevivir, el residuo de su existencia política particular;

un ataque contra ella era un ataque contra el más profundo instinto del

pueblo, contra la más tenaz voluntad de vivir de un pueblo que jamás

ha existido en la tierra.

Este santo anárquico, que llamó a la revuelta contra el orden

dominante al bajo pueblo, a los réprobos y pecadores, a los chandala,

en el seno del judaísmo, con un lenguaje, si hemos de dar fe a los

Evangelios, que aun hoy conduciría a un hombre a la Siberia, fue un

delincuente político en la medida en que los delincuentes políticos eran

posibles en una comunidad absurdamente impolítica. Esto le condujo a

la Cruz. Murió por su culpa: falta todo motivo para creer que muriera

por culpa de otros, aunque esto se ha sostenido repetidamente.

28

Cosa completamente distinta es si tuvo en general conciencia de

semejante contradicción, ó si no fue simplemente considerado como

esta contradicción. Y Justamente aquí toco yo el problema de la

sicología del redentor.

Confieso que pocos libros leo con tanta dificultad como los

Evangelios. Estas dificultades son diferentes de aquellas en cuya

demostración la docta curiosidad del espíritu alemán ha conseguido uno

de sus más innegables triunfos. Es ya remoto el tiempo en que también

yo, como todo joven docto, saboreaba, con la prudente lentitud de un

filólogo refinado, la obra del incomparable Strauss. Tenía entonces

veinte años: hoy soy demasiado serio para estas cosas. ¿Qué me

importan a mi las contradicciones de la tradición? ¿Cómo se puede

llamar tradiciones a las leyendas genéricas de santos? Las historias de

santos son la literatura más equivoca que existe: emplear con ellas

métodos científicos, "si no poseemos otros" documentos, me parece

cosa condenada a priori; es un simple pasatiempo de eruditos.

29

Lo que a mi me importa es el tipo psicológico del redentor. Éste

podría estar contenido en los Evangelios a despecho de los Evangelios,

por cuanto éstos son mutilados o sobrecargados de rasgos extraños:

como el tipo de Francisco de Asís está contenido en sus leyendas a

despecho de sus leyendas. No se trata de la verdad sobre aquello que él

ha hecho o dicho, sobre el modo como murió realmente, sino del

problema de si su tipo puede ser en general representado aún, si es

tradicional.

Las tentativas que yo conozco de leer en los Evangelios hasta la

historia de un alma, me parecen pruebas de una ligereza psicológica

abominable. El señor Renan, este payaso in psicologisis, ha adoptado

para su explicación del tipo de Jesús las dos ideas más inadecuadas que

a este propósito se pudieran imaginar: la idea de genio y la idea de

héroe (heros). Pero si hay una idea poco evangélica, es la idea de

héroe. Aquí se ha convertido en instinto precisamente lo contrario de

toda lucha; de todo sentimiento de lucha: aquí, la incapacidad de resistir

se hace moral (no resistir al mal es la más profunda palabra del

Evangelio, en cierto sentido es su clave), la beatitud está en la paz, en

la dulzura del ánimo, en la imposibilidad de ser enemigos. ¿Qué significa

la buena nueva? Significa que se ha hallado la verdadera vida, la vida

eterna, no en una promesa, sino que ya existe, está en nosotros; como

un vivir en el amor, en el amor sin detracción o exclusión, sin distancia.

Cada uno de nosotros es hijo de Dios...; Jesús no pretende

absolutamente nada por si solo; cada uno de nosotros es igual a otro

como hijo de Dios...

¡Hacer de Jesús un héroe!... ¡Y qué error la palabra genio! Todo

nuestro concepto, todo concepto de espíritu propio de nuestra cultura

carece de sentido en el mundo en que vive Jesús. Para hablar con el

rigor del fisiólogo, aquí estaría en su puesto otra palabra... Nosotros

conocernos un estado de morbosa excitabilidad del sentido del tacto,

que retrocede ante todo contacto, ante la idea de apresar cualquier

objeto sólido. Transportemos a su última lógica semejante habitus

fisiológico, como odio instintivo de toda realidad, como una fuga a lo

intangible, a lo incomprensible, como repugnancia a toda fórmula, a

toda noción de tiempo y de espacio, a todo lo que es fijo, costumbre,

institución, Iglesia; como un habitar en un mundo no tocado de ninguna

especie de realidad, en un mundo simplemente interior, verdadero,

eterno... "El reino de Dios está en vosotros"...

30

El odio instintivo contra la realidad es consecuencia de una

extrema incapacidad de sufrimiento y de irritación, que no quiere ya ser

en general tocada, porque de todo contacto recibe una impresión

demasiado profunda.

La exclusión instintiva de todo lo que nos repugna, de toda

enemistad, de todo límite y distancia en el sentimiento, es consecuencia

de una extrema incapacidad de sufrimiento y de irritación, que siente ya

como un dolor intolerable (o sea como nocivo, como desaconsejado por

el instinto de conservación) toda resistencia, toda necesidad de resistir,

y sólo conoce la beatitud (el placer) en no oponerse ya a nada, ni al

alma ni al bien, y considerar el amor como la única, como la última

posibilidad de vida.

Estas son las dos realidades fisiológicas sobre las cuales y de las

cuales ha crecido la doctrina de la redención.

La llamo un sublime ulterior desarrollo del hedonismo sobre bases

completamente morbosas. Contiguo a éste, si bien con fuerte adición de

vitalidad y fuerza nerviosa griega, está el epicureismo, la doctrina

pagana de la redención. Epicuro fue un decadente típico: yo fui el

primero en reconocerle como tal. El miedo al dolor, hasta de lo que en el

dolor hay de infinitamente pequeño, no puede fundar otra cosa que una

religión del amor.

31

Por anticipado he dado mi respuesta al problema. Su premisa es

ésta: que el tipo del Redentor nos ha sido transmitido de un modo

completamente desfigurado. Esta desfiguración tiene en si mucha

verosimilitud: semejante tipo no podía, por muchas razones, subsistir

puro, entero. El ambiente en que se movió esta extraña figura debió

dejar huellas en él, y aún más la historia, la índole de las primeras

comunidades cristianas: esta índole, reaccionando sobre el tipo, lo

enriqueció con rasgos que se deben interpretar como motivados por el

proselitismo y con fines de propaganda. Aquel mundo extraño y

enfermizo en que nos introducen los Evangelios, un mundo que parece

salido de una novela rusa, en que los desechos de la sociedad, las

enfermedades nerviosas y un pueril idiotismo parecen darse cita, debe

en todo caso haber formado el tipo más grosero: particularmente los

primeros discípulos traducen en su propia crudeza un ser ondulante

constantemente entre símbolos y cosas incomprensibles, para poder

comprender de ellos alguna cosa; para ellos, el tipo no existió hasta que

pudo ser adaptado a otras formas más conocidas. El profeta, el Mesías,

el futuro juez, el maestro de moral, el taumaturgo, Juan Bautista,

fueron otras tantas ocasiones para hacer que variase el tipo...

Finalmente, no despreciemos lo que es propio de toda gran

veneración, especialmente de una veneración sectaria; ésta borra en la

criatura venerada los rasgos originales, a menudo penosamente

extraños y las idiosincrasias: ni los ve siquiera. Habría que lamentar que

un Dostoyevsky no hubiera vivido cerca de este interesantísimo

decadente, o sea un hombre que supiera sentir precisamente el encanto

irresistible de semejante mezcla de sublimidad, de enfermedad y de

puerilidad. Un último punto de vista: el tipo podría, en calidad de tipo de

decadencia, haber sido efectivamente múltiple y contradictorio de modo

particular: no se puede excluir totalmente tal posibilidad. Sin embargo,

todo nos induce a negarla; precisamente en este caso la tradición

debería ser notablemente fiel y objetiva; pero nosotros tenemos para

admitir lo contrario de esto. Entretanto, es manifiesta una contradicción

entre el predicador de la montaña del lago y de las campos, cuya

aparición exige una especie de Buda sobre un terreno mucho menos

indio, y aquel fanático del ataque, aquel enemigo mortal da los teólogos

y de los sacerdotes, que la malignidad de Renan glorificó como le grand

maître en ironie. Yo mismo no dudo que una cantidad copiosa de bilis (y

hasta de esprit) se haya vertido sobre el tipo del maestro por el estado

de ánimo excitado de la propaganda cristiana: se conoce muy bien la

falta de escrúpulos de todos los sectarios cuando hacen la propia

apología partiendo de su maestro. Cuando la primera comunidad

necesitó de un teólogo judicante, litigante, furioso, malignamente sutil,

contra los teólogos, se creó su Dios según sus necesidades: y sin

ambages puso en su boca aquellos conceptos totalmente no evangélicos

de que no podía prescindir, los del retorno, del juicio final, de toda clase

de expectaciones y promesas temporales...

32

Insisto que no admito que se introduzca el fanático en el tipo del

redentor: la palabra impérieux, de que se sirve Renan, ya basta por si

sola para anular el tipo. La buena nueva es precisamente ésta, que ya

no hay contradicciones; el reino de los cielos pertenece a los niños: la fe

que se hace sentir no es una fe conquistada, existe, es desde el

principio, es por decirlo así, una puerilidad referida al campo espiritual.

El caso de la pubertad retrasada y no desarrollada en el organismo,

como lógica consecuencia de la degeneración, es familiar por lo menos a

los fisiólogos.

Semejante fe no se encoleriza, no censura, no se defiende, no

empuña la espada, no sospecha siquiera en qué medida podría un día

dividir a los hombres. No se demuestra ní con los milagros, ni con

premios. ni con promesas, y mucho menos con la escritura: ella misma

es en todo momento su milagro, su premio, su demostración, su reino

de Dios. Esta fe no se formula siquiera, vive y se guarda de las

fórmulas. Ciertamente, el caso del ambiente, de la lengua, de la

educación, determina cierto círculo de ideas: el cristianismo primitivo

manipula únicamente ideas semítico-judaicas (el comer y beber en la

Santa Cena forma parte de tales ideas; de esta idea abusó malamente

la Iglesia, como de todo lo Judaico). Pero cuidémonos de ver en esto

más que un lenguaje figurado, una semiótica, una ocasión de crear

símbolos. Para este antirrealista el hecho de que ninguna palabra fuera

tomada a la letra era la condición preliminar para poder hablar en

general. Entre los indios se habría servido de las ideas de Sankhyam,

entre los chinos, de las de Laotse, sin encontrar diferencias entre éstas.

Con una cierta tolerancia en la expresión, podríamos decir de Jesús que

era un espíritu libre, rechazaba todo lo dogmático: la letra mata, todo lo

que es dogmático mata. El concepto, la experiencia, la vida, como sólo

él la conoce, se opone para él a toda especie de palabra, de fórmula, de

ley, de fe, de dogma. Sólo habla de lo más entrañable: vida, o verdad, o

luz son las palabras de que se sirve para indicar las cosas más íntimas;

todo lo demás, toda la realidad, toda la naturaleza, la lengua misma,

sólo tiene para él el valor de un signo, de un símbolo

En este punto no debemos engañarnos, por grande que sea la

seducción que existe en el prejuicio cristiano, o mejor, eclesiástico:

semejante simbolista por excelencia está fuera de toda religión, de toda

idea de culto, de toda historia, de toda ciencia natural, de toda

experiencia del mundo, de toda ciencia, de toda política, de toda

sicología, de todos los libros y de todas las artes; su sabiduría consiste

precisamente en que creer que existan cosas de este género es pura

locura. La cultura no le es conocida ni de oídas, no tiene necesidad de

luchar contra ella, no la niega... Lo mismo se puede decir del Estado, de

toda organización y de la sociedad burguesa, del trabajo, de la guerra;

no tuvo nunca motivo para negar el mundo, ni siquiera sospechó el

concepto eclesiástico del mundo...; precisamente lo que no puede hacer

es negar.

También falta la dialéctica, falta la idea de que una fe, una verdad,

puede ser demostrada con argumentos (sus pruebas son luces internas,

sentimientos internos de placer y afirmaciones internas de si mismo,

simples pruebas de Fuerza).

Semejante doctrina no puede ni siquiera contradecir: no

comprende que haya otras doctrinas, que pueda haberlas; no sabe

imaginar un criterio opuesto... Cuando lo encuentra se entristece, por

íntima compasión, de la ceguera – porque ve la luz –, pero no hace

objeciones.

33

En toda la sicología del Evangelio falta el concepto de culpa y

castigo y asimismo el de recompensa. El pecado, cualquier relación de

distancia entre Dios y el hombre, es abolido: precisamente ésta es la

buena nueva. La felicidad no es prometida, no está sujeta a condiciones,

es la única realidad; lo demás son signos que sirven para hablar de

ella...

La consecuencia de tal estado de ánimo se proyecta en una nueva

práctica, en la verdadera práctica evangélica. Lo que distingue al

cristiano no es una fe: el cristiano obra, se distingue, por otro modo de

obrar. Se distingue en que no ofrece resistencia, ni con sus palabras ni

con su corazón, a quien le hace daño; no hace diferencia entre

extranjero y conciudadano, entre hebreos y no hebreos (el prójimo es

realmente el compañero de fe, el hebreo); el que no se encoleriza

contra nadie ni desprecia a nadie; el que no se deja ver en los en los

tribunales ni reclama cosa alguna (no jurar ); el que en ningún caso, ni

siquiera cuando esta demostrada la infidelidad de la mujer, se separa

de su mujer. Todo esto en el fondo es un solo principio, es consecuencia

de un solo instinto.

La vida del redentor no fue otra cosa que esta práctica, su misma

muerte no fue nada más... No tenía ya necesidad de formulas ni de ritos

en sus relaciones para con Dios, ni siquiera de la oración. (Quiso

prescindir de toda la doctrina judaica, de la penitencia y de la

reconciliación: sabe que únicamente la práctica de la vida es la que hace

que el hombre se sienta divino, bienaventurado, evangélico, en todo

tiempo hijo de Dios. No penitencia, no la "oración" para obtener el

"perdón" son las vías que conducen a Dios: únicamente la práctica

evangélica conduce a Dios, ¡ella es precisamente "Dios"!

Lo que suprimió el evangelio fue el judaísmo de las ideas de

pecado, perdón de pecado, fe, salvación mediante la fe; toda la doctrina

eclesiástica judía fue negada en la buena nueva.

El profundo instinto del modo como se debe vivir para sentirse en

el cielo, para sentirse eterno, mientras que con toda otra actitud no se

siente uno en el cielo: esta únicamente es la realidad psicológica de la

redención. Una nueva conducta, no una nueva fe...

34

Si yo entiendo algo de este gran simbolista, es el hecho de que

tomó como realidades, como verdades, únicamente las realidades

interiores, que comprendió todo lo demás, todo lo que es natural: el

tiempo, el espacio, la historia, como signos, como ocasiones para

imágenes. La idea de hijo del hombre no es la de una persona concreta,

perteneciente a la historia, algo de singular, de único, sino un hecho

eterno, un símbolo psicológico separado de la noción de tiempo. Lo

mismo puedo decir, y en el más alto sentido, del Dios de este simbolista

típico, del reino de Dios, del reino de los cielos; de la cualidad de hijos

de Dios. Nada menos cristiano que la crudeza de la iglesia, que imagina

un Dios como una persona, un reino de Dios que viene, un reino de los

cielos puesto más allá, un hijo de Dios que es la segunda persona de la

trinidad. Todo esto es – perdóneseme la expresión – un puñetazo en los

ojos ( ¡oh, y sobre qué ojos!) del Evangelio: un cinismo histórico

mundial en la irrisión del símbolo... Y, sin embargo, es evidente lo

indicado con los signos de padre y de hijo (no es evidente para todos, lo

admito); con la palabra hijo se expresa la introducción en un

sentimiento de transfiguración de todas las cosas (la beatitud); con la

palabra padre se expresa este mismo sentimiento: el sentimiento de la

eternidad y de la perfección. Me avergüenzo de pensar lo que la Iglesia

ha hecho de este símbolo: ¿No ha puesto en el umbral de la fe cristiana

una historia de Anfitrión? ¿Y no ha añadido un dogma de la inmaculada

concepción? Pero de este modo ha maculado la concepción...

El reino de los cielos es un estado del corazón, no una cosa que

advierte en la tierra o después de la muerte. Todo el concepto de la

muerte natural falta en el Evangelio; la muerte no es un puente, un

paso; falta porque es propia de un mundo completamente diverso,

puramente aparente, útil sólo para fabricar signos con que expresarnos.

La hora de la muerte no es un concepto cristiano: la hora, el tiempo, la

vida física y sus crisis no existen para el maestro de la buena nueva... El

reino de Dios no es cose esperada: no tiene un ayer ni un mañana, no

llegará dentro de mil años, es una esperanza de un corazón, está en

todas partes y en ninguna...

35

Este dulce mensajero murió como vivió, como enseñó; no para

redimir a los hombres, sino para mostrar cómo se debe vivir. Lo que

dejó como legado a la humanidad es una práctica: su actitud frente a

los jueces, esbirros, acusadores y cualquier clase de calumnia y de

escarnio, su actitud en la cruz. No resiste, no defiende su derecho, no

da un paso para alejar de si la ruda suerte, antes por el contrario, la

provoca... Y ruega, sufre, ama con aquello, en aquellos que hacen el

mal... No defenderse, no indignarse, no atribuir responsabilidad... Pero

igualmente no resistir al mal amarlo...

36

Sólo nosotros, espíritus libres, poseemos las condiciones

necesarias para comprender una cosa que diecinueve siglos no han

comprendido: aquella probidad convertida en instinto y pasión que hace

la guerra a la santa mentira, aún mas que a toda otra mentira... Se

estaba infinitamente lejos de nuestra neutralidad amorosa y prudente,

de aquella disciplina del espíritu que únicamente hace posible adivinar

cosas tan extrañas a nosotros, tan delicadas: se quiere siempre, con

desvergonzado egoísmo, ver en aquellas cosas únicamente el propio

provecho: se ha fundado la Iglesia sobre lo contrario del Evangelio...

El que buscara indicios de este hecho, de que detrás del gran

teatro de los mundos hay una divinidad irónica que maneja los hilos, no

encontraría confirmación alguna en aquel prodigioso punto de

interrogación que se llama cristianismo. En vano se busca una forma

muy grande de ironía en la historia mundial que ésta: que la humanidad

se arrodilla ante lo contrario de lo que fue el origen, el sentido, el

derecho del Evangelio; que en el concepto de Iglesia ha santificado

precisamente lo que el dulce mensajero considera por bajo de sí, detrás

de si.

37

Nuestra época blasona de su sentido histórico: ¿cómo ha podido

imponerse el absurdo de que en los comienzos del cristianismo se

encuentre la grosera fábula de un taumaturgo y de un redentor, y que

todo el elemento espiritual y simbólico sea sólo un desarrollo más

tardío? Y a la inversa, la historia del cristianismo – a partir de la muerte

en la cruz – es la historia del error, cada vez más grosero, de un

simbolismo originario. Con la difusión del cristianismo sobre masas aún

más vastas, aún más rudas, a las que les faltaban siempre las premisas

de que el cristianismo partió, se hizo cada vez más necesario vulgarizar,

barbarizar el cristianismo: éste absorbió en si doctrinas y ritos de todos

los cultos subterráneos del imperium romanum, los absurdos de todas

las razones e imaginaciones enfermas. El destino del cristianismo

consiste en la necesidad de que su fe se contaminara de esta

enfermedad, se hiciera baja, vulgar, como enfermizas, bajas y vulgares

eran las necesidades que se pretendía satisfacer con ella. Finalmente, la

barbarie enfermiza se adicionó para formar el poder en calidad de

Iglesia: de Iglesia, que es la forma de la enemistad formal contra toda

probidad, contra toda alteza de ánima, contra toda disciplina del

espíritu, contra toda generosa y buena humanidad. Los valores

cristianos por una parte, los nobles por otra: ¡nosotros los primeros,

nosotros espíritus libres, hemos restablecido este contraste de valores,

el mayor que existe!

38

Al llegar aquí no puedo contener un suspiro. Hay días en que

anida en mi en sentimiento más negro que la más negra melancolía: el

desprecio de los hombres. Y para que no quede duda sobre lo que yo

desprecio y a quién desprecio, diré que desprecio al hombre moderno, al

hombre del cual yo soy desgraciadamente contemporáneo. El hombre

de hoy... Su impura respiración me ahoga. Contra el pasado, yo, como

todos los estudiosos, alimento una gran tolerancia, es decir, me hago

generosamente violencia a mi mismo: yo atravieso el mundo-manicomio

de milenios enteros con prudencia tétrica, ya se llame cristianismo, o fe

cristiana o Iglesia cristiana; me guardo mucho de hacer a la humanidad

responsable de las enfermedades que han afligido su espíritu. Pero mi

sentimiento se rebela apenas me interno en los tiempos modernos, en

nuestro tiempo.

Nuestro tiempo es sabio... Lo que en otro tiempo era simplemente

malsano, hoy es indecente, es indecente ser hoy cristiano. Y aquí

comienza mi náusea. Yo miro en torno a mi: ya no queda una palabra

de todo lo que en otro tiempo se llamaba verdad; nosotros no podemos

ya soportar que un sacerdote pronuncie solamente la palabra verdad.

Aun teniendo las más modestas pretensiones a la probidad, hoy se debe

saber que un teólogo, un sacerdote, un Papa, con cualquier frase que

pronuncia no sólo se equivoca, sino que miente, y que no es ya libre de

mentir por inocencia, por ignorante. También sabe el sacerdote, como lo

sabe cualquiera, que no hay Dios, ni pecado, ni redentor; que libre

albedrío y orden moral del mundo son mentiras: la seriedad, la profunda

victoria del espíritu sobre si mismo no permiten ya a nadie que sea

ignorante sobre estas cosas... Todas las concepciones de la Iglesia son

reconocidas por lo que son, como la más triste acuñación de moneda

falsa que ha existido hecha con el fin de desvalorizar la Naturaleza y los

valores naturales: el sacerdote mismo es reconocido como lo que es,

como la más peligrosa especie de parásito, como la verdadera araña

venenosa de la vida... Nosotros sabemos, nuestra conciencia sabe hoy,

qué valen en general aquellas funestas ínvenciones de los sacerdotes y

de la iglesia, de qué servirán, esto es, para conseguir aquel estado de

damnificación de la humanidad, cuyo espectáculo produce náuseas, los

conceptos de más allá, juicio final, inmortalidad del alma, el alma

misma, sin instrumentos de tortura y sistemas de crueldad, en virtud de

los cuales el sacerdote se hizo el amo y siguió siendo el amo... Todos

saben esto, y sin embargo todo sigue igual. Donde ha ido a parar el

último sentimiento del decoro, del respeto de si mismo, si hasta

nuestros hombres de Estado – por lo demás, una especie de hombres y

de anticristianos bastante descocada en la práctica – se llamean aun hoy

cristianos y toman la comunión?

¡Un joven príncipe a la cabeza de sus regimientos, espléndido

como expresión del egoísmo y de la elevación de su pueblo, profesa sin

pudor el cristianismo! Pero ¿que es lo que niega el cristianismo? ¿Qué es

lo que llama mundo? El hecho de ser soldado, de ser juez, de ser

patriota; el de defenderse, de atenerse al propio honor, de querer el

propio provecho, de ser orgulloso... Toda práctica de cada momento,

todo instinto, toda valoración que se convierte en hecho es hoy

anticristiana; ¿qué aborto de falsedad debe ser el hombre moderno para

no avergonzarse todavía de llamarse cristiano!

39

Retrocedamos y contemos la verdadera historia del cristianismo.

Ya la palabra cristiano es un equivoco: en el fondo no hubo más que un

cristiano, y éste murió en la cruz. El Evangelio murió en la cruz. Lo que

a partir de aquel momento se llamó evangelio era lo contrario de lo que

él vivió; una mala nueva, un Dysangelium. Es falso hasta el absurdo ver

la característica del cristiano en una fe, por ejemplo, en la fe de le

redención por medio de Cristo; únicamente la práctica cristiana, el vivir

como vivió el que murió en la cruz es lo cristiano... Aun hoy, tal vida es

posible para ciertos hombres, y hasta necesaria: el verdadero, el

originario cristianismo será posible en todos los tiempos. No una

creencia, sino un obrar, sobre todo, un no hacer muchas cosas, un ser

de otro modo... Los estados de conciencia, por ejemplo, una fe, un tener

por verdadero – toda sicología sobre este punto – son perfectamente

indiferentes y de quinto orden, comparados con los valores de los

instintos; hablando más rigurosamente, toda la noción de causalidad

espiritual es falsa. Reducir el hecho de ser cristianos, la cristiandad, al

hecho de tener una cosa por verdadera, a un simple fenomenalismo de

la conciencia, significa negar el cristianismo. En realidad, jamás hubo

cristianos. El cristiano es simplemente una psicológica incomprensión de

sí mismo. Si mira mejor en él verá que, a despecho de toda fe, dominan

simplemente los instintos, ¡y qué instintos!

La fe fue en todos los tiempos, por ejemplo, en Lutero, sólo una

capa, un pretexto, un telón, detrás del cual los instintos desarrollaban

su juego; una hábil ceguera sobre la dominación de ciertos instintos... le

fe – ya la he llamado yo la verdadera habilidad cristiana –: se habló

siempre de fe, se obró siempre por sólo el instinto... En el mundo

cristiano de las ideas no se presenta nada que tanto desflore la realidad;

por el contrario, en el odio instintivo contra toda realidad reconocemos

el único elemento impelente en la raíz del cristianismo. ¿Qué es lo que

se sigue de aquí? Se sigue que también in psychologysis el error es

radical, o sea determinante de la esencia, o sea de la sustancia. Quítese

aquí una sola idea, póngase en su puesto una sola realidad, y todo el

cristianismo se precipita en la nada. Mirando desde lo alto, este hecho

insólito entre todos los hechos, una religión no sólo plagada de errores,

sino sólo creadora de errores nocivos, que envenenan la vida y el

corazón, y hasta genial en inventarlos, es un espectáculo para los

dioses, para divinidades, que lo son también los filósofos, y que yo, por

ejemplo, he hallado en aquellos famosos diálogos de Naxos. En el

momento en que la náusea abandona a estas divinidades (¡y nos

abandona a nosotros!) se hacen agradecidas al espectáculo que ofrecen

los cristianos; aquella miserable pequeña estrella que se llama Tierra,

merece acaso únicamente en gracia a este curioso caso una mirada

divina, un interés divino... Nosotros estimamos muy poco el

cristianismo: el cristiano falso hasta la inocencia deja atrás a los monos;

respecto de los cristianos, una conocida teoría de la descendencia es

una pura amabilidad...

40

El hecho del Evangelio se decide con la muerte, está suspendido

de la Cruz... Precisamente la muerte, aquella muerte inesperada y

vergonzosa; precisamente la cruz, que en general estaba reservada

solamente a la canalla, sólo esta horrible paradoja puso a los discípulos

frente al verdadero enigma: ¿quién era éste?, ¿qué era esto? El

sentimiento sacudido y profundamente ofendido, la sospecha de que

semejante muerte pudiera ser la refutación de su causa, el terrible signo

de interrogación ¿por que precisamente así?, este estado de ánimo se

comprende harto fácilmente. Aquí todo debía ser necesario, tenía un

sentido, una razón, una altísima razón; el amor de un discípulo no

conoce e! azar. Sólo entonces se abrió el abismo: ¿quién lo abrió?,

¿quién fue su enemigo natural? Esta pregunta fue lanzada como un

relámpago. Respuesta: el judaísmo "dominante", su clase más alta.

Desde aquel momento los hombres se sintieron en rebelión contra el

orden social, al punto se sintió a Jesús como en rebelión contra el orden

social. Hasta entonces faltaba en su figura este rasgo belicoso, negador,

por la palabra y la acción; aún es más: era todo lo contrario.

Evidentemente, la pequeña comunidad no comprendió justamente lo

principal, lo que constituía un modelo en este modo de morir: la

libertad, la superioridad sobre todo sentimiento de rencor; ¡signo de

cuán poco se comprendía de él en general! En sí, Jesús, con su muerte,

no pudo querer otra cosa que dar públicamente la prueba, la

demostración poderosa de su doctrina... Pero sus discípulos estaban

muy lejos de perdonar su muerte, lo que habría sido evangélico en el

más alto sentido, o de "ofrecerse" a semejante muerte con dulce y

amable tranquilidad de corazón... Prevaleció el sentimiento menos

evangélico: la venganza. Era imposible que la causa concluyese con esa

muerte: hubo necesidad de represalias, de juicio (y, sin embargo, ¿qué

cosa menos evangélica que la represalia; el castigo, el juzgar?) Una vez

más pasó al primer término la expectación popular de un Mesías; se

tomó en consideración un momento histórico: el reino de Dios había de

venir para juzgar a sus enemigos... Pero con esto se confundió todo: ¡el

reino de Dios considerado como acto final, como promesa! El Evangelio,

sin embargo, había sido precisamente la existencia, el cumplimiento, la

realidad de este reino de. Dios. Entonces precisamente se introdujo en

el tipo del maestro todo el desprecio y la amargura contra los fariseos y

los teólogos, ¡y con este se hizo de él un fariseo y un teólogo! Por otra

parte, la salvaje veneración de estas almas salidas completamente de

sus quicios no toleró ya la igualdad de todos los hombres como hijos de

Dios, igualdad evangélica que Jesús había predicado: su venganza

consistió en levantar en alto a Jesús de un modo extravagante, en

separarlo de ellos: lo mismo que en otro tiempo los hebreos, para

vengarse de sus enemigos, separaron de ellos a su propio Dios y lo

elevaron en alto. El Dios único, el único hijo de Dios; ambos son

productos del rencor...

41

Entonces surgió un absurdo problema: ¿cómo pudo Dios permitir

esto? A esta pregunta, la razón de la pequeña comunidad perturbada

encontró una respuesta terriblemente absurda: Dios dio su hijo para la

remisión de los pecados, como víctima. ¡De este modo se concluyó de

un golpe con el Evangelio! ¡El sacrificio expiatorio, en su forma más

repugnante y bárbara, el sacrifico del inocente por los pecados de los

pecadores! ¿Qué horrible paganismo! Jesús había abolido el mismo

concepto de culpa; negado todo abismo entre Dios y el hombre; había

concebido esta unidad entre Dios y el hombre como su buena nueva...

¡Y no como privilegio! ¡Desde aquel momento se llegó, gradualmente, a

crear el tipo de redentor: la doctrina del Juicio y del retorno, la doctrina

de la muerte como una muerte expiatoria, la doctrina de la resurrección,

con la que es anulado todo el concepto de bienaventuranza, la única y

total realidad del Evangelio, en provecho de un estado subsiguiente a la

muerte... Pablo logificó luego sobre esta concepción, sobre esta

imprudente concepción, con aquella desfachatez rabínica que le

distinguía en todas las ocasiones: “si Cristo no resucitó después de la

muerte, nuestra fe es vana”. Y de golpe se hizo del Evangelio la más

despreciable de todas las promesas irrealizables: la impúdica doctrina

de la inmortalidad personal...! ¡Pablo mismo la predicó como una

recompensa!...

42

Se ve lo que acaba con la muerte en la Cruz: una disposición

nueva y completamente original para un movimiento budístico de paz,

para una efectiva y no sólo prometida felicidad en la tierra. Porque ésta

sigue siendo – ya lo he puesto de relieve – la diferencia fundamental

entre las dos religiones de decadencia: 'el budismo no promete, sino

que cumple; el cristianismo lo promete todo, pero no cumple nada.

A la buena nueva siguió de cerca la pésima nueva: la de Pablo. En

Pablo se encarna el tipo opuesto al de buen mensajero, el genio del

odio, de la inexorable lógica del odio. ¿Qué ha sacrificado al odio este

disangelista? Ante todo, el redentor: le clavó en la cruz. La vida, el

ejemplo, la doctrina, la muerte, el sentido y el derecho de todo el

Evangelio, nada existió ya cuando este monedero falso, movido por el

odio, comprendió qué era lo que únicamente necesitaba. ¡No la realidad,

no la verdad histórica! Y una vez más el instinto sacerdotal de los

hebreos cometió el mismo gran delito contra la Historia: borró

simplemente el ayer, el antes de ayer del cristianismo: inventó por si

una historia del primer cristianismo. Aún más: fabricó una vez más la

historia de Israel, para que apareciera como la prehistoria de su obra:

todos los profetas pan hablado de ese redentor... La Iglesia falsificó más

tarde hasta la historia de la Humanidad, haciendo de ella la prehistoria

del cristianismo... El tipo del redentor, su doctrina, su práctica, su

muerte, el sentido de la muerte, hasta lo que sucede después de la

muerte, nada permaneció intacto, nada permaneció ni siquiera

semejante a la realidad. Lo que hizo Pablo fue simplemente transferir el

centro de gravedad de toda aquella existencia detrás de tal existencia,

en la mentira del Jesús resucitado. En el fondo, tuvo necesidad de la

muerte en la Cruz y de algo más... Crecer sincero a Pablo, que tenía su

patria en la sede principal de la luminosa filosofía estoica, cuando con

una alucinación se dispone la prueba de la supervivencia del redentor, o

bien prestar fe a su relación de haber él mismo tenido esta alucinación,

sería, por parte de un filósofo, una verdadera necedad: Pablo quiere el

fin, por consiguiente, quiere los medios... Lo que él mismo no creía, lo

creyeron los idiotas entre los cuales sembró él su doctrina.

Su necesidad era el poder: con Pablo, el sacerdote quiere una vez

más el poder; sólo podía servirse de ideas, teorías, símbolos con los que

se tiraniza a las masas y se forman los rebaños. ¿Qué es lo que Mahoma

únicamente tomó a préstamo, más tarde, del cristianismo? La invención

de Pablo, su medio para llegar a la tiranía del sacerdote: la creencia en

la inmortalidad, o sea la doctrina del juicio...

43

Si se coloca el centro de gravedad de la vida no en la vida, sino en

el más allá – en la nada –, se ha arrebatado el centro de gravedad a la

vida en general. La gran mentira de la inmortalidad personal destruye

toda razón, toda naturaleza en el instinto; todo lo que en los instintos es

benéfico, favorable a la vida; todo lo que garantiza el porvenir despierta

desde entonces desconfianza. Vivir de modo que la vida no tenga ningún

sentido, es ahora el sentido de la vida... ¿A qué fin solidaridad, a qué fin

gratitud por el origen y por los antepasados, a que fin colaborar con

confianza, promover y proponerse un bien común?... Estas son otras

tantas tentaciones, otras tantas desviaciones del justo camino: una sola

cosa es necesaria... No se puede mirar con bastante desprecio la

doctrina según la cual cada uno de nosotros, en calidad de alma

inmortal, tiene igual categoría que los demás: y en la colectividad de

todas las criaturas la salvación de cada individuo puede pretender una

importancia eterna, y todos los hipócritas y semilocos (Dreiviertes-

Verrückte) pueden imaginar que por su amor las leyes de la Naturaleza

serán constantemente infringidas; no se puede mirar con bastante

desprecia semejante elevación de toda clase de egoísmos que llega al

infinito, a la impudicia...

Y, sin embargo, el cristianismo debe su victoria a esta miserable

adulación de la vanidad personal; con esto precisamente ha convertido a

si todo lo que está mal formado, lo que tiene intenciones de revuelta, lo

que se encuentra mal, todo el desecho y la hez de la Humanidad. La

salvación del alma significa que el mundo gira en torno a mi... El veneno

de la doctrina de la igualdad de derechos para todos fue vertido y

difundido por el cristianismo; partiendo de los rincones más ocultos de

los malos instintos, ha movido una guerra mortal a todo sentimiento de

respeto y de distancia entre hombre y hombre, es decir, a la premisa de

toda elevación, de todo aumento de cultura: del rencor de las masas

hizo su arma principal contra nosotros, contra todo lo que es noble,

alegre, generoso, en la tierra, contra nuestra felicidad en la tierra...

Conceder la inmortalidad a cualquiera fue hasta ahora el mayor y más

pérfido atentado contra la humanidad noble.

¡Y no demos poca importancia al hecho de que el cristianismo se

ha insinuado aun en la política! Nadie tiene hoy ya el valor de los

privilegios, de los derechos patronales, de experimentar sentimientos de

respeto de sí mismo y de sus semejantes; de sentir el pathos de la

distancia... ¡Nuestra política está enferma de esta falta de valor!

La aristocracia de la mentalidad fue más subterráneamente

minada por la mentira de la igualdad de las almas: y si la creencia en el

privilegio de la mayoría hace revoluciones y las seguirá haciendo, el

cristianismo es, no se dude, las valoraciones cristianas: ¡son las que

convierten en sangre y delitos toda revolución! El cristianismo es una

insurrección de todo lo que se arrastra a ras de la tierra contra lo que

está arriba: el Evangelio de los humildes hace humildes...

44

Los Evangelios son inestimables como testimonios de la

corrupción, ya intolerable, que existía en el seno de las primeras

comunidades cristianas. Aquello que más tarde condujo Pablo a feliz

término con el cinismo lógico de un rabino, no fue más que un proceso

de decadencia que comenzó con la muerte del Redentor. Hay que leer

los Evangelios con grandísimas precauciones: detrás de cada palabra

hay una dificultad. Yo admito, y de esto se me deberá gratitud, que

precisamente por eso son para un psicólogo una diversión de primer

orden: como lo contrario de toda corrupción ingenua, como sofisticación

por excelencia, como una obra maestra de corrupción psicológica. Los

Evangelios tienen sustancialidad propia. La Biblia, en general, no resiste

ningún parangón. Estamos entre hebreos: primer punto de vista para no

perder por completo el hilo conductor. La transferencia de si mismo a la

santidad, transferencia que precisamente se convierte en genio y que no

fue nunca alcanzada en otra parte por hombres ni por libros, esta

acuñación de moneda falsa, no es un caso de dotes especiales de un

individuo, de un temperamento de excepción. Para esto es necesaria la

raza. En el cristianismo, entendido como el arte de mentir santamente,

el judaísmo entero, una preparación y una técnica judaica muy seria,

que duró muchos siglos, consigue la maestría. El cristiano, esta última

ratio de la mentira, es una vez más el hebreo; mejor tres veces más...

La voluntad sistemática de emplear solamente conceptos, símbolos,

gestos, que es demostrada por la práctica del sacerdote; la instintiva

repugnancia a cualquier otra práctica, a cualquier otro género de

perspectiva de valor y de utilidad, todo esto no es sólo tradición, es

"herencia"; sólo en calidad de herencia obra como naturaleza. Toda la

Humanidad, y hasta los mejores testigos de los mejores tiempos

(exceptuando uno sólo, el cual acaso es sencillamente un superhombre),

se dejaron engañar. Se leyó el Evangelio como el libro de la inocencia...;

nadie indicó con que maestría se recita en el Evangelio una comedia.

Ciertamente, si llegásemos a verla, aunque sólo fuera de pasada,

todos estos maravillosos hipócritas y santos artificiales, toda esta

comedia, terminarían; y precisamente porque no leo una palabra sin ver

gestos, acabo por dejarla... Yo no puedo soportar su modo de elevar sus

ojos al cielo ... Afortunadamente, para los más los libros son mera

literatura. No debemos dejarnos engañar; ellos dicen: no juzguéis, pero

mandan al infierno a todo lo que constituye un obstáculo en su camino.

Haciendo juzgar a Dios, juzgan ellos mismo; glorificando a Dios se

glorifican ellos mismos: exigiendo la virtud de que ellos mismos son

capaces – es decir, la virtud de que tienen necesidad para conservar la

dominación –, se dan grandes aires de luchar por la virtud, de combatir

por el predominio de la virtud. "Nosotros vivimos, nosotros morimos,

nosotros nos sacrificamos por el bien" (esto es, por la verdad, por la luz,

por el reino de Dios); en realidad, hacen lo que no pueden menos de

hacer. Mientras que, a modo de hipócritas, se muestran humildes, se

ocultan en los rincones, viven como sombras en la sombra, hacen de

esto un deber: su vida de humildad aparece como un deber, y como

deber es una prueba más de piedad hacia Dios... ¡Ah, que humilde,

casto, misericordioso modo de impostura! ¡La virtud misma es

confiscada por esa gentecilla; ellos saben cuál es la importancia de la

moral!

La realidad es que aquí la más consciente presunción de elegidos

desempeña el papel de modestia; desde entonces se han formado dos

partidos: el partido de la verdad, o sea ellos mismos, la comunidad, los

buenos y los justos, y, de otra parte, el resto del mundo... Este fue el

más funesto delirio de grandezas que hasta ahora existió en la tierra:

pequeños abortos de hipócritas y mentirosos comenzaron a reivindicar

para si los conceptos de Dios, verdad, luz, espíritu, amor, sabiduría,

vida, casi como sinónimos de ellos mismos, para establecer así un limite

entre ellos y el mundo; pequeños superlativos de hebreos, maduros

para toda clase de manicomio, hicieron girar en torno a ellos mismos

todo valor, como si precisamente el cristiano fuese el sentido, la sal, la

medida y también el último tribunal de todo lo demás...

Este funesto acontecimiento sólo se hizo posible por el hecho de

que ya había en el mundo un género afín de delirio de grandeza, afín

por raza: el judaico; apenas se abre el abismo entre hebreos y hebreocristianos,

a estos , últimos no les quedó otra elección que emplear

contra ellos mismos, contra los hebreos, los mismos procedimientos de

conservación que el instinto judaico aconsejaba, mientras que hasta

entonces los hebreos lo habían empleada contra todo lo que no era

hebreo. El cristiano es sólo un hebreo de confesión más libre.

45

Doy un cierto número de pruebas de aquello que se le metió en la

cabeza a esa gentecilla, de lo que puso en labios de su maestro: simples

profesiones de fe de bellas almas.

“Y todos aquellos que no os recibieren ni os oyeren, saliendo de

allí, sacudid el polvo que está debajo de vuestros pies, en testimonio a

ellos. De cierto os digo que más tolerable será, el castigo de los de

Sodoma y Gomorra el día del Juicio que el de aquella ciudad.” (Marcos,

6, 11.) ¡Qué evangélico es esto!

“Y cualquiera que escandalizare a uno de estos pequeñitos que

creen en mi, mejor le fuera si se le atase una piedra de molino el cuello,

y fuera echado en la mar.” (Marcos, 9, 42.) ¡Qué evangélico es esto!

“Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo: mejor te es entrar al

reino de Dios con un ojo que teniendo dos ojos ser echado a la

Gehenna, donde el gusano de ellos no muere y el fuego nunca se

apaga.". (Marcos 9, 47.) No se trata precisamente de los ojos...

"También les dijo: «De cierto os digo que hay algunos de los que

están aquí que no gustarán la muerte basta que hayan visto el reino de

Dios, que viene con potencia»”.) (Marcos, 9, 1.) Mientes muy bien, ¿oh

león!

“Cualquiera que quisiere venir en pos de mi, niéguese a si mismo,

y tome su cruz y sígame. Porque... “ (“Observación de un psicólogo!”: la

moral cristiana es refutada por sus porqués; sus argumentos refutan, y

esto es cristiano.) (Marcos, 8, 94.)

“No Juzgaréis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio

con que juzguéis seréis juzgados: y con la medida con que medís, os

volverán a medir". (Mateo. 7, 1.) ¡Qué concepto de la Justicia, de un

juez justo!...

“Porque si amareis a los que os aman, ¿qué recompensa

tendréis!? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? Y si abrazaseis a

vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen así

también los Gentiles?" (Mateo, 5, 46.) Principio del amor cristiano: en

fin de cuentas, quiere ser bien pagado...

“Mas si no perdonareis a los hombres sus ofensas, tampoco

vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.” (Mateo, 6, 15.) Muy

comprometedor para el susodicho Padre...

"Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas

estas cosas os serán añadidas." (Mateo 6, 33.) Todas estas cosas, es

decir: comida, vestidos, todo lo que hace falta en la vida. Es un error

para hablar modestamente... Poco antes, Dios aparece en calidad de

sastre; por lo menos, en ciertos casos...

"Gozaos en aquel día, y alegraos, "porque he aquí vuestro

galardón es grande en los cielos, porque así hacían sus padres a los

profetas." (Lucas, 6, 23.) ¡Oh cínica canalla! Ya se compara con los

profetas...

"¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios

mora en vosotros? Si alguno violare el templo de Dios, Dios destruirá al

tal; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es." (Pablo, a

los corintios. I, 3, 16.) Cosas como esta no serán nunca bastante

despreciadas...

"¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el

mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar cosas

muy pequeñas?" (Pablo a los corintios, I, 6, 2.) Desgraciadamente, esto

no es sólo el discurso de un loco... Este terrible mentidor continúa,

textualmente, así: "¿O no sabéis que hemos de juzgar a los ángeles?

¿Cuánto más las cosas de este siglo?"

"¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo? Porque por no

haber el mundo conocido la sabiduría de Dios, a Dios por sabiduría.

agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación....No

sois muchos sabios, según la carne; no muchos poderosos, no muchos

nobles, Antes, lo necio del mundo escogió Dios para avergonzarnos a los

sabios; y lo flaco del mundo escogió Dios para avergonzar lo fuerte: y lo

vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para

deshacer lo que es: para que ninguna carne se jacte de su presencia."

(Pablo, a los corintios, 1, 20 y sig.) Para comprender este pasaje,

testimonio capital de la sicología de toda moral de chandala, léase la

primera parte de mi Genealogía de la moral; en ella se pone de

manifiesto por primera vez la contradicción entre una moral noble y una

moral de chandala, nacida del rencor y de la venganza impotente. Pablo

fue el mayor de los apóstoles de la venganza...

46

¿Qué se deduce de aquí? De aquí se deduce que es conveniente

ponerse los guantes cuando se lee el Nuevo Testamento. Casi nos obliga

a ello la presencia de tanta impureza. Nos guardaremos de escoger para

el trato cristianos primitivos, como nos guardaríamos de los judíos

polacos: no hay que oponerles reparo alguno, pero tienen mal olor.

En vano he buscado en el Nuevo Testamento un rasgo simpático:

nada hay en él que sea libre, benévolo, franco ni honesto. Aquí no ha

comenzado todavía el humanismo, falta el instinto de limpieza; en el

Nuevo Testamento no hay mas que malos instintos. Todo es vileza; todo

allí es un cerrar los ojos y un engañarse a si mismo. Cuando se ha leído

el Nuevo Testamento, cualquier otro libro parece limpio: para poner un

ejemplo, yo, después de haber leído a san Pablo, leí con verdadero

arrebato a Petronio, aquel gracioso y petulante humorista, del cual se

podría decir lo que Domenico Boccaccio escribía de César Borgia al

duque de Parma: "Es inmortalmente sano, inmortalmente sereno y bien

constituido: e tutto festo..."

Estos hipocritillas desbarran precisamente en lo esencia. Atacan,

pero todo lo que es atacado por ellos se hace por esto mismo

distinguido. Cuando un cristiano primitivo ataca, el atacado no resulta

con mancha; por el contrario es un honor tener contra si cristianos

primitivos. No se puede leer el Nuevo Testamento sin sentir predilección

por lo que en él resulta maltratado, para no hablar de la sabiduría de

este mundo, que un descarado fanfarrón intenta en vano desacreditar

con predicaciones estúpidas... Hasta los escribas y los fariseos han

sacado provecho de semejantes adversarios: debieron tener algún valor

para ser odiados de manera tan indecente. ¡La hipocresía, he aquí un

reproche que los cristianos primitivos tendrían derecho a hacer! Por

último, escribas y fariseos eran privilegiados; esto basta; el odio de los

chandalas no tiene necesidad de otros motivos. El primer cristiano, y

temo que también el último cristiano, que acaso yo viva lo suficiente

para ver es rebelde por un profundo instinto contra todo lo que es

privilegiado; vive y combate siempre por la igualdad de derechos... Si se

observa mejor, no tiene elección. Si se quiere ser, personalmente, un

elegido de Dios, o un templo de Dios, o un juez de los ángeles, entonces

todo otro principio de elección, por ejemplo, la elección fundada en la

probidad, en el espíritu y en el orgullo, en la belleza y en la libertad del

corazón, me hace simplemente mundo, el mal en sí... Moraleja: toda

palabra en labios de un cristiano primitivo es una mentira, cada una de

sus acciones es una falsedad instintiva; todos sus valores, todos sus

fines son nocivos, pero lo que odia, esto tiene valor... El cristiano, el

cristiano sacerdote particularmente, es un criterio de valores.

Debo aún añadir que en todo el Nuevo Testamento se encuentra

una sola figura que se deba honrar: Pilatos, el gobernador romano.

Tomar en serio un asunto entre judíos, es cosa a la que no se resuelve.

Un judío de más o menos, ¿qué importancia tiene?... La noble ironía de

un romano, ante el cual se ha hecho un cínico abuso de la palabra

verdad, ha enriquecido el Nuevo Testamento con la única palabra que

tiene valor, que es por si la critica y aun el aniquilamiento del Nuevo

Testamento: ¿qué es la verdad?...

47

Lo que nos distingue no es el hecho de que no encontramos a Dios

ni en la historia, ni en la naturaleza, ni detrás de la naturaleza, sino el

hecho de que consideramos lo que se oculta bajo el nombre de Dios, no

como divino, sino como miserable, absurdo, nocivo; no sólo como error,

sino como delito contra la vida... Nosotros negamos a Dios en cuanto

Dios... Si se nos demostrase este Dios de los cristianos, creeríamos aún

menos en él. Para expresarnos con una fórmula: Deus, qualem Paulus

creavit, dei negatio.

Una religión como el cristianismo, que en ningún punto se

encuentra en contacto con la realidad, que se quiebra en cuanto la

verdad adquiere sus derechos aun en un solo punto, debe naturalmente

ser enemiga mortal de la sabiduría del mundo, o sea de la ciencia; debe

aprobar todos los medios con que la disciplina del espíritu, la pureza y la

serenidad en los casos de conciencia del espíritu, la noble frialdad y

libertad del espíritu pueden ser envenenadas, calumniadas, difamadas.

La fe como imperativo es el veto contra la ciencia; en la práctica es la

mentira a toda costa... Pablo comprendió que la mentira – que la fe – es

necesaria; a su vez la Iglesia, más tarde, comprendió a Pablo.

Aquel Dios que Pablo se inventó, un Dios que desacredita la

sabiduría del mundo (o en sentido estricto, los dos grandes adversarios

de toda superstición: la filología y la medicina), no es en realidad mas

que la resuelta decisión de Pablo de llamar Dios a su propia voluntad, la

Thora; esto es Judaico, Pablo quiere desacreditar la sabiduría del

mundo: sus enemigos son los buenos filólogos y los médicos de la

escuela alejandrina; a éstos les hace la guerra. En realidad, no se es

filólogo y médico sin ser al mismo tiempo anticristiano. Porque en

calidad de filólogos se mira detrás de los libros santos, y en calidad de

médicos sé ve detrás del cristiano típico la degeneración psicológica. El

médico dice: Incurable; el filólogo dice: Charlatanería.

48

¿Se ha entendido bien la famosa historia que se encuentra al

principio de la Biblia, la del terrible miedo de Dios ante la ciencia? No se

ha comprendido. Este libro de sacerdotes por antonomasia comienza,

como es justo, con la gran dificultad íntima del sacerdote: el sacerdote

tiene un solo peligro, por consiguiente, Dios tiene sólo un gran peligro.

El viejo Dios, todo espíritu, todo gran sacerdote, todo perfección,

pasea por distracción en sus jardines; pero se aburre. En vano luchan

contra el tedio los dioses mismos. ¿Qué hace Dios? Inventa al hombre;

el hombre es divertido... Pero he aquí que también el hombre se aburre,

La compasión de Dios por la única miseria que todos los Paraísos tienen

en si, no conoce limites: pronto creó otros animales. Primer error de

Dios: el hombre no encontró divertidos a los animales – fue su amo, no

quiso ser un animal. Después de esto Dios creó a la mujer. Y, en

realidad, entonces acabó de aburrirse; pero acabaron también otras

cosas. La mujer fue el segundo error de Dios. "La mujer es, por su

naturaleza, serpiente: Eva"; esto lo sabe todo sacerdote; "de las

mujeres procede todo el mal sobre la tierra"; esto también lo sabe todo

sacerdote. "Por consiguiente, también de ella viene la ciencia..."

Precisamente, de la mujer aprende el hombre a gustar el árbol del

conocimiento.

¿Qué había sucedido! El viejo Dios se vio acometido de un

tremendo error. El hambre mismo se había hecho su mayor error; Dios

se había creado un rival: la ciencia nos hace iguales a Dios; ¡cuando el

hombre se hace sabio han terminado los sacerdotes y los dioses!

Moraleja: la ciencia es la cosa vedada en si, es lo único vedado. La

ciencia es el primer pecado, el germen de todos los pecados, el pecado

original. Sólo esto es la moral. Tú no debes conocer: todo lo demás se

sigue de aquí. El tremendo miedo experimentado por Dios no le impidió

ser hábil. ¿Cómo nos defenderemos de la ciencia? Este fue durante

mucho tiempo su problema capital. Respuesta: ¡Arrojemos al hombre

del Paraíso! La felicidad, el ocio, conducen a pensar; todos los

pensamientos son malos pensamientos... El hombre no debe pensar.

Y el sacerdote en sí inventa la miseria, la muerte, los peligros

mortales del parto, toda clase de sufrimientos, de dolores, de fatigas, y

sobre todo la enfermedad; ¡simples medios en la lucha contra la ciencia!

La miseria le impide al hombre pensar... Y, sin embargo, ¡cosa terrible!,

la obra de la ciencia se eleva, llega hasta el cielo, haciendo palidecer a

los dioses. ¿Qué hacer? El viejo Dios inventa la guerra, separa a los

pueblos, hace que los hombres se destruyan unos a otros (los

sacerdotes tuvieron siempre necesidad de la guerra). ¡De la guerra. que,

entre otras cosas, es una gran perturbadora de la paz de la ciencia! ¡Oh

cosa increíble! No obstante la guerra, la ciencia, la emancipación del

poder del sacerdote, aumentan. Y una última decisión se presenta al

viejo Dios: El hombre se ha hecho científico: no sirve, hay que ahogarlo.

49

¿Se me ha entendido? El comienzo de la Biblia contiene toda la

sicología del sacerdote. El sacerdote sólo conoce un peligro: la ciencia,

el sano concepto de causa y efecto. Pero la ciencia prospera

conjuntamente sólo en situaciones favorables; hay que tener tiempo,

hay que tener espíritu de sobra para investigar ., Por consiguiente, se

debe hacer al hombre infeliz: ésta fue en todo tiempo la lógica del

sacerdote.

Ya se adivina qué ha entrado en el mundo con arreglo a esta

lógica: el pecado. El concepto de culpa y de castigo, todo el orden moral

del mundo fue inventado contra la ciencia, contra el rescate del hombre

de los sacerdotes...

El hombre no debe mirar fuera de sí, sino dentro de si; no debe

mirar las cosas con habilidad y prudencia para aprender; en general, no

debe mirar; debe sufrir... Y debe sufrir de modo que tenga

constantemente necesidad del sacerdote. ¡Fuera los médicos! ¡Hay

necesidad de un salvador! ¡El concepto de culpa y de castigo,

comprendida la doctrina de la gracia, de la redención, del perdón -todas

completas mentiras privadas de toda realidad psicológica- fue inventado

para destruir en el hombre el sentido de las causas; fue un atentado

contra la nación de causa y afecto! ¡Y no un atentado realizado con el

puño, con el cuchillo, con la sinceridad con el odio y en el amor , sino

partiendo de los instintos más viles, más astutos, más bajos! ¡Un

atentado de sacerdotes! ¡Un atentado de parásitos! ¡Un vampirismo de

pálidas sanguijuelas subterráneas!... Si las consecuencias naturales

de una acción no son ya naturales, si no que se fantasea que sean

influidas por conceptos fantasmas de la superstición, por Dios, por

espíritus, por almas, como consecuencias puramente morales, con

premio castigo, indicación, medio de educación, es destruida la premisa

de la ciencia y se ha cometido el mayor delito contra la humanidad, fue

inventado para hacer imposible la ciencia, la civilización y el

ennoblecimiento del hombre; el sacerdote domina gracias a la invención

del pecado.

50

Al llegar a este punto no puedo prescindir de una sicología de la fe

del creyente, a favor, como es justo, de los creyentes. Si tampoco faltan

hoy personas que ignoran cuán indecoroso es el ser creyente – o

cómo esto es un signo de decadencia, de falta de falta de voluntad de

vivir–, ya se sabrá mañana. Mi voz llega incluso los duros de oído.

Parece, si no he comprendido mal, que llama la prueba de la fuerza.

La fe nos hace felices: luego es verdadera. Ante todo, se podría objetar

aquí que la felicidad tampoco está demostrada, sino que no es mas que

una promesa: la felicidad va unida a las :condiciones de la fe: hay que

ser feliz porque se cree...

Pero ¿cómo se puede demostrar que efectivamente su cede lo que

el sacerdote promete al creyente en un más allá inaccesible a todo

control? La presunta prueba de la fuerza es, por consiguiente, a su vez

la creencia en que no faltará aquel efecto que se nos promete por la fe.

Aderezado en una fórmula: "yo creo que la fe nos hace felices; por

consiguiente, la fe es verdadera". Pero con esto estamos ya al cabo de

la calle. Aquel por consiguiente es el absurdo mismo tomado como

criterio de verdad.

Pero supongamos, con alguna indulgencia, que esté demostrado

que la fe asegura la felicidad (que la felicidad no es sólo deseada, no es

sólo prometida de labios, un tanto sospechosos, de los sacerdotes): ¿fue

nunca la felicidad -o para hablar técnicamente, el placer- una prueba de

la verdad? Dista tanto de serlo que casi es lo contrario: en todo caso es

la más vehemente sospecha contra la "verdad", cuando sentimientos de

placer toman la palabra a la pregunta: ¿qué es la verdad? la prueba del

placer es una prueba para el placer, nada mas. ¿De dónde se podrá

sacar que precisamente los juicios verdaderos causan mayor placer que

los falsos, y que, de conformidad con una armonía preestablecida, llevan

necesariamente consigo sentimientos placenteros? La experiencia de

todos los espíritus severos y profundos enseña la contrario: Para

conquistar la verdad hay que sacrificar casi todo lo que es grato a

nuestro corazón, a nuestro amor, a nuestra confianza en la vida. Para

ello es necesario grandeza de alma: el servicio de la verdad es el más

duro de todos los servicios. ¿Qué significa ser probo en las cosas del

espíritu? Significa ser severos con nuestro propio corazón, despreciar los

bellos sentimientos y formarse una conciencia de cada mente...

51

Una breve visita a un manicomio nos enseña con suficiente

claridad que la fe en ciertas circunstancias hace hombres felices, que la

felicidad no hace de una idea fija una idea verdadera, que la fe no

transporta las montañas, sino que coloca montañas donde no las hay.

Esto no convence a un sacerdote, - porque éste niega por instinto que la

enfermedad sea una enfermedad y el manicomio un manicomio. El

cristianismo tiene necesidad de la enfermedad, casi como la Grecia tenía

necesidad de un exceso de salud: hacer enfermos es la verdadera

intención recóndita de todo el sistema de salvación propio de la Iglesia.

Y la Iglesia misma, ¿no es el manicomio católico como último ideal? ¿La

tierra en general, como manicomio? El hombre religioso, cual le quiere la

Iglesia, es un decadente típico; el momento en que una crisis religiosa

se posesiona de un pueblo es siempre caracterizado por epidemias

nerviosas; el mundo interno del hombre religioso se parece al mundo

interior de los sobreexcitados y de los agotados, hasta el punto de

confundirse con él; los más elevados estados de ánimo que el

cristianismo ha colocado sobre la humanidad como valores supremos,

son formas epileptoides: la Iglesia ha santificado solamente a locos o a

grandes impostores in majorem dei honorem... Yo osé una vez definir

todo el training cristiano de la expiación y de la redención (hoy

estudiado especialmente en Inglaterra) como una locura circular

producida metódicamente, como es natural sobre un terreno ya

preparado, o sea fundamentalmente morboso. Nadie es libre de llegar a

ser cristiano: no se convierte la gente al cristianismo, hay que estar

bastante enfermo para el cristianismo...

Nosotros, que tenemos el valor de la salud y también del

desprecio, ¡cuánto derecho tenemos a despreciar una religión que

enseñó a comprender mal el cuerpo, que rehúsa librar a éste de la

superstición sobre el alma! ¡que hace un mérito de la falta de

alimentación! ¡que combate en la salud una especie de enemigo, de

diablo, de tentación!; ¡que se persuadió de que es posible llevar un alma

perfecta en un cuerpo cadavérico, y a este fin debió tomarse una nueva

concepción de la perfección, una criatura pálida, enfermiza, idiotamente

fanática, la dicha santidad, la santidad que es simplemente una serie de

síntomas de un cuerpo empobrecido, enervado, irremediablemente

lesionado!...

El movimiento cristiano como movimiento europeo es, a priori, un

movimiento colectivo de los elementos de desecho y de descarte de

todo género (los cuales quieren llegar con el cristianismo al poder). No

expresa el ocaso de una raza, es un agregado de formas de decadencia

provenientes de todo lugar, las cuales se reúnen y se buscan. No es,

como se cree, la corrupción de la antigüedad misma, de la noble

antigüedad que hizo posible el cristianismo; nunca se combatirá con

suficiente saña el idiotismo erudito que aún sostiene una cosa

semejante. En la época en que las capas sociales enfermizas y dañadas

del chandala se cristianizaron en todo el imperio romano, el tipo

opuesto, la nobleza, existía precisamente en su forma más hermosa y

más dura. El gran número alcanzó el poder: el democratismo de los

instintos cristianos venció... El cristianismo no fue nacional, no se

concretó a una raza, se dirigió a todos los desheredados de la vida;

encontró en todas partes sus aliados. El cristianismo tiene en su base el

rencor de los enfermos, dirige sus instintos contra los sanos, contra la

salud. Todo lo que está bien constituido, todo lo que es altivo, orgulloso,

sobre todo la belleza, lastima sus ojos y sus iodos. Recordaré, una vez

más, la inestimable frase de Pablo: “Lo que es débil a los ojos del

mundo, lo que es loco para el mundo, lo que es innoble y despreciable

para el mundo, fue elegido por Dios"; ésta fue la fórmula, in hoc signo

llegó la decadencia.

Dios en la cruz, ¿todavía no se puede comprender el terrible

pensamiento oculto en este símbolo? Todo lo que es pensamiento, todo

lo que esta suspendido de una cruz es divino... Todos nosotros estamos

suspendidos de una cruz, por consiguiente, todos nosotros somos

divinos... Nosotros solos somos divinos... El cristianismo fue una

victoria, por él pereció una mentalidad más noble; el cristianismo ha

sido hasta hoy la más grande desgracia de la humanidad.

52

fil cristianismo está también en contradicción con toda buena

constitución intelectual: sólo puede valerse de la razón enferma como

razón cristiana, toma el partido de todo lo que es idiota, lanza la

maldición sobre el espíritu, sobre la soberbia del espíritu sano. Como la

enfermedad pertenece a la esencia del cristianismo, también el estado

típico de ánimo cristiano, la fe, debe ser un forma de enfermedad, y

todos los caminas rectos, honrados, científicos, que conducen al

conocimiento deben ser refutados por la Iglesia como caminos

prohibidos. Ya la duda es un pecado... La falta completa de limpieza

psicológica en el sacerdote --que se revela en su mirada-- es un

fenómeno y una consecuencia de la decadencia: obsérvese de un lado

las mujeres histéricas y de otro los niños de constitución raquítica, y se

verá que, ordinariamente, la falsedad instintiva, el placer de mentir por

mentir, son manifestaciones de decadencia. La fe significa no querer

saber qué es la verdad. El pietista, el sacerdote de ambos sexos, es

falso porque es un enfermo: su instinto exige que la verdad no tenga

razón en ningún punto.

"Lo que nos hace enfermos es bueno; lo que proviene de la

abundancia, del exceso, del poder, es malo"; así piensa el creyente. Yo

adivino a todo teólogo predestinado por la esclavitud a la mentira. Otro

indicio del teólogo es su incapacidad para la filología. Por filología debe

entenderse aquí, en sentido muy general, el arte de leer bien; de saber

interpretar los hechos sin falsearlos. Con interpretaciones; sin perder,

por el deseo de comprender, la prudencia, la paciencia, la finura. La

filología como ephexis en la interpretación; ya se trate de libros o de

noticias, de periódicos, de destinos o de hechos meteorológicos, para no

hablar de la salvación del alma...

El modo que un teólogo, ya se encuentre en Berlín o en Roma,

interpreta una palabra de la Escritura o un acontecimiento; una victoria

del ejército nacional, por ejemplo, bajo la alta luz de los salmos de

David, es siempre de tal manera audaz que un filólogo le hace perder la

paciencia. ¿Y qué decir cuando los pietistas y otras vacas de Suavia

justifican su miserable existencia cotidiana con el dedo de Dios, y de él

hacen un milagro de la gracia, de la providencia; un milagro de santa

experiencia? El más modesto empleo del espíritu, para no decir de la

decencia, deberla llevar a estos intérpretes a persuadirse de la completa

puerilidad e indignidad de semejante abuso del dedo de Dios. Si se

tuviese en el cuerpo una medida de piedad, por pequeña que fuera, un

Dios que nos cura oportunamente de un resfrío o que nos hace entrar en

el coche en el momento justo que estalla un gran aguacero, debería ser

un Dios tan absurdo que, si existiese, debería ser abolido. Un Dios cual

mensajero, como cartero, como mercader, es en el fondo una palabra

para indicar la más estúpida especie de todas las casualidades... La

Divina providencia, La “divina providencia”, tal como continúa creyendo

hoy en ella aproximadamente una tercera parte de la “Alemania culta”,

sería una objeción tan fuerte contra Dios, que no se la podría imaginar

mayor. ¡Y en todo caso, es una objeción contra los alemanes!...

53

Es tan falso que los mártires sufran algo por la verdad de una

cosa, que yo me atrevería a negar que jamás un mártir haya tenido

nunca nada que ver con la verdad. En el tono en que un mártir lanza a

la faz del mundo su convicción, se manifiesta ya un grado tan bajo de

probidad intelectual, tal obtusidad para el problema de la verdad, que

nunca hace falta refutar a un mártir. La verdad no es cosa que uno

posea y otro no: sólo ciudadanos o apóstoles de ciudadanos a la manera

de Lutero pueden pensar así en la verdad. Se puede tener seguridad de

que, según el grado de conciencia en las cosas del espíritu, la capacidad

de decidir, la decisión en este punto será siempre mayor. Ser

competente en cinco cosas y rehusar delicadamente ser competente en

lo demás... La verdad, como entiende esta palabra todo profeta, todo

librepensador, todo socialista, todo hombre de Iglesia, es una perfecta

prueba del hecho de que ni siquiera ha comenzado aquella disciplina del

espíritu y aquella superación de si mismo que es necesaria para

encontrar cualquier verdad, por mínima que sea.

Los mártires, dicho sea de pasada, fueron una gran desgracia en

la historia, sedujeron... La conclusión de todos los idiotas, comprendidas

las mujeres y el pueblo, de que tenga valor una causa por la cual

alguien afronta la muerte (o una causa que, como el cristianismo

primitivo, engendra epidemias de gentes que corren a la muerte), esta

conclusión dificultó indeciblemente la investigación, el espíritu de la

investigación y de la circunspección. Los mártires hicieron daño a la

verdad... Hoy mismo basta una cierta crueldad de persecución para

crear un nombre honorable a cualquier sectarismo carente en si de

valor. ¿Cómo? ¿Cambia el valor de una causa él hecho de que alguien

exponga por ella la vida? Un error que llega a ser honorable es un error

que posee un hechizo más para seducir: ¿creéis vosotros, señores

teólogos, que vamos a daros ocasión de haceros mártires por vuestra

mentira? Se refuta una cosa poniéndola cuidadosamente en hielo: así se

refuta también a los teólogos...

Ésta fue, precisamente, en la historia del mundo la estupidez de

todos los perseguidores: que dieron apariencia de honorabilidad a la

causa de los adversarios, que les hicieron el don del hechizo, del

martirio... Aun hoy la mujer se pone de rodillas ante un error, porque se

le ha dicho que alguien murió por este error en la cruz. ¿Es, pues, la

cruz un argumento? Pero sobre todas estas cosas hay uno que ha dicho

la palabra de que había necesidad desde hace miles de años:

Zaratustra.

- "Estos escribieron signos de sangre sobre la senda que

recorrieron, y su locura enseñó que con la sangre se demuestra la

verdad.

"Pero la sangre es el peor testimonio de la verdad; la sangre

envenena la más pura doctrina y la cambia en locura y odio de los

corazones.

"Y si alguien corre el fuego por su doctrina, ¿qué prueba esto? Más

tarde es que la propia doctrina surge del propio incendio"1.

54

No nos dejemos engañar: los grandes espíritus son escépticos.

Zaratustra es un escéptico. La fortaleza, la libertad proveniente de la

fuerza y del exceso de fuerza del espíritu se demuestra mediante el

escepticismo. Los hombres de convicciones no merecen ser tomados en

consideración para todos los principios fundamentales de valor y no

valor. Las convicciones son prisiones. Los convencidos no ven bastantes

lejos, no ven por debajo de si; pero para poder hablar de valor y no

valor se deben mirar quinientas convicciones por abajo de sí detrás de

sí... Un espíritu que apetezca cosas grandes y que quiera también los

medios para conseguirlas, es necesariamente escéptico. La libertad de

toda clase de convicciones forma parte de la fuerza, la facultad de mirar

libremente... La gran pasión, la base y la potencia del propio ser, aún

más iluminada y más despótica que él mismo, toma todo su intelecto a

su servicio: nos limpia de escrúpulos; nos da el valor hasta de usar

medios impíos, en ciertas circunstancias nos concede convicciones. La

convicción puede ser medio; muchas cosas se consiguen sólo por medio

de una convicción. La gran pasión no se somete a ellas, se sabe

soberana.

Viceversa, la necesidad de creer, la necesidad de un absoluto en el

sí y en el no, el carlylismo, si se me permite la expresión, es una

necesidad dé los débiles. El hombre de la fe, el creyente de toda género,

es necesariamente un hombre dependiente, un hombre que no puede

ponerse como fin, que no puede en general poner fines sacándolos de

sí. El creyente no se pertenece a si mismo, sólo puede ser un medio,

debe ser empleado, tiene necesidad de alguien que se valga de el. Su

instinto atribuye el supremo honor a la moral de la despersonalización, a

ésta le persuade todo: su habilidad, su experiencia, su vanidad. Toda

especie de fe es una expresión de despersonalización, de renuncia de sí

mismo... Si pensamos cuán necesario es a la mayor parte de los

hombres un regulador que les ligue y les fije desde el exterior, y cuánto

la constricción, o en sentido más elevado, la esclavitud, es la única y

última condición en que prospera el hombre débil de voluntad, y

especialmente la mujer, se comprende también la convicción o fe. El

hombre de convicciones tiene en la fe su espina dorsal. No ver muchas

1 “Así Hablaba Zaratustra”, ii, 24.

cosas, no sentirse cautivo de nada, ser siempre hombre de partido,

tener una óptica severa y necesaria en todos los valores, todo esto es

condición de la existencia de semejante especie de hombres. Pero con

esto se es lo contrario, el antagonista del veraz, de la verdad... El

creyente no es libre de tener en general una conciencia para el

problema de verdadero y no verdadero: el ser leales en este punto sería

pronto su ruina. La dependencia patológica de su óptica hace del

hombre convencido un fanático --Savonarola, Lutero, Rousseau,

Robespierre. Saint-Simon--, el tipo opuesto del espíritu fuerte y libre.

Pero las grandes actitudes de estos espíritus enfermos, de estos

epilépticos de la idea, impresionan a la masa; los fanáticos son

pintorescos, la humanidad prefiere ver actitudes a oír argumentos...

55

Demos un paso más en la psicología de la convicción, de la fe. Ya

durante largo tiempo he invitado yo a considerar si las convicciones no

son enemigas más peligrosas de la verdad que las mentiras --Humano,

demasiado humano, I, aforismo 483--. Ahora quisiera plantear la

pregunta decisiva: ¿Existe en general una contradicción entre la

convicción y la mentira? Todos creen que si, pero ¡qué no cree la gente!

Toda convicción tiene su historia, sus formas previas, sus errores; se

convierte en convicción después de mucho tiempo de no serlo, después

de haber sido durante largo tiempo apenas tal convicción. ¿Cómo? ¿No

podría también existir la mentira en estas formas embrionarias de la

convicción? Algunas veces sólo hubo necesidad de un cambio de

persona: en el hijo llega a ser convicción lo que en el padre era todavía

mentira. Por mentira entiendo yo no querer ver una cosa que se ve, no

querer verla en el modo que se la ve; no tiene importancia el hecho de

que la mentira se realice ante testigos o sin testigos, la mentira más

común es aquella con la que nos engañamos a nosotros mismos; mentir

a los demás es relativamente el caso excepcional.

Ahora bien, este negarse a ver lo que se ve, este no querer ver en el

modo que se ve una cosa, es casi la primera condición de todos los que

forman un partido, en cualquier sentido; el hombre de partido se hace

necesariamente un hombre que miente. Por ejemplo, los historiadores

alemanes están convencidos de que Roma fue el despotismo, que los

alemanes han traído al mundo el espíritu de libertad. ¿Qué diferencia

hay entre esta convicción y una mentira? ¿Nos podríamos asombrar si

por instinto todos los partidos, aun el partido de los historiadores

alemanes, tuvieran en la boca las grandes frases de la moral, si la moral

sobrevive casi sólo porque el hombre de partido de cualquier género

tiene necesidad de ellas a cada instante? “Ésta es nuestra convicción,

Nosotros la profesamos a la faz de todo el mundo, vivimos y morirnos

por ella – ¡respetad a todo el que tiene convicciones!" –; cosas de esta

índole he oído yo hasta en boca de los antisemitas. ¿Al contrario,

señores míos! Un antisemita no es más respetable por el hecho de que

mienta sistemáticamente... Los sacerdotes, que en tales cosas son más

sutiles y comprenden perfectamente la objeción implícita en el concepto

de convicción, o sea de la mentira sistemática, porque va dirigida a un

fin, han heredado de los hebreos la habilidad de introducir en este lugar

la idea de Dios, voluntad de Dios, revelación divina. El mismo Kant, con

su imperativo categórico, se encontró en el mismo caso: aquí su razón

se hizo práctica.

Hay problemas en los que la decisión sobre la verdad o falsedad

que contienen no está concedida al hombre: todos los más elevados

problemas, todos los sublimes problemas de valor se encuentran más

allá de la razón humana... Comprender los limites de la razón, esto es

precisamente la filosofía... ¿A qué fin concedió Dios al hombre la

revelación? ¿Habría hecho cosa superflua? El hombre no puede saber

por si mismo que es el bien y el mal: por eso Dios le enseñó su

voluntad... Moraleja: el sacerdote no miente, no existe el problema de

verdadero o no verdadero en las cosas de que hablan los sacerdotes;

estas cosas no permiten mentir. Porque para mentir se debería poder

decidir qué es lo verdadero; pero el hombre no puede hacer esto: por

consiguiente, el sacerdote no es mas que el interprete de Dios.

Semejante silogismo de los sacerdotes no es simplemente judaico

y cristiano; el derecho de mentir y la habilidad de la revelación son

propios del tipo sacerdote, tanto de los sacerdotes de la decadencia

como de los del paganismo (paganos son aquellos que dicen si a la vida,

para los cuales Díos es la palabra para decir si a todas las cosas). La ley,

la voluntad de Dios, el libro sagrado, la inspiración, son sólo palabras

para indicar las condiciones en las cuales el sacerdote adquiere el poder,

por las cuales conserva su poder; estos conceptos se encuentran en el

fondo de todas las organizaciones sacerdotales, de todas las

formaciones sacerdotales y filosófico-sacerdotales. La santa mentira es

común a Confucio, al Código de Manú, a Mahoma, a la Iglesia cristiana;

no falta en Platón. La verdad está aquí: estas palabras, doquiera que

son pronunciadas, significan: el sacerdote miente...

56

Finalmente, es importante el fin por el cual se miente. Mi objeción

contra los medios empleados por el cristianismo es ésta: que en él

faltan los fines santos. Sólo fines malos: envenenamiento, calumnias,

negación de la vida, desprecio del cuerpo, envilecimiento y corrupción

del hombre mediante el concepto de pecado; por consiguiente, también

sus medios son malos.

Ya leo con sentimiento opuesto el Código de Manú, obia

incomparablemente más intelectual y superior: sería un pecado contra

el Espíritu el nombrarle juntamente con la Biblia. Pronto se comprende

por qué: porque tiene detrás de si una verdadera filosofía; la tiene en sí,

y no solamente un judaísmo maloliente, mezcla de rabinismo y de

superstición: da a morder algo, hasta al psicólogo más estragado. No

olvidemos lo principal, la diferencia fundamental de toda especie de

Biblia; con el Código de Manú, las clases nobles, los filósofos y los

guerreros conservan su poder sobre las masas: por todas partes valores

nobles, un sentido de perfección, una afirmación de la vida, un

sentimiento triunfal de satisfacción de sí mismo y de la vida, sobre todo

el libro brilla el sol. Todas las cosas sobre las cuales el cristiano

desahoga su inagotable vulgaridad, por ejemplo, la generación, la

mujer, el matrimonio, son tratadas aquí seriamente, con respeto, con

amor y confianza. ¿Cómo poner en manos de las mujeres y de los niños

un libro que contiene aquellas abyectas palabras: "Para evitar la

prostitución que tenga cada uno una mujer propia y cada mujer un

hombre...: es mejor casarse que abrasarse?" Y ¿se puede ser cristiano

siendo así que con el concepto de la inmaculada concepción el

nacimiento del hombre es cristianizado, esto es, maculado?...

Yo no conozco libro alguno en que se diga a la mujer tantas cosas

buenas y tiernas como en el Código de Manú; aquellos viejos santones

tratan a la mujer con una gracia y delicadeza que acaso no ha sido

superada nunca. "La boca de una mujer – se lee allí –, el seno de una

joven, la oración de un niño, el humo del sacrificio, son siempre puros;”

Y en otro lugar: "No hay nada mas puro que la luz del sol, la sombra de

una vaca, el aire, el agua, el fuego y la respiración de una noven." Un

último pasaje, que es quizá también una santa mentira: "Todas las

aberturas del cuerpo por encima del ombligo son puras, las de debajo

son impuras. Sólo en la virgen es puro todo el cuerpo."

57

Se toma en flagrante la insanía de los medios de que se vale el

cristiano cuando se compara el fin del cristianismo con el del Código de

Manú; cuando se pone de manifiesto este contraste de fines. El critico

del cristianismo no puede menos de hacerle despreciable. Un Código

como el de Manú, nace como nace todo buen Código: resume la

experiencia, la sabiduría y la moral experimental de largos milenios;

concluye, no crea. La premisa de una codificación de este género es el

juicio que los medios con que crear autoridad a una verdad conquistada

lentamente y a caro precio sean profundamente diversos de aquellos por

los que se podría demostrar aquella verdad. Un Código no relata nunca

la utilidad, las razones, la casuística de los precedentes de una ley:

porque con ello perdería el tono imperativo, el tú debes, la condición

para ser obedecido. El problema estriba precisamente en esto.

En un cierto punto de la evolución de un pueblo, la clase más

juiciosa, o sea la que sabe mirar atrás y a lo lejos, declara establecida la

práctica según la cual se debe o se puede vivir.

El fin de esta clase es hacer una recolección lo más posible rica y

constante de los tiempos de experimentación y de las malas

experiencias. Ante todo, de lo que nos debemos guardar es de la

continuación del experimento, de la preexistencia de un estado fluido de

valores, del indagar, del elegir, del criticar los valores hasta el infinito.

Contra esto se alza un doble muro; ante todo la revelación, o sea la

afirmación de que la razón de aquellas leyes no es de origen humano,

no ha sido buscada y encontrada lentamente entre errores, sino que

ésta, como de origen divino, es completa, perfecta, sin historia, un don,

un milagro, simplemente comunicada... En segundo lugar, la tradición, o

sea la afirmación de que la ley existía ya desde tiempo antiquísimo, y

que el ponerla en duda sería contrario a la piedad, seria un delito contra

los antepasados. La autoridad de la ley se funda en estas dos tesis: Dios

la dio, los antepasados la observaron.

La razón superior de semejante procedimiento se encuentra en la

intención de constreñir a la conciencia a que se retire, paso a paso, de la

vida reconocida por justa (o sea demostrada por una experiencia

enorme y sutilmente tamizada), de modo que se consiga el perfecto

automatismo del instinto; esta premisa de todo género de maestría y de

perfección en el arte de la vida. Fijar un Código a la manera, de Manú

significa brindar a un pueblo la facultad de hacerse maestro, de llegar a

ser perfecto, de inspirar al supremo arte de vida. "A tal fin hay que

hacerle inconsciente"; tal es el fin de toda santa mentira.

La ordenación de las castas, la ley suprema y dominante es sólo la

sanción de una ordenación natural, de una ley natural de primer orden,

sobre la cual no tiene poder ningún arbitrio, ninguna idea moderna. En

toda sociedad sana se distinguen entre si, condicionándose

recíprocamente, tres tipos, que fisiológicamente tienen una gravitación

distinta, cada uno de los cuales tiene su propia higiene, un campo de

trabajo propio, una cualidad propia de sentimientos de la perfección y

de la maestría. La naturaleza y no Manú es la que separa a los hombres

que dominan por su entendimiento, por la fuerza de los músculos o del

carácter, de aquellos que no se distinguen por ninguna de estas cosas,

de los mediocres; estos últimos constituyen el mayor número, los otros

son la flor de la sociedad. La clase más alta – yo la llamo los poquísimos

– por ser perfecta tiene también los privilegios correspondientes a los

poquísimos: entre los cuales está el representar la felicidad, la belleza,

la bondad en la tierra. Únicamente a los hombres más intelectuales les

es permitida la belleza: sólo en ellos no es debilidad la bondad.

Pulchrum est paucorum hominum; la belleza es un privilegio. Nada es

menos permitido a que las maneras feas o una mirada pesimista; una

mirada que afea, o una indignación ante el aspecto de conjunto de las

cosas. La indignación es el privilegio del chandala; e igualmente el

pesimismo. El mundo es perfecto; así habla el instinto de los más

intelectuales, el instinto que afirma: la imperfección, las cosas de todo

género que estén por bajo de nosotros, la distancia, el pathos de la

distancia, el chandala mismo forma parte también de esta perfección.

Los hombres más intelectuales, como son fuertes, encuentran su

felicidad allí donde otros encontrarían su ruina: en el laberinto, en la

dureza consigo mismos y con los demás, en el experimento: su goce

consiste en vencerse a si mismos; el ascetismo es en ellos necesidad,

instinto, y para ellos es un recreo jugar con vicios que destruirían a

otros... El conocimiento es una forma del ascetismo.

Estos son la especie más honorable de hombres: esto no excluye

que sean la especie más serena y más amable. Dominan, no porque

quieran, sino porque existen; no les es lícito ser los segundos. Los

segundos: tales son los guardianes del derecho, los administradores del

orden y de la seguridad, las nobles guerreros y sobre todo el rey

considerado como la más alta fórmula del guerrero, del juez y del

conservador de la ley. Los segundos son los ejecutores de los

intelectuales; la cosa más próxima a ellos, los que les quitan todo lo que

es grosero en el trabajo de dominación, su séquito, su mano derecha,

sus mejores discípulos. En todo esto, lo repetimos, no hay nada de

arbitrario, nada de fatal; lo que es diverso es artificial, entonces se hace

daño a la naturaleza...

La ordenación de las castas, la jerarquía, formula solamente la ley

suprema de la vida misma; la separación de los tres tipos es necesaria

para la conservación de la sociedad, para hacer posibles tipos más altos

y altísimos; la desigualdad de los derechos es precisamente la condición

para que haya derechos en genero. Un derecho es un privilegio. Según

su modo de ser cada cual tiene su privilegio. No despreciamos los

derechos de los mediocres. La vida es siempre más dura conforme se va

elevando, aumenta el frío, aumenta la responsabilidad. Una gran

civilización es un pirámide: sólo puede vivir en un terreno amplio, tiene

como primera condición una mediocridad fuerte y sanamente

consolidada. El oficio, el comercio, la agricultura, la ciencia, gran parte

del arte, en una palabra, todo el complejo de la actividad profesional se

armoniza únicamente con la moderación en el poder y en el desear;

estaría fuera de lugar entre las excepciones, el instinto que le es propio

contradiría tanto el aristocratismo como el anarquismo. Para ser una

utilidad pública, una rueda, una función, es necesario un destino

natural: lo que hace de los hombres máquinas inteligentes no es la

sociedad, no es el género de felicidad de que son simplemente capaces

la mayor parte de los hombres. Para los mediocres, ser mediocres, es

una felicidad: la maestría en una sola cosa, la especialidad es para loa

mediocres un instinto natural. Sería totalmente indigno de un espíritu

profundo ver ya una objeción en la mediocridad en sí. Es, por el

contrario, la primera cosa necesaria para que pueda haber excepciones;

una alta civilización tiene por condición la mediocridad. Sí el hombre de

excepción maneja precisamente a los mediocres con manos más

delicadas que las que emplea para manejarse él y a sus iguales, ésta no

es sólo una cortesía del corazón; es simplemente su deber... ¿A

quiénes odio yo más entre la plebe moderna? A la plebe socialista, a los

apóstoles de los Tschandala que minan en el obrero el instinto, el goce,

el sentimiento de contentarse con su propia existencia pequeña, que le

hacen envidioso, que le enseñan la venganza... La injusticia no se

encuentra nunca en la desigualdad de derechos; se encuentra en la

exigencia de derechos iguales... ¿Qué es lo malo? Pues ya lo he dicho:

todo la que nace de la debilidad, de la envidia, la de venganza. El

anarquista y el cristiano tienen un mismo origen.

58

En realidad, el fin por que se miente constituye una diferencia:

según que con este fin se quiera conservar o destruir. Se puede instituir

una igualdad perfecta entre el cristiano y el anarquista: su objeto, su

instinto, tiende solamente a la destrucción. Basta leer la historia para

sacar de ella la prueba de esta afirmación: la historia la presenta con

terrible claridad. Ya hemos aprendido a conocer un Código religioso que

tiene por objeto perpetuar la más alta condición de prosperidad de la

vida, esto es, una gran organización de la sociedad; el cristianismo

encontró su misión en poner término precisamente a tal organización,

porque en ella la vida prosperaba. Con esto, los resultados de la razón

durante largas épocas de experiencia y de incertidumbre debían ser

empleados para una remota utilidad, y la cosecha debía ser tan grande,

tan rica, tan completa como fuera posible: aquí, por el contrario, la

cosecha fue envenenada por la noche... Lo que existía aere perennius, el

imperium romanum, la más grandiosa forma de organización en

circunstancias difíciles hasta ahora realizada, en comparación con la cual

todo lo anterior, todo lo posterior es artificio, chapucería, diletantismo;

aquellos santos anarquistas se impusieron el religioso deber de

destruirlo, de destruir el mundo, esto es, el imperium romanum, hasta

que no quedase piedra sobre piedra, hasta que los germanos y otros

rudos campesinos se hicieron dueños de él. El cristiano y el anarquista,

ambos decadentes, ambos incapaces de obrar de otro modo que

disolviendo, envenenando, entristeciendo, chupando sangre; ambos

poseídos del instinto del odio mortal contra todo lo que existe, lo que es

grande, lo que dura, lo que promete un porvenir a la vida... El

cristianismo fue el vampiro del imperium romanum; una noche hizo

inconsciente la obra enorme de los romanos, la de conquistar el terreno

para una gran civilización que tuviera para si el tiempo.

¿No se comprende todavía? El imperium romanum que nosotros

conocemos, que la historia de las provincias romanas nos muestra cada

vez mejor, esta admirable obra de arte de gran estilo, fue un comienzo,

su construcción estaba calculada para demostrar su bondad en miles de

años; hasta hoy no se construyó nunca así, ni siquiera se sonó nunca

construir en igual medida sub specie aeterni.

Esta organización era bastante sólida para soportar malos

emperadores: la calidad de las personas no tiene nada que ver en estas

cosas; primer principio de toda gran arquitectura. Pero este principio no

fue bastante sólido contra la más corrompida especie de corrupción,

contra los cristianos... Este oculto gusano, que en la noche, en la niebla

y en el equivoco se insinuaba entre todos los individuos y quitaba a todo

individuo la seriedad para las cosas verdaderas, el instinto en general

para la realidad, esta banda vil, afeminada y dulzona, fue poco a poco

haciendo extrañas a las almas a aquella prodigiosa construcción, esto

es, aquellas naturalezas preciosas, virilmente nobles, que en la causa de

Roma vieron su propia causa, su propia seriedad, su propio orgullo. La

socarronería de los hipócritas, el secreto de los conventículos, conceptos

sombríos como infierno, sacrificio del inocente, unio mystica al beber la

sangre, sobre todo el fuego de la venganza lentamente avivado, de la

venganza del chandala; esto venció a Roma, la misma especie de

religión a la cual, en la forma en que preexistió, ya Epicuro le había

declarado la guerra. Léase a Lucrecio para comprender qué fue lo que

Epicuro combatió; no fue el paganismo, sino el cristianismo, o sea la

corrupción de las almas por obra del concepto de culpa, de castigo y de

inmortalidad. Combatió los cultos subterráneos, todo el cristianismo

latente; negar la inmortalidad fue ya una verdadera liberación. Y Epicuro

hubiera vencido, todo espíritu culto era epicúreo en el imperio romano,

entonces apareció Pablo... Pablo, el odio contra el mundo, el hebreo, el

hebreo errante por excelencia... Comprendió que con el pequeño

movimiento sectario cristiano, se podría, fuera del cristianismo, provocar

un incendio mortal, como con el símbolo de Dios en la Cruz se podría

reunir, para hacer con ello un poder enorme, todo lo que estaba abajo y

tenía secretas intenciones de revuelta, todo el conjunto de movimientos

anárquicos en el imperio. La salvación viene de los judíos. El

cristianismo fue una fórmula para superar y sumar los cultos

subterráneos de todas clases, el de Osiris, el de la Gran Madre, el de

Mitra, por ejemplo; en esta visión consistió el genio de Pablo. En este

punto su instinto fue tan seguro que puso en labios, y no sólo en labios

del Salvador, las ideas con que seducían las religiones de los chandalas,

haciendo descarada violencia a la verdad; y en hacer del Salvador una

cosa que pudiera comprenderla también un sacerdote de Mitra. Este fue

su momento de Damasco: comprendió que tenía necesidad de la

creencia en la inmortalidad para desacreditar el mundo, y que el

concepto de infierno vencería también de Roma, que con el más allá se

destruye la vida; .. Nihilista y cristiano son cosas que van de acuerdo...

59

De este modo fue anulada toda la labor del mundo antiguo: no

encuentro palabras con que expresar mis sentimientos ante un hecho

tan monstruoso. Y considerando que aquel trabajo era una preparación,

que precisamente entonces se echaban las bases para un trabajo de

milenios con granítica conciencia, repito que todo el sentido del mundo

antiguo fue destruido. ¿A que fin los griegos? ¿A qué fin los romanos?

Todas las condiciones de una docta cultura, todos los métodos científicos

existían ya, ya se había encontrado el gran arte, el incomparable arte de

leer bien; esta condición preliminar de una tradición de cultura, de la

unidad de la ciencia, la ciencia natural en unión con la matemática y la

mecánica, se encontraba en el mejor camino; el sentido de ha hechos.

el último y más precioso de todos los sentidos, tenía sus escuelas, su

tradición ya vieja de siglos. ¿Se comprende esto? Todo lo esencial se

habla encontrado, se estaba en condiciones de ponerse al trabajo; los

métodos, preciso es decirlo diez veces, son lo esencial, y son también la

cosa más difícil y lo que tiene contra sí, durante más tiempo, el hábito y

la pereza. Lo que nosotros hoy hemos reconquistado empleando

indecible violencia sobre nosotros mismos, porque todos teníamos aún

en cierto modo en el cuerpo los malos instintos, los instintos cristianos,

la mirada libre frente a la realidad, la mano circunspecta, la paciencia y

la seriedad en las cosas mínimas, toda la probidad del conocimiento,

existía ya cerca de dos milenios hace. Y además existía el tacto, el buen

gusto, el gusto delicado. No como adiestramiento de cerebros. No como

cultura alemana por estilo mazacote, sino como cuerpo, como gestos,

como instinto...; en una palabra, como realidad... ¡Todo en vano! ¡En

veinticuatro horas no quedó más que un recuerdo!

¡Griegos! ¡Romanos! ¡La nobleza del instinto, el gusto, la

investigación metódica, el genio de la organización y de la

administración, la creencia y la voluntad de un porvenir para el hombre,

el gran si a todas las cosas visibles en calidad de imperium romanum

visible a todos los sentidos, el gran estilo que no era ya simplemente

arte, sino que se había convertido en realidad, caridad, vida..., y no

sepultado en veinticuatro horas en virtud de un fenómeno natural! ¡No

destruido por los germanos y otros pueblos groseros, sino arruinado por

vampiros astutos, escondidos, invisibles, enemigos! No vencido, sino

chupado... ¡La oculta sed de venganza, la pequeña envidia elevada a

dueña! ¡Todo lo que es miserable, todo lo que sufre de si mismo, todo lo

que está animado de malos sentimientos, todo el mundo del ghetto que

brota de una vez del alma y sube a lo alto!

Léase cualquier agitador cristiano, por ejemplo, San Agustín, y se

comprenderá, se olerá que inmunda gente subió al poder. Nos

engañaríamos completamente si creyésemos que carecían de

entendimiento los jefes del movimiento cristiano: ¡Oh, eran hábiles,

hábiles hasta la santidad aquellos señores Padres de la Iglesia. Lo que

les faltaba era otra cosa muy distinta. La naturaleza los ha olvidado,

olvidó darles una modesta dote de instintos estimables, decorosos,

puros... Entre nosotros éstos no son ni siquiera hombres... Si el Islam

desprecia al cristianismo, tiene mil razones para ello: el Islam

presupone hombres...

60

E! cristianismo nos robó la cosecha de la civilización antigua, y

más tarde nos robó la cosecha de la civilización del Islam. El maravilloso

mundo morisco de cultura, en España, que en el fondo nos es mucho

más afín y habla a nuestros sentidos y a nuestro gusto mucho más que

Roma y Grecia, fue pisoteado (no digo por qué pies). ¿Por qué? Porque

era noble, porque debió su nacimiento a instintos viriles, porque

afirmaba la vid con los más raros y preciosos refinamientos de las

costumbres moriscas...

Más tarde los cruzados combatieron una cosa ante la cual les

hubiera sido mejor postrarse en el polvo, una civilización frente a la cual

hasta nuestro siglo XIX puede aparecer muy pobre, muy tardío.

Ciertamente, los cruzados querían hacer botín: el Oriente era rico...

Despojémonos de prejuicios: los cruzados fueron la más alta piratería y

nada más. La nobleza alemana, en el fondo nobleza de vikingos, se

encontró en su elemento con las cruzadas; la Iglesia sabia harto bien de

que modo se podía ganar a la nobleza alemana... La nobleza alemana,

que fue siempre lo que fueron los suizos, los mercenarios para la

Iglesia, siempre al servicio de los malos instintos de la Iglesia, estaba,

sin embargo, bien pagada... Precisamente con la ayuda de las espadas

tudescas, del valor y la sangre tudesca, condujo la Iglesia su guerra

mortal contra todo lo que es noble en la tierra.

Aquí se presenta una cantidad de preguntas dolorosas. La nobleza

alemana falta casi completamente en la historia de la cultura superior:

se adivina el motivo... Cristianismo, alcohol, los dos grandes medios de

corrupción... En si no se puede elegir entre cristianos e Islam, entre un

árabe y un hebreo. La decisión está ya hecha: nadie es libre de hacer

aquí una elección. O se es un chandala o no se es un chandala: "¡Guerra

a muerte a Roma! ¡Paz, amistad con el Islam!": así pensó, así hizo todo

espíritu libre, aquel genio entre los emperadores alemanes, Federico II.

¿Cómo? ¿Es que un alemán tiene que ser precisamente un genio, un

libre-pensador, para tener sentimientos decorosos? Yo no comprendo

cómo un alemán pudo nunca tener sentimientos cristianos...

61

Aquí es preciso volver a evocar un recuerdo que es aún cien veces

más penoso para los alemanes. Los alemanes han robado a la Europa la

última gran cosecha, la última cosecha que ha producido Europa, la del

Renacimiento. ¿Se comprende fácilmente, se quiere comprender que fue

el Renacimiento? Fue la transmutación de los valores cristianos, fue una

tentativa, hecha por todos los medios, con todos los instintos, con todo

el genio, para conducir a la victoria los valores contrarios, los valores

nobles... Hasta ahora no ha habido mas que esta gran guerra, hasta

ahora no ha habido posición de problemas más decisiva que la obrada

por el Renacimiento, mi problema es su problema...; ni tampoco ha

habido una forma de asalto más sistemática, más derecha, más

severamente desencadenada sobre todo el frente así como contra el

centro. Atacar en el punto decisivo, en la sede del cristianismo, poner

allí en el trono los valores nobles, o sea introducirlos en los instintos, en

las más profundas necesidades y deseos de los que tenían allí su sede...

Yo veo ante mi una posibilidad de fascinación y de encanto de aquellos,

completamente subterránea: me parece que esta posibilidad

resplandece en todos los estremecimientos con una belleza refinada,

que en ella obra un arte, tan divino, tan diabólicamente divino, que en

vano se encontraría a través de milenios una segunda posibilidad

semejante: veo un espectáculo tan rico de sentido, y, al mismo tiempo,

tan maravillosamente paradójico, que todas las divinidades del Olimpo

habrían prorrumpido en una carcajada inmortal: "¡César Borgia Papa!

¿Se me entiende? Pues bien: Esta habría sido la victoria que hoy yo solo

deseo... ; ¡con ésta el cristianismo quedaba abolido!...

¿Qué sucedió en cambio? Un fraile alemán, Lutero, llegó a Roma.

Este fraile, que tenla en el cuerpo todos los instintos vengativos de un

sacerdote fracasado, surgió en Roma contra el Renacimiento... En lugar

de comprender con profundo reconocimiento el prodigio acaecido, la

derrota del cristianismo en su sede, su odio supo sacar de aquel

espectáculo su propio sustento. El hombre religioso no piensa nunca

mas que en sí mismo.

Lutero vio la corrupción del papado, siendo así que se podía tocar

con la mano precisamente lo contrarío: la antigua corrupción, el

peccatum originale, el cristianismo no se sentaba ya en la silla Papal.

Por el contrario, se sentaba la vida, el triunfo de la vida. El gran si a

todas las cosas bellas, altas, audaces... Y Lutero restableció la Iglesia: la

atacó... El Renacimiento: un hecho sin sentido, un gran en vano. ¡Ah,

estos alemanes, cuanto nos han costado ya! Hacer todas las cosas

vanas: tal fue siempre la obra de los alemanes. La Reforma, Leibniz,

Kant y la llamada filosofía alemana; las guerras de liberación: el

imperio; cada vez fue reducida a la nada una cosa que ya existía, una

cosa irrevocable... Estos alemanes son mis enemigos, yo lo confieso; en

ellos desprecio yo toda especie de impureza de ideas y de valores, de

vileza frente a todo sincero si y no. Desde hace casi mil años han

confundido y embrollado todo lo que han tocado con sus dedos; tienen

en la conciencia hechas a medias, hechas por tres octavas partes, todas

las cosas de que la Europa padece; tienen también sobre su conciencia

la más impura especie de cristianismo que existe, la más insana. la más

irrefutable, el Protestantismo... Si no nos desembarazamos del

cristianismo, los alemanes tienen la culpa.

62

Con esto he llegado al fin y expreso mi juicio. Yo condeno el

cristianismo, yo elevo contra la Iglesia cristiana la más terrible de todas

las acusaciones que jamás lanzó un acusador. Para mi, es la más grande

de todas las corrupciones imaginables, tuvo la voluntad de la última

corrupción imaginable. La Iglesia cristiana no dejó nada libre de su

corrupción; de todo valor hizo un no valor, de toda verdad una mentira,

de toda probidad una bajeza de alma. Y todavía se atreven a hablarme

de los beneficios que ha reportado a la humanidad. Suprimir cualquier

miseria era cosa contraria a su más profundo interés: vive de miserias,

creó miserias para eternizarse... Por ejemplo, el gusano del pecado: la

Iglesia fue precisamente la que enriqueció a la humanidad con esta

miseria...

La igualdad de las almas ante Dios, esta falsedad, este pretexto

para los rencores de todos aquellos que tienen el ánimo abyecto, esta

idea que es un explosivo y que terminó por convertirse en una

revolución, idea moderna y principio de decadencia de todo el orden

social es dinamita cristiana... ¡Los beneficios humanitarios del

cristianismo! Éste hizo de la humanitas una contradicción consigo

misma, un arte de arruinarse a sí mismo, una voluntad de mentir a toda

costa, un desprecio y una repugnancia contra todos los instintos buenos

y honrados. Estas son para mí las bendiciones aportadas por el

cristianismo. El parasitismo como única práctica de la Iglesia; la Iglesia,

que con sus ideales anémicos, con sus idealidades de santidad, chupa

de la vida toda la sangre, todo el amor, toda la esperanza; el más allá

como voluntad de negar toda realidad; la cruz como signo de

reconocimiento por la más subterránea conjura que jamás ha existido,

conjura contra la salud, contra la belleza, contra el bienestar, contra la

bravura, contra el espíritu, contra la bondad del alma, contra la vida

misma...

Yo quiero escribir sobre todas las paredes esta eterna acusación

contra el cristianismo, allí donde haya paredes; yo poseo una escritura

que hace ver aun a los ciegos... Yo llamo al cristianismo la única gran

maldición, la única gran corrupción interior, el único gran instinto de

venganza, para el cual ningún medio es bastante venenoso, oculto,

subterráneo, pequeño; yo la llamo la única inmortal vergüenza de la

humanidad.

¡Y se computa el tiempo partiendo del dies nefastus con que

comenzó esta fatalidad, desde el primer día del cristianismo! ¿Y por qué

no mejor desde su último día? ¿Desde hoy? ¡Transmutación de todos los

valores!...

Federico Nietzsche, publicado en 1895

No hay comentarios:

-

INTERESANTES

¿QUIERES SALIR AQUI? ; ENLAZAME

-

Twitter

.

Etiquetas

h. p. lovecraft (122) relato (114) cuento (76) Stephen King (63) gotico (60) GIBRÁN KHALIL GIBRÁN (57) Robert Bloch (50) terror (48) lovecraft (46) guy de maupassant (44) Lord Dunsany (43) anne rice (39) horror (37) maupassant (37) scifi (35) Edgar Allan Poe (31) cuentos (28) ambrose bierce (27) Jorge Luis Borges (26) oscar wilde (26) los mitos de cthulhu (24) algernon blackwood (23) poema (23) ray bradbury (23) blood gothic (22) august derleth (21) dark (21) enlaces (21) 1ªparte (20) bloodgothic.blogspot.com (20) demonios (19) imagenes (19) poemas (19) 2ªparte (18) mario benedetti (18) vampiros (18) capitulo del necronomicon (17) h.p. lovecraft (17) poesia (17) relatos (16) Clark Ashton Smith (15) Horacio Quiroga (15) amanecer vudú (15) musica (15) alejandro dumas (14) becquer (13) blood (13) gothic (13) underground (13) Philip K. Dick (12) amor (12) charles dickens (12) fantasia (12) fredric brown (12) pulp (12) poe (11) EL BAR DEL INFIERNO (10) Howard Phillips Lovecraft (10) el vampiro (10) las mil y una noche (10) necronomicon (10) vampiro (10) Charles Bukowski (9) el hombre ilustrado (9) friedrich nietzsche (9) gibran khalil gibran (9) lilith (9) onirico (9) paul auster (9) subrealismo (9) terror onirico (9) victoriano (9) 2 (8) Andrés Díaz Sánchez (8) Fantasmagoría (8) Isaac Asimov (8) Lewis Carroll (8) Yukio Mishima (8) arte (8) cuento de amor (8) cuento gotico (8) diccionario (8) el extraño (8) fantasmas (8) franz kafka (8) king (8) psicodelicos (8) realidad (8) vamp (8) varios (8) videos (8) Bram Stoker (7) El Castillo de Otranto (7) Selección (7) autor novel (7) cthulhu (7) cuento corto (7) cuento onirico (7) demonologia (7) entrevista con el vampiro (7) guy (7) julio cortazar (7) mitos (7) novel (7) novela (7) oscuro (7) psi-ci (7) recopilacion (7) seleccion (7) sentimientos (7) shelley (7) tatuajes parlantes (7) un mundo feliz (7) 2ª parte (6) ALFRED BESTER (6) ANTON CHEJOV (6) Bestiario (6) Douglas Adams (6) LA VOZ DEL DIABLO (6) LAS BRUJAS DE MAYFAIR (6) RESIDENT EVIL (6) Rubén Darío (6) Selecciones (6) bukowsky (6) clive barker (6) crepusculo (6) cuento victoriano de amor (6) darknes (6) el paraiso perdido (6) el pasillo de la muerte (6) ficcion (6) john milton (6) la metamorfosis (6) mary (6) meyer stephenie (6) pandora (6) rammstein (6) ramsey campbell (6) realidad sucia (6) stephen (6) vampirismo (6) 3ªparte (5) ALEXANDRE DUMAS (5) ANGELES (5) ASÍ HABLÓ ZARATUSTRA (5) Charles Nodier (5) En busca de la ciudad del sol poniente (5) Flores de las Tinieblas (5) Lord des Morte (5) Marqués de Sade (5) aire frio (5) al azif (5) angel oscuro (5) aventuras (5) charles bukowsky (5) dioses (5) el cazador de sueños (5) el ceremonial (5) el demonio de la peste (5) el horla (5) gotica (5) henry kuttner (5) la casa del pasado (5) la hermandad negra (5) lavey (5) leyendas (5) libros (5) links (5) relato corto (5) wikipedia (5) Aldous Huxley (4) BRIAN W. ALDISS (4) CUESTION DE ETIQUETA (4) Drácula (4) Dylan Thomas (4) EL BESO SINIESTRO (4) EL RUISEÑOR Y LA ROSA (4) EL templo (4) ENTRADAS (4) Edmond Hamilton (4) Federico García Lorca (4) Historias de fantasmas (4) LIBROS DE LA UNIDAD (4) LOS MISERABLES (4) Las Mil y Una Noches (4) Los Fantasmas (4) Los Versos Satánicos (4) Poemas vampíricos (4) Poul Anderson (4) Richard Matheson (4) Robert E. Howard (4) Rudyard Kipling (4) Una Voz En La Noche (4) William Hope Hodgson (4) allan (4) anime (4) anonimo (4) avatars (4) chuck palahniuk (4) citas (4) colleen gleason (4) comentario (4) cuento gotico-victoriano (4) cyberia (4) de lo mejor de paul auster (4) diablos (4) donde cruzan los brujos (4) edgar (4) el diablo (4) el retrato de dorian gray (4) el sabueso (4) el wendigo (4) espiritus (4) fantastico (4) frankestein (4) frases (4) galeria (4) goticos (4) hechizos (4) historias (4) infierno (4) jorge fondebrider (4) la ciudad sin nombre (4) la hermosa vampirizada (4) letra (4) licantropia (4) los amados muertos (4) mito (4) muerte (4) saga vampiros (4) salman rushdie (4) schahrazada (4) twilight (4) victor hugo (4) voces de oscuridad (4) 1984 (3) 3 (3) 666 (3) A n n e R i c e (3) A r m a n d (3) AL ABISMO DE CHICAGO (3) ALGO LLAMADO ENOCH (3) Al otro lado del umbral (3) Alejandro Dolina (3) Apariciones de un Ángel (3) Arthur Machen (3) BOB SHAW (3) Brian Lumley (3) CRONICAS VAMPIRICAS 2 (3) Corto de Animación (3) Dan Brown (3) Días de ocio en el Yann (3) E. Hoffmann Price (3) E. T. A. Hoffmann (3) EL DESAFÍO DEL MAS ALLÁ (3) EL FANTASMA DE CANTERVILLE (3) EL HORROR OCULTO (3) EL LADRON DE CUERPOS (3) EL TEMPLO DEL DESEO DE SATÁN (3) EL TIEMPO ES EL TRAIDOR (3) El Espectro (3) El Libro Negro (3) El espectro de madam Crowl (3) El morador de las tinieblas (3) El príncipe feliz (3) Emisario Errante (3) En la cripta (3) Frank Kafka (3) Fritz Leiber (3) Ghost in the Shell (3) Giovanni Papini (3) Gitanjali (3) Hombre con manías (3) J. Ramsey Campbell (3) JOSEPH PAYNE BRENNAN (3) John Stagg (3) Jr. (3) LA BIBLIOTECA DE BABEL (3) LA CONFESIÓN (3) LA EXTRAÑA CASA EN LA NIEBLA (3) LA IGLESIA DE HIGH STREET (3) LA MARCA DE LA BESTIA (3) LA RISA DEL VAMPIRO (3) LAS RUINAS CIRCULARES (3) La Jaula (3) La Trilogía de Nueva York (3) Mercenarios del Infierno (3) Miguel Hernández (3) Palomos Del Infierno (3) Pío Baroja (3) Rafael Alberti (3) Thanatopia (3) Théophile Gautier (3) Tomás Moro (3) Un Sueño en un Sueño (3) abraham merrit (3) alas rotas (3) alien (3) alquimia (3) amuletos (3) angeologia (3) antiguas brujerias (3) antologia (3) apocalipsis (3) biografia (3) cain (3) carrie (3) charles baudelaire (3) cronicas vampiricas (3) cuento victoriano (3) cuentos del siglo XIX (3) danza macabra (3) dark . gotico (3) david langford (3) de profundis (3) definicion (3) el abismo en el tiempo (3) el alquimista (3) el demonio en la tierra (3) el exorcista II (3) el libro negro de alsophocus (3) el loco (3) el mono (3) el sacrifico (3) el superviviente (3) el vampiro estelar (3) ensayo (3) escritor novel (3) exorcismo (3) fabula (3) fabulas (3) filosofia (3) frank b. long (3) goth (3) gotic (3) guion (3) helena petrovna blabatsky (3) himno al dolor (3) historias de terror (3) inquisicion (3) introduccion (3) john baines (3) john william polidori (3) justine (3) la casa maldita (3) la casa tellier (3) la ciudad de los muertos (3) la llamada de cthulhu (3) la sombra fuera del espacio (3) la tumba (3) las flores del mal (3) legion (3) leyenda (3) lisa tuttle (3) lo innombrable (3) locura (3) lord byron (3) los brujos hablan (3) los gatos de ulthar (3) luna sangrienta (3) mail (3) martín s. warnes (3) maturin (3) mein teil (3) melmoth el errabundo (3) milowishmasterfox (3) neorealismo (3) nombres (3) nombres demoniacos (3) oscuros (3) pacto de sangre (3) pensamientos (3) poemas en prosa (3) poesias (3) polaris (3) que viene el lobo (3) rabindranat tagore (3) ratas (3) rimas (3) roald dahl (3) robert silverberg (3) rosenrot (3) rostros de calabera (3) satanismo (3) snake (3) sueño (3) suicidas (3) teatro (3) the cure (3) vida (3) vudu (3) yveline samoris (3) Ángeles y demonios (3) 1 (2) 4ªparte (2) A. Bertram Chandler (2) ABANDONADO (2) ALBERT FISH (2) Akira (2) Alfonso Linares (2) Algunos Poemas a Lesbia (2) Antonio Gala (2) Aparicion (2) Astrophobos (2) Ayer... hace tanto tiempo (2) BETHMOORA (2) Blade Runner (2) Brad Steiger (2) C. M. EDDY (2) CELEPHAÏS (2) CHICKAMAUGA (2) CONFESIONES DE UN ARTISTA DE MIERDA (2) CORAZONADA (2) Carrera Inconclusa (2) Charon (2) Christian Jacq (2) Clarimonda (2) Cowboy Bebop (2) Cyberpunk (2) Cómo Ocurrió (2) E D G A R A L L A N P O E (2) E. F. Benson (2) EL ASESINO (2) EL BAUTISMO (2) EL BESO (2) EL CABALLERO (2) EL CENTRO DEL INFIERNO (2) EL DESIERTO (2) EL DIABLO EN EL CAMPANARIO (2) EL EXORCISTA (2) EL FANTASMA Y EL ENSALMADOR (2) EL GOLEM (2) EL GRITO DEL MUERTO (2) EL JARDÍN DEL PROFETA (2) EL OTRO YO (2) EL PISO DE CRISTAL (2) EL PRESUPUESTO (2) EL RETRATO DE ROSE MADDER (2) EL SÉPTIMO CONJURO (2) EL VAGABUNDO (2) EL ÁRBOL (2) Ecos (2) El Conde de Montecristo (2) El Cuerno Del Horror (2) El Dr. Jekyll y Mr. Hyde (2) El Funeral de John Mortonson (2) El Hombre De Arena (2) El Monte de las Ánimas (2) El Puñal (2) El Que Cierra El Camino (2) El Sacrificio (2) El Tulipán Negro (2) El Valle Perdido (2) El Visitante Y Otras Historias (2) El artista del hambre (2) El ciclo del hombre lobo (2) El clérigo malvado (2) El gato del infierno (2) El gato negro (2) El homúnculo (2) El legado (2) El miedo (2) El rapto de la Bella Durmiente (2) El saber mágico en el Antiguo Egipto (2) El árbol de la colina (2) Elogio de la locura (2) En la noche de los tiempos (2) Estirpe de la cripta (2) Fuera de Aquí (2) GUARDIANES DEL TIEMPO (2) GUSTAVO ADOLFO BECQUER (2) Gustav Meyrink (2) H. Barlow (2) H.P.Lovecraft (2) HERMANN HESSE (2) Harlan Ellison (2) Hasta en los Mares (2) Historia (2) Historia Del Necronomicon (2) Historia de fantasmas (2) Hocus Pocus (2) ICARO DE LAS TINIEBLAS (2) INTERNET (2) JUANA INES DE LA CRUZ (2) Jack Vance (2) John Sheridan Le Fanu (2) José Luis Velarde (2) Kurt Vonnegut (2) LA BIBLIA SATANICA (2) LA BÚSQUEDA (2) LA CAIDA DE BABBULKUND (2) LA DECLARACIÓN DE RANDOLPH CARTER (2) LA FARSA (2) LA LOTERÍA DE BABILONIA (2) LA MUERTA ENAMORADA (2) LA MUERTE (2) LA MUSA DE HYPERBOREA (2) LA PERLA (2) LAS LEGIONES DE LA TUMBA (2) LESTAT EL VAMPIRO (2) LOS VERSOS SATANICOS (2) La Bestia en la Cueva (2) La Calle (2) La Casa de la Pesadilla (2) La Habitación Cerrada (2) La Monja Sangrienta (2) La Tortura de la Esperanza (2) La Verdad (2) La chica más guapa de la ciudad (2) La conspiración Umbrella (2) La marquesa de Gange (2) La noche de los feos (2) La pasión turca (2) Letras (2) Los Sueños de la Casa de la Bruja (2) Los crímenes que conmovieron al mundo (2) Los ojos de la momia (2) Los reyes malditos (2) Los tres mosqueteros (2) MAGOS (2) MARIO BENEDETTI - LA MUERTE (2) MINORITY REPORT (2) MOBY DICK (2) MUJERES (2) Mark Twain (2) Morella (2) Narrativa gótica (2) No hay camino al paraíso (2) PABLO NERUDA (2) POPSY (2) PUNTERO IZQUIERDO (2) R. L. Stevenson (2) RADIO FUTURA (2) ROSTRO DE CALAVERA (2) Rabindranath Tagore (2) Retornos de una sombra maldita (2) Robert A. Heinlein (2) SAMAEL AUN WEOR (2) SATANAS (2) SU VIDA YA NO ES COMO ANTES (2) SUPERVIVIENTE (2) Sherry Hansen Steiger (2) The Last Vampire (2) Thomas M. Disch (2) UN DÍA DE CAMPO (2) UTOPIA (2) Un habitante de Carcosa (2) Un juguete para Juliette (2) Una mujer sin importancia (2) Una tienda en Go-by Street (2) V.O. (2) VELANDO EL CADÁVER (2) Vida después de la Muerte (2) Vida y Muerte (2) Villiers de L'Isle-Adam (2) Vinum Sabbati (2) YO CRISTINA F. (2) a la puta que se llevó mis poemas (2) a las aguas (2) a un general (2) agonico (2) al amor de mi vida (2) aladino (2) alaide floppa (2) alas nocturnas (2) albunes (2) alexandre (2) amistad (2) andres diaz sanchez (2) angel de la muerte (2) animas y fantasmas (2) anime-blood (2) antonio machado (2) apocaliptico (2) arena y espuma (2) arthur c. clarke (2) asesinato (2) baudelaire (2) bequer (2) blancanieves (2) brujas (2) busqueda (2) c. m. eddy jr. (2) cabala (2) capitulo suelto (2) caronte (2) castigo (2) catolico (2) cementerios (2) ciberespacio (2) ciberpunk (2) cielo (2) ciudad de cristal (2) ciudad vampiro (2) coleccion (2) colette gothic darknes (2) comics (2) computadora (2) conjuros (2) cortos (2) costazar (2) creepwar.gotico (2) cria cuervos (2) cruelmente romantica (2) cuento amor (2) cuentos coliniales de terror (2) cuentos cortos (2) cuentos de canterbury (2) cuentos de un soñador (2) cumbres borrascosas (2) dagon (2) death (2) demonio (2) depeche mode (2) diagnostico de muerte (2) dios (2) disciplinas de vampiro (2) dolor (2) don juan (2) dracula (2) e l v a m p i r o (2) ecce homo (2) el (2) el abismo (2) el anticristo (2) el arbol de la vida (2) el caballero de la maison rouge (2) el canibal de rotenburgo (2) el caos reptante (2) el club de la lucha (2) el club de los suicidas (2) el coche del diablo (2) el disco (2) el dueño de rampling gate (2) el elixir de larga vida (2) el entierro (2) el espectro del novio (2) el evangelio de los vampiros (2) el fabricante de ataúdes (2) el fantasma de la opera (2) el gran inquisidor (2) el hijo (2) el jinete en el cielo (2) el joven lovecraft (2) el palacio de la luna (2) el pantano de la luna (2) el profeta (2) el signo (2) ellinson (2) elogio de tu cuerpo (2) emily bronte (2) entendimiento (2) entre sueños (2) epistola (2) escritor (2) espacio (2) esperanza (2) esquizofrenia (2) eva (2) fin (2) fiodor dostoiesvski (2) fobia (2) fragmentos del necronomicon (2) frankenstein (2) g. a. becquer (2) gabriel garcia marquez (2) genesis (2) gothic darknes (2) gracia torres (2) guerra (2) guillotina (2) h. (2) hada (2) harry harrison (2) hazel heald (2) hechizo (2) herman hesse (2) historia / ficcion (2) historia real (2) hombre-lobo (2) honore de balzac (2) horror en el museo (2) indice (2) ingles (2) intriga (2) introductoria (2) italo calvino (2) juego (2) juguemos a los venenos (2) kafka (2) kir fenix (2) la carta robada (2) la catedra de lucifer (2) la cosa en el dormitorio (2) la creacion (2) la cruz del diablo (2) la dama de las camelias (2) la habitacion cerrada (2) la hoya de las brujas (2) la imagen de la muerte (2) la maquina de follar (2) la muerte y la condesa (2) la noche boca arriba (2) la novia del hombre caballo (2) la piedra negra (2) la torre oscura (2) lacrimosa (2) leyes (2) lhiliht (2) libro (2) literatura (2) los habitantes del pozo (2) los otros dioses (2) los perros de tindalos (2) los zuecos (2) m. r. james (2) milady (2) miskatonic (2) misterio (2) morfina (2) morgue (2) mp3 (2) music (2) mª. covadonga mendoza (2) narracion ocultista (2) nobel (2) noir (2) nota (2) notas (2) nuestros primos lejanos (2) nuevas cronicas vampiricas (2) occidente (2) ocultismo (2) on-line (2) oriente (2) orson scott card (2) p. (2) paris (2) paulo coelho (2) pecados (2) peter blatty (2) poderes (2) primigenio (2) prometeo (2) prosas luciferinas (2) psico (2) r.l. stevenson (2) reglas (2) relato amor (2) religion-ficcion (2) reliquia de un mundo olvidado (2) revelacion (2) revolucion francesa (2) ritual (2) rituales (2) robert a. lowndes (2) robert louis stevensont (2) roger zelazny (2) roll (2) romancero gitano (2) romanticismo (2) rpg (2) saki (2) sangre (2) serie cronicas vampiricas gardella (2) simbolismo (2) suicidio (2) sumario (2) surrealismo (2) taisha abelar (2) tetrico (2) the best (2) tragedia (2) traidor (2) un dia en el confin del mundo (2) una cruz de siglos (2) varios autores (2) varios cuentos (2) vaticano (2) video (2) violin (2) vistoriano (2) washington irving (2) willian blatty (2) ¿QUO VADIS? (2) ÁNGELES IGNORANTES (2) Ángela (2) "Vivo sin vivir en mí" (1) (1515-1582) (1) (1816) (1) (1934) (1) + y - (1) -- ANONIMO (1) -- EL HORROR DE DUNWICH (1) . EL PROFETA ERMITAÑO (1) . LA SANTA COMPAÑA . (1) . La locura del mar (1) . Luis Cernuda (1) . VENOM (1) .El Club del Ataúd. (1) .ecunemico (1) .rar (1) 100 (1) 13 fantasmas (1) 17THIS SECRET HAS TO BE KEPT by you from anyone else (1) 1809-1849 (1) 1810 (1) 1812 (1) 1862 (1) 1918/19 (1) 1939-1941? (1) 1ª parte (1) 1ªmujer (1) (1) 26 CUENTOS PARA PENSAR (1) 2parte (1) 2ª Serie (1) (1) 2ºlibro (1) 2ºlibro de nuevas cronicas vampiricas (1) 334 (1) 360º (1) 3:47 a.m. (1) 4 (1) 5 (1) 6 (1) 7 pecados capitales (1) 84 de charing cross road (1) (1) 9000 años (1) A LA ESPERA (1) A M B R O S E B I E R C E (1) A imagen y semejanza (1) A restos.. de ti (1) A través de la puerta de la llave de plata (1) A través de las puertas de la llave de plata (1) A. E. VAN VOGT (1) A. MERRIT (1) A. Merritt (1) A.R. Ammons (1) A: lord Alfred Douglas (1) ABAJO (1) ABONO PARA EL JARDÍN (1) ABUELITO (1) ACERO -- Richard Matheson (1) ADEFESIA (1) AGENTE DEL CAOS (1) AL MAGNIFICO LORENZO DE MÉDECIS (1) AL OTRO LADO (1) ALGUIEN ME APRECIA AHÍ ARRIBA (1) ALGÚN QUE OTRO ANIMAL (1) ALMAS EN PENA (1) AMADEO KNODLSEDER (1) AMANECER EN MERCURIO (1) AMANECER VUDU (1) AMBROSE GWINET BIERCE (1) AMERICAN ZOMBIE (1) AMOR Y ODIO (1) ANDREA SOL (1) ANGEL DE LUZ (1) ANIUTA (1) ANTES DEL ESPECTÁCULO (1) APARECIÓ CAÍN (1) APRENDED GEOMETRIA (1) AQUEL VIEJO (1) ARMAGEDON Fredric Brown (1) ARTHUR JERMYN (1) ASESINOS SATÁNICOS (1) AYER (1) Abraham Merritt (1) Abraza la oscuridad (1) Acorralado (1) Ad Lucem (1) Adam Kadmon (1) Adan (1) Adiós al siglo XX (1) Adolf Hitler (1) Afuera (1) Agatha Christie (1) Ahmad Ibn Ata'Illah (1) Alan Barclay (1) Albertina desaparecida (1) Alejandro Pushkin (1) Alejo Carpentier (1) Aleksandr Nikoalevich Afanasiev (1) Aleksandr Pushkin (1) Alfred E. Van Vogt (1) Alfred Elton van Vogt (1) Algernoon Blackwood (1) Alien earth (1) Amityville (1) Ana María Matute (1) Anatoli Dneprov (1) Andrei Chikatilo (1) Andrógino (1) Animismo (1) Anne Brontë (1) Another Google Bot (1) Antiguas brujerías (1) Antipoemas (1) Antología (1) Anubis (1) Anónimo (1) Appleseed (1) Aramis (1) Arcipreste de Hita (1) Armand (1) Asesinado Al Pie De Un Altar Vudú (1) Asimov (1) Atentamente suyo Jack el Destripador (1) Atentamente suyo. Jack el Destripador (1) Athos (1) August W. Derleth (1) Auguste Villiers de l'lsle‑Adam (1) Augusto Monterroso (1) Augustus Hare (1) Autobiografía (1) Auténtico Amor (1) Ayuda Alienígena (1) BAJO LAS PIRÁMIDES H. P. LOVECRAFT (1) BARBA AZUL (1) BERTA (1) BLANCO Y AZUL (1) BOCCACCIO (1) BOITELLE (1) BOLA DE SEBO (1) Bacarat (1) Balada nupcial (1) Barry Longyear (1) Battle Angel Alita (1) Bibliografía (1) Biblioteca (1) Boogiepop Phamtom (1) Breve comentario sobre la esquizofrenia (1) Bruce Sterling (1) Bubblegum Crisis (1) C. L. MOORE (1) C. S. Lewis (1) C.L. Moore (1) CABEZA DE CONO (1) CANCIÓN DE AMOR (1) CANTOS DE VIDA Y ESPERANZA (1) CARTA A UN FÉNIX (1) CARTA DE UN LOCO (1) CARTAS (1) CASTIGOS (1) CEREMONIAL (1) CHARLES PERRAULT (1) CHERTOGON (1) CIBER-DARK (1) COCAINA (1) COCO.COCO. COCO FRESCO (1) COMO PARA CONFUNDIRSE (1) COMPLICIDAD PREVIA AL HECHO (1) CON DIOS (1) CONFESIONES DE UNA MUJER (1) CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA DE 1978 (1) CONVERSIONES (1) COPLAS A LA MUERTE DE SU PADRE (1) CORTÁZAR (1) COTO DE CAZA (1) CRONICAS VAMPÍRICAS 2 (1) CRÍTICA AL CRISTIANISMO Y A LA SOCIEDAD (1) CUADERNO HALLADO EN UNA CASA DESHABITADA (1) CUENTOS DE AMOR. DE LOCURA Y DE MUERTE (1) CUERPO Y ALMA (1) Cabeza de Lobo (1) Camilo José Cela (1) Canaan negro (1) Canción del pirata (1) Cannibal Corpse (1) Canon Pali (1) Carmilla (1) Carolina (1) Cartas Desde La Tierra (1) Casi Extinguidos (1) Catastrofe Aerea (1) Catherine Crowe (1) Catulo (1) Charles Dickens El guardavías (1) Charles Grant (1) Charles Nightingale (1) Chaugnar Faugn (1) Chica gótica (1) Chitterton House (1) Chris Chesley (1) Christopher Marlowe (1) Ciencia Ficción (1) Cine (1) Claudia (1) Colección (1) Conan (1) Conoce la Ciudad Gótica en 3D (1) Conología de la caza de hackers (1) Conquístate a ti mismo y conquistarás al mundo (1) Conversación (1) Corazones Perdidos (1) Corman (1) Cosas Zenna Henderson (1) Crom (1) Crumtuar y la Diosa (1) Cría cuervos (1) Cuando los cementerios son una atracción (1) Cuarta parte (1) Cynthia Asquith (1) CÁTULO (1) Cómo mueren los mitos (1) D'Artagnan (1) DAGÓN (1) DANTE ALIGHIERI (1) DE COMO EL Dr. JOB PAUPERSUM LE TRAJO ROSAS ROJAS A SU HIJA (1) DE COMO LLEGO EL ENEMIGO A THULNRANA (1) DE SADE (1) DECAMERON (1) DEL MÁS ALLÁ (1) DELENDA EST... (1) DESPERTARES (1) DIABLO (1) DICCIONARIO DE ÁNGELES (1) DICCIONARIO DEL DIABLO (1) DIÁLOGO SOBRE LA PENA CAPITAL (1) DOBLE CREER (1) DOS POEMAS (1) DOS SERES IGUALES (1) Dan Brown Ángeles y demonios (1) Dark Gotico (1) Dark Icarus (1) David F. Bischoff (1) De guardia (1) Death Fails (1) Del toro (1) Demonios babilónicos (1) Demoníacos (1) Dennis Etchison (1) Dentro de mí (1) Deportacion (1) Depresión (1) Der Vampir (1) Derek Rutherford (1) Descargo de responsabilidad (1) Desde Lugares Sombríos (1) Desert Punk (1) Diagnóstico de Muerte (1) Diccionario De Relaciones Y Sexo (1) Diccionario de Símbología (1) Donde habite el olvido XII (1) Douglas Rushkoff (1) Dr. Bloodmoney (1) Duelo (1) Dulces para esa dulzura (1) E L E N T I E R R O P R E M A T U R O (1) E L E N T I E R R O P R E M A T U R O (1) E L A N T I C R I S T O (1) E-volution (1) E. M. Johnson (1) E.F.Benson (1) E.T.A. Hoffmann (1) EL ABONADO (1) EL ABUELO ASESINO (1) EL ALEPH (1) EL ALEPH ficcion (1) EL ALMOHADON DE PLUMAS (1) EL ARISTÓCRATA SOLTERÓN (1) EL ARMARIO (1) EL ARO (1) EL ASESINATO DE DIOS (1) EL BARON DE GROGZWIG (1) EL BARRILITO (1) EL BICHO DE BELHOMME (1) EL BIGOTE (1) EL CARDENAL NAPELLUS (1) EL CETRO (1) EL CLUB DE LUCHA (1) EL CONDE DE MONTECRISTO II (1) EL CONDE DE MOTECRISTO (1) EL CONDUCTOR DEL RAPIDO (1) EL COTTAGE DE LANDOR (1) EL CRIMEN DE LORD ARTHUR SAVILLE (1) EL CRIMINAL Y EL DETECTIVE (1) EL CUENTO FINAL DE TODOS LOS CUENTOS (1) EL DEMONIO DE LA PERVERSIDAD (1) EL DIENTE DE BALLENA (1) EL DIOS SIN CARA (1) EL DUEÑO DE RAMPLING GATE (1) EL ERMITAÑO (1) EL FINAL (1) EL FLASH (1) EL FRUTO DE LA TUMBA (1) EL GATO Y EL RATÓN (1) EL GRABADO EN LA CASA H. P. LOVECRAFT (1) EL GRAN GRIMORIO (1) EL HOMBRE DE LA CALAVERA (1) EL HURKLE ES UN ANIMAL FELIZ (1) EL INCORREGIBLE BUITRE DE LOS ALPES (1) EL JOVEN GOODMAN BROWN (1) EL JUEGO DE LOS GRILLOS (1) EL JUEGO DE PELOTA EN RAMTAPUR (1) EL LIBRO DE LO INCREÍBLE (1) EL LIBRO DE LOS SERES IMAGINARIOS (1) EL MATRIMONIO DEL CIELO Y EL INFIERNO (1) EL MESMERISMO (1) EL METRONOMO (1) EL MUNDO AVATAR: ANDY WARHOL (1) EL NECRONOMICON (1) EL NUMERO QUE SE HA ALCANZADO (1) EL OJO SIN PARPADO (1) EL ORACULO DE SADOQUA (1) EL ORINAL FLORIDO (1) EL ORO (1) EL OTRO VAGABUNDO (1) EL PESCADOR DEL CABO DEL HALCON (1) EL PRECURSOR (1) EL REGRESO (1) EL RELÁMPAGO (1) EL REY (1) EL REY DE HIERRO (1) EL ROBLE HA CAÍDO (1) EL RÍO (1) EL SEXO FRIO (1) EL SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO (1) EL SUEÑO DEL REY KARNA-VOOTRA (1) EL SUSURRADOR EN LA OSCURIDAD (1) EL TRUEQUE (1) EL USURPADOR DE CADAVERES (1) EL VALLE DE LOS DIOSES (1) EL VAMPIRO ARMAND (1) EL VAMPIRO ARMAND (1) EL VENGADOR DE PERDONDARIS (1) EL VIUDO TURMORE (1) EL ZOPILOTE (1) EL _ ALEPH (1) EL cantar del exangel (1) EL ÚLTIMO EXPERTO (1) ELIGE TU DESTINO (1) ELISA BROWN (1) EN EL BOSQUE DE VILLEFERE (1) EN EL CREPUSCULO (1) EN ESTADO LATENTE (1) EN LA FERIA (1) EN ZOTHIQUE (1) Eco (1) Edad Media (1) Edgar Allan Poe El Cuervo (1) Edward Bulwer-Lytton (1) Edward Lucas White (1) El Almohadón de Plumas (1) El Arte de la Estrategia (1) El Asirio (1) El BAR II (1) El Barril de Amontillado (1) El Boogie Del Cementerio (1) El Borametz (1) El Buque Fantasma (1) El Carbunclo Azul (1) El Caso de los Niños Deshidratados (1) El Centinela (1) El Clan De Los Parricidas (1) El Club del Ataúd (1) El Corsario (1) El Crimen Invisible (1) El Cuarto en la Torre (1) El Dios de los Brujos (1) El Dios-Monstruo De Mamurth (1) El Dragón (1) El Eclipse (1) El Espejo De Nitocris (1) El Gigante Egoista (1) El Gris Gris En El Escalón De Su Puerta Le Volvió Loco (1) El Haschich (1) El Hombre Del Haschisch (1) El Hombre que Soñó (1) El Hueco (1) El Mago de Oz (1) El Mensajero de la Muerte (1) El Misterio del Mary Celeste (1) El Nuevo Acelerador (1) El Nuevo Acelerador Herbert George Wells. (1) El Príncipe (1) El Regalo de los Terrestres (1) El Rey Estelar (1) El Ritual (1) El Ruido de un Trueno (1) El Sacerdote Y Su Amor (1) El Signo Amarillo (1) El Underground digital (1) El Vengador de Perdóndaris (1) El Violador de la Moto (1) El Visitante Y Otras Historias Dylan Thomas (1) El Yoga (1) El amor de mi vida (1) El aprendiz de brujo. (1) El armonizador (1) El cadillac de Dolan (1) El camaleón (1) El campamento del perro (1) El cartero del rey (1) El caso de Charles Dexter Ward (1) El cuarto de goma (1) El demonio en Ceirno (1) El duque de L'Omelette (1) El espejo de Ko Hung (1) El extraño vuelo de Richard Clayton (1) El francotirador cazado (1) El grimorio del papa Honorio (1) El guardián entre el centeno (1) El horror del montículo (1) El informe del inspector Legrasse (1) El jardín de Adompha (1) El jardín del tiempo (1) El judío errante (1) El judío errante.Thomas M. Disch (1) El mal de la muerte (1) El muchacho que escribia poesia (1) El mundo que ella deseaba (1) El pararrayos (1) El pecado de Hyacinth Peuch (1) El perfume (1) El pescador del Cabo del Halcón (1) El pescador y su alma (1) El puñal del godo (1) El que acecha en la oscuridad (1) El que susurraba en las tinieblas (1) El roble de Bill (1) El sexo y yo (1) El soldado y la muerte (1) El telar (1) El terror volvió a Hollywood (1) El Árbol de las Brujas (1) El árbol de la buena muerte (1) El árbol de oro (1) El último sueño del viejo roble (Cuento de Navidad) (1) Eliphas Lévi (1) Ellen Schreiber (1) Empirismo (1) En donde suben y bajan las mareas (1) En el Calor de la Noche (1) En persona (1) Ensayo al viejo estilo (1) Erasmo de Rotterdam (1) Erecciones (1) Eres tan bella como una flor (1) Ergo Proxy (1) Eric Frank Russell (1) Eric Lavín (1) Escéptico (1) Ese Gran simulacro (1) Esoterismo (1) Esta noche se rebelan las estrellas (1) Estilo gótico (1) Exhibiciones (1) Eyaculaciones (1) F R I E D R I C H N I E T Z S C H E (1) FABULAS Y SIMBOLOS (1) FBI (1) FEMINISTAS (1) FESTIVAL DEL TESTÍCULO (1) FICCIONES (1) FLUYAN MIS LÁGRIMAS DIJO EL POLICÍA (1) FRANCIS MARION CRAWFORD (1) FRANK BELKNAP L. (1) FRASES DE POLÍTICOS (1) FREDIE MERCURY (1) FUERA DE ESTE MUNDO (1) Factotum (1) Fahrenheit 451 (1) Farenheit 451 (1) Feuerräder (1) Fiel amigo (1) Flautistas en el bosque (1) Fondo Monetario (1) Frank Belknap Long (1) Frankenstein o el moderno Prometeo (1) Franz Harttmann (1) Fred Saberhagen (1) Frederick Marryat (1) Frederick pohl (1) Freud (1) Fruto negro (1) Fuego Brillante (1) Fuego infernal (1) G. A. BEQUER (1) GENTE REUNIDA (1) GIBRÁN KHALIL GIBRÁN LADY RUTH (1) GIGANTE (1) GITANO (1) GOTHICPUNK (1) GUARDIANES DEL TIEMPO EXTRAÑOS TERRÍCOLAS ORBITA ILIMITADA ONDA CEREBRAL UN MUNDO EN EL CREPUSCULO (1) GUERRA DE ALADOS (1) GUIA DEL AUTOESTOPISTA GALACTICO (1) Gardner F. Fox (1) Gastón (1) Gauguin (1) Geoffrey Chaucer (1) George Berkeley (1) George Gordon Byron (1) George Langelaan (1) George Orwell (1) Ghost lover (1) Gilbert Thomas (1) Gordon Leigh Bromley (1) Gottfried Benn (1) Greg Egan (1) Grimoires (1) Guión para Alíen III (1) Gustave Flaubert (1) Génesis (1) Gómez (1) H. G. WELLS (1) H. P. Lovecraft LA BÚSQUEDA DE IRANON (1) H. P. Lovercraft (1) H.P.Lovecraft y E. Hoffmann Price (1) HAN CAIDO LOS DOS (1) HECHIZOS DE AMOR (1) HERBERT WEST (1) HIJO DE LA LUNA (1) HIPNOS (1) HISTORIA DE MAR Y TIERRA (1) HISTORIA DEL ENDEMONIADO PACHECO (1) HISTORIA DEL JOVEN DE LAS TARTAS DE CREMA (1) HISTORIA DEL MANDADERO (1) HISTORIA GÓTICA (1) HISTORIA PRODIGIOSA DE LA CIUDAD DE BRONCE (1) HOMBRES y DRAGONES (1) HOY Y MAÑANA (1) Hasta donde mueran los sentimientos (1) Hay Tigres (1) Hector G. Oesterheld (1) Heinrich August Ossenfelder (1) Hell-fire 1956 (1) Herbert George Wells. (1) Herman Melville (1) Hierba gatera (1) Historia Del Necronomicon H. P. Lovecraft (1) Historia de un muerto contada por él mismo (1) Historia de una demonización. (1) Horace Walpole (1) Howard Fast (1) Howard P. Lovecraft (1) Howard Philip Lovecraft (1) Héctor Álvarez (1) Híbrido (1) II parte (1) III (1) III parte (1) IMAGEN DE TU HUELLA (1) IMAGINE (1) IMÁGENES MALDITAS (1) INDICE MIO CID (1) Ideas (1) Ilusionismo (1) Inanna (1) Intento (1) Investigador De Lo Oculto (1) Isthar (1) Iván A. Efrémov (1) Iván Turguéniev (1) J. G. Ballard (1) J. J. Van der Leeuw (1) J.D. Salinger (1) JACK LONDON (1) JON WIENER (1) JORGE ADOUM (1) JUAN SALVADOR GAVIOTA (1) JUEGO DE SOMBRAS (1) JUNTO A UN MUERTO (1) Jaime Bayly (1) James H. Schmitz (1) James Montague RhodesCORAZONES PERDIDOS (1) Javi (1) Jean Lorrain (1) Jean Ray (1) Jim Morrison (1) John Lennon (1) John Silence (1) John Stagg - El Vampiro (1) John W. Campbell (1) John Wyndham (1) John/Yoko (1) Jorge Bucay (1) Jorge Manrique (1) Jose Antonio Rodriguez Vega (1) Joseph Sheridan Le Fanu (1) José Luis Garci (1) José Luis Zárate Herrera (1) José Manuel Fernández Argüelles (1) José María Aroca (1) José de Esponceda (1) Juan C. "REX" García Q. (1) Juan Darién (1) Juan Ruiz (1) Juan de la Cruz (1) Juan-Jacobo Bajarlía (1) Kabbalah (1) Keith Laumer (1) Khnum (1) Kit Reed (1) L a Muerte De Halpin Frayser A mbrose Bierce (1) L a Mujer Loba (1) LA ALQUIMIA COMO CIENCIA DEL ARTE HERMETICO (1) LA AVENTURA DEL ASESINO METALICO (1) LA BAILARINA (1) LA BALLENA DIOS (1) LA BALLENA Y LA MARIPOSA (1) LA BARONESA (1) LA BECADA (1) LA BELLEZA INÚTIL (1) LA BELLEZA INÚTILguy de maupassant (1) LA BODA DEL LUGARTENIENTE LARÉ (1) LA CABELLERA (1) LA CASA (1) LA COMPAÑERA DE JUEGO (1) LA CONFESIÓN DE TEODULIO SABOT (1) LA CRIBA (1) LA ESCUELA DE LA PIEDRA DE LOYANG (1) LA ESPADA DE WELLERAN (1) LA ESTATUA (1) LA EXTRAÑA CABALGADA DE MOROWBIE JUKES Rudyard Kipling (1) LA FERIA DE LAS TINIEBLAS (1) LA INVASIÓN DIVINA (1) LA LUNA LLENA (1) LA MAGIA NEGRA (1) LA MALDICIÓN (1) LA MAQUINA DEL SONIDO (1) LA MASCARA DE LA MUERTE ROJA (1) LA MOSCA (1) LA MÚSICA DE ERICH ZANN (1) LA NARIZ (1) LA PARENTELA DE LOS ELFOS (1) LA PARÁBOLA CHINA (1) LA PIMPINELA ESCALATA (1) LA QUE ERA SORDA (1) LA RAÍZ CUADRADA DE CEREBRO (1) LA SEGUNDA LEY (1) LA SENDA (1) LA SOMBRA. (1) LA TEMPESTAD (1) LA TEORIA DE LAS MASCOTAS DE L.T. (1) LA TIERRA DE ZAAD (1) LA TIERRA ROJA (1) LA TRAMA CELESTE (1) LA TRÁGICA HISTORIA DEL DOCTOR FAUSTO (1) LA VENTANA ABIERTA (1) LA VENUS DE ILLE (1) LA VISITA QUE J. H. OBERHEIT HACE A LAS TEMPIJUELAS (1) LAGARTIJA (1) LAGRIMAS Y RISAS (1) LAGRIMAS Y SONRISAS (1) LAS BECADAS (1) LAS DOS PRINCESAS (1) LAS GRANADAS (1) LAS HOJAS SECAS (1) LAS LEYES (1) LAS PERVERSAS CRIATURAS DE SERGIO LAIGNELET (1) LAS RANAS (1) LAS RATAS DEL CEMENTERIO (1) LAS REVELACIONES DE BECKA PAULSON (1) LAS TUMBAS DE TIEMPO (1) LEOPOLDO LUGONES (1) LEYENDA DE LA CALLE DE NIÑO PERDIDO (1) LEYES DE DROGAS (1) LIBRO DE LA DUALIDAD (1) LIBRO DE LA IGNORANCIA (1) LIBRO DEL AMOR (1) LILIHT (1) LOS AGUJEROS DE LA MASCARA (1) LOS CANGREJOS CAMINAN SOBRE LA ISLA (1) LOS CLANES DE LA LUNA ALFANA (1) LOS CONSTRUCTORES (1) LOS CUATRO HERMANOS LUNARES (1) LOS DOS CAZADORES (1) LOS DOS HERMANOS (1) LOS DOS POLÍTICOS (1) LOS DOS ÁNGELES (1) LOS HOMBRES QUE ASESINARON A MAHOMA (1) LOS HOMBRES QUE BAILAN CON LOS MUERTOS (1) LOS HUÉSPEDES -- SAKI (1) LOS IMPOSTORES (1) LOS SIETE PUENTES (1) LOS VEINTICINCO FRANCOS DE LA SUPERIORA (1) LOS ÁRBOLES DEL AZUL (1) LSD (1) LUZIFER (1) La Acacia (1) La Aureola Equivocada (1) La Callejuela Tenebrosa (1) La Campaña (1) La Casa Croglin (1) La Casa De Los Espíritus (1) La Caza de Hackers (1) La Ciudad (1) La Cámara De Los Horrores (1) La Cámara de los Tapices (1) La Entrada Del Monstuo (1) La Estatua de Sal (1) La Extraña Cabalgada De Morowbie Jukes (1) La Fiera Y La Bella (1) La Leyenda De San Julian El Hospitalario (1) La Liberación de la Bella Durmiente (1) La Luna Nueva (1) La Magia (1) La Mandrágora (1) La Mascarada (1) La Muerte Enamorada (1) La Máscara de la Muerte Roja (1) La Palida Esposa De Toussel (1) La Pradera Verde (1) La Pócima Vudú De Amor Comprada Con Sangre (1) La Torre del Elefante (1) La Tregua (1) La Vérité (1) La bahía de las corrientes irisadas (1) La capa (1) La casa de Cthulhu (1) La casa del hacha (1) La casa hechizada (1) La catacumba (1) La condena (1) La cultura del miedo (1) La dama de compañía (1) La familia de Pascual Duarte (1) La guadaña (1) La hija del árbol (1) La llave de plata (1) La lucha por la vida I (1) La lucha por la vida II (1) La lucha por la vida III (1) La mansión de las rosas (1) La mañana verde (1) La muerte del borracho (1) La mujer de Dennis Haggarty (1) La mujer del bosque (1) La máquina del sonido (1) La novia del ahorcado (1) La parra (1) La pregunta (1) La reina estrangulada (1) La soledad del escritor en el siglo XXI (1) La sombra de Eva (1) La sombra que huyó del capitel (1) La sombra que huyó del capitel. los mitos de cthulhu (1) La sombra que huyó del chapitel (1) La vampiro española (1) La ventana en la buhardilla (1) La vida de la muerte (1) La vida en las trincheras del Hiperespacio (1) La vida nueva (1) Lain (1) Las botas mágicas (1) Las figurillas de barro (1) Las imprudentes plegarias de Pombo el idólatra (1) Las mandrágoras (1) Las once mil vergas -- Guillaume Apollinaire -- Advertencia (1) Las palabras mágicas (1) Las puertas del Valhalla (1) Lawrence C.Conolly (1) Leigh Brackett (1) Lestat (1) Ley y Orden (1) León Tolstoi (1) Libro de Buen Amor (1) Libro de Eibon (1) Lilitú (1) Lista de los demonios en el Ars Goetia (1) Llegado desde el infierno (1) Lluvia Negra (1) Lord of the Flies (1) Los Crímenes de la Rue Morgue (1) Los Elementales (1) Los Nueve Pecados Satánicos (1) Los Poemas Ocultos (1) Los cazadores de cabezas (1) Los colmillos de los árboles (1) Los comedores de lotos (1) Los gatos de Père Lachaise (1) Los hijos de Babel (1) Los príncipes demonio I (1) Los reploides (1) Los árboles parlantes (1) Lotófagos (1) Luana (1) Luis Enrique Délano (1) Luisa Axpe (1) Lydia Cabrera (1) Lyman Frank Baum (1) M .R. James (1) MACHISTAS (1) MAESE LEONHARD (1) MAGICO (1) MANUSCRITO ENCONTRADO EN UNA BOTELLA DE CHAMPAGNE (1) MAQUIAVELO (1) MARIDOS (1) MARIO VARGAS LLOSA (1) MARY W. SHELL (1) MAS ALLÁ DEL MURO DEL SUEÑO (1) MAUPASSANT. AHOGADO (1) MAUPASSANT. ADIOS (1) MAUPASSANT.EL AFEMINADO (1) MAUPASSANT.EL ALBERGUE (1) MEN IN BLACK (1) METAMORFOSIS (1) MI MONSTRUO DE OJOS SALTONES (1) MI RESPETADO SUELO DURMIENTE (1) MINICUENTOS ESCALOFRÍO (1) MULTIPLICACIÓN. (1) Mage La (1) Magia menor (1) Manual de zoología fantástica (1) Manuel González Noriega (1) Mao (1) Marcel Proust (1) Margaret A. Murray (1) Margarita Guerrero (1) Margaritas Fredric Brown Daisies (1) Marguerite Duras (1) Mario Benedetti - La noche de los feos (1) Mario Benedetti - Ni Cinicos Ni Oportunistas (1) Mario Flecha (1) Marx (1) Mary Shelley. (1) Mary Wolfman (1) Marzo Negro (1) Matrix (1) Maxim Jakubowski (1) Maximiliano Ferzzola (1) Me siento sola (1) Memnoch El Diablo (1) Memoria de Crímenes (1) Memorias de un moribundo (1) Mentalismo (1) Metadona (1) Metzengerstein (1) Mi Querida Muerte (1) Miguel de Cervantes Saavedra . NOVELA (1) Miguel de Cervantes Saavedra . NOVELA LA GITANILLA (1) Mitología hebrea (1) Monopolio (1) Montado en la bala (1) Mujer de pie (1) MundoDisco (1) My buddy (1) MÁSCARAS (1) Más allá de los confines del mundo (1) Más vasto que los imperios (1) Máximo Torralbo (1) Música (1) NARRACIONES OCULTISTAS (1) NEGLIGENCIA (1) NO MIRES ATRÁS (1) NOTICIAS (1) NOTICIAS DEL MAS ALLA (1) NUL-O (1) Nathaniel Hawthorne (1) Necrológica (1) Neil Olonoff (1) Nelly Kaplan (1) Neuromancer (1) Ni Cinicos Ni Oportunistas (1) Ni Corruptos Ni Contentos (1) Nicolás Maquiavelo (1) Nieto de un verdugo (1) Nightmares and dreamscapes (1) Nikolàj Semënovic Leskov (1) No Despertéis a los Muertos (1) No Tengo Boca. Y Debo Gritar (1) No a la censura (1) No te Salves (1) No tocarte (1) Nona (1) Novela de terror (1) Nyarlathotep (1) Nyarlathotep el Terrible (1) O V I D I O (1) OLIVER ONIONS (1) ORGIAS (1) ORISHAS (1) OSCURA Y FRIA NOCHE (1) Opinion Personal (1) Otros mundos. otros dioses (1) PACIENTE BERLIN (1) PACTO (1) PACTOS DIABOLICOS EN FLORES PACTOS DIABOLICOS EN FLORES (1) PALABRAS (1) PAPÁ BENJAMIN (1) PARANOYAS (1) PARCAS (1) PARTE 1 (1) PATTI SMITH (1) PAZ CONTAGIOSA (1) PAZ Y GUERRA (1) PELIGROS DEL SATANISMO (1) PINOSANGUINOCHETBURUNDA (1) PLURIEMPLEO (1) POBRE (1) POE Y OTROS (1) POEMA INDIO (1) POEMA VAMP (1) POEMAS ÚLTIMOS (1) POEMÊ (1) POIROT INFRINGE LA LEY (1) POQUITA COSA (1) POR LA SANGRE ES LA VIDA (1) PRELUDIOS (1) PREMIOS (1) PROCESO (1) PRÍNCIPE Y MENDIGO (1) PUERTA AL INFIERNO SANGRE EN EL CIELO (1) PUNK (1) PUNTO DE PARTIDA (1) PUTA (1) Padma Sambava (1) Padre fundador (1) Para las seis cuerdas (1) Parricidios (1) Patakí De Ofún (1) Patrick Süskind (1) Paulo Navas (1) Pecados capitales (1) Pedro Pastor (1) Pelotón D (1) Pequeña Antología (1) Pesadilla (1) Pete Adams (1) Peter Shilston (1) Peter Valentine Timlett (1) Peter Wake (1) Philaréte Chasles (1) Poema de amor a una chica que hacía striptease (1) Poemas Completos (1) Poemas Malditos (1) Poemas de Gilgamesh (1) Poemas de amor (1) Porthos (1) Primer amor (1) Primera parte (1) Primera parte 2 (1) Prosper Mérimée (1) Protesta Anonima General (1) Proyección (1) Príncipe (1) Príncipe de las tinieblas (1) Próxima Centauri (1) Pseudomonarchia Daemonum (1) Psiquismo (1) Punch Drunk (1) QUE DIFÍCIL ES SER DIOS (1) R. E. HOWARD (1) R. W. Chambers (1) R.E.3 (1) RAMÓN GOMEZ DE LA SERNA (1) REANIMADOR (1) REGIONES APARTADAS (1) RELATOS DE TERROR (1) RENZO (1) RETRANSMISION ETERNA (1) RIMA VII (1) RIMA XXXVIII (1) RITUALES SATANICOS (1) ROBERT LOUIS STEVENSON (1) ROBOT CITY (1) ROLL AND ROLL (1) ROMANCE DEL ENAMORADO Y LA MUERTE (1) Raymond J. Martínez (1) Reaper (1) Recetas (1) Respuesta del Forastero (1) Reto (1) Retoños (1) Reventando el sistema (1) Rhea (1) Richard Bellush (1) Richard Calder (1) Richard Shrout (1) Richelieu (1) Ritos (1) Rituales con los ángeles (1) Robert Ervin Howard (1) Robert Ervin Howard: Un Recuerdo (1) Rochefort (1) Rockefeller (1) R’Iyeh (1) S. SV - XVIII (1) SALIDA DEL EDEN (1) SALVAME (1) SATANICo (1) SATÁN (1) SECTAS SATÁNICAS (1) SECUESTRO HOCHSCHILD (1) SEHNSUCHT (1) SETENTA (1) SIDDHARTA (1) SIN TON NI SON (1) SLAN (1) SOBRE LA ARENA (1) SORTEOS (1) SORTILEGIO DE OTOÑO (1) STANLEY CEPILLO DE DIENTES (1) STÉPHANE MALLARMÉ (1) SUEÑOS (1) Sandy Lopez Juarez (1) Santa Teresa de Ávila (1) Saquitos (1) Segador (1) Segunda parte (1) Serial Experiments Lain (1) Sharon N. Farber (1) Si Viene Damon (1) Siembra de Marte (1) Siglo XV (1) Silent Möbius (1) Simbiótica (1) Skull and Bones (1) Sobre Todo Madrid (1) Sociedad Thule (1) Sociedad Vril (1) Soy Leyenda (1) Soy la Puerta (1) Stalin (1) Stanley G. Weinbaum (1) Stanley Weinbaum (1) Stephen Vincent Benet (1) Supieras... (1) SÍMBOLO DE BALPHOMET (1) TALENTO (1) TOBERMORY (1) TOMBUCTÚ (1) TONTOS (1) TRAGEDIAS (1) TRATADO ESOTÉRICO DE TEURGIA (1) TRES DIOSES Y NINGUNO (1) TRES REGALOS (1) TRINITY BLOOD (1) TROPAS DEL ESPACIO (1) TU FRIALDAD (1) Tanith Lee (1) Taveret (1) Teatro de Crueldad (1) Templarios (1) Tercera parte (1) Tercera parte 2 (1) Terror en el espacio (1) Terry Carr (1) Terry Pratchett (1) Tetas (1) The Green Meadow (1) The Lilim (1) The Matrix (1) The Reward (1) The dead beat (1) The garden of time (1) The green morning (1) Theodore Sturgeon (1) Thomas Burnett Swann (1) Théàtre des Vampires (1) Tierra extraña (1) Tokio (1) Totemismo (1) Transmisión (1) Transmutación Transferencia Misticismo Desarrollismo (1) Trigun (1) Tsathoggua (1) Términos (1) U N C A M I N O A L A L U Z D E L A L U N A (1) UN AS DEL AJEDREZ (1) UN ASESINATO (1) UN COMPENDIO DE SECTAS (1) UN DIA EN EL REFLEJO DEL ESPEJO (1) UN LUGAR DE LOS DIOSES (1) UN MENSAJE IMPERIAL (1) UN OLOR A MUNDO (1) UN SEÑOR MUY VIEJO CON UNAS ALAS ENORMES (1) UN SUEÑO (1) UNA CONFLAGRACION IMPERFECTA (1) UNA ISLA (1) UNA ODISEA MARCIANA (1) UNA PEQUEÑA FABULA (1) UNA TARDE EN LO DE DIOS (1) UNA TUMBA SIN FONDO (1) URSULA K. LEGUIN (1) USA (1) USURPACIÓN DE DERECHOS DE AUTOR (1) Un crimen fuera de lo corriente (1) Un día en el confín del Mundo (1) Un escándalo en Bohemia (1) Un escándalo en Bohemia sir Arthur Conan Doyle (1) Un manifiesto Cyberpunk (1) Un marido ideal (1) Una carta abierta a H. P. Lovecraft (1) Una confesión encontrada en una prisión de la época de Carlos II (1) Una cuestión de identidad (1) Universo desierto (1) Ursula K. Le Guin (1) Utopía (1) V I N C E N T V A N G O G H (1) VENGANZAS (1) VESTIDURAS (1) VIEJO VINO (1) VIH-SIDA (1) VINTAGE (1) VITTORIO EL VAMPIRO (1) VIVIDOR A SU PESAR (1) VIVOS (1) VOLUMEN 1 (1) VOLUMEN 1parte 2 (1) Valencia (1) Valencia nocturno (1) Venganzas Y Castigos De Los Orishas (1) Viaje a la semilla (1) Viktor Saparin (1) Villiers de L'Isle (1) Villiers de L'Isle Adam (1) Vivian Meik (1) Voces de la Oscuridad (1) Von Junzt (1) Vuelto a nacer (1) Víctor Hugo (1) W.W. Jacobs (1) WHITE (1) WHITE ZOMBIE (1) Walter Scott (1) WannaFlock (1) Ward Moore (1) Weird Tales (1) Wendigo (1) Wilfred Blanch Talman (1) William Golding (1) William H. Hogdson (1) William Irish (1) William Shakespeare (1) Winifred Jackson (1) Wlliam Shakespeare (1) Wood'stown (1) Y cada día nos cuesta más soñar. (1) YERMA (1) YING-YANG (1) YO OS SALUDO (1) YVETTE (1) Yasutaka Tsutsui (1) Yra Reybel (1) YulyLizardi (1) ZOMBIE (1) ZOTHIQUE (1) Zenna Henderson (1) Zuzana_dt666(arrova)hotmail.com (1) a dreamer`s tales (1) a la caza (1) abducciones (1) abortivo (1) abstractos (1) aceite de perro (1) acerca de nyarlatoted (1) acido (1) actual (1) actualizacion 4.0 (1) adicción (1) adios (1) adolfo (1) agathos (1) aguelles (1) ahogado (1) al pueblo hebreo (1) alcacer (1) aldoux huxley (1) aleksandr (1) alfa (1) algo sobre los gatos (1) algunas formas de amar (1) ali-baba y los cuarenta ladrones (1) almas (1) alto (1) amante fantasma (1) amateur (1) ambiente (1) amor . i love... (1) amy foster (1) analogia (1) anarko-undergroud (1) anarquía (1) anecdota (1) angel (1) angela (1) angeles guardianes (1) angelustor (1) animales racionales (1) animas (1) ann (1) anonimos (1) antes del espectaculo (1) antifona (1) antiguos (1) anton (1) antropologia de la muerte (1) apariciones (1) apocalipsis 2012 (1) apocalipsis-ficcion (1) apocapocalipsis (1) apocrifos (1) aqui hay tigres (1) aqui vive el horror (1) arcangel negro (1) archivos (1) arde (1) arfego (1) arkham (1) armagedon (1) armando (1) armas (1) arqueologia (1) arquetipo (1) arquitectura (1) arrebatado (1) articulo (1) articulos (1) artista gotica (1) asesino (1) asesino en serie (1) asesinos (1) asfódelo (1) ashkin (1) atlantida (1) auto de fe (1) autobiografia carcelaria (1) autores (1) avalon (1) avatar (1) ayuda alienigena (1) bajo (1) bajo la piramide (1) barrilamontillado (1) bdsm (1) berenice (1) berkeley (1) berlin (1) bert-sellers (1) biblia (1) bibliografia (1) bien (1) biotecnologia (1) blanco y negro (1) blog (1) blogs (1) blood canticle (1) bloods (1) boemios (1) boix (1) books of bloods (1) bram (1) brenda (1) breve (1) bruja (1) brujas y ovnis (1) bublegum (1) budhismo (1) budismo (1) bukoski (1) cabalista (1) cabalistico (1) caballeros de Jerusalén (1) caballeros de tabla redonda (1) campbell (1) cancion (1) canciones (1) canibal (1) canto (1) canto vii (1) cantos (1) caotico (1) capilla (1) capitulos eliminados (1) capuletos montescos (1) carl sagan (1) carlo frabetti (1) carta a colin wilson (1) casa tomada (1) catacumbas (1) causas (1) cd (1) celebres (1) celta (1) cementerio (1) cenizas (1) censura (1) centinela (1) cesar vallejo (1) charles (1) charles fort (1) charlotte mew (1) chulhut (1) ciber (1) cibercultura (1) ciencias de la educación (1) cinico (1) circulo (1) claro de luna (1) cocaína (1) coeficiente intelectual (1) coelho (1) coleccion relatos de terror (1) collins (1) color (1) comentarios (1) como ser un gran escritor (1) completo (1) compramos gente (1) concepto gotico (1) concilio de rivendel (1) condecorado (1) confesion (1) conocer (1) contemporaneo.1863 (1) control de las informaciones (1) conversacion (1) correspondencias sephirothicas (1) corrupcion (1) costumbre (1) crackanthorpe (1) creador (1) creencias (1) crimenesdelamor (1) cripta (1) cristiana (1) cristiano (1) cronicas marcianas (1) cronopios (1) cubres borrascosas (1) cuento clásico de terror (1) cuento extraño (1) cuento macabro (1) cuento terror (1) culto secreto. algernon lackwood (1) cultura (1) curita (1) cyberglosario (1) cyborg (1) cíclopes (1) dactilo (1) dalia negra (1) damon knight (1) daniel defoe (1) darex (1) darex vampire (1) darg (1) dark art (1) darks (1) data desde el siglo X hasta el XV (1) david lake (1) de kadath el desconocido (1) de leng en el frio yelmo (1) de los antiguos y su simiente (1) de los diversos signos (1) de los tiempos y las epocas que deben observarse (1) debilidades (1) definiciones (1) delicioso dolor (1) demonios sin cuernos (1) demons (1) demons et merveilles (1) dendrofilia (1) dependencia (1) dependencia de las computadoras (1) depresion (1) derleht (1) derleth (1) desamparado en el infierno (1) desaparición (1) descanso (1) desconocido (1) descubrimiento (1) desintoxicación (1) desmembramiento (1) desolacion (1) devil doll (1) diablos internos (1) diabolico (1) diabolos (1) diccionario de los infiernos (1) dicho (1) dickens (1) dictadores (1) dictionarie infernal (1) dikens (1) diligencias (1) dinero (1) diosa (1) diosas madres (1) discipulos (1) disculpas (1) dolor-fiel amigo (1) dominio publico (1) dorian gray (1) down (1) dowson (1) doyle (1) dragones (1) dramaturgo (1) droga (1) duende (1) e l v a m p i r o (1) e-mails (1) e.a.poe (1) e.t.a. hoffman (1) eclipse (1) ecuador (1) eddy (1) edicion fria (1) el ahogado mas hermoso del mundo (1) el alberge (1) el alfabeto de nug-soth (1) el amo de moxon (1) el angel (1) el arbol (1) el arbol de la bruja (1) el arma (1) el arpa (1) el artista (1) el auxiliar de la parroquia (1) el avaro (1) el ayunador (1) el barbero de bagdad (1) el coco (1) el cohete (1) el conde dracula (1) el contejo de anthony garstin (1) el corazon de la señorita winchelsea (1) el dia de los trifidos (1) el diablo en la botella (1) el dios caballo (1) el duende (1) el enamorado y la muerte (1) el engendro maldito (1) el entierro de las ratas (1) el estatuto de las limitaciones (1) el fantasma (1) el grabado de la casa (1) el gran dios pan (1) el hechizo mas fuerte (1) el hombre (1) el hombre del cohete (1) el horror de dunwich (1) el horror de salem (1) el huesped de dracula (1) el huracan (1) el intruso (1) el ladron de cadaveres (1) el libro de los condenados (1) el manuscrito (1) el manuscrito de un loco (1) el martillo de vulcano (1) el mercado de niños (1) el milagro secreto (1) el misterio de las catedrales (1) el monte de las animas (1) el mortal inmortal (1) el mundo (1) el mundo avatar (1) el mundo poseido (1) el negro (1) el otro pie (1) el padre escrupuloso (1) el poder de las palabras (1) el pozo y el pendulo (1) el principe (1) el principe feliz (1) el puente del troll (1) el que se enterro (1) el que tenia alas (1) el rayo que no cesa (1) el regreso del brujo (1) el retrato oval (1) el saber del sueño (1) el secreto del barranco de macarger (1) el sello de yog-sothoth (1) el señor de las moscas (1) el señor de los anillos (1) el temple (1) el tenorio (1) el ungüento de khephens el egipcio (1) el veto del hijo . thomas hardy (1) el viejo terrible (1) el visitante (1) el visitante del cementerio (1) el zorro y el bosque (1) elias (1) elizabeth gaskell (1) email (1) emisarios (1) en las montañas alucinantes (1) en las montañas de la locura (1) encantamientos (1) enfermedad (1) engaño (1) enrique andersont imbert (1) ente (1) entrad a mi reino (1) enviados (1) epilogo (1) equivocado (1) eric lavin (1) escapar (1) escrito (1) escrito 1514 (1) escritura (1) escuela (1) esoterico (1) espacio-tiempo (1) españolito que vienes al mundo (1) especial (1) espiritus rebeldes (1) essex (1) esteban echeverria (1) estetica (1) etchinson (1) evangelion (1) evangelista (1) excluidos (1) experimental (1) extractos (1) extraño (1) fantasticas (1) favole (1) feeds (1) felicidad (1) filtros (1) fin del mundo (1) final (1) fondos (1) foro (1) fosas comunes (1) fracmento (1) fragmento (1) fragmentos .las mil y una noche (1) frances (1) francisco (1) francisco umbral (1) frases celebres (1) fredo (1) free (1) fructuoso de castro (1) fulcanelli (1) funciones (1) futurista (1) fuy un profanador de tumbas adolescente (1) gabriela mistral (1) gai (1) galsworthy (1) gaston leroux (1) geirtrair-la desmembradora (1) geometria euclediana (1) george gissing (1) georgie porgie (1) ghost (1) gor­gonas (1) goth darknes (1) gothh (1) gothico (1) gothnight (1) goticas (1) gotico-victoriano (1) grimorio (1) guerraarte (1) guerras (1) guerras espirituales (1) guillermo (1) gusana_0520(arrova)hotmail.com (1) gustavo adolfo bequer (1) gótica (1) gótico (1) hambre (1) hara-kiri (1) harian (1) hay que aguantar a los niños (1) hebrea (1) hechiceria (1) hecho real (1) helena (1) helene hannf (1) henry james un dia unico (1) herlink harland (1) heroina (1) hilanderas (1) hill house (1) hipertexto (1) historia de amor (1) historia de vampiros (1) historia desconocida del cannabis (1) historia gotica (1) historia gotica cañi (1) historia terror (1) historias vampiricas (1) hombre oscuro (1) horacio (1) houdini (1) howard p.lovecraft (1) http://www.youtube.com/watch?v=qGuF-_SIYnc (1) huellas (1) hugo mujica (1) ian watson (1) ibañez (1) identidades (1) ignacio almada (1) imagenes . art (1) imagenes de culto (1) imagenes malditas (1) imagenes.blogdiario.com (1) inconvencional (1) ineditos (1) inez wallace (1) infiledidades (1) inhumano (1) instrucciones (1) intolerancia (1) inusual (1) invocacion (1) invocacion satanica (1) invocaciones (1) iq (1) irreal (1) isabel allende (1) isidro marin gutierrez (1) j.w. goethe (1) jack womack (1) japan/spain (1) jay anson (1) jazz (1) jinetes del apocalipsis (1) joan aiken (1) john marks (1) johnathan y las brujas (1) johnson spencer (1) jose maria aroca (1) jose martin (1) joseph conrad (1) juan g. atienza (1) juan marino (1) judeo-mesopotamica (1) juez (1) justicia (1) juventud (1) kabala (1) kamasutra (1) kipling (1) klein (1) kons (1) la abjuracion del gran cthulhu (1) la aventura de los coches de punto (1) la boda de john charrington (1) la busqueda de iranon (1) la caida de la casa usher (1) la casa vacia (1) la cisterna (1) la cueva de los ecos (1) la cueva de malachi (1) la dama de las sombras (1) la demanda de las lagrimas de la reina (1) la desolacion de soom (1) la divina comedia (1) la durmiente (1) la encina (1) la esfinge sin secreto (1) la flor del membrillo (1) la formula de dho-hna (1) la futura difunta (1) la gran ramera (1) la gran ramera : ICCRA (1) la guarida (1) la hija de ramses (1) la hija del tratante de caballos (1) la historia de moises y aone (1) la hora final de coffey (1) la invencion de la soledad (1) la ironía (1) la lampara de alhazred (1) la larva (1) la leyenda de esteban (1) la llamada de chylhu (1) la luns nueva (1) la mano (1) la mano disecada (1) la mezcladora de cemento (1) la misa del ateo (1) la montaña de la locura (1) la nave blanca (1) la noche de los tiempos (1) la playa (1) la playa y la muerte (1) la politica del cuerpo (1) la pradera (1) la prueba del amor (1) la puerta del señor de maletroit (1) la rabia (1) la resurreccion de los muertos (1) la rosa del vampiro (1) la sal de la tierra (1) la siesta de un fauno (1) la sombra del desvan (1) la sombra del lago (1) la tos (1) la vela carmesi (1) la venta de los gatos (1) la venus de las pieles (1) la voz de hastur (1) lady (1) las 3.47 de la madrugada (1) las almas de animales muertos (1) las gemelas asesinadas (1) las islas voladoras (1) las joyas (1) las manos de coffey (1) las niñas de alcacer (1) las parcas (1) las piedras magicas (1) latin (1) lawrence (1) lectura (1) lecturas para el baño (1) leonora (1) lesli_paloma_estrella(arroba)hotmail.com (1) letanias de satan (1) levi (1) leviatan (1) leyenda del valle dormido (1) lhiliht-La novia de Corinto (1) li po (1) libre (1) libro cuarto (1) libro de la vida (1) libro de los vampiros (1) libro de poemas (1) libro decimo (1) libro septimo (1) ligeia (1) lilit (1) limpio (1) linkmesh.com (1) lirics (1) listado (1) literatura sucia (1) lo grotesco (1) lobos (1) londres (1) lores (1) los alfileres (1) los cuatro jinetes del apocalipsis (1) los despojos (1) los desterrados (1) los devoradores del espacio (1) los espadachines de varnis (1) los infortunios de la virtud (1) los primigenios (1) los secretos del corazon (1) los suicidios (1) los superjuguetes duran todo el verano (1) lovecrat (1) lover (1) luis cernuda (1) luis fernando verissimo (1) lullaby (1) lyrics (1) madame D (1) madre de serpiente (1) madres (1) maestros del terror (1) magacine (1) magia (1) magia blanca (1) magia eclesiastica (1) mal (1) maleficios (1) manera de vivir (1) manga (1) manifiesto subrealista (1) manuscrito (1) manuscritos del mar muerto (1) maria en distintas religiones (1) marques de sade (1) martir (1) marvel (1) mas alla del muro de los sueños (1) mas alla del muro del sueño (1) mas visitadas (1) matanzas de polonias (1) maters (1) matriarcado (1) matrimonio del brigadier (1) maupassant.gotico (1) maximo torralbo (1) meditacion (1) memoria (1) memorias (1) memorias de una princesa rusa (1) mentiras iglesia catolica (1) mi lamento (1) mi raza (1) midi (1) mil y una noche (1) minicuentos (1) miseria campesina (1) misiva (1) mistico (1) mitologia (1) modernizacion (1) moderno (1) moliere (1) moradas (1) moradores (1) morgana (1) morirse de amor (1) morphinoman (1) mortician corpse (1) moscu (1) movil (1) msn (1) muete roja (1) mundo muerto (1) mutante (1) nExTuz (1) narrativa completa (1) naturalista (1) necropolis (1) negocios (1) negra (1) negro (1) negromantico (1) neo (1) neo-historia-futurista (1) neo-nazi futurista (1) neoclasical (1) neon (1) nesbit (1) neuquen gaston (1) new york (1) nicolas maquiavelo (1) nikolaj vasilievic gogol (1) ninfos (1) niño (1) niñosfantasia (1) no tengo boca y debo gritar (1) noche ahogadora... (1) normal (1) nota;lectura (1) novelas cortas (1) nueva frontera (1) nueva jerusalem (1) nueve (1) o manual practico do vampirismo (1) obra ficticia. (1) obsesiones (1) obsesivo (1) odin (1) ohann L. Tieck (1) oinos (1) ola de violencia (1) olonoff (1) omega (1) opio (1) oracion a la diosa liliht (1) orden (1) oscura (1) oscuridad (1) oscuro.imagenes (1) otros (1) paciencia (1) pactos (1) paganos (1) paginas goticas (1) pandilleros (1) para componer el incienso de kzauba (1) para convocar a shub-niggurath (1) para el conjuro de las esferas (1) para erguir las piedras (1) para forjar la cimitarra de barzay (1) para hacer el polvo de ibn ghazi (1) para invocar a yog-sothoth (1) parabola (1) parabola de las prisiones (1) paracelso (1) paradoja (1) paradojico (1) paranormal (1) parodia (1) parte1 (1) pasajero (1) pasajeros (1) pasion (1) paul (1) pecado (1) pekiz (1) pendulo (1) pensamientos y meditaciones (1) pequeña antologia (1) pequeños mosnstruos (1) perder los nervios o la cabeza (1) perdida (1) perdon (1) perez (1) pero las nubes nos separan (1) personalidad multiple (1) personas (1) pespectivas paranoicas (1) picassa (1) piezas condenadas (1) pigmeos (1) pin-pon (1) plagas (1) plegaria (1) plumas etereas (1) poder policial (1) poema dolor (1) poema novel (1) poemario (1) poemas vampiricos (1) poesia completa (1) poesia popular rusa (1) poesia sucia (1) poeta (1) poetry (1) policia (1) policia 1999 (1) policia del pensamiento (1) polidori (1) pop (1) pop art (1) por fin se hace justicia (1) por ti (1) portugues (1) posguerras (1) postestades (1) pozo (1) practicas (1) pratchett (1) preambulos (1) premoditorio (1) primer temor (1) primeros tiempos (1) primigenios (1) primordiales (1) principados (1) principio (1) principio del mundo (1) prosapoema (1) prostibulo (1) prudencia (1) psiquicos (1) pubertad (1) pura y dura (1) pushkin (1) querubines (1) quien se ha llevado mi queso (1) quija (1) quimeras (1) quimica (1) quincalla (1) quiroga (1) raciocinio (1) racismo (1) radicalismo religioso pentecostal (1) radios (1) rafael lopez rivera (1) raices (1) rea silvia (1) realidad alternativa (1) realismo del subrealismo (1) realismo sucio (1) rebote (1) recopilaciones (1) recuerdos (1) red (1) redsatanica (1) referencias (1) registro (1) registro exoterico (1) rehabilitacion de marginados (1) rehabilitacion de toxicomanos (1) reino gótico (1) relato gotico (1) relato gotico de amor (1) relato negro (1) relato oscuro (1) relato.horror (1) relatos cortos (1) relicario de tinieblas (1) religioso (1) relojero (1) remar (1) renegado catolicamente (1) requien por un dios mortal (1) reseñas (1) residuos (1) restaurantes (1) retazo (1) retrato (1) robert e.howard (1) rocio (1) romance (1) romance de lobos (1) romeo y julieta (1) ropas viejas (1) rosaroja (1) ruinas (1) rumores blasfemos (1) rusos (1) sacher-masoch (1) sacramento (1) sacrilegium (1) sadman (1) salamandras (1) san juan (1) san petesburgo (1) santa compaña (1) santa parca (1) satanas vende objetos usados (1) satanica (1) satanicos (1) satanizarus (1) sbrealismo (1) sectario (1) seleccion de poemas (1) semilla negra (1) sentido (1) sephirotico (1) sepulveda (1) ser (1) seven (1) sexo (1) señales (1) shirley jackson (1) sigils (1) significado (1) silfos (1) simbolgia (1) simbolica (1) similitud (1)